Passalacqua

El nuevo des-orden mundial y los refugios estratégicos

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El ataque de Donald Trump a Venezuela y la detención de su presidente, Nicolás Maduro marcaron el fin del orden mundial tal como se conocía. Emerge ahora uno nuevo, ni global ni multipolar. Ni dividido en dos como durante la Guerra Fría. En el nuevo orden impera la ley del más fuerte por sobre el derecho internacional. Y eso no es un buen augurio para Ucrania o para Taiwan, ni para ningún país del mundo. 

El estado de derecho se ha transformado en “el Estado soy yo”. Donald Trump es al mismo tiempo presidente, policía, militar y juez de sentencias. 

En una entrevista extraordinariamente franca con The New York Times, Donald Trump esboza una concepción del poder presidencial que roza el absolutismo. Como comandante en jefe, sostiene que su autoridad está limitada únicamente por “su propia moral” y “su propia mente”, desestimando al derecho internacional, los tratados y las normas multilaterales como restricciones reales. En su visión, la fuerza nacional -y no el andamiaje jurídico construido tras la Segunda Guerra Mundial- es lo que verdaderamente ordena el sistema internacional. Las reglas, alianzas y convenciones que durante décadas estructuraron la estabilidad global aparecen, en su cosmovisión, como cargas innecesarias para una superpotencia que debería actuar sin ataduras.

Ese mismo enfoque se proyecta sobre la geopolítica concreta. Trump reduce a la OTAN a una herramienta vacía sin Estados Unidos y admite que podría verse obligado a elegir entre preservar la alianza o apropiarse de Groenlandia, a la que considera estratégicamente indispensable, justo cuando sus pobladores están buscando la autodeterminación. Defiende la “propiedad” territorial como una condición psicológica y material del poder -superior a cualquier tratado o arriendo- y deja en claro que, para él, la soberanía de otros Estados es secundaria frente al papel de Estados Unidos como “protector de Occidente”. En contraste con presidentes anteriores, a quienes acusa de haber sido demasiado cautelosos, Trump reivindica el uso directo del poder estadounidense con fines políticos y económicos, incluso cuando eso implique redefinir -o ignorar- los límites del orden internacional vigente.

Cualquier parecido con la imagen de un dictador, es pura coincidencia. Obviamente Trump no se presenta como un dictador -Maduro tampoco-, sino como alguien que desprecia la idea misma de los límites. Niega que la ley, el derecho internacional o las alianzas sean fuentes externas de autoridad a las que deba someterse. Eso es en la práctica, un pensamiento tiránico, aunque todavía no sea una tiranía institucionalizada.

En términos de ciencia política, la visión que Trump expresa encaja con precisión en el concepto de cesarismo: una forma de liderazgo en la que el poder no se legitima por la ley ni por las instituciones, sino por la fuerza, el éxito y la capacidad de imponerse. El líder cesarista se sitúa por encima de los contrapesos formales, convierte al Estado en una herramienta personal y concibe la política -tanto interna como externa- no como un sistema de derechos y normas compartidas, sino como un campo de dominio, donde manda quien puede y no quien debe.

Julio César no abolió la República el primer día. Primero la vació de sentido.

Para desazón de los entusiastas del derrocamiento de Maduro y la acción de Estados Unidos, Trump ya no habla ni de democracia ni de salvar al país de una dictadura. Ni siquiera de narcotráfico. Estados Unidos admitió que el Cártel de los Soles, señalado por Trump como el enemigo que lideraba Maduro, no es una “organización criminal real”.  Expertos en delincuencia y narcóticos en Latinoamérica afirmaron que, esa denominación, se trata de “un término coloquial, inventado por los medios venezolanos en la década de 1990, para referirse a funcionarios corruptos por el dinero del narcotráfico“.

El eje es el petróleo. Negocios. Negocios para empresas de Estados Unidos. 

“Lo que hemos hecho es que hemos tomado el control de todo un país. Vamos a hacer que el país sea fuerte y bueno y, en última instancia, van a poder votar y poner a alguien que les guste. Hemos tomado petróleo por un valor de 4.000 millones de dólares en un solo día, y eso va a aumentar. Vamos a reconstruirlo. Todas las grandes compañías petroleras están entrando. Van a ganar mucho dinero y Venezuela va a recibir parte de ese dinero y nosotros vamos a recibir parte de ese dinero. Trajimos estabilidad a la región, con estabilidad y precios del petróleo mucho más bajos”, explicó Trump en otra entrevista. 

A diferencia de otros años -en noviembre se cumplieron 25 años del No al Alca-, el poder imperial no encuentra oposición. Javier Milei aplaudió el avance de Trump, Lula Da Silva ensayó una crítica de compromiso y el resto del continente miró para otro lado. El colombiano Gustavo Petro llamó dócilmente a Trump para calmar las amenazas del norte. En Europa y los organismos internacionales, las críticas no hirieron susceptibilidades. 

La crítica más mordaz provino de la ultraderechista francesa Marion Anne Perrine Le Pen, a quien nadie puede achacarle alguna simpatía por el chavismo residual: “Existían mil razones para condenar al régimen de Nicolás Maduro: comunista, oligárquico y autoritario, hacía pesar sobre su pueblo, desde hace demasiado tiempo, una losa que hundió a millones de venezolanos en la miseria -cuando no los obligó al exilio-. Pero existe una razón fundamental para oponerse al cambio de régimen que Estados Unidos acaba de provocar en Venezuela. La soberanía de los Estados nunca es negociable, cualquiera sea su tamaño, cualquiera sea su poder, cualquiera sea su continente. Es inviolable y sagrada. Renunciar hoy a ese principio para Venezuela, para cualquier Estado, equivaldría a aceptar mañana nuestra propia servidumbre. Sería, por lo tanto, un peligro mortal, en un siglo XXI que ya es escenario de grandes sacudidas geopolíticas y que hace pender sobre la humanidad el riesgo permanente de la guerra y del caos”, detalló. Servidumbre del siglo XXI. El nuevo des-orden mundial. 

Ese nuevo des-orden no necesita de alineamientos, sino sometimiento. Países como Argentina, urgidos de respaldos para sostener su economía, quedarán cada vez más expuestos. Los grandes jugarán su juego. El acuerdo Mercosur-UE, largamente buscado y a punto de ser firmado, ya no es garantía de crecimiento para los países de este continente, porque las condiciones las pone Europa y, en el caso de la Argentina, los costos de producción se han disparado en los últimos años, lo que hace difícil estimar potenciales beneficios. La yerba es uno de los productos que entrará sin arancel y se buscará potenciar la demanda de otros productos para sostener el ritmo exportador que cerró el 2025 en uno de sus mejores momentos. 

Pero aún con exportaciones en alza, la economía no encuentra sosiego. En la industria, once de los 16 principales sectores están en rojo contra noviembre de 2023. La industria textil es la más golpeada, con una caída del 38 por ciento, seguida por metales, caucho y la industria automotriz. 

De pasar a cobrar en dólares, a contar los pesos para llegar a fin de mes. El derrumbe económico coincide con una suba de precios que tuvo poco de moderación. La inflación seguirá en enero por encima del 2 por ciento y la de diciembre, que se conocerá en los próximos días, marca un porcentaje similar. Enero también marcará el debut del nuevo índice de precios al consumidor del Instituto Nacional de Estadística y Censos. El nuevo formato no llega para mejorar la comprensión de la inflación, sino para desnudarla. Al actualizar la canasta con la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18, la inflación de la era Milei salta a 269%, frente al 259% que arroja el viejo patrón de consumo de 2004/2005. La diferencia no es técnica: es política. Durante más de veinte años se midió el costo de vida con una canasta que ya no existe, subestimando el peso real de los alquileres, los servicios y los bienes básicos en los hogares. El resultado es incómodo para el relato oficial: cuando la inflación se mide con los hábitos reales de la gente, el ajuste aparece todavía más brutal de lo que ya muestran las estadísticas.

Uno de los cambios clave será la ponderación que tienen viviendas y servicios en el IPC, que -hasta el momento- es de 9,44% a nivel nacional, y a partir de enero escalará a 14,5%. Este fue un gran debate durante 2024, cuando se redujeron fuertemente los subsidios económicos para los servicios públicos y el IPC no reflejaba lo que ocurría hacia dentro de los presupuestos familiares.

En ese escenario de contracción, las provincias se ven obligadas a redoblar esfuerzos para sostener las economías regionales, con suerte dispar. La vecina Corrientes, señalada siempre como el “ejemplo” por las oposiciones en Misiones, tiene a decenas de municipios en virtual cesación de pagos, mientras que la provincia atraviesa una crisis financiera y administrativa de magnitud estructural que ya no puede ser disimulada por discursos de equilibrio fiscal ni por la aprobación exprés de presupuestos inflados. 

El gobernador Juan Pablo Valdés asumió con una herencia fiscal crítica, producto de la gestión de su hermano Gustavo, padrino político del radicalismo misionero: el gasto provincial creció un 39% por encima de los ingresos, el déficit supera los 160.000 millones y la deuda proyectada para 2025 ronda los 184.905 millones, ubicando a Corrientes entre las provincias más comprometidas del país.

En contraste, Misiones cierra el año con nota alta. Moody’s Argentina ratificó la calificación crediticia de Misiones y confirmó su perfil como uno de los distritos subnacionales más sólidos del país en un contexto macroeconómico todavía frágil para la Argentina. La agencia afirmó tanto las calificaciones de emisor en moneda local como en moneda extranjera de largo plazo en BB+.ar, con perspectiva estable, lo que implica que no se esperan cambios significativos en los fundamentos financieros de la provincia en el corto y mediano plazo.

El informe de Moody’s destaca que el perfil crediticio de Misiones se construye sobre una combinación clave: márgenes operativos sólidos, bajo nivel de endeudamiento y una muy reducida exposición al riesgo cambiario. Misiones presenta una de las estructuras de deuda más prudentes del mapa subnacional argentino, con un peso acotado de pasivos en moneda extranjera, lo que la protege frente a saltos en el tipo de cambio, una de las principales fuentes de estrés fiscal en el país.

Este punto es central en momentos en que la Argentina atraviesa un proceso de reordenamiento macroeconómico con fuerte ajuste fiscal, inestabilidad monetaria y aún alta sensibilidad cambiaria, Moody’s subraya que Misiones no está expuesta a shocks cambiarios por su estructura de deuda, algo que pocas provincias pueden exhibir.

Ese orden económico se sustenta en el desendeudamiento de los últimos años y en una política fiscal que fortalece la autonomía y le permite a Misiones cumplir con sueldos y sostener lo que puede: programas productivos y de respaldo a la economía.

De todos modos, la oposición, carente de creatividad, repite las críticas hacia los pilares de esa fortaleza. Desde siempre el radicalismo, después el PRO y ahora Diego Hartfield, el ex tenista libertario, que repite los mismos conceptos sin decir cómo sostener servicios básicos sin recursos propios en momentos en los que la Nación se desentiende de todas sus responsabilidades. Salud, educación, seguridad y transporte, dependen exclusivamente de los recursos provinciales, mientras que el Gobierno de Milei sigue recaudando impuestos únicamente para cumplir con los vencimientos de una deuda que se hace cada vez más insostenible. Para Hartfield, Misiones sufre una fragilidad financiera, está “en default” y al mismo tiempo, debe suprimir sus herramientas fiscales. Contradicciones a la vista.

El ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, quien ya había salido al cruce de las posiciones exhibidas por la Confederación Económica de Misiones, en contra de las políticas fiscales, no eludió contestar la diatriba del ex tenista que comenta la realidad en las redes y desde la playa: el funcionario planteó que no existe ningún escenario de fragilidad financiera cuando una calificadora como Moody’s acaba de volver a certificar la solvencia de la provincia, con bajo riesgo fiscal y una trayectoria de más de dos décadas de manejo responsable de las cuentas públicas. 

En ese mismo sentido, explicó que Misiones consiguió financiamiento de la Corporación Andina de Fomento no para cubrir déficits corrientes -como sucedió en otras épocas y como hace la Nación para dibujar equilibrios contables-, sino para destrabar una obra eléctrica de alta tensión que la Nación dejó sin ejecutar y que es clave para sostener el crecimiento productivo de Misiones. Desde su óptica, el verdadero problema no está en la salud financiera provincial, sino en los recursos que el Estado nacional sigue adeudando a los misioneros -desde regalías energéticas hasta fondos previsionales y programas sectoriales-, y que requieren una defensa activa en el Congreso. Por eso, Safrán dejó en claro que, mientras los indicadores macro puedan mostrar cierta mejora, la prioridad es atender la realidad concreta de la economía local, el empleo y la actividad, una tarea que demanda menos ruido político y más trabajo coordinado en favor de la provincia. “Lo invito a trabajar en esa agenda compartida por el bien de la provincia”, señaló Safrán, aunque Hartfield ya dejó claro que es “diputado de Milei” y no necesariamente de la provincia de Misiones.

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Avanzan las obras de provisión de agua potable en colonia las Tunas de Apóstoles

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El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, supervisó el funcionamiento de la obra de provisión de agua potable en el Lote Agrícola Nº 159, ubicado en Colonia Las Tunas. La intervención se ejecuta con financiamiento provincial y forma parte de un proyecto destinado a mejorar el acceso al servicio en sectores rurales del municipio. La obra beneficia a varias familias que integran el consorcio Tacuaral Las Tunas II.

En diálogo con los vecinos, Passalacqua reiteró que el acceso al agua es una política de Estado, “un recurso sagrado y es vida para todas las familias”. Mientras, la presidenta del consorcio Tacuaral Las Tunas II, Estela Krutk, agradeció el acompañamiento del Estado provincial a la iniciativa. “Esto es un tesoro para los vecinos”, remarcó y explicó que varias familias de la zona se organizaron en un consorcio para garantizar el acceso al agua, especialmente en épocas de sequía.

Además, desde el IMAS informaron que se trabaja en otra perforación realizada en la zona, de 205 metros de profundidad, con un caudal aproximado de 30 mil litros por hora, que refuerza el sistema de abastecimiento de agua potable para las familias rurales.

Durante la recorrida estuvieron presentes el presidente del Instituto Misionero de Agua y Saneamiento (IMAS), Joaquín Sánchez, la intendenta de Apóstoles, María Eugenia Safrán; el presidente de la Cooperativa de Servicios Públicos de Apóstoles (COSPAL), Carlos Losada; vecinos y familias beneficiarias del consorcio de Las Tunas.

Un sistema de abastecimiento para las familias de la zona

El pozo que hoy visitó el gobernador tiene una profundidad de 128 metros y fue ejecutado en este punto estratégico por su acceso a la ruta y por ubicarse en el centro del consorcio. El terreno fue donado por el vecino Daniel Zadorozne.

En paralelo, el proyecto incluye una perforación de 4 ½ pulgadas de diámetro, con un caudal mínimo de 2,0 metros cúbicos por hora, junto con su equipo de bombeo y el sistema de alimentación eléctrica correspondiente. La ubicación topográfica de la zona presenta napas de agua a gran profundidad, una condición que anteriormente dificultaba el abastecimiento adecuado.

La obra incorporó un sistema de cloración por inyección para garantizar la potabilización del agua. Este equipo, instalado en una casilla técnica específica, trata el recurso antes de su distribución a la red. La infraestructura incluye un tanque elevado de 3.000 litros sobre una estructura metálica, que generará la presión necesaria para el suministro. Asimismo, se instalaron tuberías de polietileno para la red domiciliaria, completando un sistema integral que abarca desde la captación hasta la distribución del agua.

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Que no se tape el bosque

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La madrugada del primer sábado del año sorprendió al mundo con el inédito bombardeo ordenado por Donald Trump a Venezuela y la detención de su presidente Nicolás Maduro, en nombre del combate al “narcoterrorismo”. Un ataque inaudito que fue condenado por buena parte del mundo, salvo el presidente Javier Milei que celebró a su modo: “Viva la libertad carajo”. 

El ataque, sin embargo, pone en riesgo la libertad, ya no de un “dictador”, sino de las democracias no alineadas con el sheriff del mundo o el país poderoso del momento. 

El derecho internacional no admite una acción como la que emprendió Trump. Pero el problema no es Maduro, sino el precedente. Se trata de un poder militar extranjero utilizado para cambiar un Gobierno. Lo de dictador no deja de ser un adjetivo que puede o no ser compartido, pero desde el punto de vista jurídico, Nicolás Maduro goza de inmunidad personal absoluta mientras ejerza como jefe de Estado. Esta protección, conocida como inmunidad ratione personae, impide que sea arrestado o juzgado por tribunales extranjeros. Esta inmunidad no rige frente a tribunales internacionales como la Corte Penal Internacional, ni ante el Consejo de Seguridad si autoriza una intervención, cosa que no ha sucedido.

El derecho internacional no distingue entre presidentes “legítimos” o “ilegítimos” según criterios políticos: mientras ejerzan efectivamente el cargo, están protegidos por la inmunidad personal, aún cuando Trump opine que Maduro es el jefe de un cartel narco. 

“No existe base legal para que un Estado actúe como juez y policía global. Eso sería un retorno al derecho del más fuerte”, advierte el jurista Philippe Sands, profesor de Derecho Internacional en University College London.

La privación de libertad de un jefe de Estado protegido por inmunidad, realizada de forma coercitiva y sin base legal internacional, puede ser jurídicamente calificada como secuestro. Además, encuadra como detención arbitraria, prohibida por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y genera responsabilidad internacional del Estado que ejecuta la acción.

“La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda”, describió José Mario de la Garza Marroquín, abogado y presidente de la Asociación Perteneces Justicia e Igualdad. 

¿Puede Estados Unidos actuar unilateralmente con sus Delta Force? Desde el punto de vista jurídico, no. El único órgano con facultad para autorizar el uso de la fuerza es el Consejo de Seguridad de la ONU. Fuera de ese marco, una captura en territorio extranjero constituye una violación directa de la Carta de la ONU.

La fiscal general, Pam Bondi, afirma que el presidente venezolano ha sido imputado en un tribunal de Nueva York y advierte de que “enfrentará la ira de la Justicia estadounidense”. La ira. No el derecho ni la justicia. La ira.

Hoy es Venezuela, mañana puede ser Irán o cualquier país no alineado con Estados Unidos. Casualmente, es Donald Trump el que está con problemas de credibilidad en su propio país, donde arrecian las críticas por los escasos resultados económicos y una economía en pausa. En Hollywood recomendarían iniciar una guerra. 

El inicio del tercer año de Javier Milei en el poder, encuentra a la Argentina con escasos motivos para celebrar. La promesa de crecimiento acelerado quedó en eso y el Gobierno se abraza a la estabilización de la inflación como bandera, objetivo que se logró a costa de una economía paralizada y una ingente pérdida de poder adquisitivo. Se festejan datos mínimos que apenas disimulan la profundidad de los desajustes. Daniel Scioli, secretario de Turismo y vivaz defensor de las ideas libertarias, dio una pequeña muestra de celebraciones opacas. Como los datos del Indec revelaban un creciente déficit en la cuenta de turismo por la salida de argentinos, simplemente dejó de usar los datos del organismo oficial. El Banco Central armó otra estadística más favorable y el déficit “se achicó”: “Con base en esos resultados, nuestras estimaciones para todo 2025 nos indican que los egresos pasarían de ser US$13.350 millones con la vieja metodología a US$10.241 millones con la metodología nueva (un 23% menos)”, festejó Scioli. Los números que celebró el funcionario no parecen muy alentadores. Tras la intervención del Central, el rojo del saldo entre el ingreso y el egreso de divisas por turismo pasó de 9.983 millones a 6.935 millones de dólares. Entre enero y noviembre de 2025 salieron del país 11,19 millones de residentes e ingresaron 4,78 millones de turistas. El resultado fue un saldo neto negativo de 6,41 millones de personas.

Scioli no es el único que se esfuerza en ver el vaso medio lleno. La Federación Argentina de la Industria de la Madera destacó que el sector “comienza a mostrar signos de estabilización, con una leve recuperación respecto a los meses previos y oportunidades concretas vinculadas al comercio exterior”. 

En base a un estudio del consultor Gustavo Cetrángolo, la entidad admite que las altas tasas de interés, la restricción del consumo y la caída de la obra pública continúan condicionando el desempeño del mercado interno. “Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin variaciones desde hace más de un año, con un fuerte nivel de competencia comercial que impacta en los márgenes de rentabilidad de las empresas, especialmente en las pymes”.

Pero basta ahondar un poco más en el documento para ver otros datos no tan estimulantes. “La industria foresto-industrial argentina, y en particular el complejo maderero, llega al cierre de 2025 en una situación de extrema fragilidad. Tras una leve mejora técnica en octubre, noviembre y lo que va de diciembre consolidaron una “meseta baja” de actividad: se vende algo más que en el peor momento de la recesión, pero no lo suficiente como para recomponer rentabilidad ni aliviar la asfixia financiera que atraviesan los aserraderos y fabricantes”, reseña.

El principal problema no es la falta total de operaciones, sino su calidad económica. Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin cambios desde hace más de un año, pero en un contexto de costos que no dejaron de subir. Para cerrar ventas, muchas empresas se ven obligadas a aplicar descuentos sobre listas, extender plazos de pago y, en algunos casos, recurrir a esquemas informales. El resultado es una competencia feroz por colocar stock, con márgenes mínimos o directamente negativos”, detalla.

“La sobreoferta es otro rasgo del momento. Numerosos aserraderos arrastran altos inventarios de madera, lo que acelera la presión vendedora y empuja aún más los precios a la baja. El único segmento con algo más de dinamismo es el de pallets, aunque con pedidos de muy corto plazo, lo que vuelve al mercado extremadamente volátil e imprevisible”.

Este deterioro ya se refleja en la cadena de pagos. En las últimas semanas comenzó a observarse un aumento en los cheques rechazados dentro del sector, una señal temprana de estrés financiero. Aunque todavía no se trata de una crisis generalizada, complica el acceso al crédito en un contexto en el que financiarse es caro y escaso.

La raíz del problema es estructural. “En los últimos dos años, los ingresos del sector crecieron con fuerza en dólares, pero los costos lo hicieron mucho más rápido. La energía eléctrica -clave para aserraderos y secaderos- registró aumentos desproporcionados, al igual que los insumos, la logística y los costos laborales. La ecuación es simple: aun vendiendo más, muchas empresas ganan menos o directamente pierden dinero”, reseña Cetrángolo. El analista sugiere que la exportación es una “válvula de escape” para la madera. Asia es hoy el gran destino, con precios estables pero bajos, que obligan a resignar margen a cambio de asegurar cobranzas.

Estados Unidos, en cambio, sigue sin traccionar. La débil recuperación de su mercado inmobiliario limita la demanda de productos de mayor valor agregado, como las molduras de pino, cuyas exportaciones continúan en caída. El sector apuesta a una reactivación en 2026, pero por ahora no hay señales claras.

El Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones no es tan optimista y eleva una advertencia mucho más severa: la foresto-industria atraviesa una crisis estructural, con plantas operando a menos de la mitad de su capacidad, costos desbordados y pymes al borde del colapso. La diferencia de miradas revela un dilema central para provincias como Misiones: adaptación vía exportaciones o reconstrucción del sistema productivo con políticas públicas y planificación.

Según el Colegio, la foresto-industria opera hoy por debajo del 50% de su capacidad instalada y registra caídas de actividad cercanas al 40%, con reducción de turnos, vacaciones anticipadas, líneas paralizadas, riesgo de despidos y cierres de plantas. La paralización de la obra pública nacional aparece como uno de los golpes más duros sobre la demanda, pero el problema de fondo es el brutal descalce entre ingresos y costos.

Entre 2023 y 2025, señala el documento, los ingresos del sector crecieron 124% en dólares, pero los costos estructurales lo hicieron 249% y los costos energéticos más de 600%. La energía eléctrica, los insumos, la logística y los salarios aumentaron muy por encima de los precios de venta, que permanecen prácticamente estancados. 

La exportación es la válvula de escape, dice Faima. Y Misiones cerró el 2025 con un volumen récord o apenas por debajo del techo de exportaciones, con más de 500 millones de dólares. La yerba mate si batió récord en envíos al exterior, pero aún así la industria atraviesa, según sus principales ejecutivos, una complicada situación por los mismos motivos que el sector forestal: suba de costos muy por encima de la rentabilidad, aún con el desplome del valor de la materia prima que agobia al sector primario. La crisis yerbatera oprime al primer eslabón con una velocidad inusitada a diferencia de otras épocas desreguladas. 

No es errado apuntar a la industria como “la gran beneficiada” de la ola de desregulación, tampoco que el consumo interno está golpeado por la pérdida de poder adquisitivo. En noviembre se enviaron al mercado interno 17.860.938 kilos, el volumen más bajo del año y 18,65 por ciento menos que en octubre. La salida de molino fue 19,32 por ciento menor al mismo mes del año pasado. El 2025 seguramente terminará apenas por encima del 2024, pero debajo de los últimos cinco años y lejos del récord de 2023, con 285.430.373 kilos en el país. 

La crisis por la que atraviesan los principales sectores económicos tiene correlato en el empleo. Desde que asumió Milei hasta noviembre del año pasado -último dato disponible-, Misiones perdió 8.407 empleos privados registrados. En Argentina fueron casi 150 mil. Los que aún lo conservan fueron víctimas de una feroz depreciación del poder adquisitivo. Salvo los ministros de Milei que recibieron aumentos de hasta el 90 por ciento en sus salarios. Un ministro nacional, que percibía un sueldo bruto cercano a los $4.000.000, pasará a cobrar aproximadamente $7.600.000, un secretario de Estado verá su haber saltar de $3.500.000 a unos $6.650.000, mientras que un Subsecretario pasará de cobrar $3.000.000 a una cifra estimada de $5.700.000. Las paritarias no tienen techo para todos.

La fragmentación no es sólo salarial. Las provincias también se tienen que “adaptar” a la nueva realidad. Misiones hace esfuerzos por sostener la actividad económica y el empleo a través de diversas acciones, con inyección directa, como con los programas Ahora que rindieron más de cien mil millones en el último año o a través de quitas que alivian el bolsillo, como los planes para pagar patentes o inmuebles. 

“Para seguir cuidando el bolsillo de las familias misioneras más vulnerables, se prorroga la Tarifa Eléctrica Social Provincial desde el 1 de enero hasta el 30 de abril de 2026, tanto para Energía de Misiones como para las cooperativas de la provincia, garantizando el acceso a este servicio esencial mediante una tarifa bonificada para consumos mensuales de hasta 450 kWh”, anunció el gobernador Hugo Passalacqua. En contraste, Nación confirmó que el 2026 comenzará con aumentos en las tarifas de electricidad, gas y agua en todo el país. Las subas promedio irán del 2,5% al 4%, según resoluciones publicadas en el Boletín Oficial, y aún no incorporan la quita de subsidios que el Gobierno tiene prevista y que podría empujar los incrementos, especialmente en el gas, a dos dígitos

En materia de combustibles, los precios en Misiones volvieron a ubicarse entre los principales motores del encarecimiento del costo de vida. Los combustibles registraron subas muy por encima de la inflación anual, que según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central y los datos del INDEC cerraría el año en torno al 30 por ciento.

La Nafta Súper de YPF finalizó diciembre en 1.693 pesos por litro, tras un aumento mensual del 0,47 por ciento. En todo 2025 acumuló una suba del 40,61 por ciento, es decir, más de diez puntos porcentuales por encima de la inflación. El gasoil común fue aún más castigado: cerró el año en 1.749 pesos por litro y acumuló una suba del 42,89 por ciento, con un salto del 2,40 por ciento sólo en diciembre.

La Nafta Infinia, el producto premium de YPF, terminó el año en 1.938 pesos por litro, con una suba anual del 33,84 por ciento, también claramente superior al índice general de precios.

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Financiamiento productivo: Misiones colocó 41.500 millones en préstamos a tasa blanda

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Durante 2025, Misiones vivió el mayor despliegue de crédito productivo de su historia reciente. En un contexto nacional de tasas en alza, restricción monetaria y retracción del financiamiento privado, la Provincia logró sostener un esquema propio de líneas bonificadas que permitió movilizar más de $41.500 millones hacia la economía real, incluyendo la banca comercial tradicional -con tasas subsidiadas-, el Fondo de Crédito y el Consejo Federal de Inversiones.

Ese volumen no solo superó con holgura los $20.769 millones liquidados en 2024, sino que confirmó que el financiamiento se convirtió en el principal amortiguador del ajuste nacional sobre el tejido productivo misionero.

El salto estuvo impulsado casi por completo por el Banco Macro, que pasó de colocar $11.669 millones en 2024 a $34.050 millones en 2025, concentrando el 98% del crédito bancario provincial

El Banco Nación, en contraste, prácticamente se retiró del sistema, con apenas $734 millones y 17 operaciones en todo el año. De este modo, Misiones marcó una fuerte intervención económico, como pilar del sector industrial y al mismo tiempo, del consumo, a través de los programas Ahora -extendidos hasta marzo por el gobernador Hugo Passalacqua – que generaron ventas por más de 100 mil millones de pesos durante 2025.

Mapa del crédito 2025 (banca + herramientas públicas)

Total bancos: $34.784.783.348,30
Fondo de Créditos: $4.568.164.524 (257)
CFI: $2.151.790.000 (36)
Entidad 2024 2025 Operaciones
Banco Macro $11.669.841.000,00 $34.050.783.348,30 1.949
Banco Nación $9.099.800.000,00 $734.000.000,00 17
Total general $20.769.641.000,00 $34.784.783.348,30 495

Flujo total 2025 (incluye Fondo de Créditos + CFI): $41.504.737.872,30

Líneas con mayor actividad en 2025 (vigencias)

Línea Monto Operaciones Vigencia
Descuento de cheques – Yerbateros $12.584.020.464,65 1.140 Hasta 31/12/25
Descuento de cheques – Tealeros $456.607.702,27 331 Hasta 31/05/26
Corto plazo $19.212.335.782,38 Hasta 31/12/25
Largo plazo $6.532.360.399,00 Finalizó 30/06/25
Clave: casi todas las líneas vencen el 31/12/25. Única excepción: tealeros hasta 31/05/26.

Más allá de los montos, el perfil del crédito es revelador. La mayor parte de los fondos no se destinó a inversiones estructurales sino a sostener el capital de trabajo, especialmente en los sectores primarios y comerciales. 

Las líneas de corto plazo concentraron más de $19.212 millones, mientras que los préstamos de largo plazo totalizaron $6.532 millones, con una fuerte concentración antes de su vencimiento en junio.

Pero la verdadera columna vertebral del sistema fue el descuento de cheques, particularmente en el complejo yerbatero. Solo esa herramienta movilizó $12.584 millones y 1.140 operaciones, convirtiéndose en la principal fuente de liquidez para miles de productores e industrias medianas, detalló el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán.

El calendario financiero del año muestra hasta qué punto la economía misionera quedó atada al crédito. En marzo, la suma de corto y largo plazo superó los $3.400 millones, el mayor nivel del año, impulsado por un salto del 93% en los préstamos de inversión. Fue una verdadera carrera contra el reloj antes de que cerraran las líneas de largo plazo.

En junio, el corto plazo marcó su récord con $1.785 millones, cuando ya se habían extinguido casi todas las líneas de inversión y comenzaban a sentirse las primeras subas fuertes de tasas. A partir de julio, el sistema entró en una fase de enfriamiento acelerado, que llevó al crédito a su piso en noviembre, con apenas $330 millones liquidados.

El último trimestre dejó una postal aún más clara de la tensión financiera en la economía regional. La yerba mate concentró su mayor volumen entre septiembre y octubre, con un salto extraordinario del 29.511% en una sola semana a fines de septiembre. Sin embargo, desde mediados de noviembre la línea prácticamente se agotó, anticipando el cierre de su vigencia.

El , en cambio, mostró el fenómeno inverso. Aprovechando que su línea sigue vigente hasta mayo de 2026, diciembre fue el mes de mayor dinamismo: en la semana del 8 al 12 se alcanzó un récord de $182 millones y 117 créditos, marcando un ingreso pleno a su ciclo financiero de zafra.

Las líneas de inversión también dejaron huella, aunque de forma transitoria. Se financiaron colectivos por $2.700 millones, equipamiento vial por $960 millones, bienes de capital por más de $1.040 millones, inversión tecnológica por $750 millones y construcción y ampliación de plantas por casi $400 millones

Sin embargo, la mayoría de esas líneas cerró entre junio y diciembre, lo que explica por qué la inversión productiva prácticamente desapareció en la segunda mitad del año.

Todo este entramado deja una conclusión ineludible. Misiones es hoy la única provincia del país que sostuvo en simultáneo un sistema integral de crédito bonificado: corto plazo, largo plazo, inversión, descuento de cheques sectorial y financiamiento para infraestructura productiva. Ese andamiaje permitió atravesar el ajuste nacional sin colapso productivo.

Casi todas esas líneas vencen el 31 de diciembre de 2025. La única excepción es el sector tealero, que conserva su herramienta hasta mayo de 2026. Por ahora, no hay confirmación oficial de prórrogas.

En una economía regional intensiva en capital de trabajo, el esfuerzo de la Provincia es una definición macroeconómica. El récord de 2025 demuestra que el crédito sostuvo la actividad. 

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La victoria del Excel

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La aprobación del Presupuesto 2026 por parte del Senado marca el fin de año político con la ratificación del plan de ajuste del gobierno nacional comandado por Javier Milei. No se trata de una hoja de ruta de crecimiento ni de inversiones, sino que la insistencia libertaria se ha centrado en sostener los recortes por sobre todas las demás urgencias, incluso en la educación y en la atención a las personas con discapacidad. 

La discusión, en el Senado, sin embargo, no estuvo exenta de dardos que dejaron expuestos los flancos del Gobierno, el ajuste, el endeudamiento y el empobrecimiento de buena parte de la sociedad vía devaluación e inflación disimulada. Incluso los aliados, como el radicalismo, cuestionaron la “falta de rumbo” del Gobierno. 

Pese a los intentos de la oposición, el oficialismo logró blindar los artículos 12 y 30 del capítulo 2, que no son meras cláusulas técnicas sino el corazón del nuevo ajuste: recortan recursos a educación, ciencia y tecnología y avanzan sobre el financiamiento del sistema nacional de defensa, consolidando un giro de alto costo estratégico para el país.

Sin embargo, no deja de ser un triunfo político para Milei, encaramado en el resultado de las elecciones legislativas. No parecen importarle los cuestionamientos y que hasta los aliados hayan tomado distancia de un diseño que ridiculiza el Excel de Aranguren: los números sólo cierran si queda gente afuera. 

Esa realidad es la que determina las acciones del Gobierno. El equilibrio fiscal como dogma. Déficit cero y macroeconomía “ordenada”, aunque la economía -no sólo la micro-, esté tambaleando, con crisis severas en la mayor parte de los sectores económicos. 

La inversión privada encadena datos negativos y en el tercer trimestre de 2025 se desplomó 6,6% después de caer 1,6%. 

El consumo también sigue en el pozo y cayó 2,8% interanual en noviembre.

La desconfianza no es sólo interna. A pesar del RIGI y las reverencias, el 2025 arroja un dato alarmante: la inversión extranjera directa fue negativa por primera vez desde el 2003, es decir hace 22 años. Según datos del Banco Central (BCRA), medidos en valores constantes, entre enero y noviembre se verificó una salida neta de fondos por 1.521 millones de dólares, rompiendo una serie histórica que, desde 2003, siempre había mostrado resultados positivos.

El contraste es fuerte si se observan los promedios anteriores. Mientras que entre 2016 y 2019 la IED anual rondó los 3.200 millones de dólares y entre 2020 y 2023 se redujo a unos 950 millones, en 2025 la tendencia se revirtió por completo. El rojo no solo es estadístico: marca un cambio estructural en la dinámica de los capitales externos.

El Gobierno elige no mirar más allá de su objetivo. Así, celebra datos grises como si fueran fruto de un proceso virtuoso, cuando en realidad son consecuencias evidentes del deterioro. 

Los últimos datos del mercado laboral vuelven a confirmar una dinámica tan incómoda como persistente: una creciente degradación de la calidad del empleo. La tasa de empleo subió al 45,4% y la desocupación bajó al 6,6%, incluso con una mejora adicional en términos desestacionalizados. En los papeles, la economía parece haber recuperado cierta capacidad de absorción de mano de obra. En la vida real, esa mejora se sostiene sobre una base cada vez más frágil.

El dato clave está en la composición: el 85% de los nuevos puestos de trabajo creados en el último año fueron inestables, informales y de bajos ingresos. La informalidad trepó del 42,6% al 43,3% de los ocupados, lo que implica que casi uno de cada dos trabajadores está hoy fuera de cualquier marco de protección laboral. No se trata de un fenómeno marginal: es el corazón del ajuste.

Dentro de ese deterioro, el caso de los trabajadores por cuenta propia es particularmente revelador. Mientras entre los asalariados la informalidad se mantuvo estancada en torno al 36,7%, entre los independientes saltó del 61,9% al 64,9% en apenas un año. Lejos de expresar un auge del emprendedurismo, lo que muestra es un mercado laboral expulsivo: personas que no encuentran empleo asalariado y se ven empujadas a formas de subsistencia precarias, sin estabilidad ni derechos.

Los datos del empleo derrumban la idea de que la pobreza se redujo. No puede haber reducción de la pobreza con trabajos e ingresos precarios e inestables. 

Los jóvenes encarnan otra paradoja. El desempleo juvenil bajó, pero no porque haya más trabajo, sino porque cayó la tasa de actividad. Es decir, menos jóvenes buscan empleo. Algunos pueden haber salido por una menor presión económica en los hogares, pero muchos otros parecen haber sido directamente desalojados por un mercado que no ofrece oportunidades atractivas. No es casual que este grupo siga siendo el más atrapado en la informalidad y la precariedad.

Los grandes aglomerados urbanos, donde se concentra la mayor parte de la actividad económica, exhiben una desocupación más alta que las ciudades chicas. Algunos casos son alarmantes. Río Gallegos lidera el ranking de desocupación con 10,8%, casi ocho puntos más que en 2023. Gran Resistencia ronda el 10%. Gran Rosario trepó al 8,9% por un fuerte aumento de la oferta laboral que el tejido productivo no logró absorber. 

No hay recuperación, sino ante una mutación del ajuste. Se cambia desocupación abierta por precariedad estructural. Y esa es una forma más silenciosa, pero no menos dañina, de crisis.

Hay un dejo de crueldad en la ignorancia deliberada de esos datos. Hay un dejo de malicia en la persistente urgencia del Gobierno en eliminar recursos para la educación pública, la escuela técnica y las pensiones por invalidez. No se trata de ordenar, sino de cercenar. Artículos que entraron por la ventana para insistir en leyes que ya fueron rechazadas por el Congreso. 

Después de dos años de ajuste, el modelo no cierra si no se sigue recortando en educación y en salud. Difícil de sostener el argumento si al mismo tiempo se celebra un supuesto crecimiento. 

De todos modos, no deja de ser saludable que Argentina haya vuelto a tener un presupuesto después de dos prórrogas inéditas. El Estado debe regirse por un presupuesto. Aunque raquítico, sirve para tener una guía y, sobre todo, para ejercer controles. La extensión del presupuesto desde 2023 licuó toda posibilidad de leer su ejecución en forma veraz, con datos de otra realidad de la Argentina. 

Habrá que mirar los datos promesa: 

  • Crecimiento económico para 2026 estimado en 5 % del PIB
  • Inflación proyectada de 10,1 %
  • Superávit fiscal primario proyectado en 1.5 % del PIB

Los dos primeros items son de dudoso cumplimiento. El tercero, casi una garanía.

Sin presupuesto, reinaba la discrecionalidad. Ahora le quedarán menos excusas al Gobierno para dar respuestas a las provincias, que exigen una distribución de los recursos de acuerdo a las normas vigentes y no depender del humor –el toma y daca– de la Nación.

Misiones es una de las provincias que puede hacer frente al retroceso de la Nación. Pero otras provincias atraviesan una fuerte crisis por la falta de recursos. 

El gobernador Hugo Passalacqua mantiene la determinación de encarar las obras que se puedan financiar en paralelo a las negociaciones que se hagan con Nación. Las redes eléctricas entre Posadas, Alem y Oberá, con financiamiento de la Corporación Andina de Fomento y las de infraestructura vial que se financiarán con un crédito del BID, son muestras de las cuentas sanas, que permiten acceder al mercado de deuda, incluso con tasas mucho más bajas que otras provincias  y la misma Nación, que se atraganta con cualquier opción con tal de estirar plazos de pago de los cada vez más apremiantes vencimientos.

Al mismo tiempo, se potenciará la gestión “más cercana”, más “mano a mano”, como la que tienen que llevar adelante los intendentes que son el primer bastión de las trincheras. 

Fue un año duro para todos, durísimo. La gente la pasó muy mal y, si no la pasó peor, fue por el esfuerzo de ustedes”, expresó Passalacqua en una reunión con los jefes comunales, reconociendo el rol de los municipios en la contención social a lo largo de 2025.

Passalacqua llamó a profundizar el trabajo conjunto entre Provincia y municipios para enfrentar un escenario adverso. “Para salir adelante tendremos que ser creativos y seguir trabajando en conjunto”, sostuvo, marcando la necesidad de fortalecer la coordinación institucional como condición para sostener políticas públicas de alcance territorial.

El Gobernador subrayó la continuidad de las políticas provinciales orientadas a sostener la actividad económica, con especial foco en el empleo y el consumo interno. “A través de los programas Ahora y el  Fondo de Crédito, Misiones tuvo siempre una política de estímulo a la demanda, al consumo y a las ventas”, afirmó. En esa línea, remarcó la importancia estratégica del comercio en la estructura laboral provincial: “No se olviden que el comercio es el primer dador de empleo de la provincia; entonces, cuando cuidamos el comercio, cuidamos el empleo y también el bolsillo de la gente que va a comprar”.

La economía de Misiones soportó la crisis a su manera. Hay claros ganadores y perdedores. El turismo cerrará el año con un flujo de visitantes muy cercano al récord de 2019. Navidad marcó el ingreso del turista 1,5 millones a Cataratas del Iguazú y la provincia está por encima de los dos millones. El sector exportador también está a tiro de récord. En noviembre reportó ventas externas por USD 38,5 millones, 23,2% contra igual mes del año anterior. En el acumulado, hay USD 492,8 millones, con una suba de 21,1% interanual  y el mayor volumen desde el 2011. Misiones vuelve a ratificar su amplio liderazgo en el NEA: concentra el 37,4% de las exportaciones de la región medido en dólares

El récord histórico de exportaciones misioneras en dólares, fue en 2011 con USD 535,7 millones. Con el último mes todavía sin cerrar, Misiones está cerca de romper ese récord, por lo cual podría cerrar el año con un nuevo récord o bien quedando muy cerca del mismo. Pero no todos los sectores celebran. El forestal atraviesa una profunda recesión, con un panorama incierto, en el que apenas unos pocos tienen saldo positivo. Con la yerba, igual. Un puñado de industrias equilibra balances con las exportaciones, mientras que el mercado interno cerrará en 266 millones de kilos, mejor que el 2024, pero lejos de 2023, cuando se consumieron 285 millones. 

En contraste, el sector primario navega con la certeza de que nada mejorará en el corto plazo. La asunción del nuevo presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Rodrigo Correa, no hizo más que confirmar el plan de desregulación del Gobierno nacional. En la primera reunión del directorio, se avanzó en una reconfiguración profunda del marco regulatorio al abrogar resoluciones clave y modificar su régimen sancionatorio, en línea con los cambios introducidos por el DNU 70/2023 y el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 812/2025. 

La medida implica la eliminación de normas que regulaban infracciones, períodos de cosecha y plantaciones -no hay límites- y regímenes de inhabilitación automática, con el objetivo explícito de “impedir la intromisión en un mercado competitivo” y concentrar la actuación del INYM en las verificaciones de calidad, la trazabilidad y la salubridad del producto. En los hechos, se trata de una de las desregulaciones más relevantes desde la creación del organismo por la Ley 25.564, con impacto directo en productores, secaderos, molinos y operadores comerciales de la cadena yerbatera. El INYM no podrá dictar normas o establecer intervenciones que provoquen distorsiones en los precios de mercado, generen barreras de entrada, impidan la libre iniciativa privada y/o interfieran en la libre interacción de la oferta y la demanda en la producción y comercialización de la yerba mate y derivados. La responsabilidad sobre el respeto de los ciclos productivos y la calidad queda explícitamente en manos del sector privado.

El Directorio también dejó constancia que el proceso no está cerrado. Aún restan analizar resoluciones de “mayor complejidad” para determinar si se ajustan a los lineamientos del Gobierno nacional. Esa tarea continuará de forma progresiva y será comunicada a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Del precio de la materia prima, ni hablar. Sin embargo, sorprendió el aumento de la estampilla que deben comprar las industrias: se aplicó una suba del 28% de la estampilla yerbatera, de 25 a 32,12 pesos por kilo. No fueron pocos los cuestionamientos, ya que a contramano de la desregulación y las promesas de Federico Sturzenegger de eliminar el estampillado, se decidió fortalecer la caja del INYM. 

La articulación y la presencia del Estado son claves para conservar el empleo. Además de sostener planes de incentivo al consumo, el Gobierno analiza otras medidas para fortalecer la actividad económica y hacer frente a las asimetrías. Un dato refleja la magnitud del esfuerzo de la Provincia: en 2025 se otorgaron créditos productivos por 34.784 millones, casi quince mil millones más que en 2024. Con eso se logró mantener la actividad de pequeños secaderos de yerba y de madera y fortalecer el precio que se pagó por la materia prima. 

La preocupación por sostener la actividad tiene asidero. El consumo no repunta en todo el país y en las ciudades de frontera se siente más la recesión. Las ventas en los supermercados son el mejor indicador formal sobre el estado de la economía. En Misiones los datos de octubre fueron dispares. Las ventas relevadas en las bocas de expendio de los grandes supermercados de la provincia totalizaron $25.349 millones en octubre y en relación con igual mes del 2024, mostraron una caída del 4,7% real, la sexta baja consecutiva en este nivel comparativo. Sin embargo, en la comparación mensual desestacionalizada, las ventas mostraron un sendero opuesto: se recuperan +5,4% real contra septiembre. 

Esas distorsiones se observaron en otros puntos de consumo. El Mercado Concentrador estuvo repleto en los días previos a la Navidad. Los supermercados vendieron apenas por encima de un día normal, aunque el año se cerró con un nuevo local en pleno centro posadeño –El Arco Exprés, con 25 nuevos empleos-. 

Pero llamó la atención la noche navideña. Escasa pirotecnia para el bien de chicos y mascotas y vacío total en la Costanera posadeña y boliches tradicionales. Apenas uno o dos abiertos y con presencia. Muchos encuentros en los hogares, con festejos gasoleros.

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