Mercosur

Mercosur baja al 2% el arancel para tapas de envases y facilita el abastecimiento de la industria alimentaria argentina

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La Argentina activó desde este 8 de agosto dos medidas arancelarias aprobadas por el Mercosur que apuntan a facilitar el abastecimiento de insumos utilizados por la industria alimentaria. Se trata de reducciones temporarias del Arancel Externo Común para determinados tipos de tapas metálicas destinadas al cierre de envases de alimentos, una decisión que puede aliviar costos de importación y mejorar la disponibilidad de componentes críticos para la producción local.

Las medidas corresponden a los Apéndices 186 y 187 del Centésimo Nonagésimo Protocolo Adicional al Acuerdo de Complementación Económica N° 18, celebrado entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Ambos instrumentos fueron acordados en Montevideo el 10 de junio de 2026 y establecieron su entrada en vigor para la Argentina el 8 de agosto.
En el primer caso, la Comisión de Comercio del Mercosur autorizó una reducción temporaria del Arancel Externo Común para el ítem NCM 8309.90.00, correspondiente a determinadas tapas tipo “peel-off” fabricadas con un anillo de acero estañado y una lámina central de aluminio, utilizadas para cerrar envases metálicos de alimentos. La medida contempla un límite de 2.148.800 unidades, un plazo de 365 días y una alícuota de importación del 2%.

El segundo protocolo aplica sobre el mismo código arancelario, pero alcanza un formato de mayor dimensión. En este caso, la reducción también lleva la alícuota al 2% durante 365 días, con un cupo de 7.926.000 unidades. La especificación comprende tapas “peel-off” con un anillo de acero estañado de 136,5 milímetros de diámetro externo y una lámina central de aluminio de 115 milímetros, destinadas igualmente al cierre de envases metálicos de alimentos.

El punto relevante para la economía real es que no se trata de una rebaja arancelaria generalizada, sino de una herramienta puntual de abastecimiento. La normativa del Mercosur encuadra estas excepciones dentro de las acciones arancelarias destinadas a atender situaciones específicas de provisión, y en ambos casos la Argentina había solicitado la renovación de medidas previamente aprobadas.
La lógica económica detrás de la decisión es directa: cuando un insumo no tiene una oferta doméstica suficiente o requiere complementar la producción local con importaciones, una reducción temporal del arancel puede disminuir el costo de ingreso y evitar que una restricción de abastecimiento termine trasladándose a la estructura de costos de las empresas. En este caso, el mecanismo está concentrado en componentes específicos del packaging alimentario y limitado tanto por cantidades como por tiempo.

Para la industria alimentaria, el efecto potencial se encuentra aguas abajo de la operación de comercio exterior. Las tapas forman parte de la estructura física necesaria para comercializar determinados alimentos envasados y, por lo tanto, asegurar su disponibilidad puede contribuir a sostener líneas de producción que dependen de estos componentes. El impacto sobre los precios finales, sin embargo, no surge automáticamente de la norma: dependerá de cuánto represente este insumo dentro de cada estructura de costos, de la evolución de los precios internacionales y de la capacidad de las empresas para trasladar el ahorro arancelario.

La decisión también muestra una utilización más quirúrgica de las herramientas de política comercial. En lugar de modificar de manera transversal los derechos de importación, el Mercosur habilitó excepciones acotadas para productos identificados por posición arancelaria y características técnicas precisas. El resultado es un esquema que combina alivio de costos con límites cuantitativos para evitar que la medida se transforme en una apertura ilimitada.

Ambas directivas establecen además que deben ser registradas ante la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) como apéndices del Centésimo Nonagésimo Protocolo Adicional al ACE 18 y que requieren incorporación al ordenamiento jurídico interno argentino.

En términos de política económica, la señal es relevante porque vincula la administración arancelaria con un problema concreto de la economía productiva: garantizar insumos para que la industria pueda producir. La clave ahora estará en el uso efectivo de los cupos autorizados y en si, durante los 365 días de vigencia, la herramienta logra traducirse en un abastecimiento más fluido y costos más competitivos para las empresas que utilizan estos envases.

Apéndices 186 Mercosur by CristianMilciades

Apéndices 187 Mercosur by CristianMilciades

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Crisis sin precedentes: Brasil retira a su embajador de la Argentina y rebaja al mínimo su relación diplomática

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La relación entre Argentina y Brasil atraviesa su momento de mayor tensión diplomática en décadas. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva resolvió retirar de Buenos Aires a su embajador, Julio Bitelli, y reducir la representación diplomática brasileña al nivel de encargado de negocios, una decisión de fuerte impacto político que refleja el deterioro del vínculo bilateral.

Según confirmaron altas fuentes del Itamaraty a distintos medios brasileños y argentinos, la medida responde a las “reiteradas agresiones” del presidente Javier Milei contra Lula y otras instituciones brasileñas.

Mientras persista esa situación, Bitelli no regresará a la Argentina y la embajada permanecerá sin un embajador de carrera, una señal diplomática de máxima desaprobación sin llegar a la ruptura de relaciones.

Una crisis sin antecedentes recientes

La decisión constituye uno de los gestos diplomáticos más severos entre ambos países desde el restablecimiento de la democracia y representa un fuerte deterioro en la relación entre los dos principales socios del Mercosur.

En paralelo, el gobierno brasileño convocó al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, para transmitir formalmente su protesta.

El origen del conflicto

La escalada comenzó tras la participación de Milei en un acto político en Brasil, donde respaldó la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Durante esa visita, el mandatario argentino calificó a Lula de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”. También cuestionó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien dirigió duras descalificaciones.

En Brasil, esas expresiones fueron interpretadas como una injerencia directa en asuntos internos, agravada por haber sido pronunciadas en territorio brasileño y dirigidas tanto contra el presidente como contra integrantes del Poder Judicial.

Lula respondió y endureció su postura

Días después, Lula respondió públicamente durante un acto político en Brasilia.

Sin mencionar directamente a Milei por su nombre, afirmó que no respondería en los mismos términos porque su relación “es de jefe de Estado a jefe de Estado” y remarcó que no permitirá interferencias externas en el proceso electoral brasileño.

Posteriormente, el canciller Mauro Vieira calificó el episodio como “una provocación sin precedentes” en más de dos siglos de relaciones bilaterales y sostuvo que las declaraciones del mandatario argentino constituyen una ofensa a las instituciones democráticas brasileñas.

Milei mantuvo sus críticas

Lejos de moderar el tono, Milei volvió a cuestionar a Lula en entrevistas posteriores, reiterando acusaciones vinculadas a las causas judiciales que enfrentó el presidente brasileño y defendiendo sus declaraciones bajo el argumento de que actúa “en defensa de las ideas de la libertad”.

Esas nuevas manifestaciones terminaron de precipitar la decisión del gobierno brasileño de retirar a su embajador y rebajar el nivel de la representación diplomática.

Un conflicto con impacto económico

La crisis trasciende el plano político. Brasil continúa siendo el principal socio comercial de Argentina y el mayor destino de numerosas exportaciones industriales, especialmente del sector automotor.

Aunque la reducción del rango diplomático no implica la interrupción del comercio ni de los acuerdos vigentes, sí dificulta el diálogo político de alto nivel y agrega incertidumbre en un momento de fuertes desafíos para la integración regional y el funcionamiento del Mercosur.

Por ahora, no existen señales de una pronta normalización. La continuidad de la representación brasileña mediante un encargado de negocios marca un enfriamiento inédito en la relación bilateral y deja abierto un escenario de creciente tensión entre los dos gobiernos.

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Envases en contacto con alimentos: más control sobre pigmentos y colorantes y da 180 días a las empresas para adecuarse

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El Gobierno nacional actualizó las exigencias técnicas para los materiales, envases y equipamientos de papel y cartón destinados a estar en contacto con alimentos, al incorporar al Código Alimentario Argentino una modificación acordada en el ámbito del Mercosur. El cambio pone el foco en un aspecto que suele quedar fuera de la mirada del consumidor, pero que resulta determinante para la inocuidad alimentaria: la posibilidad de que pigmentos y colorantes utilizados en materiales celulósicos migren hacia los alimentos.

La modificación fue formalizada mediante la Resolución Conjunta 9/2026 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, publicada este jueves en el Boletín Oficial. La norma incorpora al ordenamiento argentino la Resolución GMC N° 26/22, que modificó el reglamento técnico Mercosur sobre materiales, envases y equipamientos celulósicos destinados a estar en contacto con alimentos.

El cambio específico alcanza al punto 2.15.1 de la Parte I del artículo 186 bis del Código Alimentario Argentino. Desde ahora, los pigmentos y colorantes utilizados en estos materiales no deberán migrar conforme al procedimiento establecido por la norma BS EN 646, referida a la determinación de la resistencia del color en papeles y cartones destinados al contacto con alimentos. Además, deberán alcanzar el grado 5 de la escala de grises definida por esa norma.

El criterio es relevante porque el envase no constituye un elemento neutral dentro de la cadena alimentaria. Papel, cartón y otros materiales celulósicos pueden entrar en contacto directo con alimentos durante su almacenamiento, comercialización o consumo, por lo que las características químicas de sus componentes forman parte de las condiciones que deben ser controladas para preservar la inocuidad del producto final.

La medida no introduce una prohibición general sobre el uso de pigmentos o colorantes en envases. El punto regulatorio está puesto en su comportamiento frente al contacto con alimentos: el requisito es que no migren bajo el procedimiento técnico establecido y que cumplan con el nivel de resistencia de color exigido. De esta manera, la regulación busca reducir un riesgo específico sin impedir el uso de materiales necesarios para la identificación, presentación y funcionalidad de los envases.

La actualización argentina reproduce el criterio acordado por los países del Mercosur. La Resolución GMC 26/22 había planteado la necesidad de actualizar la normativa regional de 2015 precisamente en lo referido a la restricción aplicable a colorantes y pigmentos. El texto regional estableció además un período de 180 días para que los operadores adecuaran sus productos y procesos a los nuevos requisitos.

Para la industria alimentaria y los fabricantes de envases, el principal impacto estará en la revisión de especificaciones técnicas, proveedores, materias primas y controles de conformidad. La adecuación no se limita necesariamente al fabricante del alimento: alcanza a quienes producen los materiales y equipamientos celulósicos destinados a entrar en contacto con ellos, por lo que la trazabilidad de los insumos adquiere mayor relevancia.

La resolución argentina concede a las empresas un plazo de 180 días corridos desde su publicación en el Boletín Oficial para adecuarse a los requisitos técnicos establecidos por la Resolución GMC N° 26/22. El período funciona como una ventana de transición para que los distintos actores de la cadena puedan adaptar sus productos y procedimientos al nuevo estándar.

El objetivo de fondo es preventivo. En lugar de esperar a detectar un problema una vez que el alimento llegó al consumidor, el esquema regulatorio busca intervenir sobre uno de los posibles puntos de riesgo antes de que se produzca la exposición. En términos de política sanitaria, se trata de trasladar el control hacia etapas tempranas de la cadena y establecer parámetros técnicos verificables.

La medida también profundiza la armonización normativa dentro del Mercosur, una cuestión relevante para una industria que produce, importa y exporta alimentos y materiales de envasado dentro de la región. Contar con requisitos técnicos comunes reduce diferencias regulatorias entre mercados y facilita que las empresas trabajen con especificaciones compatibles para productos destinados a distintos países.

Para los consumidores, el cambio tendrá un efecto principalmente indirecto pero concreto: los envases destinados a estar en contacto con alimentos deberán responder a un estándar técnico actualizado sobre la permanencia de sus pigmentos y colorantes. Para las empresas, en cambio, comienza una cuenta regresiva de 180 días para demostrar que sus materiales y procesos cumplen con la nueva exigencia.

La actualización del Código Alimentario Argentino muestra así que la seguridad alimentaria no depende exclusivamente de la composición del alimento. También se juega en los materiales que lo contienen, transportan y protegen. En ese entramado, controlar qué sustancias pueden migrar desde un envase hacia un alimento constituye una herramienta de prevención que apunta a reducir riesgos antes de que lleguen a la mesa.

Envases en contacto con alimentos by CristianMilciades

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Actualizan el Código Alimentario y redefinen qué se considera un contaminante en los alimentos

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El Gobierno nacional incorporó al Código Alimentario Argentino (CAA) una nueva definición de “contaminante” en alimentos, en línea con la normativa del Mercosur, y actualizó los criterios generales que regulan la presencia de sustancias no deseadas en productos destinados al consumo. La medida fue formalizada mediante la Resolución Conjunta 10/2026 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, publicada este jueves en el Boletín Oficial.

El cambio central surge de la incorporación de la Resolución GMC N° 13/24, que modifica la definición establecida originalmente por la normativa regional. A partir de ahora, el Código Alimentario Argentino considera contaminante a “cualquier sustancia indeseable no intencionalmente adicionada a los alimentos” que se encuentre presente como consecuencia de la producción primaria, industrialización, procesamiento, preparación, tratamiento, envasado, transporte o almacenamiento, o por contaminación ambiental.

La modificación tiene una consecuencia relevante para toda la cadena agroalimentaria: desplaza el foco desde una mirada limitada al proceso industrial hacia un concepto que contempla el recorrido completo del alimento. Esto permite encuadrar eventuales riesgos desde el origen de las materias primas hasta las etapas posteriores de elaboración, distribución y conservación, un criterio particularmente relevante para actividades productivas que trabajan con cadenas extensas y múltiples puntos de intervención.

La resolución también reemplaza el artículo 6° del Código Alimentario Argentino y mantiene diferenciadas categorías que resultan determinantes para la fiscalización y para la industria. El texto distingue entre alimento genuino, alterado, contaminado, adulterado y falsificado, mientras que precisa además qué debe entenderse por ingrediente, aditivo alimentario y coadyuvante de tecnología.

La nueva definición establece una diferencia sustancial entre un aditivo y un contaminante. Mientras el aditivo es incorporado deliberadamente durante la fabricación o preparación con una finalidad tecnológica, el contaminante llega al alimento de manera no intencional. Esta distinción resulta clave para determinar responsabilidades y criterios regulatorios, ya que no toda sustancia presente en un producto responde al mismo origen ni debe ser evaluada bajo las mismas reglas.

El nuevo marco también reafirma que la seguridad de los aditivos constituye un principio prioritario. Su autorización debe estar respaldada por una evaluación toxicológica adecuada y considerar, entre otros factores, posibles efectos acumulativos, sinérgicos o protectores. Además, establece que los aditivos deben ser utilizados únicamente en alimentos y condiciones específicas, en el nivel mínimo necesario para alcanzar el efecto buscado.

Para las empresas alimentarias, el cambio supone una actualización normativa que obliga a revisar criterios de control y gestión de riesgos. La definición de contaminante incorpora expresamente etapas como el transporte y el almacenamiento, por lo que los sistemas de aseguramiento de calidad no quedan limitados al establecimiento donde se procesa el alimento. La prevención pasa a depender de una mirada integral sobre toda la cadena.

Desde el punto de vista del consumidor, la modificación apunta a fortalecer un principio básico de inocuidad: que los alimentos que llegan al mercado sean evaluados considerando no solamente su composición final, sino también las condiciones que pudieron generar la presencia involuntaria de sustancias indeseables. En ese sentido, la actualización normativa busca convertir los avances técnicos y regulatorios del Mercosur en criterios aplicables dentro del sistema argentino de control alimentario.

La medida forma parte del proceso de armonización normativa del Mercosur y responde al compromiso argentino de incorporar al ordenamiento nacional las reglas acordadas regionalmente para facilitar la circulación de bienes bajo estándares comunes. La Comisión Nacional de Alimentos intervino en el proceso y se expidió favorablemente.

La resolución entra en vigencia al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial. Para el sector agroalimentario, el principal desafío no pasa únicamente por conocer la nueva definición, sino por traducirla en controles concretos sobre materias primas, procesos, almacenamiento, transporte y condiciones ambientales. Para los consumidores, el resultado esperado es un sistema regulatorio con criterios más homogéneos para detectar y prevenir riesgos a lo largo de toda la cadena alimentaria.

Actualizan el Código Alimentario by CristianMilciades

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Lula pide investigar de dónde salió la plata del viaje de Milei a Brasil y puede agravarse la crisis diplomática

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La tensión diplomática entre Argentina y Brasil continúa profundizándose. Mientras el gobierno de Javier Milei intenta separar el conflicto político de la relación comercial bilateral, el Palacio de Itamaraty endureció su postura y mantiene por tiempo indefinido en consulta al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, a la espera de una señal de distensión por parte de la Casa Rosada.

Según fuentes diplomáticas brasileñas, el regreso del embajador dependerá exclusivamente de la evolución del conflicto. Mientras tanto, la representación brasileña en Argentina quedó a cargo del encargado de negocios, Eduardo Uziel.

La decisión constituye uno de los gestos diplomáticos más severos adoptados por Brasil desde el retorno de la democracia y llega después de que Milei calificara públicamente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva como “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista” durante un acto partidario en respaldo de la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro.

La estrategia de la Casa Rosada

Desde el Gobierno argentino buscan minimizar el impacto institucional del conflicto. La posición oficial sostiene que las diferencias personales entre ambos mandatarios no alterarán la relación económica entre los dos principales socios del Mercosur.

En ese sentido, funcionarios nacionales remarcan que el comercio bilateral continuará funcionando normalmente y que las inversiones y los vínculos empresariales permanecerán al margen de la disputa política.

Sin embargo, la interpretación en Brasil es diferente. En Itamaraty consideran que los agravios fueron pronunciados por un jefe de Estado utilizando recursos oficiales y, por lo tanto, entienden que el conflicto ya dejó de ser una cuestión personal para convertirse en un incidente institucional entre ambos países.

Una denuncia que puede abrir otro frente

La crisis sumó un nuevo capítulo con la presentación de una denuncia impulsada por diputados del Partido de los Trabajadores (PT), junto con legisladores aliados, para que la Fiscalía General de Brasil investigue si la participación de Milei en el lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro constituyó una injerencia indebida en el proceso electoral brasileño.

El planteo solicita determinar quién financió el viaje presidencial, bajo qué carácter se realizó la visita —particular, oficial o de Estado— y si se utilizaron recursos públicos argentinos para participar de una actividad proselitista en otro país.

La investigación también busca establecer si existió utilización de estructuras estatales para favorecer una campaña electoral, una cuestión especialmente sensible para la legislación brasileña, que prohíbe el financiamiento extranjero de actividades políticas.

Posibles consecuencias en Argentina

El episodio también llegó a la Justicia argentina. Los abogados José Magioncalda y Juan Martín Fazio presentaron una denuncia para que se investigue un eventual uso indebido de recursos públicos durante el viaje presidencial a San Pablo.

La presentación apunta al empleo del avión presidencial, la utilización de fondos estatales y la participación de una comitiva oficial en una actividad de naturaleza partidaria, lo que podría derivar —si prospera la investigación— en causas por presunta malversación de fondos públicos e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Una relación en su momento más delicado

En Brasil sostienen que el retiro del embajador marca un cambio de estrategia de Lula da Silva, que habría abandonado la tradicional prudencia diplomática frente a la Argentina para responder con mayor firmeza a los ataques del presidente argentino.

Por su parte, la Cancillería argentina asegura que no existen negociaciones para desactivar el conflicto y descarta cualquier gesto que pueda interpretarse como un pedido de disculpas. La apuesta oficial es preservar el vínculo comercial mientras la relación política atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión de las últimas décadas.

Al trasfondo bilateral se suma además un componente geopolítico: en Brasil interpretan que Milei profundizó su alineamiento con Donald Trump, mientras Lula consolida su acercamiento estratégico con China, una dinámica que agrega una dimensión internacional a una disputa que ya excede el intercambio de declaraciones y comienza a impactar sobre la relación entre los dos principales socios del Mercosur.

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