PABLO RICATTI

Macri, cautivado por un emprendedor misionero que ayer lo visitó en la Rosada y le contó que no subió los precios

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El empresario posadeño Pablo Ricatti fue noticia el fin de semana porque su historia emprendedora fue reproducida en muchos medios a partir de una nota en Clarín.
Experto en finanzas, Ricatti -quien vive en la Capital Federal hace años-, decidió recaudar fondos para financiar una fábrica de chipá para celíacos con una “vaquita” vía twitter que resultó exitosa. Ricatti ya tiene una fábrica de pan para panchos en el Gran Buenos Aires.
El domingo, Macri leyó su historia e inmediatamente lo llamo al secretario Pyme, Mariano Mayer, y le dijo que lo quería conocer.
Ricatti concurrió ayer a la Casa Rosada donde estuvo reunido por 45 minutos con el Presidente. El misionero le contó cómo hizo para hacer “fund rising” vía twitter (juntó u$s 2,2 millones de 165 inversores), donde Ricatti desplegó sus conocimientos financieros, ya que está armando una suerte de asamblea de accionistas entre todos los que aportaron dinero para ir participandolo de las grandes decisiones de su panificadora.
Además, Ricatti le explicó a un Macri cada vez más entusiasmado con el misionero, que no tocó los precios en los últimos meses. “¿Cómo hiciste”, dicen que le preguntó Macri.


Pancho index
“Macri me preguntó por mi empresa actual, dedicada a la fabricación de panes para pancho y hamburguesas, le conté que teníamos un “pancho index” donde vamos reflejando la actividad, y también me consultó por las ventas. Se sorprendió cuando le dije que durante los últimos ocho meses no habíamos tocado los precios y me preguntó cómo había hecho. Le dije que habíamos trabajado mucho para mejorar la productividad y bajando costos”, explicó Ricatti a Clarín.
El empresario misionero nació y se crió en Posadas, donde hizo sus estudios secundarios en el tradicional colegio Normal Mixta Estados Unidos de Brasil. Después se fue a estudiar a Buenos Aires. Primero hizo unos años de Medicina y luego optó por Economía, donde se recibió en la Universidad Argentina de la Empresa. De ahí, trabajó en un par de entidades financieras en la city porteña.
Ricatti ambién le contó a Macri que le está sacando el jugo a la ley pyme, que le permite pagar el IVA cada 90 días y aplicar a otros impuestos lo que le retienen por el impuesto al cheque.

El nuevo proyecto del misionero será montar una fábrica de chipá apta para celíacos, pero espera diversificarse a otros alimentos. Propios y de otros proveedores, y poder venderlos directamente al consumidor final a través de un market place on line.
Ricatti consiguió juntar a 360 socios para su emprendimiento que en total aportaron US$ 2.225.490 para el proyecto. Hubo quien aportó solo 150 dólares y otro que puso US$ 84.000. En promedio, US$ 6.181 por persona, publicó el diario porteño.
Ricatti insistió en el hecho de que había que buscar mecanismos más ágiles para que se puedan movilizar los miles de millones de dólares que hoy están depositados en los bancos a una tasa anual menor al 1%, y que por ahora solo se pueden prestar a empresas vinculadas al sector exportador.

 

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La historia del misionero que con una vaquita en Twitter juntó US$ 2 millones y fabricará chipa para celíacos

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Por Gustavo Bazzan, diario Clarin. En los bancos hay guardados unos 30.000 millones de dólares de clientes que no encuentran, o no desean, mejores alternativas a un plazo fijo o una caja de ahorro en moneda dura. Las entidades tampoco tienen muchas opciones: o se los prestan a una empresa vinculada al comercio exterior o los dejan ahí, pagando una tasa de interés ínfima al ahorrista. Para algunos es un resguardo de solvencia no prestarle dólares a quienes no generar dólares. Para otros, un lucro cesante importante.
Ante ese escenario, el empresario misionero Pablo Ricatti (hoy en el rubro panificación, pero con antecedentes en el mercado de capitales) resolvió avanzar por un camino original. A través de su cuenta en twitter, hizo un llamado a sus seguidores para armar una “vaquita”. Esto es, solicitó aportes de dinero a quienes les pudiera interesar convertirse en accionistas de una empresa a armar desde cero, en este caso, una fabricante de productos alimenticios para celíacos. Más precisamente, chipá sin TACC.
La convocatoria fue lanzada en la primera semana de abril de este año y en apenas doce horas Ricatti recibió 669 propuestas por un total de 4.895.444 dólares, entre un sábado a las 10 de la noche y las 10 de la mañana del domingo.
Así lo cuenta Ricatti:
– Pregunté cuánto estarían dispuestos a poner cada uno, las respuestas que recibí eran por el doble de lo que yo calculé que necesitaba para levantar de cero la planta, es decir la obra civil, y montar la línea de producción. Primero tiré unos tuits y luego complementé el plan de negocios con un video a través de Periscope.
– ¿Qué pasó después?
– Establecí un filtro para asegurarme de que las propuestas de dinero eran firmes. A cada uno de los que me dijo que estaba dispuesto a poner dinero les mandé un formulario donde debían poner CUIL, CUIT, domicilio, datos personales.
No es que Ricatti sea un desconocido para sus futuros socios. Muchos lo conocen a través de twitter, donde suele hacer público cómo le va a su panificadora (Salke Fresh, especializada en panes para panchos) ubicada en San Justo. También en redes sociales suele hablar de finanzas, bolsas, mercado cambiario, apelando a sus conocimientos adquiridos, años atrás, en las mesas de dinero de bancos de inversión. También tuvo un paso fugaz por la city con su hamburguesería Hamburgo, que debió cerrar en 2015, a pocos meses de abrir, para enfocarse en la planta panificadora. Ricatti suele decir que hay que darse cuenta rápido cuando un negocio no funciona.
Volviendo a la vaquita: en esa segunda etapa quedaron los 373 accionistas definitivos, con un aporte de capital promedio de 6.020 dólares por cabeza, aunque hay una señora de Neuquén que está entrando con 250 dólares. Ricatti acepta que la repercusión de su iniciativa lo sorprendió. “Aparecieron interesados, y muchos se convirtieron en socios, de todo el país, y también de Estados Unidos, Uruguay y Paraguay. Tuve que dejar afuera a gente que estaba dispuestos a poner hasta 200.000 dólares, porque quería un capital accionario bien atomizado, para que ninguna pudiera tener demasiada fuerza como para volcar en algún sentido una votación. En total, vamos a arrancar con 2.245.740 dólares. La plata se va a recibir en la cuenta bancaria de la nueva empresa, cuando estén todos los pasos legales completados.
Es llamativo cómo logró juntar tantas voluntades cuando lo que se observa es un clima de mucha desconfianza en la marcha de la economía
-Mi intención es acercar a la gente a los negocios reales. Y al mercado de capitales real.
– Hay 30.000 millones de dólares en los bancos y nadie sabe muy bien qué hacer con ellos.
Hay que tener los ojos abiertos como para canalizar ese dinero hacia negocios interesantes. Lo que yo veo es que hay una falla en el mercado, porque se hace muy poco para atraer el dinero hacia negocios que recién arrancan. Todo está armado para que el dinero vaya a negocios maduros, con baja tasa de retorno.
– Concretamente, ¿en qué etapa están?
– Por ahora, avanzando con la parte burocrática. La semana pasada votamos cómo se conformará legalmente la empresa y cómo se redactará el estatuto societario para inscribir la sociedad anónima. Por ahora las asambleas se resuelven en forma digital.
– ¿Dónde se van a instalar?
– Estamos viendo distintos parques industriales, hablando con algunos municipios, aunque hay que decir que no hemos encontrado uno solo que nos ofrezca algún tipo de incentivo, lo que también habla de las dificultades que se encuentran en este país para poner en marcha nuevas empresas. Por ahora el parque industrial de Hurlingham es el que tiene más posibilidades, porque está bien conectado en términos de logística. Pero estamos abiertos a ver otras locaciones.
– El plan es una fábrica de alimentos para celíacos, ¿nada más?
– El objetivo es ese, pero es la idea inicial. A largo plazo, queremos armar nuevas plantas de diferentes productos alimenticios. Vamos a acercar productos sin TACC a celíacos, armando un sistema de distribución que nos permita llegar a la casa de cada consumidor. Pero el plan general de negocios es armar un market place digital donde la gente pueda proveerse de distintos productos alimenticios, los nuestros y los que fabriquen otros proveedores. Mi sueño es que podamos llenarle el changuito de compras a una familia con productos comprados en nuestro sitio. Y que como accionistas, consumamos lo que fabriquemos. Me parece que podemos ser muy competitivos en relación a lo que hoy se ve en el mercado. En principio vamos a empezar con la chipa para celiacos a un precio accesible. Detecté que el gap de precios es infernal por el hecho de que para producir tenes que tener una fabrica especial, sin contaminación y eso genera dilemas. Pero no es tan difícil como mandar un cohete a la luna. Es por un tema de mercado. Yo hago pan para panchos, y si quisiera hacer sin tacc necesito una línea aislada que no se contamine. Vamos a vender chipa sin tacc al mismo precio que el común. Pero más adelante estoy pensando en pastas, otros panificados. Por ahora estamos pensando en una planta de 400 metros cuadrados, con una línea de producción importada de Brasil, que demandaría seis empleados para una producción diaria de 32.000 kilos.
-¿Cómo van a distribuir utilidades?
– Vamos a ver qué es lo que más conviene desde el punto de vista impositivo, pero mi deseo es pagar una renta mensual, que la gente vea que esta vaquita se convirtió en una vaquita lechera que todos los meses le deja algo en el bolsillo.
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El misionero, gurú de las finanzas, que vende pan de pancho

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Tener una doble vida es algo relativamente habitual en el mundo empresario. La lista de ejecutivos que a su tarea cotidiana al frente de una compañía le suman otra actividad es mucho más larga de lo que se puede pensar. Desde Cristiano Rattazzi, que supo combinar la dirección de Fiat con su condición de piloto de rally, hasta Gustavo Grobocopatel, que logró hacer convivir el negocio sojero con su pasión por el folclore, o Alejandro Roemmers, que sin descuidar el laboratorio familiar se hizo tiempo para incursionar en el mundo literario.

El caso del misionero Pablo Ricatti (39 años) es parecido. En una misma persona conviven el empresario pyme que está al frente de Salke Fresh (una fabricante y distribuidora de alimentos, con base en San Justo) y el hombre de las finanzas (que trabajó en las mesas de dinero de un par de bancos de inversión). Como si fuera poco, Ricatti también es una “protocelebrity” de Twitter, que desde su cuenta lidera una cruzada para hacer más accesible el conocimiento sobre cómo invertir más allá de comprar dólares.
En 2010 Ricatti se hizo cargo de Salke Fresh, la empresa proveedora de insumos para pancherías que había fundado su tío abuelo, Carlos Rodríguez, y que en ese momento atravesaba una delicada situación económica y financiera. Ricatti, que se había recibido de contador público, venía de trabajar en varios bancos y antes de sumarse a la fabricante y distribuidora de salchichas y pan de pancho había formado parte de la mesa de dinero del MBA Lazzard. “En ese momento, trabajar en la mesa de dinero era muy difícil porque por las restricciones que había impuesto Guillermo Moreno era cada vez más difícil operar, y surgió la posibilidad de incorporarme a la empresa. En ese momento, a Salke le faltaba gestión corporativa y creo que le pude aportar mis conocimientos de contabilidad y finanzas”, explica el empresario en una entrevista con el diario La Nación.

1 Tener una logística más que aceitada

Salke Fresh se dedica a la producción y distribución de alimentos, con la mira puesta en el negocio de las pancherías y compitiendo contra marcas como Chisap. “El negocio de base que tenemos es excelente, porque me animo a decir que vendemos el alimento más barato que se puede comer en la calle y por lo tanto es el que menos sufre la crisis. Pero igual, atender más de 2500 puntos de venta no es fácil y exige tener una logística superaceitada. Hoy estamos llevando toda la gama de productos que puede necesitar una panchería, desde hamburguesas y salchichas hasta los aderezos, y trabajamos con un sistema básicamente de just in time. Hoy estoy fabricando, lo que mañana voy a distribuir, a lo que se suma que la entrega de pan exige un manejo muy cuidadoso del espacio. Llevar 100.000 panes ocupa el doble de espacio que llevar 100.000 salchichas”.

2 Vivir en una economía de guerra constante

El mercado argentino nunca da respiro y aun cuando la actividad se recupera la supervivencia de una pyme está ligada a su capacidad para encontrar alternativas para ser más competitiva. “El secreto para ser emprendedor en un país como la Argentina es estar siempre en economía de guerra”, explica Ricatti. “Por eso, cuando las vacas están gordas, estoy todo el tiempo viendo cómo recortar costos. Este año fue el peor de los últimos, pero aun con una caída importante en el volumen pudimos seguir siendo rentables, lo que no quita que continuemos buscando la manera de ser más eficientes. Ahora vamos a invertir en un sistema que nos va a permitir prescindir de un montón de tareas administrativas, y la gente que hoy está haciendo tareas rutinarias la vamos a derivar a un trabajo más analítico”, explica el empresario pyme.

3 El desconocimiento financiero sale caro

Desde su cuenta en Twitter (@pricatti) -en la que suma más de 13.000 seguidores-, Ricatti se convirtió en un verdadero apóstol de la educación financiera y prácticamente todos los días se encarga de hacer recomendaciones muy simples y didácticas sobre cómo invertir en un mercado tan convulsionado y cambiante como el argentino. “Si bien hoy estoy más concentrado en la empresa de panes y hamburguesas, nunca dejé de invertir en la Bolsa y en activos financieros, y me gusta volcar parte de mis conocimientos en las redes sociales. Estoy convencido de que en la Argentina hay una gran ignorancia financiera, en parte por las dificultades históricas que siempre existieron para ahorrar en una moneda propia, lo que lleva a que la gente termine simplificando las cosas y se vuelque casi exclusivamente a comprar dólares. La realidad es que el desconocimiento financiero muchas veces termina saliendo caro y me da un poco de lástima que los únicos que acceden a los beneficios que se pueden obtener invirtiendo en herramientas un poco más sofisticadas sean las personas que menos lo necesitan”, asegura el exoperador financiero.

4 Estar activo en Twitter

Un lugar común de las personas más productivas indica que estar pendiente de las redes sociales es una de las causas de un descenso en los niveles de eficiencia y cada vez son más las voces que postulan apagar la presencia en Facebook, Twitter o Instagram como una manera de disponer más tiempo para actividades más productivas. Lejos de estas posiciones tan fundamentalistas, Ricatti asegura que una presencia activa en Twitter tiene un impacto favorable en el balance de su empresa.
“Muchas veces el día a día que implica llevar adelante una empresa te impide acceder a herramientas que están disponibles, pero que uno desconoce. En la Argentina hay tanta maraña burocrática que quizás un empresario se queda fuera de una normativa que lo puede beneficiar. Por ejemplo, muchos desconocen que pueden descargar todo el impuesto al cheque adhiriendo al plan pyme. Y en muchos casos, yo me terminé informando de que existen este tipo de ventajas por Twitter. La información está disponible y la clave está en saber bien a quién hay que seguir”, sostiene el tuitero.

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