otoño

¿Cómo cuidar la piel en otoño?

Compartí esta noticia !

Hay momentos del año en los que la piel parece cambiar de ritmo. Después de meses de calor, sol y mayor exposición al exterior, el organismo comienza a adaptarse a un clima distinto. El aire se vuelve más seco, las temperaturas descienden gradualmente y ciertos hábitos cotidianos empiezan a modificarse. 

Durante el cambio de estación, la barrera cutánea puede volverse más vulnerable a factores ambientales, lo que exige prestar mayor atención a la rutina de cuidado diaria.

Cuando la piel comienza a sentirse diferente

Después del verano, muchas personas notan que la piel ya no responde igual que semanas atrás. La exposición prolongada al sol, junto con los cambios de humedad y temperatura que trae el otoño, puede alterar el equilibrio natural de la superficie cutánea.

En esta etapa es frecuente que la piel se vea más reseca, opaca o con cierta descamación. En algunos casos también aparecen manchas o una textura irregular, señales que suelen asociarse a la deshidratación acumulada durante los meses más cálidos. Esto ocurre porque el descenso de la humedad ambiental favorece la pérdida de agua en la piel, lo que puede generar sensación de tirantez o sequedad.

Cuando la piel atraviesa períodos de mayor sensibilidad, también pueden presentarse reacciones como enrojecimiento o irritación. En algunos casos, estos cambios pueden confundirse con una alergia en la piel, aunque muchas veces están relacionados simplemente con la sequedad o con un debilitamiento temporal de la barrera cutánea propio del cambio de estación.

Por esta razón, el inicio del otoño suele ser un buen momento para revisar y ajustar la rutina de cuidado. Durante el verano, los hábitos de cuidado de la piel muchas veces se simplifican o se vuelven más irregulares, por lo que esta etapa resulta ideal para recuperar una rutina más constante.

El papel de la hidratación en los meses fríos

Entre los primeros cambios que recomiendan los especialistas aparece el refuerzo de la hidratación. Cuando el ambiente se vuelve más seco, la piel pierde agua con mayor facilidad, lo que puede afectar su elasticidad y su aspecto general.

Una estrategia habitual consiste en incorporar activos capaces de retener agua en la superficie cutánea. El ácido hialurónico es uno de los más utilizados en este sentido, ya que tiene la capacidad de captar y mantener la humedad, ayudando a mejorar la hidratación y a suavizar pequeñas líneas de expresión.

Dentro de una rutina cotidiana, suele aplicarse primero un sérum con este tipo de ingredientes y luego una crema hidratante que contribuya a sellar la humedad en la piel. Esta combinación permite fortalecer la función de barrera cutánea, que cumple un rol esencial para proteger al organismo frente a los cambios ambientales.

Limpieza y renovación celular con mayor cuidado

La limpieza sigue siendo uno de los pilares del cuidado de la piel durante todo el año. En otoño, sin embargo, conviene prestar atención al tipo de productos utilizados. Limpiadores suaves, lociones o aguas micelares permiten retirar impurezas sin eliminar la hidratación natural de la piel.

A esta rutina puede sumarse la exfoliación suave una o dos veces por semana. Este proceso contribuye a eliminar células muertas acumuladas en la superficie, lo que favorece la renovación celular y ayuda a que la piel recupere luminosidad.

Algunos activos empleados en dermatología, como el retinol o ciertos ácidos, pueden estimular ese recambio celular. El retinol, por ejemplo, se utiliza para mejorar la textura de la piel y disminuir la apariencia de manchas o líneas de expresión. En tratamientos médicos específicos también puede indicarse ácido retinoico para abordar problemas como el fotoenvejecimiento, el acné o la hiperpigmentación.

Antioxidantes que ayudan a reparar el impacto del verano

El otoño también representa una oportunidad para incorporar ingredientes que ayuden a contrarrestar el estrés oxidativo que deja la exposición solar acumulada.

Entre los antioxidantes más utilizados en cosmética se encuentran las vitaminas C y E. Estos compuestos ayudan a neutralizar radicales libres generados por factores ambientales como la radiación ultravioleta o la contaminación. Además, la vitamina C puede aportar luminosidad al rostro y contribuir a mejorar el tono de la piel.

La acción antioxidante cobra relevancia especialmente después del verano, cuando los efectos de la radiación solar continúan influyendo en la piel incluso varias horas después de la exposición.

En algunos casos también se utilizan ingredientes despigmentantes para tratar manchas solares o melasma. Activos como el ácido tranexámico pueden contribuir a reducir la hiperpigmentación al actuar sobre los mecanismos que estimulan la producción de melanina.

Protector solar incluso cuando el calor se fue

Una de las ideas más extendidas es que el protector solar solo resulta necesario durante el verano. Sin embargo, la radiación ultravioleta sigue presente durante todo el año, incluso en días nublados o con temperaturas más bajas.

Los rayos UVA y UVB pueden atravesar nubes y ventanas, por lo que la aplicación diaria de fotoprotección continúa siendo una medida relevante durante el otoño. Incorporar un protector solar de amplio espectro dentro de la rutina matutina ayuda a prevenir nuevas manchas y a reducir el riesgo de envejecimiento prematuro.

Este hábito adquiere mayor importancia cuando se utilizan productos que estimulan la renovación celular, ya que la piel puede volverse más sensible a la radiación solar.

Ajustes pequeños que cambian la experiencia cotidiana

La llegada del otoño no implica comenzar desde cero con el cuidado de la piel, pero sí invita a revisar algunos hábitos. A veces basta con reforzar la hidratación, elegir limpiadores más suaves o prestar atención a zonas que suelen olvidarse.

Los cambios de estación forman parte del ritmo natural del organismo. Entender cómo responde la piel frente a esas variaciones permite acompañar ese proceso con mayor atención y reconocer que, incluso en los meses más fríos, la piel sigue adaptándose silenciosamente a todo lo que ocurre alrededor.

Compartí esta noticia !

No es solo una sensación: el otoño es uno de los tres más cálidos desde 1961 en Argentina

Compartí esta noticia !

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó hoy que este otoño fue uno de los tres más cálidos a nivel país desde que se tiene registro de temperaturas con jurisdicciones que superaban, por la tarde, los 28 grados.

Así, el organismo detalló que este otoño fue uno de los tres más cálidos junto con los de los años 2015 y 2009, teniendo en el período marzo-abril-mayo 2023 una temperatura promedio 1,27 grados por encima de lo normal para el periodo 1961-2023.

Además, varias localidades del centro y norte del país tuvieron el otoño más cálido en más de 60 años. Las anomalías más significativas (superiores a 2 grados) afectaron al norte de Buenos Aires, Santa Fe, oeste de Entre Ríos, este de Catamarca, gran parte de Córdoba y el centro de Cuyo.

​Cindy Fernández, meteoróloga del SMN, indicó a la agencia Télam que “a nivel país este otoño se presentó anómalamente seco con un desvío estimado en -16.2% y se ubicó en el lugar número 12 de los más secos de toda la serie 1961-2023”.

Sin embargo, mencionó que “analizando la serie histórica podemos apreciar que en los últimos 20 años predominaron otoños más secos que lo normal, en promedio”.

“Casi todo el país fue afectado por condiciones más cálidas de lo habitual. La excepción fue el sur de Patagonia donde este otoño, en promedio, estuvo dentro del rango normal”, expresó.

Según los datos del SMN actualizados a las 21 en el ranking de temperaturas, en la localidad de Pilar, en la provincia de Córdoba se registró una temperaturas de 23.4 grados; mientras que en Reconquista, en Santa Fe y en Merlo, Buenos Aires, alcanzó los 23 grados.

Sin embargo, en el ranking, Las Lomitas en la provincia de Formosa el termómetro llegó a los 30 grados, lo mismo que en Ceres, Santa Fe, mientras que en Ramón de La Nueva Orán, provincia de Salta, marcó los 29 grados.

En tanto, en Presidencia Roque Sáenz Peña, provincia de Chaco, 28,9 y en Villa de María, Córdoba, 28,4 grados. Mientras que en San Fernando del Valle de Catamarca, en Catamarca y Villa Reynolds en San Luis, llegó a 28 grados.

Por su parte, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires alcanzó los 25,5 grados y 71 por ciento de humedad.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin