Ministerio de Desregulación

Desregulación: Sturzenegger ya contabiliza 16.771 artículos modificados o eliminados

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El Gobierno nacional cerró julio con un nuevo avance de su programa de desregulación y quedó a las puertas de superar las 17.000 modificaciones o eliminaciones de artículos normativos desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El dato fue difundido por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien destacó el volumen acumulado de cambios y volvió a asociar la reducción de regulaciones con el objetivo oficial de ampliar la libertad económica.

“Terminamos la semana con el informe mensual de desregulaciones. Dentro de poco ¡superaremos las 17.000! Y como dice el presidente Javier Milei, libertad es prosperidad. VLLC!”, señaló Sturzenegger al presentar el nuevo informe.

El documento de julio, elaborado por la Unidad de Evaluación de Impacto, contabiliza 719 normas de desregulación, 2.803 normas modificadas o eliminadas y 16.771 artículos modificados o eliminados. La cifra representa un incremento de 593 artículos respecto de mayo y de 256 frente a junio, cuando el acumulado había llegado a 16.178.

El dato adquiere relevancia porque el Gobierno no mide la desregulación únicamente por la cantidad de normas derogadas. El esquema de evaluación distingue entre las normas eliminadas por completo, aquellas que sufrieron modificaciones o eliminaciones parciales y el número concreto de artículos alcanzados. Esa metodología permite dimensionar con mayor precisión cuánto del entramado regulatorio fue efectivamente alterado.

El informe sostiene que el universo relevado comprende las normas publicadas en el Boletín Oficial desde el 10 de diciembre de 2023 que incorporan de manera explícita y verificable la eliminación o simplificación de obligaciones, controles, restricciones o trámites que generan cargas, demoras o costos para ciudadanos, empresas u organismos públicos. A partir de allí, se identifican artículos que contienen acciones como derogar, modificar, sustituir, suprimir o dejar sin efecto disposiciones anteriores.

El método también evita equiparar automáticamente una derogación con una transformación completa del marco regulatorio. Si una norma elimina artículos de una ley pero mantiene vigente el resto de su estructura, se contabiliza como una norma modificada o eliminada y, simultáneamente, se suman los artículos concretos afectados. De esta manera, el indicador de 16.771 artículos busca reflejar la magnitud normativa de los cambios y no solamente la cantidad de instrumentos jurídicos involucrados.

El propio informe advierte, además, que el número de artículos modificados o eliminados constituye una cota inferior, debido a que el contenido de 40 normas alcanzadas no se encuentra disponible en línea y, por lo tanto, sus artículos no pudieron ser contabilizados. También se contemplan los anexos de las normas, salvo cuando contienen artículos, caso en el que se contabiliza su contenido normativo específico.

La aceleración registrada durante los últimos meses también permite observar dónde se concentra parte del proceso. El informe presenta a la agroindustria, las finanzas y el mercado de capitales, el comercio exterior, la producción nacional, el transporte, el bienestar ciudadano, la salud, la cultura, el turismo y el deporte, la energía, el empleo y la regulación laboral y el sector inmobiliario como algunos de los principales sectores alcanzados por las medidas.

Entre las medidas destacadas de julio aparecen cambios con impacto directo sobre operaciones empresariales y trámites cotidianos. El Decreto 604/2026 reglamentó la exportación por vía postal y habilitó a empresas e individuos a realizar operaciones puerta a puerta mediante el Correo. En comercio exterior, la Resolución General 5883/2026 de ARCA eliminó los límites de valor FOB para exportaciones bajo el régimen de courier y simplificó determinados procedimientos para pequeños envíos.

La agenda también avanzó sobre la digitalización de trámites. La Resolución General 7/2026 de la Inspección General de Justicia reemplazó presentaciones físicas por un sistema digital con firma electrónica, con el objetivo de reducir tiempos y costos administrativos. En los aeropuertos, la Resolución 49/2026 del ORSNA sustituyó los Libros de Quejas en formato físico por un formulario web para canalizar los reclamos de los usuarios.

En sectores productivos también hubo modificaciones de requisitos. La Resolución 592/2026 del SENASA eliminó la obligatoriedad de contar con un Director Técnico en determinados establecimientos de inspección de productos de origen animal, mientras que la Resolución 593/2026 simplificó las habilitaciones de destinos de exportación al eliminar su vencimiento y evitar que establecimientos ya autorizados deban repetir el trámite.

En energía, la Resolución 166/2026 de la Secretaría de Energía dejó sin efecto el registro previo establecido por el Decreto 645/02 y derogó disposiciones vinculadas con autorizaciones y publicación de ofertas destinadas al mercado interno, en línea con un esquema de mayor libertad para la exportación de hidrocarburos. En paralelo, la Resolución 35/2026 de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo avanzó con una depuración de resoluciones y artículos considerados obsoletos, redundantes o cuyo objeto ya había sido cumplido.

La magnitud del proceso plantea, sin embargo, una cuestión central para evaluar su impacto económico: la cantidad de regulaciones eliminadas no constituye por sí misma una medición del beneficio generado. El efecto final depende de si la simplificación reduce efectivamente costos, tiempos y barreras de entrada, mejora la competencia y facilita la inversión y la producción, sin trasladar nuevos costos o riesgos a ciudadanos, trabajadores o consumidores. El propio diseño metodológico del Gobierno busca generar una base cuantificable para seguir esa transformación en el tiempo, pero el volumen normativo y su impacto económico son dimensiones diferentes.

Con 16.771 artículos modificados o eliminados y una variación mensual que sumó 593 cambios durante julio, el Gobierno se aproxima así al umbral de 17.000. La próxima medición permitirá determinar si el programa mantiene el ritmo alcanzado durante el primer semestre y, sobre todo, si la reducción de trámites y restricciones comienza a traducirse en resultados verificables sobre la actividad económica.

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Senasa autorizó una nueva vacuna antiaftosa y apuesta a profundizar la baja de costos

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La estrategia de desregulación impulsada por el Gobierno nacional sumó un nuevo capítulo con la autorización para comercializar en Argentina la vacuna antiaftosa Artogán, elaborada por el laboratorio colombiano Vecol. La medida busca ampliar la oferta disponible en uno de los principales insumos sanitarios de la producción bovina y generar una mayor competencia que contribuya a reducir los costos de vacunación para los productores.

El anuncio fue realizado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien destacó que la incorporación de un nuevo proveedor internacional representa un paso adicional en el proceso de apertura del mercado veterinario. Según explicó, Vecol es actualmente uno de los principales fabricantes de vacunas contra la fiebre aftosa en América Latina y lidera las ventas en Uruguay, donde comercializa alrededor de seis millones de dosis anuales.

Para el funcionario, la habilitación comercial de Artogán no solo amplía las alternativas disponibles para los productores argentinos, sino que fortalece un escenario de mayor competencia en un mercado históricamente concentrado. En ese sentido, sostuvo que la política de apertura ya comenzó a reflejarse en una reducción de los precios de la vacuna durante la actual gestión y expresó su expectativa de que la incorporación del laboratorio colombiano acelere esa tendencia.

“Vecol es un importante proveedor mundial de vacunas contra la aftosa. En Uruguay vende unas seis millones de dosis anuales, siendo allí el mayor proveedor”, señaló Sturzenegger al anunciar la autorización. Asimismo, afirmó que “la posible irrupción de Vecol, por ahora con la autorización para comercializar, ayuda a reforzar un entorno más competitivo en este mercado”.

El ministro también remarcó que los valores de la vacuna registraron una disminución significativa desde el inicio de la administración de Javier Milei, aunque reconoció que todavía permanecen por encima de los observados en otros países de la región. “Hemos avanzado muchísimo. Aunque los precios todavía no son los de la región, ya no representan un valor escandaloso. Nos acercamos a la normalidad”, sostuvo, acompañando sus declaraciones con un gráfico que muestra la evolución descendente del costo del producto.

La decisión adquiere relevancia para la cadena ganadera debido a que la vacunación contra la fiebre aftosa constituye una de las principales herramientas para preservar el estatus sanitario del país, condición indispensable para sostener la producción pecuaria y acceder a los mercados internacionales. En ese contexto, cualquier reducción en el costo de las dosis tiene impacto directo sobre la estructura de gastos de miles de establecimientos ganaderos, especialmente de pequeños y medianos productores.

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El sector cárnico sale en defensa del IPCVA y rechaza el plan de desregulación del Gobierno

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El debate por la desregulación de distintos organismos públicos sumó un nuevo capítulo. Tras conocerse el anteproyecto elaborado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado para modificar el esquema de financiamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), las principales entidades de la producción ganadera y de la industria frigorífica emitieron un fuerte pronunciamiento en defensa del organismo.

En un documento conjunto, las entidades que integran el Consejo de Representantes del IPCVA expresaron su “firme respaldo institucional” al Instituto y reivindicaron su papel como una herramienta estratégica para el desarrollo de la cadena bovina y la promoción de la carne argentina en los mercados nacionales e internacionales.

“Las propuestas de implementar un sistema de aportes voluntarios significarían, sin lugar a dudas, la eliminación del IPCVA”, advirtieron.

Un instituto financiado por el sector privado

Las entidades recordaron que el IPCVA fue creado por la Ley 25.507 a iniciativa del propio sector privado y que, desde entonces, se consolidó como el principal organismo encargado de financiar estudios técnicos, generar información estratégica y promover la carne vacuna argentina en el mundo.

También remarcaron que el Instituto funciona exclusivamente con recursos aportados por la cadena productiva, sin financiamiento del Tesoro Nacional. El esquema vigente establece un aporte obligatorio equivalente al 0,07% del valor índice de la res vacuna por parte de los productores y del 0,03% por parte de la industria frigorífica.

Según sostienen, este sistema garantiza el funcionamiento del organismo y evita el problema del “free rider”, es decir, que algunos actores se beneficien de las acciones de promoción sin contribuir a financiarlas.

Amplia representación federal

El documento destaca que el IPCVA reúne a toda la cadena de ganados y carnes, con representación federal de productores, cooperativas, frigoríficos exportadores e industria.

Entre las entidades firmantes figuran la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Federación Agraria Argentina (FAA), la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas, la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica, la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas y la Unión de la Industria Cárnica Argentina.

Asimismo, recordaron que el Estado nacional participa en el Consejo de Representantes a través de la Secretaría de Agricultura, mientras que el Consejo Asesor incorpora a instituciones técnicas, cámaras empresarias, asociaciones de criadores, organismos científicos y representantes oficiales.

“Así funcionan los principales países exportadores”

Uno de los principales argumentos del sector apunta a que el modelo argentino replica el esquema utilizado por los mayores exportadores mundiales de carne.

Las entidades señalaron que Australia, Estados Unidos, Reino Unido y Uruguay mantienen sistemas de financiamiento obligatorio para sus institutos de promoción, e incluso varios de ellos complementan esos recursos con aportes estatales.

En comparación internacional, sostienen que el presupuesto del IPCVA resulta significativamente menor al de organismos similares, pese a que Argentina continúa siendo uno de los principales productores y exportadores de carne vacuna del mundo.

Riesgo para la apertura de mercados

Las entidades también destacaron que el IPCVA ha sido determinante para la apertura y consolidación de mercados internacionales, el fortalecimiento de las relaciones sanitarias con los países compradores y el posicionamiento de la marca “Carne Argentina” como un producto premium.

Además, recordaron que entre el 3% y el 5% del presupuesto anual del Instituto se destina al apoyo de las tareas sanitarias que lleva adelante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.

“Degradar la credibilidad y la capacidad operativa del IPCVA implicaría retroceder en logros construidos con años de trabajo conjunto, inversión privada y esfuerzo sostenido de toda la cadena”, sostuvieron.

Finalmente, las entidades ratificaron su respaldo al organismo y reclamaron que se mantengan las actuales condiciones de funcionamiento, al considerar que constituyen un pilar para el presente y el futuro de la producción y comercialización de la carne vacuna argentina.

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El campo se une contra la desregulación del IPCVA y advierte que eliminar los aportes obligatorios pondría en riesgo las exportaciones

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Una propuesta de desregulación impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado abrió un nuevo frente de tensión entre el Gobierno nacional y uno de los sectores más dinámicos de la agroindustria. Las principales entidades de productores ganaderos y cámaras frigoríficas rechazaron el anteproyecto que busca transformar en voluntarios los aportes que hoy financian al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), al considerar que la medida comprometería la capacidad del organismo para sostener la inserción internacional de la carne argentina.

El debate trasciende una discusión sobre aportes obligatorios. Para las entidades que integran el Consejo de Representantes del IPCVA, el instituto constituye una herramienta estratégica construida por el propio sector privado desde la sanción de la Ley 25.507, destinada a financiar investigaciones técnicas, inteligencia comercial, promoción internacional y apertura de nuevos mercados para una de las principales cadenas exportadoras del país.

En un documento conjunto, las entidades afirmaron que la eliminación del esquema de financiamiento compulsivo implicaría, en los hechos, la desaparición del instituto. Argumentan que un sistema de contribuciones voluntarias generaría un problema clásico de acción colectiva: todos se beneficiarían de la promoción internacional sin asumir necesariamente el costo de sostenerla, debilitando progresivamente la capacidad operativa del organismo.

Actualmente, el IPCVA se financia exclusivamente con recursos privados aportados por productores y frigoríficos. La legislación vigente establece una contribución equivalente al 0,07% del valor índice de la res vacuna en plaza de faena para los productores y del 0,03% para la industria frigorífica. Según remarcan las entidades, ese mecanismo permitió sostener durante años una política de promoción continua sin depender del presupuesto estatal.

El respaldo institucional exhibe una amplitud poco habitual dentro del sector agropecuario. Firmaron el pronunciamiento las cuatro entidades de la Mesa de Enlace —Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria Argentina (FAA) y Coninagro— junto con las principales cámaras de la industria frigorífica, entre ellas ABC, CADIF, CICCRA, FIFRA y UNICA. Además, el propio Estado nacional participa del Consejo de Representantes a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Las organizaciones sostienen que el IPCVA ha sido determinante para consolidar acuerdos comerciales, fortalecer la relación sanitaria con los principales países compradores y posicionar la marca “Carne Argentina” como un producto premium en los mercados internacionales. Incluso recuerdan que entre el 3% y el 5% del presupuesto anual del instituto se destina a colaborar con tareas sanitarias desarrolladas por el SENASA, aspecto considerado central para mantener la habilitación de mercados de alto valor.

El documento también introduce un argumento comparativo. Según las entidades, todos los grandes países exportadores de carne vacuna cuentan con organismos similares financiados mediante aportes obligatorios y, en muchos casos, complementados con recursos públicos. Australia, Estados Unidos, Reino Unido y Uruguay aparecen como ejemplos de modelos donde la promoción internacional constituye una política de Estado orientada a sostener la competitividad de toda la cadena.

Desde esa perspectiva, los representantes del sector consideran que el debate no debería centrarse únicamente en la reducción de cargas, sino en evaluar el retorno económico que generan estas instituciones. La promoción internacional, la construcción de reputación sanitaria y la apertura de nuevos mercados benefician tanto a grandes exportadores como a pequeños productores, al ampliar la demanda y mejorar las posibilidades de colocación de la producción argentina.

Otro aspecto que las entidades destacan es el carácter federal y plural del instituto. Desde su creación, la presidencia y la vicepresidencia fueron ejercidas de manera rotativa entre representantes de distintas organizaciones, mientras que el Consejo Asesor incorpora universidades, institutos tecnológicos, asociaciones de criadores, organismos científicos, cámaras empresarias y organismos públicos, consolidando un esquema de gobernanza compartida que, sostienen, fortalece la legitimidad institucional.

La discusión también expone un desafío más amplio para la agenda de desregulación impulsada por el Gobierno. Mientras el Ejecutivo busca reducir mecanismos obligatorios de financiamiento sectorial, parte del complejo agroindustrial advierte que existen instituciones cuya sostenibilidad depende precisamente de la participación colectiva de todos los actores. En este caso, el interrogante no pasa únicamente por reducir costos, sino por determinar cómo preservar herramientas que contribuyen a generar divisas, abrir mercados y sostener el posicionamiento internacional de uno de los principales productos de exportación de la Argentina.

La controversia deja planteado un debate de fondo sobre el diseño de las políticas de competitividad. Para el sector cárnico, el desafío no consiste solamente en producir más, sino en mantener instituciones capaces de sostener la calidad sanitaria, promover la diferenciación de la carne argentina y consolidar su presencia en un mercado internacional cada vez más competitivo. Allí radica, sostienen las entidades, el verdadero valor estratégico del IPCVA.

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CNV simplifica el régimen de Fondos Comunes de Inversión y digitaliza trámites clave

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CNV simplifica la regulación de los Fondos Comunes de Inversión: nueva resolución para agilizar el acceso al mercado de capitales

La Comisión Nacional de Valores aprobó una profunda reforma normativa que reestructura el régimen aplicable a los Fondos Comunes de Inversión (FCI), eliminando redundancias y agilizando procedimientos administrativos.

La medida, publicada el 31 de octubre de 2025 en el Boletín Oficial mediante la Resolución General 1089/2025, busca fortalecer la eficiencia operativa del sistema y adaptarlo a los estándares actuales de transparencia y protección al inversor.

Reordenamiento integral del régimen de fondos comunes de inversión

La Comisión Nacional de Valores (CNV) dispuso la sustitución de los Capítulos I, II y III del Título V de las Normas (N.T. 2013 y mod.), con el objetivo de simplificar y modernizar el marco regulatorio de los FCI.

Según el texto oficial, el nuevo esquema “elimina exigencias de carácter formal que no contribuyen sustancialmente a la seguridad jurídica o a la transparencia de la información destinada al público inversor”, priorizando un enfoque más ágil y operativo.

Entre las principales modificaciones, se destacan:

  • La reestructuración de los requisitos de inscripción, funcionamiento y régimen informativo exigibles a los agentes que intervienen en la operatoria de FCI abiertos y cerrados.
  • Un nuevo régimen patrimonial mínimo, que establece para las Sociedades Gerentes un capital equivalente a 150.000 UVA, incrementado en 20.000 UVA por cada fondo adicional administrado.
  • La posibilidad de reemplazar información contable trimestral por certificaciones contables, y la simplificación de los trámites de autorización para libros contables digitales.
  • La incorporación de pautas unificadas para publicidad y promoción, reforzando la transparencia informativa y la protección del ahorrista.

La CNV también implementó un régimen transitorio de adecuación patrimonial para los agentes de colocación y distribución de FCI, a fin de garantizar la transición sin afectar la operatoria del mercado.

Desregulación, digitalización y transparencia

El organismo enmarcó esta resolución en los lineamientos del Decreto 90/2025 del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que impulsa la revisión de normas obsoletas y la reducción de cargas administrativas en el sector público nacional.

En sintonía, la CNV apunta a “armonizar criterios regulatorios y operativos entre distintos segmentos de inversión, otorgando previsibilidad y seguridad jurídica tanto a emisores como a inversores”.

La nueva normativa introduce además la digitalización de procedimientos:

  • Los agentes deberán operar mediante el sistema TAD (Trámites a Distancia) y la Autopista de la Información Financiera (AIF).
  • Se crea el sistema CNV–CAFCI para la transmisión digital de información de los fondos, asegurando trazabilidad y control continuo.
  • Se formalizan los mecanismos para la colocación de cuotapartes por medios digitales, telefónicos e internet, bajo estrictas normas de seguridad informática y autenticación.

Asimismo, se simplifican los procesos de autorización, modificación y liquidación de FCI, y se eliminan requisitos como la solicitud de cancelación de montos no colocados en fondos cerrados.

Impacto institucional y del mercado

Con esta resolución, la CNV busca fortalecer la eficiencia operativa del mercado de capitales, facilitando el acceso de nuevos actores e incentivando el desarrollo del ahorro local.
El organismo enfatizó que la medida “responde al objetivo de garantizar la eficiente asignación del ahorro hacia la inversión, fomentar la profundización del mercado de capitales y asegurar su desenvolvimiento en un marco de integridad, ética y transparencia”.

La simplificación normativa beneficiará principalmente a las Sociedades Gerentes, Depositarias, Agentes de Colocación y Distribución (ACyD) y Agentes de Colocación y Distribución Integral (ACyDI), al reducir los costos administrativos y los tiempos de inscripción y reporte.

El nuevo régimen podría además estimular la creación de nuevos fondos y mejorar la competitividad frente a otros instrumentos de inversión, fortaleciendo la liquidez y profundidad del mercado argentino.

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