La marca internacional de termos Stanley eligió a Antonella Roccuzzo como nueva embajadora para Argentina, en una estrategia que combina posicionamiento de marca, consumo aspiracional y mayor competencia en un mercado que cambió de reglas desde 2025. La alianza se produce en un contexto de crecimiento sostenido del consumo de termos de acero inoxidable y de apertura comercial tras el levantamiento de las barreras antidumping que regían desde hacía más de dos décadas.
La incorporación de Roccuzzo —figura de alta visibilidad pública y fuerte identificación cultural con el ritual del mate— forma parte de una ofensiva comercial para consolidar presencia en un segmento cada vez más disputado, atravesado por el ingreso de nuevos jugadores internacionales, en especial de origen chino, y por la persistencia de la importación ilegal.
Un mercado en expansión y con nuevas reglas de competencia
El movimiento de Stanley se inscribe en un escenario de transformación del negocio de los termos en la Argentina. Desde 2025, el levantamiento de las barreras antidumping que habían estado vigentes durante más de veinte años habilitó el ingreso de nuevos productos importados, lo que intensificó la competencia en precios, calidad y posicionamiento de marca.
A este cambio regulatorio se suma una tendencia de consumo clara: el uso de termos de acero inoxidable creció 120% entre 2018 y 2023, impulsado por una mayor valoración de la durabilidad, el diseño y la conservación térmica. En ese contexto, las marcas buscan diferenciarse no solo por el producto, sino también por el relato, la identidad y los embajadores que representan esos valores.
La familia Messi, históricamente asociada al mate como práctica cotidiana, aparece como un activo simbólico relevante para capitalizar esa preferencia cultural. Stanley ya había explorado ese vínculo a fines de 2024, cuando cerró una alianza con Lionel Messi para lanzar un kit personalizado de mate y termo en color rosa —en alusión al Inter Miami— con la leyenda “GOAT”. Meses después, sumó una segunda cápsula en color celeste, vinculada a la bandera argentina.
Stanley 1913 x Anto: marca, estilo y consumo aspiracional
Con la incorporación de Antonella Roccuzzo como embajadora, la compañía lanzó la línea Stanley 1913 x Anto, una cápsula que, según comunicó la empresa, “celebra el equilibrio entre movimiento y descanso, bienestar y estilo, intención y autenticidad”.
La colección incluye tres productos: el Quencher Protour, el termo Mate System y el mate clásico, y apunta a consolidar a la marca en un segmento que combina consumo cotidiano con atributos aspiracionales.
Desde la compañía destacaron el perfil integral de la nueva embajadora: “Antonela es emprendedora, entusiasta del fitness, influencer, esposa y madre, y voluntaria en diversas organizaciones de bien público. Casada con el ícono global del fútbol Leo Messi, aporta su propia voz y visión a cada proyecto, equilibrando familia, negocios y bienestar con autenticidad y propósito”, señalaron en un comunicado.
En la misma línea, subrayaron que “enraizada en su herencia argentina y en años de entrenamiento de fuerza, Anto encarna el equilibrio: mantenerse con los pies en la tierra mientras se adapta a los cambios de la vida”, reforzando el concepto de marca que Stanley busca transmitir en esta nueva etapa.
Impacto económico y posicionamiento institucional de la marca
La alianza con Roccuzzo se suma a una estrategia más amplia de la compañía para consolidarse en la Argentina en un contexto de mayor apertura comercial y presión competitiva. La presencia de una figura con fuerte llegada al público local y proyección internacional apunta a defender participación de mercado frente al ingreso de nuevos competidores y a la informalidad que aún caracteriza a parte del negocio.
Desde el punto de vista institucional, la apuesta también refleja un cambio en la lógica del mercado: con menos protección arancelaria, el diferencial pasa a construirse desde el valor de marca, el diseño y la identificación cultural con los consumidores.
Para Stanley, la elección de Antonella Roccuzzo —que en los últimos años activó campañas para Adidas, Tiffany & Co, Alo y Guerlain— refuerza un posicionamiento premium, asociado al bienestar, el estilo de vida saludable y la autenticidad, en un segmento donde el consumo crece pero la competencia es cada vez más intensa.
Mientras Brasil consolida una industria millonaria y relativamente previsible que domina la escena continental, Argentina resiste desde una “economía de emergencia”, transformando la inestabilidad crónica en un motor de creatividad, pertenencia y formación de talentos. Más que definir ganadores y perdedores, el contraste entre ambos países ayuda a entender cómo dos modelos opuestos conviven, compiten y pueden llegar a complementarse.
El fútbol es un espejo de la economía. En Argentina, la inflación descontrolada, las devaluaciones y la caída del consumo hacen que los clubes vivan en permanente urgencia. Los salarios suelen pactarse en dólares paralelos, los contratos se renegocian con frecuencia y la venta temprana de jóvenes promesas se vuelve imprescindible para cubrir nóminas.
Esta fragilidad se ve también en los premios locales: campeonatos que pagan montos relativamente bajos, copas nacionales con gratificaciones modestas y un peso creciente de torneos alternativos que ofrecen mejores recompensas en dólares que las competiciones oficiales. Como resultado, muchos clubes priorizan los torneos internacionales organizados por CONMEBOL (o incluso torneos “no profesionales” como la Copa Potrero), que pagan en moneda fuerte, por encima de las ligas locales.
Las enormes diferencias de pagos entre países hacen que la brecha no pare de crecer. Fuentes: AFA, CBF y sitio oficial de la Copa Potrero.
En Brasil, la mayor estabilidad macroeconómica permitió a los clubes planificar a medio y largo plazo. Los contratos televisivos, el mercado publicitario y el avance de las casas de apuestas como principales patrocinadores impulsaron un salto de escala. Los valores de los acuerdos comerciales y de las plantillas de los grandes equipos brasileños superan ampliamente a los de sus pares argentinos, lo que refuerza una brecha que se expande año tras año.
En este artículo, casasdeapuestas.bet propone un recorrido por los factores que explican estas trayectorias divergentes, explorando las dinámicas económicas, culturales y de gestión que influyen en el presente y en el futuro del fútbol en ambos países. Sin emitir juicios ni establecer jerarquías, el objetivo es comprender cómo dos caminos distintos pueden coexistir, interactuar y, eventualmente, complementarse.
Patrocinios, fichajes y desequilibrios
Las casas de apuestas se convirtieron en el actor dominante del patrocinio en ambos países, pero las cifras que pagan reflejan realidades muy distintas. Los contratos de los grandes clubes brasileños multiplican por varias veces lo que reciben los gigantes argentinos, aun cuando estos conservan enorme peso histórico y una audiencia global significativa.
Los ingresos por patrocinios, dominados por las casas de apuestas, marcan grandes diferencias entre países. Fuentes: Cuentas económicas oficiales de los clubes.
Algo similar ocurre en el mercado de fichajes. En los últimos años, los clubes argentinos han ingresado grandes sumas por la venta de jugadores, pero gastan mucho menos que los brasileños a la hora de reforzar sus plantillas.
Todo lo anterior lleva a un balance de gasto y ventas superior en Brasil. Fuente: Transfermarkt
Brasil, con un volumen de inversión y de ventas aún mayor, logra retener por más tiempo a ciertos futbolistas y, sobre todo, atraer a jugadores más caros, lo que se traduce en planteles con mayor valor de mercado y profundidad competitiva.
Las plantillas de los clubes brasileños son ampliamente más “caras”. Fuente: Transfermarkt
El resultado es un balance económico y deportivo en el que Brasil opera con presupuestos muy superiores, sin que eso signifique que esté exento de problemas: los altos costos, la concentración de ingresos en unos pocos clubes y las deudas históricas siguen siendo una amenaza.
Talento, pertenencia y un fútbol que resiste
En medio de la crisis permanente, el fútbol argentino mantiene una notable capacidad de producir talento, llenar estadios y sostener un fuerte vínculo social. La asistencia media a los partidos sigue siendo elevada, incluso comparable o superior a la de Brasil, a pesar del deterioro del poder adquisitivo de los aficionados.
Pese a todas las dificultades, los estadios argentinos mantienen un nivel de asistencia ligeramente superior a los brasileños. Fuente: Estudio de World Football
Los clubes argentinos son mucho más que empresas deportivas: funcionan como espacios comunitarios, lugares de encuentro familiar e identitario. Esta dimensión social alimenta la pasión, sostiene la competitividad y explica por qué, incluso en contextos de asfixia económica, los equipos argentinos continúan compitiendo a nivel continental y exportando futbolistas de élite.
El modelo asociativo, sin embargo, también tiene sombras. La lógica de “club de los socios” convive con estructuras políticas poco transparentes, dirigentes con poder concentrado y prácticas que facilitan la corrupción y la acumulación de deudas. La falta de controles efectivos y de sanciones claras dificulta cualquier reforma profunda.
Profesionalización, SAF y dominio continental de Brasil
En Brasil, los últimos quince años trajeron un proceso de profesionalización que, aunque desigual, transformó la élite del fútbol. La creación de las Sociedades Anónimas del Fútbol (SAF) abrió la puerta a la inversión privada y a nuevos modelos de gestión, pero incluso clubes que se mantuvieron en el formato asociativo, como Flamengo y Palmeiras, mostraron que es posible modernizar la administración, sanear deudas y convertir ingresos crecientes en títulos.
El impacto se ve en el ámbito continental: desde 2019, todas las ediciones de la Copa Libertadores han sido ganadas por equipos brasileños, con participaciones recurrentes de los mismos grandes clubes y presencia argentina cada vez más intermitente en las finales. La Copa Sudamericana ha mostrado algo más de equilibrio, con títulos repartidos entre instituciones de ambos países, pero la sensación general es de dominio brasileño en la cúspide competitiva.
Aun así, el modelo brasileño está lejos de ser perfecto. La brecha entre los gigantes y los clubes medianos o pequeños crece, la presión de las hinchadas sigue condicionando decisiones deportivas y la profesionalización de federaciones y confederaciones avanza con ritmos desiguales. El riesgo es construir una liga internamente muy desigual que reproduzca, en escala local, las asimetrías del fútbol global.
Dos modelos, aprendizajes cruzados
Más que copiarse, Brasil y Argentina tienen la oportunidad de aprender uno del otro. Para Argentina, algunas lecciones brasileñas (y europeas) pasan por:
📊 Shock de transparencia: No basta con decir, hay que mostrar. Publicación obligatoria de balances, auditorías externas reales y controles internos estrictos.
📅 Fin de la improvisación: Cambiar la urgencia por estrategia. Elaborar presupuestos plurianuales y dejar de usar la venta de joyas de la cantera para tapar agujeros operativos.
💸 La máquina de generar: El fútbol ya no son solo 90 minutos. Hay que explotar el marketing digital, el streaming propio y las licencias internacionales para no depender de la TV.
🤝 Capital inteligente: Ni privatización total ni amateurismo caótico. Buscar modelos híbridos donde entre inversión y profesionalismo, pero sin perder el control social de los socios.
Brasil, por su parte, puede mirar hacia el sur para no perder de vista aquello que no se compra con dinero:
🧠 Inteligencia táctica: El dinero compra piernas, pero no ideas. La “gestión racional” argentina, basada en el protagonismo de los técnicos y la lectura colectiva del juego, sigue siendo el manual de referencia.
💎 La artesanía del talento: Hacer más con menos. Mientras otros industrializan, Argentina mantiene una formación “artesanal” que enseña lectura táctica precoz, forjando jugadores completos incluso con presupuestos de crisis.
❤️ El escudo no se negocia: Entender el club como familia, no solo como empresa. Preservar el rol social y el sentido de pertenencia es lo que mantiene el estadio lleno cuando los resultados (o la economía) no acompañan.
Un desafío compartido
Más allá de sus diferencias, Brasil y Argentina enfrentan la misma pregunta de fondo: ¿cómo ser sostenibles en un mercado global en el que Europa concentra la mayor parte de los ingresos, el talento y la visibilidad?
Los dos países continúan gastando mucho, a menudo por encima de lo que recaudan, y casos de gestión responsable conviven con situaciones críticas de endeudamiento extremo. En este contexto, una agenda común —con reglas regionales de juego limpio financiero, mayor integración en la CONMEBOL y estrategias conjuntas para valorizar los torneos locales— podría ser una salida más inteligente que la mera competencia bilateral.
El contraste entre estabilidad y resistencia no define vencedores ni vencidos, sino dos respuestas posibles a un mismo escenario. Si logran combinar organización con identidad, eficiencia con pertenencia y planificación con creatividad, Argentina y Brasil pueden fortalecer no solo sus ligas, sino también el lugar del fútbol sudamericano en el mundo.
De acuerdo a proyecciones de Betsson, la Selección Argentinatenía mayores chances de evitar rivales europeos fuertes en fase de grupos y en esta ocasión, un cruce con Arabia Saudita, o un debutante, tenía menos probabilidades.
Después del sorteo del Mundial 2026, que posicionó a Argentina en el Grupo J, con Austria, Argentina y Jordania, se confirmaron los resultados de las primeras cuotas sobre los posibles escenarios que podía enfrentar la selección que conduce Lionel Scaloni. Las probabilidades comenzaron a trazar un mapa preliminar sobre cuán complejo podría ser el arranque del campeón del mundo.
Entre las opciones más llamativas, Betsson, uno de los operadores líderes de apuestas a nivel global, imaginó la posibilidad de un eventual reencuentro con Arabia Saudita, rival del sorpresivo debut con derrota argentina en Qatar 2022. La plataforma asignaba una cuota de 9.00 a que ambos volvieran a cruzarse en fase de grupos, lo que marcaba un escenario de baja probabilidad.
Finalmente, el sorteo definió que el país árabe integrara el Grupo H junto a España, Cabo Verde y Uruguay, en línea con las expectativas de los usuarios. La cuota demostró que esta probabilidad funcionó más como un indicador de interés público: cada Mundial deja un duelo cargado de simbolismo y, en este caso, la memoria de aquel partido en el que la selección de Lionel Messi cayó 1-2 en el debut potenció la lectura narrativa más allá del análisis matemático.
Otra cuota destacada evaluó si Argentina podría quedar emparejada con un equipo europeo proveniente del Bombo 2. El “Sí” pagaba 2.30, mientras que el “No” aparecía como favorito con 1.57. Para los analistas, esto reflejaba un escenario de grupo más equilibrado, considerando que el Pot 2 incluyó a selecciones competitivas. A la vista está que finalmente no se cumplió este pronóstico.
¿Y los debutantes?
La plataforma también analizaba la chance de que Argentina compartiera zona con un debutante mundialista. La cuota por el “Sí” era 3.25, contra 1.33 del “No”, un indicador de que el algoritmo consideraba poco probable que un seleccionado sin experiencia previa en Copas del Mundo aterrizara en el mismo grupo que Argentina, pese a que había muchas selecciones primerizas en la cita mundialista. A diferencia de los casos anteriores, esta percepción no se cumplió.
Argentina comparte grupo con Jordania, que clasificó a la Copa del Mundo por primera vez en la historia.
Con estas líneas de lectura, Betsson busca aportar contexto al momento en que se marca el rumbo del inicio del torneo. El sorteo, además de definir rivales, permite anticipar dinámicas competitivas y entender mejor el grupo que tiene que afrontar la Selección en un Mundial que, por primera vez, contará con 48 participantes.
Uruguayo, criado un poco en Argentina y otro poco en Brasil, ahora Denis Detobel está decidido a conquistar Estados Unidos de la mano de la yerba mate. Es un plan que se inició entre 2018 y 2019, con el lanzamiento de una bebida en base a la infusión que bautizó Soda Bossa. La pandemia y cuestiones de mercado frenaron la expansión. Pero ahora está nuevamente en competencia, con el relanzamiento de una edición limitada inspirada en el reconocimiento que recibió este año el reconocido luchador de jiu-jitsu Jean Jacques Machado, quien alcanzó el prestigioso cinturón coral tras 25 años como cinturón negro.
La historia de este producto tiene origen en 2018-2019, cuando Soda Bossa trabajó junto al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y al ejecutivo Marcelo Szychowski para desarrollar un sabor que combinara la yerba mate argentina con el espíritu brasileño de la marca. “Fue una experiencia hermosa”, recuerda Denis. Sin embargo, la llegada de la pandemia y la confusión del público sobre si el producto era un refresco o un energizante obligaron a discontinuarlo.
En Estados Unidos, el sabor puro de la yerba mate todavía es un desafío. “Al americano no le gusta el sabor verdadero. La consumen por las propiedades, no por el gusto”, explica el creador en un impecable castellano que hace honor a sus raíces. Aun así, destaca que el interés mundial por la yerba mate está “explotando”, empujado tanto por sus beneficios -energía estable, mucho más equilibrada que la que aporta el café- como por el impacto cultural de figuras internacionales: “Messi está acá y eso mueve a la comunidad hispana”, señala.
En particular, en septiembre pasado se batió el récord mensual de exportaciones, con 7,2 millones de kilos, cuando en un buen mes, las exportaciones oscilan en 5 millones y contadas veces alcanzaron los 6 millones de kilos. El máximo histórico anterior se había alcanzado en julio, con la marca inédita entonces de 6,5 millones de kilos, que rápidamente quedó desactualizada.
Las exportaciones de yerba alcanzaron los 42 millones de kilos a septiembre. Ese volumen supera las ventas de 2021, 2022 o 2023 y casi equipara al récord de 2024, cuando se alcanzaron los 43,8 millones de kilos.
El relanzamiento de Bossa nació casi por casualidad. Machado, recordando la yerba que tomaba de joven en Río de Janeiro, probó las latas que Denis aún conservaba de la producción original y quedó fascinado. “Me dijo: ‘Esto es sensacional, hagamos algo’”, cuenta. A partir de ahí reactivaron el proyecto, ajustaron la fórmula en un nuevo laboratorio y lanzaron una edición limitada que hoy se vende entre USD 3 y 3,5 por lata -casi cinco mil pesos-.
El nuevo producto combina yerba mate con guaraná, en un guiño a la idea de “puente cultural” entre Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. La materia prima argentina vuelve a ser central. “Me di cuenta de lo importante que es tener la yerba correcta. Incluso Marcelo (Szychowski) hizo un trabajo sensacional desde el inicio”, destaca Denis, aunque reconoce que el precio internacional de la yerba mate se triplicó respecto de 2019.
Si bien el volumen de importación aún es pequeño, el objetivo es medir la reacción del mercado. La estrategia se apoya en las más de 40 academias que Machado dirige en Estados Unidos, donde el jiu-jitsu se volvió tendencia entre ejecutivos de alto nivel. Allí esperan introducir la bebida como parte de un estilo de vida saludable y de alto rendimiento.
El fundador de Soda Bossa, nacido en Uruguay, hijo de madre belga y criado en Brasil, vive en Estados Unidos desde los 20 años y se ríe cuando le señalan su tonada: “Todos me dicen porteño. Hasta en Uruguay”.
La edición limitada ya está disponible y abre la puerta a una posible nueva línea. “Lo hicimos en tiempo récord, en tres meses. Normalmente lleva entre ocho meses y un año”, cuenta Denis. El Mundial que se viene aparece como una oportunidad adicional para darle impulso a la yerba mate en el mercado estadounidense.
“Lo importante es mantener la calidad por encima de todo”, afirma. Y, como quedó demostrado, también conservar algunas latas de las buenas ideas hasta que llegue el momento indicado para revivirlas.
Frente a una multitud que lo ovacionó en el Kaseya Center, Lionel Messi conversó con el alcalde de Miami, Francis Suárez, durante la apertura del American Business Forum (ABF), el evento que reúne a líderes globales de la política, los negocios y el deporte. “Tuve una carrera deportiva muy larga, pero el fútbol tiene una fecha de caducidad, lamentablemente. En algún momento se termina. Y me gusta empezar a ver qué se puede hacer después”, reflexionó.
El capitán de la selección argentina habló sin rodeos sobre su creciente interés por el mundo empresario: “Siempre me dediqué al 100% a la profesión, pero sé que se viene otro mundo y de a poquito me voy metiendo. Lo empresarial me gusta, me interesa, quiero aprender”.
El rosarino reconoció que durante años delegó la gestión de sus negocios en su entorno más cercano, pero ahora busca involucrarse activamente. “Estoy arrancando en esto. Siempre tuve gente de confianza, pero en el último tiempo me interesé mucho más en lo que se hacía y lo que se puede hacer”, explicó.
Entre líderes globales y un reconocimiento especial
Messi compartió escenario con figuras como Donald Trump, María Corina Machado, Gianni Infantino (FIFA) y Stefano Domenicali (Fórmula 1). Sin embargo, fue el futbolista quien se llevó la mayor ovación y, como broche de oro, la llave de la ciudad de Miami, entregada por Suárez e Ignacio González Castro, organizador del foro.
El American Business Forum, en su décimo aniversario, celebró por primera vez una edición en Estados Unidos. Según su organización, el evento busca promover el diálogo entre empresarios, deportistas y líderes políticos “para generar inspiración y acción en el futuro de los negocios y el impacto social”.
El capitán del Inter Miami recordó sus inicios en Barcelona y los desafíos de emigrar a Europa siendo apenas un adolescente. “Tuve dos ocasiones en las que viajé solo a Barcelona. Primero 15 días con mi papá, después volvimos toda la familia. No fue fácil, era todo nuevo para todos nosotros”, contó.
“Dios me regaló un don, me eligió a mí. Pero hice mucho sacrificio para fortalecer esa virtud. Nunca dudé, tenía clarísimo lo que quería y fui en busca de mi sueño”.
También repasó su coronación en Qatar 2022: “Lo que significó ese título es difícil de explicar. Es tan grande que todo lo otro queda corto. Sentí algo similar a cuando nacieron mis hijos”, admitió.
A los 38 años, Messi no descarta prolongar su carrera profesional para llegar en ritmo a la próxima Copa del Mundo. Su entorno analiza la posibilidad de que mantenga competencia en Europa, con clubes como el Galatasaray entre los interesados. “Dependerá del Inter Miami y de cómo esté físicamente, pero la puerta no está cerrada”, deslizan allegados.
Mientras tanto, el número 10 ya piensa en su futuro fuera del campo, esta vez como protagonista de otro tipo de juego: el de los negocios.