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De Oberá a la Nasa: el misionero que lideró el satélite argentino en Artemis II

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En la carrera por volver a la Luna, la Argentina encontró un lugar propio. No en la primera línea mediática de los astronautas, sino en la ingeniería silenciosa que permite que una misión funcione. Allí, en ese entramado técnico de precisión extrema, aparece un nombre con acento misionero: Luis López, oriundo de Oberá, quien lideró el desarrollo del segmento terreno y el concepto de operaciones del microsatélite ATENEA.

Desde la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), López formó parte del equipo que logró insertar a la Argentina en la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado del programa lunar de la NASA en décadas. Y no fue una participación menor: ATENEA se convirtió en el único satélite latinoamericano seleccionado para esta misión, en un proceso competitivo que incluyó a decenas de países.

“Argentina fue uno de los cuatro países que cumplió todos los requisitos técnicos en tiempo y forma”, explicó López en diálogo con Open1017.com, al detallar el proceso que llevó al país a formar parte del programa Artemis.

ATENEA no fue diseñado como una misión científica tradicional, sino como una prueba tecnológica de alto valor estratégico. Su objetivo: validar sistemas, medir radiación, ensayar comunicaciones en condiciones extremas y generar “herencia de vuelo”, un concepto clave en la industria espacial.

El microsatélite fue liberado a unos 40.000 kilómetros de la Tierra y alcanzó un apogeo cercano a los 72.000 kilómetros, convirtiéndose en el objeto argentino que más lejos llegó en la historia. Pero el verdadero logro estuvo en otro punto: la comunicación.

“En todo momento tuvimos enlace con el satélite. Eso ya fue un hito”, destacó López.

Esa capacidad no solo permitió validar tecnología nacional, sino que posicionó a la Argentina como un actor técnico confiable en el ecosistema espacial internacional. De hecho, el equipo argentino logró incluso asistir a otras potencias.

Cuando la Argentina ayuda a las potencias

En un escenario donde participan países como Alemania y Corea del Sur, el desempeño argentino sorprendió. Según relató López, Argentina y Arabia Saudita fueron los únicos en establecer comunicación desde el inicio. Luego, ante dificultades técnicas de otros participantes, el equipo nacional intervino.

“Nos contactaron de Alemania y Corea del Sur para ver si los podíamos ayudar. Pudimos encontrar sus satélites y enviarles datos”, explicó.

El episodio no es menor: en una misión de escala global, con estándares de la NASA, la ingeniería argentina no solo cumplió, sino que colaboró activamente con otros países.

ATENEA tuvo una vida útil extremadamente corta: apenas unas horas en órbita antes de reingresar a la Tierra. Esa limitación convirtió cada segundo en crítico.

“El satélite cumplió su misión en un solo día. Por eso era tan importante lograr la comunicación y bajar todos los datos posibles”, explicó López.

Ese carácter efímero no reduce su impacto. Por el contrario, refuerza el valor de cada dato obtenido, que servirá como base para futuras misiones argentinas.

Detrás del logro hay una historia personal que también explica el recorrido de la ciencia argentina. López tiene 29 años, comenzó estudiando ingeniería en Oberá y luego migró a la Universidad Nacional de San Martín para especializarse en ingeniería espacial.

Ingresó a la CONAE como pasante y, en apenas cuatro años, pasó a integrar el equipo de proyectos satelitales, participando incluso en la misión SAOCOM-2.

“Encontré la ingeniería espacial y me voló la cabeza”, resumió sobre su decisión de cambiar de rumbo.

Su experiencia en el Kennedy Space Center, donde participó en la integración final del satélite, sintetiza el salto: de la universidad pública argentina al corazón del programa espacial estadounidense.

El desarrollo de ATENEA fue completamente nacional, con participación de la CONAE, la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata, la UNSAM, la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Instituto Argentino de Radioastronomía.

En un contexto de tensiones presupuestarias y debate sobre el financiamiento científico, el caso ATENEA aparece como una evidencia concreta del potencial del sistema científico argentino.

No se trata solo de un satélite. Se trata de capacidad instalada, de formación de recursos humanos y de inserción internacional. Y también, de historias como la de Luis López, que muestran que desde Oberá también se puede llegar a la Luna.

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Lory Máquinas proyecta desde Oberá una estrategia de internacionalización industrial

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La empresa Lory Máquinas, radicada en la ciudad de Oberá, decidió avanzar en una estrategia de internacionalización productiva que combina profesionalización de su área exportadora y capacitación técnica internacional, en un movimiento que articula iniciativa privada con programas públicos de promoción comercial. La firma confirmó su incorporación a la segunda edición del programa Argentina Exporta, una herramienta impulsada por el Ministerio de Acción Cooperativa a través de la Dirección de Comercio Exterior, que prevé 100 días de asistencia técnica para empresas que buscan consolidar su inserción en mercados externos.

El paso no es menor dentro del ecosistema productivo regional. La empresa, dedicada a la fabricación de cosechadoras para té, tabaco y yerba, ya registró exportaciones aisladas hacia Inglaterra, Brasil, Ecuador y África, pero ahora busca transformar esas experiencias puntuales en un esquema exportador estructurado. En paralelo, la compañía avanza en conversaciones con el centro de capacitación alemán DEULA-Nienburg para desarrollar un programa de formación técnica para su personal.

La combinación de ambos movimientos plantea una pregunta estratégica para el sector metalmecánico regional: ¿puede una pyme del interior argentino convertir la capacitación tecnológica y la profesionalización exportadora en una plataforma real de competitividad internacional?

Un programa público para ordenar la estrategia exportadora

La decisión de sumarse a Argentina Exporta se inscribe en un esquema de acompañamiento institucional diseñado para fortalecer la capacidad exportadora de las empresas. El programa asigna un asistente técnico durante 100 días, período en el que se realiza un diagnóstico del funcionamiento de la firma, se identifican áreas a mejorar y se diseña un plan de acción que incluye contactos de posibles importadores internacionales.

La ministra de Acción Cooperativa, Liliana Rodríguez, visitó la empresa en Oberá y destacó el proceso que atraviesa la firma familiar. Según explicó, el objetivo del programa es transformar la experiencia exportadora aislada en una estructura profesional de comercio exterior.

Durante la visita, Rodríguez mantuvo reuniones con Jorge Lory y David Lory, representantes de la segunda y tercera generación de la compañía. La empresa se especializa en maquinaria agrícola orientada a economías regionales, particularmente cosechadoras para cultivos característicos del nordeste argentino.

El enfoque institucional apunta a algo más que un acompañamiento técnico: busca consolidar una red de empresas capaces de competir en mercados externos con estándares comerciales y productivos más previsibles.

Alemania como referencia tecnológica y educativa

En paralelo al proceso de profesionalización exportadora, la empresa inició un acercamiento con el centro alemán DEULA-Nienburg, una academia dedicada a la formación en tecnología agrícola, gestión y mecanización.

El vínculo surgió a partir de una visita realizada por Jorge Lory a la feria Agritechnica, en Alemania, a fines de 2025. Durante ese viaje se abrió la posibilidad de enviar operarios del taller de Oberá a capacitarse en áreas vinculadas a la actividad metalúrgica.

Aunque el acuerdo aún no está formalizado, el contacto ya derivó en intercambios iniciales. Directivos del centro alemán visitaron Oberá durante su paso por Argentina rumbo a Expoagro, lo que permitió profundizar el diálogo sobre futuros programas de capacitación.

Mientras tanto, la empresa inició un proceso preparatorio interno: los operarios comenzaron clases de alemán, condición necesaria para participar en los programas formativos del centro europeo.

La iniciativa introduce una lógica poco habitual para pymes del sector metalmecánico regional: invertir en formación técnica internacional como parte de una estrategia de crecimiento industrial.

Redes, conocimiento y competitividad industrial

La estrategia de Lory Máquinas se sostiene en dos pilares complementarios. Por un lado, la incorporación a un programa público de promoción comercial que busca ordenar la estructura exportadora de la empresa. Por otro, la construcción de vínculos directos con centros de conocimiento tecnológico en Europa.

El enfoque tiene implicancias productivas concretas. La capacitación en tecnología agrícola, mecanización y metalurgia podría impactar en los procesos de fabricación de maquinaria para economías regionales, un segmento donde la innovación tecnológica empieza a definir diferencias de competitividad.

Al mismo tiempo, la profesionalización del comercio exterior abre la posibilidad de convertir exportaciones puntuales en operaciones más sistemáticas, ampliando la presencia de la empresa en mercados internacionales.

Para el entramado industrial de Misiones, el caso plantea un modelo de articulación entre política pública, formación técnica y estrategia empresarial.

Un proceso en desarrollo

La incorporación a Argentina Exporta y el acercamiento a DEULA-Nienburg no representan todavía un punto de llegada. Se trata más bien de una fase inicial en un proceso que combina aprendizaje institucional, inversión en conocimiento y construcción de redes internacionales.

En las próximas etapas será clave observar si el diagnóstico técnico del programa exportador se traduce en operaciones comerciales concretas y si las conversaciones con el centro alemán derivan en programas formativos efectivos para los trabajadores de Oberá.

La empresa ya tomó una decisión estratégica: abrir su estructura productiva al aprendizaje internacional y al comercio global. Lo que resta por ver es hasta qué punto esa apuesta logra transformar a una pyme metalmecánica regional en un actor más visible dentro del circuito de innovación agrícola.

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Industria misionera: legado intergeneracional y desafíos frente a la apertura de importaciones

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La Semana de la Industria en Misiones se consolidó como un espacio estratégico de reflexión y acción para el sector productivo, con actividades en distintas localidades de la provincia y la participación activa de cámaras empresariales, instituciones educativas y organismos públicos. El mensaje central fue claro: la industria misionera no solo sostiene empleo y producción, sino que también representa un legado intergeneracional que impulsa el desarrollo regional

El evento, organizado por el Ministerio de Industria, la Confederación Económica de Misiones (CEM) y cámaras sectoriales como la CLGSM, APICOFOM y AMAYADAP, puso en valor el rol estratégico del conglomerado industrial misionero en un escenario nacional de apertura de importaciones que tensiona la competitividad local.

En Puerto Rico, reconocida como Capital de la Industria, se desarrolló el encuentro “Industrias Misioneras: tradición, valor agregado y futuro”. Allí, el presidente de la CLGSM, Luis Steffen, destacó la inventiva y resiliencia de los pioneros que sentaron las bases de un entramado industrial que hoy genera más de 200 empleos directos. “La única forma de avanzar es mediante el trabajo diario, la producción, la inversión y la generación de fuentes de trabajo”, afirmó, subrayando la necesidad de articular esfuerzos comunitarios pese a políticas nacionales que —según advirtió— “no acompañan” el desarrollo del sector.

Innovación, diseño y profesionalización: ejes del crecimiento

En Oberá, la jornada +Diseño reunió a empresarios, estudiantes y docentes de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), en un espacio de vinculación que reafirmó al diseño como motor de innovación para la forestoindustria.

El presidente de la CEM, Guillermo Fachinello, sintetizó el desafío: “Desde la CEM fomentamos la capacitación y la articulación público – privada. En Misiones tenemos el ADN de la madera. El camino es este: profesionalizar e impulsar a las industrias para desarrollar valor agregado”

Desde la Facultad de Ciencias Forestales, el decano Fabián Romero focalizó y reconoció el círculo virtuoso que se genera entre el sector académico, el sector privado y público. Además, destacó que como provincia necesitamos otorgar valor a nuestra materia prima, generando empleo y mucho más. La ventaja estratégica de Misiones es que aquí las especies forestales crecen mucho más rápido que en otras partes del mundo y que el recurso humano está formado y calificado en toda la cadena forestoindustrial.

Ivonne Aquino, al frente de la Facultad de Diseño remarcó la sinergia y el trabajo compartido para la entrega de los diplomas luego de un tramo académico sumamente emotivadir y desafiante. Hay un interés genuino de formación continuo en el sector”; indicó.

Desde la Universidad, la rectora, Alicia Bohren se refirió al gran desafío de articular conocimientos que circulan dentro de la universidad y que requieren nexos con las demandas actuales de la sociedad.

“La profesionalización es del sector es clave para potenciar la Industria”, indicó el Ministro de Industria Federico Fachinello. Además, mencionó la apertura de las importaciones como una política nacional que no favorece la competitividad en igualdad de condiciones para la Industria misionera.

El ministro de Industria, Federico Fachinello, coincidió en que “la profesionalización del sector es clave para potenciar la industria”, aunque alertó que la apertura de importaciones “no favorece la competitividad en igualdad de condiciones para la industria misionera”.

Industria como política de Estado

El saldo de la Semana de la Industria dejó un consenso transversal: la necesidad de consolidar la articulación público-privada, fortalecer la capacitación continua y generar condiciones macroeconómicas previsibles. La industria misionera se perfila así no solo como motor de empleo, sino también como columna vertebral de la economía regional, en un momento en el que la profesionalización y el valor agregado son las claves para proyectar al sector a mercados más amplios.

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