NUEVO ORDEN MUNDIAL

América Latina apela al pragmatismo para construir unidad frente al nuevo orden mundial

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En un contexto global atravesado por tensiones geopolíticas, reconfiguración del poder económico y creciente competencia por recursos estratégicos, jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe coincidieron en que la región enfrenta una oportunidad histórica: dejar atrás la fragmentación ideológica y avanzar hacia un “regionalismo posible”, guiado por el pragmatismo. El planteo se formuló este miércoles, durante la inauguración de la segunda edición del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, organizado por el banco de desarrollo regional CAF, en Ciudad de Panamá, el 18 de enero de 2026.

Con 615 millones de habitantes, altos niveles de desigualdad y una productividad estructuralmente baja, los mandatarios advirtieron que la falta de coordinación regional limita la capacidad de la región para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos y para posicionarse como un actor con peso propio en el nuevo orden internacional.

Un regionalismo pragmático para superar la fragmentación

El mensaje transversal del encuentro fue la necesidad de construir consensos más allá de las ideologías. “A América Latina y el Caribe, una región que lo tiene todo pero le falta mucho, le ha llegado la hora de dejar de administrar el fracaso”, señalaron los líderes regionales, al advertir que la polarización política ha sido un obstáculo persistente para la integración.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, reconoció que las “disputas ideológicas” se impusieron durante años sobre los intereses comunes y sostuvo que doctrinas como el bolivarianismo resultan “insuficientes” para los desafíos actuales, mientras que el modelo de integración de la Unión Europea es “inviable” en el contexto latinoamericano. En ese marco, propuso avanzar hacia un “regionalismo posible”, enfocado en combatir la pobreza y la desigualdad con resultados concretos.

En la misma línea, el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, afirmó que “han fallado Gobiernos de todos los signos, y esto es transversal”, y llamó a “cruzar fronteras, no solo ideológicas, sino también nacionales”. Para Kast, la región necesita “una cooperación duradera, efectiva y sin complejos” que permita revertir décadas de estancamiento relativo.

El nuevo orden mundial y la necesidad de un bloque con peso propio

El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, advirtió que el mundo se encamina hacia “un nuevo orden internacional, más alejado del idealismo y más cercano a la diplomacia realista”, caracterizado por la “imposición del poder fáctico de cada país” y por profundas asimetrías. En ese escenario, subrayó que la región solo podrá defender sus intereses si actúa de manera coordinada.

“Somos parte de una región estratégica, productora de alimentos, con reservas hídricas, con la mayor biodiversidad, con abundancia de minerales y también de recursos renovables”, afirmó Mulino, al insistir en la necesidad de conformar “un bloque único” con poder de negociación real frente a eventuales amenazas externas.

El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, reforzó esa visión al señalar que, en un mundo marcado por la incertidumbre, “necesitamos recurrir al diálogo para entender las transformaciones y orientarlas”. A su turno, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, sostuvo que “hoy el hemisferio sur, hoy Latinoamérica, tiene que tomar la decisión de participar y ser parte del mando y de las fuerzas geopolíticas y geoeconómicas para la transformación a nivel mundial”.

Potencial económico, crecimiento y agenda de desarrollo regional

Más allá del diagnóstico político, el foro puso el foco en el potencial económico de la región. El primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, afirmó que “la vulnerabilidad no es nuestro destino” y remarcó que América Latina y el Caribe poseen “lo que el mundo necesita y de manera incrementada”. En ese sentido, instó a profundizar los vínculos económicos intrarregionales y a presentarse ante el mundo como “un hemisferio coherente”.

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, aportó una proyección concreta: si los países trabajan de manera coordinada, Latinoamérica podría crecer cerca del 5 %, por encima de las previsiones actuales del Fondo Monetario Internacional (FMI). La cifra refuerza el argumento de que la integración no es solo una aspiración política, sino también una estrategia de crecimiento.

Desde una perspectiva ambiental y energética, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, destacó que “América del Sur y el Caribe tienen cuatro veces más potencial de energías limpias que lo que en un año demanda la matriz energética de los Estados Unidos”, y propuso avanzar hacia “un pacto fundamental por la vida y la libertad en las Américas”.

Escenarios posibles

El consenso expresado en Panamá abre interrogantes sobre su traducción en políticas concretas. Sectores productivos vinculados a alimentos, energía, minería y economía verde aparecen como los principales beneficiarios de una mayor coordinación regional, especialmente en un contexto de competencia global por recursos estratégicos. Al mismo tiempo, el desafío institucional será transformar el discurso pragmático en mecanismos estables de cooperación que sobrevivan a los cambios de gobierno.

La señal política es clara: frente a un mundo más fragmentado y competitivo, América Latina y el Caribe buscan redefinir su estrategia, apostando a una integración flexible, menos ideologizada y orientada a resultados, como condición necesaria para ganar relevancia económica y geopolítica.

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Operadores y metodologías de las disoluciones de los Estados nacionales independientes

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Suena a reiterativo, pero es necesario enfatizar que existen muchos y contundentes indicios que evidencian la existencia de diversas acciones, aparentemente no asociadas entre sí, pero que confluyen en el mismo perverso objetivo de instalar los condicionamientos que nos embreten en un inmanejable proceso de ingobernable disolución nacional.

Los poderes supra nacionales, que operan a favor del Nuevo Orden Mundial (NOM), ya lograron perpetrar las balcanizaciones, o en otros casos las involuciones en caóticos contextos de inmanejables anarquías, en varias naciones.

Es un objetivo que se fijaron, y para el cual operan sin prisa y sin pausa. No parecen existir plazos precisos, y avanzan mucho o poco, según las circunstancias y las resistencias que se les antepongan. Tienen ese objetivo permanente, sin importar los plazos de ejecución.

Para concretar los procesos de balcanizaciones (fragmentaciones en múltiples mini Estados), o de involución al empantanamiento del caos socio político económico, que implica perpetrar un anárquico contexto de Estado fallido, y como tal inviable, los impulsores del NOM, utilizan diversas metodologías, cada una de ellas con herramientas por lo general múltiples, aplicadas por lo general en los momentos precisos, de acuerdo a estudiadas metodologías elaboradas por especialistas en sociología, psicología de masas, expertos en operaciones de inteligencia, todo ello apoyado por medios de comunicación afines o directamente cooptados al efecto, y por lo general en contextos de poderes políticos y judiciales previamente muy corrompidos, y por ende manejables y/o muy influenciables.

Varias de esas herramientas operan bajo el formato de supuestamente “inocentes” o “bienintencionadas” ONGs, en muchos casos extranjeras y en otros como ramificaciones de aquellas, o al menos con discursos y acciones dictados desde sus “casas matrices virtuales”; casas matrices por lo general radicadas o creadas en ambas potencias anglosajonas (EEUU – GB), o eventualmente en otros países del núcleo Atlantista (América Del Norte – Unión Europea – Japón, y algunos asociados de relativa importancia).

Esas ONGs suelen disponer de abundantes recursos, con los que incentivan las participaciones en muchos casos remuneradas, por lo general de personas jóvenes, previamente adoctrinadas en sus pautas liminares, o en algunos casos deseosas de las ventajas o promociones con las que estimulan a los que llegan a demostrar adhesiones totales a los “principios” de esas ONGs, los cuales sutil o abiertamente incluyen el menosprecio total por el auténtico patriotismo, el desprecio al desarrollo socio económico y otras lacras conceptuales; o al menos la subordinación a otras supuestas prioridades.

Las mentiras flagrantes, las tergiversaciones conceptuales, las repeticiones de prejuicios sin fundamentos lógicos ni científicos, y las instalaciones de pegajosos latiguillos conceptuales (de fáciles aceptaciones por parte de crédulos, incautos, y personas carentes de formación sólida en esos temas), son metodologías recurrentes con las que logran difusiones y aceptaciones de sus campañas de divulgaciones de sus objetivos, los que usualmente se presentan como de urgente e imprescindible aceptación total.

Particularmente activas e insidiosas, son las ONGs de ecologismo cavernario, las ultra ecologistas; las del ultra indigenismo; las nada inocentes de promociones a ultranza de las falsas “energías limpias” eólicas y solares; así como otras diversas como las que promueven bajo formatos rayanos en el patoterismo, las supuestas “bondades” del liberalismo económico y varias “causas sociales” impulsadas por las “progresías”, las mismas que desde posturas supuestamente “de izquierdas” son totalmente funcionales a sectores y poderes reaccionarios identificados con el ultra conservadurismo más cerril y totalmente apátrida.

En todos esos casos, las “letras” que esas ONGs buscan imponer al como sea y mediante presiones de todo tipo, son dictadas desde los Centros de Poder del Atlantismo, los cuales son abiertos promotores del muy materialista y excluyente Nuevo Orden Mundial; el mismo que entre otras “lindezas” promueve la drástica reducción de la población mundial, a no más de 1.000 millones…¡un genocidio encubierto de 6.500 millones de seres humanos, bajo diversos formatos alternativos!

Esos “formatos alternativos” van desde provocar guerras y odios raciales con sus secuelas de violencias; las supresiones de vidas mediante imposiciones supuestamente “superadoras”, como el aborto instalado masiva y obligatoriamente practicable; la eutanasia (presentada como práctica “humanitaria”); las muertes prematuras por hambre y falta de tratamientos médicos, que afectan a miles de millones de seres humanos; la promoción como “prácticas superadoras” u otros eslóganes, de los formatos de “nuevas familias” estériles, por fuera de la heterosexualidad (que va mucho más allá del simple y necesario respeto a todos los seres humanos); y las serias sospechas de pandemias creadas en laboratorios de guerras biológicas, de lo cual trascendieron fuertes indicios y alertaron varios analistas preocupados por las posibles o tangibles situaciones de genocidios encubiertos que pueden causarse.

Otras acciones instrumentales, y de importancia central en los procesos de subordinación total, previa a la fragmentación o disolución de los Estados nacionales atacados, son: el control casi total de los principales medios de comunicación; el endeudamiento externo masivo como herramienta de imposición de políticas económicas recesivas y nefastas; los apoyos externos y de “las embajadas”, a sectores políticos ultra conservadores y carentes de patriotismo, así como a “progresías” funcionales de hecho a esos mismos intereses; la corrupción institucionalizada de buena parte del Poder Legislativo en particular, y de los otros dos Poderes del Estado, en muchos casos; la degradación de la Instrucción Pública y la colonización cultural con instalación de odios profundos e insalvables a lo Nacional y Popular, en vastos sectores de las fuerzas armadas y de seguridad; la degradación social mediante la drogadicción y de la instalación del consumismo materialista extremo y degradante; y otras acciones tendientes todas ellas a eliminar o menospreciar conceptos éticos superiores, como el amor al prójimo, la solidaridad, el sano patriotismo, y el debido respeto a los credos religiosos.

De esto último, se nota un particular énfasis agresivo contra la Iglesia Católica, la cual es uno de los tres pilares básicos que sostienen la unidad esencial de Íbero América, y que como tal es objeto de continuos ataques, así como las promociones de cultos alternativos, varios de ellos apoyados desde las potencias anglosajonas, todo de acuerdo a las recomendaciones del Informe Rockefeller, del año 1969, que sigue plenamente vigente.

El tema no se agota. 

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