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El mercado reacciona como si todo estuviese solucionado

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Según un informe del Centro de Economía Políticaa Argentina (CEPA) la reacción de los mercados al resultado electoral fue, como era de esperarse, eufórica. El S&P MERVAL tuvo el mejor día su historia subiendo un 34% en dólares, desplazando del récord a la suba de 22% del 21 de enero de 2001. Los bonos en moneda extranjera registraron aumentos de entre 10% y 15% en el tramo corto y hasta 24% en el tramo largo. Generando que al cierre del lunes el riesgo país se ubique en 652 puntos básicos, nivel que no veíamos desde junio de este año. El dólar mayorista abrió a $1355 (-9%), acompañado de los paralelos con el CCL en $1381. Y las tasas en pesos comprimieron fuerte hacia la zona de 10% real anual en la curva CER y del 3% TEM en la curva de tasa fija.

El mercado puso en precios su escenario ideal, que interpretamos en nuestro último newsletter como “plan del gobierno”. Un círculo virtuoso de crecimiento, baja de impuestos y aumentos de la productividad producto de las desregulaciones y la apertura importadora.

La contundencia del resultado reforzó el optimismo, la fuerte baja del riesgo país y la presentación hecha pública este miércoles por parte del BCRA en la que muestra un plan de acumulación de reservas como forma de remonetización de la economía, le permite al mercado prácticamente dar por descontado el refinanciamiento de los próximos pagos de deuda.

La vuelta a los mercados internacionales de crédito tendría múltiples efectos positivos

Con un panorama de bonos cotizando por debajo del 10% TIR, la postura de diálogo con gobernadores por parte del gobierno y considerando la eventual recompra de deuda por educación todavía por delante, los mercados parecerían estar descontando el acceso a los mercados en el futuro próximo. Esto podría reducir muy fuerte la expectativa de devaluación del peso. Ya que el rollover de los vencimientos (nueva deuda para cancelar capital) le permite al Tesoro no verse forzado a comprar en el mercado de cambios una parte considerable de los dólares para hacer frente a los vencimientos de capital (USD 6.258 millones de Bonares y Globales el año que viene), sino que debería conseguir sólo lo necesario para el pago de intereses. Es decir, cumplir el objetivo solamente con compras en el mercado de cambios o mediante emisiones de nuevos BONTE.

También le permitiría, a las grandes empresas argentinas, volver a emitir títulos en el exterior para fondearse a tasas de un digito. Lo que, a la par, implicaría un aumento de la oferta de dólares tanto de forma inmediata como en el futuro. En este sentido, estimamos que el sector que emitirá más fuerte será el petrolero, como ya se vio con la compañía Tecpetrol, endeudándose por USD 750 millones al 7,625% TNA y con la reapertura de Obligaciones Negociables por parte de YPF por un monto de USD 500 millones.

La baja del Riesgo País trae, por diversos motivos, una reducción en las tasas en pesos. Lo que se vio en la semana con la compresión de los títulos a tasa fija (LECAPs/BONCAPs) hasta fin de año a la zona del 30% TNA. La tasa de interés real cae por la disminución de la prima de riesgo soberano, así como también por la reducción en la expectativa de devaluación y el desarme del enorme apretón monetario que se inició con el fin de las LEFI y se profundizó en la previa de la elección. La paulatina baja de encajes (de la cual no hubo mención en la presentación del BCRA) y liberación mediante licitaciones como la que vimos este miércoles (solo renovó el 57% de los vencimientos), ayudarían a llevar la tasa real nuevamente a valores cercanos al 8%. Al cierre de ayer todas las letras que ajustan por inflación se encontraban en un digito de tasa real. Luego de que en los peores momentos de demanda de dinero los bonos CER hayan llegado a rendir más de 30% real a un año. La baja de tasas, además, debería facilitar la vuelta de las cuotas sin interés, que en los últimos meses eran cada vez menos comunes.

Esta es la apuesta oficial: que la baja de tasas y la consolidación de expectativas marque el camino para una reactivación del crédito que vuelva a funcionar como motor de crecimiento. Si bien los créditos al sector privado representan un porcentaje muy bajo del producto bruto en comparación con los demás países de la región (por ejemplo, Brasil tiene una incidencia 5 veces mayor de los créditos al sector privado sobre el PBI) el margen en Argentina deja lugar a la posibilidad de un crecimiento fuerte y sostenido en los próximos años. Pero ese potencial de crecimiento requiere menores tasas y, también, una baja en la morosidad de las familias, que actualmente se encuentra en máximos y creciendo (8,2% créditos personales en la serie que va desde 2009 hasta agosto de este año). Si bien la baja de tasas reduce el valor de las cuotas, creemos que será necesaria una recuperación de los niveles de ingreso de las familias para que el crédito termine de despegar.

El tipo de cambio estuvo desconectado de la euforia en bonos y acciones

Esta semana se vio una dinámica cuanto menos curiosa en el tipo de cambio, siendo que el domingo a la noche la euforia del mercado pronosticaba un derrumbe y una sobrerreacción (hacia abajo) del precio del dólar.

Esta expectativa estaba fundada en la dinámica preelectoral y la construcción del discurso del riesgo político, que llevó a una fuerte cobertura cambiaria por parte de los agentes y financiada por el gobierno por un estimado total en la zona de USD 25.000 millones (un 40% del M2), a través de múltiples frentes: intervenciones de los Tesoros (ARG-USA) en el interior de la banda y del BCRA en el techo; la liquidación extraordinaria del agro; la licitación de títulos dólar linked del Tesoro, que también le canjeó al BCRA para que este descargue en el mercado secundario; y las intervenciones en el mercado de futuros.

El nivel de dolarización de carteras, entonces, se presumía por encima de niveles razonables y, por ende, una vez sorteada la elección, el desarme de esas posiciones llevarían a que el tipo de cambio se derrumbase.

Sin embargo, aunque el lunes la primera operación del dólar mayorista fue a un precio de $1.355, una fuerte caída del 9% respecto del viernes anterior, durante la rueda subió sostenidamente y el último operado fue de $1.435, acotando la caída inicial hasta cerrar en -4% respecto del viernes.

El martes tuvimos un evento particular en lo técnico cambiario que llevó al dólar a aproximarse nuevamente al techo de la banda. Lo que ocurrió es que dentro de los títulos dólar linked que el BCRA vendió en el mercado secundario como mecanismo para contener el dólar, se encontraba una LELINK con vencimiento el 31/10, pero que fijaba el precio de pago a vencimiento según el cierre del tipo de cambio del 28/10 (estos títulos están indexados a la variación del dólar oficial mayorista). Entonces, el sector privado estaba cubierto en esta LELINK por el equivalente a USD 2.800 millones, cuyo precio de pago se fijaba el martes 28. El cierre de esta cobertura transfirió la demanda hacia el dólar mayorista y el mercado de futuros, empujando fuertemente las cotizaciones, y el A3500 (tipo de cambio de referencia para el mercado mayorista, determinado como un promedio aritmético de las cotizaciones del día) cerró en $1470,6.

Sorteadas las elecciones y el vencimiento del dólar linked, deberíamos haber visto el derrumbe del dólar. Pero no pasó. O, al menos, en las magnitudes que se “esperaban”. El A3500 cerró el miércoles a $1.451,5 implicando una baja de sólo $19,3 en el día, el jueves continuó cayendo en una magnitud similar hasta cerrar en $1.433,6 y el viernes cerró la semana en $1.443,0.

Entonces aún con un resultado electoral sorpresivo, el dólar cotiza a 3,6% del techo de la banda con la restricción cruzada, cepo a las empresas y otras capas menores aún vigentes. En el contexto del BCRA y Milei anunciando que su plan es comprar reservas con emisión, esto despierta algunas inquietudes sobre el futuro próximo de la política cambiaria.

En este sentido también es destacable el bajo volumen operado en el mercado de cambios a lo largo de toda la semana, siendo que se operó un promedio de USD 414,6 millones diarios. Normalmente los volúmenes son superiores a USD 500 millones y la semana previa el promedio diario había sido de USD 732,2 millones, a lo que se podría objetar la inusual presión compradora, pero por la contraria entonces sería razonable una inusual presión vendedora en la semana posterior a la elección. El mercado parece estar expectante, cuidándose de no dar un paso en falso que le salga caro, como si dudase del esquema o estuviese esperando novedades.

En la política monetaria parecería que se comienza a desarmar el monstruo restrictivo y el discurso oficial cambia de frente

Los últimos 3 meses de experimentos monetarios nos llevaron a un nivel récord de encajes, registrando un promedio de $16,8B encajados durante octubre, un 42% de la Base Monetaria; y a niveles de tasas de interés destructivos tanto para el financiamiento de las empresas -con los Adelantos en Cta. Cte. promediando 67,16% TNA desde la salida de las LEFI- como para la administración de la liquidez bancaria, con volatilidades en las tasas de interés que nos hicieron ver en un mismo día niveles de 100% y 20%.

Luego del resultado electoral, el gobierno parecería que comienza a desarmar el monstruo restrictivo del crédito que impactó negativamente en la actividad económica. En la licitación del miércoles 29 se renovaron sólo el 60% de los vencimientos y el viernes 31 habrá $4,5B adicionales en circulación, por lo que será crucial ver la magnitud de la baja en las tasas de interés, el movimiento del tipo de cambio y la cuantía del stock de liquidez diaria que el BCRA comience a remunerar en la semana próxima en vistas de aproximar a qué estaría dispuesto en un nuevo marco de política monetaria. Además, el jueves 30 dio un primer -aunque tímido- paso en la normalización de los encajes, con la vuelta a partir de noviembre de la medición mensual, pero con una exigencia diaria del 95% (una disminución de apenas 5 puntos).

Este miércoles, a partir de la presentación del vicepresidente del BCRA con inversores en Washington, podemos ver que, hacia adelante, el plan será una fuerte apuesta al incremento en la demanda de pesos, la cual viene en fuerte caída no sólo por el período preelectoral sino también por los errores no forzados y la absoluta discrecionalidad del gobierno que venimos marcando hace meses, apuntalando la pérdida de confianza en nuestra moneda.

El BCRA argumenta, en una postura muy optimista, que la demanda de dinero crecerá de tal manera que la remonetización no podrá ser a partir de fuentes de “dinero interno” entendidas como el déficit fiscal (flujo de pesos hacia la economía) y los refinanciamientos por debajo del 100% en cada licitación quincenal (consumir el stock de reservas del Tesoro, que luego de la última licitación tiene apenas $5,0B). Por ende, la fuente de dinero para acompañar el crecimiento de la demanda de pesos no queda otra que sea la emisión monetaria no esterilizada para la compra de reservas internacionales. Esto incluso fue confirmado por Milei, que abandona el discurso terraplanista de la cantidad de dinero fija para afirmar que ante una recuperación de la demanda esto implicaría un parate a la actividad económica y deflación, y que entonces el Banco Central puede considerar monetizar comprando dólares.

Si bien los mercados y los analistas estarán contentos. Ya que es lo que vienen pidiendo desde abril de este año, la perspectiva luce demasiado optimista. Primero, la demanda de dinero podría recuperarse por dos procesos: de stock, una desdolarización de carteras que apuesten al carry; y de flujo, a través de un crecimiento sostenido de la actividad. Por lo menos en la primera semana, no se observó una desdolarización de carteras. Una curiosidad que no condice con los últimos cambios de paradigma, donde todos los agentes corrían desesperados a hacer tasa en pesos. La segunda forma de reactivación, vía flujo, podría darse a través de la reactivación del crédito y las inversiones extranjeras en recursos naturales. Pero sería un proceso que se consolida en el largo plazo y que no brinda suficiente empleo.

Además, el BCRA omite -o elige omitir- una fuente importante de “dinero interno”, los encajes. Flexibilizar la situación de los encajes es una fuente no menor de provisión de liquidez que podría contribuir a la remonetización. Y que, si la desdolarización o la actividad no acompañan, el BCRA tendrá menor margen para la compra de reservas. O esta requerirá adquirirlas a un tipo de cambio más alto.

El TMAP no está asegurado

Luego de la contundente victoria del domingo, el mercado nuevamente cree que la pelota está del lado del gobierno, que el acceso a los mercados está descontado y que el crédito y las inversiones mineras y petroleras serán los que reactiven la economía dando inicio al círculo virtuoso de baja de impuestos – desregulación y crecimiento. El cambio desde un escenario de miedo y caos hacia el actual de optimismo se dio de forma muy rápida y brusca. Lo que fuerza que todo debe marchar acorde al plan para mantener este escenario, si bien la película luce mucho más favorable aún quedan factores a seguir de cerca.

El acomodamiento de la política monetaria será clave para el crecimiento del crédito, pero con las bandas cambiarias como están planteadas actualmente y sin una comunicación clara acerca del corredor de tasas, el proceso de la normalización puede encontrarse con problemas en el camino.

Las dos principales cuestiones a monitorear son, en primer lugar, la presión que podría ejercer una fuerte remonetización de la economía sobre un tipo de cambio que se encuentra a solo 3,6% del techo de la banda superior y de cara a un periodo de estacionalidad negativa en la oferta de dólares, por lo menos hasta el inicio de la cosecha gruesa. El plan oficial pareciera ser usar el carry y las colocaciones de deuda en el exterior como pulmones de dólares hasta la llegada de la liquidación del agro. Pero si la apuesta es el carry, sorprende el bajo volumen operado en el dólar. Y lo cerca del techo de la banda que se encuentra.

En segundo lugar, la morosidad de los préstamos, especialmente a las familias, muestra un nivel récord y ascendente, 8,2% en préstamos personales frente al 3,6% un año atrás. Desde este lugar difícilmente se logre una reducción hacia los niveles promedio sólo con una reducción en las tasas de interés, sino que es necesario un aumento en los ingresos de las familias. Hasta que la mora no empiece a disminuir será un factor que ralentice el crecimiento del crédito. Y por tanto de la economía, que se encuentra en un fuerte periodo de estancamiento desde febrero de este año.

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Swap con EE.UU., baja del dólar y suspensión de retenciones: la semana económica clave del Gobierno

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El Tesoro de Estados Unidos intervino en el mercado argentino y frenó la suba del dólar: el BCRA cerró un swap por USD 20.000 millones.

El respaldo financiero de Washington dio aire al Tesoro y estabilizó el tipo de cambio tras siete ruedas de tensión cambiaria. El Gobierno suspendió retenciones industriales y Milei presentará nuevas inversiones.

Respaldo inédito del Tesoro norteamericano: el dólar retrocede y el BCRA suma liquidez

El dólar oficial cortó una racha alcista de siete jornadas consecutivas tras una intervención directa del Tesoro de Estados Unidos, que anunció la compra de pesos argentinos y un acuerdo de swap con el Banco Central por USD 20.000 millones. La medida, informada el jueves por el secretario del Tesoro Scott Bessent a través de X, fue clave para contener la escalada cambiaria y brindó un fuerte respaldo político y financiero a la administración argentina.

Durante la semana corta, el dólar spot retrocedió 0,3%, al pasar de $1.430 a $1.420, mientras los dólares financieros acompañaron la tendencia a la baja: el MEP operado con AL30 cayó 5% a $1.416, y el contado con liquidación (CCL) vía CEDEARs bajó 4,8% a $1.453. El blue, en cambio, subió 2,4% hasta $1.475, reflejando un leve movimiento especulativo posterior al anuncio.

La brecha cambiaria promedio se redujo a casi 0%, mientras el Tesoro argentino logró una tregua tras semanas de presión. Bessent respaldó además el programa del FMI y el esquema de bandas cambiarias acordado con el organismo. “Estados Unidos está preparado para tomar las medidas excepcionales que sean necesarias para garantizar la estabilidad del mercado”, afirmó.

El acuerdo de swap con la autoridad monetaria argentina refuerza la posición de reservas del Banco Central (BCRA), que había vendido divisas durante siete ruedas consecutivas para evitar una devaluación desordenada. Analistas interpretan que el movimiento estadounidense busca consolidar la estabilidad cambiaria y política en un momento en que Argentina reingresa a los mercados internacionales.

Expectativas de inflación, actividad y nuevas medidas económicas

En el frente doméstico, el BCRA publicó el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a septiembre, donde los analistas ajustaron al alza las proyecciones de inflación y tipo de cambio, y recortaron el crecimiento esperado. Según el informe, la inflación esperada para septiembre fue de 2,1% mensual y 29,8% anual, mientras que el dólar proyectado para diciembre ascendió a $1.536. El crecimiento del PBI para 2025 se corrigió a la baja: de 4,4% a 3,9%.

En tanto, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires se ubicó en 2,2% en septiembre, impulsada por los bienes estacionales (+2,6%), y marcó la primera vez desde enero de 2024 que los precios de los bienes (+2,2%) superaron a los de servicios (+2,1%).

Los indicadores de actividad de agosto mostraron leves mejoras: el IPI manufacturero avanzó 0,6% desestacionalizado, aunque sigue 4,4% por debajo del nivel de 2024, mientras que la construcción creció 0,5% mensual, con una variación interanual positiva del 0,4% y un crecimiento acumulado del 8,6%, explicado por la baja base de comparación.

En paralelo, el Gobierno suspendió las retenciones a las exportaciones de aluminio, acero y otros derivados, con el objetivo de mejorar la competitividad de la industria y promover ventas hacia mercados con aranceles de importación iguales o superiores al 45%.

Durante la presentación del plan “Argentina Grande Otra Vez” en la planta Sidersa de San Nicolás, el presidente Javier Milei anunció reformas macroeconómicas, laborales y tributarias, incluyendo la eliminación de 20 impuestos distorsivos y la promoción del empleo formal. Además, destacó dos inversiones estratégicas:

  • USD 30.000 millones de YPF y ENI para exportar gas natural licuado (GNL).
  • USD 25.000 millones de OpenAI para construir centros de datos de inteligencia artificial en el país.

Estas iniciativas, explicó el mandatario, forman parte de la “nueva etapa de expansión productiva con eje en la inversión extranjera y el desarrollo tecnológico”.

Tensión global: nueva escalada comercial entre Estados Unidos y China

En el escenario internacional, la guerra comercial entre Estados Unidos y China volvió a escalar. El viernes, el presidente Donald Trump amenazó con imponer un arancel del 100% a los productos chinos, luego de que Beijing anunciara nuevas tarifas portuarias para barcos estadounidenses.

La disputa, iniciada en abril, afecta a los flujos logísticos globales y genera incertidumbre en los mercados financieros. Sin embargo, Trump moderó el tono más tarde en su red social Truth Social, asegurando que “todo estará bien con China” y que su intención es “ayudarla”.

Mientras tanto, Estados Unidos enfrenta un cierre parcial de funciones estatales por la falta de acuerdo en el Congreso para aprobar el presupuesto federal, un factor que podría sumar volatilidad a los mercados.

Próximos datos clave

El INDEC publicará este martes el IPC nacional de septiembre junto con las canastas básica y alimentaria. El miércoles será el turno del informe sobre bancos del BCRA, la capacidad instalada de la industria y el resultado de la licitación de Finanzas.

El jueves se conocerán los precios mayoristas, los costos de la construcción y la generación del ingreso, además del resultado fiscal de septiembre.

El mercado seguirá atento a la reunión entre Javier Milei y Donald Trump, prevista para el martes, donde podrían anunciarse nuevos acuerdos de inversión o cooperación financiera.

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El Tesoro norteamericano respaldó a Argentina: vendió dólares y frenó la suba del tipo de cambio

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El Tesoro de Estados Unidos intervino en el mercado cambiario argentino y selló un swap por USD 20.000 millones con el BCRA. El anuncio de Scott Bessent marca un punto de inflexión en la política monetaria local. La medida busca estabilizar el dólar oficial tras una semana de fuertes ventas del Tesoro argentino y tensión en la liquidez en pesos.

La Consultora Ecolatina realizó un extenso análisis de los movimientos monetarios y cambiarios de la semana titulandolo “In Bessent we trust”, que reproducimos acontinuación:

Queda atrás una agitada semana corta en el plano cambiario-monetario. El dólar oficial se deslizó $5 por encima del cierre de la semana anterior, operando en el orden de los $1.430 durante los primeros tres días de la semana hasta la jornada del jueves, cuando la cotización se movió a la baja y cerró en $1.420 (-0,3% semanal).

El Tesoro profundizó las ventas en la semana para contener la cotización del dólar, acumulando ventas por USD 2.100 M (equivalente a las compras realizadas al sector agropecuario). La contrapartida de menores pesos circulando, impulsó las tasas de interés en pesos del sistema al alza en un contexto de escasez. Volviendo a los depósitos, los mismos lucen agotados y quedarían apenas los necesarios para afrontar vencimientos con Organismos Internacionales, sin contemplar ingresos extras. Justamente, al cierre de los mercados de hoy Scott Bessent, Secretario del Tesoro norteamericano, confirmó que el Tesoro de USA vendió divisas en la rueda (impulsando a la baja el dólar) y que finalizó un acuerdo de swap con el BCRA por USD 20.000 M. Asimismo, respaldó el programa del FMI (quien lo seguirá monitoreando) y el esquema de bandas cambiaria trazado con el organismo.

Las primeras reflexiones que emergen del anuncio son dos. En primer lugar, será importante ver la reacción del mercado la próxima semana, en lo que es sin dudas un game changer para los fundamentos del esquema económico actual y para el país, siendo difícil descartar incluso una eventual profundización del respaldo financiero. En segundo lugar, habrá que esperar para tener mayores definiciones respecto a los potenciales condicionantes de la ayuda, algo para nada trivial teniendo en cuenta la abierta disputa norteamericana con China y la relevancia de la economía asiática para la economía local.

Queda atrás una agitada semana corta en el plano cambiario-monetario. El dólar oficial se deslizó $5 por encima del cierre de la semana anterior, operando en el orden de los $1.430 durante los primeros tres días de la semana hasta la jornada de hoy, cuando la cotización se movió a la baja y cerró en $1.420 (-0,3% semanal).

Detrás de este comportamiento, se encontró el Tesoro profundizando las ventas en el mercado. Recordemos que a partir del martes 30 de septiembre el Tesoro revirtió la racha de compras y comenzó a vender divisas en el mercado oficial para sostener la cotización del dólar. La postura fue in crescendo, con ofertas que comenzaron en los $1.380 hasta los $1.470 de la jornada de hoy. Como contrapartida, el sostenimiento de la cotización implicó que el Tesoro se desprenda aproximadamente de USD 2.100 M desde el 30 de septiembre a hoy (USD 1.100 M esta semana), equivalente a las compras realizadas durante la ventana de liquidación extraordinaria del sector agropecuario.

Como era de esperar, tras la liquidación bajo el régimen de retenciones cero, el sector agropecuario redujo de forma abrupta el ingreso de divisas. Entre el 2-oct y el 8-oct, la liquidación promedio diaria fue de tan sólo USD 25 M, contrastando fuertemente con los más de USD 1.000 M que se registraron en la ventana de retenciones nulas. Para dimensionar, hay que irse hasta el 7 de diciembre del 2023 (en medio del cambio de gestión) para encontrar una media móvil de cinco días más baja que los ingresos recientes (a precios corrientes). 

Finalizada la oferta extraordinaria, la demanda privada se mantuvo firme. El volumen operado en el mercado de cambios se sostuvo elevado a pesar del retiro del agro, siendo indicativo de una demanda de divisas sostenida en un contexto de menor oferta. El apetito dolarizador debido a mayores expectativas de devaluación y las dudas del esquema cambiario, en especial luego de octubre, implicó que el Tesoro se desprenda rápidamente de divisas para abastecer al mercado.

Como resultado, los depósitos del Tesoro lucen agotados. Con los datos monetarios (6/10 último dato disponible) y los trascendidos de ventas, los depósitos del Tesoro habrían llegado a un mínimo de USD 350 M el miércoles. El stock luce en mínimos, teniendo en cuenta que hasta finales de octubre el país debe afrontar vencimientos de deuda por USD 300 M sólo con Organismos Internacionales, por lo que de persistir la presión dolarizadora el Tesoro más pronto que tarde deberá elegir entre comprarle divisas al Central para intervenir directamente, o bien correrse y dejar que actúe la autoridad monetaria en el techo de la banda (cuenta con unos USD 15.000 M). De todas formas, debe tenerse en cuenta potenciales ingresos de los mismos OOII, teniendo en cuenta el adelantamiento de financiamiento anunciado a finales de septiembre (por el momento, habrían ingresado sólo USD 100 M) o la inédita intervención directa del Tesoro norteamericano en el mercado oficial (como veremos más adelante).

Más allá del Tesoro, el BCRA hizo lo propio para contener la presión dolarizadora ofreciendo cobertura cambiaria. A una creciente intervención en el mercado de futuros (estimamos una posición de USD 6.300 M), se le sumó una continua oferta de instrumentos dollar linked en el mercado secundario. Recordemos que, la semana pasada, el BCRA sumó un poder de fuego por USD 7.500 M tras canjear con el Tesoro LECAPs por instrumentos atados al dólar.

En este marco, las tasas de interés en pesos respondieron al alza. Contracara de una demanda de divisas creciente, la absorción de pesos por parte del BCRA+Tesoro comenzó a tensar la liquidez del sistema y las tasas comenzaron a despertarse. El Tesoro absorbió $1,7 bn tras la liquidación de la última licitación (rollover por encima del 100%) y otros $0,4 bn por las ventas netas realizadas en el MULC desde el 23-sept, a lo que se suma la absorción de pesos del Central en el mercado secundario vía instrumentos atados al dólar oficial. Está falta de liquidez en pesos se tradujo en un Central con menor presencia en el mercado ofreciendo Pases pasivos (vía simultaneas) y una drástica reducción del stock por dichas posiciones, que pasó de un pico de $5,7 bn el 29-sept a sólo $0,7 bn el 7-oct.

Así las cosas, la tasa de cauciones a 1 día pasaron de un mínimo de 22,7% TNA PP a finales de septiembre a 46% TNA PP hoy, y la tasa de REPO de 26% TNA PP a 70% TNA PP. Por su parte, los instrumentos de renta fija con vencimiento hasta diciembre se contrajeron hasta el 3% respecto al viernes anterior, y los rendimientos se elevaron por encima del 7% TEM (vs 5% TEM). En este marco, las tasas activas respondieron al alza, con los Adelantos volviendo a ubicarse por encima del 50% TNA.

Decíamos la semana pasada que la estrategia cambiaria-monetaria del Gobierno hasta octubre venía pivotando entre una defensa a ultranza del esquema actual (venta de divisas) y mayores restricciones para contener la demanda de dólares (reimposición de restricción cruzada a personas humanas).

Asimismo, señalábamos que el equipo económico buscaba salir por encima del laberinto mediante la llegada de fondos frescos desde Washignton. Justamente, las definiciones llegaron sobre el cierre de los mercados. Mediante una publicación en X, Scott Bessent, Secretario del Tesoro norteamericano, anunció que el Tesoro de USA compró pesos en la rueda de hoy (es decir, vendió divisas), explicando por qué el dólar frenó la tendencia alcista y dando un respiro al Tesoro argentino tras siete ruedas ininterrumpidas de ventas. Asimismo, se acordó un swap con el BCRA por USD 20.000 M y, añadió, que está preparado para tomar las medidas excepcionales que sean necesarias para garantizar la estabilidad del mercado. Por último, respaldó el programa del FMI (quien lo seguirá monitoreando) y el esquema de bandas cambiaria trazado con el organismo.

Dos reflexiones iniciales respecto al acuerdo. En primer lugar, será importante ver la reacción del mercado la próxima semana, en lo que es sin dudas un game changer para los fundamentos del esquema económico actual y para el país, siendo difícil descartar incluso una eventual profundización del respaldo financiero. En segundo lugar, habrá que esperar para tener mayores definiciones respecto a los potenciales condicionantes de la ayuda, algo para nada trivial teniendo en cuenta la abierta disputa norteamericana con China y la relevancia de la economía asiática para la economía local.

Estabilidad del dólar oficial

En una semana corta atípica, el dólar spot pasó de cotizar $1.430 debido a las ventas del Tesoro a cerrar en $1.420 (-0,3% semanal) en la jornada de hoy producto de la intervención del Tesoro norteamericano. Por otro lado, las Reservas Brutas finalizaron en USD 42.056 M y las Reservas Netas, descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG habrían cerrado en USD 1.600 M (+USD 5.200 M si no se descuentan aquellos ítems).

La brecha cambiaria se reduce

Los dólares alternativos respondieron al respaldo financiero del Tesoro norteamericano: el dólar minorista subió 0,3% ($1.459) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar MEP operado con AL30 descendió 5% ($1.416), el dólar CCL operado con CEDEARs bajó 4,8% ($1.453) y, por el contrario, el blue subió 2,4% ($1.475). Frente a un tipo de cambio mayorista bajando en menor medida, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 0%.

Los futuros de dólar suben

Los contratos a futuro del dólar finalizaron al alza. En detalle, los contratos de octubre a diciembre subieron 0,4%, y aquellos con vencimiento desde enero 2026 aumentaron 1,3%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación próxima al 6,8% para el trimestre octubre-diciembre, y promedia un 16,6% para el trimestre siguiente.

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Bonos argentinos se disparan hasta 7% con el respaldo político y financiero de Donald Trump

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Bonos argentinos suben hasta 7% y el riesgo país quedó al borde de perforar los 1.000 puntos tras la reunión Milei–Trump

El encuentro entre Javier Milei y Donald Trump en Nueva York impulsó una fuerte recuperación de los bonos en dólares y llevó al riesgo país a su menor nivel en años. El mercado espera definiciones sobre la asistencia financiera del Tesoro de Estados Unidos para afrontar los próximos vencimientos de deuda.

Rally financiero tras el respaldo político de Washington

Los bonos soberanos en dólares extendieron este martes 23 de septiembre su tendencia alcista, con subas de hasta 6,8% en el Bonar 2029, mientras el riesgo país medido por el JP Morgan cayó 6,1% a 1.023 puntos básicos, rozando el umbral clave de los 1.000.

La reacción del mercado estuvo directamente vinculada a la reunión de 15 minutos en Nueva York entre Javier Milei y Donald Trump, en la que el presidente estadounidense calificó al mandatario argentino como “un líder verdaderamente fantástico y poderoso”, celebró la baja de la inflación y lanzó un contundente mensaje: “Tiene mi completo y total respaldo para la reelección como presidente. ¡Nunca los defraudará!”.

El respaldo político vino acompañado de la confirmación de que la administración norteamericana trabaja en un auxilio financiero bilateral, un esquema que se negocia con el Tesoro de Estados Unidos y que busca asegurar el pago de compromisos de deuda. Argentina enfrenta vencimientos por USD 4.000 millones en enero y USD 4.500 millones en julio de 2026, dentro de un calendario total que supera los USD 27.500 millones hasta fines del año próximo.

El anuncio disparó expectativas sobre un eventual ingreso de liquidez que permita al Banco Central recomponer reservas y ganar margen de maniobra en la política cambiaria.

Analistas privados señalaron que el interrogante central pasa por el formato de la ayuda de Estados Unidos y si la misma habilitará al BCRA a iniciar un “sendero virtuoso de acumulación de reservas con tipo de cambio flexible”, eliminando las bandas y los controles cambiarios remanentes.

En paralelo, el Gobierno argentino avanza con la reducción temporal a cero de las retenciones a granos y carnes, una medida orientada a acelerar liquidaciones de exportaciones y anticipar el ingreso de dólares, aunque con un costo fiscal estimado en 0,15 puntos del PBI en recaudación. La estrategia oficial apunta a reforzar las reservas en un año de fuerte exigencia por pagos de deuda.

Bolsa local y ADRs: reacciones dispares

En el mercado bursátil, el S&P Merval avanzó 0,2% hasta los 1.815.381 puntos, aunque medido en dólares ganó 2% y se acercó a los 1.300 puntos. Las subas fueron lideradas por Metrogas (+12,2%), BYMA (+8%) y Transener (+6,9%), mientras que entre las bajas destacaron Loma Negra (-4,4%), Supervielle (-3,6%) y Cresud (-2,9%).

En Wall Street, los ADRs argentinos cerraron con resultados mixtos. Se destacaron las alzas de Edenor (+2,6%), Banco BBVA (+2,4%), YPF (+2%) y Central Puerto (+2%), en tanto que otros papeles se mostraron más estables.

El espaldarazo político de Trump y la expectativa por un auxilio financiero norteamericano abren una ventana de alivio para la deuda argentina. Sin embargo, la sostenibilidad de la mejora dependerá de cómo se estructure la asistencia, el ritmo de acumulación de reservas y la evolución del frente fiscal.

En los próximos meses, el mercado estará atento a tres ejes:

  1. Los términos concretos del apoyo de Estados Unidos.
  2. La capacidad del BCRA para sostener el flujo de divisas.
  3. El efecto político del respaldo internacional en el clima electoral argentino.
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Finanzas logró rollover del 91,4% con $6,6 billones adjudicados y tasas más bajas

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La Secretaría de Finanzas logró adjudicar $6,63 billones en la licitación del 10 de septiembre, frente a vencimientos por $7,26 billones. Si bien el rollover alcanzó el 91,43%, los instrumentos dolar linked quedaron sin ofertas y las tasas convalidadas fueron más bajas que en las últimas colocaciones.

La Secretaría de Finanzas, a cargo de Pablo Quirno, informó que la licitación de deuda en pesos de este martes recibió ofertas por $7,42 billones, de los cuales se adjudicaron $6,63 billones, alcanzando así una tasa de renovación de 91,43% sobre los vencimientos del día【user-provided】.

La operación se produjo en un marco de menor liquidez del mercado, tras semanas de tensión cambiaria y recorte de financiamiento, donde el Gobierno buscaba evitar presionar sobre la emisión monetaria y mantener la señal de disciplina fiscal.

En este escenario, la adjudicación se concentró en letras a tasa fija, con escasa demanda de bonos ajustados por CER y una ausencia total en los títulos vinculados al dólar, lo que muestra que los inversores prefieren opciones de cobertura en el mercado de futuros.

Instrumentos adjudicados y tasas convalidadas

El detalle de la licitación arrojó la siguiente composición:

  • Lecap a tasa fija:
    • Vencimiento 31/10/2025: $3,61 billones adjudicados, con TIREA 59,62%.
    • Vencimiento 10/11/2025: $1,34 billones, con TIREA 59,90%.
    • Vencimiento 16/01/2026: $1,04 billones, con TIREA 58,93%.
  • TAMAR (tasa Badlar + spread): nueva colocación al 15/12/2025 por $0,49 billones, con un margen de +2% TNA.
  • Boncer ajustado por CER: $0,14 billones adjudicados al 31/03/2026, con TIREA 22,91%.

En contraste, los títulos dólar linked (LELINK D31O5 y Bono TZVD5) quedaron desiertos, sin ofertas.

Las tasas convalidadas resultaron más bajas que en las licitaciones previas, cuando el Tesoro debió convalidar rendimientos cercanos al 69% anual. La baja estuvo en línea con la caída de tasas en el mercado secundario, donde el Banco Central intervino fijando tasas en simultáneas de BYMA en torno al 35%, frente al 45% del viernes anterior.

Señales al mercado y lectura de los analistas

El resultado fue considerado positivo por analistas privados. Desde Puente, señalaron que “la licitación salió en el rango de lo esperado” y que, aunque no se alcanzó un rollover del 100%, el nivel fue elevado dada la escasez de pesos en el mercado.

Eric Ritondale, economista jefe de la entidad, advirtió que el Tesoro debió pagar “un premio considerable” en las letras cortas para captar demanda, aunque la baja en las tasas secundarias del día le permitió convalidar rendimientos más bajos sin comprometer la colocación.

La falta de interés en los instrumentos atados al dólar refleja que los inversores encuentran más atractivas las coberturas en el mercado de futuros, donde los precios ofrecen mejores condiciones que los títulos públicos dolar linked.

En términos políticos y económicos, el resultado permite al Gobierno evitar un default local de corto plazo, aunque mantiene pendiente el desafío de ampliar la curva de vencimientos y recomponer la confianza en títulos de mayor plazo.

Próximos desafíos en la estrategia de deuda

El Tesoro enfrentará en los próximos meses un calendario de vencimientos exigente, en un contexto donde la política monetaria busca consolidar la baja de tasas y el equilibrio fiscal sigue siendo la principal señal a los mercados.

La clave estará en si el Gobierno logra:

  1. Extender la duración de la deuda, reduciendo la concentración en instrumentos cortos.
  2. Recuperar el atractivo de los bonos CER, hoy relegados frente a las Lecap.
  3. Definir una estrategia para los dolar linked, cuya falta de demanda deja al Tesoro sin financiamiento en moneda dura en un contexto electoral y de volatilidad cambiaria.

El Presupuesto 2026, que el presidente Javier Milei enviará al Congreso en los próximos días, será el marco institucional donde se debatirá la sostenibilidad de esta estrategia de financiamiento.

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