PBI

PBI: ¿Cuánto será el crecimiento a fin de año y cuánto se proyecta para el 2023?

Compartí esta noticia !

Cuánto afectará el endurecimiento de las políticas fiscal y monetaria, así como la caída de los salarios.

Fotografía: Erica Canepa.

Las consultoras privadas analizaron cuánto será el crecimiento estimado para el año 2023, además de establecer el crecimiento que tuvo este año en el último trimestre, la mirada poco alentadora del medio Bloomberg, ante la situación país.

Según Analytica, para este último trimestre los indicadores más relevantes del país “indican un mayor enfriamiento de la actividad” en los próximos 12 meses.

“El endurecimiento de las políticas fiscal y monetaria, la caída en los salarios reales en varios gremios importantes y el comportamiento anticipatorio de los inventaros de automóviles sugieren para los que resta del año un mayor enfriamiento de la actividad económica”, evaluó.

Ajuste virtuoso

Esta situación pondría fin al “ajuste virtuoso” de agosto-septiembre, cuando el consumo y el PBI cayeron menos que las importaciones. Esta nueva fase hará que el PBI modere su crecimiento al 4,7% a diciembre, mientras que de haber sostenido el nivel de agosto cerraría en 5,6%.

Sebastian Menescaldi, director de la consultora EcoGo, analizó que “tras un estancamiento en el tercer trimestre, es factible que el año termine con una economía enfriándose por la falta de dólares y la aceleración de la inflación, que reduce tanto la oferta como la demanda de bienes y servicios”.

“Esto implicaría un descenso de la oferta de 1,6% trimestral. No obstante, a pesar de la caída de la dinámica del segundo semestre, la suba de inicios de año y el arrastre que dejó el año pasado permitirían que la expansión económica se ubique en torno al 5% en 2020”, estimó.

¿Qué se espera para el PBI 2023?

 Menescaldi opinó que “dista de ser favorable”. “Se prevé que la oferta de dólares de exportación para el próximo año, dada la sequía y cierta normalización de los precios internacionales, sea inferior a la de este año, mientras que las necesidades crecen por pagos al FMI, bonistas y de provincias mayores”.

“Todo ello configura que sea necesaria una importante reducción de las importaciones que determina un menor nivel de actividad por restricción de la oferta”, indicó para el medio Bloomberg en Línea.

Por otra parte, “habrá que ver el efecto de la sequía sobre la cosecha gruesa”, al tiempo que advirtió que, al ser un año electoral, “pueden existir cimbronazos”. “Todo ello configura en nuestro caso un retroceso de la actividad de 2.8% en 2023” subrayó.

Lorenzo Sigarut Gravina, director de análisis macroeconómico de Equilibra, analizó que para este año se puede esperar una expansión del 5% para 2022, pero para el año siguiente se vuelve poco alentador con una proyección de 0%.

Compartí esta noticia !

La actividad económica creció 6,4% durante agosto, informó el Indec

Compartí esta noticia !

La actividad económica creció durante agosto 6,4 % en relación a igual mes del año pasado, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)

Además, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) se colocó en agosto 0,4% por encima del de julio, y acumuló un crecimiento del 6,4% en lo que va del año, informó el organismo.

El sector Industria manufacturera, con una suba del 8,3% resultó el rubro de mayor incidencia en la variación interanual del EMAE, seguido por Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con el 9 % .

Entre los dos sectores aportaron 2,7 puntos porcentuales al incremento interanual del índice total.

Por su parte, la distribución de Electricidad, gas y agua fue el que registró la mayor caída en la comparación interanual, con una merma del 4,6% ia y restó 0,1 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, que reúne a varios de los indicadores que componen el Producto Bruto Interno (PBI).

El ministerio de Economía estimó que este año el PBI crecerá el 4%, y el año próximo otro 2% .

Compartí esta noticia !

El PBI creció 6% interanual en el primer trimestre

Compartí esta noticia !

El Producto Bruto Interno (PBI) creció 6% durante el primer trimestre en relación a igual período del año anterior y marcó un incremento de 0,9% en comparación al cuarto trimestre de 2021, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Con estos números “calculamos que la economía terminará el año con un crecimiento de al menos el 4,2%, estimaron fuentes del ministerio de Economía, luego que el Indec diera a conocer las cifras.

El informe dado a conocer hoy por el Indec también corrigió la cifra de crecimiento del año pasado, que en lugar del 10,3% pasó al 10,4%.

En la comparación interanual, la Inversión volvió a liderar el crecimiento, esta vez con una suba de 12,7% interanual, acumulando así seis trimestres con alzas a dos dígitos.

La formación bruta de capital fijo, según estimaciones preliminares, experimentó en el primer trimestre una suba de 12,7% respecto al mismo período del año anterior.

Este incremento en la formación bruta de capital fijo respondió a un crecimiento de 0,7% de la inversión en construcciones, un aumento de 8,9% en el ítem “otras construcciones”, de 26,1% en maquinaria y equipo; y una mejora de 6,9% en equipo de transporte.

Dentro de maquinaria y equipo, el componente nacional ascendió 11,4% y el importado fue del 34,8%.

El aumento del 6% interanual del PBI no fue homogéneo entre los distintos rubros que lo componen.

En los extremos, Agricultura, Ganadería y Pesca descendió 0,1%, mientras que la explotación de minas y canteras marcó un avance de 13,4%.

También con guarismos positivos, la industria manufacturera registró en el primer trimestre de 2022 un aumento en el nivel de actividad de 4,9%; y la distribución de electricidad, gas y agua creció 5,1%.

Por su parte la actividad de la construcción tuvo un ascenso de 3% y el sector comercio mayorista, minorista y reparaciones marcó una mejora de 5,7% interanual.

El rubro que más creció en términos de actividad en el primer trimestre fue “hoteles y restaurantes”, con un aumento de 33,6%, debido a que coteja con los meses del verano de 2021, cuando se dio la incipiente salida de la primera ola de coronavirus y nuevas restricciones por la aparición de una segunda ola.

Desde Economía señalaron que en este último rubro el “nivel de incremento tenderá a normalizarse con el correr de los meses y de la situación de la pandemia”.

También con tendencia positiva, el sector transporte, almacenamiento y comunicaciones tuvo una suba de 12,2%, al tiempo que la actividad de intermediación financiera tuvo un incremento de 1,3% respecto al mismo período del año anterior.

En tanto, las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler experimentó una suba del 5% y el sector enseñanza mostró un aumento de 4,9%.

El Indec precisó también que los servicios sociales y de salud tuvieron un ascenso de 2,8%, mientras que “otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales” crecieron 7,8%.

Por último, en la comparación del primer trimestre de este año con el último de 2021 se destacó la suba del 3,3% en el rubro Inversión; 3,2% en Consumo Privado; y 0,7% en el Consumo Público.

En tanto las Importaciones se expandieron 7,6%, mientras que las Exportaciones cayeron 2,3% trimestral.

Compartí esta noticia !

Balanza de pagos: la cuenta corriente alcanzó un superávit de 1,4% del PBI en 2021

Compartí esta noticia !

En 2021 la cuenta corriente del balance de pagos alcanzó un superávit de USD 6.800 millones, que representó 1,4% del PBI. Esta dinámica refleja una mejora respecto al 2020, cuando el superávit fue de USD 3.300 millones (0,9% del PBI). 

A diferencia de lo ocurrido en 2020, cuando el superávit fue principalmente la consecuencia del desplome de las importaciones, el virtual cierre del turismo internacional (cuenta históricamente deficitaria) y la merma en los pagos de intereses externos producto de la reestructuración con acreedores privados, durante 2021 el superávit se correspondió más a un incremento en los ingresos externos.  

En ese sentido, los precios internacionales de commodities jugaron un rol central: las ventas externas de los cuatro principales complejos agropecuarios (soja, trigo, maíz y girasol) creció 53%, arrojando un saldo positivo del orden de los USD 35.000 millones. Esto permitió financiar mayores importaciones de bienes (+47% i.a.), cuyo costo estuvo a su vez agudizado por altos costos en los fletes internacionales, para materializar el fuerte rebote de la actividad. 

Dentro de la cuenta corriente, el ingreso primario (rentas de la propiedad, como pagos de intereses y giros de utilidades) arrojó una salida neta de casi USD 10.000 M (-2,1% del PBI), donde se incluye el pago de intereses al FMI (0,3% del PBI), mientras que el ingreso secundario (transferencias) alcanzó un saldo positivo de 0,3% del producto. 

Si al resultado de la cuenta corriente le agregamos el de la cuenta capital, se observó que en 2021 la economía tuvo una capacidad de financiamiento de 1,5% del PBI, por encima de la registrada en 2020 (0,9% del PBI) y marcando un fuerte contraste con la necesidad de financiamiento externo de 2017-2019 (-3,6% del PBI). 

Sin embargo, esta capacidad de financiamiento -a lo que se le suma un ingreso neto de inversión extranjera directa por 1,1% del PBI – tuvo impacto prácticamente neutro en el sector público: ni se acumularon reservas del BCRA (de hecho, cayeron levemente, USD 106 M) ni se redujeron pasivos externos en forma neta. Esto se debe a que la cancelación de pasivos externos por parte del sector público -títulos públicos y préstamos- por casi USD 4.000 M (donde se destacaron los pagos de capital al FMI en septiembre y diciembre), fue compensado con la asignación de DEG (USD 4.300 M) en el tercer trimestre. Esto también indica que el flujo neto con el FMI (asignación DEG – pagos de capital e intereses) fue deficitario en 0,2% del PBI (USD 870 M). 

Por lo tanto, la contrapartida de la elevada capacidad de financiamiento y el saldo de inversión directa se reflejó principalmente en la acumulación de activos financieros (1,9% del PBI) y en la cancelación de pasivos (0,3% del PBI) por parte del sector privado. 

Este es el punto de partida para 2022, un año en que el marco del acuerdo con el FMI y las condiciones internacionales tendrán implicancias significativas en nuestras cuentas internacionales. 

El triángulo desafiante 

En materia del balance de pagos, el marco del acuerdo con el FMI se establecen tres elementos centrales que configuran un “triangulo” desafiante de cara a este año. 

En primer lugar, se proyecta una menor capacidad de financiamiento externo de la economía: el acuerdo prevé que el superávit de cuenta corriente alcance este año un 0,5% del PBI (1% p.p. del producto por debajo del año pasado). De todos modos, vale destacar que el resultado final dependerá del impacto de las actuales condiciones globales (incremento de precios energéticos y agropecuarios, menor cosecha y fletes más caros) y de que el turismo emisivo no vuelva a representar más de medio punto del PBI, tal como lo hizo en 2019, por ejemplo. 

En el segundo vértice del triángulo se encuentra la cuenta financiera del sector público: producto del acuerdo habrá mayores flujos de financiamiento neto del exterior, pero éstos deberán ser acumulados por el mismo sector público. Dado el esquema previsto de desembolsos y el cronograma de vencimientos en el marco del acuerdo con el FMI, este año el flujo neto con el organismo revertiría su signo y sería favorable en alrededor de 1% del PBI -diferencia entre la acumulación neta de pasivos en la cuenta financiera por USD 6.700 M, alrededor de 1,2% del PBI, y los pagos de intereses en la cuenta corriente por 0,3% del PBI -. Sin embargo, la totalidad del saldo deberá aplicarse íntegramente a la acumulación de reservas internacionales (las reservas internacionales netas deberán crecer en USD 5.800 M). 

Los dos elementos anteriores implican que este año el espacio para que el sector privado acumule activos y/o cancele pasivos externos sería más acotado que en 2021: contemplando un influjo neto de inversión directa similar al de 2021, la suma de la acumulación de activos financieros y caída de pasivos externos del sector privado (sumando también los errores y omisiones de la cuenta financiera), deberá pasar de 2,6% del PBI alcanzado el año pasado a 1,6% del PBI en 2022. 

Aquí es donde entra la tercera punta del triángulo: en el acuerdo se establece el compromiso de no intensificar las restricciones cambiarias o a las importaciones. En este sentido, la menor acumulación de activos externos privados debe lograrse por la vía virtuosa (anclaje de expectativas) en lugar de hacerlo por la vía de las restricciones. 

La combinación de estos tres “vértices” del triángulo tornan desafiante la dinámica de las cuentas internacionales de cara a este año, especialmente teniendo en cuenta las condiciones internacionales. 

Si, por caso, la combinación de precios de exportación (agro) y de importación (energía) se torna más desfavorable que lo previsto, se deterioraría aún más la cuenta corriente, erosionando la capacidad de financiamiento externo de la economía. Esto obligaría a: i) relajar la meta de acumulación de reservas (tensionando el segundo vértice), ii) compensar este efecto por la vía de menores importaciones de otros bienes (tensionando el tercer vértice), o iii) procurar que se acote aún más la acumulación de activos o cancelación de pasivos externos del sector privado (tensionando también el tercer vértice). 

En este sentido, dadas las “restricciones” que impone el acuerdo, conformando el triángulo desafiante antes mencionado, será de vital importancia lograr en el corto plazo el anclaje de expectativas para acotar los incentivos a la acumulación de activos externos privados, y fortalecer las exportaciones en el mediano plazo, para robustecer la capacidad de financiamiento externo de la economía. 

Compartí esta noticia !

El PBI argentino crecería dos años consecutivos por primera vez en más de una década

Compartí esta noticia !

(Por Macerlo Bátiz).- El Producto Bruto Interno (PBI) volvería a crecer en 2022 entre 2,5% y 5%, y de esta manera la Argentina completaría por primera vez en once años dos períodos consecutivos de alza en su actividad económica, destacaron economistas consultados por Télam.

Los analistas proyectaron un crecimiento del producto de entre el 2,5% y el 5%, luego de un alza estimada del 9,7% en 2021 según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el Banco Central.

El porcentaje definitivo de 2021 será dado a conocer el 23 de marzo por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Con una previsión de crecimiento del 4% en el proyecto de ley de Presupuesto que fuera rechazado por la oposición, las estimaciones fueron del 5% para el director de la Consultora Sarandí, Sergio Chouza, del 3,9% para la directora de Operaciones de Abeceb, Soledad Pérez Duhalde, y del 2,5% para el economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CACyS), Matías Bolis Wilson.

De esta forma, el PBI no solo superaría el nivel de 2019 sino que también el de 2018 e incluso podría ubicarse a la par del de 2017, en caso de darse el mayor de los crecimientos señalados.

El “arrastre estadístico” que cada año deja al siguiente por la metodología de cálculo entre promedios fue estimado en dos puntos por Pérez Duhalde y entre el 3% y el 3,5% por Chouza, debido al efecto causado por “el congelamiento de mayo y junio” de 2021, cuando el aumento de casos de coronavirus llevó a restablecer algunas restricciones.

Por su lado, Bolis Wilson, menos optimista que sus colegas, previó “un año mediocre, con un crecimiento del 2,5% al 3%”.

“Estamos volviendo al mismo lugar y eso no nos sirve con los niveles de pobreza y desempleo que tenemos”, agregó el analista.

Pérez Duhalde coincidió en que el crecimiento será “muy magro para lo que necesita la Argentina”, y sostuvo que estará liderado por los servicios, la construcción y el consumo de bienes durables.

En cambio Chouza mostró una visión diferente y sostuvo que “mal que mal, la economía está funcionando en plenitud y todo hace pensar que las pocas restricciones que quedan se van a terminar”.

“Hoy tenemos una macro dispuesta como para que la actividad se reactive y un tipo de cambio real alto, sin que se prevean saltos dramáticos”, apuntó el economista, y agregó que pese a las previsiones de aumentos de tarifas y los recientes ajustes en las tasas de interés, estas dos variables no representarán un obstáculo para las empresas.

Al respecto, exlicó que existe “un esquema de tasa de interés relativamente barata, a diferencia de 2016-2019, cuando había un costo significativo; lo mismo que el costo tarifario, que el año pasado tuvo un aumento significativamente por debajo de la inflación”.

La última vez que el PBI había crecido dos años seguidos fue en 2010-2011, con aumentos del 10,4% y 6,1%, respectivamente.

A partir de entonces, hubo una serie de altibajos que dio lugar a la adopción del concepto de “la maldición de los años pares” para diferenciar las caídas del PBI en 2012, 2014 y 2016 de las alzas en 2013, 2015 y 2017.

La mala racha estuvo a punto de ser superada en 2018, año para el que los economistas en general pronosticaban un crecimiento de por lo menos el 3%, pero la crisis financiera y cambiaria de abril obligó a cambiar las proyecciones y concluyó con un descenso del 2,5%.

Luego se quebró la “bendición de los años impares” con la baja del PBI del 1,1% en 2019, en tanto la irrupción de la pandemia derivó en una caída del 9,9% en 2020.

Precisamente, el riesgo de que en 2022 ocurran imprevistos que lleven a repetir la falla de los pronósticos de 2018 fue evaluado por los economistas consultados por Télam.

“Tendría que pasar una catástrofe y no la estoy viendo”, sostuvo Chouza, para quien “cerrar o no el capítulo del FMI será determinante, aunque me cuesta pensar que no se cierre”.

En ese sentido, consideró que del “anclaje de previsibilidad” que dé el acuerdo dependerá la posibilidad de “dar vuelta la página y pasar a un ordenamiento integral de largo plazo”.

Pérez Duhalde coincidió en las bajas probabilidades de “un escenario de no acuerdo”, así como de un recrudecimiento de la pandemia, pero recomendó prestar atención a posibles tensiones políticas internas “que podrían afectar la gobernabilidad”, además del impacto en el flujo de divisas y el precio de las commodities derivado del conflicto ruso-ucraniano.

“El peor escenario será la combinación de todo eso sin acuerdo con el FMI”, acotó la economista, quien estimó que “la probabilidad es baja, pero si todo llegase a darse, el PBI podría caer de un 2% a un 3%”.

Bolis Wilson tampoco consideró “demasiado probable” un escenario sin acuerdo con el Fondo y advirtió que “el conflicto entre Rusia y Ucrania aún no está cerrado”.

Por último, se refirió a la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos, donde estimó que “si persiste la aceleración inflacionaria” en ese país “probablemente la tasa suba, quizás no este año, pero sí en 2023”, culminó.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin