Asia y Europa superan al S&P 500 y marcan el fin de la hegemonía bursátil de EE.UU.
En 2025, los mercados financieros globales le arrebataron el liderazgo bursátil a Estados Unidos. Las acciones estadounidenses quedaron rezagadas frente al desempeño de Asia y Europa, en un año marcado por valuaciones tecnológicas excesivas, el avance de la inteligencia artificial china y el impacto de las políticas económicas disruptivas del presidente Donald Trump. La brecha de rendimiento entre Wall Street y el resto del mundo alcanzó su nivel más alto en más de una década, reabriendo el debate sobre el rol central de Estados Unidos en los portafolios globales.
Hasta la tarde del 29 de diciembre, el S&P 500 acumulaba una suba del 17%, una variación positiva pero muy inferior al 29% registrado por el MSCI All Country World ex-US, índice que agrupa a los mercados fuera de Estados Unidos. Esta diferencia marca un quiebre significativo en una tendencia histórica que, durante años, sostuvo la supremacía estadounidense en los mercados de capitales.
Valuaciones elevadas, guerra comercial y dudas sobre el modelo tecnológico
El avance del S&P 500 durante el año estuvo parcialmente explicado por el auge de la inteligencia artificial, que permitió una recuperación tras la fuerte corrección de abril, cuando la ofensiva arancelaria impulsada por Donald Trump —denominada el “Día de la Liberación”— provocó una venta masiva de activos financieros.
Sin embargo, los efectos persistentes de la guerra comercial y, sobre todo, las altísimas valuaciones de las grandes compañías tecnológicas, comenzaron a erosionar el atractivo relativo del mercado estadounidense. En ese contexto, muchos inversores optaron por reducir su exposición a Wall Street y diversificar hacia otras regiones.
Matthew Beesley, director ejecutivo de Jupiter Asset Management, sintetizó esta visión en declaraciones a Financial Times:
“Las acciones estadounidenses son más caras que muchas otras, su trayectoria de crecimiento podría verse desafiada y todos tienen muchas en cartera”. De cara a 2026, definió su posicionamiento con una consigna clara: “todo menos Estados Unidos”, reflejando una estrategia de búsqueda de valor fuera de los mercados saturados.
Asia y Europa capitalizan el giro global de los inversores
El cambio de clima inversor se reflejó con fuerza en el desempeño de otras regiones. Los mercados de China, Japón, Alemania y el Reino Unido superaron al S&P 500, mientras que el MSCI de mercados emergentes avanzó cerca de 30%, favorecido por un dólar más débil.
Para Niamh Brodie-Machura, directora de inversiones en renta variable de Fidelity International, la diversificación volvió a ocupar un lugar central en la estrategia de los grandes fondos. “Muchos inversores están revisando sus asignaciones geográficas a la luz de los acontecimientos globales del último año”, afirmó al Financial Times.
Asia se destacó como uno de los motores del año. En enero, la empresa china DeepSeek presentó un modelo de lenguaje capaz de competir con la inteligencia artificial estadounidense a un costo sensiblemente menor, lo que impulsó un fuerte rally en los mercados de la región. El MSCI China subió 29% y el Hang Seng de Hong Kong casi 28%.
El impacto se sintió de inmediato en Wall Street: Nvidia cayó 17% en una sola jornada tras el anuncio, alimentando dudas sobre la necesidad de sostener inversiones multimillonarias en infraestructura de IA. Si bien la compañía se recuperó y alcanzó en octubre una capitalización récord de 5 billones de dólares, la incertidumbre sobre el sector tecnológico no se disipó.
Europa acelera y amplía la brecha con Estados Unidos
Europa también logró capitalizar el cambio de escenario global. Las expectativas de crecimiento vinculadas a un ambicioso paquete de estímulo fiscal en Alemania impulsaron al Dax, que superó el rendimiento del S&P 500. El Ibex 35 de España trepó 48%, mientras que el índice griego Athex avanzó 44%, ambos apoyados en un sólido crecimiento económico.
El nuevo equilibrio global fue resumido por Mislav Matejka, estratega de JPMorgan, quien señaló: “Durante años, Estados Unidos fue la única historia”. Ahora, advirtió, los inversores deben prepararse para una “ampliación del rendimiento a nivel internacional”, en un contexto donde el liderazgo de Wall Street ya no aparece como un dato garantizado.
Un cambio estructural en la asignación global de capitales
El desempeño de 2025 deja una señal clara: el dominio bursátil de Estados Unidos enfrenta un desafío estructural. La combinación de tensiones comerciales, cambios tecnológicos, nuevas fuentes de crecimiento y una reevaluación del riesgo llevó a los inversores a mirar más allá de Wall Street. En ese marco, Asia y Europa emergen como protagonistas de una nueva etapa en los mercados financieros globales, con un mapa de oportunidades más diversificado y menos concentrado en Estados Unidos.
