El Partido Justicialista de Misiones definió su cronograma electoral y confirmó que las elecciones internas para la renovación de autoridades partidarias se realizarán el próximo 19 de abril, en los 79 distritos de la provincia.
El anuncio se realizó durante una conferencia de prensa encabezada por los interventores del PJ, Gustavo Arrieta y Máximo Rodríguez, en la sede del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA). Del encuentro participó también la diputada provincial y dirigente justicialista Carmen Méndez Asón.
Desde la dirigencia destacaron la importancia del proceso electoral interno como un paso central para el fortalecimiento del partido y el pleno ejercicio de la democracia interna, garantizando la participación de las y los afiliados en la definición de las autoridades partidarias.
En ese marco, Méndez Asón celebró la convocatoria y subrayó que “la normalización del PJ Misiones y la participación democrática de la militancia son claves para consolidar un partido fuerte, con raíces en el territorio y de cara a los desafíos que tiene la provincia”.
El oficialismo logró un respaldo clave del peronismo y quedó a un paso de aprobar en el Senado el Presupuesto 2026, un hito institucional para el gobierno de Javier Milei, que desde su asunción en diciembre de 2023 administró el Estado nacional con la prórroga del presupuesto sancionado en 2022. Con el acompañamiento de cuatro senadores del bloque Convicción Federal, La Libertad Avanza tendría los votos necesarios para la aprobación en general del proyecto el viernes 26 de diciembre, aunque persiste una fuerte disputa política por el artículo 30, vinculado al financiamiento educativo, científico y técnico.
La definición del Presupuesto no solo ordena el esquema de gastos y recursos del próximo año, sino que también expone una reconfiguración de alianzas en la Cámara alta, con un primer quiebre visible dentro del peronismo entre los gobernadores provinciales y el sector que responde a la conducción parlamentaria de José Mayans.
Apoyo peronista y números para la votación en general
Según confirmaron fuentes parlamentarias, cuatro de los cinco senadores del bloque Convicción Federal votarán a favor del Presupuesto 2026 en general. Se trata de Fernando Salino (San Luis), Carolina Moisés (Jujuy), Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza (Tucumán). En tanto, Fernando Rejal (La Rioja) aún no definió su posición, debido al rechazo del gobernador Ricardo Quintela a la iniciativa.
Andrada y Mendoza responden políticamente a los gobernadores Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, respectivamente, ambos alineados con el oficialismo nacional en esta instancia presupuestaria. El respaldo de este sector peronista permitiría al Gobierno alcanzar hasta 48 votos en la votación en general, despejando el principal interrogante que enfrentaba el proyecto en el Senado.
La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios, incluyendo a Luis Juez, y suma además el apoyo de una decena de legisladores radicales, tres del PRO, dos del Frente de la Concordia de Misiones, uno de Independencia (Tucumán), uno por Salta, uno de La Neuquinidad, otro de Chubut y cinco de Provincias Unidas.
Este armado parlamentario permitiría sancionar la ley de Presupuesto, siempre y cuando se logre también el respaldo artículo por artículo, una condición indispensable para su conversión definitiva en ley.
El artículo 30, el punto crítico del debate
La principal incertidumbre para el oficialismo se concentra en el artículo 30, que propone la derogación de los artículos que fijan pisos mínimos de inversión en áreas estratégicas del Estado. En concreto, el texto elimina:
La obligación de destinar el 6% del PBI al sistema educativo.
El 1% del PBI al Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.
El 0,2% de los gastos del Sector Público a las escuelas técnicas.
En este punto, Convicción Federal anticipó que no acompañará la iniciativa, a diferencia de la votación en general. Para este artículo, el oficialismo solo cuenta con el respaldo del PRO, la mayoría del radicalismo y algunos bloques provinciales, por lo que la aprobación dependerá en gran medida de la presencia efectiva de los senadores opositores en el recinto al momento de la votación.
Voceros parlamentarios admitieron que la definición del artículo 30 es hoy el único aspecto que genera preocupación en el oficialismo, ya que su rechazo podría obligar a reabrir negociaciones o introducir modificaciones al texto.
Tensiones internas en el peronismo y negociaciones abiertas
El respaldo parcial de Convicción Federal marca uno de los primeros quiebres relevantes dentro del peronismo en el Senado, diferenciando a los legisladores que responden a gobernadores del Partido Justicialista de la bancada conducida por José Mayans, alineada con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
A esta fragmentación se suma la incógnita sobre la posición del Frente Cívico de Santiago del Estero, integrado por el ex gobernador Gerardo Zamora y Elia del Carmen Moreno. En la Cámara de Diputados, de los siete legisladores vinculados a Zamora, cinco votaron en contra del Presupuesto y dos se ausentaron, lo que mantiene abierta la expectativa sobre su comportamiento en el Senado.
Las negociaciones continuarán hasta el mismo viernes, incluso durante la sesión, con el objetivo de asegurar los votos necesarios para cada uno de los artículos. El oficialismo ya definió que no incluirá el Capítulo 11, rechazado previamente en Diputados, que contemplaba la derogación de las leyes de Emergencia en Discapacidad y Financiamiento Universitario.
Un presupuesto clave para el Gobierno
La eventual aprobación del Presupuesto 2026 representará un hito político e institucional para el Gobierno de Javier Milei, al tratarse del primer presupuesto propio sancionado por el Congreso desde el inicio de su gestión. Al mismo tiempo, el debate expone las tensiones estructurales en torno al rol del Estado, el financiamiento de áreas estratégicas y la relación entre Nación y provincias, en un escenario de fuerte ajuste fiscal y reconfiguración del sistema político.
A dos años del inicio del ciclo libertario, el balance social aparece atravesado por una grieta casi simétrica: 51% desaprueba la gestión nacional y 48,5% la aprueba. La economía cotidiana inclina el humor (49,7% dice estar peor), pero el “núcleo duro” se mantiene y el escenario 2027 ya se discute. En paralelo, el debate sobre vacunas expone un límite cultural: hay consenso abrumador a favor de la vacunación y de su obligatoriedad, aunque crece un rechazo minoritario con peso en la conversación política.
El experimento libertario cumple dos años y la Argentina llega a este cierre de 2025 con una certeza incómoda: el “cheque en blanco” se agotó. Según un estudio de la consultora Zuban Córdoba, la evaluación social de la gestión de Javier Milei muestra una división casi quirúrgica, con un dato políticamente relevante: la desaprobación supera a la aprobación. No se trata de una brecha amplia, pero sí simbólica, porque marca el primer quiebre claro en la expectativa inicial que acompañó al inicio del gobierno.
La fotografía del humor social no se explica solo por afinidades ideológicas. El factor decisivo es la economía doméstica. De acuerdo con el relevamiento de Zuban Córdoba, casi la mitad de la población considera que su situación económica empeoró desde la asunción de Milei, mientras que apenas uno de cada cinco afirma estar mejor. El resto se reparte entre quienes dicen seguir igual -bien o mal-. En términos políticos, el mensaje es nítido: el ajuste ya impactó en la vida cotidiana y condiciona el respaldo.
Desgaste sin derrumbe
Sin embargo, ese malestar no deriva automáticamente en un colapso político. Ante la hipótesis de una reelección presidencial, el estudio de Zuban Córdoba muestra que un 38,1% volvería a votar a Milei, mientras que el 54,5% no lo haría. La distancia es significativa, pero no terminal. El oficialismo conserva un núcleo duro intenso, con altos niveles de fidelidad entre quienes ya lo eligieron, mientras que el rechazo se concentra con igual fuerza en el campo opositor.
El mapa es el de una Argentina más identitaria que persuasiva: el Gobierno retiene a los propios, pero encuentra dificultades para ampliar su base si la situación económica no mejora. No hay corrimiento masivo, sino trincheras bien delimitadas.
El informe también ilumina un dato estructural: más de la mitad de la sociedad considera que el peronismo ya no representa el mapa social argentino. La medición de Zuban Córdoba refleja una crisis más profunda de intermediación política. Durante décadas, el peronismo funcionó como gran articulador de identidades, territorios y demandas sociales; hoy, una mayoría pone en duda esa capacidad.
El desacuerdo con esa idea se concentra en los votantes peronistas, pero el volumen general del dato confirma un cambio de época: el sistema político discute quién representa a quién y bajo qué lenguajes.
Otro indicador sensible emerge con claridad. Según el estudio de Zuban Córdoba, una mayoría percibe que hoy existe mayor predisposición social a “mirar para otro lado” frente a posibles hechos de corrupción en el gobierno. El dato no implica aval explícito, pero sí tolerancia relativa, un fenómeno que remite a una lógica peligrosa: la idea de que ciertos comportamientos pueden ser aceptados si el rumbo general coincide con las propias convicciones.
La lectura política es inquietante. El rechazo a la corrupción deja de ser un consenso transversal y pasa a filtrarse por la identidad partidaria. La vara moral ya no es común: depende de quién gobierna.
El capítulo sobre vacunación introduce un contraste fuerte. De acuerdo con Zuban Córdoba, más del 80% de la población se manifiesta a favor de la vacunación y cerca del 78% respalda su obligatoriedad en Argentina. El sistema de vacunación aparece como un acuerdo social profundo, arraigado y transversal.
No obstante, el estudio detecta matices relevantes. Entre los jóvenes de 16 a 30 años, el apoyo a la obligatoriedad cae de forma significativa y crece el rechazo. No se trata de una mayoría antivacunas, pero sí de un segmento permeable a discursos de desconfianza hacia el Estado y las políticas sanitarias.
En la práctica, dos tercios de la población afirma haber cumplido con todo el calendario nacional de vacunación. Entre quienes no lo hicieron, predominan las dudas sobre la conveniencia para la salud, la percepción de que no era necesario o la falta de indicación médica, más que problemas de acceso.
El impacto cultural de la pandemia también dejó huella: casi un 30% reconoce que su confianza en las vacunas disminuyó después del COVID-19. No es un rechazo frontal, pero sí un terreno fértil para la sospecha.A dos años de gestión, el balance no entrega un veredicto simple. Hay desgaste, malestar económico y una sociedad dividida, pero también un oficialismo que conserva identidad, lealtad y capacidad de sostenerse en un escenario adverso. La Argentina no solo discute resultados: discute límites.
En su prisión domiciliaria, Cristina Fernández de Kirchner recibió a un grupo de nueve economistas. En esa mesa estuvo la misionera Mercedes D’Alessandro. Allí se cerró un trabajo de meses: la elaboración de un plan económico integral para un eventual futuro gobierno. D’Alessandro relata cómo nació ese espacio, qué discutieron y cuál fue la frase que marcó la reunión: “No se trata solo de armar un proyecto económico, sino un proyecto de país”.
La reunión desató una tormenta y obligó a una rápida reacción del Poder Judicial que le puso más límites a la interacción de la ex presidenta y a los motivos de las reuniones. Cristina reaccionó también con la retórica habitual: “Lo que molestó de verdad al bestiario mediático, a sus patrones económicos y al Gobierno de Milei… es que hablamos de un Modelo Económico Nacional de crecimiento productivo y federal para el Siglo XXI en una Argentina que, desde el 10 de diciembre del 2023 a la fecha y bajo el gobierno y las políticas de Milei, no deja de destruir empresas y puestos de trabajo”.
“Entre noviembre del 2023 y agosto de este año desaparecieron, literalmente, 19.164 empresas; a razón de casi 30 por día. En ese mismo período de tiempo se destruyeron 276.624 puestos de trabajo registrados en unidades productivas. Es decir: más de 432 hombres y mujeres perdieron su trabajo cada día durante lo que va del gobierno de Milei. Hasta el Gobierno peronista más flojo, que además fue atravesado por una pandemia sin precedentes tuvo mejores resultados que esta catástrofe de Milei”, retrucó.
Los economistas que se reunieron con Cristina elaboraron un documento de 400 páginas. Mercedes es la segunda a la derecha de Cristina.
La economista misionera Mercedes D’Alessandro no oculta la impresión que le generó entrar a la casa donde Cristina Fernández cumple prisión domiciliaria. Pero deja algo claro desde el principio: no fue un encuentro ceremonial ni una “visita festiva”, como quisieron instalar algunos medios. Fue, dice, una reunión de trabajo intensa y cronometrada, para la cual llevaban meses preparándose.
“El origen fue muy simple -explica-. Cristina, como presidenta del Partido Justicialista, pidió a todas las secretarías del PJ que empiecen a elaborar propuestas de cara a lo que viene. No quería que la agenda fuera solamente frenar a Milei, sino también pensar qué se le propone a una sociedad que va a quedar muy golpeada después de este gobierno”.
La primera convocatoria partió de la Secretaría de Economía y Producción del PJ, encabezada por el diputado salteño Emiliano Estrada. En mayo comenzaron los encuentros: “Participaron entre 50 y 60 economistas y especialistas. De ahí surgieron comisiones de trabajo que elaboraron distintos capítulos. Todo eso se integró en un documento extenso, con debates, consensos y propuestas. Eso fue lo que le presentamos”.
Cristina lo esperaba subrayado, con preguntas precisas y datos actualizados al detalle. “Ahí nos dimos cuenta —dice D’Alessandro— de que estaba súper enfocada, muy informada, muy atenta a los números y los acontecimientos. Tenía todo en la cabeza”.
En esa mesa, Cristina fue clara sobre los puntos que considera críticos. Uno, tal vez el más urgente, es el deterioro acelerado del tejido productivo y social: “El Gobierno de Milei logró que cierren más empresas que durante el COVID. Eso es algo que ella viene planteando y nosotros también. El freno absoluto de la obra pública, las rutas deterioradas, que no solo afectan al empleo, sino la imposibilidad de mover producción: todo eso está generando un daño enorme”.
El otro foco es la deuda. “Este gobierno está tomando deuda a lo pavote. A la que tenía Macri con el FMI —que ya era gigantesca y venía llena de condiciones— Milei le sumó más deuda con el Fondo, más préstamos del Tesoro de Estados Unidos y más desembolsos de organismos como el Banco Mundial o el BID”. Para D’Alessandro, Cristina fue tajante: este problema excede al peronismo. “Ella dijo que hay que lograr un consenso más amplio, porque cualquier gobierno va a enfrentar montañas de vencimientos y condicionamientos”.
Tres rumbos para salir del pozo
En la presentación aparecieron tres líneas gruesas, que serán el corazón del documento:
Un Estado que aproveche mejor sus capacidades “Se habló de un Estado más moderno, más territorial, que incorpore la revolución tecnológica para ser más eficiente y no tan grande. Un Estado que funcione mejor”.
Una reforma tributaria que revise privilegios “Se discutió la unificación tributaria, la simplificación de regímenes y la revisión de los privilegios fiscales que hoy cuestan varios puntos del PBI y no tienen sentido”.
Fortalecimiento de la moneda “No se trata del tipo de cambio solamente. Es un plan más amplio: acumular reservas, mejorar la matriz exportadora, innovar. Cristina también puso mucho el acento en las cuestiones ambientales”.
La frase que quedó rebotando en la sala
D’Alessandro cuenta que hubo un momento que condensó el espíritu de la reunión. “Cristina dijo algo que quedó resonando: “No se trata solo de armar un proyecto económico, sino de armar un proyecto de país”.
“Es pensar un proyecto económico que sea un proyecto de país, que integre a trabajadores, que integre las familias, que integre las provincias, que podamos pensar en una dimensión más amplia”, sintetiza la economista.
¿Eso implica una autocrítica?
“Es un reconocimiento de que por lo menos en el último gobierno que tuvo el peronismo, que es el de Alberto Fernández, eso no funcionó”.
“También se habló de una unificación tributaria. En las provincias, muchas veces quien tiene una empresa o hace una actividad económica, tiene que tributar al municipio, a la Provincia y a la Nación. Debemos buscar maneras de simplificar esos regímenes para que no sea tan difícil para los privados, con una mirada de modernización también de las agencias de recaudación”.
La economista agrega que Cristina estaba “entusiasmada” con que el PJ trabajara de manera proactiva, con equipos amplios, “viniendo de experiencias de gestión nacional y de muchos gobiernos locales”.
La reunión también incluyó una mirada sobre los debates que vienen en el Congreso: reforma laboral y previsional.
Esas reformas que propone Milei tienen casi un carácter irreversible… ¿qué plantean en ese debate?
“Son discusiones profundas, tal como lo decís. En el PJ hay un grupo trabajando en contrapropuestas, encabezado por Vanesa Siley, con Recalde, Palazzo y otros diputados que vienen del mundo laboral. Sabemos que va a ser difícil porque el Congreso está más inclinado hacia Javier Milei, pero el partido hay que jugarlo hasta el último minuto”.
Se compara el modelo actual con los 90 ¿lo ves similar?. “Por momentos veo cosas idénticas, pero con mucha más velocidad. Aunque también pienso que hoy el mundo vive transformaciones gigantes: la irrupción de la inteligencia artificial, los cambios en el trabajo, la disputa tecnológica de Estados Unidos con China”.
La mención la lleva a otro punto: el rol de Donald Trump. “Nadie veía venir estos favores tan abiertos de Trump y Bessent Scott a Milei. Trump dice públicamente que ayuda a Milei y no a la Argentina. Es un apoyo explícito y político, porque lo ve como un jugador aliado en su proyecto conservador”.
En el cierre, D’Alessandro deja una conclusión que marca el tono de la entrevista:
“El peronismo tiene un gran capital: experiencias de gestión, gobiernos provinciales y locales. Pero eso no se puede usar con nostalgia. No podemos querer volver a un espejo del pasado. Hay que actualizar el pensamiento, modernizarse, sumarse a la ola tecnológica y construir un proyecto político que le dé respuestas a una sociedad que va a quedar muy golpeada después de este Gobierno”.
Y remata con una enumeración que grafica la profundidad de la crisis: “Cada uno tiene un jubilado que compra los remedios día por medio, un amigo que busca trabajo y no consigue, alguien endeudado, alguien que se largó a hacer changas. Todo eso forma parte del debate económico”.
El encuentro con Cristina Fernández reunió a un grupo diverso de economistas, sociólogos y especialistas que desde mayo trabajan en el documento presentado al PJ. Jorge Carrera, licenciado en Economía y contador por la UNLP, doctorado en la Università di Pavia, ex vicepresidente del Banco Central e investigador del Conicet, aportó su experiencia en macroeconomía y sistemas financieros. Mercedes D’Alessandro, economista y doctora por la UBA, ex directora Nacional de Economía, Igualdad y Género, especialista en desigualdad y autora de Economía Feminista y Motosierra y Confusión, es una de las voces que articulan el enfoque social del plan. Valentina Castro, socióloga de la UNLP, docente y columnista en AM 530, integra el equipo desde una perspectiva de economía política. También participó Emiliano Estrada, economista de la UBA, diputado nacional y ex ministro de Economía de Salta, quien coordina la Secretaría de Economía y Producción del PJ. A él se sumó Martín Pollera, economista de la UNLP, ex secretario de Comercio Interior y ex director del Banco Nación. Desde el campo académico intervino Pablo Manzanelli, sociólogo, doctor en Ciencias Sociales, investigador del Conicet y coordinador del CIFRA-CTA. Completan el grupo Anastasia Daicich, economista de la UBA con especializaciones internacionales, ex funcionaria del Ministerio de Economía y directora de la consultora Qualy; Fernando Ausas, economista y coordinador del área de Análisis Económico de Analogías; y Juan Pablo Futten, contador público, especialista en impuestos y asesor del Senado en materia tributaria.
La CGT votó este martes al nuevo triunvirato de la central que estará compuesto por Jorge Sola (Seguro), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Arguello (Camioneros).
Así lo definieron los dirigentes en el congreso que se llevó a cabo en el estadio Obras. Donde también se eligió a Andrés Rodríguez, de UPCN, como secretario adjunto, y a Abel Furlán, de la UOM, como secretario gremail.
El congreso había sido presisido por Héctor Daer, cosecretario general saliente, y tuvo como anfitrión a Oscar Lingeri, de Obras Sanitarias. Quien durante el momento de los discursos expresó que en la central “no somos kukas ni comunistas, somos peronistas”.
El sector de Barrionuevo y Roberto Fernández, de la UTA, se retiraron disconformes del triunvirato de la CGT
El dirigente Luis Barrionuevo y el secretario general de la UTA, Roberto Fernández, se retiraron antes del congreso de la CGT disconformes con la decisión de la mayoría de elegir un nuevo triunvirato.
Barrionuevo y otros gremios opositores a la conducción pujaban por volver a un unicato, con un secretario general en lugar de una mesa colegiada.