PARTIDO JUSTICIALISTA

Kicillof cerró su gira en Misiones con fuertes críticas a Milei y un llamado a reconstruir el peronismo

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El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, cerró este miércoles su paso por Misiones con un acto político en la sede del Partido Justicialista, acompañado por el presidente partidario Christian Humada y ante cerca de cuatro mil personas, según la estimación de los organizadores.

El encuentro fue el punto final de una gira que tuvo previamente un marcado perfil institucional y productivo. Kicillof visitó la Biofábrica de Misiones, donde conoció desarrollos biotecnológicos provinciales, y mantuvo una reunión con el gobernador Hugo Passalacqua. El recorrido permitió al bonaerense articular dos planos: mostrar gestión y cooperación entre provincias y, horas después, elevar el tono político frente al Gobierno nacional.

En el PJ, Kicillof construyó buena parte de su discurso alrededor de una crítica frontal al presidente Javier Milei, aunque introdujo una definición menos habitual en el debate interno opositor: reconoció explícitamente que la experiencia nacional anterior encabezada por el peronismo terminó generando frustración.

“En Argentina venimos de una etapa donde los gobiernos, primero el de Macri, un desastre absoluto, luego un gobierno peronista que también nos dejó en la frustración, y vino Milei a decir que él traía las soluciones y las respuestas para los problemas que teníamos en la Argentina”, sostuvo.

La frase marcó uno de los ejes políticos de su intervención. Kicillof buscó diferenciar la construcción de una nueva alternativa tanto del macrismo como de los errores del último gobierno peronista, mientras profundiza una agenda territorial que en las últimas semanas lo llevó por distintas provincias.

El gobernador bonaerense apuntó especialmente contra una de las principales promesas con las que Milei llegó a la Presidencia: terminar con la denominada “casta”.

“Dijo que iba a combatir contra la casta. Pasa un día, pasa otro día y yo no conozco un gobierno más lleno de casta que el de Javier Milei”, afirmó.

También cuestionó el destino del ajuste fiscal y económico. Según Kicillof, la motosierra que el Presidente había prometido aplicar sobre los sectores privilegiados terminó afectando principalmente a trabajadores, jubilados, sectores medios, empresarios nacionales, comerciantes, industriales y productores.

“Hoy vemos que el ajuste y la desgracia recayeron sobre los pobres, los humildes, sobre los trabajadores, sobre los sectores medios, sobre los empresarios nacionales, sobre los productores de toda la Argentina”, enumeró.

El gobernador incluyó entre los sectores afectados a la universidad pública y al sistema científico y tecnológico nacional, dos áreas que vienen ocupando un lugar central en su confrontación política con la Casa Rosada.

Kicillof sostuvo además que varias de las principales promesas disruptivas del libertario no se concretaron y cuestionó la presencia dentro del Gobierno de dirigentes y funcionarios que anteriormente integraron la administración de Mauricio Macri.

A partir de esa lectura lanzó una de las frases más fuertes de la noche: calificó al gobierno libertario como “la estafa electoral más grande de la historia argentina”.

“Llegó a través de unas elecciones, pero también podemos decir que estamos ante la estafa electoral más grande de la historia argentina”, aseguró.

A diferencia de un discurso puramente nacional, Kicillof buscó aterrizar sus críticas sobre la estructura económica misionera. Mencionó específicamente la forestoindustria, la yerba mate, el té y el turismo, cuatro actividades centrales para la generación de ingresos y empleo provincial.

“Misiones es una provincia que tiene enormes riquezas y gente de laburo, comprometida”, señaló antes de referirse a la situación de la actividad forestal.

Para el gobernador bonaerense, la crisis del sector está relacionada con la caída del mercado interno y el freno de la construcción. “La actividad forestal cae y tiene crisis por decisión de Milei, que destruyó el mercado interno y paró la construcción”, afirmó.

También dedicó un tramo particular a la yerba mate, una de las economías regionales que más sintió el cambio regulatorio iniciado por el Gobierno nacional.

Kicillof vinculó la crisis yerbatera con la pérdida de las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate, la debilidad del consumo interno y el esquema cambiario. “La yerba mate está en una de las crisis más profundas”, sostuvo.

En rigor, el INYM no fue cerrado: continúa funcionando, aunque el DNU 70/2023 eliminó facultades centrales como la fijación de precios de la materia prima y posteriormente se profundizó la desregulación de la actividad. La precisión resulta relevante porque el cuestionamiento político de Kicillof apunta fundamentalmente al vaciamiento de las herramientas regulatorias que históricamente tuvo el organismo.

En el mismo diagnóstico incorporó al té y al turismo interno, sectores particularmente sensibles para Misiones por su peso en las exportaciones, el empleo y la actividad económica provincial.

Kicillof comparó además el discurso económico libertario con experiencias anteriores de gobiernos liberales y cuestionó la promesa de que el ajuste inicial desembocaría rápidamente en una recuperación.

Recordó las metáforas de la “luz al final del túnel”, el “segundo semestre” y los “brotes verdes” utilizadas durante otras etapas de la política argentina y las vinculó con las promesas actuales de crecimiento posterior al sacrificio.

“Empezó diciendo que hay que sufrir, que hay que hacer un sacrificio, que hay que transitar un tiempo difícil, pero que después vendrá el paraíso, que hay que atravesar el desierto”, señaló.

Y contrapuso: “La realidad es que el gobierno de Milei sólo nos trajo un desierto en términos de trabajo, salario y producción”.

La elección de esos tres conceptos -trabajo, salario y producción- no fue casual. Son precisamente los ejes con los que Kicillof intenta estructurar su discurso económico frente al modelo libertario y ampliar su llegada más allá del electorado tradicional del peronismo hacia pequeños y medianos empresarios, productores, comerciantes, trabajadores y sectores universitarios.

La visita a Misiones tuvo además una particularidad política. Kicillof llegó después de recorrer Chaco y Corrientes y mencionó también sus recientes pasos por Córdoba, Tierra del Fuego y La Pampa, en una secuencia de viajes que empieza a adquirir dimensión nacional.

En Misiones procuró separar la agenda institucional de la partidaria. Primero recorrió la Biofábrica y conoció la experiencia provincial en biotecnología, innovación y producción vegetal. Allí tomó contacto con el desarrollo del Phytolab, tecnología misionera que será instalada en Miramar para la producción de plantas de kiwi, una experiencia concreta de cooperación entre Misiones y Buenos Aires.

Posteriormente mantuvo un encuentro institucional con Passalacqua y finalmente desembarcó en el PJ para cerrar la jornada con el acto partidario.

Esa secuencia permitió mostrar una doble faceta: gobernador que busca acuerdos de gestión con otras provincias y dirigente opositor que comienza a recorrer el país con un discurso nacional.

“¿Qué le trajo Milei a Misiones?”

En el tramo más confrontativo de su discurso, Kicillof recordó la visita presidencial a Misiones y contrastó el estilo de Milei con el que, según sostuvo, debería tener un jefe de Estado frente a las provincias.

“¿Qué le trajo a Misiones Milei en tres años? Nada de nada”, lanzó.

Cuestionó además los viajes internacionales del Presidente y su permanente interlocución con inversores y mercados. “Ser presidente es darle respuesta al pueblo”, afirmó, antes de expresar su “repudio” a la reciente visita presidencial.

Más allá de la dureza retórica, el mensaje buscó instalar una disputa concreta: quién puede representar políticamente a los sectores productivos que sienten el impacto de la caída del consumo y de la actividad económica.

El acto en Misiones también dejó una señal hacia el interior del peronismo. Kicillof evita por ahora formalizar una candidatura presidencial, pero sus recorridas provinciales, las reuniones con gobernadores, dirigentes políticos y sectores productivos y la construcción de un discurso sobre los problemas de las economías regionales comienzan a darle volumen nacional a su figura.

En ese esquema, Misiones tiene una significación particular. No solamente por tratarse de una provincia gobernada por una fuerza política provincial, sino porque concentra varios de los sectores que permiten al bonaerense discutir el programa económico nacional desde la producción: yerba mate, té, madera, turismo, comercio fronterizo, economía del conocimiento y biotecnología.

El mensaje que dejó en Posadas tuvo, por eso, dos destinatarios. Uno fue Milei. El otro fue el propio peronismo.

Al reconocer la “frustración” provocada por la última experiencia nacional del PJ, Kicillof admitió implícitamente que la oposición no puede limitarse a esperar el desgaste del Gobierno libertario. Su apuesta pasa por reconstruir una propuesta capaz de convocar nuevamente a trabajadores y sectores populares, pero también incorporar a productores, empresarios nacionales, comerciantes, estudiantes, científicos y sectores medios.

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Cacho Bárbaro se reunió con el presidente del PJ Misiones y llamó a construir una alternativa al ajuste de Milei

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El diputado provincial y referente del Partido Agrario y Social (PAyS), Héctor Cacho Bárbaro, mantuvo una reunión con el nuevo presidente del Partido Justicialista de Misiones, Cristian Humada, en el marco de una serie de encuentros políticos orientados a analizar la delicada situación social y económica que atraviesa la Argentina y la provincia.

Durante el encuentro, ambos dirigentes expresaron su preocupación por las consecuencias de las políticas implementadas por el gobierno de Javier Milei, especialmente por el fuerte impacto que generan sobre los trabajadores, jubilados, pequeños productores, comerciantes y sectores populares.

“Estamos muy preocupados por el daño que está produciendo este modelo económico en Misiones y en todo el país. Vemos cómo se deteriora el salario, cómo se destruye el trabajo y cómo cada vez más argentinos tienen dificultades para acceder a la salud y a una vida digna”, señalaron.

En la reunión también se abordó la situación de los jubilados y pensionados, las dificultades en la atención del PAMI, el deterioro de la salud pública y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación y el ajuste impulsado desde el Gobierno nacional.

Asimismo, los dirigentes manifestaron su preocupación por la actitud de legisladores nacionales de Misiones que llegaron al Congreso integrando espacios vinculados al peronismo y terminan acompañando las iniciativas impulsadas por el oficialismo nacional.

“Desde el campo nacional y popular vemos con preocupación cómo diputados nacionales representantes de Misiones que ingresaron por listas del peronismo terminan votando todas las leyes que impulsa Milei, incluso aquellas que perjudican claramente a los trabajadores, a los jubilados y a las provincias”, remarcaron.

En ese sentido, también cuestionaron el acompañamiento de legisladores misioneros a distintas iniciativas del Gobierno nacional. “Nos preocupa que diputados de la Renovación estén votando sistemáticamente proyectos del Gobierno nacional que terminan afectando la economía regional, el empleo y el bolsillo de los misioneros”, señalaron.

Ambos dirigentes coincidieron en la necesidad de avanzar en conversaciones y acuerdos que permitan construir una alternativa política amplia, con fuerte compromiso social y basada en los principios históricos del peronismo: justicia social, defensa del trabajo, producción nacional y protección de los sectores más vulnerables.

Desde el PAyS remarcaron que la situación económica de Misiones requiere respuestas urgentes y un Estado presente que acompañe a las familias, a los trabajadores y a quienes producen y generan empleo en la provincia.

“El pueblo argentino necesita dirigentes comprometidos con la realidad de la gente y no con la especulación financiera. Hoy más que nunca hay que defender el trabajo, la producción y la dignidad de nuestro pueblo”, afirmaron.

La reunión entre Bárbaro y Humada se da en un contexto de creciente preocupación social por la caída del consumo, el cierre de comercios y el ajuste económico impulsado por el Gobierno nacional.

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El PJ Misiones cierra su interna y valida el triunfo de Humada tras rechazar impugnaciones

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La interna del Partido Justicialista en Misiones quedó formalmente cerrada con una decisión que busca ordenar el escenario partidario: la Junta Electoral validó los comicios del 19 de abril, rechazó las impugnaciones y oficializó el triunfo de Christian Ariel Humada mediante la Resolución N.º 21/26. Con una participación del 13,1% del padrón —7.209 votantes sobre 55.091 afiliados—, el sector “La Julio Humada” se impuso con el 54,7% de los votos frente al 41,9% de “Amplitud Justicialista – Fuerza Patria”. La definición despeja el frente institucional, pero abre un interrogante político: ¿alcanza la legitimidad formal para recomponer la cohesión interna?

Un cierre institucional con respaldo normativo

La resolución de la Junta Electoral no solo valida los resultados, sino que también clausura el conflicto técnico que había quedado abierto tras la elección. El organismo se apoyó en la Resolución N.º 20/26 para desestimar los cuestionamientos sobre mesas de votación y sostuvo que no existen objeciones pendientes sobre el procedimiento.

El argumento central fue la ausencia de protestas formales durante la jornada electoral y el escrutinio provisorio por parte de los fiscales acreditados. Según el criterio del órgano partidario, las observaciones deben realizarse en el momento en que ocurren los hechos para tener validez. Bajo esa lógica, se rechazaron los pedidos de nulidad de mesas y de apertura de urnas por falta de pruebas concretas o por tratarse de situaciones no verificadas.

El dato no es menor: la Junta remarcó que las autoridades de mesa fueron designadas de manera consensuada entre las listas, lo que —según su interpretación— garantiza condiciones de equidad. Tampoco se detectaron inconsistencias en actas ni indicios de adulteración. El resultado final consolidó 6.965 votos positivos (96,6%), con 236 en blanco (3,3%) y apenas 8 nulos (0,1%).

Participación baja y victoria clara: la doble lectura

El triunfo de Humada es nítido en términos numéricos, pero se apoya en un nivel de participación limitado. Ese dato introduce una tensión clásica en los procesos internos: legitimidad formal frente a representatividad efectiva.

El proceso, además, marca el regreso de elecciones partidarias tras 27 años, un dato que el propio Humada utilizó como eje discursivo para plantear una “nueva etapa”. En su mensaje posterior a la oficialización, convocó a la unidad y a la participación amplia de todos los sectores, insistiendo en que “nadie sobra”.

El desafío es político más que reglamentario: la validación institucional ordena el tablero, pero no necesariamente resuelve las diferencias internas que quedaron expuestas en la competencia.

Orden interno y señales hacia afuera

La decisión de la Junta Electoral fortalece al sector ganador al otorgarle control formal del partido sin instancias pendientes de revisión. También condiciona a la lista opositora, que queda sin margen institucional para cuestionar el resultado.

En términos de correlación de fuerzas, el cierre del proceso interno permite al PJ misionero reconfigurar su estructura sin litigios abiertos, un activo relevante en un contexto donde los partidos buscan ordenar su estrategia frente a escenarios electorales más amplios.

Al mismo tiempo, la baja participación puede limitar la capacidad de expansión política inmediata. El dato sugiere un partido que logró resolver su interna, pero que aún debe reconstruir volumen político y territorial.

Unidad declarada, construcción pendiente

Con la validación de los comicios, el PJ de Misiones entra en una nueva fase: la institucionalización de su conducción tras décadas sin elecciones internas. El discurso de unidad aparece como eje, pero su efectividad dependerá de la integración real de los sectores que compitieron.

En las próximas semanas, la atención se desplazará hacia cómo se traduce esa convocatoria en estructura, presencia territorial y capacidad de articulación política. La resolución cerró el capítulo electoral, pero no define por sí sola el alcance de la nueva etapa.

La política partidaria, en este punto, vuelve a su lógica habitual: lo formal ordena, pero lo sustantivo todavía está en construcción.

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El PJ de Misiones ira a internas con tres listas y la Justicia despeja el primer intento de freno

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El Partido Justicialista de Misiones cerró la presentación de listas para las elecciones internas del 19 de abril y convirtió un trámite formal en un hecho político de mayor espesor: después de más de 20 años sin elecciones internas plenas, el peronismo misionero ingresó en una competencia abierta por su conducción, con tres listas para el Consejo Político Provincial y más de 100 listas municipales en toda la provincia. La novedad no quedó ahí. En paralelo, la Intervención informó que el 20 de marzo el Juzgado Federal con Competencia Electoral de Posadas rechazó una medida cautelar que buscaba suspender el proceso, ratificando la vigencia del cronograma electoral. El dato ordena el tablero: la discusión por la conducción del PJ ya no se libra solo en el terreno político, sino también en el institucional, y por ahora la Justicia eligió no interrumpir la normalización. La pregunta de fondo empieza a tomar forma: ¿esta interna recompone la vida partidaria o abre una nueva fase de disputa por la representación real del peronismo en Misiones?

Un cierre de listas que deja de ser administrativo y pasa a ser político

El comunicado del PJ distrito Misiones presenta el cierre de listas como una “instancia clave” del proceso de normalización partidaria. Más allá del tono institucional, el dato central es otro: el peronismo local volvió a poner en marcha un mecanismo de competencia interna que durante más de dos décadas no había logrado desplegar de manera plena. En política, ese solo movimiento modifica relaciones de fuerza.

En la categoría Consejo Político Provincial quedaron inscriptas tres listas. “La Julio Humada”, encabezada por Christian Ariel Humada como candidato a presidente y Stella Maris Peso como vicepresidenta primera; “Peronismo Misionero”, con Pedro Alberto Arrúa para la presidencia y Gabriela Elisabeth Palacio para la vicepresidencia; y “Amplitud Justicialista – Fuerza Patria”, con Gonzalo Javier Costa de Arguibel y María Cristina Brítez. La existencia de tres expresiones en pugna muestra que la normalización no desembocó en una lista de consenso, sino en una compulsa con disputa real por la estructura partidaria.

El otro dato que busca exhibir volumen político es la presentación de más de 100 listas municipales. Ese número, dentro del texto base, funciona como indicador de despliegue territorial, organización y capacidad de movilización. No prueba por sí solo fortaleza homogénea, pero sí marca que la interna no quedó reducida a una puja de cúpulas en Posadas. El PJ misionero intenta mostrar que el proceso tiene anclaje provincial y no apenas visibilidad de dirigencia.

La Junta Electoral queda en el centro de la etapa decisiva

Tras el cierre de listas, toda la documentación ingresó a revisión de la Junta Electoral, que ahora debe verificar avales, candidaturas, documentación respaldatoria y condiciones formales exigidas por la normativa vigente. Esa etapa, que en cualquier partido puede parecer técnica, en este caso tiene una dimensión política evidente: será el filtro institucional que determine qué nivel de competitividad real tendrá la elección del 19 de abril.

No es un detalle menor. Cuando un partido atraviesa un proceso de normalización después de un largo período sin internas plenas, la instancia de control formal se convierte en una prueba de credibilidad. La legitimidad del proceso no dependerá solo de que haya listas, sino de que la revisión de requisitos no termine reabriendo sospechas, impugnaciones o acusaciones cruzadas entre sectores internos.

El texto insiste en la idea de “igualdad de condiciones” y “transparencia”. Es lógico. La normalización no se juega únicamente en la convocatoria al voto directo, sino en la capacidad de sostener reglas aceptadas por todos. En otras palabras, la Junta Electoral no administra solo papeles: administra confianza política en un partido que intenta reconstruir institucionalidad.

El rechazo judicial fortalece el cronograma y delimita el margen de impugnación

La otra pieza central del escenario llegó desde la Justicia. Según informó la Intervención, el 20 de marzo el Juzgado Federal con Competencia Electoral de Posadas rechazó la medida cautelar que buscaba suspender la elección interna del 19 de abril. El fallo, tal como fue presentado en el texto base, ratificó el cronograma y rechazó que existiera un perjuicio concreto, actual o irreparable que justificara frenar el proceso.

Ese punto tiene dos efectos políticos inmediatos. El primero es que consolida la continuidad del proceso de normalización. El segundo es que le pone un límite, al menos en esta etapa, a la estrategia de judicializar la disputa interna para alterar el calendario. La resolución, siempre según el comunicado, sostuvo además que no se acreditó afectación a los derechos políticos de los afiliados ni impedimentos para participar en igualdad de condiciones.

La lectura institucional es clara: la Justicia marcó que la intervención judicial en la vida interna de los partidos debe ser excepcional. En un contexto donde las pujas partidarias suelen trasladarse a tribunales, el mensaje tiene peso. No clausura el conflicto, pero sí define un criterio: mientras no haya un daño concreto probado, el proceso partidario debe seguir su curso.

Normalización, reforma interna y disputa por el control del partido

El texto también menciona presentaciones que cuestionan la reforma de la Carta Orgánica y el propio proceso electoral. Allí aparece una tensión de fondo. La normalización del PJ de Misiones no es solo un procedimiento para elegir autoridades; también implica redefinir reglas internas, circuitos de participación y mecanismos de conducción.

Según la Intervención, el fallo judicial incluso remarca que la reforma fortalece y amplía la participación democrática de afiliadas y afiliados. Esa afirmación, contenida en el comunicado, deja ver que la discusión no gira únicamente sobre nombres o listas, sino sobre el diseño del partido que emergerá después del 19 de abril.

Por eso esta interna tiene una dimensión más profunda que una elección convencional. Lo que está en disputa es quién administra el sello, quién ordena el territorio y bajo qué reglas se reorganiza el peronismo misionero. El voto directo y secreto en los 79 municipios aparece así como una herramienta de legitimación, pero también como el mecanismo a través del cual se intentará cerrar una etapa prolongada de conducción sin competencia plena.

Qué sectores se fortalecen y cuáles quedan condicionados

Con el rechazo de la cautelar y el cierre de listas en marcha, la Intervención queda fortalecida en un punto preciso: logró sostener el cronograma y preservar el marco institucional del proceso. No significa que haya resuelto todas las tensiones, pero sí que conserva la iniciativa organizativa y judicial en esta fase.

También quedan posicionadas las líneas internas que decidieron competir dentro de las reglas planteadas. La sola inscripción de tres listas provinciales y más de 100 municipales muestra que una parte importante del peronismo optó por dar la pelea adentro del dispositivo electoral y no por fuera de él. Esa decisión les da centralidad en la etapa que viene.

Al mismo tiempo, los sectores que impulsaron la cautelar o cuestionan la reforma de la Carta Orgánica quedan condicionados por el fallo. No desaparecen del mapa, pero pierden, por ahora, la posibilidad de frenar el proceso por vía judicial. La disputa sigue abierta, aunque con un dato concreto: la elección sigue en pie y el reloj partidario ya está corriendo.

El 19 de abril ya no será una fecha simbólica

La elección interna del 19 de abril aparece, desde ahora, como algo más que una cita partidaria. Será una prueba de volumen político, de capacidad territorial y de autoridad institucional. El peronismo misionero busca presentar ese día como el cierre de una etapa de normalización. Pero también puede convertirse en el inicio de otra discusión: la de cómo se integran, o no, las distintas corrientes después de la votación.

Porque una interna competitiva ordena, pero también expone. Mide liderazgos, muestra estructura y obliga a traducir la militancia en votos. Si el proceso logra sostenerse con reglas aceptadas y sin nuevos sobresaltos judiciales, el PJ de Misiones habrá dado un paso institucional importante. Si, en cambio, la etapa de revisión de listas, la campaña o el resultado reabren cuestionamientos, la normalización podría dejar de ser un punto de llegada para convertirse en un nuevo campo de disputa.

Por ahora, el dato político más sólido es que el partido volvió a poner en marcha una elección real y que la Justicia, al menos en esta primera escala, decidió no interponerse. Lo que falta ver es si esa reactivación democrática alcanza para recomponer conducción o si apenas ordena, por un momento, una puja que todavía no terminó de mostrar toda su intensidad.

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La Justicia levantó la proscripción y habilitó a Arrúa, Comparin y Kornuta a competir en las internas del PJ

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El Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional de Posadas resolvió hacer lugar a un planteo judicial presentado por el ex apoderado del Partido Justicialista, Martín Kornuta, junto al abogado Leandro Maidana, y dispuso suspender provisoriamente la suspensión preventiva de afiliación que pesaba sobre el diputado nacional Pedro Alberto Arrúa, Myriam Analía Comparin y el propio Kornuta.

La decisión judicial habilita a los tres dirigentes a participar del proceso electoral interno del PJ mientras se resuelve la cuestión de fondo ante la Cámara Nacional Electoral.

Según la resolución, el tribunal consideró que la suspensión preventiva de afiliación implicaba una restricción directa al ejercicio de derechos políticos y de participación partidaria, especialmente en el contexto de un proceso electoral interno ya en marcha.

En ese sentido, el fallo señala que la verosimilitud del derecho surge de la naturaleza de los derechos involucrados, dado que la medida disciplinaria afectaba la condición de afiliados y, por lo tanto, la posibilidad de intervenir en la vida institucional del partido.

Riesgo de afectar derechos políticos

El juzgado también evaluó el denominado “peligro en la demora”, al advertir que el desarrollo del calendario electoral interno podría generar perjuicios de difícil reparación si los dirigentes quedaban excluidos del proceso mientras se tramita la apelación.

En materia electoral, remarca el fallo, el paso del tiempo puede volver ilusorio el ejercicio de los derechos políticos si no se adoptan medidas cautelares que preserven la participación de los afiliados hasta que exista una resolución definitiva.

Bajo ese criterio, el tribunal resolvió suspender provisoriamente los efectos de la suspensión preventiva de afiliación y garantizar la posibilidad de que Arrúa, Comparin y Kornuta participen en las elecciones internas del justicialismo.

Apelación ante la Cámara Nacional Electoral

En paralelo, el juzgado concedió el recurso de apelación contra la resolución cuestionada, que será analizado por la Cámara Nacional Electoral conforme al régimen previsto por la Ley 23.298 de partidos políticos.

De esta manera, la cautelar mantiene vigente el ejercicio de los derechos políticos de los dirigentes hasta que el tribunal de alzada se pronuncie sobre el fondo del conflicto partidario.

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