Mercosur

El Mercosur avanza en un contexto internacional desafiante

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El Mercado Común del Sur (Mercosur) cerró 2025 con un crecimiento de cinco por ciento en sus exportaciones de bienes y servicios, a pesar de un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas, señaló este jueves 4 un nuevo informe de la Cepal.

El avance, según la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), estuvo impulsado por una buena cosecha agrícola, el dinamismo del sector energético, el aumento de la demanda externa y el fortalecimiento del comercio automotor dentro del bloque.

Integran el Mercosur lo socios fundadores en 1991, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, más Bolivia en proceso de incorporación definitiva plena, y Venezuela, suspendida indefinidamente del bloque desde 2016 por incumplimiento de compromisos democráticos y comerciales.

Como Estados asociados, que participan en zonas de libre comercio y tratados comerciales complementarios, tiene a los restantes países sudamericanos: Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Suriname.

En su informe “El acuerdo con la Unión Europea: una oportunidad de crecimiento, desarrollo productivo y consolidación institucional para el Mercosur”, la Cepal destaca, desde esta capital chilena, las oportunidades que genera el acuerdo comercial con el bloque europeo, en vigor desde mayo de este año.

La alianza abre las puertas a un mercado que representa una cuarta parte de la economía mundial y se espera que impulse las exportaciones agropecuarias, energéticas e industriales de la región.

De cara a 2026, la Cepal advierte sobre un escenario internacional más complejo: los aranceles promedio que enfrentan las exportaciones del Mercosur hacia Estados Unidos pasaron de 2,1 % al 12,8 % en poco más de un año, afectando especialmente a sectores como la industria automotriz, el acero y el aluminio.

A eso se suma la incertidumbre generada por los conflictos en Oriente Medio, que han elevado la volatilidad de los precios del petróleo.

Esa situación podría beneficiar a Argentina y Brasil, como exportadores netos de combustibles, mientras que los demás países del bloque podrían verse perjudicados por su dependencia de las importaciones energéticas.

El análisis de la Cepal destaca que las exportaciones de bienes en 2025 aumentasen 4,5 % y las de servicios 7,5 % en el conjunto del bloque, aunque el valor de las importaciones del bloque creció 8,5 % (9,6 % en bienes y 5,7 % en servicios), y superó ampliamente el ritmo de expansión de las exportaciones.

Ese dinamismo fue impulsado por la apreciación de las monedas de los países miembros, en un marco de sobreoferta global de manufacturas. Como resultado, hubo un deterioro del saldo comercial del bloque, que pasó de 1,1 % del producto interno bruto (PIB) en 2024 a 0,6 % en 2025.

Este desempeño se explica por la reducción del superávit comercial de bienes (de 3,2% del PIB a 2,7%) y un déficit estructural en la cuenta de servicios, que ascendió a 2,1% del PIB en el último año.

Para el corto plazo, el año 2026, la Cepal anticipa un contexto geopolítico desafiante. Los aranceles adicionales establecidos por Estados Unidos continuarán impactando sobre el Mercosur, con efectos heterogéneos entre sectores.

Algunos han quedado exceptuados, como los hidrocarburos y ciertos minerales estratégicos, otros afrontan el arancel general de 10 %, y un tercer grupo, que incluye a la siderurgia y la metalmecánica, el equipamiento eléctrico, el aluminio, el azúcar y la industria automotriz, debe enfrentar aranceles que llegan hasta 50 %.

La Cepal anticipa también réplicas del conflicto bélico en Oriente Medio, que ya han provocado un marcado incremento y una mayor volatilidad en los precios del petróleo y sus derivados.

Esto, en términos de comercio exterior, podría beneficiar a Brasil y Argentina en su carácter de exportadores netos de combustibles, y perjudicar a los demás países del bloque en su condición de importadores netos.

Más allá de ese efecto, una desaceleración generalizada del comercio mundial podría afectar las exportaciones de una serie de materias primas relevantes para el conjunto de países del bloque.

El estudio repasa las oportunidades y desafíos que plantea para el Mercosur la asociación comercial con la Unión Europea, representando la suma de sus economías 25 % del PIB mundial.

Entre las oportunidades se destaca el margen para expandir las exportaciones agropecuarias, energéticas, de minerales críticos y de insumos industriales.

Se advierte, no obstante, la persistencia de restricciones de acceso al mercado europeo bajo la forma de contingentes arancelarios y, eventualmente, la aplicación de salvaguardias que podrían restringir los beneficios potenciales.

También se advierte que el acuerdo plantea riesgos y retos para el Mercosur, especialmente en algunos rubros manufactureros que podrían verse desplazados por una competencia europea más eficiente.

En algunos sectores, como el automotor, se prevén plazos de desgravación más extensos para facilitar la adaptación. Otros retos se relacionan con segmentos del sector de alimentos y bebidas, como el lácteo y el vitivinícola, en los que la Unión Europea presenta importantes ventajas competitivas.

La Cepal alienta a los países del Mercosur a trabajar con urgencia para aprovechar plenamente los beneficios del acuerdo, con estrategias de desarrollo productivo orientadas a dotar al bloque de una mayor competitividad, así como de mayores capacidades institucionales.

Eso implica identificar aquellos nichos en los que sea posible fomentar el agregado de valor, aprovechando sectores con ventajas preexistentes, y además cerrar brechas regulatorias y consolidar la coordinación institucional del bloque.

Con información de IPS Noticias

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Aduanas redefine la clasificación de diez productos y aporta mayor previsibilidad al comercio exterior

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La Dirección General de Aduanas avanzó con una nueva actualización de la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM), incorporando criterios de clasificación para diez mercaderías que abarcan desde insumos industriales y productos químicos hasta maquinaria, artículos plásticos y componentes textiles. Aunque se trata de una medida de carácter técnico, su impacto alcanza directamente a importadores, exportadores, despachantes y sectores productivos que dependen de una correcta determinación arancelaria para planificar costos y operaciones.

La Resolución General 5857/2026 oficializó los criterios de clasificación 16/26 al 25/26, emitidos tras consultas específicas realizadas por operadores económicos. El objetivo es establecer con precisión la posición arancelaria de cada producto dentro de la Nomenclatura Común del Mercosur, una definición que determina derechos de importación, eventuales beneficios tributarios, requisitos regulatorios y controles aduaneros.

Para el sector privado, la relevancia de estas decisiones radica en que una clasificación incorrecta puede derivar en ajustes fiscales, multas, demoras logísticas o controversias con la autoridad aduanera. La resolución aporta seguridad jurídica al fijar criterios oficiales que luego sirven como referencia para futuras operaciones similares.

Entre los productos clasificados aparecen insumos vinculados a la industria manufacturera, la construcción, la química especializada y la maquinaria agrícola.

Uno de los casos de mayor relevancia industrial corresponde a una tela cauchutada de alta resistencia utilizada en aplicaciones técnicas, que fue ubicada en la posición arancelaria 5906.99.00. También se clasificó una zeolita sintética tipo chabasita —utilizada en procesos químicos e industriales— dentro de la partida 2842.10.90.

La resolución incorpora además la clasificación de una cortadora de césped autopropulsada profesional de 23 HP, destinada al mantenimiento de grandes superficies, que fue encuadrada en la posición 8433.11.00 correspondiente a maquinaria para corte de césped.

Desde el punto de vista productivo, este tipo de definiciones resulta especialmente relevante para fabricantes, importadores y distribuidores de equipamiento, ya que permite conocer con anticipación el tratamiento aduanero aplicable.

Impacto para la industria, la logística y los importadores

La actualización también alcanza productos de uso masivo y componentes utilizados en procesos industriales.

Entre ellos figuran:

  • Contenedores plásticos de uso doméstico clasificados en la posición 3924.90.00.
  • Cintas textiles utilizadas en la confección de lencería clasificadas en la posición 6307.90.90.
  • Componentes para sistemas de cierre tipo velcro destinados a pañales descartables ubicados en la posición 3926.90.90.
  • Anteojos de sol sin montura clasificados en la posición 9004.10.00.
  • Instrumentos de trazado utilizados en construcción incluidos en la posición 9017.20.00.

Cada una de estas definiciones repercute sobre cadenas de abastecimiento que dependen de insumos importados o de exportaciones con valor agregado.

Una posición arancelaria correcta permite calcular costos reales de importación, evaluar oportunidades de exportación y evitar contingencias fiscales posteriores. También mejora la previsibilidad para inversiones en equipamiento o incorporación de nuevas tecnologías.

En un contexto donde la competitividad depende cada vez más de la eficiencia logística y del acceso a mercados internacionales, las resoluciones de clasificación funcionan como una herramienta de ordenamiento técnico que reduce incertidumbre para los operadores.

La publicación de estos criterios confirma una tendencia creciente hacia una mayor precisión técnica en la administración aduanera. Para las empresas, el desafío no pasa únicamente por conocer las alícuotas que pagan sus productos, sino por verificar que la clasificación utilizada en cada operación coincida con los criterios oficiales vigentes. En un escenario de creciente apertura comercial, la gestión aduanera se convierte en una variable estratégica tan importante como el costo financiero o la logística internacional.

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Indicaciones geográficas del Mercosur: la nueva regulación que puede abrir un frente estratégico para la yerba mate y los alimentos regionales

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El Gobierno nacional oficializó un nuevo esquema para el reconocimiento y protección en Argentina de las Indicaciones Geográficas (IG) originarias de los países del Mercosur. La medida fue establecida mediante la Resolución 67/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y apunta a ordenar el procedimiento técnico, jurídico y administrativo derivado del acuerdo regional aprobado por la Ley 27.765.

La medida parece técnica, pero impacta directamente sobre el negocio de los alimentos con identidad territorial, un segmento donde Misiones juega una partida sensible con la yerba mate, el té y otros productos regionales con valor agregado.

La decisión incorpora un mecanismo formal de publicidad y consulta pública para productos agrícolas y alimentarios ya reconocidos en otros Estados parte del bloque regional. El nuevo régimen habilita además la intervención de terceros interesados y del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), en un contexto donde las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas se volvieron activos estratégicos para el comercio internacional y la diferenciación de productos agroalimentarios.

La decisión llega en un contexto donde los mercados internacionales empiezan a premiar cada vez más los productos con trazabilidad territorial y diferenciación de origen, una tendencia que excede lo gastronómico y se convierte en una herramienta de competitividad exportadora.

El Gobierno ordena el reconocimiento regional de productos con identidad territorial

La resolución firmada por el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, regula el trámite previo al reconocimiento en Argentina de las Indicaciones Geográficas protegidas en Brasil, Paraguay y Uruguay, siempre que esos productos ya estuvieran oficialmente reconocidos al momento de entrada en vigencia del acuerdo del Mercosur.

El esquema establece que la Dirección Nacional de Alimentos y Desarrollo Regional será la encargada de administrar el procedimiento, publicar las fichas técnicas de los productos y coordinar el proceso de consulta pública.

El sistema prevé la publicación oficial de las indicaciones geográficas durante un día en el Boletín Oficial y en el portal Alimentos Argentinos. A partir de allí se abrirá una ventana de 30 días para que personas físicas o jurídicas presenten objeciones fundadas si consideran, por ejemplo, que el nombre es genérico, colisiona con una marca registrada o puede inducir a error sobre el origen del producto.

El procedimiento también obliga a requerir opinión técnica del INPI, que deberá expedirse dentro del mismo plazo. La resolución aclara que el reconocimiento final quedará sujeto al dictamen técnico nacional y al procedimiento previsto dentro del Mercosur.

El impacto potencial para economías regionales

Aunque la resolución no menciona productos específicos, el trasfondo económico involucra de manera directa a las economías regionales argentinas y a sectores donde el valor agregado depende cada vez más de la certificación de origen, la reputación territorial y la diferenciación de calidad.

Para provincias como Misiones, donde la identidad productiva está fuertemente asociada a cadenas agroindustriales y alimentos regionales, el fortalecimiento institucional de las indicaciones geográficas puede convertirse en una herramienta de competitividad externa y protección comercial.

La medida también expone otra dimensión: la creciente articulación entre política comercial, propiedad intelectual y estrategias de integración regional. El Mercosur avanza hacia mecanismos de reconocimiento mutuo que obligan a armonizar normas nacionales y sistemas de control, en momentos en que los mercados internacionales elevan exigencias sobre trazabilidad y autenticidad de origen.

La economía del “origen”: por qué Misiones mira este tema con atención

Las Indicaciones Geográficas funcionan como una certificación de reputación productiva. Protegen nombres vinculados a territorios específicos cuya calidad o características dependen del lugar de producción.

Europa construyó buena parte de su estrategia agroalimentaria sobre ese esquema. El Mercosur intenta ahora avanzar hacia una integración similar.

Para Misiones, el tema no es menor:

  • La yerba mate argentina ya posee reconocimiento de Indicación Geográfica.
  • El té misionero viene trabajando desde hace años en estrategias de diferenciación.
  • La forestoindustria podría desarrollar sellos territoriales para mercados premium.
  • Los alimentos regionales ganan valor cuando el origen está protegido jurídicamente.

La resolución no crea nuevas IG argentinas, pero sí ordena cómo ingresarán las extranjeras al sistema nacional. Ahí aparece el punto delicado para economías regionales fronterizas.

Misiones comparte más de 90% de sus límites con Brasil y Paraguay. Esa condición genera ventajas logísticas, pero también una competencia comercial permanente.

Las llamadas asimetrías fronterizas —diferencias cambiarias, tributarias y regulatorias entre países vecinos— impactan directamente en precios, consumo y posicionamiento de marcas.

Con este nuevo esquema, productos brasileños o paraguayos que tengan protección geográfica podrían obtener reconocimiento formal en Argentina y fortalecer su posicionamiento comercial.

Eso obliga a las cadenas productivas misioneras a acelerar procesos de diferenciación. Para el sector yerbatero, el desafío no es solamente productivo. También es reputacional.

La disputa futura ya no pasa únicamente por volumen o precio, sino por atributos: origen, calidad certificada, trazabilidad, sostenibilidad, e identidad territorial. En mercados premium, esos factores empiezan a definir márgenes.

Consulta pública, marcas y posibles conflictos

Uno de los puntos más sensibles del nuevo esquema es la posibilidad de oposición por parte de empresas o titulares de marcas registradas en Argentina. La normativa contempla expresamente conflictos con marcas preexistentes, nombres genéricos o denominaciones que puedan inducir a confusión.

Ese detalle introduce una variable jurídica relevante: el reconocimiento automático regional no será inmediato ni lineal, sino que dependerá de la compatibilidad con el régimen argentino de propiedad intelectual y denominaciones de origen.

El procedimiento también revela un cambio institucional más amplio dentro del Mercosur. El bloque empieza a incorporar herramientas típicas de acuerdos comerciales más sofisticados, donde los activos intangibles —marca país, origen, reputación y certificación— adquieren peso equivalente al arancel o al volumen exportador.

La resolución no crea nuevas estructuras administrativas ni implica partidas presupuestarias adicionales, pero sí abre una etapa de mayor complejidad regulatoria para productos agroalimentarios con identidad territorial.

La próxima variable a observar será qué indicaciones geográficas ingresarán primero al sistema de reconocimiento mutuo y si aparecerán objeciones empresariales o disputas vinculadas al uso comercial de determinadas denominaciones dentro del mercado argentino.

El impacto silencioso sobre exportaciones y valor agregado

Aunque el texto oficial no menciona economías regionales específicas, el trasfondo es comercial. La protección de Indicaciones Geográficas puede transformarse en una barrera de diferenciación con impacto directo en: precios de exportación, acceso a nichos premium, protección marcaria, y defensa comercial internacional.

Para Misiones, donde la matriz productiva depende de bienes primarios industrializados, el valor agregado territorial empieza a ser tan importante como el volumen exportado.

La yerba mate es el caso más evidente. Argentina domina ampliamente el mercado global, pero Brasil mantiene fuerte presencia regional y Paraguay sostiene una identidad consolidada en consumo tradicional.

La consolidación de sistemas de protección geográfica dentro del Mercosur puede reordenar estrategias comerciales en los próximos años.

La resolución también refleja un cambio conceptual en la política económica regional: pasar de competir solamente por costos a competir por identidad productiva. Eso abre oportunidades para: turismo gastronómico, exportaciones boutique, desarrollo regional, certificaciones ambientales, cadenas con trazabilidad.

Misiones tiene ventajas estructurales para ese modelo: biodiversidad, reconocimiento internacional de la selva paranaense y una matriz alimentaria vinculada al territorio.

El problema es que la construcción de valor intangible requiere coordinación público-privada y políticas de largo plazo, algo difícil en un contexto macroeconómico inestable.

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Cómo conquistar el mercado brasileño dominando sus códigos culturales

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Para comprender el impacto positivo y democrático que el tratado del Mercosur representa para las naciones de América Latina, es imperativo analizar el contexto histórico de su génesis. En 1989, tras la caída del Muro de Berlín, el orden mundial comenzó a estructurarse en bloques económicos. Por ejemplo el surgimiento en 1992 de la Unión Europea (UE), y en 1994 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN/NAFTA) y el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), entre otros. Este periodo rediseñó las relaciones internacionales a escala global.

Consecuentemente, en América Latina se consolidó el Mercosur (Mercado Común del Sur). En sus albores, se posicionó como el cuarto bloque económico más importante del mundo, fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay con el propósito de promover el comercio y la integración económica mediante el Tratado de Asunción.

Inicialmente, el objetivo primordial fue constituir una unión aduanera con libre comercio interno y un Arancel Externo Común, buscando expandir el desarrollo regional y suscribir acuerdos con terceros. Asimismo, el bloque facilitó la capacidad de negociar en condiciones de igualdad entre sus miembros y permitió una inserción internacional con mayor poder de interlocución.

Con el transcurso del tiempo, se incorporaron naciones como Venezuela y Bolivia, junto con el resto de los países de América del Sur, robusteciendo la fuerza latinoamericana. Esta integración económica trajo consigo la necesidad de una inclusión cultural que trascendiera los intereses financieros, integrando las artes, la enseñanza de las lenguas del bloque y sus tradiciones. De este modo, el interés cultural fue cobrando protagonismo gradualmente, como lo demuestra la incorporación del guaraní como uno de los idiomas oficiales del Paraguay.

¿Cómo impacta este interés cultural en el ámbito de los negocios?

Analicemos los beneficios fundamentales del acuerdo. El ciudadano común puede:

  • Desplazarse por los países miembros portando únicamente su documento de identidad.
  • Obtener residencia y permiso de trabajo.
  • Validar estudios y acceder a beneficios de seguridad social.

En el plano comercial y económico:

  • Reducción o eliminación de aranceles de importación para productos industrializados entre miembros y asociados, incrementando la competitividad.
  • Mayor diversidad de productos y menores costos para el consumidor.
  • Creación de cadenas productivas regionales.

¿Resulta suficiente la manera en que nos comunicamos, entablamos redes de contacto o prospectamos clientes? Realmente, no lo es. Nos referimos específicamente a Brasil, el país más federal de América Latina y, por ende, poseedor de múltiples polos comerciales. Con más de 210 millones de habitantes, ostenta la tasa de desempleo más baja y cuenta con la segunda ciudad más relevante en innovación comercial después de Nueva York: São Paulo.

Todas las virtudes que posee el país nos obligan a aprender el idioma para ingresar al mercado brasileño; no obstante, si deseamos alcanzar el éxito en los negocios, el mero conocimiento lingüístico no será insuficiente. Al afirmar que no podemos distanciarnos de su cultura, es común pensar que se debe leer literatura brasileña (lo cual es recomendable por su belleza), aprender a bailar samba (no es imperativo, aunque ciertamente aporta felicidad) o degustar toda su gastronomía (¡una delicia absoluta!). Sin embargo, lo que se requiere es dominar la competencia cultural.

Por ejemplo, si usted, como hispanohablante, lidera un equipo lusófono, el autoritarismo y las órdenes directas resultan ineficaces. Iniciar negociaciones sin dialogar previamente sobre fútbol es un error; emplear el modo imperativo no surte efecto. Cuando encabezamos equipos siendo líderes hispanohablantes, no es posible expresarse con la imperatividad que solemos utilizar en Argentina o Uruguay. Al coordinar una reunión con un cliente, es mejor evitar ir al grano de forma muy directa, es preferible darle prioridad al vínculo con mi cliente; del mismo modo, al realizar networking, solemos enfocarnos excesivamente en nuestros intereses en lugar de procurar una conexión auténtica con el otro. Para evitar contratiempos, es vital adquirir esta competencia cultural.

La trascendencia de la competencia cultural en las acciones comerciales posee un impacto mucho más profundo de lo que se percibe. Conocer la cultura para desenvolverse con éxito en lo comercial será el factor determinante para ser contratado por una empresa, para ser escuchado en una red de contactos y para cerrar contratos con clientes brasileños. Dominar las diferencias culturales formará parte de una estrategia comunicativa en portugués que garantice su éxito empresarial o en el liderazgo de equipos. Todo se traduce en ganancia cuando aprendemos a descifrar los códigos culturales de los brasileños.

Pilar Guillén, creadora de Conexión Brasil
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La macroeconomía de “dos velocidades”: el superávit récord de USD 2.711 millones y el desplome de insumos industriales

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Impulsado por el sector energético y la minería extractiva, el Intercambio Comercial Argentino (ICA) registró un saldo histórico en abril de 2026, acumulando un superávit cuatrimestral de USD 8.277 millones. Para el sector privado del NEA, la contracción del 17,4% en la importación de piezas y accesorios para bienes de capital expone el enfriamiento de la industria maderera y yerbatera local, disociada del auge de las divisas de Vaca Muerta.

Las cifras estimadas por el INDEC revelan que el comercio exterior argentino opera bajo una dinámica dual. Mientras las exportaciones totales treparon un 33,6% interanual, alcanzando un récord de USD 8.914 millones , las importaciones retrocedieron un 4,0% , traccionadas por la recesión interna. Esta ganancia en los términos del intercambio, que inyectó USD 520 millones netos al Banco Central por la mejora de precios de exportación frente a los de importación, contrasta con la realidad de las PyMEs del norte, que enfrentan dificultades impositivas y de financiamiento para renovar bienes de capital en un mercado interno que aún no despega.

Geografía de los despachos: el NEA en el fondo del mapa exportador

El informe desagregado del Origen Provincial de las Exportaciones (OPEX) desnuda las asimetrías estructurales de la Argentina. La región Pampeana lidera con USD 5.670 millones explicados por el maíz y la soja , seguida por la Patagonia con USD 1.750 millones impulsados por el petróleo crudo. En el extremo opuesto, la región del Noreste (NEA) aportó apenas USD 105 millones en abril, donde Misiones facturó USD 38 millones. De ese total provincial, USD 21 millones correspondieron a Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) —esencialmente yerba mate y té— y USD 11 millones a Manufacturas de Origen Industrial (MOI) vinculadas al complejo maderero.

Radiografía del intercambio comercial (Abril 2026)

Combustibles y Energía (CyE): Registró un incremento histórico del 85,9%, alcanzando los USD 1.554 millones a nivel nacional. El petróleo crudo y los carburantes fueron los dinamizadores del saldo , apalancados por un alza de cantidades del 53,2%.

Bienes de Capital (BK): Las compras externas de maquinaria clave para la inversión productiva cayeron un 5,9% interanual a nivel nacional , reflejando la postergación de proyectos de equipamiento en las industrias manufactureras de Misiones.

Piezas y Accesorios (PyA): El desplome del 17,4% en la importación de partes para bienes de capital se acentuó con una contracción en cantidades del 22,8% , exponiendo el parate en el mantenimiento de plantas industriales fuera del sector extractivo.

Fletes Internacionales: El valor unitario del flete se ubicó en USD 85,4 por tonelada, una reducción del 19,5% interanual , lo que alivia parcialmente el costo de importación de insumos químicos para la foresto-industria provenientes de China.

El sesgo fronterizo: Misiones frente al centralismo energético

Para la economía del misionero, el superávit récord de la balanza comercial funciona como una abstracción macroeconómica. Mientras que en Buenos Aires la caída en las importaciones de combustibles y lubricantes (-45,4%) alivia el gasto fiscal del Estado nacional, en las fronteras de Misiones con Brasil y Paraguay rigen las asimetrías fronterizas. El flete de larga distancia interno —encarecido por la falta de redes ferroviarias— actúa como un impuesto extra sobre el poroto de soja paraguayo que ingresa temporalmente para industrialización nacional (partida que representó el 7,0% de las importaciones totales en abril).

A nivel regional, el Mercosur arrojó un déficit de USD 353 millones para la Argentina , explicado por la necesidad de adquirir insumos industriales y vehículos de pasajeros desde Brasil (socio que proveyó el 71,0% de las compras al bloque). Para el comercio formal misionero, la paridad cambiaria en la frontera sigue siendo el factor crítico: el dinamismo exportador de los sectores extractivos de la Patagonia y Cuyo aprecia el tipo de cambio real, restando competitividad a las economías regionales no energéticas frente al real brasileño y al guaraní paraguayo.

La proyección de las consultoras anticipa un superávit comercial próximo a los USD 20.000 millones para el cierre de 2026, sustentado en la performance de Vaca Muerta y la minería. El tomador de decisiones en Misiones debe vigilar si este flujo de divisas estabiliza el mercado de cambios sin provocar un atraso cambiario crónico. La clave para la provincia será observar si la baja internacional en los costos de fletes portuarios logra trasladarse a las tarifas logísticas del transporte terrestre local, el único canal viable para que el complejo foresto-industrial misionero recupere márgenes de utilidad en los mercados externos de la Unión Europea y el USMCA.

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