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Brasil regula la represa Chapecó y garantiza un nivel estable en los Saltos del Moconá

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Después de mucho batallar, municipios brasileños aguas arriba del río Uruguay y Misiones, lograron un triunfo que garantizará un flujo estable en los Saltos del Moconá, para de este modo, estar siempre disponible para el turismo.
La Agencia Nacional de Aguas de Brasil (ANA), encargada de la gestión de los recursos hídricos a nivel federal, en una resolución del 17 de este mes, fijó condiciones a la operación de la hidroeléctrica de Foz do Chapecó, ubicada sobre el río Uruguay aguas arriba de los Saltos del Moconá, de manera de compatibilizar el aprovechamiento con fines hidroeléctricos y otros usos del río como los que realiza el sector turístico y comunidades aguas debajo de la usina.
El reclamo se inició hace más de un año en conjunto entre El Soberbio y San Vicente y los municipios de Brasil que conforman la Ruta de Yucuma (Moconá). “Son 33 municipios que viven al igual que nosotros del turismo que generan los Saltos del Moconá”, explicó a Economis Esteban Omichenko, director de Turismo de San Vicente.
La autoridad hídrica de Brasil, le impuso al concesionario de la UHE Foz do Chapecó, la obligación de respetar una regla de operación con fines de alcanzar múltiples objetivos. La ANA analizó varias pruebas de operación de las que participaron en carácter de veedores y aportantes de información tanto la Secretaria de Ambiente del Estado de Rio Grande do Sul como el Ministerio de Ecología de Misiones.
De acuerdo a la directiva de la ANA, el concesionario queda obligado a operar con una “regla” para administrar el río y descargando al final de la semana (viernes, sábado y domingo) un caudal máximo de acuerdo a parámetros establecidos. Por el momento se trata únicamente de la temporada de caudales bajos, pero es un avance ya que determina lo que debe ocurrir buena parte del año, considerando la estadística de caudales del río, y en especial los fines de semana, época de mayor afluencia turística en la zona del parque provincial Saltos del Moconá.

De este modo se puede dar previsibilidad a la planificación turística y mitigar el impacto paisajístico, ya que  cuando se liberan caudales sin una regla de operación se pierden de vista los saltos.
El concesionario de la represa también tendrá la obligación de informar a la Secretaría de Ambiente del Estado de Rio Grande do Sul, con anticipación (el jueves de cada semana) cuál será la cantidad de agua que liberará la usina. Este aspecto es muy importante ya que le permite a la Autoridad Estadual prevenir a todos los involucrados e interesados acerca del comportamiento que se observará en el río, máxime si se presentan crecientes.
Todo esto también beneficia a los misioneros, por tratarse de reglas a aplicarse sobre el río Uruguay, un recurso compartido; como fue definido por los gobernadores Ivo Sartori y Hugo Passalacqua, en el mes de marzo de 2017.
Omichenko recordó que la operación de la represa de Chapecó afectó los saltos del Moconá al no haber una regulación del vertido de las aguas que se embalsan. Además no hubo un estudio de impacto ambiental que certifique la construcción de la represa.
Pero al estar generando energía en cualquier horario del día,  producía abruptas subidas y bajadas de las aguas del río Uruguay y por consiguiente la desaparición de los saltos por estas crecidas, lo que llevó al  inconveniente que los operadores turísticos de Moconá tanto de Brasil como de la Argentina no pudieran vender su producto a los turistas, ya que no se sabía en qué momento serían visibles los saltos.
Se hizo un estudio ambiental por pedido de  municipios brasileños, y allí se comprobó que la represa afectaba los saltos. Se comenzó con una serie de encuentros, que incluyeron una visita a la Cámara de Diputados del Estado de Río Grande Do Sul, asistieron representantes brasileños y argentinos en la comisión de Ambiente a finales de 2016.
Esta comisión tomó cartas en el asunto y logró en 2017 que se represe el agua en Chapecó durante el día y se vertiese de noche, lo que logró que caso durante todo el año los Saltos fueran visibles durante el día y aprovechados por los turistas.
 
Brasil se destaca por la normativa que regula sus recursos hídricos, normas que parten de preceptos constitucionales en el vecino país. Es el caso de la obligación de alcanzar objetivos múltiples al momento de aprovechar el agua por parte de un emprendimiento hidroeléctrico, con el fin de contemplar los derechos o intereses de diferentes actores como Estados provinciales, Municipios, sector turístico, productivo o de conservación, que viven aguas debajo del aprovechamiento u ocupan los recursos en cuestión, a los fines de favorecer dicha utilización y contemplación del atractivo del paisaje de un río, como un bien natural.

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Se busca tucán apuesto para sesión de fotos

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Las Cataratas, Saltos del Moconá y la Reserva de la Biosfera Yabotí, algunos de los mejores lugares para la observación de aves por la gran biodiversidad.

Pierre Dumas. La Nación – Pasaron las cinco de la tarde. Es un claro y apacible día de invierno. La mayoría de los turistas ya se fue de las pasarelas del Parque Nacional Iguazú y sólo quedan algunos, cámaras en mano, instalando sus lentes más potentes. Se preparan para la “hora del tucán”.

Los guías avisaron más temprano, antes de volver con el grueso de los grupos y bajando la voz como si fuese un secreto: “Quédense cerca de estos árboles. Son endémicos del Iguazú Superior, se llaman cupay. Sus bayas son las que les gustan a los tucanes. Cuando haya menos gente, seguro que van a darse una vuelta para comer antes del anochecer”.

Unos puntos negros en el cielo, en medio de la bruma de las cataratas: ¿serán ellos? No, son vencejos de la cascada, esas extrañas y pequeñas aves que anidan detrás de los saltos y vuelan por encima de la Garganta del Diablo, jugando con su nube de vapor de agua.

Vienen otras aves. ¡ahora sí! ¿Son ellos? Tampoco; son jotes de cabeza negra, esos minicóndores que planean majestuosos. ¿Vendrán los tucanes? El sol está ya bien bajo detrás de los árboles. La luz que coloraba todo de rojo hace un rato empieza a tambalear y la costa brasileña ya está en la sombra. Por encima de los brazos del río, sobre las pasarelas, la temperatura se hace más fresca repentinamente. Pero el día no terminó y nadie quiere resignarse todavía. Todos esperando ver -por fin- algún tucán.

Esta escena se repite cada atardecer, antes de las seis (la hora del cierre) en el Parque Nacional Iguazú, el niño mimado del turismo nacional. Las Cataratas -una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo- atraen, acaparan, concentran una vez más este invierno buena parte de los turistas que visitan o se mueven por la Argentina. Y entre ellos muchos birdwatchers, o dicho en criollo, avistadores de aves que salen a “pajarear”.

La presión humana sobre el parque es motivo de inquietud recurrente entre los conservacionistas. Regularmente se superan récords de afluencia, con más de 1,3 millones de visitantes el año. Este flujo no da señales de bajar. “Por suerte, sólo una ínfima porción del parque está habilitada para el turismo, el resto es un área intangible”, comenta Jessica Cañete, una de las guías oficiales. Sin embargo, las autoridades de la Administración de Parques Nacionales (APN) reforzaron las habituales campañas para el invierno: “Cuidado animal”, “Tu comida me mata” y “Monitoreo de grandes felinos”.

Otra de las medidas es el horario de apertura y cierre: no se puede permanecer en las pasarelas y los circuitos luego de las seis de la tarde. En invierno la noche cae alrededor de esa hora, justo cuando la selva se despierta. Y cuando aparecen por fin los tucanes, como unas divas que saben que su público los esperará hasta el último momento. Los birdwatchers tienen por fin su recompensa. Surgen de la nada y se posan sobre las ramas del cupay. Son tucanes grandes, los de pico rojo; los más conocidos y los más vistos.

Laura Dodyk, la especialista de Turismo y Conservación de la ONG Aves Argentinas, comenta que “es la especie que más comúnmente se puede ver porque es la que mejor se adapta, entre las cinco que viven en Misiones. Los demás son más difíciles de avistar: el de pico verde, el fajado, el banana y sobre todo el arasarí chico. Este último vive principalmente en la región de Andresito, donde quedaron palmitos en los bosques, de los que se alimentan”.

Parte del Parque Nacional fue explotado intensamente por su madera a principios del siglo XX. El bosque ahora está en recuperación, pero tardará mucho para volver a tener árboles tan grandes.

Figuras difíciles

Para entender por qué la provincia de Misiones sigue siendo un paraíso natural, a pesar de cultivos intensos de yerba mate, té, tabaco y otras hierbas, basta con mirarla con Google Earth. Forma una mancha de verde bien oscuro, bien selvático. Imposible no reconocerla: esta mancha tiene la forma exacta de la provincia. Es el remanente de la Mata Atlántica, una inmensa selva tropical que cubrió originalmente todo el este y el sur de Brasil hasta el Paraguay. Fue talada y diezmada en todas partes. Mientras que Misiones representaba una ínfima porción de su superficie original, hoy es el garante del 80% de lo que queda. En otras palabras, prácticamente todo lo que se salvó está en Misiones. Aves, flora, insectos y mamíferos incluidos.

Es el hábitat del tapir, del yaguareté y del ocelote, los más vistosos. “Pero también de unas 540 especies de aves, 300 de mariposas y 38 de murciélagos”, agrega Jessica, aunque reconoce que “en un ambiente cerrado como el bosque avistar un mamífero ya depende de la coincidencia y la probabilidad es muy baja, a diferencia de un paisaje abierto como la estepa de la Patagonia”.

Los que están a la vista son las mariposas, infinidad de insectos, los coatíes y los monos caí. Y las aves. Muchas aves. Para alegría de los birdwatchers. En el Parque Iguazú, para concentrar esfuerzos, tiempo y atención, Laura recomienda el Sendero Macuco. Es el más difícil de todos los circuitos, y a veces está cerrado. Pero con mucha probabilidad se podrán avistar un bailarín blanco o azul, un yeruvá y algún carpintero grande. Cuenta también que “para tucanes, hay que apostarse en el Circuito Superior al atardecer, donde se ven también vencejos de cascada encima de la Garganta del Diablo, golondrinas de ala blanca, una tersina y quizás, con mucha suerte, una yacutinga”.

Se trata de una pariente lejana del pavo, que está en grave peligro de extinción, pero quedan algunos ejemplares en el parque. Es una de las figuritas difíciles para quienes coleccionan fotografías de aves y se esmeran para agrandar su colección de especies capturadas por la lente de su cámara. Esta pasión se transforma a veces en obsesión, como lo comenta uno de los retratistas de tucanes, que esperó hasta el último momento: “No sólo cuenta la cantidad, sino la calidad de las fotos. Es un hobby muy apasionante y no se puede describir la emoción cuando se consigue una buena imagen de algún ave difícil”.

Las últimas águilas harpías

En la otra punta de la provincia, El Soberbio recibe apenas un visitante cuando llegan de a cientos en Puerto Iguazú. Pero año tras año, se hace conocer de a poco como la puerta de entrada a los Saltos del Moconá y la Reserva de la Biosfera Yabotí.

Se trata de un lejano rincón del país, escondido entre los meandros del río Uruguay. No tiene puente pero está íntimamente conectado con Brasil. Los vecinos hablan portuñol entre ellos y cuando pasan al castellano, su acento misionero se matiza con entonaciones y cadencias del brasileño. Las casas de maderas, los secadores de tabaco, los carros polacos tirados por bueyes son enclaves de la época de los colonos que se resisten a desaparecer.

Carola Lagomarsino abrió hace un par de años un ecolodge a una decena de kilómetros de El Soberbio. Comenta que “es notable cómo va aumentando el turismo de observación de aves. Son sobre todo extranjeros, pero empezamos a ver también nacionales. Como en el resto de Misiones, los principiantes se desviven por ver tucanes. Por suerte, justo al lado de la galería, tenemos un árbol que los atrae y es común verlos al principio del día”.

Su emprendimiento se llama como el pueblo vecino. Es uno de los tantos que abrieron recientemente en las orillas de la inmensa Reserva de la Biosfera Yabotí. Con más de 236 mil hectáreas, esta área protegida por convenios internacionales es la más extensa de Misiones. Engloba a su vez varios parques provinciales, como el Moconá, donde están los famosos saltos en medio del lecho del Uruguay.

Si bien los saltos son imprevisibles (cuando el caudal del río está alto no se ven), las aves lo son mucho más. La ruta 2 entre El Soberbio y el embarcadero donde empieza la excursión cuenta con varios paradores panorámicos y siempre hay algún ave en las cercanías. Laura Dodyk lo resume: “La región del Moconá-Yabotí no tiene más especies que otras zonas protegidas de la provincia. Pero camino a los saltos se puede ver una buena cantidad de especies representativas de la selva paranaense, como distintos tucanes, el yacú toro y el bailarín azul”.

Vale destacar que Yabotí es el último refugio en el país del águila harpía, un ave en peligro de extinción. Se han registrado dos individuos en Calilegua este año, pero su origen es dudoso y corre el rumor de que podrían ser individuos escapados de cautiverio. En Misiones se han observado harpías en Iguazú y en la reserva Urugua-í, pero el único nido se ha registrado al momento en la Yabotí.

El catálogo misionero

Los naturalistas de Aves Argentinas recomiendan las regiones de Andresito y de San Pedro. En el primero destacan el Parque Provincial Urugua-í, uno de los últimos lugares donde se pueden avistar yacutingas. Hay varios ecolodges en la selva y a orillas del río Iguazú que cuentan con senderos interpretativos para avistar aves: por ejemplo San Sebastián de la Selva (donde se ven aves “raras” como el gallito overo y el chululú pintado) y Yacutinga Lodge (con un poco de suerte se logra ver el tucán más discreto, el arasarí chico).

La región de San Pedro es la más alta de la provincia. Tiene un clima y algunos matices de vegetación propios, como bosques de una especie de araucaria y tacuarales que atraen aves específicas que se pueden ver en los Parques Provinciales Cruce Caballero y Araucaria: la urraca azul, el loro vinoso, el coludito de los pinos, la batará pecho negro, la mosqueta cara canela o el carpintero cara canela. También se puede contar con algunos ecolodges para hacer base y recorrer senderos vecinos. Yaguaroundí es uno de ellos.

Datos útiles

-Cómo llegar

Puerto Iguazú tiene varias conexiones diarias con Aeroparque y hay varias más durante la semana directamente con Córdoba y Rosario. Tarifas de ida y vuelta desde $ 3100 pesos.

Para alojarse

Puerto Iguazú está desarrollando un nuevo sector hotelero, conocido como las 600 Hectáreas. Se construyeron varios complejos que cumplen con los requisitos de la Rainforest Alliance. En Andresito, Yacuntinga es uno de los lodges más antiguos de la región. Cuenta con guías formados en observación de aves y se realizan cursos junto a Aves Argentinas (www.yacutinga.com).

En el Moconá: El Soberbio Lodge se presenta como un hotel boutique de selva. Además de su cercanía con los saltos, propone varias actividades como caminatas guiadas por senderos en el bosque y plantaciones de citronela; kayak sobre el arroyo El Soberbio, paseos en lancha y mountain bike (www.elsoberbio.com.ar).

Entradas: Parque Iguazú $ 260 por persona para argertinos y residentes. Moconá: $ 30 por persona.

Colibríes: En Puerto Iguazú se puede visitar el Jardín de los Picaflores. Se trata de una casa en pleno centro de la ciudad donde se ven 21 especies de aquellas pequeñas aves. Dos de ellas son nuevas para el país y 4 para la provincia de Misiones (www.facebook.com jardindelospicafloresiguazu).

-Más datos

Sobre aves: www.avesargentinas.org.ar

Sobre turismo en la provincia de Misiones: www.misiones.tur.ar

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El Soberbio registró una ocupación hotelera del 70% en la segunda semana del receso invernal

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Las 500 plazas hoteleras y los mil sitios de hospedaje alternativo de la localidad misionera de El Soberbio, desde donde se visitan los Saltos del Moconá, registraron durante esta semana, la segunda de las vacaciones de invierno, una ocupación del 70%, informó la Dirección de Turismo de esa comuna.

La gran afluencia de turistas a la zona de los Saltos del Moconá, cuya característica es que caen en forma perpendicular al curso del río Uruguay, se percibió en las cabañas, los sitios de hospedaje y los cámpings de la zona, que desde el sábado pasado se vieron colmados de gente.

El director de Turismo de El Soberbio, Fabián Damer, estimó que la semana próxima “la ocupación llegará al 90%” y señaló que “esto se puede percibir en la gran demanda de lodges, que son cabañas en la selva y que tienen mucha solicitud de los turistas”.

Las cabalgatas por la zona de los saltos, los recorridos en lancha por los arroyos Paraíso y Sarandí y el río Uruguay, los paseos por la selva, las actividades de turismo aventura y el senderismo por la reserva ecológica El Mayná son las principales actividades para los turistas que visitan El Soberbio.

Damer destacó que la idea “es contar con productos para que los turistas se puedan quedar más días y no sólo tengan al destino como un paso para llegar a las Cataratas del Iguazú”.

La visibilidad de los Saltos del Moconá, donde hay ocho metros de caída gracias a las lluvias de los últimos meses, es óptima y según el director de Turismo de El Soberbio “permite apreciar y recorrer todas las cascadas y las selvas que las rodean sin dificultad”.

El funcionario destacó que, como sucede históricamente, en la segunda semana del receso invernal de los distritos importantes, como la provincia de Buenos Aires, “la cantidad de turistas crece en forma notable” y puntualizó que por ese motivo “vamos a terminar con una buena temporada de invierno”.

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Lote 8: reconocido biólogo lanzó un campaña para que se realice el camino y no se discrimine a la comunidad Mbya

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El biólogo Raúl Montenegro, creo una campaña en Change.Org llamado “Si al camino Mbya en Lote 8 y Mocona. Si a la selva misionera en Argentina y la salud Mbya”. Entre los fundamentos del pedido, el biólogo considera que es un acto de integración a las comunidades originarias, a la vez que acusa de discriminación a las comunidades originarias a los grupos que se oponen al camino.

Montenegro Premio Nóbel Alternativo 2004 (RLA), Profesor Titular de Biología Evolutiva Humana en la Facultad de Psicología (Universidad Nacional de Córdoba), Director del Campus Córdoba del Right Livelihood College (RLC, FF-UNC) y Presidente de FUNAM (Fundación para la defensa del ambiente), detalló en su petición a las organizaciones y personas que acompañan el pedido del camino, así como los fundamentos con los cuales se logró este histórico acuerdo en una inédita audiencia en castellano y guaraní.

Al recordar la audiencia pública del 7 de septiembre del año pasado Montenegro recordó que “la inmensa mayoría de los asistentes apoyó la construcción. Pero una minoría formada por algunos guardaparques provinciales y personas que los acompañaban se autoproclamaron defensores de la selva al tiempo que discriminaban irrespetuosamente a los pobladores de las tres aldeas, con quienes ni siquiera habían dialogado”.

Al analizar el rechazo de este grupo de “defensores de la selva, Montenegro explica que “junto a la ONG Defensores de la Selva los Guardaparques proclaman a los cuatro vientos los supuestos negocios hoteleros que se beneficiarían con el camino de los Mbya y se rasgan las vestiduras en defensa del Parque Provincial del Moconá como si ese camino, pequeño y a escala humana, fuera realmente una amenaza”.

“Analizado desde la ecología ciencia y la gestión ambiental, señalar ese camino como si fuera una autopista letal es ridículo y científicamente insostenible. Todos quienes hemos defendido la selva con resultados palpables, convencidos que la selva también son las comunidades indígenas, nos sorprende la impericia con que ese pequeño grupo de Guardaparques y miembros de una ONG hablan de ecología”.

“Evidentemente desconocen las complejas relaciones ecosistémicas del Parque Provincial Moconá, que tiene menos de 1.000 hectáreas, con el Lote 8, que lo triplica en superficie. Ignoran que el Principio de Biogeografía de Islas actúa implacablemente en el propio Parque, cada vez más intervenido (y no precisamente por el pequeño camino comunitario), y que la supervivencia de la selva depende de sistemas de diversidad biológica y cultural, no de segmentos aislados y pretendidamente únicos”.

Consideró que “es preocupante no solo que estas minorías le falten el respeto a la capacidad de autodeterminación de las comunidades indígenas, sino también que movilicen a personas bienintencionadas y sensibles contra un pequeño camino comunitario, mintiendo sobre el funcionamiento ecosistémico de la zona y la región”.

Concluye su pedido afirmando que “hay que decirlo con total claridad. Contrariamente a lo sostenido por el pequeño grupo de Guardaparques y “Defensores de la selva”, el camino Mbya no es una amenaza sino un derecho y un acto legal en el Contexto de la Ley Nacional de Bosques Nativos 26.331″.

La petición está en Change.Org

 

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Lote 8: el Gobierno acatará la medida de “no innovar” dictada por la Justicia

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No se dará continuidad a las tareas que se iniciaron para abrir un sendero por pedido de comunidades originarias en el denominado Lote 8, de la Reserva natural.

A partir de la medida de “no innovar” dictada por el Juzgado Civil y Comercial 8, el Gobierno de la Provincia acata y respeta la medida judicial, por lo tanto no se avanzará en las tareas que se venían realizando para el sendero de 2,5 kilómetros solicitado por las comunidades originarias Tekoa Yma, Kapii Ivate y Itao Miri, en el denominado Lote 8.

Se da, de esta manera, absoluto cumplimiento a la orden interpuesta por la Justicia, hasta tanto se decida definitivamente respecto de la medida cautelar.

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