El Poder Ejecutivo Nacional emitió el Decreto 398/2026, mediante el cual modifica la reglamentación de la Ley de Impuesto a las Ganancias para actualizar el listado de “jurisdicciones no cooperantes” a los fines tributarios. Al remover a la República de Filipinas, la República de Madagascar y la República de Trinidad y Tobago de la nómina —tras convalidar su estatus de transparencia ante la OCDE—, la medida reduce el costo impositivo por retenciones a empresas globales. Para los grandes consorcios foresto-industriales y las corporaciones yerbateras de Misiones que triangulan operaciones o importan bienes de capital, la normativa morigera la carga sobre los flujos de divisas, redefiniendo las matrices de planificación fiscal y de precios de transferencia.
La decisión del Gobierno nacional de excluir a Filipinas, Madagascar y Trinidad y Tobago del listado de “jurisdicciones no cooperantes” en materia tributaria modifica el mapa de riesgos fiscales para empresas argentinas con operaciones internacionales y puede tener impacto indirecto sobre sectores exportadores del NEA, especialmente yerba mate, forestoindustria y comercio exterior.
El Decreto 398/2026 actualizó la reglamentación de la Ley de Impuesto a las Ganancias y redefinió el universo de países considerados de baja cooperación fiscal. La medida responde a cambios en los estándares de intercambio de información promovidos por la OCDE y el Consejo de Europa. Para el sector privado, el dato central es que operar con empresas radicadas en esos países dejará de tener el tratamiento tributario agravado que rige para las jurisdicciones consideradas opacas.
En términos prácticos, esto reduce contingencias fiscales vinculadas a precios de transferencia, deducciones y controles sobre operaciones internacionales. Para economías regionales con creciente búsqueda de mercados alternativos, el movimiento no es menor.
Qué cambia para las empresas exportadoras
Las “jurisdicciones no cooperantes” son países que no intercambian información tributaria con Argentina o no cumplen estándares internacionales de transparencia. Cuando una firma argentina opera con compañías radicadas en esos territorios, ARCA y el sistema tributario aplican controles más estrictos y presunciones fiscales más gravosas.
Con la salida de tres países del listado: Se alivian requisitos de fiscalización sobre determinadas operaciones internacionales. Mejora la previsibilidad tributaria para exportadores y traders. Disminuye el riesgo de ajustes fiscales sobre estructuras comerciales vinculadas a esos mercados. Y se reduce el costo administrativo asociado a reportes y validaciones.
Para Misiones, donde muchas empresas medianas comenzaron a explorar mercados fuera del eje tradicional Mercosur-China-Estados Unidos, la señal tiene lectura estratégica. La provincia necesita diversificar destinos ante la desaceleración del consumo interno y la presión de costos logísticos.
Aunque el decreto no menciona economías regionales, la actualización tributaria tiene implicancias sobre el entramado exportador.
La industria tealera y yerbatera misionera viene buscando nuevos compradores en Asia y mercados emergentes. Filipinas, que deja de ser considerada “no cooperante”, aparece como un mercado potencialmente más accesible desde el punto de vista financiero y documental.
Para la forestoindustria ocurre algo similar. Empresas madereras del NEA operan frecuentemente mediante traders internacionales o estructuras logísticas trianguladas. Cuando esas operaciones involucran jurisdicciones observadas por el fisco, el costo financiero y legal aumenta.
La modificación también puede favorecer: Operaciones de financiamiento internacional. Apertura de cuentas y acuerdos bancarios. Menores alertas de compliance tributario. Mayor competitividad administrativa frente a exportadores brasileños o paraguayos.
La señal política detrás del decreto
El Gobierno sostiene una estrategia de alineamiento con estándares OCDE y de integración financiera internacional. La actualización del listado apunta a mostrar una Argentina más compatible con reglas globales de intercambio fiscal y menos aislada del sistema financiero internacional.
El movimiento también busca reducir fricciones para inversiones y operaciones internacionales privadas, especialmente en un escenario donde el Ejecutivo necesita aumentar generación genuina de divisas.
El dato que sigue de cerca el mercado es otro: la lista todavía mantiene a 72 jurisdicciones bajo observación. Entre ellas aparecen Bolivia, Cuba, Surinam, Irán y varios países africanos y asiáticos. Eso implica que los controles fiscales sobre operaciones internacionales seguirán siendo relevantes para empresas exportadoras.
La actualización del listado no cambia por sí sola la competitividad exportadora del NEA. El problema estructural sigue siendo logístico, cambiario y tributario. Pero sí muestra una tendencia: el Gobierno avanza hacia un esquema de menor intervención y mayor integración financiera internacional.
Para Misiones, donde el crecimiento exportador depende de abrir mercados y bajar costos ocultos, cada flexibilización regulatoria suma. El desafío es si esa apertura fiscal será acompañada por infraestructura, financiamiento y alivio impositivo que permitan transformar ventajas productivas en competitividad real.
El Banco Mundial confirmó que los mecanismos de fijación del precio del carbono triplicaron su recaudación en una década y ya cubren casi el 30% de las emisiones globales. El avance de estos sistemas empieza a redefinir competitividad, comercio exterior y acceso a financiamiento para sectores productivos intensivos en energía y recursos naturales.
Según un informe del Grupo Banco Mundial publicado el pasado 19 de mayo, los ingresos derivados de la fijación del precio del carbono se triplicaron en la última década: aumentaron de menos de US$30.000 millones en 2016 a movilizar más de US$107.000 millones para presupuestos públicos en 2025.
En el informe anual titulado State and Trends of Carbon Pricing 2026 (Situación y tendencias de la fijación del precio del carbono 2026) se revela que actualmente existen 87 políticas de fijación de precios del carbono en el mundo, un aumento de siete con respecto al año anterior. Asimismo, se muestra que todas las grandes economías de ingreso mediano han implementado o tienen previsto implementar mecanismos de fijación directa del precio del carbono. India y Viet Nam son los países que realizaron avances más significativos en este ámbito en 2025. En la publicación también se señala que los precios directos del carbono han crecido un 7% desde la edición del año pasado del informe y que se han duplicado en la última década. El precio promedio del carbono es ahora de casi US$21/tCO2e.
Un poco más del 29% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero en todo el mundo están ahora cubiertas por mecanismos de fijación directa del precio del carbono. Esta cifra aumentaría a alrededor de un tercio si los instrumentos actualmente en desarrollo se implementaran en más economías emergentes importantes.
“La fijación del precio del carbono y los mercados de carbono pueden desempeñar un papel importante al permitir que los países determinen su propia matriz energética”, dijo Paschal Donohoe, director gerente y oficial principal de Conocimientos del Grupo Banco Mundial. “Cuando están bien diseñados, pueden ayudar a impulsar la eficiencia y la innovación, al tiempo que movilizan recursos para las prioridades de desarrollo. Durante más de 20 años, este informe ha ayudado a los responsables de formular políticas y al sector privado a comprender mejor la evolución de estos mercados y las oportunidades que representan”.
En los mercados de créditos de carbono, el volumen total de las emisiones de créditos de carbono aumentó un 8% entre 2024 y 2025. En tanto, los precios de los créditos de carbono disminuyeron levemente durante 2025, pero algunos tipos de proyectos continuaron teniendo un sobreprecio, incluidos aquellos que pueden ser utilizados por aerolíneas internacionales o proyectos de conservación forestal y reforestación con alta calificación.
El Grupo Banco Mundial se ha comprometido a ayudar a los países a alcanzar sus propios objetivos de desarrollo para facilitar la creación de empleo y promover el crecimiento sostenible. Un área de apoyo es el creciente acceso al financiamiento disponible a través de los mercados de carbono. A tal fin, el Departamento de Clima del Grupo Banco Mundial complementa sus servicios básicos de financiamiento y asesoría con productos clave que respaldan a los clientes a lo largo de la cadena de valor de las soluciones climáticamente inteligentes.
El Programa Argentino de Carbono Neutro (PACN) presentó un nuevo paquete de herramientas para medir la huella de carbono en cultivos de crucíferas, en un contexto donde la certificación ambiental dejó de ser un diferencial para convertirse en un requisito de acceso a mercados internacionales. La iniciativa, desarrollada con participación de las principales Bolsas del país, apunta a dotar al sector agroindustrial de instrumentos propios para competir bajo estándares globales, con criterios adaptados a la realidad productiva local.
El lanzamiento se produce en un escenario de creciente regulación ambiental en el comercio global, donde normativas como la Directiva de Energías Renovables de la Unión Europea (EU RED) o el esquema CORSIA exigen mediciones precisas y verificables para habilitar el ingreso de bioproductos. En ese marco, la capacidad de medir con parámetros propios aparece como un factor de poder económico.
Argentina gana soberanía técnica con el lanzamiento de herramientas para medir la huella de carbono de crucíferas en el entorno del PACN. Clave para acceder a mercados premium y competir sin barreras injustas al utilizar factores de emisión locales.
Soberanía técnica para competir en mercados de alta exigencia
En un escenario de comercio agroindustrial global crecientemente dinámico, la medición precisa del impacto ambiental ha dejado de ser una métrica voluntaria para convertirse en una condición de acceso a los mercados más exigentes. En este contexto, la certificación de baja huella ambiental ya no es solo un diferencial competitivo, sino un requisito técnico. Sin embargo, la forma en que se mide esa huella es tan relevante como el resultado en sí mismo.
En notas anteriores la Bolsa de Comercio de Rosario ha identificado la importancia estratégica de la certificación de baja huella ambiental como un diferencial competitivo. Hoy, bajo el paraguas del Programa Argentino de Carbono Neutro (PACN), se da un paso fundamental con el lanzamiento del set de herramientas para la Mesa de Crucíferas.
Esta iniciativa, impulsada por las principales Bolsas de Cereales y de Comercio del país, busca no solo transparentar el desempeño ambiental de productos agroindustriales como en esta oportunidad de la colza, la camelina, la carinata y el cártamo, sino también proporcionar a los actores de la cadena la autonomía necesaria para gestionar y posteriormente poder certificar su balance de carbono bajo estándares internacionales. La importancia de este desarrollo radica en que los mercados premium, especialmente la Unión Europea con su Directiva de Energías Renovables (EU RED) o bien el régimen de CORSIA para la aviación sostenible, requieren evidencia robusta y cuantificada para permitir el ingreso de bioproductos y bioenergías. Este hito no solo mejora la capacidad de medición, sino que introduce un elemento crítico para la competitividad internacional: la capacidad de Argentina de medir su desempeño ambiental con criterios adaptados a su propia realidad productiva.
La Importancia de la Medición de Huella de CO2 en las Crucíferas
Las crucíferas oleaginosas están experimentando un crecimiento franco en el escenario productivo nacional, impulsadas principalmente por la demanda de biocombustibles sostenibles y aceites vegetales de exportación. No obstante, esta expansión enfrenta desafíos críticos en materia de gobernanza ambiental. Depender de calculadoras desarrolladas en los mercados de destino o bases de datos internacionales suele resultar en la penalización de la producción argentina, ya que estas herramientas utilizan factores por defecto que no capturan la realidad agronómica, climática y productiva de nuestros suelos. El uso de datos genéricos a menudo implica asumir prácticas (como la enmienda caliza, rutinaria en suelos ácidos europeos) que no reflejan la gestión local, castigando injustamente el desempeño de los productos nacionales. Por ello, el desarrollo de herramientas propias otorga soberanía metodológica, permitiendo que la huella de carbono sea el resultado de una contabilidad real y no de promedios foráneos. Esto es esencial para evitar barreras no arancelarias y para posicionar a la Argentina como un proveedor confiable de biomasa de bajo carbono, especialmente ante normativas como la UE RED III o el esquema CORSIA para la aviación internacional.
Un sistema integral desarrollado localmente
Este paquete no solo permite cuantificar emisiones, sino también gestionar activamente la reducción de la huella, cerrando la brecha entre medición y acción.
El PACN, a través de un trabajo de 8 meses con empresas líderes del sector que actuaron como casos testigo, ha generado tres herramientas claves, complementarias y articuladas:
• Calculadora de Huella de Carbono (v1.0): Una herramienta desarrollada en formato de planilla de cálculo, modular y de sencilla aplicación, que abarca desde la producción primaria hasta la salida de la planta industrial. • Manual de Metodología de Cálculo de Balance de Carbono: Un documento técnico que estandariza los criterios de uso, asegurando que los cálculos se realicen bajo las normas ISO 14067, 14040 y 14044. • Manual de Buenas Prácticas Ambientales (BPA): Una guía de gestión enfocada en la mitigación, que vincula las acciones operativas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los estándares Global Reporting Initiative (GRI).
Este paquete no solo permite cuantificar emisiones, sino también gestionar activamente la reducción de la huella, cerrando la brecha entre medición y acción. Frente al escenario global, el desarrollo de herramientas nacionales no es solo una mejora técnica: es una estrategia de posicionamiento internacional.
Diferenciales técnicos clave: donde el desarrollo local marca la diferencia
La calculadora se destaca por su arquitectura modular, permitiendo a productores, acopiadores e industriales calcular cuánto CO2eq genera cada unidad funcional (UF) producida. Las UF definidas en el sistema son:
• 1 tonelada de grano cosechado hasta la tranquera del campo, • 1 tonelada de grano en acopio intermedio, • 1 tonelada de aceite, y • 1 tonelada de pellet a la salida de la industria aceitera.
Arquitectura de Datos y Diferenciales Técnicos
La herramienta cuenta con más de 250 perfiles ambientales unitarios incorporados y analiza 211 compuestos químicos con factores de emisión actualizados al último reporte del IPCC (AR6). A diferencia de otras herramientas internacionales, la calculadora del PACN ofrece:
• Rigor en suelos: Utiliza mapas de existencias de carbono orgánico en suelo actualizados para Argentina (datos de Gaitán et al., 2025) y permite elegir entre métodos Tier 1 y Tier 2 (modelo AMG) del IPCC. • Representatividad energética: Incorpora matrices de energía eléctrica regionalizadas para la Argentina, evitando la distorsión de usar mix eléctricos europeos que sobrestiman las emisiones industriales locales. • Especificidad agronómica: Identifica correctamente a la Camelina con sus parámetros reales de grano oleaginoso, evitando tratarla como un forraje genérico, lo que previene la sobreestimación de emisiones de N2O por residuos de cultivo.
Visualización y Resultados
El módulo de resultados permite al usuario identificar rápidamente “hotspots” o puntos críticos de emisión. Incluye gráficas de Data Overview que desglosan las emisiones por sustancias (CO2, CH4, N2O) y por origen (fósil, biogénico y transformación del suelo). Un componente fundamental es la visual de Performance Review – Benchmarking, donde los resultados propios se comparan automáticamente con los valores por defecto de la Directiva Europea RED II. Si el valor calculado es menor al default europeo, el productor puede demostrar robustamente que su producto tiene acceso al mercado europeo.
En conclusión la calculadora del PACN permite:
• Reflejar condiciones agronómicas, climáticas y productivas reales • Incorporar datos primarios locales, evitando promedios globales • Alinear la medición con estándares internacionales (ISO, IPCC), pero desde una base propia • Reducir el riesgo de barreras no arancelarias encubiertas
En este sentido, el concepto central es claro: no se trata solo de medir la huella, sino de medirla correctamente desde Argentina.
El Manual de Buenas Prácticas Ambientales: De la Medición a la Acción
El Manual de Buenas Prácticas Ambientales completa el enfoque al transformar el diagnóstico en acción concreta. Propone en consecuencia, diez prácticas estratégicas y prospectivas presentadas mediante fichas técnicas diseñadas para ser funcionales y claras.
Las 10 BPA priorizadas para las Crucíferas:
• Optimización en el uso de nitrógeno aplicado en campo: Dado que la fertilización nitrogenada y sus emisiones de N2O son el rubro de mayor peso en la huella, esta práctica es central para la mitigación. • Restauración del suelo y secuestro de carbono: Promueve prácticas de conservación que aumenten el stock de carbono en el suelo. • Biodiversidad y polinización: Mejora de servicios ecosistémicos para estabilizar rendimientos productivos. • Descarbonización de la energía: Transición hacia fuentes renovables en campo e industria. • Potenciación de la economía circular: Valorización de subproductos y reducción de residuos. • Programa responsable de fitosanitarios: Manejo eficiente de herbicidas, insecticidas y fungicidas. • Mecanización: Eficiencia operativa de la maquinaria. • Fitomejoramiento: Selección de variedades adaptadas y eficientes. • Gestión de logística: Optimización del transporte entre eslabones. • Agua: Gestión responsable del recurso hídrico.
El manual integra estas prácticas con indicadores GRI (como el estándar 13.1 para emisiones de GEI) y los ODS (especialmente el 12 de Producción y Consumo Responsable y el 13 de Acción por el Clima), facilitando la construcción de reportes de sostenibilidad corporativa y el diálogo con el sector financiero para la aplicación a líneas de créditos verdes.
Conclusión: Hacia una Cadena de Valor como Unidad de Descarbonización
La implementación efectiva de estas herramientas requiere un marco de gobernanza ambiental que promueva la integración vertical de la cadena. Al utilizar datos primarios capturados sistemáticamente a través del calculador, la cadena de crucíferas argentina puede presentarse como una unidad de descarbonización sólida, donde la trazabilidad ambiental garantiza la identidad técnica y de sustentabilidad de cada tonelada de aceite o pellet exportado.
Este pack de herramientas representa mucho más que una innovación técnica, es un instrumento de defensa comercial, una base para la diferenciación internacional, y un paso clave hacia la soberanía en la medición ambiental
En un mundo donde los mercados se regulan cada vez más por métricas ambientales, quien define cómo se mide, define en gran parte quién puede competir. Argentina, a través de este desarrollo del PACN, avanza en esa dirección.
(*) Coordinadoras del Programa Argentino de Carbono Neutro (PACN).
América Latina comienza a consolidarse como un actor activo en los mercados internacionales de carbono, con avances concretos en marcos regulatorios, desarrollo de proyectos e inversiones en marcha. En un contexto global donde los mercados internacionales de carbono que establece el Artículo 6 del Acuerdo de París entra en fase operativa, la región se posiciona como proveedora estratégica de créditos de carbono en un mercado en expansión.
Estas fueron algunas de las principales conclusiones del encuentro regional organizado por la Red Carbono LATAM, del que participó la Mesa Argentina de Carbono junto a referentes de Chile, Perú y Paraguay.
Un mercado que ya está en marcha
El desarrollo del Artículo 6 muestra avances concretos a nivel global, con más de 100 acuerdos bilaterales en negociación y ya firmados entre países, y las primeras transferencias internacionales de resultados de mitigación (ITMOs) ya en proceso. En este escenario, América Latina tiene un rol creciente:
11 países de la región venderán créditos de carbono
Representa el 20% de los acuerdos globales firmados
Consolida su posicionamiento como región exportadora de carbono
Además, el diferencial económico es significativo: los créditos comercializados bajo el Artículo 6 pueden alcanzar valores entre 2 y 5 veces superiores a los del mercado voluntario, lo que permite viabilizar proyectos que no son viables con los precios del mercado voluntario y en muchos casos alcanzando mayor escala e impacto territorial.
Chile: regulación clara e inversiones en marcha
Chile se posiciona como uno de los países más avanzados de la región en la implementación del Artículo 6, con un marco regulatorio ya definido y proyectos en ejecución.
Actualmente, el país cuenta con cinco proyectos autorizados por el Ministerio del Medio Ambiente, tres de ellos también validados en acuerdos internacionales, lo que representa una cartera de inversiones estimada en USD 1.400 millones.
“Chile ha avanzado en generar un marco que brinda certezas para el desarrollo de proyectos y su vinculación con mercados internacionales, lo que permite transformar oportunidades en inversiones concretas”, señalaron desde Carbono Chile AG.
Perú: desarrollo institucional y potencial forestal
Perú avanza en los mercados internacionales de carbono con foco en proyectos forestales y soluciones basadas en la naturaleza, apoyado en su gran experiencia previa en proyectos REDD+ de gran escala e impacto local principalmente en la Amazonía.
El país ya ha identificado 66 medidas de mitigación y trabaja en el desarrollo de sistemas que permitan escalar proyectos y canalizar financiamiento internacional. “El Artículo 6 representa una herramienta clave para potenciar el desarrollo de proyectos en el territorio con alto impacto ambiental y social, conectando ese valor local con la demanda internacional”, destacaron desde la Asociación Peruana de Carbono.
Paraguay: estrategia país y perfil exportador
Paraguay se posiciona como un mercado emergente con una estrategia clara orientada a la exportación de créditos de carbono, apoyado en su matriz energética renovable y su potencial en soluciones basadas en la naturaleza.
El país avanza en la implementación de su Registro Nacional de Carbono, así como en la reglamentación necesaria para autorizar transferencias internacionales y en la homologación de estándares. En línea con los debates recientes del Paraguay Carbon Forum, el desarrollo del mercado es considerado un eje estratégico de crecimiento económico para el país.
“Paraguay tiene condiciones para posicionarse como un proveedor competitivo de créditos de carbono, combinando recursos naturales con una estrategia orientada al mercado internacional”, indicaron referentes del sector.
Argentina: una oportunidad económica concreta
En este contexto regional, Argentina cuenta con condiciones excepcionales para insertarse en los mercados internacionales de carbono. Según estimaciones del Centro Argentino de Ingenieros y la Academia Nacional de Ingeniería, el país podría generar al menos 131,4 millones de créditos de carbono anuales, lo que se traduciría en ingresos de entre USD 1.400 y USD 3.900 millones por exportaciones.
Además, los precios internacionales del Artículo 6, entre 2 y 5 veces superiores a los del mercado voluntario, permitirían viabilizar proyectos en sectores clave como energía, agro, bosques y residuos, entre otros. “La implementación del Artículo 6 representa una oportunidad concreta para transformar el capital natural del país en una fuente de divisas, inversión y desarrollo federal”, señaló Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa Argentina de Carbono.
Una región que se posiciona
Más allá de las particularidades de cada país, América Latina muestra avances sostenidos en:
Desarrollo de marcos regulatorios
Generación de proyectos de carbono
Articulación público-privada
Inserción en mercados internacionales
En este escenario, la coordinación regional a través de espacios como la Red Carbono LATAM se consolida como un factor clave para escalar el desarrollo del sector y posicionar a la región como un actor relevante en la economía global del carbono.
El petróleo superó este domingo los US$100 por barril, un umbral que no alcanzaba desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, en medio de una fuerte tensión geopolítica por la escalada del conflicto con Irán y el temor de los mercados a interrupciones prolongadas en el suministro de crudo desde Medio Oriente.
Los futuros del petróleo estadounidense (WTI) treparon cerca de 18% hasta los US$108 por barril, su nivel más alto desde julio de 2022, e incluso tocaron momentáneamente los US$110 durante la noche del domingo. En paralelo, el Brent, referencia global, avanzó alrededor de 16% y se ubicó también en torno a US$108 por barril.
El repunte responde principalmente a las amenazas de Irán de atacar cualquier petrolero que atraviese el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por el que circula aproximadamente el 20% del petróleo comercializado en el mundo. Un eventual bloqueo o interrupción en esa vía clave podría alterar de forma significativa la oferta global de energía.
En ese contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, minimizó el impacto del alza de precios. En una publicación en su red Truth Social sostuvo que el encarecimiento del petróleo es “un precio muy bajo a pagar” frente a los objetivos estratégicos de su política exterior.
“Los precios del petróleo a corto plazo, que caerán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear iraní, son un precio muy bajo a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo. ¡Solo los tontos pensarían diferente!”, escribió el mandatario.
Riesgo de un salto mayor
Algunos analistas advierten que la tensión en la región podría empujar el crudo aún más arriba. Según Homayoun Falakshahi, analista principal de investigación de crudo de la consultora Kpler, el petróleo podría escalar hasta US$150 por barril hacia fines de marzo si no se normaliza el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
El impacto del encarecimiento energético ya comenzó a reflejarse en los mercados financieros. Los futuros de Wall Street operaron con fuertes caídas: el Dow Jones retrocedía más de 800 puntos (-1,7%), mientras que los futuros del S&P 500 y del Nasdaq cedían alrededor de 1,6%.
La preocupación central de los inversores es que un aumento prolongado del precio del combustible reactive presiones inflacionarias y complique la recuperación económica.
Suba en los combustibles
En Estados Unidos, el efecto ya comenzó a trasladarse al consumidor. Tras los primeros ataques registrados el 28 de febrero, el precio promedio de la gasolina alcanzó US$3,45 por galón, lo que representa un aumento de 16% en apenas una semana, según datos de la asociación automovilística AAA.
Un encarecimiento sostenido del combustible podría generar nuevos problemas de accesibilidad para los hogares y abrir un frente político delicado para la administración republicana de cara a las elecciones legislativas de medio término.
Intentos por estabilizar el mercado
Ante el riesgo de interrupciones en el comercio energético, la Casa Blanca anunció medidas para garantizar la circulación de buques petroleros en la zona. El gobierno de Trump evalúa ofrecer seguros a los petroleros que atraviesen el estrecho de Ormuz, luego de que varias aseguradoras marítimas advirtieran que dejarían de cubrir operaciones en la región si aumentan los ataques.
También se analiza la posibilidad de escoltas navales para las embarcaciones comerciales, aunque el esquema aún no fue definido y varias compañías navieras se muestran reticentes a operar en la zona mientras persista el conflicto.
La tensión escaló aún más luego de que Israel atacara instalaciones de almacenamiento de petróleo en Irán. Un alto funcionario iraní advirtió que el conflicto ha entrado en una “nueva fase” y señaló que Teherán podría responder con ataques contra infraestructura energética en la región.
“Irán no cederá el control del estrecho de Ormuz hasta lograr los resultados deseados”, afirmó el funcionario.
El escenario ya está impactando en la producción. Ante las dificultades logísticas y de almacenamiento, varios productores comenzaron a reducir el ritmo de extracción, lo que podría restringir aún más la oferta global.
Por su parte, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró en el programa State of the Union de CNN que Washington no planea atacar la industria petrolera iraní ni su infraestructura energética. Sin embargo, el crudo iraní se encuentra fuertemente sancionado y China se mantiene como su principal comprador relevante en el mercado internacional.