Nunca Más

Misiones oficializó por decreto una jornada de memoria por el golpe de 1976

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A cuatro días del 24 de marzo y en el umbral del 50° aniversario del golpe de 1976, el Gobierno de Misiones decidió intervenir con una señal política explícita en una fecha de alta densidad institucional. Mediante el Decreto N° 457, firmado en Posadas el 20 de marzo de 2026, la gestión provincial declaró el 24 de marzo como jornada de reflexión y memoria en todo el territorio misionero, invitó a la ciudadanía a revisar con sentido crítico lo ocurrido desde aquel quiebre institucional y ratificó su compromiso con las políticas públicas de Verdad, Justicia y Memoria. No es un gesto menor ni meramente ceremonial: en una fecha donde la memoria pública también es un campo de disputa, el decreto ordena posición, fija lenguaje y define el lugar desde el cual la provincia quiere hablar.

La decisión lleva las firmas del gobernador Hugo Mario Passalacqua, del ministro de Coordinación General de Gabinete, Carlos Sebastián Sartori, y de la ministra de Derechos Humanos, Karina Alejandra Aguirre. El texto, además, dispone que las banderas nacional y provincial permanezcan izadas a media asta en todos los edificios públicos durante esa jornada. El dato administrativo parece simple, pero su peso político es más profundo: la provincia no se limita a adherir a una efeméride nacional ya instituida por ley, sino que construye una puesta en escena institucional propia en torno de los 50 años del último golpe militar.

Un decreto que toma una fecha nacional y la reinterpreta desde la política provincial

El punto de partida formal del decreto es la Ley Nacional 25.633, que establece el 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Sobre esa base, el Gobierno misionero monta una decisión con alcance provincial y la inscribe en el calendario político de 2026, un año que el propio texto identifica como especialmente sensible por cumplirse medio siglo del golpe que interrumpió un período constitucional.

Allí aparece una primera lectura de poder. El decreto no se agota en recordar una fecha. Busca intervenir sobre el sentido de esa conmemoración. Por eso no sólo declara la jornada, sino que la carga de contenido político e institucional. El texto sostiene que el recuerdo de esa etapa debe servir para mantener viva la reflexión social sobre “los trágicos acontecimientos” del pasado reciente y sus consecuencias, y a la vez afirma que el Gobierno asume el compromiso de mantener vivo el legado del Nunca Más, identificado como el informe final de la CONADEP creado con el retorno de la democracia por el Decreto 187 del 15 de diciembre de 1983.

Ese encuadre no es neutro. La provincia se apoya en dos pilares de legitimidad estatal: la ley nacional que instituye la fecha y el legado del Nunca Más como referencia central del orden democrático recuperado. En términos políticos, el decreto no deja librada la interpretación del 24 de marzo a una recordación abstracta. La encuadra en una narrativa institucional precisa: memoria, democracia, Estado de Derecho y derechos humanos.

La clave del texto: memoria sí, pero dentro de una formulación política específica

El contenido del decreto también muestra una construcción discursiva deliberada. En sus considerandos, el Gobierno sostiene que la memoria debe incluir “esa era de violencia social y política”, con atrocidades ya iniciadas con actos de terrorismo “en plena vigencia de la democracia”, que demandaban la actuación de la Justicia “pero jamás del terrorismo de Estado”. Esa frase condensa una parte sustancial de la arquitectura política del texto.

La formulación no diluye la condena al aparato estatal ilegal; por el contrario, traza una frontera explícita. Reconoce que existieron hechos violentos previos, pero fija como límite infranqueable que la respuesta no podía darse fuera del marco de la ley ni de la Constitución Nacional. En esa línea, el decreto remarca que no se construye una patria de paz y prosperidad destruyendo los valores constitucionales y que sin justicia independiente, sin partidos políticos, sin prensa libre, sin sindicatos y sin un Congreso nacional que represente la voluntad popular, es imposible conocer la verdad.

Allí el documento trasciende el homenaje protocolar y se vuelve una toma de posición institucional sobre las condiciones mínimas de la democracia. El Gobierno provincial no sólo recuerda el golpe: lo lee como ruptura de un sistema de garantías y representación. La memoria, así, deja de ser una evocación histórica y se convierte en un mensaje político anclado en instituciones concretas.

Del recuerdo a la acción estatal: qué ordena el Decreto 457

En su parte resolutiva, el Decreto 457 dispone tres movimientos centrales. Primero, declara el 24 de marzo de 2026 como jornada de reflexión y memoria en toda la provincia de Misiones, en conmemoración del 50° aniversario del “trágico golpe cívico militar” de 1976. Segundo, invita a los habitantes de la provincia a reflexionar con sentido crítico sobre los acontecimientos sucedidos en el país a partir de esa fecha y, de manera especial, sobre la “cruel metodología” empleada por el gobierno de facto de entonces. Tercero, ratifica el firme compromiso del Gobierno con las políticas públicas que resguarden los derechos humanos y las exigencias de Verdad, Justicia y Memoria.

La disposición de banderas a media asta completa esa secuencia con un componente simbólico estatal. No se trata sólo de recordar, sino de ordenar que el Estado provincial exprese institucionalmente ese recuerdo en todos sus edificios públicos. En otras palabras, el decreto baja una directiva política y administrativa a toda la estructura gubernamental.

Ese punto es importante porque transforma una definición discursiva en una señal operativa. El Ejecutivo provincial no habla únicamente desde una declaración general: instruye cómo debe verse esa posición en el espacio público estatal durante la jornada.

Qué revela esta decisión en el escenario político actual

El decreto llega en una fecha de alta sensibilidad y, precisamente por eso, tiene una dimensión que excede lo conmemorativo. El Gobierno de Misiones opta por fijar una postura clara en torno a memoria, verdad, justicia y derechos humanos, y lo hace con un instrumento formal del Poder Ejecutivo, no con una expresión aislada o una adhesión genérica. En tiempos en que las fechas históricas suelen convertirse en terreno de disputa política, esa elección no parece casual.

La decisión fortalece el perfil institucional del Ejecutivo provincial en un asunto donde el lenguaje, los símbolos y los encuadres importan tanto como las medidas. También consolida el papel del Ministerio de Derechos Humanos dentro de esa construcción, al quedar refrendado el decreto por Karina Alejandra Aguirre junto al Ministerio de Coordinación General de Gabinete. Es una señal de alineamiento interno: la política de memoria no aparece como un área lateral, sino integrada a la conducción general del Gobierno.

A la vez, el texto refuerza una alianza entre la autoridad política provincial y un marco normativo nacional preexistente. No hay aquí una confrontación jurídica con la legislación vigente, sino una apropiación política de esa base legal para dotarla de densidad local y de centralidad en el calendario provincial. Misiones toma una fecha nacional y la convierte en un pronunciamiento propio.

El trasfondo institucional: democracia, verdad y límites al poder

Uno de los aspectos más significativos del decreto está en la forma en que vincula memoria y calidad institucional. Cuando afirma que sin justicia independiente, sin partidos políticos, sin prensa libre, sin sindicatos y sin Congreso nacional representativo no puede conocerse la verdad, el texto desplaza la discusión desde el pasado hacia una idea más amplia de funcionamiento democrático.

Esa formulación no introduce medidas nuevas sobre el sistema político actual, pero sí deja una señal interpretativa. La verdad no aparece sólo como un problema histórico o judicial: queda asociada a la existencia de contrapesos, pluralidad y representación. En ese marco, el decreto no sólo condena un hecho del pasado, sino que delimita cuáles son las condiciones que el Estado considera necesarias para impedir su repetición.

También hay una dimensión pedagógica explícita. El texto sostiene que recordar esta etapa cruel de la historia argentina constituye un ejercicio colectivo de la memoria para que las generaciones actuales y futuras conozcan las gravísimas consecuencias que genera la sustitución del Estado de Derecho cuando quienes ejercen el poder aplican la violencia. Esa frase, en clave política, funciona como advertencia institucional: el problema no es únicamente la violencia, sino su ejercicio desde el poder estatal por fuera de la ley.

Una señal hacia adentro del Estado y hacia la sociedad

La invitación a reflexionar “con sentido crítico” tiene un alcance más amplio que el de un acto oficial. El Gobierno busca proyectar una pedagogía pública desde el Estado provincial. No impone una consigna partidaria ni convoca a una movilización específica; convoca a una reflexión social sobre lo sucedido y sobre la metodología del gobierno de facto. Ese matiz importa. La provincia no presenta la fecha sólo como un momento de homenaje, sino como una instancia de elaboración política y cívica.

En ese sentido, el decreto intenta ordenar un marco de lectura común. No dice únicamente qué se conmemora, sino desde qué valores debe ser procesada esa memoria: paz, tolerancia, respeto mutuo, justicia objetiva, rechazo de la venganza, defensa del Estado de Derecho. El documento incluso plantea que fortalecer la memoria colectiva ayudará a construir un destino social en paz, lo que ubica a la memoria no como un asunto del pasado cerrado, sino como un recurso político para el presente.

Qué habrá que mirar en los próximos días

La firma del Decreto 457 abre ahora una etapa de implementación y de traducción política. Habrá que observar cómo el Gobierno provincial materializa esa jornada del 24 de marzo, qué centralidad adquiere en la agenda institucional y de qué manera se articula el mensaje oficial con las políticas de derechos humanos que el propio texto ratifica. El decreto fija posición, pero también eleva expectativas sobre el contenido concreto de esa conmemoración en el año del 50° aniversario.

También quedará por ver cómo impacta esta definición en el clima político provincial y qué lecturas genera dentro del sistema institucional. La norma no inaugura un conflicto por sí misma, pero sí interviene en un terreno donde el lenguaje del Estado nunca es neutro. Cada palabra elegida —Nunca Más, terrorismo de Estado, verdad, justicia independiente, prensa libre, Congreso— compone una arquitectura política deliberada.

Misiones decidió no pasar por el 24 de marzo con una referencia lateral. Dictó un decreto, lo firmó al más alto nivel y le dio forma institucional a una postura. La dinámica política dirá ahora si ese movimiento queda sólo en el plano simbólico o si se convierte en una pieza más amplia dentro de la conversación pública que la provincia buscará sostener sobre memoria, democracia y límites del poder.

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Murió el genocida Etchecolatz, condenado en múltiples causas por crímenes de lesa humanidad

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El exdirector de la Policía Bonaerense y mano derecha del general de brigada Ramón Camps, durante la última dictadura cívico militar, Miguel Osvaldo Etchecolatz, falleció hoy a los 93 años. Será recordado en la historia argentina por ser uno de los principales responsables y ejecutores del período más oscuro del país.

Etchecolatz murió a las 5.30 de hoy en la Clínica Sarmiento de la localidad bonaerense de San Miguel, donde se encontraba internado con custodia policial, informaron a Télam fuentes de las querellas en su contra.

Nacido en la ciudad de Azul el 1 de mayo de 1929, Etchecolatz muere con múltiples condenas a prisión perpetua, acusado por diversos crímenes de lesa humanidad, mediante una serie de sentencias dictadas entre los años 1996 y 2022, que fueron unificadas en una pena única de reclusión.

La novena condena a cadena perpetua le llegó en mayo de este año cuando el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata lo condenó por los secuestros y torturas de siete personas en el excentro clandestino de Pozo Arana, entre ellas el albañil Jorge Julio López, y los asesinatos de cuatro de esas víctimas, entre ellas Francisco López Muntaner, uno de los estudiantes secuestrados en La Noche de los Lápices.

Su nombre quedó asociado también con la desaparición de López, en plena democracia, luego que la declaración judicial del albañil en 2006 como testigo fuera determinante en una causa en contra del expolicía, y por la cual fue condenado a reclusión perpetua.

Años después, el 24 de octubre de 2014, el represor y otros 14 exmilitares fueron condenados por delitos de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino La Cacha.

Mientras se leía esa sentencia, Etchecolatz tenía en sus manos un papel donde se leía el nombre de Jorge Julio López, una imagen que resultó escalofriante a más de dos décadas de retornada la democracia y en el marco del avance de los juicios de lesa humanidad.

Además fue condenado por el secuestro y asesinato de los estudiantes que fueron víctimas en la denominada ‘Noche de los Lápices“, y por la apropiación de menores.

En su haber judicial contó además con el beneficio de la Ley de Obediencia Debida pero tras la anulación de las leyes de impunidad, volvió a ser juzgado.

Etchecolatz fue director de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires entre marzo de 1976 y fines de 1977, cargo desde el cual coordinó los grupos de tareas así como los 21 centros clandestinos de detención que integraban el Circuito Camps, donde luego se comprobó que existió la mayor cantidad de detenidos desaparecidos del país.

Llegó a escribir un libro donde cuestionó el trabajo de la Conadep, bajo el título “La otra campana del Nunca Más”, y siempre que pudo se ufanó de haber participado de la “guerra contra la subversión”.

Hasta el 2006 contó con el beneficio de la prisión domiciliaria lo que en ese año le fue revocado por poseer armas de fuego. No obstante en el 2017 volvió a contar con ese beneficio -que se hizo efectivo solo dos meses- hasta que en el 2018 fue revocado nuevamente.

Ese mismo año sufrió un escrache en su casa del bosque Peralta Ramos, en Mar del Plata, cuando la asociación de vecinos del bosque, se movilizó y se apostó en su casa, en una recordada protesta de la que participó la referente de Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, Taty Almeida.

Casado, con una esposa que brindó diversas entrevistas en apoyo de su marido, el expolicía tuvo una hija, Mariana D. quién se cambió el apellido y marchó en 2018 junto a 500.000 personas contra el 2×1, pidiendo que su padre cumpla la condena en una cárcel común.

“Es un ser infame, no un loco”, declaró la joven.

“Por mi cargo me tocó matar y lo haría de nuevo”, fue una de sus provocativas declaraciones en el marco de los numerosos juicios que enfrentó.

La muerte lo encontró a los 93 años en una cárcel común pese a que a principios de junio había sido beneficiado nuevamente con la prisión domiciliaria por diversos problemas de salud.

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Passalacqua reivindicó “luchas pasadas y también actuales” que hoy permiten vivir en Democracia

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El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, reivindicó hoy la democracia y las “luchas pasadas y también actuales” que permitieron recuperar y mantener este sistema de gobierno.
En el Día de la Memoria, cuando se recuerda un nuevo aniversario del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Passalacqua envió un mensaje a través de su cuenta de twitter.
“La riqueza de vivir en democracia es mérito de luchas pasadas y también actuales”, señaló.
“Nunca más aquella oscuridad”, completó el mandatario, parafraseando el recordado alegato del fiscal Julio Strassera en el histórico juicio a las Juntas.
El “Nunca más” también quedó inmortalizado como el título del libro que compiló la Conadep para denunciar los crímenes cometidos por la dictuadura militar y que fueron juzgados en aquel famoso proceso. Creada por Raúl Alfonsín el 15 de diciembre de 1983 -días después de asumir la presidencia- sus miembros eran algunos de los argentinos más notables del siglo xx. Entre ellos, Ernesto Sabato, el médico René Favaloro, el obispo Jaime de Nevares.
 

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La Corte Suprema revocó la absolución de militares

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Se trata de acusados de haber fusilado a tres presos políticos. Se trata de Víctor Pino Cano, de 86 años, y Osvaldo César Quiroga, de 72.
La Corte Suprema revocó la absolución de dos militares que fueron juzgados junto a Jorge Videla y Luciano Benjamín Menéndez en 2010, en un juicio en el que están acusados deltraslado y posterior fusilamiento de tres presos políticos cautivos en Córdoba, en el invierno de 1976.
Se trata de Víctor Pino Cano, de 86 años, y Osvaldo César Quiroga, de 72, quienes habían sido beneficiados con la absolución en primera y segunda instancia.
Con los votos a favor de Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Horacio Rosatti, y el voto en disidencia del cordobés Juan Carlos Maqueda, la Corte resolvió –el pasado martes 10– “declarar procedentes los recursos extraordinarios interpuestos por el Fiscal General ante la Cámara Federal de Casación Penal y por la querella, y dejar sin efecto la sentencia en cuanto confirmó las absoluciones de Víctor Pino Cano y Osvaldo César Quiroga en relación a los homicidios de Miguel Hugo Vaca Narvaja, Gustavo Adolfo De Breuil y Arnaldo Higinio Toranzo, para que, por quien corresponda, se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo a lo aquí decidido”.
Se trata de una decisión inédita en juicios por crímenes de lesa humanidad. El fiscal Maximiliano Hairabedián señaló en declaraciones al diario Página 12 que “no se hará un nuevo juicio” y que a partir de la decisión de la Corte, “una sentencia condenatoria podrá ser dictada por un Tribunal Oral o por una sala de la Cámara de Casación”. “Estoy muy contenta. En este contexto que estamos viviendo no me lo esperaba. Pasaron siete años desde esa tarde terrible. De ese mazazo para mi familia y las de los compañeros de muerte de mi marido”, señaló a su vez Raquel Altamira, la viuda de Miguel Hugo Vaca Narvaja (h), fusilado a los 35 años junto a Gustavo Adolfo de Breuil, de 23, y Arnaldo Higinio Toranzo, de sólo 19.

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Más del 63% de las causas por delitos de lesa humanidad no fueron resueltas

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Según datos de la Procuración de Crímenes contra la Humanidad a cargo de Jorge Auat, de los 599 trámites judiciales por delitos cometidos durante la última dictadura, en 203 hubo sentencias, 278 siguen en instrucción, 103 tienen pedido de elevación a juicio y 15 se encuentran actualmente en la etapa de juzgamiento.
Las cifras relevadas hasta el 15 de marzo pasado revelan que 381 causas todavía no encuentran Justicia, lo que implica que a 42 años del último golpe cívico militar más del 63% de los expedientes abiertos contra genocidas todavía no fueron resueltos.
Las anteriores estadísticas informadas por la Procuración de Auat cerraron al 10 de octubre de 2017. Hasta ese momento, había 287 causas en instrucción, 117 con elevación a juicio, 193 con sentencia y 16 en proceso de enjuiciamiento. La comparación de los datos permite concluir que en 157 días se logró sentencias en 10 causas, pero que la marcha de la Justicia avanza a paso lento.

“El cierre de los datos del año 2017 mostró una reactivación en la cantidad de sentencias dictadas, que fueron finalmente 27, la cifra más alta de todo el proceso de justicia desde su reapertura en 2006”, destacó el informe de los fiscales, que destacaron que ese ritmo “da muestras de avance frente a los signos de estancamiento que se detectaban en informes anteriores”.
Al mismo tiempo, la Procuración remarcó las “serias demoras que atraviesa el proceso” de búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia. “Los datos muestran que aún resta avanzar con un número importante de causas que se encuentran en instrucción y más de 100 que se encuentran listas para llegar a juicio”, recalcaron.
• Los trámites
En las 599 causas en trámite son investigados 2.985 imputados, aunque algunos ya fallecieron. Desde 2006, cuando se registró la primera condena por delitos de lesa humanidad en el país, donde fue condenado Julio Héctor Simón “el Turco Julián”, se obtuvieron 203 sentencias. Las 27 sentencias del año pasado no solo marcan un récord histórico. “Este número final evidencia que se ha interrumpido la tendencia decreciente que se presentaba hasta 2016”, indicó el reporte.
“Si bien el total de sentencias 2017 es una buena señal respecto del avance de los procesos, lo cierto es que respecto de las restantes 397 causas, en las que aún no se ha dictado sentencia, el estado de la investigación aún presenta serias demoras”, subrayaron.
De las 15 causas en juicio 12 están en debate oral y tres en plenario, en los casos de juicios que tramitan por escrito, bajo la modalidad del viejo Código Procesal Penal.
De los 103 expedientes elevados a juicio suman 103, en sólo seis ya se fijó la fecha del inicio del debate.
Las 278 causas en instrucción, un 47% del total, es una cifra “estable” respecto de los últimos tres años. “Las investigaciones continúan activas, pero también por las demoras en la tramitación hasta la elevación a juicio, lo cual implica que la mayoría de las causas en trámite están muy lejos de obtener sentencia”, remarcaron.
• Los imputados
Actualmente existen 2.479 personas imputadas por delitos de lesa humanidad, mientras que 506 fallecieron durante el transcurso de la investigación. Del total de sentenciados (977), 867 fueron condenados y 110 absueltos. “Sólo el 24% de los condenados (211) tienen sentencia firme. En el caso de los absueltos, el porcentaje de firmes es 11% (12)”, indicaron. Al día de hoy, 37 personas que se encuentran prófugas de la Justicia.
De lo que no recibieron sentencia, unos 694 están procesados, de los cuales 54 fueron apartados temporalmente de la investigación por incapacidad, mientras que a 157 se les dictó falta de mérito: 73 fueron sobreseídos. Todavía hay 541 personas vinculadas a crímenes de la dictadura sin resolución procesal.

• En sus casas
Según los datos de la Procuración especializada, casi 20% de los imputados por lesa humanidad cumplen arrestos en sus casas. En total, 1.034 personas fueron detenidas por estas causas. Unas 580 están bajo arresto domiciliario y 411 permanecen en cárceles del servicio penitenciario federal o provincial.
En tanto, 43 personas se encuentran apresados en dependencias de las fuerzas armadas o de seguridad. “Esta cifra la componen mayoritariamente aquellas personas alojadas en la Unidad 34 de Campo de Mayo. Tanto en los diagnósticos de 2016 como de 2017, desde la PCCH habíamos expresado nuestra preocupación por la rehabilitación de esta dependencia sin explicitar cómo fueron saldados los problemas de seguridad que motivaron su clausura en 2013”, sostuvieron.
Fuente Fiscales.gov

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