Papa Francisco

Francisco, el Papa del “hagan lío” y la Iglesia cercana

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El 21 de abril de 2025, a las 7:35 de la mañana, falleció el papa Francisco a los 88 años en la Casa Santa Marta del Vaticano. Jorge Mario Bergoglio, nacido en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, fue el primer pontífice latinoamericano y jesuita en la historia de la Iglesia católica. Su muerte fue anunciada por el cardenal Kevin Joseph Farrell, camarlengo de la Santa Sede, quien destacó su vida dedicada al servicio de Dios y de los más necesitados.​

Elegido papa el 13 de marzo de 2013, Francisco adoptó el nombre en honor a san Francisco de Asís, símbolo de humildad y compromiso con los pobres. Desde el inicio de su pontificado, marcó un estilo pastoral cercano y reformista. En su primera aparición pública, pidió a los fieles: “Recen por mí”, gesto que se convirtió en emblema de su papado

https://youtu.be/pRI8ECjvrF0?si=Li55tKVu4KGiQk_A desde el 0:17 al 0:30

Durante sus más de 12 años como líder de la Iglesia, Francisco promovió una “Iglesia pobre y para los pobres”, abogó por la inclusión, el diálogo interreligioso y la justicia social. Su frase “Hagan lío”, pronunciada en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro en 2013, instó a los jóvenes a ser protagonistas del cambio. Además, mostró apertura hacia temas como la homosexualidad, afirmando que “no es un delito”, y defendió la belleza del matrimonio y la importancia de los sueños en la vida cristiana.​

En los últimos meses, su salud se había deteriorado debido a una neumonía bilateral que lo mantuvo hospitalizado durante 37 días. A pesar de su frágil estado, el día anterior a su fallecimiento, participó en la misa de Resurrección y ofreció la bendición Urbi et Orbi desde el balcón de la Basílica de San Pedro, en un último gesto de cercanía con los fieles.​

Las reacciones a su muerte han sido inmediatas y emotivas. Líderes mundiales han destacado su compromiso con los marginados y su lucha contra el cambio climático. En España, el periodista Jordi Évole le despidió con un sencillo “Gracias Papa”, acompañado de una fotografía juntos, recordando su colaboración en el documental “Amén: Francisco responde”

Con la muerte de Francisco, se inicia el período de “sede vacante” en la Iglesia católica. Según el derecho canónico, el cónclave para elegir a su sucesor deberá celebrarse entre 15 y 20 días después del inicio de la sede vacante.​

El legado de Francisco perdurará en la memoria de millones como el de un pastor humilde, comprometido con la justicia y cercano a su pueblo. Su vida y enseñanzas continúan inspirando a creyentes y no creyentes en todo el mundo.​

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Murió el Papa Francisco

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El Papa Francisco ha fallecido hoy, a los 88 años, tras su última hospitalización en el Gemelli de Roma y dos semanas de convalecencia en su residencia. El cuadro clínico que presentaba el argentino era complejo y no pudo superar el tratamiento.

El fallecimiento sorprende al mundo, ya que ayer, Domingo de Pascua, habló a la multitud en Roma: “Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz Pascua!” Estas fueron las breves y sentidas palabras del Papa Francisco al asomarse este Domingo de Pascua, a la logia central de la basílica de San Pedro para la bendición Urbi et Orbi. Luego dio una vuelta por la plaza en el papamóvil, una escena que ahora se convierte en su despedida de la multitud. Su último encuentro conocido fue con el vicepresidente de los Estados Unidos, J. D. Vance, a quien recibió en una audiencia privada.

El papa Francisco ha fallecido este lunes a los 88 años, según ha anunciado el cardenal Kevin Joseph Farrell, camarlengo del Vaticano. La Santa Sede lo ha hecho público a las 9.52 con un comunicado: “Hace poco, su eminencia, el cardenal Farrell, ha anunciado con tristeza la muerte del papa Francisco, con estas palabras: ‘Queridos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar el fallecimiento de nuestro Santo Padre Francisco. A las 7,35 de esta mañana el obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre. Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de su Iglesia. Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente en favor de los más pobres y marginados. Con inmensa gratitud por su ejemplo de verdadero discípulo del Señor Jesús, encomendamos el alma del Papa Francisco al infinito amor misericordioso del Dios Uno y Trino”. En Roma, ya suenan las campanas de luto en todas las iglesias.

El pontífice ha cumplido un mandato de 11 años, desde que fue elegido en 2013 en un momento histórico, tras la dimisión de Benedicto XVI. Joseph Ratinzger renunció cansado y derrotado por las intrigas palaciegas y la corrupción de la Curia, y por verse impotente para emprender las reformas internas que requería el Vaticano, desde el banco de la Santa Sede al escándalo de la pederastia. Jorge Mario Bergoglio, argentino, jesuita, fue el elegido para emprender una renovación en la Iglesia católica, ponerla al día y acometer reformas pendientes. Con un carácter a veces impulsivo y enérgico, desde luego ha pasado como un vendaval en lo social, con una crítica sin precedentes al sistema capitalista actual, y en las reformas internas, con resultados desiguales. Por el camino ha abierto fuertes divisiones.

Para el sector más conservador de la Iglesia, ha ido incluso demasiado lejos, y se ha abierto un auténtico frente contra él, que lo ha visto prácticamente como un peligroso Papa populista de izquierdas. Pero las enormes expectativas que despertó también han desilusionado en ocasiones a los más progresistas, que esperaban cambios más profundos en la reforma de la Curia, el aumento de la colegialidad en las decisiones, la ordenación femenina o en doctrina sexual. En uno de los problemas clave, la lucha contra la pederastia, se ha implicado a fondo con normativas y decisiones drásticas ―hizo dimitir a toda la conferencia episcopal chilena―, pero el resto de la jerarquía, los obispos de cada país y la burocracia vaticana no siempre le ha seguido y ha opuesto resistencia.

Han sido 11 años que han supuesto una revolución en muchos ámbitos en la Iglesia, empezando por el hecho de que durante nueve años convivieran dos pontífices, hasta el fallecimiento de Ratzinger el 31 de diciembre de 2022. Esta situación dio mucho que hablar y debatir en su día, pero el tiempo ha demostrado que apenas causó problemas. Y ha sentado un precedente.

Lo cierto es que tan solo con su elección Francisco fue el primero en muchas cosas: primer papa americano, primer papa no europeo desde el siglo V, primer papa jesuita, y el primero en llamarse Francisco, una elección de nombre que ya lo dijo todo. Ningún pontífice antes se había atrevido a llamarse como un santo radical que se enfrentó a la pompa vaticana y dedicó su vida a los pobres. Lo eligió por las palabras que le dijo el cardenal brasileño, Claudio Hummes, al abrazarle tras su elección como pontífice: “No te olvides de los pobres”. Francisco no lo ha hecho, y también ha sido alérgico a los usos y costumbres tradicionales de los papas, buscando la sencillez y el trato directo.

Jorge Mario Bergoglio, descendiente de inmigrantes italianos piamonteses, nació en Buenos Aires en 1936 en una familia humilde del barrio de Flores. Se licenció en química, luego en filosofía y entró en los jesuitas en 1958. Fue provincial de la orden en Argentina entre 1973 y 1979, durante la dictadura militar, y desde su cargo ayudó a huir a varios perseguidos políticos. Esta experiencia marcó su visión política, como el hecho de ser hijo de inmigrantes y su entusiasmo juvenil por el peronismo.

Sin embargo, luego fue relegado unos años dentro de la Compañía, un periodo que él mismo definió como “oscuro”, hasta que en 1992 fue nombrado obispo auxiliar de Buenos Aires por Juan Pablo II. A partir de entonces su figura crece ―fue cardenal en 2001―, hasta el punto de que, en 2005, tras la muerte de Wojtyla, era un papable claro, y ya fue uno de los más votados en el cónclave. Finalmente fue elegido Benedicto XVI, una solución de continuidad tras el largo pontificado de Juan Pablo II, pues el rumbo a seguir era incierto.

La dimisión de Ratzinger volvió a poner a la Iglesia en la misma tesitura, y en esa ocasión Bergoglio fue elegido rápidamente. Tenía 76 años y se intuía ya que su pontificado sería breve, pero se buscaba un periodo de ímpetu reformador. La revolución de Francisco se tradujo principalmente en lo social y en su abierta crítica a los excesos del sistema económico actual, la más directa de un pontífice hasta ahora. Con una especial preocupación por la ecología y el cambio climático, un asunto al que dedicó nada menos que su primera encíclica, Laudato sì, en 2015, (la anterior, Lumen fidei, de 2013, era en realidad una que había dejado a medias Benedicto XVI y él completó). Incidió aún más en su crítica en la siguiente, Hermanos todos (2020), que arremetía contra el neoliberalismo y el populismo. La cuarta y última, Nos amó (2024), fue la más teológica y espiritual, una llamada a actuar con el corazón, más allá de la lógica del dinero y de la frialdad de los algoritmos, enumera el redactor especializado del diario El País, Íñigo Domínguez.

Francisco ha sido el Papa que ha pilotado la entrada de la Iglesia en el siglo XXI, afrontando los dilemas actuales (y con una cuenta en Instagram desde 2016). Ha abierto caminos aún inciertos que tocará a su sucesor cómo recorrer. La aceptación fraternal de homosexuales y transexuales, permitiendo la bendición de parejas y que sean padrinos; la entrada de las mujeres en altos cargos de la Curia y una llamada a “desmasculinizar la Iglesia”, aunque ha congelado el asunto más polémico, el de la ordenación femenina; el acercamiento a los divorciados que se han vuelto a casar.

Si hay una palabra que resume la prioridad de su mandato es “periferia”, de quien está al margen de la sociedad, de la ciudad, de las fronteras, quien se halla lejos del poder. Se ve en sus viajes, 47 a 66 países, en los que casi siempre ha evitado las grandes potencias o países de fuerte tradición católica, como por ejemplo España, donde no ha ido nunca. Solo se planteó ir a Canarias, por la crisis de las llegadas de inmigrantes desde África. Su primer viaje, de hecho, ya definió su línea: fue a la isla italiana de Lampedusa, punto de llegada de migrantes. A ellos y a todos los hombres, creyentes y no creyentes, quiso dejar en su autobiografía, publicada en enero de 2025, un mensaje reducido a una palabra, el título del libro: esperanza.

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“¡Gracias a todos!”: el papa Francisco fue dado de alta

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El papa Francisco, de 88 años, reapareció en público este domingo al recibir el alta médica tras haber estado cinco semanas internado en el hospital Gemelli de Roma por una neumonía bilateral. El Sumo Pontífice saludó desde un balcón del hospital, agradeció con un “¡Gracias a todos!” a los fieles que se acercaron y luego se retiró en auto, acompañado por personal médico y miembros del Vaticano.

Sentado en una silla de ruedas y con signos evidentes de fatiga, el Papa se asomó al balcón del quinto piso del hospital, donde se encontraba una multitud que había esperado con ansias ese momento. Con la ayuda de uno de sus colaboradores, Francisco se acercó a un micrófono y, para sorpresa de todos, comentó sobre una de las asistentes que sostenía un ramo de flores amarillas: “¡Esta señora con las flores amarillas, qué brava!”, expresó con una sonrisa, dejando ver su buen ánimo, a pesar de las secuelas de la enfermedad.

Aunque no se había previsto que el Papa hablara en esta ocasión, sus palabras llegaron como un rayo de luz en medio de su proceso de recuperación. Ayer los médicos informaron que, aunque el obispo de Roma todavía tiene dificultades para hablar, los ejercicios de fisioterapia continúan ayudando a que recupere gradualmente su capacidad de comunicarse con claridad.

El jefe de la Iglesia Católica, visiblemente cansado y asistido por una cánula nasal para suministrar oxígeno, fue dado de alta este mediodía, aunque sus médicos indicaron que la recuperación demandará al menos dos meses y que, durante ese tiempo, no podrá retomar su agenda habitual. “La voz tardará en volver a ser la misma”, advirtió el doctor Sergio Alfieri, quien lo atendió durante su internación.

Durante el Ángelus dominical, leído en su nombre, Francisco se manifestó “entristecido por la reanudación del bombardeo israelí sobre Gaza” y reclamó su “fin inmediato”. Desde el 9 de febrero, el Papa no encabeza personalmente la oración dominical, lo que constituye un hecho inédito desde su asunción.

La prolongada internación reavivó las preocupaciones sobre su salud, sobre todo por tratarse de un paciente que ya había perdido parte de un pulmón en su juventud. Según sus médicos, Francisco enfrentó dos momentos críticos durante la hospitalización, uno de ellos con vómitos y dificultades respiratorias agudas. “Nunca fue intubado y siempre estuvo consciente”, aseguraron.

Desde el Vaticano aún no confirman si podrá participar de las celebraciones de Semana Santa, aunque señalaron que se irán evaluando sus intervenciones públicas de acuerdo con su evolución médica.

Durante estos días de internación, los médicos que atendieron al pontífice informaron que su vida estuvo en peligro en un par de ocasiones. Sin embargo, la combinación de terapias farmacológicas, oxígeno de alto flujo y respiración mecánica no asistida lograron estabilizarlo, permitiéndole superar los momentos más críticos. 

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El papa Francisco muestra signos de mejoría tras cuatro semanas de hospitalización

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El pontífice pasó una noche tranquila, y su estado de salud se mantiene estable, aunque dentro de un cuadro clínico complejo. Sigue necesitando un alto flujo de oxígeno a través de cánulas nasales durante el día, y por la noche, utiliza ventilación mecánica no invasiva

El papa Francisco pasó una noche tranquila y se espera un nuevo parte médico este viernes, cuando se cumplen 29 días de internación en el policlínico Gemelli de Roma debido a problemas respiratorios.

Según fuentes vaticanas citadas por la agencia EFE, su estado es estable dentro de un cuadro complejo y sigue recibiendo oxígeno a altos flujos con cánulas nasales durante el día, mientras que por la noche requiere ventilación mecánica no invasiva. Debido a esta estabilidad, el equipo médico decidió emitir informes en días alternos en lugar de diarios.

Con 29 días de hospitalización, esta es la internación más prolongada de Francisco. Hasta ahora, su estadía más larga había sido de 10 días en 2021, cuando fue operado del colon.

Su actual permanencia en el Gemelli ya superó los 28 días que Juan Pablo II pasó en 1994 tras una operación de cadera, aunque la hospitalización más extensa de un pontífice en tiempos recientes fue la de 1981, cuando Juan Pablo II permaneció 55 días debido a una infección por citomegalovirus, tras el atentado que casi le costó la vida.

El pasado lunes, la Santa Sede confirmó que Francisco “ya no corre peligro inmediato” y que su pronóstico ya no es reservado. Sin embargo, el martes informó que, aunque muestra una leve mejoría, su cuadro sigue siendo “complejo”, por lo que los médicos han optado por una recuperación cautelosa antes de darle el alta.

El jueves, el papa celebró el duodécimo aniversario de su pontificado junto al personal sanitario, que le llevó una torta con velas en conmemoración del día en que fue elegido pontífice, el 13 de marzo de 2013. La pequeña celebración tuvo lugar en el apartamento privado reservado a los papas en el décimo piso del hospital.

Este viernes, en la capilla Clementina del palacio pontificio, el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, presidirá una misa junto a embajadores acreditados ante la Santa Sede, en la que pedirán por la recuperación del pontífice.

Cómo sigue el tratamiento del Papa

En cuanto a su tratamiento, Francisco recibe oxígeno a alto flujo mediante cánulas nasales durante el día y utiliza una máscara de ventilación asistida por las noches, medidas destinadas a garantizar una oxigenación adecuada y prevenir complicaciones respiratorias.

Según el último parte médico del Hospital Gemelli, los análisis de sangre y la respuesta a la terapia farmacológica indican una evolución positiva, aunque los especialistas han decidido prolongar la hospitalización como medida de precaución para evitar recaídas.

A pesar de la mejoría, el papa redujo significativamente su agenda pública, aunque continuó algunas tareas desde el hospital, como la firma de decretos y la recepción de colaboradores cercanos.

Uno de los principales interrogantes sigue siendo su participación en las ceremonias de Semana Santa, previstas entre el 13 y el 20 de abril. La falta de una fecha definida para su alta médica ha generado incertidumbre sobre su capacidad para presidir los eventos litúrgicos más importantes del calendario católico.

Hasta el momento, el Vaticano no hizo anuncios oficiales sobre su presencia en las celebraciones, aunque fuentes cercanas indican que podría delegar algunas funciones a cardenales de alto rango, como ya hizo durante su hospitalización.

(Con información de EFE)

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De patovica en un boliche a Papa Francisco: La increíble historia de Jorge Bergoglio

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El 13/03/2013, Jorge Bergoglio se convirtió en el primer Papa argentino. Francisco, con su humildad y estilo único, sigue dando que hablar en la Iglesia. 12 años de pontificado de Francisco, el Papa que nadie esperaba

El 13 de marzo de 2013, Argentina se paralizó: Jorge Bergoglio, de Buenos Aires, se convertía en el Papa Francisco y el primero argentino. Con su estilo sencillo y su tonada inconfundible, sorprendió al mundo entero y rompió todos los protocolos desde el minuto uno. A 12 años de ese día histórico, repasamos cómo fue su elección y algunas perlitas.

El día en que un argentino llegó a lo más alto

Millones de personas en todo el mundo estaban pendientes de la chimenea de la Capilla Sixtina. La expectativa era enorme: ¿quién sería el nuevo líder de la Iglesia? Había nombres fuertes en las apuestas, pero casi nadie tenía en el radar a un cardenal argentino. Sin embargo, después de cinco votaciones, la famosa “fumata blanca” apareció y el esperado “Habemus Papam” retumbó en el Vaticano.

Pero lo que dejó boquiabierto a más de uno fue el nombre que pronunció el cardenal protodiácono: Jorge Mario Bergoglio. En Argentina, las redacciones de los diarios entraron en modo caos, las radios interrumpieron su programación y los grupos de WhatsApp explotaron. “¿Bergoglio? ¿El de Buenos Aires? ¡No te la puedo creer!”.

El 13 de marzo de 2013, Jorge Bergoglio fue elegido Papa Francisco, sorprendiendo al mundo entero. Con su estilo humilde y porteño, rompió protocolos y se convirtió en el primer Papa latinoamericano.

Desde el balcón de San Pedro, el flamante Papa Francisco saludó con su estilo simple y directo. “Parece que mis hermanos cardenales fueron a buscarme casi al fin del mundo”, tiró con una sonrisa, y con eso ya se ganó a la gente. Se convirtió en el primer Papa latinoamericano, el primer jesuita en asumir el cargo y el primer pontífice en elegir el nombre de Francisco, en honor a San Francisco de Asís.

Fiel a su estilo humilde, rompió protocolos desde el minuto uno. En vez de subirse al auto oficial, se fue en bondi con los otros cardenales. Cuando le trajeron la lujosa cruz dorada que usan los Papas, prefirió seguir con la de plata ennegrecida que usaba en Buenos Aires. Y en lugar de ponerse los zapatos rojos que simbolizan el poder papal, se quedó con sus viejos mocasines negros. Un tipo común y corriente, pero con un rol que cambiaría la historia.Lo que seguro no sabías de Francisco

Más allá de su papel como líder de la Iglesia, Francisco tiene un pasado lleno de anécdotas terrenales y bien argentinas. Antes de ser cura, fue patovica en un boliche. Sí, el tipo que hoy maneja la Iglesia Católica, alguna vez controló la entrada de un boliche en Buenos Aires. ¿Te lo imaginás diciendo “DNI en mano, chicos, por favor”?

Su fanatismo por el fútbol es innegociable: es socio de San Lorenzo de Almagro de toda la vida, y no lo dejó de ser ni siquiera después de convertirse en Papa. De hecho, el club le mandó un carnet especial con su nombre y hasta le regalaron una camiseta en más de una ocasión. Pero hay más: su vocación religiosa no fue algo planeado desde chico. A los 16 años, tuvo una confesión que le cambió la vida, un momento de esos que marcan un antes y un después. Y aunque ahora vive en el Vaticano, en su corazón sigue llevando su Buenos Aires natal: su comida favorita es la bagna cauda, un plato de origen piamontés que le recuerda a sus raíces italianas.

Antes de ser Papa, Francisco fue patovica en un boliche y es también fanático de San Lorenzo. Además, mantiene su contacto con la gente, incluso llamando a quienes le escriben, y sigue siendo sencillo.

A lo largo de estos años, Francisco se ganó el cariño de la gente con gestos inesperados. Casó a una pareja en pleno vuelo, se puso un casco de bombero que le regalaron, y frenó el papamóvil más de una vez para abrazar a chicos y abuelos. Y lo más loco de todo: sigue llamando por teléfono a la gente que le escribe cartas. Imaginate estar en tu casa y que te suene el celular con un número desconocido… “Hola, habla Francisco”.

Aunque ahora vive en Roma, nunca se olvida de su país ni de su gente. A 12 años de su elección, el Papa sigue siendo el mismo tipo sencillo que tomaba el bondi en Buenos Aires y compraba el diario en el kiosco de la esquina.

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