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Mercados: el petróleo vuelve a tensionar a la inflación global mientras Argentina apuesta a una recuperación en el segundo semestre

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La economía global atraviesa una semana en la que tres variables volvieron a quedar estrechamente vinculadas: inflación, energía y política monetaria. La moderación de los precios en Estados Unidos alivió parcialmente la presión sobre la Reserva Federal, pero la persistencia de las tensiones en Medio Oriente y la volatilidad del petróleo mantienen abierto uno de los principales riesgos para la inflación internacional. En Argentina, mientras tanto, el mercado ajustó sus expectativas de actividad y mantiene una visión de recuperación durante el segundo semestre.

El panorama surge de la actualización semanal de mercados elaborada por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que pone el foco sobre la evolución de los precios estadounidenses, el conflicto en Medio Oriente, el petróleo y las nuevas proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central.

La inflación en Estados Unidos, las tensiones en Medio Oriente y la evolución del petróleo marcaron la agenda internacional, mientras que en Argentina el REM y el riesgo país concentraron la atención de los mercados.

Inflación de Estados Unidos y las decisiones de la Fed

La inflación de Estados Unidos mostró una moderación durante julio. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba de 0,1% mensual, mientras que la variación interanual descendió hasta 3,4%, en línea con las expectativas del mercado. Por su parte, el IPC núcleo, que excluye los componentes más volátiles de alimentos y energía, se ubicó en 2,5% interanual.

El dato consolida una desaceleración respecto de los niveles observados durante los meses anteriores. Luego de ubicarse en 2,8% interanual antes del inicio de las hostilidades entre Israel, Estados Unidos e Irán a fines de febrero, la inflación alcanzó un máximo reciente de 4,2% interanual en mayo, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía. Durante julio, en cambio, la caída del precio de la gasolina, asociada al cese temporal de las hostilidades, contribuyó a moderar el nivel general de precios, aunque el posterior recrudecimiento del conflicto mantiene la evolución del petróleo como uno de los principales riesgos para la trayectoria inflacionaria. 

La publicación del índice resulta relevante de cara a las próximas decisiones de la Reserva Federal. En su reunión de finales de julio, el Comité Federal de Mercado Abierto mantuvo la tasa de interés sin cambios, aunque tres de sus miembros votaron a favor de incrementarla. La persistencia de una inflación anual superior al objetivo del 2%, combinada con la relativa solidez del mercado laboral, había fortalecido los argumentos a favor de un mayor endurecimiento monetario.

Sin embargo, la moderación del IPC de julio redujo la presión para avanzar con una nueva suba de tasas. Tras conocerse el dato, disminuyeron las probabilidades implícitas en el mercado de un incremento en la reunión de septiembre. De esta manera, la atención de los inversores continuará centrada en la evolución de la inflación, el mercado laboral y los precios de la energía, factores que serán determinantes para las próximas decisiones de política monetaria.


Las tensiones en Ormuz mantienen la volatilidad del petróleo

El precio del petróleo mostró una elevada volatilidad durante 2026, principalmente a partir del conflicto en Medio Oriente. El Brent, que comenzó el año en torno a US$ 60 por barril, alcanzó un máximo de US$ 138 a comienzos de abril, para luego retroceder ante los períodos de distensión y las expectativas de una solución negociada.

Durante la última semana, las dificultades para alcanzar un acuerdo entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz volvieron a presionar los precios. Los futuros del Brent se recuperaron hasta ubicarse cerca de USD 89 por barril el 12 de agosto. La persistencia de las restricciones en una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo mantiene al conflicto como un riesgo relevante para los precios de la energía y la inflación internacional.


Expectativas de crecimiento para 2026 

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) mostró, para la mediana de las estimaciones, que el Producto Interno Bruto ajustado por estacionalidad se habría contraído 0,4% durante el segundo trimestre del año, una corrección de 1,0 p.p. respecto del relevamiento anterior. Sin embargo, los analistas anticipan una recuperación de la actividad durante la segunda mitad del año. Para el tercer trimestre proyectan un crecimiento desestacionalizado de 1,0%, mientras que para el cuarto trimestre esperan una expansión de igual magnitud. En este contexto, la previsión de crecimiento del PIB para el conjunto de 2026 se ubicó en 2,7% de acuerdo con el REM del BCRA.

Por su parte, las expectativas financieras permanecieron relativamente estables. La TAMAR de bancos privados se ubicaría en 22,4% TNA durante agosto y en 22,2% hacia diciembre. En tanto, la mediana de las proyecciones para el tipo de cambio nominal se ubicó en $1.512 por dólar para agosto y en $1.652 para diciembre de 2026.

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Bonos de carbono: el té argentino se prepara para un mercado que ya exige medir la huella ambiental

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La sustentabilidad dejó de ser un atributo deseable para transformarse en un requisito comercial. En un contexto en el que los principales mercados del mundo comienzan a exigir información ambiental de los productos que importan, la cadena del té argentino inició un proceso para medir su huella de carbono y prepararse para competir en un escenario donde la trazabilidad ambiental tendrá cada vez más peso.

La iniciativa es impulsada por el Programa Argentino de Carbono Neutro, integrado por las principales Bolsas de Cereales y Comercio del país, que convocó a productores, industriales y exportadores del sector tealero a construir una herramienta común para calcular las emisiones de carbono de la actividad. La primera reunión será el próximo 12 de agosto, de manera virtual.

Durante una entrevista concedida al programa Frontera Jesuita, que conduce Carlos Vedoya Recio por FM República, la ingeniera ambiental Natalia Redolfi, coordinadora de las mesas de carbono por sectores agroindustriales, explicó que el desafío no responde a una moda ambiental sino a una transformación profunda del comercio internacional.

“La información sobre huella de carbono ya comenzó a ser requerida por distintos mercados. En algunos casos funciona como una barrera de ingreso y, en otros, como un atributo que agrega valor al producto”, sostuvo.

El objetivo, remarcó, es evitar que las producciones argentinas lleguen tarde a una tendencia que ya se consolida en Europa y otros destinos internacionales.

Aunque el debate suele asociarse rápidamente con los bonos de carbono, el primer paso consiste en algo mucho más básico: conocer cuánto emite realmente cada sistema productivo.

¿Cómo vender créditos ambientales si todavía no se conoce con precisión cuál es la huella de carbono del té argentino?

Esa es precisamente la pregunta que busca responder el programa. Para ello se desarrollará un calculador construido sobre casos reales aportados por productores. La herramienta permitirá identificar dónde se generan las emisiones, qué procesos pueden optimizarse y cuáles son las oportunidades para reducirlas.

“Primero hay que medir. Después podremos saber dónde están las principales fuentes de emisión y recién allí comenzar a trabajar para disminuirlas”, explicó Redolfi.

El proceso demandará nueve meses de trabajo conjunto entre técnicos y empresas de la cadena.

La convocatoria al sector del té no surgió por iniciativa aislada de las Bolsas de Cereales. Según explicó la especialista, fueron productores y actores privados quienes comenzaron a advertir que distintos compradores internacionales ya solicitan información ambiental sobre el producto. Existen estudios puntuales sobre algunas plantaciones, pero todavía no una metodología nacional aplicable a toda la cadena.

La estrategia, entonces, consiste en adelantarse a futuras exigencias regulatorias.

“Lo que buscamos es generar las herramientas antes de que esa demanda sea obligatoria”, resumió.

La sustentabilidad como ventaja competitiva

El desafío no termina en la huella de carbono. Redolfi explicó que la medición constituye apenas el primer escalón de una agenda ambiental mucho más amplia que incluirá, en los próximos años, indicadores como huella hídrica, gestión de residuos, eficiencia energética y otros estándares que los mercados internacionales ya comienzan a incorporar.

¿Será suficiente producir un buen té si el comprador también exige demostrar cómo fue producido?

Para la especialista, esa será la nueva lógica del comercio global.

“No alcanza con tener un buen producto; también habrá que demostrar, con datos verificables, que la producción respeta estándares ambientales”, afirmó.

Actualmente más de 130 empresas participan del Programa Argentino de Carbono Neutro y varias ya utilizan sellos que acreditan su adhesión al sistema.

La intención es que el sector tealero también pueda construir una identidad ambiental propia, fortaleciendo su posicionamiento internacional y generando herramientas comunes para pequeños y grandes productores.

La medición de la huella de carbono no implica únicamente responder a una exigencia externa. También ofrece información para mejorar la eficiencia de cada establecimiento, reducir costos asociados al uso de energía e insumos y acceder, en el futuro, a mercados diferenciados o mecanismos vinculados con créditos y bonos de carbono.

En definitiva, la sustentabilidad comienza a convertirse en un activo económico. Y para una actividad fuertemente exportadora como el té argentino, llegar antes puede marcar la diferencia.

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Goldman Sachs recortó sus proyecciones de crecimiento para la Argentina

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La economía argentina mantiene una evaluación positiva entre los grandes bancos de inversión internacionales, aunque con expectativas más moderadas para el corto plazo. Goldman Sachs revisó a la baja su proyección de crecimiento para 2026, al reducir del 3% al 2,7% la expansión esperada del Producto Interno Bruto (PIB), una corrección que atribuye a una desaceleración de la actividad económica durante el segundo semestre del año.

El informe, elaborado en el marco de un análisis sobre las perspectivas de América Latina, sostiene que la economía argentina continúa creciendo, aunque a un ritmo más moderado que el previsto meses atrás. Según la entidad financiera, el avance del PIB de 0,7% registrado durante el primer trimestre refleja una expansión que pierde dinamismo, en un contexto donde la consolidación del programa de estabilización comienza a enfrentar los desafíos propios de una nueva etapa del ciclo económico.

Pese al ajuste en las previsiones de crecimiento, Goldman Sachs mantuvo una valoración favorable sobre la estrategia macroeconómica impulsada por el Gobierno nacional. “Seguimos considerando que la Argentina está en el camino correcto en términos de política macroeconómica”, señala el documento, aunque advierte que el margen para cometer errores continúa siendo reducido, tanto por los desafíos económicos pendientes como por el contexto político que comenzará a delinearse de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

Uno de los aspectos que el banco destaca es la evolución del proceso de desinflación. Tras conocerse que la inflación mensual perforó el umbral del 2% en junio, la entidad considera que la desaceleración de los precios comenzó a consolidarse. No obstante, remarca que la inflación interanual continúa siendo elevada —33,5% en junio—, lo que evidencia que el proceso de normalización todavía no está completo.

En ese escenario, Goldman Sachs proyecta que la inflación continuará descendiendo durante el segundo semestre y estima que el índice cerrará 2026 por debajo del 30%, ubicándose en torno al 29%, una previsión que, de concretarse, consolidaría la tendencia descendente observada desde el inicio del programa económico.

El informe también incorpora un análisis político al evaluar las perspectivas de continuidad del actual gobierno. Para el banco estadounidense, las posibilidades de una reelección del presidente Javier Milei estarán estrechamente vinculadas a la evolución de las principales variables económicas. En particular, señala que una recuperación sostenida de la actividad, acompañada por mejoras en los salarios reales y una inflación en descenso, fortalecería las condiciones para que el oficialismo llegue competitivo a los comicios de 2027.

La evaluación refleja un cambio en el foco de los mercados internacionales. Si durante el primer año de gestión el principal interrogante giraba en torno a la capacidad del Gobierno para estabilizar la macroeconomía, ahora la atención comienza a desplazarse hacia la sostenibilidad del crecimiento y la consolidación política del programa económico.

Para economías regionales como Misiones, un escenario de crecimiento moderado con menor inflación podría traducirse en mejores condiciones para la inversión, el financiamiento y el consumo interno. Sin embargo, la desaceleración proyectada también pone de manifiesto que el desafío ya no consiste únicamente en estabilizar las variables macroeconómicas, sino en lograr que esa estabilidad se transforme en una recuperación más amplia de la producción, el empleo y el ingreso de los hogares.

La revisión de Goldman Sachs confirma que los mercados internacionales siguen observando con expectativa el desempeño de la economía argentina. Si bien el ajuste en las proyecciones refleja una recuperación menos acelerada de lo esperado, el informe mantiene una lectura favorable sobre la dirección del programa económico y deja en claro que la consolidación de ese proceso dependerá, cada vez más, de su capacidad para sostener el crecimiento sin perder estabilidad.

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El FMI mantuvo su pronóstico para la Argentina, pero alertó que la guerra en Medio Oriente enfría la economía mundial

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo sin cambios su proyección de crecimiento para la economía argentina en la actualización de julio de las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO). El organismo prevé que el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá 3,5% durante 2026 y acelerará hasta el 4% en 2027, en una señal de continuidad respecto del escenario planteado en la revisión anterior.

La decisión marca un cambio respecto de la actualización previa, cuando el organismo había reducido sus expectativas para el país por el impacto inicial del conflicto en Medio Oriente. En esta oportunidad, el FMI consideró que la economía argentina mantiene una trayectoria estable, aunque aclaró que el contexto internacional continúa mostrando elevados niveles de incertidumbre.

El panorama mundial, en cambio, exhibe un deterioro moderado. El FMI redujo levemente su previsión de crecimiento global y estimó que la economía mundial avanzará 3% este año y 3,4% en 2027, por debajo del promedio registrado en los dos años anteriores. La revisión responde principalmente al impacto económico derivado de la guerra en Medio Oriente, que elevó los costos energéticos, incrementó la volatilidad financiera y volvió a tensionar las cadenas globales de suministro.

El organismo explicó que el efecto negativo del conflicto fue parcialmente compensado por el fuerte dinamismo asociado a la inteligencia artificial, cuya rápida adopción continúa impulsando inversiones, productividad y actividad en varias economías tecnológicas. Sin embargo, advirtió que los beneficios no son homogéneos y dependen tanto de la inserción de cada país en las cadenas de valor como de su exposición a la crisis energética.

En ese escenario, los exportadores de energía ubicados fuera de la región en conflicto resultaron favorecidos por mejores términos de intercambio, mientras que economías con fuerte participación en la industria tecnológica, como Corea del Sur, Taiwán, Malasia y Tailandia, lograron un desempeño superior al esperado gracias al auge de la inteligencia artificial.

Inflación, petróleo y riesgos financieros

Uno de los principales focos de preocupación del informe es la inflación global. El FMI sostuvo que el proceso de desinflación observado desde 2024 se interrumpió por el aumento de los precios de la energía y de los alimentos. En ese contexto, proyectó un incremento de la inflación mundial y estimó un precio promedio del petróleo cercano a los 89 dólares por barril, aproximadamente un 9% superior al previsto en abril.

Además del conflicto bélico, el organismo identificó varios riesgos que podrían deteriorar aún más la actividad económica. Entre ellos mencionó una eventual profundización de la guerra en Medio Oriente, un recrudecimiento de las tensiones comerciales, mayores restricciones al comercio internacional y una posible corrección abrupta en las valuaciones bursátiles de las empresas vinculadas con la inteligencia artificial.

El informe advierte que una caída significativa en las expectativas de rentabilidad del sector tecnológico podría generar un endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, afectar el consumo privado por efecto riqueza y extender la desaceleración hacia otras economías mediante los flujos comerciales y financieros.

Recomendaciones para la política económica

El FMI sostuvo que los bancos centrales deberán mantener el foco en la estabilidad de precios y preservar su independencia frente a presiones políticas, especialmente en un contexto donde la inflación podría volver a acelerarse por factores externos. También recomendó reconstruir el espacio fiscal mediante una mayor eficiencia del gasto público, fortalecimiento de la administración tributaria y una mejor focalización de las políticas sociales.

En paralelo, el organismo planteó que las reformas estructurales orientadas a mejorar la productividad, ampliar la infraestructura energética y acelerar la incorporación de tecnologías digitales serán determinantes para sostener el crecimiento en los próximos años. También insistió en la necesidad de preservar reglas comerciales previsibles y fortalecer la cooperación internacional para reducir los efectos de la fragmentación económica y las interrupciones en las cadenas de suministro.

Para la Argentina, la ratificación de las proyecciones representa una señal de estabilidad dentro de un contexto internacional considerablemente más complejo. Sin embargo, el propio FMI advierte que la evolución del conflicto geopolítico, la volatilidad financiera y la persistencia de presiones inflacionarias seguirán condicionando el desempeño de las economías emergentes durante los próximos trimestres.

Actualización perspectivas economía mundial FMI by CristianMilciades

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El FMI respaldó el rumbo económico de Milei y dejó una señal clave sobre el regreso de Argentina a los mercados

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El Fondo Monetario Internacional volvió a respaldar la estrategia económica del gobierno de Javier Milei y dejó un mensaje que el equipo económico interpreta como una validación de la hoja de ruta que viene ejecutando desde diciembre de 2023. Durante su conferencia de prensa habitual desde Washington, la portavoz del organismo, Julie Kozack, destacó los avances logrados por Argentina en materia de estabilidad macroeconómica, reducción de la inflación, recomposición de reservas y mejora de las condiciones financieras, aunque aclaró que la decisión de regresar a los mercados internacionales de crédito dependerá exclusivamente de las autoridades nacionales.

Las declaraciones llegan en un momento especialmente sensible para la economía argentina. Mientras el Gobierno busca consolidar la recuperación de la actividad y profundizar el proceso de desinflación, también necesita fortalecer el acceso al financiamiento voluntario para reducir la dependencia de organismos multilaterales y consolidar el esquema financiero de mediano plazo.

En ese contexto, Kozack sostuvo que Argentina continúa registrando “grandes avances” en la reconstrucción de sus principales variables macroeconómicas y valoró el esfuerzo orientado a fortalecer la resiliencia económica del país. Para el organismo, el programa vigente está permitiendo avanzar hacia una economía más abierta, eficiente y competitiva, un concepto que coincide con la narrativa oficial impulsada por el Ministerio de Economía.

El FMI también destacó que la actividad económica continúa expandiéndose mientras la inflación mantiene una trayectoria descendente. La combinación de crecimiento con desaceleración de precios es considerada por el organismo como una de las señales más relevantes del proceso de estabilización, especialmente luego de años marcados por desequilibrios fiscales, alta emisión monetaria y restricciones cambiarias.

Uno de los puntos más observados por los mercados es la evolución de las reservas internacionales. Sobre este aspecto, Kozack remarcó que la acumulación de activos externos sigue avanzando y que ello contribuye a mejorar las condiciones de financiamiento para el país. La recuperación de reservas es uno de los pilares del acuerdo vigente con el Fondo y aparece como una condición indispensable para sostener la credibilidad del nuevo esquema cambiario y monetario.

La funcionaria también hizo referencia a la mejora en la percepción de riesgo de Argentina por parte de los inversores internacionales. Según explicó, los spreads soberanos se redujeron significativamente y actualmente se ubican por debajo de los 450 puntos básicos, reflejando una visión más favorable sobre las perspectivas económicas del país. A ello se suma la mejora de las calificaciones crediticias otorgadas por distintas agencias internacionales, un factor que fortalece las posibilidades de acceso al financiamiento privado.

Sin embargo, el organismo evitó fijar plazos o recomendaciones concretas respecto de una eventual emisión de deuda en los mercados internacionales. “Las decisiones con respecto al momento y las condiciones del acceso a los mercados son decisiones que toman las autoridades”, señaló Kozack, dejando en claro que la estrategia financiera seguirá siendo definida por el equipo económico liderado por Luis Caputo.

Detrás de esa definición existe una señal política relevante. El FMI reconoce que las condiciones financieras mejoraron de manera significativa respecto de los niveles observados al inicio de la gestión Milei, pero considera que la consolidación del proceso dependerá de mantener el equilibrio fiscal, fortalecer las reservas y profundizar las reformas estructurales que impulsen la productividad de la economía.

En ese marco, la portavoz destacó el papel que cumplen organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, que continúan trabajando junto al FMI para facilitar una transición ordenada hacia un financiamiento más amplio y sostenible. Para el organismo, el respaldo de estas instituciones actúa como un puente que fortalece la confianza de los mercados internacionales.

Otro de los temas abordados fue la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Consultada sobre los resultados de las modificaciones normativas recientemente reglamentadas, Kozack evitó realizar evaluaciones concluyentes y señaló que se trata de cambios demasiado recientes para medir su impacto. No obstante, sostuvo que el objetivo de estas reformas es promover la formalización laboral y mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo, uno de los desafíos estructurales más importantes de la economía argentina.

La prudencia del FMI en este punto refleja que, pese a los avances macroeconómicos, persisten interrogantes sobre la capacidad de la economía para generar empleo formal de calidad y reducir los elevados niveles de informalidad que caracterizan al mercado laboral argentino.

Finalmente, el organismo ratificó que Argentina mantiene una relación financiera normalizada con el Fondo. Kozack confirmó que el país se encuentra al día con todos sus compromisos y aseguró que la institución no tiene preocupaciones respecto del cumplimiento de los próximos vencimientos.

Las declaraciones del FMI llegan apenas horas después de que el ministro Luis Caputo defendiera públicamente el rumbo económico ante empresarios de la construcción y asegurara que “Argentina ya cambió y no va a volver al pasado”. Desde Washington, el organismo pareció reforzar ese mensaje al reconocer avances concretos en estabilidad y financiamiento. Sin embargo, también dejó planteado el desafío central que enfrenta la administración Milei: transformar la estabilización macroeconómica en crecimiento sostenido, inversión privada y generación de empleo formal.

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