MODELO PRODUCTIVO

APAM denuncia “destrucción de la familia agraria” y lleva la disputa por el modelo productivo al terreno político

Compartí esta noticia !

En el arranque de una nueva zafra, la discusión por el precio de la hoja verde escaló a un conflicto de poder que trasciende lo sectorial. El presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), Hugo Sand, acusó al Gobierno nacional encabezado por Javier Milei de impulsar, a través de la desregulación del mercado yerbatero, un proceso de “destrucción de la familia agraria”.

Con precios que hoy oscilan entre $180 y $450 por kilo, y un reclamo sectorial que fija en $700 el valor “justo”, los productores no solo cuestionan el esquema económico: preparan una presentación judicial para frenar el decreto que eliminó el marco de negociación institucional. La tensión de fondo es otra: qué modelo productivo va a prevalecer en Misiones y quién define sus reglas.

De la regulación al mercado: el quiebre del esquema de precios

El punto de inflexión que marca APAM es la desarticulación del sistema que permitía acordar precios dentro de un ámbito institucional. Sand explicó a Economis que allí, productores e industria exponían costos y márgenes bajo reglas formales, con intervención estatal en caso de no alcanzar consenso. Ese mecanismo garantizaba, según el sector primario, un valor “sustentable”.

La irrupción del decreto de necesidad y urgencia 70/2023 modificó ese equilibrio. Sin ese espacio, el precio quedó sujeto a la negociación directa, en un mercado donde la dispersión refleja asimetrías: desde $180 hasta $450 en casos puntuales como el de Piporé, con cooperativas que sostienen valores cercanos a $380 para sus socios.

El impacto económico aparece con cifras concretas. APAM calcula que el primer año de desregulación (2024) implicó una transferencia de $200.000 millones desde los productores hacia la industria, producto de la brecha entre un precio esperado de $500 y uno efectivo cercano a $200. La tendencia, aseguran, se repitió en el segundo año y proyecta continuidad en la zafra que dio inicio.

En ese contexto, Sand remarca que el reclamo de $700 por kilo de hoja verde se apoya en dos variables: la equivalencia histórica de 0,50 dólares y la actualización inflacionaria sobre referencias previas de $500–$510. Incluso los costos de $460 registrados en septiembre pasado ya no se cubren, lo que deja al pequeño productor operando sin margen.

Judicialización y respaldo provincial: la política entra en escena

La novedad no es solo económica. Es institucional. APAM, junto a asociaciones, cooperativas y Fedecoop, avanzó en un pedido formal de apoyo al gobierno provincial para impulsar una acción judicial que declare la inconstitucionalidad del DNU.

El movimiento redefine el conflicto. Ya no se trata únicamente de precios, sino del alcance del poder regulatorio del Estado nacional sobre una economía regional. La provincia, cuya estructura productiva depende en gran medida de la yerba mate, aparece como un actor que podría tensionar ese esquema.

Para los productores, el decreto representa un “avasallamiento” que desarticula un sistema de equilibrio interno. Para el Gobierno nacional, en cambio, forma parte de una lógica de desregulación más amplia. En ese cruce, la Justicia se convierte en el próximo escenario de disputa.

Modelo productivo: agroecología versus concentración

El debate por el precio abre una discusión más profunda. Sand vincula la caída de ingresos con un proceso de descapitalización que, según su lectura, favorece la concentración de tierras y recursos estratégicos como el agua.

En ese marco, cuestiona propuestas que promueven el avance de monocultivos intensivos —como el maíz— en la provincia. Para APAM, ese camino no solo es económicamente inviable para el pequeño productor, sino que implica riesgos ambientales estructurales: erosión del suelo, pérdida de fertilidad y aumento de temperaturas.

La alternativa que plantea Sand para el sector es un modelo agroecológico, adaptado a la lógica de la selva misionera. La propuesta apunta a reinsertar la yerba mate en sistemas con cobertura arbórea, reducir el uso de insumos externos y aprovechar mecanismos biológicos propios del ecosistema.

La discusión, en términos políticos, no es técnica. Es estratégica. Enfrenta un esquema basado en escala, commodities y precios internacionales con otro centrado en producción regional, sustentabilidad y arraigo.

Quién gana y quién pierde

El escenario deja expuestos intereses divergentes. La industria, con mayor capacidad de fijación de precios en un mercado desregulado, aparece como el actor fortalecido. Los pequeños productores, en cambio, enfrentan márgenes negativos y pérdida de capital.

La intervención del gobierno provincial introduce un factor de equilibrio, pero también abre un frente político con la Nación. La judicialización puede alterar la correlación de fuerzas si logra reinstalar un marco regulatorio; de lo contrario, consolidará el esquema actual.

En paralelo, la discusión sobre el modelo productivo suma actores: desde sectores que promueven la diversificación con cultivos intensivos hasta quienes defienden una matriz centrada en la yerba mate.

Un conflicto que redefine la agenda productiva

La ofensiva judicial y el debate sobre el modelo productivo colocan a la yerba mate en el centro de la agenda política de Misiones. No se trata solo de un cultivo, sino de una estructura social y económica que involucra a buena parte de la provincia.

En las próximas semanas, la evolución de la causa judicial y las definiciones políticas marcarán el rumbo. También habrá que observar si el reclamo logra traducirse en medidas concretas o si el mercado termina imponiendo su lógica.

La tensión sigue abierta. Entre regulación y desregulación, entre agroecología y monocultivo, entre producción familiar y concentración, Misiones discute algo más que el precio de la hoja verde. Discute su modelo de desarrollo.

Compartí esta noticia !

Con los institutos reguladores Misiones defiende su tradicional modelo productivo

Compartí esta noticia !

Para evitar que la producción misionera se consolide en el proceso de hiperconcentración, Hugo Escalada defiende a los Institutos como el Forestal o el de la yerba mate como herramientas del Estado que generan previsibilidad en los pequeños y medianos productores. La concentración a la correntina dejaría cientos de productores abandonados. El sector forestal -aseguró-, ganó fortunas en pandemia: “no hay un periodo anterior en la historia forestal de Misiones en el que le haya ido tan bien; nunca tuvieron un periodo de bonanza como el de ahora”. También, que el laudo de precios de la yerba mate es ilegal: “la ley establece que no se puede fijar precios por debajo de los costos”, enfatizó.

Misiones Plural – El presidente del directorio del Instituto Forestal Provincial de Misiones, Hugo Escalada, defendió los institutos como el que preside y el de la yerba mate (Inym), como herramientas de defensa del modelo misionero de producción, sin monopolios y con la participación de pequeños y medianos productores, a partir de la intervención del Estado. “Si queremos mantener este modelo productivo, la premisa fundamental es que los colonos sigan apostando a la chacra, a la producción que da la tierra. Esa primera premisa es lo que queremos asegurar”, porque la producción misionera está yendo a un proceso de hiperconcentración, dijo en Plural TV, programa periodístico de Canal Cuatro Posadas.
Contundente, también, en respuesta al sector político y económico que pondera a Corrientes como modelo de desarrollo del capitalismo, Escalada contrastó a las dos provincias: “si nosotros queremos un modelo de cuatro o cinco empresas grandes en el sector forestal –o yerbatero- y que el resto no exista, es muy fácil: solo hay que copiar el modelo correntino”, dijo.
Y diferenció además la fijación de precios en ambos institutos, a modo de protección y de defensa de los pequeños productores: “lo que hicieron –en la Nación- al fijar el precio de la yerba mate a través del laudo es ilegal:; hay que denunciarlo; la Ley es clara cuando dice que no se puede laudar un precio por debajo de los costos y, en el sector yerbatero, el costo de producción del kilo de hoja verde de yerba mate es de 41 pesos y lo fijaron en 36 pesos. La ley prohíbe hacer lo que se hizo en el último laudo de la yerba. La Nación falló por debajo del costo. Nosotros, en el Instituto Forestal, no lo podemos hacer. Es imposible fallar por debajo del costo”, enfatizó.
En ese sentido dijo que aunque no necesiten la unanimidad para fijar precios, como si lo establece el Inym, en el Instituto Forestal los precios fueron acordados de manera unánime.
Aseguró también que el sector forestal atraviesa su mejor momento, en décadas, ayudado por la pandemia de Covid19 donde los capitales privados se volcaron a la construcción.

La entrevista

-¿Cómo fue este primer año del Instituto Forestal?
-El Instituto cumplió un año a fines de septiembre; yo diría que fue un año más que intenso. Un año donde arrancamos con una enorme presión por parte de los grupos más fuertes del sector forestal: fue pública la amenaza de despedir a más de 20 mil trabajadores si fijábamos precio, porque si lo hacíamos, las empresas dejarían de comprar la producción a los pequeños y la Provincia se iba a convertir en un polvorín. Hasta me dijeron que iban a juntar sus maquinarias e instalarse en la casa del Gobernador. Así arranca el Instituto Forestal. Con fuertes lobbies, sobre todo mediáticos. Al día de hoy fijamos indistintamente los precios de raleo y chip, es lo que se usa para fabricar papel, para pulpa. Y los precios de la madera que se va a aserrar para la industria. Lo hicimos cada seis meses y todas las fijaciones salieron por unanimidad.

-A diferencia del Inym, ustedes no necesitan la unanimidad para fijar precios…
-Así es. Cuando yo presento el proyecto de la generación del Instituto Forestal en la Cámara de Diputados –el Instituto Forestal es un proyecto de Escalada, entonces diputado provincial-. Me pareció una gran trampa lo que habían hecho en el Inym; exigir unanimidad en un sistema democrático es una incongruencia. En un sistema democrático existen mayorías y minorías. Unanimidad hay solamente en los regímenes totalitarios. Es muy difícil ponerse de acuerdo y ser unánimes cuando se están defendiendo intereses totalmente contrapuestos. Entonces se debate, se discute y cuando llega el momento se vota. En el Instituto Forestal no está el requisito de la unanimidad, y sin estarlo, hemos fijado los últimos precios por unanimidad absoluta. Algo que arrancó con fuertes presiones y con fuertes amenazas termina el año trabajando de una manera muy amena. Con diferencia de posturas, de decisión, porque cada uno defiende lo suyo, pero con mucho diálogo, con mucho consenso. A la prueba está la fijación de precios, que es un precio que puso de nuevo al productor en el sector forestal. Cuando se ven las estadísticas de los últimos diez años, el productor se estaba yendo del campo; lo que le pagaban por el pino y el eucalipto era ‘dos con cincuenta’. Muchos decidieron reemplazar la producción por yerba mate, muchos fueron migrando. Yo tengo filmaciones de pinares enteros donde hicieron tala raza; eso significa que los talaron por completo y los convirtieron en plantaciones de yerba. Los productores pequeños y medianos de la yerba se fueron al maíz, hoy la forrajería está andando muy bien porque la ganadería también lo está haciendo. Entonces empezaron a migrar.

-El productor necesita previsibilidad…
-Para que ese productor forestal se vuelva a quedar no hay verso que sirva: lo único que sirve es ponerle un precio. Cuando el productor misionero tiene un producto que es rentable, apuesta a eso. Si queremos un modelo para muchos, necesitamos usar herramientas que nos ayuden a controlar el mercado. La producción misionera, no solamente la forestal –ya que estamos hablando de la yerba mate–, está yendo a un proceso de hiper concentración. Y lo digo con letras grandes. Lo que pasó con el té, está pasando en el sector forestal y lo están queriendo llevar a la yerba mate. Eso es mucho en pocas manos. En Europa el sector productivo se dedica a producir, y el sector industrial se dedica a invertir en su sector, entonces el industrial invierte en maquinarias, y el productor se dedica a la producción. Acá no. Acá el industrial empezó a comprar campos, a convertirse en productor y empezó a desplazar al pequeño y mediano. Si nosotros queremos un modelo de cuatro o cinco empresas grandes en el sector forestal y que el resto no exista, lograr esto es fácil: hay que copiar el modelo correntino. Hace poco estuvo el gobernador de Corrientes (Gustavo Váldes) con un candidato del radicalismo (Martín Arjol), y yo decía: “cómo cambió el radicalismo”. Los modelos de concentración están acá nomás, pasando el límite de la provincia. Allá hay grandes terratenientes. No hay pequeños minifundios como en Misiones, donde tenés colonos con 20 o 25 hectáreas. Allá tenés grandes terratenientes y ahora se está trayendo grandes inversores con mucho poderío económico. ¿A dónde van a quedar los pequeños? Van a estar condenados a trabajar para los grandes. Y esto que estoy diciendo no es comunismo, es una cuestión de estricta justicia social. Entonces, lo que quiere hacer el Gobierno de Misiones desde hace años es que la provincia sea para todos. Que el pequeño productor pueda seguir haciendo lo que hizo durante mucho tiempo: un poco de yerba, un poco de forestación, un poco de forrajería, un poco de tabaco, un poco de chancho. Diversificar porque cuando esto anda mal, esto otro anda bien y así va equilibrando, y mantenemos una inmensa cantidad de gente que vive de la producción en Misiones, pero que para seguir apostando al sector productivo necesita precios coherentes, y sobre todo, previsibilidad. Cuando entrás en el negocio del sector forestal, que no es un negocio anual como la yerba, el té u otros productos. En el forestal plantás y tenés que esperar siete años para hacer el primer raleo, después son siete años más para cortar el árbol. Así es que estamos hablando de que al productor se le propone un negocio a siete y a catorce años. En la Argentina siete y catorce años no es largo plazo, es el apocalipsis. Si encima, que en Argentina nunca se sabe qué va a pasar dentro de dos años, no le das a ese productor una seguridad de que plante hoy y en siete años tenga precios que como mínimo cubra los costos, huye. ¿Qué hizo el gobierno de Misiones al poner en funcionamiento el Instituto Forestal? ¿Qué hace cuando da este tipo de peleas con el INYM? Está queriendo que Misiones continúe siendo una provincia productiva. Que lo es por naturaleza, y no solamente productiva. En el sector forestal Misiones es punta a nivel de industrialización. Nosotros tenemos más de 700 industrias en el sector forestal. Cosa que dista mucho de lo que sucede pasando los límites de la provincia. Queremos mantener este modelo productivo donde la premisa fundamental es que los colonos sigan apostando a la chacra, a la producción que da la tierra. Esa es la primera premisa, lo que queremos asegurar. Para poder hacerlo, no basta solamente el diálogo, porque te sacan temas como la unanimidad, se te levantan los representantes, te salen a amenazar con que si les pones un precio van a despedir a 20 mil personas. Entonces, ¿qué hay que hacer? Hay que hacer cumplir las leyes. La ley del Instituto Forestal es muy parecida a la del INYM. Por ejemplo, el estudio de costos que hacemos dice que el precio que vamos a fijar no puede estar por debajo del costo; yo no puedo fijar un precio que esté por debajo de lo que te sale plantar. Lo que hizo el último laudo de la Nación fue fallar por debajo de lo que sale (costo) producir. O sea que es ilegal. Las cosas hay que decirlas como son: la ley prohíbe hacer lo que se hizo en el último laudo para la yerba. La Nación falló por debajo del costo. Nosotros, en el Instituto, no lo podemos hacer. Es imposible fallar por debajo del costo.

-Nos decía Ricardo Maciel (vicepresidente del Inym) que el costo (de producir un kilo de hoja verde de yerba mate) es de 41 pesos y el laudo fue de 36 pesos.
-Eso queda más que claro. Es importante no fallar por debajo del costo, asegurarle al productor un precio mínino. El precio que le estamos fijando al productor sale de un Consejo Asesor que tiene el Instituto Forestal, donde están la Facultad de Ciencias Forestales, el Colegio de Ingenieros Forestales, un representante de la industria y uno de la secretaría de comercio. Hacen un estudio técnico. Sobre ese estudio discutimos nosotros. Ese precio se constituye por el precio de los costos, más un cinco por ciento de rentabilidad. ¡Es un cinco por ciento! ¡Solo un cinco por ciento! No estamos haciendo millonario al productor que se dedica a la actividad. Le estamos asegurando un cinco por ciento. Si logra vender por encima, mejor para él.

-Es un piso…
-Es un piso. ¿Qué hacemos fijando el precio, llevando adelante estas medidas? ¿Estamos haciendo socialismo, comunismo? No. Estamos haciendo lo que tiene que hacer el Estado, que de alguna manera tiene que redistribuir los ingresos. Si nosotros dejamos de cobrar impuestos, como proponen muchas de estas personas, si dejamos de poner institutos como los que tenemos, que están haciendo constantemente cursos de perfeccionamiento, que están al lado del productor, el Estado al lado del productor brindándole seguridad, asesoramiento, insumos. Si el Estado desaparece, puede pasar lo que sucede en Corrientes: dejás que el grande se coma al pequeño. ¿Podríamos hacer eso en Misiones? Perfectamente, y el gobierno se evitaría miles de problemas. El problema es que al otro día vas a tener un tendal de productores en la calle porque se los van a ir fagocitando los grandes. Nosotros ya vivimos este proceso, ya lo pasamos: me acuerdo cuando un ex gobernador dijo que Misiones había dejado de ser una provincia de producción. Que había empezado a ser una provincia de servicios. Parece mentira que volvamos a tropezar con la misma piedra y que demos las mismas vueltas. O los productores se unen para defender lo que han ganado, o el proceso de concentración irremediablemente se va a terminar imponiendo porque quienes tienen más poder económico, tienen más influencia. Tienen más influencia en la determinación de, por ejemplo, esto que hizo el juez de Paso de los Libres (el juez federal de Paso de los Libres, Gustavo del Corazón Fresneda, suspendió la Resolución 170 del Inym, que limita la extensión anual de nuevas plantaciones). Esto se puede hacer, solamente, con una gran cobertura, de decir que es inconstitucional una ley que viene funcionando desde 2001. Ahora este juez descubrió que ese artículo de la ley es inconstitucional: ¡es para agarrarse la cabeza!. Quiero ser claro con esto: estas son herramientas, el Inym es una herramienta que salió en un momento de crisis del sector yerbatero para solucionar problemáticas del sector yerbatero. El Instituto Forestal es una herramienta que aparece en un momento de crisis del pequeño y mediano productor. Siempre cuando hablo de crisis hablo del pequeño y mediano productor, a los grandes les va muy bien. El sector forestal, en este año y medio de pandemia, ganó fortunas. Estoy en condiciones de decirte, sin ningún tipo de problema, que no hay un periodo anterior en la historia forestal de la provincia, en el que le haya ido tan bien. Ni en el 2006 cuando se exportaba, ni antes. Desde hace más de 50 años que Misiones apuesta al sector forestal; nunca tuvieron un periodo de bonanza como el que han tenido ahora.

-¿Cómo cuantificás esto con números?
-En volumen de producción. Hoy me están llamando los industriales para decirme qué no saben qué hacer con la viruta, con el aserrín. “No sé dónde ponerlo”. Están cortando tanta madera, y están vendiendo tan bien que cuanto más madera cortan, más desechos generan. Hoy no saben qué hacer con los residuos. Si no sabés qué hacer con los residuos es porque estás trabajando con la locomotora a toda marcha. En muchos aserraderos están trabajando con doble o triple turno. Hay pleno empleo hoy en el sector forestal, porque todo ese dinero que antes iba a turismo, a gastos de esparcimiento, a gastos suntuosos, durante la pandemia fue a la construcción y el insumo básico de la construcción es la madera. Las empresas misioneras están exportando, los precios internacionales de la madera, el año pasado y este año, en Canadá llegaron a precio récord. En el mundo la madera subió. Así es que hay un muy buen panorama de acá en adelante para el sector forestal, donde Misiones se va a seguir industrializando, donde quien apostó al sector forestal le está yendo muy bien y va a seguir apostando ahí, pero debemos manejar ese panorama sin descuidar al pequeño y mediano productor, porque lo dejamos desamparado el grande se lo va a fagocitar. Te doy un ejemplo: puedo ir mañana a preguntarle al Ministro de Economía si quiere discutir con cien productores o con tres grandes empresas. Y Adolfo Safrán –a modo de ejemplo-me podría contestar que si esas tres grandes empresas generan la misma producción que generan los otros cien, preferiría hablar con tres porque es mucho más fácil ponerse de acuerdo con tres que con cien. Pero no se trata de cantidad de producción. Se trata de qué hacés con el resto de productores que fueron fagocitados por esos tres; ¿Van a seguir alimentando las villas miseria? Por ello queremos que los colonos, sus hijos, sigan apostando a la tierra, que les da pertenencia, porque el colono no quiere dejar la chacra. Si queremos que sus hijos y nietos sigan apostando a eso, hay que darle precios que aseguren rentabilidad. Después se verá con las fluctuaciones cómo lo vamos manejando. Pero si los dejamos desamparados, vamos a un modelo de hiperconcentración, y entonces sí vamos a tener un gran problema porque el PBI de la provincia va a ser el mismo, pero con tres o cuatro actores, y un montón de gente que el Estado va a tener que recurrir al asistencialismo para sostener.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin