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El peso argentino resiste el shock y entra en el top 5 de monedas más estables en medio de la guerra

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En medio de la escalada geopolítica en Medio Oriente y del salto en los precios del petróleo, el peso argentino aparece entre las monedas con mejor desempeño relativo frente al dólar. Mientras gran parte de las divisas del mundo registran fuertes depreciaciones por la búsqueda de refugio en activos seguros, la moneda local figura entre las cinco que menos se debilitaron desde el inicio del conflicto.

De acuerdo con datos de mercado, el ranking lo encabeza el shekel israelí, que se aprecia cerca de 0,7% frente al dólar. Luego se ubican el dólar canadiense, con una suba de 0,4%, y el dólar de Hong Kong, prácticamente estable. En cuarto lugar aparece la lira turca, con una depreciación de 0,3%, mientras que el peso argentino ocupa el quinto puesto, con una caída moderada de 0,4% desde el cierre de febrero.

Aunque el saldo es levemente negativo, el desempeño resulta destacado si se lo compara con el de otras monedas relevantes como el euro, el franco suizo o el yuan chino, que mostraron mayores caídas frente al dólar en medio de la incertidumbre global.

En América Latina, además, el peso argentino exhibe el mejor resultado relativo: divisas como el peso chileno, el sol peruano, el peso mexicano y el real brasileño acumulan depreciaciones que llegan hasta 5,3% en el mismo período.

Energía y materias primas, claves en la resistencia

Según el análisis de Guardian Capital, varias de las monedas que logran resistir la presión del dólar pertenecen a economías con fuerte vínculo con las materias primas, cuyos precios se dispararon tras las tensiones en el Estrecho de Ormuz, una ruta por donde circula cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo.

En el caso argentino, la diferencia radica en el cambio estructural del sector energético. Gracias a la expansión de Vaca Muerta, el país pasó de ser importador a exportador neto de energía, lo que mejora la balanza comercial cuando el petróleo sube.

En ese escenario, los mayores precios internacionales del crudo anticipan más ingreso de dólares vía exportaciones, lo que contribuye a sostener al peso.

El flujo de dólares y las tasas, otro sostén

El economista Gustavo Ber sostiene que la relativa estabilidad del peso también se explica por el flujo de ingreso de divisas al mercado local, junto con tasas de interés elevadas que siguen atrayendo capitales financieros.

Estos factores ayudan a amortiguar el impacto del fortalecimiento global del dólar, impulsado por la búsqueda de refugio de los inversores en momentos de incertidumbre internacional.

Desde el equipo económico del Gobierno también minimizan el impacto del conflicto. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó desde Nueva York que la guerra en Medio Oriente no generó presión significativa sobre el mercado cambiario.

“Estamos ante uno de los mayores shocks externos de los últimos tiempos y el dólar no se movió. Lo importante es tener una macro sólida. En otro contexto, hubiera generado una debacle”, sostuvo.

La intervención del Banco Central

Los analistas de GMA Capital señalan que el comportamiento del peso también estuvo influido por la actividad del Banco Central en los mercados financieros.

Durante la última semana, la autoridad monetaria moderó el ritmo de compras de reservas, con un promedio cercano a US$62 millones diarios, mientras en el mercado de futuros de dólar se registraron volúmenes elevados de contratos en el corto plazo y una baja en las tasas implícitas, señales que sugieren intervenciones oficiales para limitar la presión alcista sobre el tipo de cambio.

Agro y energía: los dólares que vienen

Hacia adelante, el desempeño del peso dependerá en gran medida de cuánto se prolongue la tensión global. Sin embargo, el mercado anticipa que la oferta de divisas podría fortalecerse en los próximos meses.

La soja, principal fuente de ingreso de dólares del país, sube cerca de 6% desde el inicio del conflicto y acumula un avance de 17% en lo que va del año, con precios cercanos a US$450 por tonelada. Las exportaciones del complejo agroindustrial podrían ubicarse entre US$34.000 millones y US$36.000 millones en 2026.

A esto se suma el sector energético. En 2025 la balanza comercial energética registró un superávit récord de US$7.800 millones, y las proyecciones para este año, antes del conflicto, estimaban entre US$8.000 millones y US$10.000 millones. Con el petróleo en alza, el ingreso de divisas podría superar esas previsiones.

Un escenario todavía desafiante

Pese a la resiliencia reciente, el panorama cambiario sigue condicionado por la evolución del conflicto global. Si la tensión se prolonga, el equipo económico podría intensificar su presencia en el mercado de futuros de dólar para moderar eventuales presiones.

Mientras tanto, el Gobierno apuesta a que la combinación de mayor oferta de dólares del agro, exportaciones energéticas en expansión y tasas altas continúe sosteniendo la estabilidad relativa del peso frente a un contexto internacional volátil.

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Tras el salto del dólar, el peso argentino figura subvaluado 14,6% según el Big Mac Index

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La aceleración del tipo de cambio oficial en julio reconfiguró la posición del peso argentino en el ranking de monedas globales. Según el último Big Mac Index elaborado por The Economist, la moneda local aparece ahora con una subvaluación del 14,6% frente al dólar estadounidense.

De las más fuertes a las más débiles: el giro del peso argentino

En apenas cinco meses, el peso argentino transitó de ser la segunda moneda más sobrevaluada del mundo a figurar entre las subvaluadas. Así lo muestra el informe de julio 2025 del Big Mac Index, el tradicional indicador de la revista británica The Economist que mide la paridad del poder adquisitivo (PPA) mediante el precio de la hamburguesa más emblemática de McDonald’s en distintos países.

El cambio de posición se explica por la reciente corrección cambiaria del Gobierno argentino, que dejó atrás la política de contención del tipo de cambio oficial. En julio, el dólar oficial acumuló un alza del 5,7%, modificando sustancialmente el tipo de cambio implícito que surge del índice.

¿Cómo se calcula el Big Mac Index?

El Big Mac Index compara el precio de una Big Mac en Estados Unidos (USD 6,01) con su valor en otros países. En Argentina, la hamburguesa se comercializa a $6.600, lo que sugiere un tipo de cambio implícito de $1.098,17. Frente a la cotización oficial de $1.286,01 —tomada como referencia por The Economist— surge una brecha negativa del 14,6%, que indica que el peso argentino está subvaluado respecto al dólar.

Sin embargo, al ajustar el índice por el ingreso per cápita, la foto cambia: en ese escenario, la publicación concluye que el Big Mac en Buenos Aires debería costar 27% menos, lo que implica una sobrevaluación real del 17% del peso frente a su “valor teórico”.

El reacomodamiento de la moneda local se enmarca en una serie de factores económicos. En primer lugar, el fin de la baja temporal de retenciones, el cierre del trimestre de mayor liquidación del agro y la aceleración del crawling peg generaron mayor presión sobre el tipo de cambio oficial. Paralelamente, el debilitamiento del dólar a nivel global fortaleció a otras monedas regionales como el real brasileño.

En este escenario, el índice ofrece una radiografía alternativa sobre el valor del peso argentino, especialmente útil en momentos de alta volatilidad cambiaria y escasa referencia de equilibrio de mercado.

Ranking global: ¿cuáles son las monedas más sobre y subvaluadas?

Según el informe de The Economist, el franco suizo sigue siendo la moneda más sobrevaluada del planeta, con una desviación del 49,6%. Le siguen el peso uruguayo (29,6%), la corona noruega (22,1%), la corona sueca (21,8%) y el euro (15,2%).

En el otro extremo, entre las más subvaluadas en América Latina figuran el real brasileño (-28,4%), el peso chileno (-22,6%), el peso mexicano (-12,2%) y el peso colombiano (-5,2%).

El valor del índice como termómetro económico

Creado en 1986, el Big Mac Index es una herramienta lúdica pero con fundamento económico: se basa en la teoría de la paridad del poder adquisitivo, que sostiene que los precios de una canasta de bienes idénticos deberían igualarse entre países al aplicar el tipo de cambio correcto. Al centrarse en un producto estandarizado globalmente, ofrece una referencia visual y accesible sobre los desequilibrios monetarios.

La reconfiguración del peso argentino en el índice sugiere que el tipo de cambio oficial todavía podría seguir en revisión, especialmente en un contexto de inflación persistente, acumulación de reservas condicionada y presiones del sector exportador.

Aunque no se trata de una herramienta predictiva, el Big Mac Index funciona como un semáforo informal para mercados, economistas y analistas: si el peso vuelve a apreciarse sin fundamentos sólidos, podría reactivarse la tensión cambiaria. Por el contrario, si se consolida una paridad más realista, podría aliviar distorsiones en precios relativos y fomentar la competitividad del comercio exterior argentino.

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