MERCADOS DE CARBONO

“Los monocultivos no son bosques”: tribunal internacional declaró ecocidio al modelo forestal de Corrientes

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El debate sobre el modelo forestal en el nordeste argentino sumó un nuevo capítulo de fuerte contenido político, ambiental y simbólico. El Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza presentó una sentencia en la que declara que la expansión de monocultivos industriales de pino y eucalipto en Corrientes constituye un ecocidio y una violación a los Derechos de la Naturaleza y de las comunidades campesinas e indígenas afectadas.

La resolución fue aprobada por la Asamblea de Jueces del organismo internacional tras analizar el caso durante su 13° Tribunal Local, realizado en noviembre de 2024. El documento sostiene que la expansión de más de 516.000 hectáreas de plantaciones forestales exóticas alteró los ciclos hidrológicos, afectó humedales y pastizales, redujo poblaciones de fauna nativa y provocó desplazamientos de comunidades rurales.

Aunque el Tribunal no posee capacidad jurisdiccional vinculante sobre los Estados, sus fallos buscan generar incidencia política, jurídica y social en torno a conflictos ambientales de alcance global. En este caso, la sentencia coloca bajo cuestionamiento uno de los sectores productivos más relevantes de Corrientes y de buena parte del nordeste argentino. El fallo llega en un momento sensible en Misiones, donde los dirigentes libertarios aseguran que hay que cambiar el modelo productivo para incorporar soja y maíz para compensar la pérdida de la rentabilidad de la yerba mate ahogada por la desregulación que impuso el presidente Javier Milei.

Un fallo que apunta al Estado y al modelo forestal

La sentencia atribuye responsabilidad tanto al Estado nacional como al gobierno de Corrientes por haber promovido activamente la expansión forestal mediante subsidios e incentivos fiscales, al tiempo que -según sostiene el fallo- incumplieron sus obligaciones de control ambiental.

Uno de los aspectos más relevantes es que el Tribunal rechaza expresamente la equiparación entre plantaciones industriales y bosques nativos. Según el documento, los monocultivos de pino y eucalipto no reproducen la complejidad ecológica de un bosque y no pueden ser considerados una herramienta suficiente para la mitigación del cambio climático.

En ese sentido, el fallo cuestiona también los mercados de carbono asociados a este tipo de emprendimientos forestales, a los que define como una “falsa solución” que beneficia principalmente a grandes grupos económicos. La resolución incorpora otro elemento novedoso: declara a los humedales y pastizales correntinos como sujetos de derechos.

Bajo esta perspectiva, estos ecosistemas poseen derecho a existir, regenerarse y mantener sus funciones ecológicas, una concepción inspirada en la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra y en corrientes jurídicas que ganan espacio en varios países latinoamericanos.

El enfoque implica un cambio profundo respecto de la visión tradicional del derecho ambiental, que suele centrarse en la protección de recursos naturales para beneficio humano y no en el reconocimiento de derechos propios de los ecosistemas.

La sentencia vincula el caso correntino con un proceso similar analizado previamente en la región chilena del Biobío.

Las medidas que propone la sentencia

Principales recomendaciones del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza

Eje Medida propuesta
Expansión forestal Moratoria inmediata a especies exóticas invasoras y pirófitas, especialmente pinos y eucaliptos.
Restauración ecológica Planes de restauración y regeneración con participación efectiva de las comunidades locales.
Modelo productivo Transición hacia esquemas agroecológicos compatibles con los ecosistemas nativos.
Marco legal Incorporación efectiva de los Derechos de la Naturaleza en la legislación interna.
Comunidades Garantía de acceso al agua, arraigo territorial y soberanía alimentaria para las poblaciones afectadas.
Trabajo Erradicación de situaciones de trabajo infantil y condiciones laborales calificadas como esclavas en la cadena forestoindustrial.

Fuente: Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza.

Según el Tribunal, existe un patrón común en Argentina, Chile, Uruguay y Brasil, donde la expansión de monocultivos forestales genera impactos sobre ecosistemas nativos, modifica la disponibilidad de agua y produce transformaciones socioeconómicas en comunidades rurales.

Durante la presentación del fallo participaron referentes ambientales de Argentina, Chile y Colombia, quienes coincidieron en señalar que el crecimiento de la demanda mundial de celulosa, papel y embalajes está acelerando la expansión de estas plantaciones industriales en América Latina.

Aunque la sentencia se refiere específicamente a Corrientes, el debate tiene especial relevancia para Misiones, una provincia donde la actividad forestal constituye uno de los principales complejos exportadores, con una fuerte presencia de plantaciones de pino y una industria integrada que abarca aserraderos, producción de tableros, pasta celulósica y biomasa.

El fallo reabre una discusión de fondo sobre cómo compatibilizar producción, generación de empleo, exportaciones y conservación ambiental en una región donde la actividad forestal representa una de las principales fuentes de inversión privada.

La tensión entre desarrollo económico y protección de los ecosistemas aparece, una vez más, como uno de los grandes desafíos para el futuro productivo del nordeste argentino.

Durante la presentación de la sentencia, Renata Nicora Chequin, Fiscal de la Tierra del Tribunal, bióloga e integrante de Defensores del Pastizal, señaló que la sentencia “no presenta solamente una sentencia, sino también el reclamo de un territorio, de la Naturaleza y de las comunidades que no pueden comparecer por sí mismas ante los sistemas tradicionales de justicia”.

Nicora Chequín explicó que “estamos ante una transformación profunda del paisaje y de las relaciones ecológicas y sociales en la provincia de Corrientes”. Asimismo, remarcó que la expansión de monocultivos forestales sobre humedales y pastizales “implica no sólo la muerte de la Naturaleza, alteraciones hidrológicas y degradación de suelos, sino también afectaciones directas a las comunidades campesinas”.

“La Naturaleza tiene derecho a existir, regenerarse y mantener sus funciones ecológicas. Ninguna actividad productiva puede justificarse si destruye los procesos que sostienen la vida. Si mata y contamina, no es progreso”, afirmó. Y concluyó: “Defender la Naturaleza no es oponerse al futuro. Es defender la posibilidad misma de tener futuro”.

Desde los territorios afectados en Corrientes, Chochón Romero destacó la importancia de que las comunidades rurales puedan finalmente ser escuchadas: “Hasta hoy no llegan a oídos de los funcionarios las medidas que necesitamos. Siguen destruyendo nuestras plantas nativas y nuestros territorios para plantar forestaciones”.

En un testimonio profundamente emotivo, Mario Benjamín, habitante de Corrientes afectado por el avance forestal, denunció las consecuencias del modelo extractivista sobre la vida cotidiana de las familias campesinas. “La tierra ya no nos responde, no tenemos agua. Los pájaros se fueron, los animales se fueron, y hoy lo que nos rodea es miseria”, expresó. “Nos quitaron el agua, la tierra, los pastizales. Pero no nos vamos a ir. Vamos a seguir luchando porque este es nuestro territorio y nuestra riqueza”.

Natalia Greene, secretaria del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, expresó solidaridad con las comunidades afectadas y afirmó que “no podemos permitir territorios ni personas de sacrificio”. También señaló que, aunque la sentencia representa una noticia importante, “el corazón sigue roto viendo cómo la situación empeora día tras día”.

Desde Chile, la activista Janny Figueroa advirtió que el caso de Corrientes refleja un patrón regional que lleva décadas profundizándose en territorios afectados por monocultivos forestales. “Esto es un ecocidio y también un etnocidio”, afirmó, recordando los impactos de los megaincendios en Biobío y denunciando que las comunidades continúan enfrentando desplazamiento, destrucción ambiental y abandono estatal.

La defensora colombiana América Niño también alertó sobre la expansión continental de este modelo extractivista. Relató cómo empresas forestales multinacionales reemplazaron bosques nativos por monocultivos de eucalipto y pino, provocando despojo territorial, criminalización y ruptura del tejido comunitario. “Este modelo transforma la relación de las comunidades con la tierra y convierte a quienes antes producían alimentos en asalariados de las empresas”, sostuvo.

Por su parte, el investigador Sergio Baffoni, de Environmental Paper Network, explicó que la expansión global de la industria papelera y de embalajes descartables está acelerando la destrucción de ecosistemas en América Latina. “Detrás de una caja de cartón hay apropiación de tierras, destrucción ambiental y violaciones de derechos humanos”, afirmó. Según indicó, la demanda de celulosa y embalajes sigue creciendo rápidamente, profundizando las zonas de sacrificio forestal en la región.

Jacqueline Arriagada, jueza del Tribunal, activista y campesina chilena, recordó que el modelo forestal fue impuesto en Chile “a sangre y fuego” desde la década de 1970, con apoyo estatal sostenido. “Vivir estas formas de extractivismo de muerte para la biodiversidad y las culturas rurales es un drama enorme”, señaló, y destacó la importancia de fortalecer la articulación latinoamericana contra los monocultivos forestales.

Por su parte, el abogado ambientalista Enrique Viale, juez del Tribunal, cuestionó el discurso empresarial que presenta las plantaciones industriales como “bosques”. “Un bosque es diversidad plena. Estas plantaciones son desiertos verdes”, afirmó. “Entrábamos a estas plantaciones y el silencio era atroz: no había pájaros ni animales, sólo clones de árboles diseñados para ser talados y exportados”. Viale también advirtió que los monocultivos “no vienen a salvarnos de la crisis climática”, sino que constituyen “zonas de sacrificio creadas para maximizar la ganancia de grandes corporaciones”.

Finalmente, Francesco Martone, coordinador de la Asamblea de Jueces del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, destacó que la sentencia “fortalece y consolida la resistencia al modelo forestal desde un enfoque basado en los Derechos de la Naturaleza”, y afirmó que el fallo busca generar “efectos concretos en los territorios” e incidir sobre gobiernos y empresas. “Cuando la sentencia afirma que los monocultivos no son bosques, lo hace en base a evidencia científica acumulada durante décadas de investigación y resistencias territoriales. Evidencia accesible a las empresas y al Estado, y aun así ignorada”.

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El precio global del carbono superó los US$107.000 millones y acelera la presión sobre las economías exportadoras

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El Banco Mundial confirmó que los mecanismos de fijación del precio del carbono triplicaron su recaudación en una década y ya cubren casi el 30% de las emisiones globales. El avance de estos sistemas empieza a redefinir competitividad, comercio exterior y acceso a financiamiento para sectores productivos intensivos en energía y recursos naturales.

Según un informe del Grupo Banco Mundial publicado el pasado 19 de mayo, los ingresos derivados de la fijación del precio del carbono se triplicaron en la última década: aumentaron de menos de US$30.000 millones en 2016 a movilizar más de US$107.000 millones para presupuestos públicos en 2025.

En el informe anual titulado State and Trends of Carbon Pricing 2026 (Situación y tendencias de la fijación del precio del carbono 2026) se revela que actualmente existen 87 políticas de fijación de precios del carbono en el mundo, un aumento de siete con respecto al año anterior. Asimismo, se muestra que todas las grandes economías de ingreso mediano han implementado o tienen previsto implementar mecanismos de fijación directa del precio del carbono. India y Viet Nam son los países que realizaron avances más significativos en este ámbito en 2025. En la publicación también se señala que los precios directos del carbono han crecido un 7% desde la edición del año pasado del informe y que se han duplicado en la última década. El precio promedio del carbono es ahora de casi US$21/tCO2e.

Un poco más del 29% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero en todo el mundo están ahora cubiertas por mecanismos de fijación directa del precio del carbono. Esta cifra aumentaría a alrededor de un tercio si los instrumentos actualmente en desarrollo se implementaran en más economías emergentes importantes.

“La fijación del precio del carbono y los mercados de carbono pueden desempeñar un papel importante al permitir que los países determinen su propia matriz energética”, dijo Paschal Donohoe, director gerente y oficial principal de Conocimientos del Grupo Banco Mundial. “Cuando están bien diseñados, pueden ayudar a impulsar la eficiencia y la innovación, al tiempo que movilizan recursos para las prioridades de desarrollo. Durante más de 20 años, este informe ha ayudado a los responsables de formular políticas y al sector privado a comprender mejor la evolución de estos mercados y las oportunidades que representan”.

En los mercados de créditos de carbono, el volumen total de las emisiones de créditos de carbono aumentó un 8% entre 2024 y 2025. En tanto, los precios de los créditos de carbono disminuyeron levemente durante 2025, pero algunos tipos de proyectos continuaron teniendo un sobreprecio, incluidos aquellos que pueden ser utilizados por aerolíneas internacionales o proyectos de conservación forestal y reforestación con alta calificación.

El Grupo Banco Mundial se ha comprometido a ayudar a los países a alcanzar sus propios objetivos de desarrollo para facilitar la creación de empleo y promover el crecimiento sostenible. Un área de apoyo es el creciente acceso al financiamiento disponible a través de los mercados de carbono. A tal fin, el Departamento de Clima del Grupo Banco Mundial complementa sus servicios básicos de financiamiento y asesoría con productos clave que respaldan a los clientes a lo largo de la cadena de valor de las soluciones climáticamente inteligentes.

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Misiones lleva al Senado su modelo de carbono: buscan un marco legal para integrar los bonos ambientales al mercado de capitales

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Argentina busca convertir su capital natural en una verdadera plataforma de desarrollo económico, atracción de inversiones y posicionamiento competitivo dentro de la nueva economía climática global. Bajo esa premisa, el próximo martes 19 de mayo, de 9 a 11 horas, se realizará en el Salón Azul del Senado de la Nación Argentina la conferencia “Marco para el Desarrollo de Mercados de Carbono y su Integración al Mercado de Capitales”, una iniciativa que tendrá a Misiones como uno de los principales casos de referencia nacional.

El encuentro, impulsado por las senadoras Sonia Rojas Decut y Flavia Royon, busca abrir el debate sobre la necesidad de construir un marco jurídico claro que otorgue integridad ambiental, seguridad jurídica y una mirada federal al desarrollo de los mercados de carbono en Argentina. La propuesta apunta a que provincias, sectores productivos y el mercado de capitales se conviertan en actores centrales de la transición hacia una economía baja en carbono, alineada con estándares internacionales y nuevas oportunidades de financiamiento climático.

En ese escenario, Misiones aparece como un caso emblemático. Durante la conferencia se presentará el Programa Jurisdiccional REDD+ de la provincia, considerado uno de los modelos más relevantes a nivel regional e internacional en materia de conservación con valor económico. Según el documento oficial del evento, este esquema permitió consolidar a Misiones como una referencia en la protección de bosques y biodiversidad, despertando el interés de inversores internacionales y de mercados de carbono de alta integridad.

La lógica detrás de este modelo es clara: transformar la conservación forestal y la provisión de servicios ecosistémicos en activos estratégicos capaces de generar divisas, fortalecer economías regionales y mejorar el posicionamiento internacional del país. En otras palabras, pasar de una visión ambiental defensiva a una estrategia económica basada en el valor de los activos naturales.

No se trata solo de bonos de carbono. La jornada también analizará oportunidades concretas vinculadas a la descarbonización global, especialmente en el sector aeronáutico, donde aparecen nuevas ventanas de negocio vinculadas a créditos de carbono de alta integridad, ITMOs bajo el Artículo 6 del Acuerdo de París, combustibles sostenibles de aviación (SAF) y nuevas alianzas comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea.

Este punto cobra especial relevancia para Misiones, que se encuentra próxima a concretar una de las operaciones privadas más importantes del país en este segmento: la negociación con LATAM para la venta de 2,9 millones de toneladas de bonos de carbono dentro del mercado CORSIA, una operación estimada en alrededor de 65 millones de dólares y que podría convertirse en la primera gran transacción privada de este tipo en Argentina.

Desde el Gobierno provincial sostienen que el desafío ya no pasa solamente por conservar, sino por lograr que esa conservación se traduzca en financiamiento concreto, reglas claras y mecanismos transparentes que permitan atraer capital privado sin perder soberanía ambiental.

El documento base de la conferencia plantea que, en un escenario internacional donde los acuerdos comerciales incorporan cada vez más exigencias vinculadas a trazabilidad, huella ambiental y activos climáticos, Argentina posee ventajas comparativas que pueden convertirse en ventajas competitivas sostenibles.

La visión estratégica se apoya en cinco pilares: federalismo ambiental, innovación financiera, atracción de inversión privada, integración a mercados internacionales y liderazgo en sostenibilidad productiva. La apuesta es complementar la matriz exportadora tradicional con una nueva dimensión basada en confianza climática, integridad ambiental y activos vinculados a la transición global.

En ese tablero, Misiones busca jugar en primera línea. No solo por su masa forestal y su biodiversidad, sino porque entiende que el mercado de carbono puede dejar de ser una promesa conceptual para convertirse en una herramienta concreta de desarrollo, generación de divisas y política de Estado. La conferencia en el Senado será, justamente, una señal política de ese nuevo posicionamiento.

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Mercados de carbono: Latinoamérica acelera y se posiciona como fuente de divisas

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América Latina comienza a consolidarse como un actor activo en los mercados internacionales de carbono, con avances concretos en marcos regulatorios, desarrollo de proyectos e inversiones en marcha. En un contexto global donde los mercados internacionales de carbono que establece el Artículo 6 del Acuerdo de París entra en fase operativa, la región se posiciona como proveedora estratégica de créditos de carbono en un mercado en expansión.

Estas fueron algunas de las principales conclusiones del encuentro regional organizado por la Red Carbono LATAM, del que participó la Mesa Argentina de Carbono junto a referentes de Chile, Perú y Paraguay.

Un mercado que ya está en marcha

El desarrollo del Artículo 6 muestra avances concretos a nivel global, con más de 100 acuerdos bilaterales en negociación y ya firmados entre países, y las primeras transferencias internacionales de resultados de mitigación (ITMOs) ya en proceso. En este escenario, América Latina tiene un rol creciente:

  • 11 países de la región venderán créditos de carbono
  • Representa el 20% de los acuerdos globales firmados
  • Consolida su posicionamiento como región exportadora de carbono

Además, el diferencial económico es significativo: los créditos comercializados bajo el Artículo 6 pueden alcanzar valores entre 2 y 5 veces superiores a los del mercado voluntario, lo que permite viabilizar proyectos que no son viables con los precios del mercado voluntario y en muchos casos alcanzando mayor escala e impacto territorial.

Chile: regulación clara e inversiones en marcha

Chile se posiciona como uno de los países más avanzados de la región en la implementación del Artículo 6, con un marco regulatorio ya definido y proyectos en ejecución.

Actualmente, el país cuenta con cinco proyectos autorizados por el Ministerio del Medio Ambiente, tres de ellos también validados en acuerdos internacionales, lo que representa una cartera de inversiones estimada en USD 1.400 millones.

“Chile ha avanzado en generar un marco que brinda certezas para el desarrollo de proyectos y su vinculación con mercados internacionales, lo que permite transformar oportunidades en inversiones concretas”, señalaron desde Carbono Chile AG.

Perú: desarrollo institucional y potencial forestal

Perú avanza en los mercados internacionales de carbono con foco en proyectos forestales y soluciones basadas en la naturaleza, apoyado en su gran experiencia previa en proyectos REDD+ de gran escala e impacto local principalmente en la Amazonía.

El país ya ha identificado 66 medidas de mitigación y trabaja en el desarrollo de sistemas que permitan escalar proyectos y canalizar financiamiento internacional. “El Artículo 6 representa una herramienta clave para potenciar el desarrollo de proyectos en el territorio con alto impacto ambiental y social,  conectando ese valor local con la demanda internacional”, destacaron desde la Asociación Peruana de Carbono.

Paraguay: estrategia país y perfil exportador

Paraguay se posiciona como un mercado emergente con una estrategia clara orientada a la exportación de créditos de carbono, apoyado en su matriz energética renovable y su potencial en soluciones basadas en la naturaleza.

El país avanza en la implementación de su Registro Nacional de Carbono, así como en la reglamentación necesaria para autorizar transferencias internacionales y en la homologación de estándares. En línea con los debates recientes del Paraguay Carbon Forum, el desarrollo del mercado es considerado un eje estratégico de crecimiento económico para el país.

“Paraguay tiene condiciones para posicionarse como un proveedor competitivo de créditos de carbono, combinando recursos naturales con una estrategia orientada al mercado internacional”, indicaron referentes del sector.

Argentina: una oportunidad económica concreta

En este contexto regional, Argentina cuenta con condiciones excepcionales para insertarse en los mercados internacionales de carbono. Según estimaciones del Centro Argentino de Ingenieros y la Academia Nacional de Ingeniería, el país podría generar al menos 131,4 millones de créditos de carbono anuales, lo que se traduciría en ingresos de entre USD 1.400 y USD 3.900 millones por exportaciones.

Además, los precios internacionales del Artículo 6, entre 2 y 5 veces superiores a los del mercado voluntario, permitirían viabilizar proyectos en sectores clave como energía, agro, bosques y residuos, entre otros. “La implementación del Artículo 6 representa una oportunidad concreta para transformar el capital natural del país en una fuente de divisas, inversión y desarrollo federal”, señaló Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa Argentina de Carbono.

Una región que se posiciona

Más allá de las particularidades de cada país, América Latina muestra avances sostenidos en:

  • Desarrollo de marcos regulatorios
  • Generación de proyectos de carbono
  • Articulación público-privada
  • Inserción en mercados internacionales

En este escenario, la coordinación regional a través de espacios como la Red Carbono LATAM se consolida como un factor clave para escalar el desarrollo del sector y posicionar a la región como un actor relevante en la economía global del carbono.

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Mercados de carbono: un escenario en donde Argentina tiene todo para ser protagonista

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En un informe reciente de la consultora Sylvera (*) –  calificadora de riesgo de bonos de carbono con gran reconocimiento en el mercado – se muestra un hito registrado por primera vez en la historia del mercado voluntario de carbono: las emisiones de créditos se equipararon con los retiros. La Mesa Argentina de Carbono explica cómo y por qué nuestro país puede aprovechar este contexto para atraer inversiones nacionales y extranjeras y fomentar el crecimiento de sectores estratégicos, como las energías renovables, la eficiencia energética, la gestión forestal y agropecuaria sostenible.

Los mercados de carbono juegan un papel fundamental en la mitigación del cambio climático y representan una oportunidad concreta para atraer inversiones y generar empleo local a través de la generación de créditos de carbono. Especialistas estiman que estos mercados tendrán una demanda internacional que podría impulsar su crecimiento por entre 7 y 12 veces para 2030 y entre 45 y 83 veces para 2050.

En semejante contexto, las empresas que apoyan proyectos de carbono de alta calidad no sólo demuestran su compromiso con la mitigación de los impactos del cambio climático y contribuyen a la transición hacia una economía baja en carbono, sino que también se preparan para requerimientos del mercado, tanto por parte de consumidores finales como de compradores de insumos bajos en carbono, o bien por obligaciones gubernamentales. De hecho, existen al menos 170 tipos de proyectos de carbono para la captura y reducción de emisiones del sector forestal y agropecuario, energías renovables, industria, transporte y la gestión de residuos, entre otros.

En su informe Sylvera indica que, durante el primer trimestre de 2025, el mercado voluntario de carbono dio un paso histórico hacia la madurez: por primera vez, las emisiones de créditos de carbono prácticamente se equipararon con los retiros. Con 55,63 millones de créditos emitidos y 54,56 millones retirados, la diferencia fue de apenas un 1,9 %, una marcada reducción frente al 51,8 % registrado en el mismo período de 2024.

El cambio responde, en gran parte, a un mayor enfoque en la calidad: tanto emisores como compradores están priorizando créditos con metodologías más rigurosas y mayor integridad. Esto ha generado una escasez progresiva de créditos de alta calidad, lo que, según el análisis de Sylvera, podría impulsar los precios y acelerar la inversión temprana en proyectos en desarrollo.

A pesar de los desafíos macroeconómicos y la creciente presión política sobre la acción climática corporativa, el mercado se mantuvo sólido. REDD+ sigue liderando los retiros, pero crecen categorías como gestión de residuos, biogás y manejo forestal mejorado, lo que marca una diversificación del portafolio de créditos.

En definitiva, los datos del primer trimestre de 2025 muestran un mercado que avanza hacia una mayor integridad, escasez controlada y señales claras para que los compradores actúen ahora si quieren asegurar acceso y precios competitivos a futuro.

UNA GRAN CATAPULTA DESDE ARGENTINA HACIA EL MUNDO

Si Argentina inicia un proceso de impulso de los mercados de carbono, se podría asumir que podría alcanzar un 5% del mercado global para 2030, generando inversiones por USD 2.200 millones para el desarrollo e implementación de Proyectos de Carbono [1]. De hecho, de poder desarrollarse y certificarse proyectos de captura y reducción de emisiones en sólo el 10% de la superficie agropecuaria y forestal del país, podría estimarse preliminarmente que la comercialización de los certificados de carbono generados por estos proyectos podría representar ingresos totales por más de USD 9.000 millones.

Al habilitar la comercialización de créditos de carbono a Mercados de Cumplimiento internacionales o de otros países a través del Artículo 6 del Acuerdo de París donde el precio de compra es un 80% mayor, se viabilizarían proyectos que hoy no son viables con precios de venta por Mercados Voluntarios. Si se llegaran a usar el 30% de las tierras agropecuarias y forestales del país con dichos valores diferenciales de venta, se podrían generar USD 2.000 millones anuales [2].

IMPACTO AMBIENTAL Y SOCIAL, PERO TAMBIÉN ECONOMICO

Los mercados de carbono son un mecanismo de reducción de emisiones mediante la gestión privada principalmente, utilizando mecanismos de mercado. No requiere de inversión o financiamiento público, pero sí requiere que el Estado pueda garantizar las condiciones para que el sector se desarrolle. “Una apertura a los mercados internacionales de carbono del Art. 6 del Acuerdo de París, como lo están haciendo muchos países de la región, permitirá escalar las inversiones para implementar este tipo de proyectos en diversos sectores productivos del país” recomienda Juan Pedro Cano, Coordinador de la Mesa.

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