Se llevó adelante este jueves la primera jornada de la Cumbre Internacional de Agricultura Sostenible, un espacio que reunió en el Museo Histórico Regional Aníbal Cambas a referentes de la producción, la ciencia, la tecnología y las políticas públicas, con una amplia participación de actores de distintos ámbitos y países.
La apertura oficial contó con la participación del ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori; el presidente de Biofábrica Misiones, Federico Miravet; y la diputada provincial Arabela Soler.
Uno de los aspectos centrales de esta primera jornada fue la articulación lograda para concretar la Cumbre, que permitió reunir a productores, especialistas, investigadores, universidades, organismos públicos, empresas, cooperativas y referentes provenientes de Brasil, Paraguay, Cuba y otros lugares. El intercambio de conocimientos y experiencias atravesó una jornada que puso en agenda los desafíos actuales y las oportunidades para avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles.
Durante la apertura, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó especialmente la construcción colectiva que hizo posible el encuentro y el carácter de Misiones como anfitriona.
“Desde la provincia de Misiones siempre lo decimos: tenemos un ADN ambiental. Poner hoy la producción y esta Cumbre en ese marco hace que para nosotros no sea solamente una representación de productividad, sino una representación de nuestra esencia, de lo que queremos ser”.
Por su parte, la diputada provincial Arabela Soler destacó la importancia de la convocatoria y del diálogo entre distintos sectores. “La participación de productores, especialistas, instituciones y representantes de distintos países demuestra la importancia de generar estos espacios de encuentro. Compartir experiencias y conocimientos nos permite pensar nuevas herramientas para acompañar el desarrollo sostenible de nuestra provincia”.
La agenda comenzó con “Construcción de políticas regionales para la agricultura sostenible”, a cargo de Fernando Schwanke, representante de IICA Argentina. Luego se desarrollaron los espacios “Gestión territorial integrada” y “Agricultura orgánica y carbono”, con abordajes vinculados al desarrollo territorial sustentable, la producción orgánica, las herramientas de autodiagnóstico y los mercados de carbono.
Otro de los momentos destacados fue la conferencia “Innovaciones en Biotecnología y Nanotecnología en cultivos de interés agrícola”, a cargo del especialista cubano Rafael Gómez Kosky. Posteriormente, el bloque “Biotecnología y bioinsumos” puso en valor el recorrido de Biofábrica Misiones y sus experiencias en el desarrollo de soluciones biotecnológicas.
En este marco, el presidente de Biofábrica Misiones, Federico Miravet, sostuvo que el valor de la Cumbre está también en el encuentro entre diferentes saberes y capacidades.
“Misiones tiene con qué afrontar los desafíos de una agricultura sostenible. Tenemos conocimiento, tecnología, producción de bioinsumos y capacidad de articulación. Esta Cumbre nos permite mostrar lo que hacemos y, al mismo tiempo, aprender de las experiencias que llegan desde otros lugares”.
La programación de la primera jornada también incluyó los paneles “Mercados, exportación y financiamiento para la agricultura”, “Cooperativismo, desarrollo territorial y agricultura sostenible”, “Agroecología y sistemas participativos de garantía”, “Género y ruralidad” y “Sistemas productivos regenerativos”, ampliando la mirada sobre las dimensiones económicas, sociales, ambientales y tecnológicas de la producción.
La Cumbre continuará este viernes 18 con el Laboratorio de Ideas, orientado a desarrollar propuestas sobre suelo, agua y reciclado, además de los espacios sobre innovación, agricultura digital, energía solar e inteligencia artificial aplicada al agro. El encuentro tendrá como cierre la presentación de la Declaración de Misiones para la Agricultura Sostenible 2026.
La agricultura sostenible dejó de ser en Misiones una discusión exclusivamente ambiental. Ese es uno de los principales ejes que atraviesan desde este jueves la Cumbre Internacional de Agricultura Sostenible, que reúne en Posadas a productores, investigadores, empresas, cooperativas, estudiantes y organismos públicos de Argentina, Paraguay, Brasil y Cuba. El encuentro continuará este viernes en el Museo Histórico Regional Aníbal Cambas.
La pregunta que atraviesa las dos jornadas es más económica que conceptual: cómo lograr que una producción sea capaz de sostenerse cuando enfrenta simultáneamente cambios climáticos, costos crecientes, volatilidad de precios, dificultades de financiamiento y mercados cada vez más exigentes.
La subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal, Luciana Imbrogno, lo sintetizó en diálogo con Economis al plantear que la sostenibilidad está directamente vinculada con la resiliencia. No se trata solamente, explicó, de cuánto puede producir una chacra en condiciones normales, sino de cuánto puede resistir frente a los “vaivenes” climáticos y políticos sin entrar en crisis ni perder su capacidad productiva.
Esa definición modifica la discusión sobre productividad. Para Imbrogno, ambiente, personas y economía forman parte de una misma ecuación. Por eso la Cumbre incorpora cuestiones que habitualmente aparecen separadas: cooperativismo, género y ruralidad, financiamiento, internacionalización, tecnología, agroecología y mercados. La sostenibilidad, bajo esa mirada, deja de ser una condición ambiental agregada a la producción y pasa a convertirse en una condición de supervivencia económica.
El contexto climático vuelve más concreta esa discusión. Las granizadas, lluvias extraordinarias, inundaciones y otros eventos extremos pueden afectar directamente los ingresos de los productores. Pero el impacto final no depende únicamente del fenómeno natural. También está condicionado por la existencia —o ausencia— de herramientas de emergencia, asistencia, seguros, financiamiento y políticas públicas capaces de amortiguar la pérdida.
“Los eventos climáticos son más inevitables, pero las políticas pueden ayudar a sobrevivir esos eventos”, planteó Imbrogno durante la entrevista. La frase sintetiza uno de los desafíos centrales de la agricultura misionera: pasar de reaccionar después del daño a construir sistemas productivos que tengan mayor capacidad de absorción frente a las crisis.
El problema de producir mucho y ganar poco
La discusión adquiere otra dimensión cuando se incorpora la rentabilidad. En Misiones, donde una parte importante de la estructura productiva está compuesta por explotaciones de pequeña escala, la búsqueda de mayor rendimiento por hectárea no necesariamente equivale a una mejora proporcional en el ingreso del productor.
Imbrogno cuestionó precisamente esa asociación automática entre rendimiento y rentabilidad. Una producción puede obtener más kilos mediante una utilización intensiva de insumos y, sin embargo, dejar un margen menor si los costos de esos insumos son elevados. Por eso propone mirar cuánto queda finalmente en el bolsillo del productor y no solamente cuánto produce la parcela.
La diversificación aparece allí como una herramienta económica antes que como una consigna ambiental. Para una chacra de 20 o 25 hectáreas, explicó, depender de un único cultivo puede aumentar la vulnerabilidad. Tener diferentes producciones permite distribuir riesgos y contar con más de una fuente de ingresos cuando cambia el precio, el clima o el costo de los insumos.
El problema es especialmente sensible cuando esos sistemas dependen de fertilizantes, fitosanitarios u otros insumos vinculados al dólar. Una depreciación cambiaria o un salto de costos puede trasladarse rápidamente a la estructura productiva, reduciendo el margen disponible para las familias rurales.
La discusión sobre monocultivo y concentración de la tierra aparece así vinculada con una preocupación más amplia: el arraigo. Para Imbrogno, la concentración puede terminar desplazando a los pequeños productores, mientras que una matriz diversificada puede contribuir a sostenerlos en la chacra.
Es una cuestión que atraviesa distintas cadenas de Misiones. La funcionaria mencionó los casos forestal, yerbatero y tealero como sectores donde también existe una discusión sobre concentración. El desafío de política pública consiste en encontrar mecanismos que permitan aumentar escala y competitividad sin que ese proceso implique necesariamente la desaparición de los productores de menor tamaño.
Biotecnología: de la investigación al margen productivo
La Cumbre incorpora además una dimensión tecnológica que busca conectar investigación y producción. Uno de los principales espacios está dedicado a la biotecnología y los bioinsumos, con la participación del investigador cubano Rafael Gómez Kosky, vinculado a los procesos de transferencia tecnológica que acompañaron los primeros años de Biofábrica Misiones.
El vínculo tiene una dimensión institucional concreta. Biofábrica y la institución cubana BIOAZCUBA formalizaron recientemente una cooperación para desarrollar proyectos de investigación, transferencia tecnológica, intercambio de especialistas y oportunidades comerciales. La relación también contempla la búsqueda de mercados y clientes potenciales y nuevas iniciativas de investigación y desarrollo.
La discusión que propone Imbrogno es que la tecnología tenga una traducción productiva. Misiones busca aprovechar su capacidad instalada en biotecnología para avanzar sobre bioinsumos y tecnologías aplicadas a cultivos, pero también sobre herramientas digitales e inteligencia artificial capaces de reducir ineficiencias.
Uno de los interrogantes planteados durante la Cumbre apunta precisamente al “costo de producir sin información”: cuánto pierde una explotación cuando toma decisiones sin datos suficientes sobre clima, suelo, mercados o comportamiento productivo. La inteligencia artificial aparece allí no como sustituto del productor, sino como una herramienta para mejorar la calidad de las decisiones.
La lógica es similar a la de la biotecnología: el verdadero resultado no se mide por la sofisticación de la herramienta, sino por su capacidad de resolver un problema concreto de la chacra.
Cooperativas, financiamiento y mercados
La agenda de Posadas también intenta evitar que la sostenibilidad quede encerrada en el laboratorio. Por eso incorpora rondas de negocios, financiamiento, exportaciones e internacionalización de pymes agroindustriales. La propuesta oficial busca conectar productores, empresas, inversores, instituciones y proveedores de soluciones.
El financiamiento es determinante porque muchas transformaciones productivas requieren una inversión inicial que los pequeños productores no pueden afrontar con recursos propios. La incorporación de tecnología, infraestructura, sistemas de riego, mejoras de suelo, certificaciones o procesos de agregado de valor puede mejorar la productividad y reducir riesgos, pero necesita capital y plazos compatibles con el ciclo productivo.
El acceso a mercados representa la otra mitad del problema. Una producción puede ser ambientalmente sostenible y técnicamente eficiente, pero si no consigue un precio que permita sostener a la familia productora, el sistema difícilmente sea sostenible en términos económicos.
Por eso el cooperativismo ocupa un lugar central en la Cumbre. Las cooperativas pueden permitir escala comercial, acceso conjunto a servicios, negociación y transformación de productos que individualmente serían difíciles de procesar o colocar en mercados de mayor valor.
El ejemplo yerbatero vuelve a aparecer como referencia de esa capacidad de concertación. Imbrogno señaló la experiencia de la COPROTE, donde desde hace años se busca acordar precios entre el sector productor primario y la industria tealera. Para la funcionaria, esos mecanismos de coordinación permiten amortiguar conflictos que, cuando desaparecen, pueden terminar expresándose en crisis de ingresos.
La sostenibilidad también se juega en el territorio
La Cumbre Internacional de Agricultura Sostenible incorpora además género y ruralidad, educación ambiental, sistemas participativos de garantía, agricultura regenerativa y gestión territorial. No son capítulos accesorios: forman parte de una discusión sobre quiénes permanecen en el territorio y bajo qué condiciones pueden hacerlo.
En ese punto aparece uno de los desafíos menos visibles de la transición productiva. Cambiar una tecnología o introducir un nuevo cultivo puede ser relativamente sencillo frente a modificar las condiciones económicas que determinan si una familia puede continuar viviendo de su chacra.
El arraigo requiere ingresos, acceso a conocimiento, conectividad, infraestructura, financiamiento y mercados. También requiere organizaciones capaces de representar intereses productivos y políticas públicas que reduzcan la vulnerabilidad ante fenómenos que una familia rural difícilmente pueda absorber por sí sola.
Por eso el encuentro propone una mirada integral. La agricultura sostenible que se discute en Posadas no se limita a reducir el impacto ambiental de la producción. Busca responder una pregunta más compleja: cómo producir, ganar dinero, conservar los recursos y sostener población en el territorio al mismo tiempo.
De la cumbre a la chacra
El desafío para Misiones será transformar las discusiones de estas dos jornadas en instrumentos que puedan ser utilizados fuera del auditorio. La Cumbre incorpora para eso una ronda de negocios y un espacio de innovación destinado a trabajar sobre problemas concretos del sector, con participación de estudiantes, investigadores, productores, empresas y organismos vinculados al desarrollo tecnológico.
Ese pasaje resulta decisivo. Una política de sostenibilidad tiene impacto cuando permite que un productor reduzca costos, diversifique ingresos, acceda a un mercado, mejore su suelo, incorpore una tecnología o resista mejor una emergencia climática. Si el conocimiento queda únicamente en el ámbito académico o institucional, su capacidad transformadora es limitada.
Misiones busca posicionar esa articulación como una política de desarrollo. La participación de actores de Paraguay, Brasil y Cuba amplía además la discusión hacia una escala regional, mientras la presencia de universidades, organismos científicos, empresas y cooperativas permite cruzar conocimiento con necesidades productivas.
Esta edición de la Cumbre llega, entonces, con una discusión más exigente que la simple defensa de una agricultura “verde”. El verdadero desafío es construir una producción que pueda soportar las crisis, generar margen económico, incorporar tecnología sin expulsar al pequeño productor y mantener población en las zonas rurales.
La sostenibilidad, bajo esa perspectiva, no es producir menos para cuidar más. Es diseñar sistemas capaces de producir y permanecer. Y para Misiones, donde la pequeña escala, la diversificación y la agricultura familiar tienen un peso estructural, esa diferencia puede definir buena parte del futuro de la chacra.
Con el acompañamiento del Gobierno de Misiones y bajo una agenda que articula producción, ciencia, tecnología e innovación, este jueves 17 y viernes 18 de septiembre se realizará en Posadas la Cumbre Internacional de Agricultura Sostenible. La presentación se realizó este miércoles en la Sala de Situación de Casa de Gobierno, encabezada por el gobernador Hugo Passalacqua.
La Cumbre tendrá como sede el Museo Histórico Regional Aníbal Cambas y reunirá a referentes e instituciones nacionales e internacionales de la producción, ciencia, tecnología e innovación para debatir nuevas herramientas para el desarrollo productivo.
La presentación oficial evento se realizó este miércoles en la Sala de Situación de Casa de Gobierno, encabezada por el gobernador Hugo Passalacqua, y referentes como el Ministro del Agro y la Producción Facundo López Sartori, la Subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal Luciana Imbrogno, el Presidente de la Biofábrica Misiones Federico Miravet y el Ingeniero agrónomo cubano y Doctor en Ciencias Agrícolas especializado en Biotecnología de las Plantas Rafael Gómez Kosky, quienes destacaron el rol de la provincia como espacio de debate sobre los nuevos desafíos del agro y la construcción de sistemas productivos sostenibles.
Durante dos jornadas, la Cumbre pondrá en diálogo experiencias, investigaciones y políticas públicas vinculadas a la sostenibilidad en una extensa agenda que incluirá temáticas como agroindustria, biotecnología vegetal, bioinsumos, agricultura orgánica, agroecología, cooperativismo, mercados, sistemas productivos regenerativos, educación ambiental y transformación digital aplicada al agro. También, se abordará la gestión territorial, la ruralidad y las políticas públicas con perspectiva de género, la internacionalización de las pymes agroindustriales y las oportunidades de exportación para productos agroalimentarios.
En ese marco, “está en nuestro ADN como misioneros, tenemos algo ambiental en la sangre, no sé si el color verde que nos identifica pero hay algo que hace que nuestro norte siempre esté ambiental” señaló el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, quien además destacó que el cuidado ambiental forma parte de una mirada que el Gobierno Provincial viene construyendo desde hace más de dos décadas.
Biotecnología como herramienta para el desarrollo
Uno de los momentos centrales de la Cumbre será la participación del científico cubano Rafael Gómez Kosky, ingeniero agrónomo y doctor en Ciencias Agrícolas especializado en Biotecnología de las Plantas, quien brindará una conferencia sobre innovaciones en biotecnología y nanotecnología aplicadas a cultivos de interés agrícola.
La presencia del especialista tiene además un significado particular para Misiones ya que Gómez Kosky estuvo vinculado a los procesos de transferencia tecnológica que acompañaron los primeros pasos de la Biofábrica, cuya gestación comenzó a mediados de la década del 2000. “Nosotros ya llevamos acá con la transferencia de tecnología que se hizo en el año 2006. Acá en Misiones llevamos varios años trabajando con la Biofábrica en muchos cultivos que son similares a Cuba”, explicó el especialista.
Destacó además la posibilidad de continuar incorporando a la Biofábrica tecnologías desarrolladas en Cuba y otras experiencias latinoamericanas vinculadas con la biotecnología y la nanotecnología. En ese sentido, “las tecnologías son claves para la agricultura sostenible, son campos muy importantes de la ciencia que se pueden aplicar”, sostuvo.
Kosky permanecerá vinculado a la agenda científica y tecnológica de Misiones durante las próximas semanas y participará también en otras actividades previstas en octubre como un curso internacional sobre biotecnología vegetal. Cabe recordar que la II Cumbre Internacional de Agricultura Sostenible se desarrolla en el marco de la celebración por los 20 años de Biofábrica Misiones, cuyo aniversario se cumplirá oficialmente el próximo 20 de octubre.
Misiones como punto de encuentro regional
A su turno, el presidente de Biofábrica Misiones, Federico Miravet, destacó el rol de la provincia como anfitriona de un encuentro que reunirá experiencias de Brasil, Paraguay, Cuba, y provincias como Buenos Aires y Córdoba. Afirmó que “tenemos con qué ser anfitriones”, destacando además que el evento busca fortalecer el posicionamiento de la provincia como espacio de encuentro entre conocimiento científico, innovación y producción.
Por su parte, la subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal, Luciana Imbrogno, explicó que uno de los objetivos centrales será mostrar las herramientas disponibles para avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles, con especial atención a los pequeños productores.
La funcionaria remarcó además la participación de especialistas de Paraguay y Brasil y la incorporación de ejes vinculados al cooperativismo, la agroecología, la certificación participativa, la innovación tecnológica, el financiamiento, la internacionalización de empresas, la educación ambiental y la perspectiva de género en la ruralidad.
La educación, un eje central de la cumbre
Además de una ronda de negocios destinada a generar vínculos entre empresas, productores, inversores, instituciones, organismos públicos, emprendimientos y proveedores; la Cumbre sumará también el Hackatón “Innovación para el Agro Sostenible”, que reunirá a estudiantes secundarios, universitarios, investigadores, productores y empresas para trabajar sobre desafíos concretos de la agricultura.
La actividad contará con la participación de mentores de instituciones como Biofábrica Misiones, INTA, IMiBio, Ministerio del Agro, el Parque Tecnológico Misiones, Silicon Misiones y la Universidad Nacional de Misiones.
La segunda jornada tendrá además como cierre la presentación de la Declaración de Misiones para la Agricultura Sostenible 2026, con participación de autoridades de Misiones, Buenos Aires y Paraguay.
De esta manera, la provincia vuelve a poner en el centro de su agenda la articulación entre Estado, ciencia, tecnología y producción, con una mirada que busca que el conocimiento generado en el territorio se traduzca en innovación, agregado de valor y nuevas oportunidades de desarrollo. “Son dos días para invertir en conocimiento y para que hagamos revisionismo histórico de lo que viene haciendo la provincia”, resumió López Sartori, al invitar a la comunidad a participar de la propuesta abierta a todo el público.
La crisis de la producción primaria de yerba mate dio un nuevo paso hacia la búsqueda de una respuesta institucional. Tras reunirse con el gobernador Hugo Passalacqua, representantes de asociaciones de productores y de los tareferos entregaron un proyecto de ley que propone declarar la emergencia yerbatera en Misiones y crear un régimen extraordinario para proteger a los pequeños productores mediante la fijación de un Precio Mínimo Sostén para la hoja verde. La iniciativa busca contener una situación que, según los impulsores, ya dejó de ser un problema sectorial para convertirse en una amenaza para la economía provincial.
El abogado de las asociaciones de productores, Federico Padolsky, explicó a Economis que el encuentro permitió abrir una instancia de trabajo con el Ejecutivo provincial. “Le presentamos un proyecto de ley de emergencia. Entendemos que se tiene que decretar la emergencia yerbatera en la provincia de Misiones. El gobernador nos escuchó y nos dijo que estaba totalmente de acuerdo con lo que le comentaron tanto tareferos como productores”, señaló.
Como resultado de la reunión, las partes acordaron conformar una mesa de trabajo para revisar la iniciativa y darle forma definitiva antes de enviarla a la Cámara de Representantes de Misiones para su tratamiento legislativo.
De la reunión participaron el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori; referentes de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), encabezados por Hugo Sand; representantes del INYM, de la Asociación del Alto Uruguay, de la Asociación Civil Impulso Yerbatero, de la Cooperativa Río Paraná y del Movimiento Agrario de Misiones, además de integrantes del Sindicato Único de Obreros Rurales (SUOR), del Sindicato de Tareferos de Jardín América (SITAJA), de la UATRE y de la Asociación Civil de Tareferos de la Zona Centro.
Productores esperando ser recibidos por el Gobernador de Misiones
“Siempre estoy del lado de aquellos que producen”, afirmó Passalacqua
A través de un comunicado emitido por Casa de Gobierno, se indicó que el mandatario propuso avanzar con una mesa de diálogo para profundizar el análisis de la situación y manifestó su acompañamiento a los reclamos de los productores. “Siempre estoy del lado de aquellos que producen”, remarcó.
El gobernador también ratificó su respaldo a la recuperación de las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). “No voy a parar de luchar para que el instituto recupere sus facultades. Acá no hay cuestiones partidarias”, afirmó.
Además, sostuvo que las cuestiones de mercado no resuelven por sí solas todos los problemas económicos de los ciudadanos y señaló que la situación que atraviesa la actividad yerbatera “priva a todos los misioneros” de mejores condiciones de vida.
La propuesta se sustenta en un diagnóstico económico contundente. Según expusieron los representantes del sector durante el encuentro, la caída del precio de la hoja verde provocó que aproximadamente 250.000 millones de pesos dejaran de ingresar al circuito económico de Misiones, afectando no solo a los productores y tareferos, sino también al comercio, los municipios y toda la economía del interior.
Padolsky remarcó que la problemática no responde a una crisis del negocio yerbatero en su conjunto, sino específicamente al eslabón más débil de la cadena productiva. “No es la crisis del negocio yerbatero; es la crisis del sector primario. Al desaparecer la herramienta de regulación de precios, los pequeños productores perdieron capacidad de negociación y hoy enfrentan un proceso acelerado de descapitalización“, sostuvo.
Foto Prensa Casa de Gobierno
El planteo coincide con los fundamentos del proyecto de ley presentado al gobernador. Allí se argumenta que la crisis actual no se explica por una sobreproducción ni por una caída del consumo, sino por una alteración en las condiciones de negociación de la materia prima tras los cambios introducidos por el DNU 70/2023, que limitaron las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
La iniciativa propone declarar la emergencia por 360 días para productores cuya unidad económica no supere las 50 hectáreas, facultando al Poder Ejecutivo provincial a establecer un Precio Mínimo Sostén obligatorio para la hoja verde. Ese valor debería cubrir los costos de producción, la mano de obra, las obligaciones previsionales y tributarias, además de garantizar un margen de rentabilidad que permita la continuidad de las explotaciones familiares.
El proyecto aclara que no pretende reemplazar al INYM ni modificar el régimen nacional, sino ejercer las competencias que conserva la Provincia para proteger el trabajo rural y evitar el colapso de la principal economía regional misionera. También contempla facultades de fiscalización, control y sanciones para quienes paguen por debajo del precio mínimo establecido.
Uno de los aspectos que más destacaron los representantes del sector es el perfil social de los beneficiarios de la iniciativa. “Cuando hablamos de productores no estamos hablando de grandes empresarios. El promedio es de 20 hectáreas y el límite que propone la ley es de 50 hectáreas. Estamos hablando de minifundistas, de familias agrarias que viven exclusivamente de ese ingreso“, explicó Padolsky.
Esa mirada también fue compartida por el gobernador durante el encuentro, según relataron los participantes, al reconocer que la crisis excede a la producción primaria y termina impactando sobre toda la estructura económica provincial.
Una herramienta transitoria para evitar el colapso
El proyecto de emergencia plantea un mecanismo excepcional, pero con un objetivo concreto: evitar que miles de pequeños productores abandonen la actividad mientras se redefine el marco regulatorio nacional.
En sus fundamentos sostiene que el federalismo habilita a la Provincia a ejercer sus competencias constitucionales cuando está comprometida la continuidad de una actividad estratégica para el desarrollo económico y social de Misiones.
La propuesta busca instalar un piso de negociación, no un precio único. El texto deja expresamente establecido que cualquier comprador podrá pagar por encima del Precio Mínimo Sostén, pero nunca por debajo de ese valor, considerado indispensable para garantizar la supervivencia económica de las explotaciones familiares.
Con la conformación de la mesa de trabajo entre el Gobierno provincial y las organizaciones del sector, la discusión ingresa ahora en una etapa política. Si prospera el consenso, Misiones podría debatir en las próximas semanas una ley que intenta convertirse en el principal instrumento provincial para contener una crisis que ya trasciende a la yerba mate.
Un proyecto para sostener el precio de la hoja verde
Tras la reunión, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, se refirió al proyecto presentado por los productores para abordar la situación del sector yerbatero. “Vinieron a presentar un proyecto de ley para buscar levantar el precio de la hoja verde, que es la principal problemática que venimos trabajando desde hace dos años, a partir de que el INYM perdió su función de regular un precio mínimo”, señaló.
El ministro indicó que el gobernador instruyó al Ejecutivo provincial a trabajar junto con la Cámara de Representantes en herramientas legislativas que permitan proteger a productores y trabajadores rurales mientras continúe la discusión nacional sobre las atribuciones del instituto. “Vamos a seguir defendiendo que se devuelvan las facultades del INYM y, mientras eso no ocurra, como provincia autónoma vamos a trabajar para buscar un mejor precio y respaldo para los trabajadores rurales”, sostuvo.
Foto Prensa Casa de Gobierno
Asimismo, se refirió a la postura del Gobierno provincial respecto del proyecto de modificación de la Ley de Tierras. “Misiones es una de las provincias que tiene más tierra en manos extranjeras, así que el gobernador fue contundente: no vamos a acompañar la ley de tierras”, afirmó.
Una agenda común para el futuro de la Yerba Mate
En diálogo con los medios tras la reunión, el presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), Hugo Sand, destacó la necesidad de avanzar en herramientas que permitan sostener la actividad y mejorar las condiciones del sector.
“Ese valor debe contemplar los costos de producción, un margen de rentabilidad para el productor y las condiciones laborales necesarias para que los trabajadores puedan desempeñarse dignamente”, expresó.
Foto Prensa Casa de Gobierno
“Nosotros no nos resignamos. El Instituto Nacional de la Yerba Mate cumplió con sus obligaciones y con sus funciones. En el mientras tanto, necesitamos una herramienta de emergencia que nos permita sostener a los pequeños y medianos productores”, sostuvo.
Sand también valoró la propuesta del gobernador de generar un espacio de trabajo conjunto para abordar la crisis del sector. “El señor gobernador nos ofreció generar una mesa de diálogo y creemos que a partir de ahí tenemos que convocar a toda la comunidad y a todos los sectores sociales para defender los derechos de los ciudadanos”, afirmó.
La crisis de la producción yerbatera sumó un nuevo actor institucional de peso. El obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, recibió este miércoles a representantes de productores, tareferos y organizaciones civiles de Misiones, quienes expusieron el profundo deterioro económico y social que atraviesa la actividad. Tras el encuentro, el titular de la Diócesis de Posadas advirtió que la provincia enfrenta una situación de emergencia y sostuvo que “todo proyecto económico que no incluya a la gente no nos sirve para nada”.
La reunión fue solicitada por las entidades que representan a miles de familias vinculadas a la producción de yerba mate. Para el obispo, el principal objetivo fue escuchar de manera directa una realidad que ya conoce a partir de sus recorridas pastorales por toda la provincia, pero que esta vez llegó con el respaldo de organizaciones que expresan la problemática de pequeños productores y trabajadores rurales.
Martínez diferenció la realidad del sector yerbatero misionero de otros conflictos agropecuarios del país. Remarcó que en Misiones predominan los pequeños productores y los tareferos, familias que dependen exclusivamente de la actividad para subsistir y que hoy enfrentan un escenario de extrema vulnerabilidad.
“Acá no estamos hablando de grandes terratenientes ni de grandes capitalistas. Estamos hablando de pequeños productores y tareferos que padecen circuitos de injusticia y que hoy, según ellos mismos manifestaron, ya no pueden sobrevivir”, afirmó.
El obispo explicó que la crisis trasciende al sector primario y termina afectando a toda la economía de los pueblos del interior. Cuando el ingreso de quienes producen y cosechan yerba desaparece, también se resiente el consumo, caen las ventas en los comercios y se deteriora la actividad económica local.
“Esa depresión económica alcanza al supermercado, al almacén, al comerciante, a las fuentes de trabajo. Es un problema social que impacta sobre toda la comunidad”, describió.
Durante la reunión surgió además la propuesta de conformar una mesa de emergencia que permita articular respuestas entre distintos actores sociales e institucionales. Martínez recordó que la Diócesis cuenta con la Comisión de Justicia y Paz, organismo que ya intervino en otras etapas críticas de la historia argentina, especialmente durante la crisis de 2001.
El obispo consideró que aquel antecedente demuestra que el diálogo institucional puede contribuir a ordenar situaciones complejas cuando los sectores afectados logran expresar sus demandas de manera organizada.
Más allá de la coyuntura yerbatera, Martínez amplió el análisis hacia el rumbo económico nacional. Reconoció que la estabilidad macroeconómica constituye un objetivo compartido, pero advirtió que pierde legitimidad cuando no mejora la vida cotidiana de la población.
“Todos queremos estabilidad económica. Pero si esos números cierran sin la gente, si aumenta la pobreza, si cierran comercios, si se pierden fuentes de trabajo y se deteriora la vida social, entonces ese modelo nos daña profundamente”, sostuvo.
En ese sentido, llamó a que las políticas públicas contemplen especialmente a los sectores más vulnerables y recordó que el desarrollo económico solo resulta sostenible cuando incorpora inclusión social.
Frente a las familias que hoy atraviesan la crisis productiva, Martínez dejó un mensaje de esperanza, pero también de organización comunitaria.
“Nunca hay que bajar los brazos. En los momentos difíciles es fundamental mantenerse unidos, organizarse y sostener la esperanza”, expresó.
Durante la conferencia también fue consultado sobre el debate nacional en torno al proyecto de ley sobre la inviolabilidad de la propiedad privada. El obispo recordó que tanto la Conferencia Episcopal Argentina como la Pastoral Social ya manifestaron su rechazo a la iniciativa.
Explicó que la Doctrina Social de la Iglesia reconoce el valor de la propiedad privada, pero rechaza su concepción absoluta cuando entra en conflicto con el bien común. En esa línea, advirtió sobre la necesidad de proteger los recursos estratégicos del país frente a intereses económicos globales.
“Tenemos que defender nuestros minerales, el litio, el acuífero y todos aquellos recursos que forman parte del patrimonio nacional. Si no existe un discernimiento adecuado, podemos terminar entregando riquezas que condicionarán el futuro de las próximas generaciones”, afirmó.
Para el obispo, la actual crisis yerbatera también debe interpretarse como una oportunidad para fortalecer los espacios de diálogo entre el Estado, los sectores productivos y las organizaciones sociales. Consideró que las soluciones no surgirán únicamente desde los indicadores macroeconómicos, sino de la capacidad de construir consensos que permitan sostener el empleo, preservar la producción y evitar que miles de familias rurales continúen profundizando su situación de vulnerabilidad.
El respaldo de la Iglesia Católica al reclamo de productores y tareferos incorpora una nueva dimensión institucional a un conflicto que ya dejó de ser exclusivamente económico. La preocupación expresada por la Diócesis de Posadas refleja que la crisis de la yerba mate impacta sobre el tejido social de Misiones y plantea el desafío de encontrar respuestas antes de que las consecuencias sean aún más profundas.