La CEM representó a CAME en la Feria Multisectorial del Paraguay 2025 y reforzó la integración regional de jóvenes empresarios
Del 16 al 19 de octubre, la Confederación Económica de Misiones participó en la Feria Multisectorial del Paraguay (FEPY 2025), organizada por la Unión Industrial del Paraguay (UIP), consolidando lazos de cooperación entre jóvenes empresarios argentinos y paraguayos.
Integración productiva y cooperación regional
La Confederación Económica de Misiones (CEM) representó oficialmente a la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en la Feria Multisectorial del Paraguay 2025 (FEPY), que se desarrolló del 16 al 19 de octubre en el Comité Olímpico Paraguayo (COP), bajo la organización de la Unión Industrial del Paraguay (UIP).
El evento reunió a empresarios, emprendedores y representantes del sector productivo de distintos países del Mercosur con el objetivo de fortalecer el intercambio comercial, promover el desarrollo industrial y generar nuevas oportunidades de negocio.
En representación de Misiones, participaron el director de la Comisión de Jóvenes CEM, Guillermo Sato, quien además integra el Sector Joven de CAME, y Macarena Stepanenko, de la Cámara Inmobiliaria de Misiones (CIM), junto a otros referentes provinciales que se sumaron al encuentro.
Sato destacó la importancia de la participación misionera en el ámbito regional: “Este fue el segundo evento en el que participamos junto a los jóvenes de la UIP. La buena predisposición y la voluntad de concretar acciones conjuntas son una señal clara de que podemos fortalecer el trabajo entre los jóvenes empresarios de Paraguay y Argentina”, señaló.
FEPY 2025: un espacio estratégico para el desarrollo de los jóvenes empresarios
La FEPY se consolidó en los últimos años como una de las principales plataformas de encuentro y networking multisectorial en el Paraguay, orientada a la visibilidad, el crecimiento y la articulación de nuevos proyectos.
En su edición 2025, la feria contó con más de 100 stands industriales, rondas de negocios, charlas inspiradoras, capacitaciones técnicas y actividades culturales, ofreciendo un espacio dinámico que favoreció el intercambio de experiencias y la creación de redes colaborativas entre los sectores público y privado.
El eje de trabajo propuesto por la UIP Joven giró en torno a las premisas institucionales de la organización: representatividad, formación y desarrollo profesional, colaboración en red, responsabilidad social empresarial y acceso a mercados internacionales.
De este modo, el encuentro no solo promovió la generación de vínculos comerciales, sino también la construcción de una agenda común entre los jóvenes líderes empresariales del Mercosur, con foco en la innovación, la digitalización y la sustentabilidad como motores del desarrollo regional.
Misiones refuerza su protagonismo regional en el ámbito empresarial
La presencia de la CEM en el evento reafirmó la estrategia de integración productiva que la entidad viene impulsando en la región, promoviendo el fortalecimiento de los lazos institucionales con cámaras y organizaciones empresariales de los países vecinos.
“Participar en espacios como la FEPY nos permite proyectar a Misiones dentro del mapa de oportunidades de negocios del Mercosur, acercando a nuestros jóvenes empresarios a experiencias y contactos que contribuyen a potenciar la competitividad regional”, subrayó Sato.
La participación de la delegación misionera, en representación de CAME Joven, permitió además avanzar en la agenda binacional de cooperación entre Argentina y Paraguay, un eje clave para el desarrollo de las economías regionales y la promoción del trabajo joven en sectores productivos estratégicos.
El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, Manuel Amores, advirtió que el comercio atraviesa una recesión profunda, con fuerte caída del consumo, cierres de locales y aumento de la competencia de Paraguay y las plataformas digitales.
Crisis comercial en Misiones: las ventas cayeron 25% y el sector advierte un fin de año “muy complicado”. Reclaman medidas ante la asimetría cambiaria y alertan por el impacto que tendría la zona franca en el comercio local.
El Día de la Madre marcó un quiebre: las ventas se desplomaron y crece la incertidumbre
El Día de la Madre, una de las fechas más esperadas por el comercio, dejó este año un saldo negativo. “Estamos muy por debajo de lo que fue el año pasado, lo cual es alarmante para esta fecha”, reconoció Manuel Amores, titular de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP), en diálogo con Radio News.
Amores sostuvo que el panorama hacia fin de año es “bastante complicado”, con un consumo en caída y una recesión que se profundiza. Según sus estimaciones, las ventas acumulan una baja del 25% interanual, con locales que ya cerraron sus puertas o redujeron su personal y horarios.
“La gente no está llegando a fin de mes. No tiene poder de consumo y eso se ve directamente en las ventas”, remarcó.
El empresario explicó que el escenario se agrava por el avance de las compras en Encarnación, Paraguay, y las plataformas virtuales, que amplían la competencia. “Tenemos mayor competencia y eso obliga a los comerciantes a especializarse, ofrecer mejor servicio, calidad y financiamiento. Pero la situación recesiva no deja margen”, agregó.
Asimetrías regionales y la advertencia sobre la zona franca
El presidente de la CCIP también se refirió al debate sobre la posible creación de una zona franca en Posadas. Similar al régimen de duty free vigente en Puerto Iguazú, una medida que el Gobierno analiza como alternativa para dinamizar la frontera.
Amores fue categórico: “La zona franca en Posadas, con las asimetrías que tenemos con Paraguay y Brasil.Solo va a beneficiar a las empresas grandes o extranjeras, pero va a golpear al comercio local”.
Según explicó, la diferencia de precios y costos impositivos con Paraguay ya genera una competencia desigual. Y un régimen especial sin regulación podría acelerar el cierre de comercios locales, sobre todo en sectores sensibles.
“Joyerías, perfumerías, bazar, electrónica… hay muchísimos rubros que no van a poder competir con ese esquema”, advirtió.
Amores insistió en que las asimetrías tributarias y cambiarias siguen siendo el principal problema estructural del comercio misionero. “Reflejan una realidad que se mantiene hace años: los costos en Argentina son muy superiores, y sin incentivos fiscales el comercio local no tiene herramientas para igualar condiciones”, explicó.
📈CRISIS COMERCIAL EN POSADAS: Carlos Amores (@CamaraPosadas ) confirma el cierre del 25% de comercios y alerta: "La gente no tiene poder de consumo, muchos tendrán que cerrar". ▶️La preocupación central es la recesión: "La gente no está llegando a fin de mes, no tiene poder de… pic.twitter.com/IxOQoF5FjB
— Radio News Misiones. 89.5 Posadas//93.7 El Alcázar (@newsmisiones) October 21, 2025
Cierres de locales, despidos y recorte de horarios: el costo social de la recesión
La crisis comercial ya impacta en el empleo formal e informal. Amores estimó que uno de cada cuatro locales cerró en el último año, con una pérdida directa de entre tres y cinco puestos de trabajo por comercio, además de los efectos indirectos sobre contadores, decoradores, vidrieristas y proveedores.
“Hay comercios que cerraron y otros que redujeron horarios o personal. Algunos sectores industriales trabajan media jornada; en el comercio eso no es posible, porque hay que estar abierto al menos ocho o nueve horas para recibir consumidores”, explicó.
Los rubros más afectados son vestimenta y calzado, los primeros en sentir la apertura de importaciones, seguidos por electrónica y tecnología, donde la demanda cayó a niveles mínimos.
El dirigente sostuvo que el sector viene advirtiendo desde el año pasado sobre la falta de políticas de estímulo. “Este año la situación se profundizó. Si la gente no recupera poder adquisitivo, la caída del consumo se va a agravar aún más”, advirtió.
La chipa, orgullo guaraní, el pan de mandioca del Litoral se mantiene entre los 100 mejores del mundo según TasteAtlas.
El sabor ancestral de la chipa, símbolo gastronómico del Litoral y herencia viva de la cultura mbya guaraní, volvió a destacarse en el escenario internacional. La reconocida plataforma gastronómica TasteAtlas la mantuvo entre los 100 mejores panes del mundo, resaltando su sabor inconfundible, textura única y el profundo arraigo cultural que conserva en Paraguay y el norte argentino, especialmente en Misiones, Corrientes y Formosa.
El tradicional pan elaborado con almidón de mandioca, queso, grasa o manteca y huevo forma parte del ADN culinario de los pueblos guaraníticos desde tiempos precolombinos. Su vigencia no solo refleja una identidad compartida en la región, sino también la valorización global de los alimentos elaborados a partir de productos nativos.
Un emblema regional con raíces guaraníes
La chipa tiene un origen que se remonta al tiempo en que no existía el trigo en Sudamérica. Los pueblos originarios guaraníes elaboraban sus panes con fécula de mandioca, uno de los cultivos más antiguos y representativos de la región. Con la llegada de los misioneros jesuitas, la receta incorporó ingredientes europeos como la leche, el queso y los huevos, dando origen a la versión actual del producto.
“La chipa representa el pan de cada día para el pueblo paraguayo y guaraní”, destaca TasteAtlas, que subraya su importancia en la vida cotidiana y en festividades religiosas como la Semana Santa, donde se la prepara de manera artesanal en hornos de barro y se comparte en familia.
La crocantez exterior que le da la grasa o manteca, junto con el sabor particular del queso y el anís, conforman una combinación única que convirtió a la chipa en un ícono no solo gastronómico, sino también cultural.
En la provincia de Misiones, la chipa mantiene un lugar protagónico en ferias, rutas y celebraciones populares. Las “chiperas” forman parte del paisaje cotidiano, ofreciendo el producto recién horneado a locales y turistas, una postal que también se repite en los caminos de Paraguay.
De los caminos del Litoral a las mesas del mundo
El reconocimiento de TasteAtlas llega en un contexto de revalorización de la gastronomía autóctona del Cono Sur. Restaurantes de cocina paraguaya y misionera en Londres, Nueva York y Madrid comenzaron a incluir la chipa en sus cartas, acercando su sabor a un público internacional.
Este nuevo logro se suma al que obtuvo Paraguay en 2024, cuando el vori vori fue elegido como la mejor sopa del mundo por la misma plataforma. Ambos platos comparten la raíz guaranítica y un uso destacado de ingredientes locales, especialmente el maíz y la mandioca.
Más allá de las fronteras, la chipa simboliza un punto de encuentro entre tradición e identidad. Su permanencia en el ranking mundial reafirma el valor de las recetas ancestrales del pueblo guaraní y el talento de quienes continúan elaborándolas con técnicas transmitidas de generación en generación.
“Cada chipa representa una historia, una cultura y una manera de vivir que se mantiene viva entre fogones”, resumen desde TasteAtlas.
Patrimonio gastronómico vivo
El reconocimiento internacional refuerza los esfuerzos regionales por posicionar a la gastronomía misionera y paraguaya como parte del patrimonio cultural del Mercosur. En ese marco, la chipa no solo se considera un alimento, sino también una expresión de la identidad mbya guaraní y de la diversidad cultural del norte argentino.
Con su sencillez y su poder simbólico, la chipa demuestra que los alimentos nacidos de la tierra y del conocimiento ancestral pueden conquistar el mundo sin perder su esencia.
Por Ulises Rodríguez – Kuarahy-ára-El tiempo del sol del director paraguayo Hugo Gamarra rescata, más de medio siglo después, las huellas de un país visto a través de otra cámara y otro tiempo. Una película sobre la persistencia de la memoria, el amor al cine y el reencuentro con las propias raíces que generó profunda emoción entre el público del Festival y que volverá a proyectarse hoy a las 18 hs en el Cine Casino Oberá.
En la cuarta noche del Festival de Cine de Oberá se vivió una ceremonia cinéfila. Mientras las imágenes del documental Kuarahy-ára, el tiempo del sol, se desplegaban sobre la pantalla, el público se recogía en un silencio reverente. Algunas personas contenían las lágrimas. Otras sonreían con una mezcla de asombro y ternura. Era como si el tiempo -ese que todo lo devora y todo lo devuelve- se detuviera por un instante para que Paraguay volviera a mirarse a sí mismo.
El responsable de esa emoción colectiva fue (es) Hugo Gamarra, director, productor, investigador y uno de los más persistentes hacedores de la cinematografía paraguaya. Después de más de una década, Gamarra regresaba al Festival Internacional Oberá en Cortos -del que fue parte desde sus primeras ediciones-, esta vez no como jurado ni promotor, sino con una película que condensa una vida entera de amor al cine y a su país.
“Para mí es un placer estar de vuelta aquí, esta vez por una película”, dice, todavía con la voz encendida por la emoción del reencuentro. “La última vez que vine fue ese año que hizo tanto frío, que nevó en Buenos Aires y Santa Fe. No había calefacción en el hotel y dormíamos tapados con todas las frazadas. Pero el recuerdo más cálido es el de este festival, siempre abierto, siempre fraterno con el cine del Paraguay.”
Una película dentro de otra
Kuarahy-ára, el tiempo del sol es un documental-ensayo que Gamarra tardó veinte años en completar. En su centro late otra película: Kuarahy ohecha (Lo que ve el sol), realizada en 1968 por el francés Dominique Dubosc, un registro etnográfico de la familia campesina Cabral-Pereira en San Valentín del Abaí, Caazapá. Aquellas imágenes, que sobrevivieron apenas en copias deterioradas, circularon en los cineclubes de Asunción durante los años de la larga dictadura de Stroessner.
“Esa película me marcó en mi adolescencia”, recuerda Gamarra. “Era la primera vez que veía en una pantalla una representación auténtica de la paraguayidad. Cuando volví a encontrarme con esa copia, después de cuarenta años, sentí que debía hacer algo: reencontrar a Dubosc, encontrar a esa familia. Saber qué había sido de ellos. Esa fue mi aventura.”
De ese impulso nació Kuarahy ára-El tiempo del sol: una obra que cruza fronteras geográficas y temporales. Filmada en Francia, Argentina y Paraguay, es una travesía entre la memoria y el presente, entre lo que el cine recuerda y lo que el cine olvida. En ese viaje, Gamarra logra reunir, más de cuatro décadas después, al director francés con aquella familia campesina. La cámara, testigo y espejo, registra el temblor de ese encuentro: las miradas envejecidas que reconocen a quien los filmó cuando eran niños, la emoción del regreso, el peso de lo no dicho.
Durante la proyección en Oberá, el público vivió esa escena con un silencio que sólo rompen los sollozos. Nadie salió indemne de una película que, más que contar, revela: la persistencia de la memoria, la nobleza del pueblo paraguayo y la fe del cine como acto de reencuentro.
El cine como testamento y como oficio de amor
“Kuarahy-ára”, dice Gamarra, “es una película muy íntima para mí, muy simbólica en lo que representa mi devoción al cine, en sus varias manifestaciones: el cine como memoria, el cine como testimonio, como documento, como formación de público; y también mi pasado”.
Lo dice con la serenidad de quien sabe que cada fotograma tiene el peso de una vida. La película, que cuenta con un gran trabajo de montaje del argentino Mana García, no sólo reconstruye una historia: también es el testamento de un oficio, una declaración de amor a la imagen como forma de resistencia.
“Es un testamento sobre mi amor al cine y la importancia de la memoria fílmica”, explica el director. “El cine nos enseña a recordar lo que el tiempo quiere borrar.”
Gamarra, que fue fundador de la Cinemateca Paraguaya y del Festival Internacional de Cine de Asunción, es además autor de El portón de los sueños: vida y obra de Augusto Roa Bastos y Profesión cinero. A sus 69 años, ha dedicado su vida a rescatar y difundir el patrimonio audiovisual del Paraguay, y a pensar el cine como una forma de construcción nacional.
No es casual que Kuarahy-ára esté hablada en español, guaraní y francés, las lenguas que conforman su identidad múltiple. “El tiempo del sol” -como subtítulo y como metáfora- alude a ese Paraguay luminoso que persiste en los márgenes, en los pueblos, en las voces campesinas que el cine de Dubosc y el de Gamarra supieron escuchar.
El reencuentro de dos mundos
En una de las secuencias más conmovedoras, Dominique Dubosc vuelve al país después de 42 años. La cámara lo sigue por los caminos de tierra de Caazapá, bajo el mismo sol que lo deslumbró en 1968. Frente a la familia Cabral-Pereira, ya envejecida, el francés balbucea un “gracias” que resume el sentido de toda una vida dedicada a filmar lo humano.
Gamarra, desde detrás del lente, registra ese gesto con la devoción de quien está filmando una epifanía. No hay impostura: sólo verdad, emoción y respeto. Por eso la película conmueve incluso a quienes no conocen la historia. Porque habla de lo esencial: la memoria, la pérdida, el reencuentro y el poder del cine para unir los tiempos rotos.
“Yo creo que el cine es una forma de pensar el tiempo”, reflexiona. “Y esta película fue eso: pensar el tiempo que nos separó, el tiempo del sol que siguió girando sobre esas vidas.”
El regreso de Gamarra a Oberá también fue un reencuentro con la comunidad audiovisual regional. En el espacio profesional Punto de Industrias compartió reflexiones sobre el presente del cine paraguayo y el papel del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP), creado en 2019.
“Dar un panorama del audiovisual paraguayo hoy es complejo, pero esperanzador”, dice. “Desde la creación del INAP, bajo la dirección de Cristian Gayoso, se está cumpliendo una gran labor. Por fin hay una política de Estado que impulsa no sólo la producción, sino también la formación de público, la investigación, el rescate del patrimonio audiovisual.”
Gamarra participó activamente en la redacción de esa ley. “Gracias a mi intervención en la audiencia pública del Congreso se amplió el objetivo de la ley: no sólo a la producción, sino a toda la cultura cinematográfica. Porque hay que pensar también el cine. Hay que pensarlo, reflexionar sobre él, qué se hizo, qué se hace y qué se puede hacer.”
En esa idea de pensar el cine, Gamarra encarna una figura singular: la del intelectual que crea, enseña, preserva y cuestiona. Un hombre de frontera entre la historia y la imagen, entre la teoría y la práctica, entre la memoria y el porvenir.
De Roa Bastos al porvenir
En paralelo a su trabajo fílmico, Gamarra prepara un libro monumental: Augusto Roa Bastos y el cine, fruto de décadas de investigación. Fue amigo del escritor y lo acompañó en su retorno al Paraguay tras la caída de Stroessner.
“Hice una película con Augusto que se llama El portón de los sueños”, recuerda. “Lo llevamos a su pueblo de la infancia, Iturbe, que marcó su sensibilidad de autor. Y desde entonces empecé a investigar su carrera cinematográfica, algo poco conocido en Paraguay, aunque en Argentina fue guionista de películas como Alias Gardelito, El trueno entre las hojas, Shunko. Ese vínculo entre literatura y cine es el que intento desarrollar en el libro.”
El proyecto, que se editará el año próximo en dos volúmenes, explora cómo el lenguaje cinematográfico atraviesa la escritura del autor de Yo el Supremo. Una obra más que confirma que, para Gamarra, pensar el cine es una forma de pensar la nación.
Cuando la proyección terminó en Oberá, el público esperaba la charla con el director para aplaudirlo, felicitarlo. Algunos aplaudían en silencio, todos buscaban a Gamarra con la mirada para abrazarlo. En sus ojos se notaba la misma emoción de aquel adolescente que, en un cineclub asunceno de los años setenta, descubrió por primera vez Kuarahy ohecha.
El tiempo había cerrado su círculo. Y el cine, otra vez, había hecho su milagro. “Yo creo que estamos viviendo un momento histórico muy significativo”, concluye. “El cine paraguayo está encontrando su lugar, su voz, su tiempo. Y Kuarahy-ára es, en el fondo, eso: una conversación entre el pasado y el presente, entre el sol de ayer y el de hoy. Porque el tiempo del sol -como el cine- nunca se detiene.”
Los capítulos Paraguay y Argentina del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU) llevarán adelante este 17 y 18 de octubre el congreso internacional “Respetar, proteger y garantizar los derechos sociales, económicos, culturales y ambientales”.
La actividad, que reunirá a magistradas y magistrados de distintos países, tendrá lugar en la unidad pedagógica que la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción posee en la localidad de San Ignacio Guazú, en el departamento de Misiones, a 225 kilómetros de la capital de Paraguay.
Junto a las expositoras y expositores que irán tomando la palabra, el encuentro contará además con las conferencias magistrales que brindarán el juez Roberto Andrés Gallardo, presidente de COPAJU, en la primera jornada; y el profesor emérito Eugenio Raúl Zaffaroni, uno de los directores del Instituto de Investigaciones Jurídicas Fray Bartolomé de las Casas (IFBC), como cierre del evento.
Apertura
El viernes 17, las palabras de bienvenida estarán a cargo de María Esperanza del Puerto Benítez, directora general de la Unidad Pedagógica San Ignacio de la Universidad Católica; del nuncio apostólico Vicenzo Turturro; el Dr. Gallardo; la senadora Lilian Samaniego, coordinadora del Capítulo Paraguay de COPAJU; el juez César Raúl Jiménez, coordinador del Capítulo Argentina; y Delio Vera Navarro, presidente del Capítulo Paraguay.
César Manuel Diesel Junghanns, presidente de la Corte Suprema de Justicia paraguaya, dará apertura al encuentro, cuya moderación y coordinación quedaráN en manos del Dr. Camilo Javier Cantero, integrante del Capítulo Paraguay.
El programa
La primera de las mesas presentará a Carolina Llanes, ministra de la Corte Suprema de Justicia de Paraguay, quien expondrá sobre el “Desafío de la Justicia Penal en relación a los Derechos Sociales”; al asesor tutelar Gustavo Daniel Moreno, secretario de COPAJU y vocal de su Capítulo Argentina, que se ocupará de “La exigibilidad de los derechos sociales en los adolescentes”; y a Genoveva Ferrero, vocal titular de la Asociación Civil Instituto Fray Bartolomé de las Casas y secretaria general de Administración y Presupuesto del Consejo de la Magistratura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con la disertación “Estado, discapacidad y derechos sociales”.
La jornada inicial concluirá con una segunda mesa integrada por María Elodia Almirón, representante de los jueces, que reflexionará en torno a “Las garantías constitucionales en el estado social de derecho”; Sonia Sanguinés, en representación del Ministerio Público, cuya intervención estará dedicada a “La defensa de los derechos humanos desde la perspectiva de los derechos sociales”; José Félix Fernández Bilbao, por parte de la Defensa Pública, quien expondrá acerca del “Derecho ambiental en el Paraguay desde el punto de vista constitucional”; y Joy Lobrano, jueza de apelaciones del Cuarto Circuito de Luisiana y presidenta del Capítulo Estados Unidos de COPAJU, con una disertación sobre “Trata de personas: enfoque integral de prevención, protección y justicia”.
Por su parte, Lucas Ciarniello Ibáñez, secretario académico del IFBC, presentará los ejes de la propuesta del Instituto, tanto en materia de formación como de investigación.
Ya el sábado 18, la tercera mesa estará compuesta por el Dr. Jiménez, que expondrá sobre “La violencia infantil y los derechos sociales en la región”; Manuel Ramírez Candía, ministro de la Corte Suprema de Justicia de Paraguay, quien se ocupará de “La administración de justicia bajo la mirada de la doctrina social”; y el también ministro de la Corte y superintendente de la Circunscripción Judicial de Misiones, Víctor Ríos Ojeda, con la disertación “El concepto de dignidad humana en la Constitución paraguaya”.