Paraguay

Deuda de Paraguay se multiplicó por 4 en diez años y supera más del 40% del PIB

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En los últimos diez años, la deuda pública total paraguaya atravesó tres fases claramente diferenciadas: crecimiento moderado pre-pandemia, salto abrupto durante la crisis sanitaria y posterior desaceleración con estabilización relativa en torno al 40% del producto interno bruto (PIB).

En 2015, el saldo de la deuda pública total se ubicaba en torno a los US$ 5.500 millones, representando aproximadamente 15% del PIB. El ratio era, en términos regionales, uno de los más bajos de América Latina. El modelo fiscal mantenía una combinación de disciplina presupuestaria y acceso gradual a los mercados internacionales.

Entre 2015 y 2019, el saldo creció de manera sostenida pero contenida. Para 2019, la deuda pública superaba los US$ 8.000 millones, con un ratio cercano al 23% del PIB. El incremento respondió principalmente a emisiones de bonos soberanos y financiamiento para infraestructura y déficit fiscal dentro de los márgenes permitidos por la regla fiscal. El aumento era visible en términos nominales, pero el crecimiento económico permitía que el indicador sobre PIB se mantuviera en niveles prudentes.

El punto de inflexión se produjo en 2020. La pandemia del Covid-19 implicó expansión del gasto público, programas de emergencia y caída de ingresos tributarios. Entre 2019 y 2020, la deuda experimentó uno de los mayores saltos de la serie reciente y el ratio sobre PIB superó el 30%, iniciando un cambio importante en la posición fiscal del país.

En 2021 el proceso continuó, reafirmando una nueva meseta de endeudamiento. Con la recuperación económica en 2022 y 2023, el crecimiento del PIB ayudó a moderar parcialmente la presión del ratio, pero el saldo nominal continuó aumentando. Para 2023, la deuda pública total ya excedía los US$ 15.000 millones y el indicador rondaba el 38%–39% del PIB.

En 2024 y 2025 la dinámica muestra una desaceleración relativa del incremento porcentual, aunque el saldo continúa expandiéndose. Según los datos preliminares a diciembre de 2025, la deuda pública total alcanza aproximadamente US$ 20.408 millones, equivalente a 41,2% del PIB. En una década, Paraguay duplicó con creces su deuda en términos nominales y su ratio sobre PIB, señala un reporte de la revista Forbes.

La trayectoria 2015–2025 muestra que el país transita de un modelo de muy bajo endeudamiento a uno de endeudamiento moderado pero estructuralmente más alto. Queda ver si la dinámica actual es sostenible bajo distintos escenarios de crecimiento, costo financiero y consolidación fiscal.

Paraguay en el mapa regional

En el comparativo regional de deuda pública como porcentaje del PIB en 2025, Paraguay se ubica por debajo de la mayoría de las economías sudamericanas. Con un ratio de por encima del 41% del PIB, el país se posiciona por encima de Perú (32,1%), aunque levemente por debajo de Chile (42,7%), estableciéndose dentro del bloque de economías con endeudamiento relativamente bajo.

La distancia se amplía al observar a otros países de la región. Ecuador (53,8%) y Colombia (58,9%) ya operan cerca del umbral del 60%, mientras que Uruguay (66,6%) y Argentina (78,8%) muestran cargas significativamente mayores. En el extremo superior aparecen Brasil (91,4%), Bolivia (93,7%) y Venezuela (164,3%), con ratios que duplican e incluso cuadruplican el nivel paraguayo.

SIn embargo, los datos confirman que, aunque Paraguay duplicó su deuda en la última década y superó el 40% del PIB, mantiene una posición relativamente más contenida dentro del contexto regional. Aún así, el margen comparativo no elimina el desafío interno: el país ya no compite contra su pasado de 20%, sino contra un nuevo estándar que exige disciplina fiscal sostenida para evitar converger hacia los niveles más elevados de la región.

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El acuerdo UE-Mercosur instala un nuevo escenario para la industria de la madera

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La firma del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, se concretó el pasado 17 de enero, en Asunción, Paraguay. Establece una zona de libre comercio de más de 700 millones de consumidores, al mismo tiempo que introduce un inédito marco normativo en materia de sostenibilidad y cooperación técnica. Para el bloque Mercosur, el acuerdo implica el acceso preferencial al 92% de sus exportaciones hacia el mercado europeo. La UE logrará la eliminación progresiva de aranceles para el 91% de sus bienes industriales, señala un documento de la Asociación de Empresarios Metalúrgicos de la República Argentina.

Desgravación arancelaria: el horizonte de la forestoindustria

El sector de la madera y el mueble se posiciona como uno de los protagonistas de este acuerdo. Actualmente, los productos madereros del Mercosur enfrentan estructuras arancelarias que limitan su competitividad en Europa frente a proveedores de Europa del Este o el Sudeste Asiático.

Con la entrada en vigor del tratado, se prevé una eliminación gradual de los derechos de importación, que en ciertos productos de valor agregado (como muebles de diseño o paneles compensados) actualmente oscilan entre el 2% y el 10%. Esta ventana de oportunidad permite a las PyMEs regionales proyectar exportaciones de productos acabados, superando la histórica dependencia de la exportación de materia prima bruta.

El desafío de la trazabilidad y el Reglamento EUDR

La apertura de mercados viene acompañada de una exigencia técnica rigurosa: el cumplimiento del Reglamento de la UE sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR).

Para la industria maderera del Mercosur, esto implica que cada metro cúbico exportado deberá contar con certificados de geolocalización que garanticen que su origen no proviene de tierras deforestadas después de diciembre de 2020. Si bien esto representa una barrera de entrada técnica para los productores informales, se convierte en un sello de calidad competitiva para las empresas que ya han invertido en certificaciones internacionales (como FSC o PEFC), posicionando a la región como un proveedor estratégico de biomasa y madera sostenible bajo estándares globales.

Modernización tecnológica y el efecto “catch-up”

El impacto para la industria del mueble será ambivalente. Por un lado, la reducción de aranceles para la importación de maquinaria de última generación y bienes de capital de origen europeo (especialmente de Alemania e Italia) facilitará la reconversión tecnológica de las plantas locales. Esto es crítico para mejorar la productividad y el acabado de los muebles regionales.

Sin embargo, la industria local deberá enfrentar la competencia de productos terminados europeos de alta gama que ingresarán con aranceles decrecientes. El éxito del sector dependerá de la capacidad de respuesta de las cámaras empresariales para aprovechar los programas de cooperación técnica y financiamiento que el acuerdo prevé para la transición productiva.

La perspectiva europea: entre la oportunidad de mercado y el blindaje ambiental

Mientras en el Mercosur el debate se centra en la competitividad, en los principales centros industriales de la UE (Alemania, Italia, Francia), las entidades representativas del sector ‒como CEI-Bois (Confederación Europea de Industrias de la Madera) y EFIC (Confederación Europea de Industrias del Mueble)‒ mantienen una postura de “optimismo vigilante”.

  1. Seguridad de suministros y materias primas críticas: Para la industria europea, el acuerdo es una pieza clave para diversificar sus fuentes de suministro. En un contexto de tensiones geopolíticas, la UE busca reducir su dependencia de mercados asiáticos. Las cámaras europeas ven al Mercosur como un proveedor de biomasa y madera certificada de escala industrial, esencial para cumplir con los objetivos del Green Deal europeo que exige sustituir materiales fósiles por renovables en la construcción y el mobiliario.
  2. Exportación de tecnología, el renovado rol de EUMABOISLa industria de la maquinaria para la industria de la madera (representada por Eumabois) es una de las más entusiasmadas con la firma del acuerdo. La eliminación de aranceles en el Mercosur para bienes de capital permite a los fabricantes europeos (especialmente italianos y alemanes) volver a consolidar su liderazgo tecnológico en la región. Para ellos, el acuerdo significa la posibilidad de recuperar la iniciativa en el mercado sudamericano donde hoy enfrentan una fuertísima competencia china. No se trata solo de vender máquinas, sino de establecer sus estándares técnicos y digitales como la norma a seguir en las fábricas del Mercosur.
  3. El “Level Playing Field” y la propiedad intelectual, estandartes de la sostenibilidad como “barrera” competitiva: Una de las mayores preocupaciones europeas ha sido históricamente la protección de diseños y la lucha contra la falsificación. El acuerdo firmado el 17 de enero incluye capítulos robustos sobre propiedad intelectual. Las cámaras europeas de diseño de muebles ven esto como una victoria, ya que les permite exportar productos de alto valor añadido con la garantía de que sus diseños industriales estarán protegidos legalmente en los cuatro países del bloque sudamericano.

Es importante destacar que, a diferencia de otros sectores, las entidades madereras europeas no temen a la competencia del Mercosur, siempre y cuando se aplique estrictamente el Reglamento EUDR. Su visión es clara: solo entrará al mercado común aquello que demuestre trazabilidad total. Esto “nivela el campo de juego” (el famoso level playing field), asegurando que las empresas europeas ‒que ya operan bajo costos ambientales altos‒ no se vean desplazadas por madera de origen incierto.

Implicancias para la industria de la madera del Acuerdo UE-Mercosur

Para la industria de la madera y el mueble, este acuerdo no solo reduce aranceles, sino que redefine las reglas de sostenibilidad y modernización tecnológica para los próximos veinte años.

  • La madera como vector de sostenibilidad y el reto de la trazabilidad. El acuerdo establece un marco de “cero arancel” para una vasta gama de productos de madera, pero la apertura no es un cheque en blanco. La UE ha dejado claro que el acceso al mercado común está intrínsecamente ligado al cumplimiento del Reglamento EUDR. Para los productores del Mercosur, la industria ya no se mide solo en metros cúbicos o calidad de fibra, sino en datos de geolocalización. Las cámaras empresarias europeas, como CEI-Bois, ven en este acuerdo una oportunidad para asegurar un flujo constante de madera de rápido crecimiento proveniente de Sudamérica, esencial para la bioeconomía europea, siempre que se garantice la ausencia de deforestación mediante sistemas de certificación robustos.
  • Transformación del sector del mueble: diseño y protección intelectual. El impacto en el sector del mueble presenta una dualidad técnica. Mientras que el Mercosur se beneficia de la eliminación de gravámenes para exportar mobiliario de madera maciza, la industria europea ‒liderada por la EFIC‒ celebra la armonización de estándares de Propiedad Intelectual. Esto protege los derechos de diseño industrial europeo en suelo sudamericano, fomentando una competencia basada en el valor añadido y no solo en el costo de materiales. Por otro lado, la reducción de aranceles para componentes y herrajes europeos permitirá a los fabricantes locales del Mercosur elevar el estándar de calidad de sus terminaciones, cerrando la brecha de calidad percibida en mercados internacionales.
  •  Bienes de capital, la carrera por la eficiencia productiva. Un componente crítico del acuerdo es la facilitación del comercio de maquinaria. Entidades como Eumabois han señalado que la eliminación de barreras técnicas y arancelarias para bienes de capital permitirá a las plantas de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay acceder a tecnologías de Industria 4.0, centros de mecanizado CNC y sistemas de secado inteligente de origen europeo. Esta transferencia tecnológica es vista como el motor de un efecto “catch-up” (convergencia), donde la industria del Mercosur podrá procesar sus recursos forestales con la misma eficiencia técnica que sus pares nórdicos, aumentando la productividad por empleado y reduciendo el desperdicio de material.

El impacto país por país

 – Argentina: El sector de madera sólida en la región mesopotámica ve una puerta abierta para divisas. Sin embargo, el gran reto es la infraestructura logística. El impacto será positivo si se logra acoplar la oferta con los estándares de sostenibilidad europeos, pero negativo si la burocracia interna frena la agilidad de los certificados de exportación.

– Brasil: Posee la mayor escala del bloque. El impacto es netamente positivo en términos de volumen de exportación de tableros y celulosa. El desafío negativo reside en la fiscalización extrema que recibirá por parte de las ONGs y cámaras europeas sobre la cadena de custodia, lo que elevará los costos de auditoría interna.

– Uruguay: Con una industria forestal ya muy alineada a estándares internacionales, el impacto es de consolidación. El país se posiciona como el “puerto verde” de entrada de inversiones para CLT (madera laminada cruzada). El riesgo es la alta competitividad del mercado europeo que exigirá una especialización aún mayor en productos de ingeniería.

– Paraguay: El acuerdo actúa como un catalizador para la formalización. El impacto positivo será la llegada de capitales para reforestación comercial. El lado negativo es la vulnerabilidad de la pequeña industria del mueble artesanal, que podría verse desplazada por productos industriales importados si no se inicia un plan de reconversión técnica inmediato.

Un acuerdo que reconfigura el mapa del mercado global

El Acuerdo de Asociación UE-Mercosur, firmado tras años de negociación, busca crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Potenciará el intercambio comercial, eliminando aranceles en más del 90% del comercio bilateral.

Aspectos clave del acuerdo (actualizado a 2026):

  • Alcance comercial: Liberaliza el 91% de las importaciones del Mercosur desde la UE (especialmente autos, químicos, maquinaria) y el 92% de la UE desde el Mercosur (agroalimentos).
  • Desgravación: La UE eliminará aranceles al 82% de las exportaciones del Mercosur, con un 70% de desgravación inmediata.
  • Beneficios para el Mercosur: Mayor acceso de productos agrícolas (soja, carne, maíz) al mercado europeo.
  • Sostenibilidad y medio ambiente: Incluye el cumplimiento del Acuerdo de París y compromisos contra la deforestación.
  • Situación actual: El Consejo de la UE autorizó la firma a principios de 2026, iniciando la fase de ratificación, aunque persiste el debate político y técnico, con el- Parlamento Europeo solicitando un dictamen al Tribunal de Justicia de la UE sobre su validez jurídica

Más de un cuarto de siglo de negociaciones

El acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur es el resultado de más de 25 años de negociaciones. Tras un principio de acuerdo alcanzado en 2019 y revisado posteriormente, los textos finales quedaron cerrados en diciembre de 2024. A comienzos de este año, el Consejo de la UE autorizó formalmente su firma, lo que marca el inicio de la fase de ratificación.

“El tratado es un acuerdo mixto, con dos pilares: el comercial regula el comercio de bienes y servicios, el acceso a los mercados y a la propiedad intelectual. Y el político y de cooperación, que abarca el diálogo institucional, la sostenibilidad y la cooperación. Esta estructura es clave porque determina cómo y cuándo puede aplicarse”, explica un análisis realizado por el reconocido estudio legal Marval, O’Farrell & Mairal.

El acuerdo prevé una liberalización progresiva:

  • La UE eliminaría aranceles para aproximadamente el 92 % de las importaciones provenientes del Mercosur;
  • El Mercosur haría lo propio con cerca del 91 % de las importaciones desde la UE.

“El sistema incluye plazos de transición, cuotas y mecanismos de protección para productos sensibles. Se verían directamente alcanzados los sectores agroindustriales, alimentos, bebidas, manufacturas e industria”, señala el estudio.

Por otra parte, el capítulo de propiedad intelectual es uno de los componentes técnicos más relevantes. Establece, por primera vez, un marco bilateral estructurado que cubre derechos de autor y derechos conexos, marcas, diseños industriales, patentes, variedades vegetales, indicaciones geográficas, secretos comerciales y medidas de observancia civil, administrativa y en frontera. El acuerdo prevé la protección recíproca de indicaciones geográficas (IG), contempla reglas de coexistencia con marcas y derechos preexistentes, evitando afectaciones automáticas.

El análisis de Marval, O’Farrell & Mairal recuerda que para que el acuerdo tenga efectos reales, aún deben cumplirse varias etapas:

  • Firma formal del tratado;
  • Aprobación del Parlamento Europeo;
  • Decisión de conclusión del Consejo de la UE;
  • Ratificación por los parlamentos de todos los Estados miembros de la UE;
  • Ratificación individual por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay;
  • Aprobación del tratado por el Congreso Nacional de cada Estado Parte del Mercosur;
  • Depósito del instrumento de ratificación ante la Secretaría del Mercosur;
  • Entrada en vigencia individual del tratado para cada Estado Parte del Mercosur, a medida que se completen las ratificaciones y se efectúe el depósito correspondiente.

“Solo cuando se cumplan estos pasos podrá entrar en vigencia. En el mejor escenario, podría aplicarse de forma provisional y parcial, limitada a materias de competencia exclusiva de la UE”, indica el análisis. Y puntualiza que el Parlamento Europeo remitió el acuerdo al Tribunal de Justicia para que evalúe la compatibilidad con la normativa comunitaria.

En el caso de Argentina, será necesaria, además, una adecuación normativa interna, incluida la legislación en materia de propiedad intelectual. A través del Decreto 24/2026, publicado en el Boletín Oficial el 19 de enero de 2026, el Poder Ejecutivo Nacional convocó a sesiones extraordinarias para tratar el proyecto de ley que ratifica el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, formalizando así el comienzo de su etapa de internalización legislativa. “Hoy, el acuerdo no genera derechos ni obligaciones exigibles. Su relevancia está en lo que puede producir si se ratifica: cambios estructurales en comercio, inversión y en la gestión estratégica de la propiedad intelectual entre los países de ambos bloques”, concluye el estudio.

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La falta de mano de obra calificada pone en jaque la construcción en Paraguay

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El sector inmobiliario y de la construcción en Paraguay atraviesa uno de los desafíos estructurales más complejos de los últimos años: la escasez creciente de mano de obra calificada, un fenómeno que ya impacta en los costos, los plazos de obra y el acceso a la vivienda, y que comienza a encender alertas también entre inversores regionales.

La problemática no se limita a la falta de trabajadores disponibles. Desde el sector privado advierten que el verdadero cuello de botella está en la ausencia de formación técnica, la caída de la productividad y la falta de recambio generacional en los oficios tradicionales de la construcción.

Desde la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios señalan que en las obras se observa una presencia creciente de trabajadores de mayor edad, sin un ingreso sostenido de jóvenes al rubro. Cambios culturales y aspiracionales redujeron el atractivo de oficios como la albañilería, la soldadura o la carpintería, mientras otras actividades ganan terreno.

“Hoy no hay cambio generacional. Uno va a una obra y los albañiles tradicionales son gente mayor; ya casi no hay jóvenes”, advirtió Raúl Constantino, presidente de Capadei.

Mandos medios: el eslabón más débil

A esta situación se suma un déficit estructural de mandos medios, una de las principales preocupaciones de las empresas constructoras. Capataces y técnicos intermedios cumplen un rol clave en la obra: interpretan planos, coordinan equipos y transforman los proyectos de ingeniería en ejecución concreta. Sin embargo, en Paraguay estos perfiles continúan formándose, en gran medida, de manera empírica.

“El principal desafío ya no es solo la cantidad de trabajadores, sino la calidad y, especialmente, la falta de mandos medios”, explicó Diego Bentel, director de Implenia Constructora y miembro de Capaco.

La ausencia de un sistema sólido de formación técnica intermedia obliga a muchas empresas a desarrollar capacitaciones internas, aunque los referentes del sector coinciden en que el problema excede al ámbito privado y requiere políticas públicas coordinadas.

Costos en alza y menor acceso a la vivienda

Las consecuencias ya son visibles. La menor productividad y la escasez de perfiles calificados extienden los plazos de obra y presionan al alza los costos de construcción, con impacto directo en el precio final de los proyectos inmobiliarios.

“La productividad del trabajo cayó de manera significativa. Eso alarga los tiempos de ejecución y dispara los costos”, sostuvo Constantino, al tiempo que remarcó que el efecto final recae sobre quienes buscan acceder a su vivienda propia.

Bentel coincidió y advirtió que la alta rotación laboral y la falta de estructura técnica generan incertidumbre en la planificación de proyectos de gran escala. “Si no se corrige, habrá un incremento sostenido de costos, mayores dificultades para cumplir plazos y menor competitividad del país para atraer inversiones”, afirmó.

Un problema que trasciende a la construcción

Desde el sector coinciden en que la falta de recursos humanos calificados no es un problema aislado. Afecta a múltiples actividades económicas y pone en riesgo los objetivos de crecimiento a mediano y largo plazo del país.

Por eso, desarrolladores y constructores insisten en la necesidad de fortalecer la formación profesional, jerarquizar los oficios técnicos y articular esfuerzos entre el Estado, los gremios y el sistema educativo.

Sin capital humano capacitado, advierten, el principal límite al desarrollo no será financiero ni tecnológico, sino humano.

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Lula advierte: “No queremos otra Gaza en Sudamérica”

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que la política mundial atraviesa “un momento muy crítico”, marcado por el avance de la ultraderecha, el debilitamiento del multilateralismo y el creciente alineamiento de algunos países sudamericanos con la agenda de los Estados Unidos, en particular durante el nuevo gobierno de Donald Trump.

Durante un acto realizado la semana pasada en el estado de Bahía, Lula llamó a observar con atención la situación política de la región y mencionó explícitamente a países como Chile, Argentina, Venezuela, Paraguay y Ecuador. “Vivimos un momento muy crítico en la política global”, sostuvo ante el auditorio, al tiempo que alertó sobre el impacto regional del giro político en Washington.

Según consignó el medio brasileño Brasil de Fato, el mandatario remarcó que Sudamérica ha sido históricamente una zona de paz y contrastó esa condición con los actuales conflictos internacionales. “No tenemos armas nucleares ni bombas atómicas. Tenemos gente pobre que quiere trabajar, vivir, comer y estudiar. No queremos guerra”, afirmó. Y agregó: “Puede que no tengamos armas, pero tenemos carácter y dignidad, y no bajaremos la cabeza ante nadie, sea quien sea”.

En su discurso, Lula cuestionó además acciones militares impulsadas por Estados Unidos en la región, en referencia a la captura del ex presidente venezolano Nicolás Maduro, y vinculó ese tipo de intervenciones con un clima de creciente tensión geopolítica.

Enfriamiento regional y señales políticas

El presidente de la mayor economía de América Latina dejó entrever que este escenario explica el enfriamiento de las relaciones con algunos mandatarios sudamericanos. En el caso de Paraguay, Lula no asistió en enero pasado a la firma del acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, realizada en Asunción, pese a haber sido Brasil uno de los principales impulsores del tratado y a la invitación formal del presidente paraguayo Santiago Peña.

Si bien al inicio de su mandato en 2023 Peña mantenía una relación cercana con Lula —incluso participando de eventos de alto perfil como la cumbre del G20—, en el último año su gobierno, al igual que el del presidente argentino Javier Milei, mostró una mayor sintonía con la agenda política y estratégica de Washington.

Gaza, multilateralismo y advertencia global

En otro tramo de su exposición, Lula cuestionó los anuncios del gobierno de Trump sobre la reconstrucción de Gaza tras el cese del fuego con Israel. “No queremos otra Guerra Fría. No queremos otra Gaza en Sudamérica”, advirtió. Y fue más allá: “¿Han visto la foto de lo que planean hacer en Gaza? Un complejo turístico. Lo destruyeron todo, mataron a más de 70.000 personas, y ahora dicen que lo convertirán en hoteles de lujo. ¿Dónde vivirán los pobres que sobrevivieron?”, se preguntó.

Finalmente, el presidente brasileño alertó que Trump pretende “crear una nueva ONU” bajo su control y sostuvo que el orden global atraviesa una mutación profunda. “El multilateralismo está siendo reemplazado por el unilateralismo y prevalece el gobierno del más fuerte”, concluyó.

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Histórico: el paraguayo Joshua Duerksen se suma a Mercedes como piloto de desarrollo en Fórmula 1

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La escudería Mercedes-AMG Petronas presentó oficialmente a sus pilotos de desarrollo para la temporada 2026 de la Fórmula 1, y entre los nombres aparece uno que marca un hito para la región: el paraguayo Joshua Duerksen.

“Presentamos a nuestros conductores de desarrollo para 2026”, anunció el equipo alemán a través de sus redes sociales. Duerksen compartirá este rol estratégico con el británico Anthony Davidson y la francesa Doriane Pin, dentro de una estructura que es ocho veces campeona del mundo de constructores.

El piloto de 22 años, que en 2026 competirá en la Fórmula 2 con Invicta Racing, tendrá un rol clave en el desarrollo técnico y competitivo del equipo. Según informó D/Sports, el área de prensa del piloto, Duerksen participará activamente en sesiones de simulador, análisis de datos, pruebas privadas y apoyo operativo durante los fines de semana de carrera.

La llegada del paraguayo a la máxima categoría se da en un contexto, en el que el argentino Franco Colapinto con el equipo Alpine F1 Team. El automovilismo sudamericano vuelve a ganar protagonismo en la elite global. La presencia de pilotos jóvenes de la región no solo revitaliza el interés deportivo, sino que también impulsa negocios asociados al motorsport, desde patrocinadores y marcas regionales hasta academias de formación, simulación, tecnología y contenidos digitales, ampliando el impacto económico de la Fórmula 1 más allá de Europa y consolidando nuevos mercados en América del Sur.

Un salto estratégico en su carrera

“Orgulloso de anunciar que me sumo al Mercedes Team como piloto de desarrollo. Este es un paso enorme en mi camino y un sueño por el que trabajé todos los días”, escribió Duerksen en su cuenta de Instagram. “Estoy agradecido por la confianza, la oportunidad y por todas las personas que han sido parte de este proceso. Listo para aprender, crecer y exigirme al máximo nivel”, agregó.

Más allá del impacto deportivo, la incorporación también tiene una fuerte lectura desde el negocio del automovilismo: Mercedes refuerza su pipeline de talentos jóvenes mientras amplía su proyección en mercados emergentes, con Sudamérica ganando visibilidad dentro del paddock de la Fórmula 1.

A pesar del salto institucional, Duerksen dejó en claro que su prioridad seguirá estando en la pista. “Mi foco central seguirá estando en la F2, para pelear el campeonato y que en un futuro se puedan dar las oportunidades de trabajar a tiempo completo con este equipo llevando nuestra bandera a la grilla de la F1”, explicó en diálogo con D/Sports.
“No veo la hora de empezar a trabajar y desarrollar el auto junto a ellos”, completó.

La temporada 2026 de la Fórmula 2 comenzará el 7 de marzo en Melbourne, Australia, y será clave para el futuro del piloto paraguayo, que ya dio un paso histórico al integrarse a una de las estructuras más poderosas del automovilismo mundial.

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