PASTIZALES

“Los monocultivos no son bosques”: tribunal internacional declaró ecocidio al modelo forestal de Corrientes

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El debate sobre el modelo forestal en el nordeste argentino sumó un nuevo capítulo de fuerte contenido político, ambiental y simbólico. El Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza presentó una sentencia en la que declara que la expansión de monocultivos industriales de pino y eucalipto en Corrientes constituye un ecocidio y una violación a los Derechos de la Naturaleza y de las comunidades campesinas e indígenas afectadas.

La resolución fue aprobada por la Asamblea de Jueces del organismo internacional tras analizar el caso durante su 13° Tribunal Local, realizado en noviembre de 2024. El documento sostiene que la expansión de más de 516.000 hectáreas de plantaciones forestales exóticas alteró los ciclos hidrológicos, afectó humedales y pastizales, redujo poblaciones de fauna nativa y provocó desplazamientos de comunidades rurales.

Aunque el Tribunal no posee capacidad jurisdiccional vinculante sobre los Estados, sus fallos buscan generar incidencia política, jurídica y social en torno a conflictos ambientales de alcance global. En este caso, la sentencia coloca bajo cuestionamiento uno de los sectores productivos más relevantes de Corrientes y de buena parte del nordeste argentino. El fallo llega en un momento sensible en Misiones, donde los dirigentes libertarios aseguran que hay que cambiar el modelo productivo para incorporar soja y maíz para compensar la pérdida de la rentabilidad de la yerba mate ahogada por la desregulación que impuso el presidente Javier Milei.

Un fallo que apunta al Estado y al modelo forestal

La sentencia atribuye responsabilidad tanto al Estado nacional como al gobierno de Corrientes por haber promovido activamente la expansión forestal mediante subsidios e incentivos fiscales, al tiempo que -según sostiene el fallo- incumplieron sus obligaciones de control ambiental.

Uno de los aspectos más relevantes es que el Tribunal rechaza expresamente la equiparación entre plantaciones industriales y bosques nativos. Según el documento, los monocultivos de pino y eucalipto no reproducen la complejidad ecológica de un bosque y no pueden ser considerados una herramienta suficiente para la mitigación del cambio climático.

En ese sentido, el fallo cuestiona también los mercados de carbono asociados a este tipo de emprendimientos forestales, a los que define como una “falsa solución” que beneficia principalmente a grandes grupos económicos. La resolución incorpora otro elemento novedoso: declara a los humedales y pastizales correntinos como sujetos de derechos.

Bajo esta perspectiva, estos ecosistemas poseen derecho a existir, regenerarse y mantener sus funciones ecológicas, una concepción inspirada en la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra y en corrientes jurídicas que ganan espacio en varios países latinoamericanos.

El enfoque implica un cambio profundo respecto de la visión tradicional del derecho ambiental, que suele centrarse en la protección de recursos naturales para beneficio humano y no en el reconocimiento de derechos propios de los ecosistemas.

La sentencia vincula el caso correntino con un proceso similar analizado previamente en la región chilena del Biobío.

Las medidas que propone la sentencia

Principales recomendaciones del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza

Eje Medida propuesta
Expansión forestal Moratoria inmediata a especies exóticas invasoras y pirófitas, especialmente pinos y eucaliptos.
Restauración ecológica Planes de restauración y regeneración con participación efectiva de las comunidades locales.
Modelo productivo Transición hacia esquemas agroecológicos compatibles con los ecosistemas nativos.
Marco legal Incorporación efectiva de los Derechos de la Naturaleza en la legislación interna.
Comunidades Garantía de acceso al agua, arraigo territorial y soberanía alimentaria para las poblaciones afectadas.
Trabajo Erradicación de situaciones de trabajo infantil y condiciones laborales calificadas como esclavas en la cadena forestoindustrial.

Fuente: Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza.

Según el Tribunal, existe un patrón común en Argentina, Chile, Uruguay y Brasil, donde la expansión de monocultivos forestales genera impactos sobre ecosistemas nativos, modifica la disponibilidad de agua y produce transformaciones socioeconómicas en comunidades rurales.

Durante la presentación del fallo participaron referentes ambientales de Argentina, Chile y Colombia, quienes coincidieron en señalar que el crecimiento de la demanda mundial de celulosa, papel y embalajes está acelerando la expansión de estas plantaciones industriales en América Latina.

Aunque la sentencia se refiere específicamente a Corrientes, el debate tiene especial relevancia para Misiones, una provincia donde la actividad forestal constituye uno de los principales complejos exportadores, con una fuerte presencia de plantaciones de pino y una industria integrada que abarca aserraderos, producción de tableros, pasta celulósica y biomasa.

El fallo reabre una discusión de fondo sobre cómo compatibilizar producción, generación de empleo, exportaciones y conservación ambiental en una región donde la actividad forestal representa una de las principales fuentes de inversión privada.

La tensión entre desarrollo económico y protección de los ecosistemas aparece, una vez más, como uno de los grandes desafíos para el futuro productivo del nordeste argentino.

Durante la presentación de la sentencia, Renata Nicora Chequin, Fiscal de la Tierra del Tribunal, bióloga e integrante de Defensores del Pastizal, señaló que la sentencia “no presenta solamente una sentencia, sino también el reclamo de un territorio, de la Naturaleza y de las comunidades que no pueden comparecer por sí mismas ante los sistemas tradicionales de justicia”.

Nicora Chequín explicó que “estamos ante una transformación profunda del paisaje y de las relaciones ecológicas y sociales en la provincia de Corrientes”. Asimismo, remarcó que la expansión de monocultivos forestales sobre humedales y pastizales “implica no sólo la muerte de la Naturaleza, alteraciones hidrológicas y degradación de suelos, sino también afectaciones directas a las comunidades campesinas”.

“La Naturaleza tiene derecho a existir, regenerarse y mantener sus funciones ecológicas. Ninguna actividad productiva puede justificarse si destruye los procesos que sostienen la vida. Si mata y contamina, no es progreso”, afirmó. Y concluyó: “Defender la Naturaleza no es oponerse al futuro. Es defender la posibilidad misma de tener futuro”.

Desde los territorios afectados en Corrientes, Chochón Romero destacó la importancia de que las comunidades rurales puedan finalmente ser escuchadas: “Hasta hoy no llegan a oídos de los funcionarios las medidas que necesitamos. Siguen destruyendo nuestras plantas nativas y nuestros territorios para plantar forestaciones”.

En un testimonio profundamente emotivo, Mario Benjamín, habitante de Corrientes afectado por el avance forestal, denunció las consecuencias del modelo extractivista sobre la vida cotidiana de las familias campesinas. “La tierra ya no nos responde, no tenemos agua. Los pájaros se fueron, los animales se fueron, y hoy lo que nos rodea es miseria”, expresó. “Nos quitaron el agua, la tierra, los pastizales. Pero no nos vamos a ir. Vamos a seguir luchando porque este es nuestro territorio y nuestra riqueza”.

Natalia Greene, secretaria del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, expresó solidaridad con las comunidades afectadas y afirmó que “no podemos permitir territorios ni personas de sacrificio”. También señaló que, aunque la sentencia representa una noticia importante, “el corazón sigue roto viendo cómo la situación empeora día tras día”.

Desde Chile, la activista Janny Figueroa advirtió que el caso de Corrientes refleja un patrón regional que lleva décadas profundizándose en territorios afectados por monocultivos forestales. “Esto es un ecocidio y también un etnocidio”, afirmó, recordando los impactos de los megaincendios en Biobío y denunciando que las comunidades continúan enfrentando desplazamiento, destrucción ambiental y abandono estatal.

La defensora colombiana América Niño también alertó sobre la expansión continental de este modelo extractivista. Relató cómo empresas forestales multinacionales reemplazaron bosques nativos por monocultivos de eucalipto y pino, provocando despojo territorial, criminalización y ruptura del tejido comunitario. “Este modelo transforma la relación de las comunidades con la tierra y convierte a quienes antes producían alimentos en asalariados de las empresas”, sostuvo.

Por su parte, el investigador Sergio Baffoni, de Environmental Paper Network, explicó que la expansión global de la industria papelera y de embalajes descartables está acelerando la destrucción de ecosistemas en América Latina. “Detrás de una caja de cartón hay apropiación de tierras, destrucción ambiental y violaciones de derechos humanos”, afirmó. Según indicó, la demanda de celulosa y embalajes sigue creciendo rápidamente, profundizando las zonas de sacrificio forestal en la región.

Jacqueline Arriagada, jueza del Tribunal, activista y campesina chilena, recordó que el modelo forestal fue impuesto en Chile “a sangre y fuego” desde la década de 1970, con apoyo estatal sostenido. “Vivir estas formas de extractivismo de muerte para la biodiversidad y las culturas rurales es un drama enorme”, señaló, y destacó la importancia de fortalecer la articulación latinoamericana contra los monocultivos forestales.

Por su parte, el abogado ambientalista Enrique Viale, juez del Tribunal, cuestionó el discurso empresarial que presenta las plantaciones industriales como “bosques”. “Un bosque es diversidad plena. Estas plantaciones son desiertos verdes”, afirmó. “Entrábamos a estas plantaciones y el silencio era atroz: no había pájaros ni animales, sólo clones de árboles diseñados para ser talados y exportados”. Viale también advirtió que los monocultivos “no vienen a salvarnos de la crisis climática”, sino que constituyen “zonas de sacrificio creadas para maximizar la ganancia de grandes corporaciones”.

Finalmente, Francesco Martone, coordinador de la Asamblea de Jueces del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, destacó que la sentencia “fortalece y consolida la resistencia al modelo forestal desde un enfoque basado en los Derechos de la Naturaleza”, y afirmó que el fallo busca generar “efectos concretos en los territorios” e incidir sobre gobiernos y empresas. “Cuando la sentencia afirma que los monocultivos no son bosques, lo hace en base a evidencia científica acumulada durante décadas de investigación y resistencias territoriales. Evidencia accesible a las empresas y al Estado, y aun así ignorada”.

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Los pastizales naturales: un valor invisible clave para la sostenibilidad productiva y ambiental

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Un reciente informe técnico, elaborado por un equipo de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, en conjunto con Fundación Vida Silvestre Argentina, pone en evidencia el rol estratégico de los pastizales en Argentina, destacando su contribución tanto a los servicios ecosistémicos como a las actividades productivas. Estos ecosistemas cumplen funciones ambientales clave -como la regulación hídrica o la conservación del suelo-, y también sostienen la producción de alimentos y una parte significativa de la economía del país. 

En Argentina, donde los pastizales cubren cerca de la mitad del territorio, su rol es estructural: sobre ellos se apoya una porción relevante de la producción ganadera. Sin embargo, esa importancia contrasta con un dato contundente: menos del 4% de estos ambientes se encuentra bajo algún tipo de protección. Esta realidad se ve reflejada también a nivel mundial, en donde si bien los pastizales cubren cerca del 54% de la superficie terrestre y albergan el 33% de los puntos críticos (hotspots) de la biodiversidad global, poseen una protección efectiva inferior al 10% (significativamente inferior a otros biomas como bosques).

El informe, titulado “Identificación y valoración de servicios ecosistémicos de los pastizales pampeanos”, se enmarca en un proyecto llevado a cabo por Fundación Vida Silvestre Argentina, en conjunto con WWF y financiado por la International Climate Initiative (IKI), y permite dimensionar el valor estratégico de los pastizales más allá de su rol productivo inmediato. En ese sentido, Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina señala: “Los pastizales suelen ser subestimados o considerados espacios marginales, pero cumplen funciones clave tanto para los sistemas naturales como para la producción, sosteniendo procesos ambientales fundamentales que impactan directamente en la economía y en la calidad de vida”.

El informe también advierte que esta base productiva está bajo presión. En las últimas décadas, Argentina perdió más de 3 millones de hectáreas de pastizales naturales, principalmente por cambios en el uso del suelo, la intensificación productiva y el manejo inadecuado de estos ecosistemas. Este proceso no solo impacta negativamente en la biodiversidad, sino que compromete la sustentabilidad de los sistemas productivos a largo plazo y la calidad de vida de las comunidades.

“Un horizonte que parece no tener fin, un espacio que a simple vista parece vacío, esconde una economía casi invisible pero vital para el país”, aclara Fermani.

En regiones como la Pampa Deprimida y los Bajos Submeridionales, esta situación adquiere una dimensión aún más crítica. Allí, los pastizales funcionan como reguladores naturales del agua, absorbiendo excedentes y amortiguando inundaciones. Su degradación, por lo tanto, no solo afecta la producción sino también incrementa la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos, cada vez más frecuentes.

A nivel global, el valor de estos ecosistemas refuerza esta mirada: los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre y almacenan una porción significativa del carbono del planeta, lo que los convierte en aliados clave frente al cambio climático, además de albergar una gran biodiversidad.

En este contexto, la conservación y el manejo sostenible de los pastizales adquieren una relevancia internacional. En el marco de la declaración de las Naciones Unidas, que estableció 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, se abre una oportunidad para impulsar una agenda que jerarquice estos ecosistemas también a nivel nacional.

Sebastián Fermani enfatiza: “Que las Naciones Unidas hayan declarado 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores es un llamado de atención a nivel global. En Argentina, donde estos ecosistemas sostienen sistemas productivos y servicios ambientales clave, esta declaración representa una oportunidad estratégica para reconocer su valor y avanzar hacia modelos de manejo que integren producción y conservación.” 

En este sentido, se plantea la necesidad de avanzar hacia modelos de manejo que integren criterios de sustentabilidad, promoviendo prácticas que conserven la funcionalidad de los pastizales sin desvincularlos de su uso productivo

La evidencia es clara: los pastizales son un componente estructural del sistema productivo, clave para la producción, el ambiente y la seguridad alimentaria. Además, son hábitat de una enorme biodiversidad, con especies que, en muchos casos, son propias de estos ecosistemas. Su conservación no solo responde a una agenda ambiental, sino que se vuelve una condición necesaria para sostener las economías regionales y garantizar la producción y las exportaciones en el largo plazo.

Sebastián Fermani, afirma: “Es importante reconocer, valorar y gestionar de manera sostenible estos ecosistemas, promoviendo prácticas que integren producción y conservación”. Y concluye: “El desafío es visibilizar el valor oculto de los pastizales y avanzar hacia modelos de desarrollo que contemplen su preservación como un activo estratégico para el futuro”.

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Fundación Vida Silvestre Argentina y el Ministerio de Ambiente bonaerense refuerzan el trabajo conjunto por los pastizales

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En el marco del convenio de trabajo conjunto para la conservación de los pastizales, Fundación Vida Silvestre Argentina donó materiales al Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, con el objetivo de apoyar y fortalecer el trabajo que desarrolla el cuerpo de guardaparques en áreas protegidas clave de la provincia.

La contribución está destinada a áreas protegidas que conservan pastizales y ecosistemas de alto valor ecológico, algunos de ellos hábitat de especies emblemáticas y amenazadas, como el venado de las pampas, y busca colaborar con la mejora en el funcionamiento de estas áreas, acompañando las acciones que ya se vienen llevando adelante y las que están previstas a futuro.

Las áreas de trabajo alcanzadas por este aporte son la Reserva Natural Integral Rincón de Ajó, la Reserva Natural Integral Samborombón, el Refugio de Vida Silvestre Samborombón, la Reserva Natural de Usos Múltiples y Refugio de Vida Silvestre Salada Grande, territorios estratégicos para la conservación de los pastizales bonaerenses y de su biodiversidad asociada. El equipamiento –que incluye cámaras trampa, binoculares, cámara de fotos, GPS, cartelería normativa y materiales educativos- busca reconocer y acompañar el trabajo que realizan los guardaparques en estas áreas protegidas, destacando su rol fundamental y fortaleciendo las tareas de investigación, monitoreo y manejo de la biodiversidad, y las acciones de control y vigilancia. 

Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina señaló: “las áreas protegidas constituyen una de las principales herramientas para asegurar la conservación de los ecosistemas naturales en el mundo. En este caso, su fortalecimiento representa un elemento central para asegurar la sustentabilidad de una de las ecorregiones más transformadas del país como son los pastizales pampeanos”.

Desde Fundación Vida Silvestre Argentina destacaron que la donación se realiza en el marco de un proceso de trabajo colaborativo para optimizar la gestión de las áreas protegidas, que permite identificar fortalezas, desafíos y oportunidades de mejora. “Reconocemos y valoramos profundamente el trabajo que se realiza para la conservación de los pastizales y sabemos del desafío que implica. Este aporte busca contribuir concretamente a la tarea diaria de los guardaparques y a las acciones de gestión en territorio”afirmó Fermani.

“Desde el Ministerio venimos fortaleciendo el Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas con inversión, equipamiento, obras y reconocimiento al trabajo de las y los guardaparques. Este aporte de Fundación Vida Silvestre se suma a una política pública que entiende que conservar la biodiversidad también es garantizar presencia del Estado bonaerense y trabajo articulado en el territorio”, señaló por su parte Daniela Vilar, Ministra de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires.


Esta entrega de materiales se inscribe en una agenda de trabajo más amplia, que continuará desarrollándose en el marco del convenio, con el objetivo de seguir acompañando y fortaleciendo las acciones de conservación de los pastizales y el rol estratégico de las áreas protegidas y sus equipos de trabajo.

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Los pastizales entran en la agenda global de conservación

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Por primera vez en la historia, los pastizales y su manejo sostenible recibieron un reconocimiento explícito dentro de la política global de conservación. En octubre de 2025, durante el Congreso Mundial de la Naturaleza de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) celebrado en Abu Dabi, se aprobaron tres mociones decisivas que colocan a estos ecosistemas —vitales y a menudo olvidados— en el centro de la agenda internacional.

Ecosistemas esenciales y amenazados

Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre, pero figuran entre los ecosistemas más amenazados y menos protegidos del planeta. Su degradación avanza por el avance agrícola, la sobreexplotación y la falta de políticas específicas.
En este contexto, el trabajo conjunto entre gobiernos, comunidades locales y organizaciones ambientales permitió impulsar tres resoluciones históricas que:

  • Declaran el apoyo al Año Internacional de los Pastizales y Pastores (2026), que promoverá campañas globales de sensibilización y acción.
  • Exhortan a los Estados y ONGs a proteger y restaurar los pastizales nativos, reforzando su rol en la mitigación del cambio climático y la seguridad alimentaria.
  • Reconocen el manejo sostenible de pastizales como un aliado clave en la conservación de la biodiversidad y en el sustento de millones de personas rurales.

Una nueva política global

Estas decisiones se integran oficialmente a la política de la UICN y servirán de guía para gobiernos, ONGs y comunidades indígenas. Además, orientarán la inclusión de los pastizales en los principales acuerdos internacionales sobre biodiversidad, clima y desarrollo sostenible, como el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

María Eugenia Periago, coordinadora de Estrategia e Impacto de Fundación Vida Silvestre Argentina, destacó la relevancia de este paso: “Los pastizales y sabanas han sido ignorados en las agendas de conservación y carecen de la protección y los recursos adecuados. Sin embargo, son vitales para el almacenamiento de carbono, los ciclos del agua y los medios de vida rurales. Frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, debemos actuar ahora para proteger, gestionar y restaurar estos ecosistemas únicos e irremplazables. Celebramos las resoluciones aprobadas por el Congreso Mundial de la UICN 2025 en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos”.

Un hito regional

Este reconocimiento representa un hito para el proyecto “Salvaguardando ecosistemas subvalorados: Protección, manejo y restauración de pastizales y sabanas naturales en Argentina, Colombia y Paraguay”, que impulsa la protección de estos biomas en América del Sur.

La iniciativa cuenta con el apoyo de la Iniciativa Internacional para el Clima (IKI), a través del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza, Seguridad Nuclear y Protección del Consumidor de Alemania (BMUV), y es implementada en colaboración con WWF Colombia, Fundación Vida Silvestre Argentina, WWF-Paraguay, agri benchmark, la UICN y el Centro Leibniz de Investigación de Paisajes Agrarios (ZALF).

Documentos aprobados

Las tres mociones pueden consultarse en los siguientes enlaces oficiales de la UICN:

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Día Mundial de lucha contra la Desertificación y la Sequía: el papel de los pastizales y sabanas naturales

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Los pastizales y las sabanas naturales son ecosistemas terrestres dominados por vegetación herbácea, especialmente gramíneas, y cumplen un rol vital en el equilibrio ecológico del planeta. Cubren cerca del 54% de la superficie terrestre y albergan el 33% de los puntos críticos (hotposts) de biodiversidad global. Sin embargo, a nivel mundial, solo el 8% de las sabanas y pastizales están protegidos y alrededor del 40% ya han sido transformados. 

Estos ecosistemas no solo son el hábitat de una enorme cantidad de especies nativas -muchas de ellas endémicas o amenazas de extinción-, sino que también brindan servicios ecosistémicos indispensables : almacenan carbono, regulan el ciclo del agua, previenen inundaciones, evitan la desertificación de los suelos, purifican el aire y tienen un papel preponderante en la seguridad alimentaria a través de la producción responsable de alimentos. Además, son claves para la conectividad y los flujos ecológicos entre ecosistemas, ofrecen medios de vida a comunidades rurales, contribuyen a mantener la identidad cultural y son fuente de recreación, conocimiento y turismo. 

Los pastizales y sabanas naturales, sanos y conservados, poseen una notable capacidad de adaptación a las variaciones climáticas, incluyendo las sequías , ya que han evolucionado durante milenios sometidos a estas fluctuaciones. Sin embargo, cuando estos ecosistemas son sobreutilizados, especialmente en años de pocas lluvias, o si su cobertura vegetal original ha sido reemplazada por cultivos, se acelera el proceso de degradación que puede derivar en desertificación. Este fenómeno ocurre incluso en zonas originalmente consideradas húmedas, demostrando la vulnerabilidad de estos ambientes ante un manejo insostenible, comprometiendo su valor ambiental y productivo. Lo mencionado es de especial atención entendiendo que gran parte de estos ambientes se encuentran en zonas productivas, en donde se evidencia la necesidad de armonizar sistemas de producción con estrategias de conservación.

Los pastizales y sabanas en Argentina 

En Argentina, los pastizales y sabanas naturales son el hogar de especies nativas emblemáticas como el venado de las pampas ( Ozotoceros bezoarticus ), el ñandú ( Rhea americana ), el cardenal amarillo ( Gubernatrix cristata ) y el puma ( Puma concolor ), entre otras. Sin embargo, siguiendo la tendencia mundial, la expansión agrícola, el sobrepastoreo y el cambio climático amenazan su equilibrio: se estima que entre 2000 y 2019 se perdieron más de 3 millones de hectáreas de pastizales naturales, siendo la ecorregión pampeana la más amenazada . 

Los cambios en el uso del suelo, principalmente para actividades agropecuarias no sustentables y expansión urbana, han reducido y alterado significativamente los ambientes de pastizales y sabanas de la Argentina, poniendo en riesgo su biodiversidad y afectando los servicios ecosistémicos que brindan a las poblaciones locales. Son los ecosistemas más transformados, y por ende los más escasos. 

“El estado de nuestros pastizales y sabanas tiene un impacto directo en nuestra capacidad de adaptarnos a la crisis climática” , afirma Sebastián Fermani, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina . “Estos ecosistemas, que han sido históricamente subvalorados, son aliados naturales en la regulación hídrica y en la prevención de la desertificación, entre otros tantos servicios ecosistémicos. Protegerlos y restaurarlos es una estrategia indispensable para asegurar el bienestar de las comunidades y la biodiversidad que los habita.”  

Existen cuatro grandes ecorregiones argentinas que contienen ambientes de pastizales y sabanas y que han sido históricamente transformadas: 

Pampas: la ecorregión Pampeana cubre alrededor del 60% del área de pastizales de Argentina, siendo la más extensa y ocupando cerca del 15% del territorio terrestre continental del país. Posee una notable biodiversidad que incluye alrededor de un centenar de mamíferos terrestres, como el icónico venado de las pampas. Alrededor del 80% de los pastizales pampeanos ya han sido transformados para actividades agrícolas y ganaderas, y sólo el 2,6% se encuentra bajo áreas protegidas. Conocé más

Campos y Malezales: también llamada la Sabana Mesopotámica, esta ecorregión es una llanura ondulada cubierta con diferentes tipos de pastizales. La vegetación está formada en el norte por pajonales y pastizales, compuestos por diversas comunidades de herbáceas con especies típicas de las ecorregiones del Gran Chaco y del Bosque Atlántico. Poco más del 20% de los Campos y Malezales ya fueron convertidos, mientras que tan sólo el 1% se encuentra protegido. Esto amenaza la subsistencia de especies nativas en peligro, como el aguará guazú, el tordo amarillo, entre otras, que dependen de la existencia de pastos altos. 

Espinal: caracterizado por pastizales y bosques y denominado como la “pampa boscosa”, alberga muchas especies pampeanas que son afectadas por la caza y la transformación del hábitat. Gran parte del Espinal está ubicada en terrenos con un alto nivel de desarrollo agrícola y urbanístico, lo que llevó a que cerca del 50% fuera convertido. Sólo un 1,6% de su superficie se encuentra protegida. 

Chaco Húmedo: forma parte del Gran Chaco y se caracteriza por su gran cantidad de cursos fluviales y humedales. Alberga una particular flora y fauna, destacándose la cantidad de especies de reptiles, aves y mamíferos, muy distinta a las regiones más secas de la región chaqueña. Esta ecorregión sufrió la conversión del 15% de su superficie, y del territorio remanente sólo alrededor del 1% se encuentra bajo alguna categoría de protección. 

“Desde Fundación Vida Silvestre Argentina promovemos prácticas de manejo sustentable, como la ganadería compatible con la conservación acciones, que permiten producir y conservar. Además, trabajamos para promover la creación de áreas protegidas y conservadas, tanto públicas como privadas, y desarrollamos e implementamos de restauración en nuestras áreas prioritarias de pastizales y sabanas de Argentina” concluyó Fermani . 

Proteger nuestros pastizales y sabanas no es solo una cuestión ambiental, es una apuesta estratégica para el futuro. 

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