Obesidad

El 60% de los argentinos tiene sobrepeso y la industria alimenticia es la culpable

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Chau a “moderar la porción”, mejor comer comida real.

Según datos de la 4ta. Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, hoy el 61,6% de los argentinos tiene exceso de peso. La obesidad afecta a más del 25% y el sobrepeso casi al 40%, con graves consecuencias para la salud cardiovascular.

En los últimos 15 años la población con obesidad aumentó dos tercios, hoy afecta al 25% de los argentinos y el sobrepeso casi al 40% , con graves consecuencias para la salud cardiovascular. Pero surge la duda: ¿hay que combatir la obesidad agresivamente o atender más a otros factores de riesgo?

La Federación Argentina de Cardiología promueve un nuevo enfoque que sugiere que la acumulación de grasa es la respuesta natural del organismo a la “dieta industrial”: ¿Sigue siendo válida la estrategia de exigirle “moderación” al paciente? ¿Qué otros caminos hay?

No existe ninguna duda sobre la asociación entre la obesidad y la enfermedad cardiovascular y sus factores de riesgo. En línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la mayoría de las sociedades médicas, la Federación Argentina de Cardiología (FAC) “promueve de manera activa desde hace años la concientización acerca de la necesidad de un cambio de hábitos en toda la sociedad, desde la familia hasta las industrias y las instituciones del Estado, a fin de que desde la niñez y la adolescencia cada chico pueda tener el derecho a una alimentación saludable, ya que es esa la única manera de evitar la aparición de los factores de riesgo cardiovascular crónicos en la adultez, cuando en general ya es demasiado tarde”, afirma el Dr. Jorge Camilletti (Mat. N° 110356), presidente de la FAC.

Si bien los factores genéticos inciden, mantener durante años una alimentación excedida en grasas saturadas e hidratos de carbono simples refinados (harinas), pocas frutas y verduras, sumado a la falta de actividad física, son un combo fatal que tiene como resultado sobrepeso, obesidad, presión arterial elevada, diabetes tipo 2, exceso de triglicéridos y colesterol.

Aunque suene apocalíptico, esa es la dieta que hoy por hoy constituye un factor común de toda la humanidad.

Pero no pasa solamente por una cuestión estética, el más perjudicado es nuestro sistema cardiovascular: los infartos y ACV se han convertido en pocas décadas y por lejos la primera causa de muerte prematura y discapacidad.

La Federación Argentina de Cardiología afirma que sería un grave error seguir “culpabilizando” al paciente con sobrepeso por el estado de su salud, “como si el galopante crecimiento epidemiológico de la obesidad en todas las sociedades industrializadas obedeciera en realidad a una pandemia de falta de voluntad de la gente por bajar de peso”. Todo lo contrario, en estos últimos años la sociedad está más obsesionada por la imágen y adelgazar.

La FAC también afirma que “la estigmatización no produce reducción de peso”, hay que tener en cuenta las condiciones de vida de las personas en lugar de hacer foco en el “estilo de vida” , porque “no todos pueden elegir comer platos gourmet y jugar golf por las tardes”.

Si nos dejamos llevar por los prejuicios, el principal condicionante de la salud sería, el entorno socioeconómico de las personas, por supuesto que es innegable que las posibilidades de elegir están afectadas por el poder adquisitivo y por la accesibilidad de los alimentos, entre muchos otros factores.

Sin embargo la epidemia global de obesidad crece incluso en países y en entornos con mayor ingreso por habitante, y esto, sumado a la investigación biomédica más reciente, dió como resultado nuevos enfoques médicos que incluso se replantean qué es la obesidad: “Acumular grasa es un mecanismo adaptativo con el que el organismo en realidad se defiende de un entorno como el que actualmente se ha creado a raíz de la dieta industrial, de la comida ultraprocesada que nos impulsa a comer más y más y que ha logrado quebrar los circuitos regulatorios naturales del ciclo del hambre y la saciedad”, explica el Dr. Esteban Larronde, médico especialista en Cardiología (N.P. 3329 – Prov. de Neuquén) Secretario Regional de Prensa y Difusión de FAC.

Las estrategias de control de peso basadas en la “moderación” y en ingerir “la porción justa” siguen siendo las más habituales, “porque son funcionales a las estrategias comerciales de muchas empresas muy poderosas e influyentes del mercado alimenticio, que no solamente viven estimulando el consumo a través de la publicidad y la oferta permanente en todas partes, sino que además influyen, en muchos casos, en la comunidad médica a través de especialistas de referencia y del financiamiento de estudios científicos”, sostiene este especialista.

En países como China, donde hay menos obesidad y a pesar de su genética no propensa a formar tejido
adiposo, desde que los alimentos comenzaron a industrializarse, la gente muere antes por problemas cardíacos y ACV.

Según el Dr. Larronde, el caso de China “muestra claramente que la obesidad es un síntoma del trastorno que la dieta industrializada produce en el organismo, y que el verdadero problema es ese síndrome metabólico, porque es lo que destruye la salud cardiovascular, aunque no se manifieste como obesidad”.

Descubierto en la década de 1980, el concepto de “síndrome metabólico” fue cobrando cada vez más importancia en la medicina cardiovascular: agrupa al conjunto de los factores de riesgo crónicos –obesidad abdominal, alteración de los lípidos, colesterol LDL alto, resistencia a la insulina, descontrol de la presión arterial y de los niveles de azúcar en la sangre– que actúan de manera conjunta e interrelacionada incrementando el riesgo de infarto, ACV, enfermedad renal y otras patologías, además de deteriorar la calidad de vida y acortarla.

Para el Dr. Alcalá, en cambio, “la obesidad es una causa de infarto no tratada”, y el problema es que la lucha contra la obesidad no ha sido aún lo suficientemente agresiva: “Es evidente que la que está enferma de obesidad es la sociedad”.

Para el especialista neuquino, creer que este problema se soluciona enseñándole a la población –especialmente cuando ya ha entrado en el círculo del aumento de peso– a consumir alimentos ultraprocesados “con moderación” es una peligrosa ilusión, porque la dieta industrial desequilibra completamente nuestro organismo. “Se nos dice que somos obesos porque comemos mucho y nos movemos poco, pero lo cierto es que la gente no es dueña de comer menos y moverse más, y que para el cuidado de la salud cardiovascular es necesario cambiar los alimentos que consumimos, y ese cambio es difícil, lleva mucho tiempo e incluye al entorno social”, asegura el experto.

Entonces el problema no es la persona, sino la sociedad y el gobierno que no exigen que las opciones saludables sean las más accesibles y fáciles de seguir.

La Federación Argentina de Cardiología concluye: “La única manera de cuidar la salud de los argentinos es lograr
que, desde el entorno familiar y escolar, los niños y jóvenes puedan acceder a una alimentación más saludable y adquirir el hábito fundamental de la actividad física, a fin de gozar del derecho de llegar a la vida adulta sin que la
sociedad les imponga la carga de los factores de riesgo ya instalados, atentando silenciosamente contra su salud y
contra su calidad y esperanza de vida”.

Principales características de la dieta industrial:

  1. Menos alimentos “vivos “o “crudos” con alto contenido en “agua biológica”, pocas frutas, verduras y hortalizas, a menudo desnaturalizadas por la excesiva cocción, por las técnicas de conservación u otras técnicas culinarias agresivas.
  2. Sustituir el agua natural por refrescos, azucarados, gasificados, con productos aditivos químicos y por una gran variedad de bebidas alcohólicas. En el agua que actualmente se consume se detectaron múltiples sustancias contaminantes como antibióticos, pesticidas, etc.
  3. Los cereales están excesivamente refinados, perdiendo su condición de “vivos”. Se eliminaron las variedades ancestrales y se modificó su material genético, cambiándolas por variedades más productivas. Como resultado, tienen menos fibra natural y brote germinal. Esto, a su vez, prolonga la fecha de caducidad.
  4. Los alimentos tienen un índice glucémico cada vez más alto, que eleva en exceso el nivel de glucosa en la sangre ocasionando un aumento de insulina luego de las comidas y otras alteraciones metabólicas que conducen a la acumulación de grasa en el tejido adiposo, así como el aumento de sustancias pro-inflamatorias en los diversos órganos.
  5. La composición de los ácidos grasos de la dieta se altera, por reducir el consumo de ácidos grasos poli-insaturados y mono-insaturados y el aumento de los ácidos grasos saturados. La alimentación industrial del ganado hizo que las carnes contengan niveles muy altos de grasas saturadas, lo cual no sucedía antes cuando los animales se alimentaban naturalmente. Es decir, se están criando animales gordos y sebosos, con más kilos por unidad, con fines exclusivamente comerciales. Estas grasas saturadas, grasas “trans” u otras grasas artificiales, todavía no han sido bien estudiadas y podrían no ser bien toleradas por el organismo humano.
  6. Mayor porcentaje de proteínas en la dieta, el aumento del contenido proteico en la alimentación altera el equilibrio ácido-base con tendencia a acidificar el medio interno, lo cual favorecería la depleción de calcio y el aumento de sus necesidades basales.Los sistemas enzimáticos del organismo, no están adaptados a tanta proteína, por lo que se producen bloqueos enzimáticos. Asimismo podría haber una sobrecarga del sistema de excreción renal y la interferencia de proteínas extrañas en el sistema inflamatorio e inmune.
  7. La aplicación de las nuevas técnicas industriales desnaturalizan muchos nutrientes. Por ejemplo, el calor excesivo ocasionado por la pasteurización o el cocimiento excesivo de los alimentos o las frituras intensas o el calentamiento por los aparatos de microondas, etc. Estas macromoléculas modificadas o alteradas, podrían no ser bien asimiladas o utilizadas por el organismo y al no poder eliminarlas, podrían “ensuciarlo” e inducir reacciones inflamatorias o auto-inmunes. Destacamos el refinado de los aceites, que ocasionan la pérdida de antioxidantes y de sustancias anti-inflamatorias, que son destruidas o modificadas, pudiendo convertirse en peligrosas, cuando su elaboración se realiza a altas temperaturas.
  8. Comer conservas o alimentos embotellados que fueron sometidos a técnicas de conservación. Antiguamente se utilizaban conservantes naturales con moderación, que permitían alargar la vida de los alimentos, como la salmuera, los adobes, los encurtidos, los escabeches, los ahumados, el secado, etc. Pero actualmente se embotella casi todo, perdiendo en su proceso gran cantidad de nutrientes, alterándolos y convirtiéndolos preferentemente en alimentos energéticos.

Fuente Urgente24

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La yerba mate puede aumentar los niveles de antioxidantes en las personas con sobrepeso y obesas

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Un nuevo estudio de Brasil afirma que consumir un litro de yerba mate al día (pero no de té verde) puede incrementar los niveles de una enzima antioxidante relacionada con el colesterol HDL (bueno) en personas obesas y con sobrepeso.

 

Los datos de un ensayo clínico aleatorizado de ocho semanas indican que el consumo de yerba mate se relacionaba con un aumento del 10% de la enzima antioxidante paraoxonasa-1 (PON1), que está estrechamente relacionada con la lipoproteína de alta densidad (HDL), en comparación con el control (té de manzana) y té verde.

También se registró una reducción en los niveles de leptina en el grupo de mate, declararon los investigadores dirigidos por Guilherme Balsan y Vera Lúcia Portal de la Fundación Universitaria de Cardiología -IC/FUC.

“La ingesta diaria de un litro de yerba mate durante ocho semanas en sujetos con sobrepeso u obesidad y dislipidemia aumentó su capacidad antioxidante a través del aumento de los niveles séricos de PON1 y se relacionaba positivamente con el aumento de HDL-c, destacando el papel protector de este compuesto contra la enfermedad aterosclerótica,” escriben los investigadores en el Nutrition Journal.

“La reducción de lo niveles de leptina en el grupo de la yerba mate se relacionaba de forma significativa con la reducción de insulina e IMC (Índice de Masa Corporal).”

“Estos resultados demuestran el papel antioxidante de la yerba mate y sus posibles beneficios en el metabolismo glucémico y el control de peso corporal.”

yerba mate

Atención creciente

La yerba mate (Illex paraguariensis) es una bebida similar al té que tradicionalmente se consume en varios países sudamericanos vertiendo agua hervida en altas concentraciones de hojas. Los ingredientes activos de la bebida incluyen polifenoles y derivados de la cafeína como ácido cafeico, ácido clorogénico y diferentes formas de ácido cafeoilquínico. La yerba mate también contiene fitosteroles y saponinas.

La bebida ha estado recibiendo una cada vez mayor atención fuera de América del Sur gracias al atractivo mundial de estrellas del fútbol de América Latina como Lionel Messi y Luis Suárez, ambos jugadores del F.C. Barcelona.

El nuevo estudio observó los beneficios potenciales para la biogénesis mitocondrial y termogénesis.

Detalles del estudio

Los investigadores brasileños reclutaron a 142 hombres y mujeres con sobrepeso y obesidad de entre 35 y 60 años para que participaran en el ensayo. Los participantes fueron asignados aleatoriamente para que recibieran un litro diario de yerba mate, té verde o té de manzana (control)  durante ocho semanas.

Los resultados mostraron que los participantes del grupo de la yerba mate experimentaron un incremento en la capacidad antioxidante relacionada con los mayores niveles de PON1 y esto se relacionaba de forma positiva con el incremento de los niveles de colesterol HDL.

Por otro lado, los investigadores dijeron que el té verde no tuvo impacto en PON1 o en la leptina.

“Los estudios epidemiológicos y de cohortes proporcionaron pruebas convincentes sobre el papel protector de PON1 contra la enfermedad arterial a través de su capacidad para prevenir la oxidación de lípidos y limitar el desarrollo de la lesión aterosclerótica debido a su conexión con HDL “, explicaron los investigadores. “En el presente estudio, la variación en los niveles de PON1 también presentó una asociación significativa con HDL. Este resultado refuerza el hecho de que el PON1 está estrechamente relacionado con el HDL, promueve la inhibición de la oxidación de LDL y disminuye los lípidos oxidados en las lesiones ateroscleróticas.”

consumir un litro de yerba mate al día

“También es una evidencia de la actividad antioxidante de la yerba mate en los humanos que resulta en un aumento de los niveles de la enzima y en una interacción positiva con HDL”. 

“Estos resultados sugieren que la yerba mate y otros antioxidantes nutricionales, a través de un mecanismo no del todo claro, mejoran los niveles de la enzima antioxidante PON1 y puede ofrecer beneficios como protectores cardiovasculares”. 

Los investigadores solicitaron estudios más amplios para confirmar estos resultados.

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Obesidad Infantil: estadísticas argentinas sobre un problema mundial

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El sobrepeso y la obesidad son uno de los principales problemas de salud pública de la actualidad a nivel mundial. Tal es así que, en los últimos 30 años, sus índices han llegado a triplicarse.

Según los últimos datos arrojados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes -de 5 a 19 años- con sobrepeso u obesidad. Asimismo, junto a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), indican que la prevalencia de obesidad en menores de 5 años es de 6,2% (41 millones) a nivel global, con un aumento de 33% desde el 2000 al 2016.

Argentina: un mal ejemplo en la región

Nuestro país presenta el mayor porcentaje de obesidad infantil en niños y niñas menores de cinco años en la región de América Latina. Los números lo avalan: según la Base de Fatos Global sobre Crecimiento Infantil y Malnutrición de la OMS, los argentinos poseen un 7,3% de prevalencia. Asimismo, según el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI) de nuestro país, 1 de cada 3 niños en edad escolar tiene sobrepeso u obesidad.

Si bien la seguridad de los edulcorantes no calóricos en cualquier etapa de la vida – incluyendo la niñez- ha sido afirmada por autoridades normativas durante casi cuatro décadas, todavía surgen preguntas sobre cómo deben utilizarse.

“Desde el punto de vista de la toxicidad, los edulcorantes no calóricos (ENC) son seguros durante cualquier etapa de la vida incluyendo la niñez, respetando los límites de la ingesta diaria admitida” asegura Susana Socolovsky, consultora técnica internacional en innovación tecnológica de alimentos y regulaciones alimentarias de Argentina. “En niños con condiciones que así lo requieran, como puede ser la obesidad, síndrome metabólico o diabetes tipo 1 y 2, los ENC pueden resultar una herramienta adicional a incluirse dentro de un plan de vida saludable que integre una dieta balanceada y actividad física” finaliza.

Referencias

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Llega a la Argentina novedoso medicamento para bajar de peso

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La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) autorizó la comercialización de una nueva droga para el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso (asociado a comorbilidades), que ya se encuentra disponible en la Argentina. Este nuevo medicamento, con nombre genérico  ‘liraglutida’, se administra en forma inyectable mediante una lapicera prellenada y demostró beneficios significativos y sostenidos en la reducción del peso corporal y, por lo tanto, mejoras en los factores de riesgo cardiometabólico, al indicarse junto a una dieta sana reducida en calorías y un programa regular de actividad física.
Se trata de un análogo del GLP-1[3], una hormona que el organismo  libera en el intestino después de comer. Actúa sobre los receptores del cerebro que controlan el apetito y la saciedad, lo que resulta en una menor ingesta de alimentos y la consecuente pérdida de peso.
Está indicada bajo supervisión médica para personas mayores de 18 años con un Índice de Masa Corporal (IMC, coeficiente que surge de dividir el peso sobre la altura dos veces) mayor o igual a 30 (obesidad) o mayor o igual a 27 (sobrepeso), siempre que presenten alguna enfermedad relacionada con el exceso de peso, como prediabetes, diabetes mellitus tipo 2, presión arterial elevada, niveles anormales de grasas en sangre o problemas respiratorios durante el sueño denominados ‘apnea obstructiva del sueño’4.
“Por primera vez en más de 20 años, se presenta en nuestro país una alternativa farmacológica nueva respaldada por numerosas investigaciones científicas que demostraron que, combinada con actividad física y dieta saludable, los participantes que recibieron la nueva droga obtuvieron una reducción de peso considerablemente superior respecto de quienes recibieron placebo y, lo que es todavía más importante, lograron mantener ese descenso en el tiempo”, sostuvo el Dr. Alberto Cormillot, médico diplomado en Enfermedades Crónicas, Director de la Carrera de Nutrición de la Universidad Isalud.
Por su parte, la Dra. Mónica Katz, médica especialista en Nutrición, Directora de Posgrados en Obesidad de la Universidad Favaloro, destacó que “la aparición de un fármaco para uso crónico es una herramienta fundamental para enfrentar la epidemia incontrolable de obesidad y sobrepeso. Sobre todo si tiene, como en el caso de liraglutida, un perfil de seguridad y eficacia importante”.
Ambos especialistas coincidieron en la importancia de que la indicación de este medicamento siempre se dé en el marco del seguimiento a cargo de un médico especialista, que incluya además cambios en el estilo de vida: un plan de alimentación equilibrado y actividad física habitual a largo plazo.
La obesidad es una condición crónica que se asocia con el desarrollo en el tiempo de serias comorbilidades como hipertensión, diabetes tipo 2, trastornos en los lípidos, ciertos tipos de cáncer y una reducción de la expectativa de vida. Estos riesgos se incrementan en los casos de obesidad mórbida (IMC mayor a 35). Es una enfermedad compleja y multifactorial en la que confluyen factores genéticos, psicosociales, de comportamiento y psicológicos12.
Resultados en estudios clínicos
La eficacia y seguridad de liraglutida fue evaluada en el programa de estudios clínicos ‘SCALE (Saciedad y Adiposidad Clínica – Evidencia con Liraglutida en pacientes diabéticos y no diabéticos), que incluyó más de 5 mil pacientes con obesidad o con sobrepeso, que presentaban al menos una comorbilidad asociada al exceso peso. En este programa, liraglutida asociada a un plan de alimentación y ejercicio, demostró ser superior al placebo (plan de alimentación y ejercicio solamente) en términos de pérdida de peso y mejoría de los factores de riesgo cardiometabólico.
Uno de los estudios de dicho programa, liderado por el Dr. Pi-Sunyer y publicado en el New England Journal of Medicine, mostró que en pacientes no diabéticos con obesidad o con sobrepeso que presentaban al menos una comorbilidad asociada al exceso de peso, el 63.2% de los pacientes logró reducir más del 5% de su peso, el 33.1% bajó el 10% y 14.4% obtuvo una disminución superior al 15%, logrando mejorar su bienestar y calidad de vida1
Reducir el peso entre un 5 y un 10% ha demostrado importantes beneficios para la salud, incluyendo disminución de los niveles de glucosa en sangre, de la presión arterial, de los valores de colesterol malo (LDL) y de los episodios de apnea del sueño[4],[5].
En el estudio realizado por el Dr. Pi- Sunyer también se evidenció que, en promedio, los pacientes redujeron su perímetro de cintura en 8,2 cm1. El perímetro de cintura es un indicador antropométrico que señala específicamente riesgo cardiometabólico. El máximo recomendado es de 102 cm para los varones y 88 cm en las mujeres.
“Los protocolos de investigación detrás de liraglutida evidencian un muy buen perfil de eficacia y seguridad: muchas personas pierden más del 10% del peso inicial y los efectos adversos reportados son gastrointestinales, leves y transitorios”, subrayó la Dra. Katz.
“Nuestro cerebro está diseñado evolutivamente para defenderse de la carencia, pero no de la abundancia. Y muchas personas, ante la sobreoferta de alimentos, se exceden en la ingesta. En una persona delgada, se produce un equilibrio entre la grasa que se ingiere y el requerimiento del cerebro, manteniéndose lo que se denomina ‘neuroplasticidad cerebral’, explicó el Dr. Cormillot, y agregó: “mientras que en un individuo que ingiere demasiadas grasas, sal y azúcares, ese equilibrio que está regulado por una hormona llamada ‘leptina’, se rompe y el cerebro pierde la función de poner un límite. El sistema de alimentación que tenemos hoy en día contribuye a que se rompa ese sistema. Solo por dar un ejemplo, según las cifras de la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, cada año en promedio ingresan a la categoría de sobrepeso u obesidad más de 500 mil mayores de 18 años”.
“Sin embargo, las personas con obesidad no siempre reconocen su condición, y menos aún consideran que es una ‘enfermedad’ y que la consulta con el profesional podría ayudarlas para combatirla”, completó la Dra. Katz.
La Asociación Americana de Medicina reconoció en 2013 a la obesidad como una enfermedad7 que tiene un impacto sobre la salud de quienes la padecen y sobre los sistemas de salud, debido al alto costo que conlleva el tratamiento de sus comorbilidades como la diabetes tipo 28, enfermedades cardiovasculares5,11 y varios tipos de cáncer.12. Actualmente,1.900 millones de adultos tienen sobrepeso en el mundo; de éstos, 650 millones presentan obesidad.[6]
En la Argentina, según las cifras de la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud de la Nación2, el 37,1% de los argentinos mayores de 18 años tiene sobrepeso (43,3% en varones y 31,3% en mujeres), mientras que 1 de cada 5 (20,8%) padece obesidad (22,9% en varones y 18,8% en mujeres). En total, casi 6 de cada 10 (57,9%) presentan sobrepeso u obesidad.
Acerca de liraglutida
Liraglutida 3 mg (#) es un análogo del péptido-1 similar al glucagon que tiene un 97% de similitud con el GLP-1 humano, una hormona que el cuerpo libera en respuesta a la ingesta de alimentos.
Al igual que el GLP-1 humano, liraglutida regula la saciedad y genera un descenso de peso ante una disminución en la ingesta de calorías.
Liraglutida 3 mg fue evaluado en el programa de ensayos clínicos en fase 3 “SCALE” (Saciedad y Adiposidad Clínica – Evidencia con liraglutida en pacientes diabéticos y no diabéticos), un estudio realizado en más de 5.000 pacientes con obesidad o con sobrepeso que presentaban al menos una comorbilidad asociada al exceso peso[1].
La seguridad y tolerabilidad de liraglutida 3 mg está avalada por estas investigaciones que involucraron a más de 5 mil pacientes[2]. Entre los efectos secundarios más comunes reportados, se presentaron nauseas, diarrea, estreñimiento y vómitos. Sin embargo, la mayoría de estos efectos fueron transitorios y desaparecieron después de los primeros días de uso del medicamento.
La prescripción de liraglutida 3 mg debe ser realizada por un médico especialista y se debe contar con un seguimiento continuo del paciente. Siempre debe asociarse a un plan de alimentación y un aumento de la actividad física. El tratamiento, de acuerdo a la indicación médica, incluye la aplicación subcutánea una vez al día -en el brazo, abdomen o muslo- de una dosis de la medicación mediante un dispositivo prellenado con forma similar a la de una lapicera.

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El Grupo de Obesidad del Hospital Escuela continúa con charlas regulares a la comunidad

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Desde el Grupo de Obesidad del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” recuerdan a la comunidad que el primer miércoles de cada mes a las 11 hs, dan charlas en el nosocomio. Los grupos regulares se reúnen todos los meses y continuarán con sus actividades. También se concretan en forma regular consultorios semanales, ateneos mensuales y cirugías bariátricas, orientados a mejorar la calidad de vida de los pacientes.
En este sentido los doctores Eduardo Carrozo (MP03881) y Karina Morgenstern (MP 04673) explicaron que el grupo de obesidad esta compuesto por profesionales del Hospital Escuela de diferentes sectores como ser: clínica, nutrición, diabetes, salud mental, cirugía, enfermería.
“Venimos trabajando hace varios años y en el 2018 se continuará en forma regular con consultorios semanales, ateneos mensuales y cirugías”., coincidieron los profesionales.
Al tiempo que agregan que una vez al mes realizan charlas a la comunidad donde se abordan diferentes aspectos de la obesidad el primer miércoles de cada mes a las 11 hs en el Hospital Escuela.
Durante los encuentros, los pacientes comentan sus propias experiencias al paciente que está comenzando su tratamiento; “escuchar al que está más avanzado lo ayuda bastante”, comentaron.
Además mencionaron que vienen realizando en forma regular cirugías bariátricas.
Resaltando la importancia del acceso a cirugías bariátricas en el ámbito público explicaron “la obesidad es una enfermedad muy compleja y crónica, invalidante, representa un riesgo para la persona e implica un gran costo para un centro asistencial que lo atiende, por lo que la idea es brindar a la persona misionera sin recursos y sin cobertura, las mismas prestaciones que en cualquier sanatorio, el mismo equipo, la misma atención, los mismos lineamientos de cuidados internacionales, las mismas técnicas quirúrgicas”.
También afirmaron que es elevado el número de consultas por obesidad “muchos pacientes van recomendando al equipo”.
Finalmente aconsejaron a las personas con sobrepeso, comer sano, no hacer dieta sino comer bien que sería realizar las cuatro comidas en el día, porciones moderadas, incorporar más frutas y vegetales, tomar agua, realizar actividad física todos los días, descansar bien y consultar al médico para un control clínico general.

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