Más de la mitad de las pymes misioneras perdió proveedores durante el último año
La recesión empieza a dejar señales concretas sobre la estructura de las pequeñas y medianas empresas de Misiones. Más del 54% de los empresarios consultados por la Confederación Económica de Misiones (CEM) afirmó haber perdido proveedores durante el último año, un indicador que expone cómo la menor actividad económica también está alterando las cadenas de abastecimiento de las empresas.
El relevamiento correspondiente a agosto fue realizado sobre 187 empresarios de los sectores comercio, servicios, industria, producción y turismo. Del total, un 43% señaló que perdió entre uno y cinco proveedores durante los últimos doce meses, mientras que otro 11% afirmó haber perdido más de cinco. El dato aparece entre los principales hallazgos de la encuesta porque refleja una consecuencia concreta de la contracción de la actividad: no se trata solamente de menores ventas o de dificultades financieras, sino también de cambios en la red de empresas que sostiene la actividad cotidiana.
La pérdida de proveedores se combina con un escenario de actividad que continúa mostrando señales de debilidad. En agosto, el 43% de los encuestados calificó como “regular” el movimiento económico, mientras que un 23% lo consideró “malo” y otro 15% “muy malo”. Apenas un 15% lo ubicó en la categoría “bueno” y un 2% en “muy bueno”.
El impacto también aparece sobre las decisiones vinculadas al empleo. El 78% de las pymes consultadas indicó que no tomará medidas sobre sus recursos humanos, es decir, que no prevé contratar ni despedir. Sin embargo, un 19% manifestó que despedirá personal y apenas un 2% anticipó incorporaciones. Según la CEM, la proporción de empresas que prevé despidos aumentó ocho puntos porcentuales respecto del mes anterior.
A la hora de explicar por qué resulta difícil contratar, los empresarios identificaron principalmente las cargas laborales altas, con el 27% de las respuestas, seguidas por la inestabilidad económica, con el 25%. También aparecen el riesgo sindical, con 14%, y el temor a enfrentar juicios laborales, con 13%. El cuadro muestra que la decisión de incorporar trabajadores no depende solamente del nivel de actividad, sino también de los costos y riesgos que las empresas asocian a la contratación.
En el plano nacional, la carga tributaria aparece como la principal preocupación para las pymes, con el 23% de las respuestas. Le siguen el costo laboral y la recesión, ambos con 20%. En el ámbito provincial, la carga tributaria concentra el 31%, seguida por las barreras arancelarias, con 23%. A nivel municipal, en tanto, la informalidad y la competencia desleal encabezan las dificultades señaladas, con 25%, seguidas por las tasas e impuestos internos, con 17%, y el movimiento comercial fronterizo, con 14%.
La percepción sobre los próximos meses tampoco muestra una recuperación consolidada. Para el país, un 28% de los empresarios cree que Argentina crecerá en los próximos seis meses, frente a un 31% que considera que no crecerá y un 35% que no sabe qué ocurrirá. Para Misiones, las expectativas son todavía más cautelosas: apenas un 10% espera crecimiento, mientras que un 48% no lo prevé y un 39% no tiene una definición al respecto.
El escenario de precios agrega otra presión sobre las empresas. Más del 93% de los encuestados afirmó haber percibido aumentos de precios, mientras que la mora de los clientes también presenta señales de tensión: un 32% indicó que aumentó levemente y un 21% que aumentó significativamente. Otro 30% señaló que se mantuvo estable.
En este contexto, el 71% de los empresarios consultados considera que el rumbo económico actual es desequilibrado y que no contempla medidas específicas para las pymes y las economías regionales. Se trata de una percepción de los encuestados y no de una medición independiente del desempeño macroeconómico, pero resulta significativa para entender cómo las empresas están leyendo las condiciones en las que deben tomar decisiones.
La encuesta también incorporó preguntas específicas sobre la situación tributaria. El 74% de los 187 empresarios consultados afirmó tener saldo a favor de Ingresos Brutos. A su vez, más del 65% señaló que no quedó excluido del régimen de pago a cuenta a partir del 1 de julio de 2026, según la Resolución DPR N° 9/2026.
Sobre esta última medida, las respuestas muestran un impacto todavía acotado: el 24% de los empresarios afirmó haber percibido un cambio favorable con la suspensión del pago a cuenta, mientras que el 26% dijo no haber sentido un cambio favorable y el 48% sostuvo que la medida no le generó cambios. El dato permite observar que una modificación tributaria puede aliviar una parte de las obligaciones de las empresas, pero no necesariamente alcanza para revertir por sí sola un escenario marcado por caída de actividad, mayores costos y dificultades en las cadenas de proveedores.
El relevamiento de agosto deja así una señal que trasciende el indicador de ventas: la recesión también está reconfigurando los vínculos entre empresas. Que más de una de cada dos pymes haya perdido al menos un proveedor en el último año plantea un desafío adicional para la economía misionera, porque la recuperación no dependerá únicamente de recomponer la demanda, sino también de preservar y reconstruir las redes de abastecimiento que permiten sostener la producción, el comercio y los servicios.
La propia CEM plantea que su encuesta busca generar información para facilitar la toma de decisiones y respaldar documentos empresariales que puedan ser remitidos a las autoridades. En ese sentido, el dato sobre proveedores ofrece una señal concreta para orientar políticas: además de atender la presión tributaria, los costos laborales y el financiamiento, el fortalecimiento de las cadenas de proveedores aparece como una dimensión relevante para sostener la actividad de las pymes misioneras.
