ORGANIZACIONES SOCIALES

Empresas tecnológicas impulsan Halketon para resolver la crisis de gestión que afecta a las ONGs argentinas

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Un grupo de empresas argentinas vinculadas a tecnología, creatividad e innovación lanzó Halketon, una iniciativa que busca conectar al ecosistema tech con las necesidades operativas de organizaciones sociales que enfrentan crecientes dificultades para sostener financiamiento y profesionalizar su gestión.

La propuesta surge luego de una investigación realizada entre abril y mayo de 2026 por Paisanos, Fardo, Crecimiento y Querido Lunes, que relevó problemáticas en ONGs locales y detectó un dato que las organizadoras calificaron como crítico: más del 90% de las organizaciones entrevistadas aseguró que no puede medir correctamente su impacto, una limitación que dificulta el acceso a financiamiento.

El diagnóstico también identificó problemas vinculados a la gestión manual de bases de donantes, un aspecto que, según el estudio, se transformó en uno de los principales riesgos para la sostenibilidad institucional del tercer sector.

El 90% de las ONGs argentinas no puede medir su impacto: Llega Halketon, la iniciativa tech que busca revertirlo

Un reciente proceso de investigación realizado por Paisanos, Fardo, Crecimiento y Querido lunes, empresas argentinas de tecnología y creatividad, entre abril y mayo de 2026, arrojó un dato crítico para el ecosistema social argentino: más del 90% de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) entrevistadas identifica la imposibilidad de medir su impacto como un freno concreto para conseguir financiamiento. Esta problemática, combinada con la gestión manual de sus bases de donantes, representa hoy el mayor riesgo para la sostenibilidad de estas instituciones.

Frente a esta urgencia, Paisanos, Crecimiento, Fardo y Querido Lunes, presentan Halketon, un hackathon de 12 horas diseñado para construir puentes entre el talento tecnológico y las necesidades críticas del tercer sector. 

Ya está abierta la inscripción a través del siguiente formulario:   https://forms.gle/VTGhJESn1DMhkUTD8. Para participar, los requisitos son saber construir un producto con IA y conformar equipos de entre 2 y 4 integrantes. Las inscripciones estarán abiertas hasta el viernes 29 de mayo.

El evento se llevará a cabo el sábado 6 de junio de 2026 en el Crecimiento Aleph Hub de Buenos Aires, donde se espera reunir a 200 profesionales para crear herramientas digitales funcionales.

Tecnología al servicio de la sostenibilidad

Un hackathon es tradicionalmente una jornada intensiva donde equipos multidisciplinarios de programadores, diseñadores y perfiles tech colaboran para construir soluciones tecnológicas en tiempo acotado. Es un formato muy utilizado en la industria para resolver desafíos concretos. Sin embargo, Halketon introduce un diferencial fundamental: lo que se construye ese día tiene un impacto social directo y los desafíos a resolver no son escenarios hipotéticos, sino problemáticas reales surgidas de la investigación directa con 16 ONGs locales.

El nombre del evento fusiona “Hack” y “Alke”, término griego asociado a la fuerza, el coraje y la capacidad de sostener al otro. Bajo esta premisa, durante 12 horas ininterrumpidas de 10:00 a 22:00hs, los equipos tecnológicos de los participantes elegirán un desafío y desarrollarán una solución funcional. Los resultados pueden ir desde una aplicación y sistemas de gestión, hasta automatizaciones y dashboards de visualización de datos.

A diferencia de los eventos tradicionales del sector, todo lo construido durante la Halketon quedará disponible como herramienta de código abierto (open source). Esto garantiza que las soluciones estén listas para ser utilizadas desde el primer día por cualquier organización que lo necesite, democratizando el acceso a tecnología de calidad.

El rol de las empresas y el valor de participar

El llamado a la acción está dirigido a empresas y actores del sector privado que deseen involucrarse y apoyar la iniciativa. Las ONGs que quieran participar activamente tendrán reuniones previas donde se les proveerá de la información así validan su aporte como mentoras en la jornada de Halketon acompañando a los participantes, y asegurándose que las soluciones respondan fielmente a sus necesidades operativas.

Para las empresas y organizaciones, sumarse a Halketon representa múltiples beneficios:

• Herramientas digitales a medida: Acceso a soluciones funcionales y aplicables desde el primer día.

• Visibilidad estratégica: Posicionamiento destacado frente a la vibrante comunidad tech de Buenos Aires.

• Networking de alto valor: La posibilidad de generar vínculos a largo plazo con desarrolladores, talentos y otras empresas del ecosistema tecnológico y social.

Las empresas interesadas en sumarse a esta iniciativa, apoyar el evento o solicitar información adicional pueden contactarse directamente a marketing@paisanos.io.

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A 50 años del golpe, “la idea de memoria completa es una reivindicación del terrorismo de Estado”

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A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Misiones volvió a poner la memoria en la calle, pero esta vez con una carga política más explícita. La movilización realizada este martes 24 en Posadas, con paso por ex centros de detención y sedes de fuerzas de seguridad hasta la plaza 9 de Julio, no se limitó a la conmemoración del terrorismo de Estado: incorporó una lectura directa sobre el escenario nacional actual y convirtió el acto en una advertencia sobre las libertades democráticas, el rol del Estado y la vigencia de los derechos humanos. La pregunta que quedó flotando no fue solo cómo recordar el pasado, sino qué señales del presente empiezan a ser leídas como un motivo de alarma.

La jornada reunió a organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos, familiares de desaparecidos, exdetenidos y militantes que marcharon desde la intersección de Mitre y Buenos Aires hasta distintos puntos vinculados a la represión ilegal en la provincia. El recorrido incluyó Jefatura de Policía, Policía Federal, la antigua Cárcel de Posadas (actual CEP 4), la sede de Inteligencia del Ejército, Gendarmería Nacional y la sede administrativa del Ejército. El cierre fue en la plaza 9 de Julio, donde se leyó un documento y se dejó abierto el micrófono para intervenciones de distintas agrupaciones.

De la conmemoración al señalamiento político

La movilización mantuvo el núcleo histórico del 24 de marzo —memoria, verdad y justicia—, pero sumó una capa de intervención política sobre el presente. En ese marco se inscribieron las palabras de Mario Coutouné, expreso político, hermano de una desaparecida por la dictadura y militante de Política Obrera, quien durante la jornada vinculó el aniversario de los 50 años del golpe con una crítica frontal al Gobierno nacional y a lo que definió como una avanzada sobre derechos y libertades.

Su planteo no quedó en una evocación general. Coutouné cuestionó la idea de “memoria completa”, la asoció a una reivindicación del terrorismo de Estado y sostuvo que la fecha también debía servir para advertir sobre medidas que, a su entender, anticipan un endurecimiento del poder. En esa línea, mencionó el tratamiento de una modificación del servicio de inteligencia, la posibilidad de detenciones arbitrarias, el rastreo digital sin control judicial y la pérdida de derechos laborales y sindicales.

La intervención tuvo un tono de denuncia política y buscó correr la conmemoración del terreno exclusivamente simbólico. Allí apareció una de las claves de la marcha de este año: para una parte de los sectores movilizados, el 24 de marzo ya no solo funciona como recuerdo del pasado, sino también como una herramienta para leer el presente y ordenar una respuesta política.

Del terrorismo de Estado a las alertas sobre el presente

En dialogo con Economis, Coutouné avanzó sobre un terreno sensible: vinculó la agenda de derechos humanos con debates actuales sobre inteligencia, organización de los trabajadores, derecho de huelga y capacidad de respuesta de las organizaciones sociales. Su crítica apuntó a lo que definió como una reivindicación del terrorismo de Estado bajo la idea de “memoria completa”, y desde allí trazó un paralelo entre el clima previo al golpe y determinadas decisiones o debates contemporáneos.

No se trató, en su exposición, de una comparación lineal ni de una descripción institucional cerrada, sino de una lectura militante sobre el presente político. El eje de su argumento fue que los retrocesos en derechos, la pérdida de herramientas de organización y las reformas que afectan libertades públicas deben ser observados no como hechos aislados, sino como parte de una secuencia que exige debate y reacción en sindicatos, lugares de trabajo y espacios de militancia.

En ese punto, su intervención aportó una dimensión política específica a la marcha: trasladó la memoria desde el terreno del consenso histórico al de la disputa contemporánea. Allí apareció una de las claves de la jornada. La conmemoración no solo reunió a quienes sostienen el reclamo de justicia por los crímenes de la dictadura; también funcionó como caja de resonancia para sectores que leen en el presente una reconfiguración del vínculo entre Estado, control social y conflicto laboral.

Una voz militante que tensiona el clima político

Coutouné sostuvo que no se puede permitir que un nuevo deterioro democrático “sorprenda” a la sociedad, y recuperó para eso referencias del período previo al golpe de 1976. Su argumento se apoyó en la idea de que la inacción de dirigencias políticas y sindicales frente a señales de agravamiento institucional también forma parte de la historia que debe ser revisada.

Esa lectura corrió la discusión de un plano memorial hacia uno estratégico. El foco ya no estuvo solo en el pasado dictatorial, sino en la capacidad actual de organización social. Según su planteo, el silencio sindical, la pérdida de derechos laborales y la falta de debate en los lugares de trabajo debilitan la capacidad de respuesta ante escenarios de mayor conflictividad. De ese modo, la memoria aparece no solo como homenaje a las víctimas, sino como herramienta de interpretación política y de reorganización colectiva.

El impacto de esa voz dentro de la jornada no radicó únicamente en la dureza de sus definiciones, sino en el lugar desde donde habla: hermano de una desaparecida y partícipe de una movilización que, a medio siglo del golpe, volvió a reunir a sectores políticos, sociales y de derechos humanos en defensa del “Nunca Más”. Esa combinación entre biografía, militancia y coyuntura le dio peso a su intervención dentro del acto.

La memoria como territorio de disputa

A medio siglo del golpe, el sentido de la fecha se volvió un terreno en disputa más visible. La marcha en Posadas mostró que la memoria ya no se limita a la preservación de una verdad histórica, sino que se reactualiza frente a debates contemporáneos sobre seguridad, organización social, inteligencia estatal y derechos laborales.

En ese marco, el recorrido por ex centros de detención y edificios ligados a las fuerzas de seguridad tuvo una carga doble. Por un lado, reconstruyó territorialmente el circuito de la represión en Misiones. Por otro, reforzó una idea política: que los lugares del pasado no son solo sitios de memoria, sino referencias concretas desde donde interpelar decisiones del presente.

La lógica del acto también acompañó esa lectura. Dejar el micrófono abierto a las agrupaciones no solo amplió la participación: habilitó que la conmemoración tomara un tono más asambleario, más militante y menos ceremonial. Eso fortaleció la dimensión política del evento, aunque también dejó a la vista que dentro del amplio campo de derechos humanos conviven discursos, estrategias y tonos distintos.

Qué expresa esta escena en términos de poder

La movilización dejó una señal relevante en el plano político local. Las organizaciones de derechos humanos, los sobrevivientes, los familiares y los espacios militantes que participaron conservaron capacidad de presencia callejera, de construcción de agenda y de intervención simbólica sobre una fecha central del calendario democrático. No es un dato menor en un escenario donde la disputa por el sentido del pasado también busca traducirse en posicionamientos sobre el presente.

Al mismo tiempo, la incorporación de una crítica abierta al Gobierno nacional reordena el mapa de alianzas y tensiones en torno al 24 de marzo. La memoria aparece así no solo como una política de reparación o un compromiso institucional, sino como una plataforma desde la cual sectores sociales y políticos fijan posición frente a reformas, discursos y dispositivos estatales que consideran problemáticos.

Eso no convierte automáticamente a toda la marcha en una expresión homogénea. Pero sí muestra que la conmemoración dejó de ser un espacio neutro. En Posadas, el aniversario de los 50 años del golpe funcionó como una escena donde se cruzaron historia, derechos humanos y conflicto político contemporáneo.

Un aniversario que no quedó encapsulado en el pasado

En sus declaraciones, Coutouné insistió en una idea: que el golpe de 1976 no fue una irrupción inesperada, sino un proceso precedido por señales, complicidades y silencios. Esa lectura histórica fue llevada al presente como advertencia. Su planteo apuntó a que las organizaciones sociales, sindicales y políticas debatan, se reorganicen y no minimicen medidas que, según su visión, pueden erosionar derechos democráticos.

Más allá de la dureza de esa interpretación, el hecho político concreto es otro: en Misiones, el 24 de marzo de este año no quedó encapsulado en el pasado. Se convirtió en una fecha desde la cual distintos actores intentan intervenir en la discusión pública actual. Eso amplía el alcance de la jornada, pero también eleva la tensión alrededor de su significado.

Lo que habrá que observar en las próximas semanas es si esta lectura más confrontativa del Día de la Memoria se sostiene en nuevas acciones, documentos o articulaciones entre organizaciones, o si queda circunscripta a la potencia simbólica de la fecha. También será relevante ver hasta qué punto la agenda de derechos humanos logra seguir conectando con reclamos sociales más amplios, como el empleo, los salarios y las libertades públicas, sin perder densidad histórica en el camino.

A 50 años del golpe, la escena en Posadas dejó algo más que una conmemoración. Mostró que la memoria sigue siendo una forma de intervención política y que, lejos de clausurarse, el debate sobre su sentido vuelve a abrirse cada vez que el presente empuja nuevas preguntas.

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Organizaciones sociales y sindicales salen a la calle en Posadas por el 24 de Marzo

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A días del 24 de Marzo, en Posadas comenzó a tomar forma una convocatoria con contenido político explícito que desborda la conmemoración tradicional y busca instalar una lectura de presente. La vigilia del lunes 23 de marzo a las 17:00 en ATE Misiones, sobre Salta 2326, y la marcha del martes 24 de marzo a las 08:30 en la intersección de avenida Mitre y calle Buenos Aires, muestran algo más que una agenda de memoria: exponen un intento de reagrupar a sectores sindicales, sociales, universitarios y militantes alrededor de una consigna de confrontación ideológica. Bajo el lema “30.000 razones para defender la patria. 50 años, el mismo enemigo”, la convocatoria enlaza el terrorismo de Estado con una impugnación directa al modelo económico actual. La pregunta de fondo no es solo cuánta gente movilizará, sino qué volumen político podrá condensar esa articulación en un escenario de alta tensión con el Gobierno nacional.

La convocatoria no parte de una sola organización. La nómina de convocantes exhibe un entramado amplio: UTEP, Movimiento Evita, TTT, CTD Aníbal Verón, ADUNAM, Jubilados ATE, Encuentro Patriótico, 13 de Diciembre, CTL, CDP ATE, Movimiento Evita Capitana, Campaña Nacional contra la Violencia Institucional, Oficina de Graduados de la Facultad de Humanidades, Patria Grande, Mesa de la Cultura, Corriente Nuestra Patria y Movimiento Popular Nuestra América. Esa diversidad no es un dato menor. En la política territorial, cuando una fecha logra reunir sindicatos, movimientos sociales, espacios universitarios y organizaciones de cultura, la conmemoración deja de ser solamente memorial para transformarse en un dispositivo de acumulación.

La memoria como plataforma de reorganización política

El 24 de Marzo tiene en Argentina un peso institucional propio, pero en este caso la consigna elegida reordena el sentido de la convocatoria. El texto difundido no se limita al recuerdo de los detenidos-desaparecidos. Plantea una continuidad histórica entre la represión ilegal y un “modelo económico de miseria planificada” que, según los organizadores, fue impuesto “a sangre y fuego” y sigue vigente. Esa definición no funciona solo como consigna: ordena una posición política frente al presente y redefine la calle como escenario de disputa.

Ahí aparece una clave de lectura. La marcha y la vigilia no se presentan como actos aislados ni puramente testimoniales. Se inscriben en una narrativa de resistencia y de continuidad militante: “Estamos llamados a continuar su lucha”, señala el documento. La apelación va más allá de la memoria individual o familiar. Busca producir una identificación política activa, con anclaje en la idea de patria, soberanía, antiimperialismo y liberación nacional.

Ese lenguaje, además, no es neutro. Recupera una tradición política reconocible dentro del campo nacional-popular y la actualiza en una coyuntura donde el conflicto con el Gobierno se expresa tanto en el plano económico como en el simbólico. En ese marco, la calle vuelve a ser presentada como espacio de legitimación política. No se trata únicamente de recordar a las víctimas del terrorismo de Estado, sino de disputar el sentido de la crisis actual y de nombrar al adversario en clave histórica.

Posadas como escenario de articulación territorial

La secuencia de actividades también tiene diseño político. La vigilia del lunes 23 en la sede de ATE Misiones propone un formato de construcción previa, con elaboración colectiva de carteles, proyecciones, música, mística y reflexión. Es decir, no solo convoca a asistir; convoca a producir identidad y clima político antes de la marcha central. La marcha del martes 24, en tanto, se organiza desde una esquina emblemática del centro posadeño, Mitre y Buenos Aires, con horario matutino, una elección que combina visibilidad pública y ocupación temprana del espacio urbano.

Esa arquitectura importa. La vigilia funciona como instancia de cohesión entre organizaciones con trayectorias distintas. La marcha, como momento de exhibición. Entre una y otra, se construye una escena de unidad que tiene peso en la política local. Porque cuando convergen gremios estatales, organizaciones sociales, sectores universitarios y espacios de militancia territorial, no solo se envía un mensaje al Gobierno nacional. También se ordenan posiciones dentro del mapa opositor y del activismo provincial.

La presencia de ADUNAM, de estructuras ligadas a ATE y de espacios universitarios vinculados a la Facultad de Humanidades refuerza además una composición donde confluyen reclamo sindical, activismo de derechos humanos y densidad intelectual. No es una suma casual. Es una coalición que intenta hablar en varios registros al mismo tiempo: memoria, conflicto social, defensa de derechos y crítica al modelo económico.

Del homenaje a la interpelación del presente

En el texto base hay una operación política clara: los organizadores colocan a los desaparecidos dentro de un “proyecto político soberano, antiimperialista y por la patria liberada”. Esa formulación no busca un consenso amplio y desideologizado. Hace lo contrario. Reivindica una identidad política del pasado y la proyecta hacia el presente. Desde esa perspectiva, el 24 de Marzo aparece menos como una fecha de homenaje transversal y más como una fecha de reafirmación militante.

Eso puede fortalecer a los espacios convocantes, porque les da cohesión narrativa y un horizonte político común. Pero también delimita el tipo de convocatoria que pretenden construir. No se trata de una apelación abstracta a la democracia o a los derechos humanos en general. Se trata de una lectura donde el conflicto histórico sigue abierto y donde el presente económico aparece como heredero de aquella matriz de poder.

La frase “50 años, el mismo enemigo” sintetiza esa apuesta. Condensa pasado y presente en una misma línea argumental y empuja una interpretación confrontativa. En términos políticos, eso convierte la movilización en un mensaje de polarización simbólica. No necesariamente partidaria en sentido formal, pero sí ideológica y estratégica.

Qué sectores buscan capitalizar la fecha

La amplitud del listado de organizaciones muestra que la fecha funciona como punto de encuentro para sectores que, en otros momentos, pueden tener agendas o ritmos distintos. UTEP y Movimiento Evita aportan estructura territorial y capacidad de movilización social. ATE, Jubilados ATE y CDP ATE suman anclaje sindical. ADUNAM y la Oficina de Graduados de la Facultad de Humanidades añaden legitimidad académica y presencia universitaria. Patria Grande, Corriente Nuestra Patria, Movimiento Popular Nuestra América y Encuentro Patriótico incorporan volumen militante e identidad política.

Ese ensamblaje puede leerse como una búsqueda de recomposición. En tiempos de fragmentación opositora, una fecha con legitimidad histórica permite ordenar presencias, ensayar unidad y recuperar calle. No implica automáticamente una alianza electoral ni una coordinación permanente, pero sí configura una escena que puede tener efectos hacia adelante.

La movilización, además, puede fortalecer a las organizaciones que logren mostrarse como articuladoras reales del espacio. En estos casos, no solo importa quién convoca, sino quién organiza, quién llena, quién sostiene y quién logra traducir la efeméride en capacidad política concreta. En la política territorial, ese tipo de señales se observa con atención.

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Tato Zeretzki: “El movimiento piquetero es el sector más dinámico enfrentando el ajuste”.

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En las vísperas del vigésimo aniversario de la masacre de Avellaneda, donde fueron asesinados, por el régimen de Duhalde, Maximiliano Kosteki y Dario Santillán, en su intento de sacar a los piqueteros de la calle, el Partido Obrero en el FIT-U, junto con la Unidad Piquetera prepara acciones en toda la provincia, en consonancia con las resoluciones votadas la semana pasada por el Plenario Piquetero.

Respecto a esta fecha la Dirigente Provincial del Partido Obrero, Virginia Villanueva, declaró: “No fue una represión más, sino que fue un ataque orquestado por un Consejo de Seguridad, integrado por todos los partidos del régimen, para sacar a los piqueteros de la calle.” – La jubilada, quien estuvo en esas masivas movilizaciones agrega – “El pueblo argentino salió a repudiar el asesinato de los luchadores, movilizando masivamente el día siguiente, marcando el inicio del fin del intento de Duhalde de finalizar su mandato”.

Respecto a las últimas declaraciones de Cristina Kirchner sobre el movimiento piquetero, el fundador del Polo Obrero en Misiones, Tato Zeretzki declaró: “A 20 años del Asesinato de Maxi y Dario, muy cerca de donde cayeron (en Avellaneda), la vice presidenta, se sumó a la campaña antipiqietera de clarín, queriendo ensuciar al movimiento piquetero, mientras pacta con los varones del conurbano.”. — y agrega —“Mucho de los responsables políticos de la masacre, integrantes del gobierno de Duhalde, hoy integran el gobierno del FdT”.

Zeretzki cierra:”La lucha de Dario y Maxi está más vigente que nunca contra el FMI, por el trabajo, contra el hambre y la represión. La unidad piquetera que es el sector más dinámico enfrentando el ajuste, está impulsando un paro general y un plan de lucha, a diferencia de las centrales obreras que hacen la plancha y están más interesados en defender al gobierno que las condiciones de vida del pueblo trabajador”.

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Alberto Fernández se reunió con la Pastoral Social y movimientos sociales: “Vine a escucharlos”

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El presidente electo, Alberto Fernández, fue recibido esta mañana en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina por monseñor Jorge Lugones, obispo de Lomas de Zamora y titular de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, en un encuentro del que participaron referentes de movimientos sociales, a quienes les detalló cómo será el programa de lucha contra el hambre. “Vine a escucharlos, como un compañero más, preocupado por lo que nos está pasando”, dijo Alberto Fernández.

“Lo que viene es el gobierno de todos ustedes, no de Alberto y de Cristina, vamos a resolver las cosas juntos”, manifestó el presidente electo, quien pidió “no tener miedo del debate que hay que dar” y aseguró que “la economía popular llegó para quedarse” y que “la gente necesita un horizonte de progreso”.

En el encuentro estuvieron los dirigentes sociales Emilio Pérsico (Movimiento Evita), Esteban Castro y Gildo Onorato (CTEP), Juan Carlos Alderete, Fredy Mariño y Luciano Álvarez (Corriente Clasista y Combativa), Daniel Menéndez, Néstor Moccia y José Oscari (Barrios de Pie), Dina Sánchez (Frente Darío Santillán), Juan Grabois (Movimiento Trabajadores Excluidos), Rafael Klejser (Movimiento Popular La Dignidad) y Natalia Zaracho (Movimiento de Trabajadores Excluidos).

El presidente electo estuvo acompañado por los dirigentes Gustavo Beliz y Daniel Arroyo.

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