La titular del PRO y excandidata presidencial, Patricia Bullrich, pidió hoy que “ojalá explote” Argentina “antes” del balotaje del 19 de noviembre y reconoció que hace dos años quiso “tratar de unir las partes” con La Libertad Avanza pero se encontró con “una gran oposición interna” en Juntos por el Cambio.
“Lo que nos está pasando es el anuncio de la tragedia argentina que el día 19 explota. Está explotando antes, ojalá explote antes”, expresó Bullrich en una entrevista para el canal televisivo LN+ esta noche.
La titular del PRO rápidamente se contradijo: “No es que ojalá explote, es que ya explotó, están tirados arriba. Lo único que quieren es ganar las elecciones para llevar al país al 80 u 85% de pobres”.
Sus declaraciones generaron una ola de repudios en las redes sociales.
En esa misma entrevista, Bullrich admitió que “hace dos años dijimos ‘hay que tratar de unir las partes'”, en relación a los dos partidos opositores que más adhesión habían logrado, Juntos por el Cambio y la Libertad Avanza, pero “tuvimos una gran oposición interna”, señaló.
“Los radicales, Horacio (Rodríguez Larreta), (María Eugenia) Vidal, todos estaban en contra de ampliar en ese momento”, detalló la referente del PRO y afirmó que “la división de la oposición te lleva siempre a una derrota”.
“Ganamos las elecciones de 2021 y eso nos dio una idea de que podíamos ser primos y teníamos mucha contra dentro de JxC, no quisimos romper porque nos pareció que era una herramienta importante”, recordó.
Pero señaló que “en JxC hace mucho tiempo hay dos miradas distintas de cómo mirar el país y la que ganó es la nuestra porque ganamos las PASO”.
“Cuando nos volvimos a juntar, la gente vio que (JxC) estaba atado con alambre. No es que nos matamos, se estaban discutiendo dos modelos de país”, marcó.
Pasaron apenas siete días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Y el escenario mutó a una velocidad no apta para impresionables. Solo en Argentina. Hace una semana Sergio Massa iba de punto y Javier Milei celebraba por anticipado. Se ilusionaba incluso con ganar en primera vuelta, pero fue el ministro de Economía el que estuvo más cerca de ese hito, mientras que el minarquista se estancó en sus votos de las elecciones primarias, allá hace una eternidad en el tiempo, en agosto. La abrumadora avanzada libertaria se convirtió en un lastimero ruego de respaldos en los set de televisión, que esta vez potenciaron todas las flaquezas e inestabilidad emocional del candidato. La última aparición televisiva de Milei generó estupor. Muchos se preocuparon por el estado de salud del candidato, con evidentes problemas de conexión y de contención de sus emociones. Algunos se preguntaron si está en condiciones de seguir, tanto que él mismo tuvo que salir a aclarar que sigue en carrera.
La evolución de Massa sorprendió a todos. El resultado de las Primarias quedó en el olvido, con un crecimiento de más de diez puntos para conquistar 9.6 millones de votos y quedarse con el 36,68 por ciento del total. En las PASO la suma de Unión por la Patria había sido de 6.460.689 votos.
Milei, que había sido primero, acariciando el 30 por ciento en agosto, se quedó estancado en porcentaje y votos: apenas consiguió 7,8 millones, contra 7.116.352 de las PASO. ¿Será su techo? Juan Schiaretti sumó 869.503 sufragios entre las dos instancias electorales. Milei quedó 1,7 millones de votos abajo de Massa, que sumó casi tres millones de votos desde las Paso.
Cambiemos perdió votos. La suma de Horacio Rodríguez Larreta y Bullrich había dado 6.698.029 votos, el 28,27 por ciento del total. Bullrich sola alcanzó 6,2 millones. Si se comparan los 10,8 millones votos que había sacado Juntos en 2019, la entonces fuerza opositora perdió 4,5 millones de votos en cuatro años.
En Misiones, Massa también levantó su adhesión, aunque no le alcanzó para superar a Milei, quien ratificó el triunfo de las PASO. Pero en la elección de los representantes para el Congreso no hubo dudas: el misionerismo sacó amplia ventaja. Los candidatos de Innovación Federal, que acompañaron a Massa, cosecharon 253.428 votos en la categoría de senadores y 252.335 en diputados nacionales. La Renovación amplía su presencia en el Congreso.
En el Senado renovó las dos bancas en juego y entrarán Carlos Arce y Sonia Rojas Decut. En Diputados ponía en juego una banca y ganó tres: entrarán Daniel Vancsik, Yamila Ruiz y Alberto Arrúa, los dos últimos en las bancas que dejarán Cristina Britez y Héctor “Cacho” Bárbaro.
La alianza Cambiemos sacó 109.836 votos para senadores y 109.856 en diputados nacionales. Así, entrarán Martín Goerling a la Cámara alta y Emanuel Bianchetti, a la baja, en reemplazo de los hermanos Humberto y Alfredo Schiavoni, quienes se enfrentaron en la interna pero ahora coincidirán en la militancia por Milei, lo mismo que el propio Goerling.
“En Misiones no entró la grieta”, sintetizó el presidente de la Legislatura y conductor de la Renovación, Carlos Rovira. La campaña de la Renovación se basó en la necesidad de una mejor representación misionera en el Congreso, donde descansan varias de las demandas que tiene la provincia. En este escenario, además, cada banca representa una enorme capacidad negociadora. Misiones marcó su propia agenda de la mano de la Renovación, mientras que las oposiciones siguieron repitiendo temarios importados.
En Misiones, Massa creció 56 por ciento. Milei apenas 9,98 y Bullrich retrocedió 14,4 por ciento.
La derrota aplastante de Cambiemos, que perdió votos en Nación y en Misiones, hizo indisimulable la fractura entre macristas y radicales. “Los puentes están rotos”, admitió Rodrigo De Arrechea. Goerling se quejó de la falta de apoyo radical y se sumó a las filas de Milei, lo mismo que los hermanos Schiavoni. En rigor, el primero en ponerse a disposición del “nuevo jefe” de la oposición fue Pedro Puerta, quien mientras el cadáver todavía estaba tibio, pidió que “la gente de bien” se sume a “limpiar a la política de la casta que solo busca cargos”. No es una ironía. El propio Pedro fue tres veces candidato antes de conseguir una banca provincial. Su padre, por supuesto, tiene una historia mucho más larga. Ha sido candidato incontables veces desde mediados de los 80. La paradoja es que Miguel Pichetto, referente nacional de ambos, se pronunció por la neutralidad.
El radicalismo misionero se tomó su tiempo para acatar el mandato nacional. Este sábado hubo una reunión de poco más de tres horas con notables ausencias. El pase de facturas tendrá varios capítulos. El reproche a la cúpula dirigencial es vasto: entregaron las principales candidaturas legislativas a cambio de liderar la fórmula a la gobernación, en una elección que perdieron de forma abultada. Se quedaron sin presencia en el Congreso y regalaron espacios propios. Varios están decididos a pegar un portazo.
El triunfo de Sergio Massa hizo implosionar a la oposición. Cambiemos formalizó su fractura y la Libertad Avanza, sin titubear, le cedió a Mauricio Macri el control de la una nueva alianza antikirchnerista.
“Milei está solo y por eso transa con lo peor de la política”, había dicho Patricia Bullrich en el último debate, sin advertir que ella misma iba a protagonizar un sumiso abrazo con quien la acusaba de “montonera asesina”. “Las ideas de Milei son malas y peligrosas. Quiere no solo liberar las armas y la venta de órganos. Es la ley de la selva”, dijo apenas tres días antes de las elecciones.
“Con Milei nos perdonamos mutuamente”, tuvo que decir ahora para justificar la sociedad forzada por la presión de Antonia, la novel consejera política de Macri.
Apenas consumada la derrota, Macri obligó a Bullrich a declarar su rendición incondicional ante Milei para encabezar una cruzada con final incierto. La suma de dirigentes no necesariamente garantiza la suma de votos. “Somos los más representativos”, ninguneó Bullrich sobre la decisión de la que el resto de la coalición se enteró prácticamente cuando la nueva alianza ya estaba sellada.
Más de medio PRO, con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal a la cabeza, anticipó neutralidad. Elisa Carrió dejó en libertad de acción a sus seguidores. Los gobernadores de Cambiemos -incluido Rogelio Frigerio, uno de los más leales a Macri- también rechazaron sumarse a las nuevas huestes.
El radicalismo optó por una abstención que revela el grado de inexpresividad de sus dirigentes en un momento cumbre para la democracia argentina. Pusieron en un mismo plano a Milei, que desprecia al partido y a Raúl Alfonsín, uno de sus máximos referentes históricos, que al candidato que los convoca a un gobierno de unidad nacional.
En última instancia, hasta Macri se juega más por su concepción de la política. Gane o pierda, el ex presidente se quedará con el liderazgo de la extrema derecha argentina. El ex presidente ya ganó, al mismo tiempo que minó la plataforma y credibilidad del libertario, quien de luchar contra la casta, pasó a abrazarla con desesperación. El nivel de improvisación no puede ser mayor.
Pero lo cierto es que el propio Macri dinamitó Cambiemos en la agónica extensión de la grieta contra el kirchnerismo, motivo que muchos atribuyen a la derrota y retroceso de la alianza. Haberse ensimismado en esa contienda casi personal, sin ofrecer ninguna otra cosa a la sociedad. Perdió la frescura del “cambio”, que alguna vez supo representar. Milei le arrebató ese protagonismo sin estructura ni partido.
Las horas posteriores al triunfo de Massa fueron dignas de una película -parodia, comedia o drama, a elección del televidente-. Milei rogando respaldos y prometiendo cargos a “zurdos” y la casta. “Juntos por el cargo no son los abanderados de la institucionalidad ni de nada. Son tan delincuentes como los del Frente de Chorros, lo único que les importa es el poder”, había dicho pocos días antes de pedir la incorporación de sus nuevos socios, de Cambiemos. De querer ponerla presa por montonera, a ofrecer el ministerio de Seguridad. Esa parábola trazó con Bullrich.
El llamativo acuerdo se selló con un abrazo forzado en los estudios de un canal televisivo. El rostro de Bullrich denotaba frustración. El posteo de Mieli mostraba la infantil euforia del momento. Un león en un abrazo de contención de un pato.
“Las áreas que entran en capital humano, las personas que más saben sobre eso, son de izquierda. Las llamamos igual”, dijo sobre los “zurdos de mierda”. De anti casta a un simple anti k. La involución libertaria.
Hoy es Macri el que domina el escenario en la nueva alianza. Cuestionó a sus ex delfines y acusó a los radicales de “transar” con Sergio Massa, en el Congreso.
“Ellos han tenido permanentemente reuniones con Massa, con (Gerardo) Morales a la cabeza. Le han apoyado todas las leyes que Massa les pedía en contra de la decisión de la mayoría, aumento de impuestos, jubilaciones sin aportes… Morales, (Emiliano) Yacobitti y Martín Lousteau transando por detrás de nosotros”, dijo. La UCR respondió embravecida: “La acusación del ingeniero Macri a la Unión Cívica Radical de haber transado en contra de los intereses de los argentinos constituye una ofensa inclasificable por parte de un ex presidente a quien nuestro partido sostuvo con lealtad durante los 4 años de su gobierno. Sus palabras son un ejercicio más de hipocresía”. Los radicales aseguran que Macri jugó siempre para Milei.
“Quiero evitar que gane Milei y le haga daño a todos los argentinos. Y yo no le pido consejos a mi hijo de 10 años de qué hacer como político”, respondió Martín Lousteau.
“Hasta acá llegaste, individualista soberbio, autor de la 125. Votá a Massa si eso es lo que pensaste siempre, funcionario del kirchnerismo. Pero ensuciar aMauricio Macri que fundó el PRO, que ayudó a fundar una alternativa a estos mafiosos, que fue dos veces jefe de gobierno y luego Presidente, pasa todos los límites. Tergiversás la historia. Abandonaste irresponsablemente tu puesto de Embajador en Estados Unidos. Desde qué lugar hablás, ¿Cuándo alguien te eligió para algo? Y falso sabelotodo, aprendélo bien: ni los radicales te quieren”, le retrucó Hernán Lombardi, otro que viene de la otra alianza, junto a la propia Bullrich y Rodríguez Larreta. Todas las miserias juntas. Expuestas a la vista de todos. Una alianza que estaba pegada con saliva.
Todo eso, en menos de una semana.
La semana de Massa, en cambio, fue mucho más tranquila. La inyección anímica le permite encarar el último tramo con el control de la situación. Se esperaba que entre al balotaje. Entrar primero fue un plus.
El ministro de Economía remarcó su convocatoria a un gobierno de unidad y descartó acuerdos de cúpula como los que apuraron en la oposición. La reunión con los gobernadores marcó el volumen de respaldos: 19 presencias, entre vigentes y electos. Los gobernadores entienden que está en riesgo la propia democracia si se impone el candidato anarcolibertario.
Como contracara, Massa puso sobre la mesa un nuevo pacto federal para ampliar la coparticipación de las provincias y simplificar el sistema impositivo.
“Trabajamos en el tema federalismo y el impacto de algunas posiciones que en este momento se discuten en la Argentina, respecto de la eliminación de subsidios aparece como tema central en el AMBA, el tema vinculado a la eliminación del subsidio al transporte, y el impacto de pasar de 60 a 1.100 pesos en el boleto de tren, o de pasar de 70 a 650 pesos en el boleto de colectivo, que es el primer impacto del planteo de la eliminación de subsidios que se hace desde otros sectores de la política”, explicó el ministro de Economía al término de la reunión.
“Nuestra responsabilidad es construir un gobierno de unidad nacional, convocando a los mejores, no cayendo en la trampa de las discusiones de acuerdos de cúpula de partidos, sino entendiendo que la responsabilidad a partir del 10 de diciembre es elegir a los mejores de cada una de las fuerzas económicas, sociales, políticas, de la cultura de la Argentina. La gente no es ganado a la que le ponen un sello, elige libremente, va a la urna, elige de acuerdo a quien lo convence, quien le genere la esperanza”, remarcó.
“El 10 de diciembre empieza un nuevo gobierno en la Argentina. Yo no creo que la discusión se dé en el marco del para atrás, sino para adelante, qué va a hacer cada uno de nosotros a la hora de gobernar, de los que estamos en competencia”, proyectó.
El 27,5% de los votantes de Bullrich votará en blanco o no irá a votar y el 11.8% está indeciso. Entre los que definen su voto, el 46,6% votará a Javier Milei y el 14,1% a Sergio Massa. Proyectando votos afirmativos, “hay un escenario de gran paridad con pequeña ventaja de Javier Milei en (50.7%) sobre Sergio Massa (49.3%)”, marca el estudio.
“La deriva discursiva de los libertarios ayudó a potenciar el miedo, y cimentó un techo de hormigón sobre la cabeza de Javier Milei. El libertario pasó de ser la persona más votada en las PASO a ser el candidato que menos creció en la elección general. Un caso inédito de frustración electoral nunca antes visto en la historia democrática argentina”, marcó Gustavo Córdoba, de Zuban & Córdoba y asociados.
En cambio, Analogías, de Analía del Franco, es más optimista sobre las chances de Massa. Entre el 23 y 25 de octubre, realizó un estudio de alcance nacional con el objetivo de relevar las preferencias electorales de cara al balotaje presidencial del 19 de noviembre. El trabajo de campo se efectuó con el resultado reciente de la elección general del domingo pasado, un álgido contexto de debate entre dirigentes opositores y, principalmente, un acentuado estado de deliberación ciudadana.
Massa capta el primer orden de preferencias confirmando toda su adhesión del pasado domingo, sumando alrededor de una tercera parte de los votantes de Juan Schiaretti, el 60% de los del Frente de Izquierda, y casi un 15% de los votantes de Juntos por el Cambio, que al momento presentan una gran dispersión entre las candidaturas que irán a la segunda vuelta y el “no sabe”.
El candidato de Unión por la Patria crece entre las mujeres, los segmentos de edad medios y los entrevistados de menor nivel de instrucción y, por primera vez en esta campaña, se igualan los niveles entre los que tienen estudios secundarios.
Por otra parte, un 52% se manifestó en acuerdo con la conformación de un gobierno de unidad nacional como respuesta a la etapa que vive la Argentina y en orden a resolver los desafíos que enfrenta.
Ayer se reunió la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados/as a discutir la separata de gastos tributarios. Conformaron la mesa el secretario de Hacienda, Raúl Rigo, la subsecretaria de Ingresos Públicos del Ministerio de Economía, Claudia Balestrini, y los diputados del oficialismo, Carlos Heller, Sergio Palazzo y Marcelo Casaretto.
Por segundo año consecutivo, el Ministerio de Economía envió al Congreso de la Nación –junto con el proyecto de ley de presupuesto para el año próximo– una separata sugiriendo revisar beneficios impositivos que tienen “un impacto negativo significativo en la sostenibilidad de las cuentas públicas.” De revisarse como sugiere el Ejecutivo, el presupuesto del año que viene podría tener un superávit del 1% del PIB.
Los gastos tributarios son recursos que el Estado deja de recaudar porque exime del pago de impuestos a ciertos contribuyentes para favorecer determinadas actividades, zonas, sujetos y/o consumos. Pueden instrumentarse a través de exenciones, créditos o certificados fiscales, deducciones, moratorias, condonaciones. Se los denomina gastos tributarios o indirectos porque son económicamente equivalentes a dar apoyos por medio de una partida del gasto público directo.
El total de los gastos tributarios sumados a otros beneficios impositivos equivalen al 25,6% de la recaudación de impuestos y representan un 4.7% del PIB, es decir, el equivalente al presupuesto del Poder Judicial, del Poder Legislativo y de 15 Ministerios de Salud. Todo eso junto.
A pesar de que operan como si fuesen gastos directos, su tratamiento es mucho más opaco. La ciudadanía no cuenta con información sobre la pérdida efectiva de recursos que implican. Sólo hay estimaciones sobre sus costos económicos y en muchos casos ni siquiera eso (por ejemplo, la exención a las ganancias provenientes de la compraventa de acciones y títulos valores que cotizan en bolsas, figuran “sin dato”). No suelen tener plazos de caducidad. No se evalúan sus impactos económicos reales ni sus efectos socio-ambientales. Los datos de sus beneficiarios/as están protegidos por el secreto fiscal y no existe regulación general que establezca procedimientos claros para su aprobación e implementación.
En la reunión del día de ayer en el Congreso, las autoridades del Ministerio de Economía destacaron estas asimetrías con las partidas presupuestarias. Resaltaron que –al contrario de lo que sucede con los gastos directos, que son revisados línea por línea todos los años– los beneficios impositivos siguen incólumes hace muchos años sin revisiones sobre la vigencia de las razones que los motivaron y sin evaluaciones sobre su efectividad. Enfatizaron en la necesidad de que todos los gastos tributarios tengan fundamento en una política pública sujeta a revisiones periódicas, con plazos de duración preestablecidos y pautas claras para evaluarlos.
Si bien algunos gastos tributarios se orientan a lograr una mayor equidad, como por ejemplo las devoluciones de IVA en el consumo de alimentos de la canasta básica para sectores de bajos ingresos, en otros casos son injustificables desde una perspectiva de equidad y es por eso que se convierten en privilegios.La propuesta del Ministerio de Economía sugiere la revisión de algunos de esos privilegios. Por ejemplo:
Las exenciones en el impuesto a los bienes personales de los inmuebles rurales y de los depósitos en entidades financieras.
La exención de ganancias a magistrados/as y funcionarios/as de los Poderes Judiciales y la alícuota reducida que actualmente tienen los American Depositary Receipt (un instrumento financiero que permite que certificados de depósito de acciones se negocien en la bolsa norteamericana).
La exención de IVA a Honorarios de Directorios de Empresas.
El Ministerio de Economía también sugiere revisar algunos regímenes de promoción como el de Tierra del Fuego, por tratarse de una política de más de cuatro décadas que requiere una revisión de los sectores industriales alcanzados y de sus criterios de implementación. Sin embargo,no dice nada sobre otros regímenes sobre los que hay probada evidencia de sus déficits e inequidades, como el de promoción de la minería o el de economía del conocimiento.
Muchos de los beneficios fiscales vigentes se aprobaron en el Congreso respondiendo a la presión de determinados grupos de poder, sin participación ciudadana ni consideración de todas las variables necesarias para justificarlos y que luego se quedaron para siempre en forma de privilegios. Este marco de opacidad en el que se aprueban e implementan los gastos tributarios genera un sistema proclive a la evasión y a la corrupción, y tiene un impacto negativo en la igualdad al beneficiar mayoritariamente a sectores con altas rentas.
Lamentablemente, la casi nula justificación y evidencia de la necesidad de este tipo de políticas es común en Argentina y en el resto del mundo, generalmente con el objetivo de generar inversiones o desarrollo. Sin embargo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) comprobó que muchos de estos beneficios son la onceava razón entre doce mencionadas por las empresas para definir sus inversiones y que, en la mayoría de los casos, la inversión hubiera tenido lugar igualmente sin ellos.
Es clave que el presupuesto público se analice y discuta como lo que verdaderamente debe ser: una herramienta para transformar y mejorar la realidad y para definir en qué condiciones se renuncia a recursos que podrían orientarse a los derechos. Para eso, el Congreso debe discutir seriamente qué gastos tributarios son justificados y cuáles deberían eliminarse y establecer una regulación con procedimientos claros y rigurosos para la creación, ejecución y control de los gastos tributarios que se aprueben a partir de ahora.
Desde el Espacio de Trabajo Fiscal para la Equidad (ETFE) y la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) presentamos a las y los legisladores una serie de propuestas de reformas normativas que buscan hacer más justos y transparentes los beneficios impositivos. Entre las propuestas se encuentran:
Incorporar un nuevo artículo a la Ley de Procedimiento Tributario N° 11.683 que regula buenas prácticas en materia de transparencia, rendición de cuentas, equidad y eficiencia de los gastos tributarios.
Armonizar el secreto fiscal con el derecho de acceso a la información pública. De esta forma se regularía el carácter público de la información sobre beneficiarios de regímenes promocionales y se aplicaría el mismo estándar a los datos de todas las transferencias de recursos, directas e indirectas.
Establecer la obligación de las empresas beneficiarias de regímenes promocionales de informar sus accionistas y beneficiarios finales, así como la presentación pública de balances o de informes país por país cuando corresponda.
Eliminar las exenciones del impuesto a las ganancias que se aplican a magistrados/as, funcionarios/as y empleados/as del Poder Judicial de la Nación, las provincias y el Ministerio Público de la Nación nombrados antes de 2017.
Luego del cruce virtual entre fanáticos locales del grupo surcoreano BTS y la candidata a la vicepresidencia por La Libertad Avanza (LLA), Victoria Villarruel, son ahora seguidores y seguidoras de la cantante estadounidense Taylor Swift quienes crearon una cuenta en la red social X (ex Twitter) para llamar a no votar al aspirante a presidente por ese espacio, Javier Milei.
“A pocos días del primer recital de @taylorswift13 en Argentina, como fandom nos vemos en la necesidad de hablar sobre las próximas elecciones argentinas y el futuro del país. Como dijo Taylor: tenemos la necesidad de estar en el lado correcto de la historia”, dice el posteo de la cuenta “Swifties contra LLA”, que en pocas horas desde que fue publicado cuenta ya con casi 700.000 vistas, 8.000 likes y más de 500 comentarios.
El grupo de “swifties” -como se denominan los y las fans de la artista pop nacida en Tennessee, que llegará por primera vez al país para brindar tres conciertos en River el 9, 10 y 11 de noviembre- acompaña el posteo por un comunicado en el que explica que se propone emular la postura manifiestamente opuesta que su ídola tuvo frente a Donald Trump.
“¿Por qué esto nos tiene que llamar como fandom? Porque Milei es Trump, y porque no podemos no dar la batalla luego de haber escuchado y visto a Taylor dar todo para que la derecha no gane en su país”, asevera el texto, que añade que LLA es “en realidad el representante de la derecha antidemocrática que viene a sacarnos todos los derechos adquiridos” y que por ello como comunidad debe “enfrentar esa misma necesidad”.
“Siguiendo su legado (el de Taylor Swift), y ante el peligro que representa el candidato Javier Milei, principalmente para las mujeres y diversidades, el 19 de noviembre NO los vamos a votar”, cierra el comunicado.
“No sabemos a cuántas swifties representa ese comunicado, si la idea de que Milei es la peor opción en el balotaje es compartida por una minoría o mayoría de los y las fanáticas de Taylor es algo muy difícil de saber. Pero teniendo en cuenta que esto mismo ocurrió con sus seguidores en Estados Unidos, me parece que es posible que eso se estuviera replicando acá”, expresó a Télam Paz Azcárate, periodista y coautora del libro “Ayer soñé con Taylor”.
Para Azcárate, no es “extraño” que la posición que tomó este grupo fuera la de “no votar a Milei” ya que “muchos de los valores que sí parece compartir la mayoría de los miembros de este grupo tienen que ver con los derechos y la igualdad de las mujeres y diversidades, un tema que, en el mejor de los casos, no está en la agenda del proyecto de país que propone Javier Milei”.
El aborto es uno de los temas sobre los que Taylor Swift “no se abstuvo de opinar públicamente cuando en junio de 2022 la Corte Suprema de Estados Unidos anunció que dejaba de existir el derecho constitucional al aborto en el país”, señaló Azcárate.
Y agregó que la cantante compartió en su momento en su cuenta de X estar “completamente aterrorizada de que aquí es donde estamos. Que después de tantas décadas de personas que han luchado por los derechos de las mujeres sobre sus propios cuerpos, la decisión de hoy nos despojara de eso”.
“Ayer soñé con Taylor” contiene tres textos, uno de la filósofa Tamara Tenenbaum, de la cantautora platense Carmen Sánchez Viamonte, y uno de Azcárate, y además recupera relatos de personas que soñaron con la cantante estadounidense.
En uno de esos relatos está el de Guillermina Choua, una seguidora de Taylor Swift, en donde menciona el compromiso político de la artista: “Ella es multimillonaria, ya no hay casi nada que pueda afectarla económicamente, pero sabe que tiene una voz y que la escuchan y la usa para lo que considera que es justo”, explica.
En ese sentido, la “swiftie” remarcó que “lo que genera Taylor (Swift) no es sólo fanatismo, es un sentimiento revolucionario, cuya única arma es la más poderosa de todas: un flechazo directo a lo más profundo, al espíritu, apelando a la sensibilidad humana. Con sus discos creó un espacio salvo y con su accionar un ejemplo”.
La Libertad Avanza también había quedado el martes en la mira de fans argentinos del grupo de K-pop más importante del mundo, BTS, quienes también se habían volcado a la red social X para responder a las declaraciones “de odio y xenofobia” de Victoria Villarruel, que en un tuit de 2020 había señalado que el nombre del conjunto le parecía las iniciales de una “enfermedad de transmisión sexual”.
“Profunda indignación y desencanto”. Tras el acuerdo con Patricia Bullrich y Mauricio Macri, el armador de Javier Milei y proveedor de fiscales en la campaña, Luis Barrionuevo, emitió un comunicado confirmando su desvinculación de la alianza.
Principalmente, se debió al pacto de palabra recién concretado con el Pro, del que -aseguraron- no estaban al tanto. “Con un sentimiento de profunda indignación y desencanto, me veo en la necesidad de alzar mi voz para comunicar que no puedo, ni voy a acompañar esta sorpresiva alianza entre el partido de Milei, Mauricio Macri y Patricia Bullrich”, dijo Barrionuevo.
“En las elecciones generales, no sólo respaldé, sino que defendí con convicción y pasión a Javier Milei, creyendo en valores, principios y una nueva visión para nuestro querido país. Pero hoy, con un sentimiento de profunda indignación y desencanto, me veo en la necesidad de alzar mi voz para comunicar que no puedo, ni voy a acompañar esta sorpresiva alianza entre el partido de Milei, Mauricio Macri y Patricia Bullrich”, dijo Barrionuevo, en un comunicado.
Y agregó: “La pregunta sobre “la casta” ha inundado esta campaña, y me veo forzado a cuestionar: al final del día, ¿Quién resultó ser la verdadera casta? Es evidente que la ilusión de nuestra juventud, sedienta de autenticidad y cambio, ha sido traicionada al observar que se pacta con personajes que encarnan lo que se prometió combatir”.
Ante su tropa, Barrionuevo argumentó que rompe el acuerdo con Milei por no haber sido consultado sobre la negociación que se abrió con Macri y Bullrich rumbo al balotaje del 19 de noviembre. Detrás del malestar de Barrionuevo hay algo más: su excuñado Dante Camaño, con quien está enfrentado en la Justicia por el control de la sede porteña de los gastronómicos, apoyó a Juntos por el Cambio en las PASO. “Quiero que quede algo muy claro: en la vida, la dignidad no se vende ni se negocia. Y, aunque se proclame lo contrario, no todo es lo mismo. Patricia Bullrich no sólo ensucia la esencia de la propuesta inicial, sino que desvirtúa y contradice frontalmente los pilares que me motivaron a respaldar a Milei. No voy a compartir un mismo esfuerzo político con alguien que es la encarnación del castigo al pueblo trabajador, como lo demostró en sus reiterados pasos por el poder. Por estas razones, y pese a todo lo que prometía ser un nuevo futuro para la Argentina, tomo la firme decisión de desvincularme de esta nueva alianza”, explicó Barrionuevo en su mensaje.