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Adorni defendió la desregulación yerbatera y descartó auxilio nacional para pequeños productores

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El Gobierno nacional dejó una definición contundente sobre el conflicto yerbatero: no habrá regreso a la regulación de precios, no se prevén medidas extraordinarias para sostener a pequeños y medianos productores y la salida financiera para la industria deberá buscarse en el sistema privado.

La postura fue explicitada en las respuestas oficiales elevadas por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ante la Cámara de Diputados, donde defendió el modelo de desregulación aplicado tras el DNU 70/23 y los decretos reglamentarios que limitaron las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

“La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca informa que el sector ha ingresado en una fase de sinceramiento y recuperación”, sostiene la respuesta oficial, apoyándose en los datos del propio INYM. Según el Gobierno, la salida de molino con destino al mercado interno en 2025 alcanzó las 266.834 toneladas, un 3,11% más que las 258.790 toneladas de 2024.Sin embargo, ese mismo dato contrasta con la evolución del mercado: entre 2023 y 2025, las ventas en el mercado interno pasaron de 285,3 millones de kilos a 266,8 millones, lo que representa una caída acumulada del 7,1%

“No intervención” y defensa del libre mercado

La Casa Rosada sostiene que la desregulación permitió corregir distorsiones históricas y liberar a la industria de un sistema que, según su visión, producía para acumular stock y no para vender.

“Esto demuestra que la desregulación permitió a la industria movilizar sus elevados stocks acumulados para satisfacer una demanda creciente, eliminando la ineficiencia de producir solo para stockearse bajo precios artificiales”, respondió Agricultura.

Además, el Gobierno ratificó que el INYM ya no tiene herramientas legales para fijar precios mínimos.

“Bajo este nuevo paradigma de libertad de mercado, el INYM no cuenta con facultades legales para intervenir en la fijación de precios mínimos”, afirmó la respuesta enviada al Congreso.

La conclusión oficial es directa: “No se adoptaron medidas de corrección porque la ‘no intervención’ ha permitido alcanzar indicadores récord que el modelo regulado nunca logró”.

Nación no asistirá a los pequeños productores

Uno de los puntos más sensibles fue la consulta sobre los productores medianos -establecimientos de 30 a 40 hectáreas con contratación de mano de obra y fuerte exposición a los costos- y qué políticas específicas se aplicarán para evitar su desaparición. La respuesta fue que la rentabilidad no vendrá por asistencia estatal sino por competitividad.

“El respaldo se completa con la mejora del 14,9% en el valor de las ventas externas, el acceso a crédito productivo (Línea BNA Agroactiva) y la continuidad del Programa Intercosecha, garantizando rentabilidad basada en la eficiencia y no en el asistencialismo estatal”, señaló Agricultura.

Es decir: el Gobierno no prevé un esquema diferencial para sostener a los productores más chicos ni mecanismos de compensación frente a la caída del precio de la hoja verde. La apuesta oficial es que el crecimiento exportador y la apertura del mercado permitan que los productores se adapten a la nueva lógica competitiva.

La industria deberá financiarse con deuda nueva

Frente a otra consulta sobre las pérdidas estimadas en $276.000 millones por parte de los productores y el crecimiento de 53 por ciento de la deuda de los principales molinos, el Ejecutivo tampoco anunció herramientas específicas de rescate.

La respuesta oficial fue que existen líneas de financiamiento generales, como la Línea BNA Agroactiva 2025, con tasas bonificadas para maquinaria agrícola.

“Financiamiento: para acompañar este proceso, se encuentran vigentes líneas como la Línea BNA Agroactiva 2025, con tasas bonificadas para maquinaria agrícola, fomentando la inversión genuina”, respondió Adorni.

La señal política es clara: no habrá salvataje sectorial. La industria deberá buscar capital de trabajo y refinanciación en el crédito privado, es decir, tomar nueva deuda para sostener la operatoria.

A pesar de que productores denuncian que la hoja verde se paga entre 180 y 240 pesos por kilo -por debajo de los costos de producción estimados-, la respuesta oficial sostiene que el mercado “se autorregula” y que los indicadores demuestran rentabilidad.

“El mercado yerbatero ha demostrado una notable capacidad de autorregulación, lo que invalida los argumentos a favor de la intervención estatal”, respondió el jefe de Gabinete de Javier Milei.

Incluso, el Ejecutivo afirma que “el mercado libre reconoce el valor de la producción y cubre los costos operativos mediante el dinamismo comercial y la reducción de stocks excedentes”.

En esa lógica, la crisis denunciada desde Misiones no sería consecuencia de la desregulación, sino parte de una transición hacia un sistema más eficiente, exportador y menos dependiente del Estado.

La posición nacional choca de frente con el diagnóstico de productores, cooperativas y del propio Gobierno de Misiones, que vienen reclamando un precio de referencia para la hoja verde y una recuperación de herramientas regulatorias para evitar el deterioro del ingreso primario. Para la Nación, la solución pasa por exportar más, tomar crédito y ganar eficiencia. Para los productores, el problema sigue siendo el mismo: vender por debajo del costo.

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Correa niega una crisis en la yerba y defiende la desregulación: “Hay un cambio de modelo”

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En medio de un escenario de protestas, reclamos por precios y advertencias de una “crisis terminal” en el sector yerbatero, el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Rodrigo Correa, trazó una lectura diametralmente distinta: negó que se trate de una crisis estructural y sostuvo que la actividad atraviesa una transición derivada de la desregulación.

“Hay un cambio de modelo (…) la desregulación trajo buenas noticias, como por ejemplo, el frente exportadores creció, tuvo récord, el consumo interno se estabilizó (…) pero hay variables que se están corrigiendo”, señaló en una entrevista concedida a Radio Rivadavia. Sin embargo, los datos no convalidan esa tesis. Si bien hubo un récord de exportaciones, el consumo interno está por debajo de 2023, el último año con el mercado regulado, que cerró con 285.430.373 de kilos, el volumen más alto de la historia. El año pasado se vendieron en el mercado interno 266 millones de kilos. 

Lejos de convalidar el diagnóstico de los productores, Correa encuadró el momento actual como un proceso de ajuste tras años de intervención estatal.

El funcionario apuntó directamente al esquema previo de regulación de precios como origen de los desequilibrios actuales.

“Venimos de un proceso de intervención estatal (…) donde el Estado intervenía mediante la fijación de un precio. Eso trajo a colación que muchos oportunistas se metieran en el rubro porque el Estado les garantizaba una rentabilidad”, argumentó.

Según su mirada, esa lógica distorsionó el mercado. “Eso benefició a algunos y a la gran mayoría de los argentinos le trajo un perjuicio, sobre todo al productor genuino (…) porque eso trajo sobreproducción de yerba mate”.

Correa detalló que “del 2016 al 2025 crecieron casi un 40% de las superficies implantadas de yerba mate. Eso denota el oportunismo”. Ante esa expansión el INYM había emitido la resolución 170, que limitaba las nuevas plantaciones a cinco hectáreas por productor, pero las grandes industrias, de Corrientes y de Misiones lograron que la Justicia frene esa medida. 

Correa en cambio, sin identificar actores puntuales, remarcó que las nuevas plantaciones pertenecen a “nuevos jugadores” atraídos por un negocio con rentabilidad asegurada.

Correa defendió el nuevo esquema sin intervención estatal, donde los valores se determinan entre privados. “Estamos en un modelo que se rige por oferta y demanda y ahí se establecen los precios”, resaltó en defensa del DNU presidencial que provocó un desplome del valor de la hoja verde, que se paga hoy menos que hace dos años. 

Y fue enfático respecto al rol del organismo: “EI Instituto hoy no cuenta con facultades para intervenir en los precios (…) y yo como representante del Ejecutivo nacional apoyo esa idea”.

Para el titular del INYM, la caída del precio de la hoja verde responde a un reacomodamiento tras la sobreoferta generada en años previos.

Cuando las cosas iban bien, no se quejaron y hoy día (…) al establecer los precios entre privados hay resistencia y la distribución se modificó”, remarcó. 

En respuesta a los reclamos de los sectores productivos, Correa también relativizó la dimensión del universo afectado. “Tenemos registrados productores por 14.200, pero en los últimos 6 años entregaron hoja verde 9.200 (…) pequeños productores no tenemos más de 5.000”, criticó. 

“Cuando digo pequeños productores, digo productores que van de 5 hasta 10 hectáreas (…) y hasta 15 hectáreas”, diferenció. 

En línea con la política de desregulación que emana del Gobierno, el presidente del INYM planteó que la solución pasa por expandir el consumo. “La solución acá es trabajar en la demanda de producto, es aumentar la demanda”.

Y vinculó directamente la desregulación con un cambio en la estructura comercial. “Históricamente las exportaciones representaban un 10% (…) hoy representan cercano al 20% a dos años de implementación”.

“Eso nos está mostrando el camino por donde debemos encauzar esta situación”, aseguró. Sin embargo, las principales industrias advierten que el aumento de las exportaciones no es sinónimo de rentabilidad, afectada por la suba de tarifas y el combustible. De hecho, Argentina exporta a un valor menor por tonelada que Brasil, el principal competidor global.  

Correa planteó que el futuro del sector no pasa sólo por el consumo tradicional, sino que “tenemos que ir detrás de las necesidades del mundo y abrir otros rubros como el energizante, cosmético, farmacéutico”.

En paralelo, propuso una transformación del rol del productor que “tiene que integrar todo el ciclo productivo y eso se está dando con pequeñas marcas”.

Sobre el debate por los costos, cuestionó los esquemas homogéneos: “Hay una resolución (…) que establece una única modal productiva y eso es lo que nos oponemos (…) debería haber tantas modalidades productivas como productores haya”.

Para Correa, la eficiencia individual será clave en los nuevos tiempos de la yerba. “Va a depender el costo real de cuán eficiente es cada productor”.

Finalmente, el titular del INYM dejó en claro que no espera soluciones inmediatas: “Acá no hay soluciones de la noche a la mañana. Acá es trabajo y tenemos que incrementar la demanda”.

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Misiones lleva al Congreso una batería de reclamos para defender las economías regionales

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Como primera medida, el diputado nacional Oscar Herrera Ahuad, impulsor del proyecto, pidió en la Comisión de Agricultura que se aborde la reducción del IVA para la harina de mandioca, un producto que involucra a unas 10 mil familias y pierde terreno frente a la competencia paraguaya.

En la reunión de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados que se celebró este martes, el legislador misionero Oscar Herrera Ahuad instaló un debate que el sector mandioquero viene reclamando desde hace tiempo: la necesidad de reducir la alícuota del IVA que grava a la harina de mandioca. El planteo encontró receptividad tanto en el presidente de la comisión como en el titular de Economías Regionales, que se comprometieron a articular acciones conjuntas.

Un producto misionero con desventaja tributaria

La fécula de mandioca tributa actualmente el 21% de IVA, mientras que otros almidones e insumos equivalentes —como la harina de trigo— pagan apenas el 10,5%. Esa brecha genera una asimetría competitiva que castiga a una cadena productiva concentrada casi en su totalidad en territorio misionero, donde la provincia explica cerca del 80% de la producción nacional.

Herrera Ahuad subrayó que se trata de un alimento libre de gluten cuyo consumo creció de manera significativa en las últimas dos décadas, pero que arrastra una carga fiscal diseñada en una época en la que el mercado sin TACC prácticamente no existía. Según planteó, alrededor de 10 mil familias dependen de este cultivo y cada vez son más las que abandonan la actividad ante la imposibilidad de competir con la producción que ingresa desde Paraguay a menor costo.

Consenso para avanzar con reuniones informativas

El presidente de la comisión, el legislador del Pro Martín Ardohain, valoró el planteo y señaló que la vía adecuada para construir consensos es la convocatoria a reuniones informativas donde participen los actores de la cadena. En esa línea, sostuvo que la apertura comercial que impulsa el Gobierno requiere un acompañamiento legislativo que contemple las particularidades de las economías del interior.

Luis Basterra, titular de la Comisión de Economías Regionales y referente de Unión por la Patria, coincidió con la necesidad de trabajar de manera conjunta entre ambas comisiones. El dirigente formoseño consideró que la articulación entre los dos cuerpos parlamentarios representa una oportunidad concreta para fortalecer el análisis de los problemas que atraviesan las producciones regionales.

Un reclamo con historia que gana fuerza parlamentaria

El pedido de equiparar la carga tributaria de la fécula de mandioca no es nuevo. Desde el Gobierno de Misiones y la Cámara Empresarial Clúster de la Mandioca Misionera se vienen realizando gestiones ante la Nación con ese objetivo. El ministro de Industria provincial, Federico Fachinello, ya había planteado la cuestión ante el secretario de Industria y Comercio nacional, Esteban Marzorati, meses atrás, y en reiteradas oportunidades señaló públicamente que la diferencia impositiva dificulta la llegada del producto a los grandes centros de consumo del país.

La sesión de la Comisión de Agricultura también abordó otros temas vinculados al sector agropecuario, como declaraciones de interés sobre eventos apícolas y el debate por la implementación de la caravana electrónica para la identificación de terneros, que generó reparos entre algunos legisladores del oficialismo.

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Productores yerbateros reclamaron al INYM recuperar facultades y frenar precios por debajo del costo

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Referentes del sector productivo yerbatero mantuvieron una reunión formal en enero de 2026 con el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Rodrigo Martín Correa, en la que entregaron un petitorio de siete puntos y plantearon la crítica situación económica de los productores, marcada por precios de la hoja verde muy por debajo de los costos oficiales. El encuentro, realizado en la sede del organismo, expuso con crudeza la tensión entre el funcionamiento actual del mercado, la pérdida de herramientas regulatorias del Instituto y el impacto social en pequeños y medianos productores, tareferos y cooperativas.

Participaron de la reunión Jorge Skripczuk y Luis Andrusyszyn, por la Asociación Impulso Yerbatero; Waldemar Schwider, por la Casa de la Familia Yerbatera de San Pedro; y Jorge Lizzinies, en representación de la Cooperativa Jardín América. Tras el encuentro, los productores coincidieron en destacar la apertura al diálogo del nuevo presidente, aunque advirtieron que el precio de la hoja verde y la regulación del mercado siguen siendo el núcleo del conflicto.

El petitorio: precios, facultades del INYM y una agenda territorial

El documento presentado ante el presidente Correa, fechado en enero de 2026 y registrado oficialmente por el INYM, propone siete ejes de trabajo. Entre ellos, se destacan la necesidad de desarrollar un plan de trabajo conjunto con el sector productivo en las distintas zonas yerbateras, la recuperación de las facultades del Instituto para intervenir en la formación de precios, y una agenda específica para mejorar el valor de la hoja verde de yerba mate.

El petitorio también solicita continuar con las becas estudiantiles, con una referencia explícita a unas 600 becas, reforzar el apoyo a las marcas chicas mediante canales de comercialización, y sostener las tareas de inscripción, inspección y control de calidad en toda la cadena, con el objetivo de garantizar una yerba mate de alta calidad tanto para el mercado interno como para la exportación.

Otro punto central es la continuidad del Convenio de Corresponsabilidad Gremial (CCG), considerado clave para el blanqueo laboral y la formalización del trabajo rural, y la articulación con el gobierno provincial para acceder a financiamiento con tasas y plazos adecuados que permitan el desarrollo de cooperativas, emprendedores y pequeños productores.

El pedido más urgente hoy es la continuidad de la CCG y trabajar una agenda que permita devolverle herramientas al INYM”, señaló Jorge Skripczuk, quien remarcó que el planteo fue compartido con el presidente y que “en muchos puntos ya se está trabajando”.

Precios por debajo del costo y mercado desregulado

Durante la entrevista posterior a la reunión, los productores describieron una situación económica que consideran crítica. Según relataron, el kilo de hoja verde en planta se está pagando entre 60 y 80 pesos, mientras que el último costo oficial calculado por el propio INYM fue de 450 pesos, cifra que, además, quedó desactualizada frente a la inflación acumulada.

A mí hoy me van a pagar 80 pesos. Saque la cuenta, no puedo”, expresó uno de los productores, sintetizando el desfasaje entre costos y precios. Desde el sector señalaron que, en el esquema actual, el mercado fija los valores, lo que permite que quienes concentran poder de compra “tiren los precios para abajo”, afectando directamente a los productores primarios.

Luis Andrusyszyn fue enfático al señalar que el reclamo central es recuperar la facultad del Instituto para establecer al menos un precio base. “No hablamos de fijar un precio arbitrario, sino de un precio base que garantice estabilidad y que no se trabaje por debajo del costo”, afirmó. En la misma línea, advirtió que muchos productores hoy no pueden afrontar impuestos, servicios básicos ni el monotributo, mientras que el precio de la yerba en góndola continúa en alza.

Reorganización del INYM, credibilidad y advertencia de conflicto

Desde el sector valoraron la predisposición del nuevo presidente del INYM, a quien identificaron con una agenda basada en transparencia, reorganización interna y eficiencia institucional. “Tenemos que hacer que el INYM vuelva a ser creíble y efectivo en sus decisiones, siempre defendiendo al pequeño productor”, sostuvo Waldemar Schwider, quien reclamó reglas claras y sanciones para quienes no cumplan.

Jorge Lizzinies, por su parte, subrayó el valor simbólico de que el Instituto vuelva a tener conducción: “Durante todo el año pasado pedíamos un presidente. Hoy lo tenemos. Venimos a escucharlo y a trabajar en conjunto”. También recordó que el INYM fue creado para defender al pequeño y mediano productor, y advirtió que, si no hay respuestas, el sector no descarta medidas de fuerza, evocando las históricas protestas con tractores de 2001 y 2002.

No obstante, los referentes señalaron que acordaron dar un compás de espera y avanzar en una mesa ampliada de diálogo, con reuniones también en el interior de la provincia, para descomprimir la creciente tensión social en las zonas productoras.

Foto de portada Marcos Otaño

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De Paraguay al mundo: Produsur desarrolla nuevos almidones y fortalece al pequeño productor

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Produsur apuesta a la industrialización de la mandioca y expande su presencia regional. Innovación, valor agregado de los almidones y búsqueda de nuevos mercados. La empresa presentó sus últimos avances en la feria Agrodinámica en Hohenau.

Productores Unidos del Sur (PRODUSUR), la firma paraguaya dedicada a la industrialización de mandioca, cumple diez años y consolida un modelo productivo orientado a fortalecer a pequeños y medianos agricultores mientras avanza en desarrollos industriales de alto valor agregado, afirmó su gerente comercial, Christopher Hamann. La empresa, con operaciones crecientes hacia Centroamérica, Sudamérica, Europa y África, se posiciona como un actor estratégico en la cadena mandioca–almidón, un rubro clave para la integración productiva entre Paraguay y Misiones.

Un modelo empresarial centrado en el pequeño productor y la tecnificación del cultivo

Christopher Hamann explicó que PRODUSUR nació en 2015 “para dar una mano al pequeño productor en el rubro de la mandioca”, una planta que definió como “muy noble, muy rústica” y con capacidad de resistir incluso “muchos años de sequía”. Sin embargo, advirtió que la actividad necesita avanzar en tecnología para sostener rendimientos y expandir superficie.

Christopher Hamann, gerente comercial

El gerente recordó que el cultivo se desarrolló tradicionalmente “desde la época de los abuelos”, pero que las condiciones actuales exigen modernización. “Si nosotros lo queremos trasladar al punto de vista empresarial, tenemos que ir tecnificando”, señaló.

Uno de los principales desafíos es el control de malezas, un proceso históricamente manual. Hamann indicó que, por la alta sensibilidad de la mandioca a herbicidas, durante años se recurrió únicamente a “cartillas”, una tarea que hoy enfrenta obstáculos por el alto costo y la escasez de mano de obra.

Para revertirlo, PRODUSUR incorporó nuevas variedades “más resistentes” y tecnologías de control selectivo. “Hoy tenemos aplicaciones de herbicidas controlados, selectivos, que pueden manejar la maleza en el campo”, destacó.

De la raíz al mundo: industrialización y nuevos productos para mercados especializados

Aunque la mandioca tiene usos integrales —“desde la raíz, la rama y las hojas”—, Hamann precisó que la empresa comenzó enfocándose en almidón y harina de mandioca. Con el tiempo se expandió hacia productos modificados, destinados principalmente a industrias papeleras y alimenticias.

Estamos desarrollando productos modificados direccionados a industrias papeleras y alimenticias. Hay miles de tipos de almidones modificados con diferentes prestaciones, que pueden ser más espesantes o más aglomerantes”, detalló.

También elaboran mezclas panaderas, aprovechando una ventaja competitiva clave. “El almidón es libre de gluten, y la mandioca también”, indicó, lo que genera demanda en panaderías industriales y en mercados donde crece el consumo de productos sin gluten.

La compañía exporta a El Salvador, Colombia, Argentina, Brasil, Bolivia, España y Argelia, donde el almidón paraguayo se utiliza incluso como espesante para la elaboración de quesos.

Hamann precisó que actualmente trabajan con almidón acidificado y almidón catiónico, orientados a papeleras, cartoneras y la industria de adhesivos. “El almidón realmente acá se usa para hacer chipa, pero en realidad se puede usar para miles de cosas”, remarcó.

Desafíos industriales y oportunidades regionales: bioplásticos, abastecimiento y articulación con Misiones

Hamann reconoció que el uso del almidón en bioplásticos continúa siendo una oportunidad pendiente en la región.
No entramos porque los costos todavía no son demasiado altos para el polietileno. Entonces se quedan con lo tradicional”, explicó.

Mencionó que una empresa local había iniciado desarrollos de cucharitas y platos descartables, pero abandonó el proyecto por falta de competitividad en costos.

Además, señaló que la firma enfrentó períodos de desabastecimiento de materia prima, lo que redujo la oferta interna:
Hoy el almidón de mandioca no porque no queramos, sino por el desabastecimiento de materia prima. Hemos llegado a vender bastante a la Cooperativa de Montecarlo”, indicó.

Para Misiones —provincia con fuerte producción de almidón y experiencias industriales similares— la evolución de PRODUSUR ofrece referencias clave sobre diversificación, tecnificación del cultivo, oportunidades industriales y nuevos nichos de exportación.

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