PETROLEO

Se reinstauró el “barril ciollo”: US$10 arriba de la cotización internacional y con requisitos

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Finalmente, el gobierno de Alberto Fernández publicó a medianoche el decreto 488 a través del cual reinstauró “barril criollo” para el petróleo dentro del país. Desde ahora el nuevo valor que deberán mantener las empresas es de US$45 por barril, esto es, US$10 por encima de la cotización internacional de referencia que es el Brent. Pero a cambio de ello, las empresas petroleras deberán cumplir con una serie de requisitos vinculados a mantener el nivel de empleo, inversiones y con restricciones al mercado de cambios.

Finalmente, el Gobierno publicó el decreto que establece un precio sostén del barril de petróleo a US$45. Esto significa que las refinerías que operan las estaciones de servicio de YPF, Shell, Axion y Puma Energy deberán comprar el barril a ese precio a las productoras -YPF, Pan American Energy (PAE), Vista, Pluspetrol, Tecpetrol, Shell, Exxon, entre otras-.

Este valor es mayor a la cotización internacional, que está en torno a los US$35, y que hasta ayer se tomaba como referencia en el mercado doméstico.

La medida fue promovida principalmente por las provincias petroleras, que se vieron afectas por la caída en los ingresos por regalías y que creen que, de esta manera, se podrá mantener el nivel de producción.

Como ejemplo, los gobernadores señalan que en abril, las regalías se pagaron sobre un precio promedio del barril de US$21, cuando en marzo había sido de US$42 y en febrero, de US$51. Además, la cantidad vendida disminuyó 25% el mes pasado en relación al anterior. De esta manera, el impacto en arcas provinciales fue fatal.

Algunos productores locales, como Vista Oil -la petrolera que fundó el expresidente de YPF Miguel Galuccio- también hicieron campaña en que era necesario un barril criollo para poder mantener las inversiones, ya que a un valor de US$35, se hace más complicado invertir en nuevas perforaciones. De esta forma, las provincias y algunas productoras dicen que un barril criollo les permitiría sostener la actividad y, por lo tanto, los puestos de trabajo.

Sin embargo, las refinadoras y analistas del sector critican que, si el consumo no se recupera, no habrá precio sostén que permita mantener la producción, ya que no habrá quién compre ese petróleo.

Como ejemplo, las refinadoras dicen que tienen los tanques de almacenaje llenos, al punto que pueden abastecer las estaciones de servicio sin necesidad de comprar petróleo por tres meses.

Según el decreto, el barril criollo tendrá vigencia desde la fecha de publicación en el Boletín Oficial (no es retroactivo) hasta el 31 de diciembre, excepto que la cotización del Brent -el precio internacional del petróleo- supere los US$45 durante diez días consecutivos, y en ese caso cesaría la normativa y volvería a tomarse como referencia el valor internacional. En este período, además, la Secretaría de Energía podrá realizar revisiones periódicas del precio.

El decreto, igualmente, obliga a las empresas a “mantener la planta de trabajadores y trabajadoras que tenían al 31 de diciembre de 2019”. Esta norma será difícil de cumplir, advierten todas las empresas, ya que la demanda es mucho menor a la que había el año pasado.

Según las últimas estimaciones del mercado, el consumo de nafta y gasoil todavía está 55% y 30% por debajo de la demanda que había en las primeras semana de marzo pasado, previo a la cuarentena. Eso significa igualmente una recuperación de los 80% y 50% a los que llegó a caer el consumo apenas comenzó el confinamiento.

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Se derrumbó el precio del petróleo. ¿Y el combustible?

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Economis consultó a especialistas sobre el comportamiento del precio de la nafta en surtidor en la Argentina, a partir de un valor en negativo del petróleo referencia en los Estados unidos por primera vez en la historia.  

El barril de petróleo WTI, referencia en Estados Unidos, cayó esta semana a valores por debajo de cero por primera vez en su historia. Reacción lógica y esperable por la falta de demanda de un mundo en cuarentena, y capacidad de almacenamiento casi saturada que también modificó el precio de los combustibles, aunque no en nuestro país.

Economis consultó a especialistas sobre las razones, y qué esperar en lo inmediato si la tendencia negativa en el precio del crudo continúa.

Sucede que la Argentina no se rige por el precio del WTI sino por el valor del Brent, de referencia en Europa,  aunque semanas antes de este último tramo del derrumbe global del petróleo crudo, se había empezado a trabajar la idea de un barril “criollo”, con un precio diferencial.

Enzo Echenique, CEO de YPF Sartori, y Nicolás Brea, presidente de Axion en Misiones, coincidieron en que no es de esperar una baja en el precio de la nafta en la Argentina, aunque es muy probable que tampoco aumente el precio una vez pasada la pandemia.  

“Es probable que se pueda establecer un nuevo barril criollo para poder sostener toda la cadena productiva que es lo más sensible. Hoy hay que tratar de sostener la mayor cantidad posible de puestos de trabajo porque de eso es muy difícil volver”, analizó Echenique.

Sobre la caída del petróleo Brea explicó: “Esto es coyuntural, esto es producto del parate mundial a nivel cero que existe, esto no sucedió ni siquiera en la crisis del 30. El petróleo es un commodity como otros, si no se vende se acumula y cuando se acumula y cae la demanda tiende a bajar el precio indefectiblemente. El pozo propiamente dicho no se puede tapar porque volverlo a abrir es un costo terrible  entonces se sigue acumulando contra una demanda que no existe. La reserva americana compró activos estratégicos en barriles de petróleo a futuro e hizo subir el WTI (petróleos crudos locales estadounidenses). El mercado lleva dos cotizaciones que son el brend (petróleo liviano de referencia en Europa y el mercado asiático, convencional de mejor calidad) y el WTI. Por el Brent indexa la Argentina. El Brent vino en caída pero no tanto al nivel del WTI, pero es todo producto coyuntural de la escases total de demanda que hay. Cuando esto se reactive pasada la pandemia, es posible que la cosa tienda a subir. Creo que va a valer, 40, 45 dólares que es un valor aceptable para el mundo y no aceptable para la Argentina”.

Precisó que el precio no sólo se compone del barril sino que es extracción, costo de refinación, el costo de comercialización, el trasporte. “En la gestión del presidente (Mauricio) Macri la polinómica era barril o dólar. El dólar oficial se mantuvo y el barril cayó. Y ahí empieza el tema de Vaca Muerta. La Argentina en los últimos años tendió a potenciar ese gran campo petrolero del sur. El problema es que el fracking (método de extracción de gas y petróleo que no es el convencional)  para que sea rentable debe tener un barril base de entre 40 y 45 dólares sino la empresa va a pérdida, y el mayor inversor de Vaca Muerta fue YPF que es la principal empresa Argentina, entonces se está buscando un barril criollo subsidiado y es muy difícil que los precios bajen hoy, eso va a depender de la demanda. Cuando se levante la cuarentena y si la demanda sigue caída en un 50 por ciento, no 90 como está hoy, oferta – demanda, habrá que bajar precios para vender”.

Mis contactos operadores y las petroleras en Buenos Aires están previendo una recuperación de la demanda a marzo del 2020 en febrero del 2021


¿Cómo se hace para sostenerse con una caída de la demanda del 90 por ciento?

Hoy no hay libro que exista, es economía real pura. Yo volví al cuaderno del almacenero y voy anotando todos los días los ingresos y salidas porque con lo que me queda del día tengo que prever el día siguiente. Lo que sí el empresario Pyme, debe dar mucha contención a su gente.

Foto archivo.

La gran incógnita en todo este escenario es cómo se sostiene el empleo

Particularmente en mi empresa estamos pagando con recursos propios, se les dio prioridad a los empleados con menor escala. El Estado está saliendo a subsidiar el salario Pyme, el salario Pyme es el 95 por ciento de la matriz productiva y laboral de la Argentina, que son empresas que rondan los 100 empleados. En la medida que eso se materialice es una gran ayuda para salvar las empresas, porque las empresas son la fuente de empleo del país.

¿Las medidas que se vienen anunciando son atinadas?

En este escenario todo es necesario y nada es suficiente. El Estado está haciendo lo que puede dentro de un panorama mundial terriblemente complejo. En el Estado los recursos son finitos también entonces llega un punto en que no hay más recursos y hay que emitir y esa emisión trae consecuencias inflacionarias pero eso también depende mucho del consumo.

Es un momento en el que se necesita mucho Estado, mucha política, dejar las ideologías de costado, pero no tanto hoy, porque el problema será el después.

Enzo Echenique, por su parte, afirmó que “esto demarca la situación de crisis que se está viviendo a nivel mundial. Que el petróleo que se comercializa en Estados Unidos pierda de un día para el otro 300 por ciento de valor, es una clara muestra de que el mundo está paralizado por esta pandemia y que no hay lugar de almacenamiento para el petróleo que se está produciendo”.

Es probable que se pueda establecer un nuevo barril criollo para poder sostener toda la cadena productiva

¿Se puede esperar en poco tiempo que se modifiquen igualmente los precios de la nafta en la Argentina?

Y hoy puede pasar de todo, porque están sucediendo cosas inexplicables y es muy difícil prever lo que va a suceder de acá a la próxima semana. Esto es día a día y de eso nos valemos todos, estamos ante una incertidumbre nunca antes vivida. Tenemos igualmente variables de cómo se comporta el combustible internamente, el motor de la producción en la Argentina es Vaca Muerta por eso creo que el gobierno va a tomar las medidas necesarias para proteger eso. Es probable que se pueda establecer un nuevo barril criollo para poder sostener toda la cadena productiva que es lo más sensible. Hoy hay que tratar de sostener la mayor cantidad posible de puestos de trabajo porque de eso es muy difícil volver.

Echenique  refirió que en lo inmediato es difícil de todas maneras esperar una baja en el precio de la nafta ya que los valores vienen muy atrasados.

“Nuestro mercado se encuentra con un congelamiento de precio desde hace seis meses, en donde mucho tiempo estuvo atrasado en referencia a lo que valía en Brent así que las petroleras estuvieron resignando rentabilidad y trabajando a pérdida. Creo que en este contexto van a presionar para que el gobierno por lo menos mantenga los precios”.

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Caída del precio del petróleo: el efecto sobre los perdedores predomina, ya que los ganadores aún no pueden aprovecharlo

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  • La guerra de precios de la OPEP se suma al efecto del coronavirus, provocando una fuerte caída en el precio del petróleo hasta algo menos de 35 dólares el barril
  • En este contexto, resulta importante ver qué países importan más petróleo del que exportan: China y Europa son importadores netos y, en caso que el coronavirus logre controlarse, el empuje del país asiático tendrá un motor adicional, por la mejora de costos energéticos
  • En lo que respecta a la Argentina, habrá que ver qué ocurre con el precio en el mediano plazo, ya que con niveles por debajo de 40 dólares habrá desaliento para la producción no convencional en el país (Vaca Muerta)

Un informe de Guadalupe Gonzalez para la Fundación Mediterránea – IERAL analiza la evolución del precio del petroleo y como impacta en productores y consumidores

El precio del petróleo se derrumbó esta semana perforando la barrera de los 40 dólares/barril. A la caída de la demanda por el efecto del coronavirus se suma la falta de acuerdo entre los principales países productores de petróleo. Como siempre ocurre, hay ganadores y perdedores de esta movida, que puede llegar a ser duradera. Sin embargo, el efecto sobre los perdedores, tanto empresas como países productores, está predominando ya que el impacto positivo sobre los consumidores y sobre los países que son importadores netos (China, India, Europa) aún no puede materializarse debido al efecto Coronavirus.

La guerra de precios desatada recientemente en la OPEP va en búsqueda de una mayor participación de mercado, sobre todo de Arabia Saudita, lo que implica un golpe para Estados Unidos y la industria del shale oil. En este sentido, resulta interesante recordar lo ocurrido en 2016 cuando el brent cayó hasta US$ 43, luego de varios años de reducciones en el precio. Recién este valor logró frenar parcialmente la producción de Estados Unidos que venía aumentando a un ritmo considerable. En aquel año, el market share de Estados Unidos en la producción mundial de crudo se frenó hasta alcanzar 13,4% (había alcanzado un pico de 14% en 2015). Sin embargo, el precio a 45 dólares no logró frenar del todo el empuje que Estados Unidos presentó en los últimos años, ya que en 2017 la economía norteamericana recuperó su senda de crecimiento, pasando a liderar el mercado con una participación de 16,2% en 2018

La falta de acuerdo entre Arabia Saudita y Rusia para reducir la producción de petróleo y sostener los precios puede explicarse en parte por lo ocurrido en el sector en los últimos veinte años. En 1998, Arabia Saudita lideraba el ranking de principales países productores de petróleo, con un 12,7% del total, seguido por Estados Unidos con 11% y Rusia con 8,4%. Sin embargo, Estados Unidos fue ganando participación, con el desarrollo del petróleo no convencional, y en 2018 lideraba el mercado con un market share de 16,2%, seguido por Arabia Saudita con 13% y Rusia con 12,1%.

En lo que respecta a América Latina, hace 20 años los dos principales países que lideraban el mercado de producción de petróleo eran México y Venezuela, con una participación sobre el total de la región de 33,7% y 33,2% respectivamente. Sin embargo, ambos han ido perdiendo market share a lo largo de los últimos años, mientras que Brasil pasó a liderar el ranking de principales productores de América Latina. En 2018, México contribuyó con 24% de la producción y Venezuela lo hizo con 18%, mientras que Brasil aportó el 31% del total. También se destaca el caso de Colombia, cuya participación mejoró de 7% a 10% en los últimos 20 años. En el caso de Ecuador, el market share mejoró de 4% en 1998 a 6% en 2018, aunque cabe aclarar que Ecuador es el país de la región que tal vez tenga la macro más complicada en un escenario de derrumbe de precios del petróleo.

Por su parte, Argentina prácticamente mantuvo su participación en la producción de petróleo de la región cerca del 8%-9%, cayendo en los últimos años al 6%. Habrá que ver qué ocurre con el precio del Brent en el mediano plazo, ya que con niveles por debajo de 40 dólares habrá desaliento para la producción no convencional en el país (Vaca Muerta).

En este contexto de fuerte caída en el precio, resulta importante ver quiénes son aquellos países importadores netos de petróleo. La buena noticia es que China y Europa son importadores netos y, en caso que el coronavirus logre controlarse, el empuje del país asiático tendrá un motor adicional, por la mejora de costos energéticos.

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Ecuador: Radiografía política de la protesta de octubre

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Durante la primera quincena de octubre el país experimentó una catarsis colectiva insólita. Fue así, no sólo por su desenlace, sino también por su alcance e intensidad. Las lecturas sesgadas y confusas son la mayoría, un poco de precisión conceptual ayudaría mucho. Todavía hay una bruma que tardará en disiparse, producto de los relatos que cada sector esgrime para justificar su accionar. Lo más incomprendido es la protesta como acción política colectiva. Por eso, aquí propongo algunos elementos para construir una radiografía política de la protesta de octubre. Recuerde que comprender no es justificar, pero sin comprender no se puede juzgar.

El levantamiento indígena, liderado por la CONAIE, y el paro nacional convocado junto a otros sectores desencadenó protestas polifacéticas, lo que les dio una envergadura inédita. Las formas de protesta se multiplicaron valiéndose de un amplio repertorio táctico. A los enfrentamientos con la fuerza pública, mediante el uso de piedras por parte de los manifestantes, se sumaron: (a) la multiplicación de calles bloqueadas en la ciudad –y en el país–; (b) el ataque a dos empresas de comunicación (Teleamazonas y diario El Comercio); (c) el hostigamiento a un cuartel militar (en Sangolquí); (d) el incendio del edificio de la Contraloría General del Estado y de vehículos de la fuerza pública (patrulleros, blindados y motocicletas); (e) la retención de policías y militares por parte de los manifestantes; los (f) saqueos y asaltos a locales comerciales y negocios; así como (g) la ocupación de tres gobernaciones (en Cañar, Chimborazo y Bolívar); entre las principales acciones.

La incomprensión de esta condición polifacética de la protesta de octubre conduce a dos errores de interpretación. El primero es el afán por discriminar las acciones de protesta “ilegítimas”, calificándolas como actos vandálicos, subversivos o hasta terroristas. Como lo explican Donatella Della Porta y Mario Diani (2015: 215), la protesta se vale de formas no rutinarias para influir en los procesos políticos, sociales y culturales. La innovación en las formas de protesta es la regla, no la excepción.

La protesta desencadena acciones que son de cuestionable legitimidad precisamente porque alteran el orden público. Al hacerlo, los movimientos sociales que protagonizan la protesta crean incertidumbre, lo que constituye una ventaja sobre sus oponentes más poderosos. Si una protesta no planteara un desafío a las normas establecidas no sería tal. Por ello resulta equivocado calificar la política de la protesta con criterios criminógenos, evadiendo comprenderla como parte de una conflictividad mayor.

Algo semejante ocurre con la pretendida categorización de los manifestantes. Intentar diferenciar a los manifestantes que actuaron de forma vandálica o criminal implica concebir que existe un «tipo ideal» de manifestante: el “manifestante normal”. Nada más alejado de la realidad. La protesta es violenta por definición. Como también lo es la represión policial y militar. En ese contexto, la protesta desarrolla una espiral de violencia incontrolable. Hablar de “infiltrados” significa pensar que la protesta opera como un sistema cerrado en el que es posible impedir la participación de alguien o que es factible detectarla. La protesta opera como un sistema abierto y su entropía genera destrucción. No solo es un desafío colectivo al orden público, es la negación del orden constituido.

El segundo error consiste en confundir la dimensión polifacética de la protesta con un movimiento insurreccional, lo que obliga a pensar en un promotor de la insurrección. La protesta es un proceso disruptivo contra las élites, las autoridades u otros grupos o códigos culturales. Es una expresión de contrapoder que rara vez se encuentra bajo el control de un líder o una sola organización. Como lo explica Sidney Tarrow (2016: 40) en la protesta «los individuos necesitan darse cuenta de las oportunidades políticas y sentir una conexión emocional con sus reivindicaciones, antes de estar convencidos de participar en acciones colectivas a lo mejor arriesgadas y seguramente costosas». Esto toma tiempo, no es inmediato. En la protesta de octubre las redes sociales digitales facilitaron tal conexión emocional.

Como ya ocurrió durante la «primavera árabe», las redes sociales digitales posibilitaron que los manifestantes desplieguen un proceso de comunicación autónoma, libre del control del poder institucional. Como lo advierte Manuel Castells (2013: 27) «las redes sociales digitales ofrecen la posibilidad de deliberar y coordinar acciones sin trabas». Pero no se agota ahí. La protesta social se concreta mediante la ocupación de espacio urbano y edificios simbólicos. Así el desafío al orden institucional se materializa y la protesta se retroalimenta.

La dinámica de la protesta de octubre generó innovaciones en ambos sentidos. Por una parte, es la primera vez que en Ecuador las redes sociales digitales juegan un rol central en las protestas, programando y conectando diversas redes políticas. Esto multiplicó los canales de (des)información y amplificó la percepción de beligerancia en la protesta. Por su alineamiento editorial, Teleamazonas y diario El Comercio fueron percibidos como parte de ese control mediático. De ahí que los ataques a sus instalaciones se inscriben en la acción colectiva.

A esto hay que añadir un movimiento táctico que provocó una reconfiguración de las acciones de protesta. El traslado de la sede gubernamental a Guayaquil le dio oxígeno al gobierno, evadiendo la presión social sobre el palacio de Carondelet. Pero obligó a replantear la ocupación de espacios públicos y tuvo un efecto inesperado. La protesta se diseminó por toda la ciudad al no contar con un punto de gravitación política como lo es la plaza de la Independencia. En definitiva, la probabilidad de que se configure un acto insurreccional se incrementó más por la ineptitud política del gobierno, antes que por la intencionalidad de los manifestantes.

La naturaleza política de la protesta exige pensar en la correlación de fuerzas que le subyace antes, durante y después. Todos los actores políticos organizados intervinieron en ella. Ya sea por acción u omisión, por oportunismo o por convicción. Para entender la dinámica de la protesta hay que observar también las acciones de las élites, los oponentes y las autoridades.

Siendo un proceso sociopolítico tan complejo simplificar su análisis es contraproducente para comprender sus consecuencias. La protesta de octubre marcó un punto de inflexión que requiere una mayor comprensión. La lógica tecnocrática y populista que llegó a su clímax durante la “revolución ciudadana” (con Correa y Moreno) finalmente se resquebrajó. Pero no hay que cantar victoria. Como ocurre tras el paso de un huracán, hay escombros institucionales que deben ser reconstruidos. O construimos un orden auténticamente democrático o la vorágine de la violencia se impondrá como el nuevo orden político.

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Ahora Ecuador: la relación tóxica del FMI con las crisis de América Latina

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Las noticias internacionales se hacen eco de una nueva crisis en un país de América Latina. Al parecer, esta vez es el turno de Ecuador. El 1 de Octubre el presidente Lenín Moreno anunció un paquete de medidas de ajuste denominado “el paquetazo”, que desató actos de protestas en todo el país y generó un fuerte conflicto social bajo el lema “no queremos ser Argentina”.

Cronología de la crisis en Ecuador y sus similitudes con Argentina

Si bien los hechos más conflictivos tuvieron lugar luego del anuncio del paquete de medidas de ajuste del pasado 1 de Octubre, las causas de la crisis de Ecuador datan de mucho tiempo antes. Al igual que Argentina, todo comenzó en los años de bonanza, cuando los precios de los comodities eran altos y los países como Ecuador y Argentina obtenían importantes ingresos a causa del comercio internacional. En ese momento el entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa, incrementó significativamente el gasto público, que pasó de un 25% del PIB a un 44%. Si bien, ese incremento fue muy bueno para el pueblo ecuatoriano (ya logró reducir la desigualdad, bajar la pobreza en un 38% y la indigencia en un 47%), con la baja del precio de los comodities, el nivel de gasto se hizo insostenible  y el déficit fiscal alcanzó el 7% del PBI.

Fuente: Elaboración Propia en base a datos de Datos Macro

Para financiarse, el actual gobierno comenzó a endeudarse para cubrir el déficit fiscal recurrió al FMI. Como condición para desembolsar los préstamos, el Fondo le pide al país que aplique un plan de ajustes económicos para reducir el déficit y mejorar las cuentas fiscales (Cualquier parecido con Argentina NO es pura coincidencia). 

Dentro de las medidas de ajuste anunciadas por el gobierno ecuatoriano, la más conflictiva fue la quita de subsidios al combustible, lo que generó un alza de 120% en el precio de este insumo fundamental, incrementando el precio del transporte y generando escasez en los comercios de todo el país. Pero además de ello, se anunciaron las siguientes medidas:

  • Baja salarial de hasta el 20% en los contratos temporales de la administración pública;
  • Reducción de las vacaciones de los empleados públicos;
  • Un impuesto mensual equivalente a un día de trabajo a los empleados públicos;
  • Contribución especial de las empresas con ingresos superiores a los U$S10  millones anuales

También incrementaron los montos de los planes sociales y ampliaron el número de beneficiarios.

¿La culpa la tiene el Fondo Monetario Internacional?

Al parecer, no solo los argentinos sentimos terror al escuchar “Fondo Monetario Internacional”. Sin dudas, las recetas neoliberales de ajuste que propone dicha institución se repiten en todos los países que llegan a él. Es por esta razón que el pueblo ecuatoriano salió a las calles bajo el lema “no queremos ser Argentina”, ya que como la historia lo ha demostrado, estas recetas no funcionan muy bien y los ajustes se hacen sentir fuerte en los bolsillos del pueblo.

Si bien el Fondo Monetario Internacional fue creado con el objetivo de ayudar a los países a de evitar estas profundas crisis económicas, con sus recetas parece empeorarlas.

¿Por qué:

El sector externo, las crisis de los 90 y las recetas de FMI

Las economías de América Latina tienen un problema estructural generado por la debilidad del Sector Externo. Para poder lograr el desarrollo económico, es necesario que los países puedan importar bienes de capital y tecnología, invertir en infraestructura y mejorar la equidad interna. Para lograr todo esto se necesitan dólares, los cuales vienen de las exportaciones. Pero, como las exportaciones, básicamente, se componen de materias primas, existen dos inconvenientes:

  • La oferta de productos primarios (comodities) es muy difícil de expandir;
  • Los precios no lo fijan los países vendedores, sino que se fijan en el mercado internacional por el juego de la oferta y la demanda.

Estas características hacen que la cantidad de dólares con la que puede contar un país no sea previsible en el tiempo y no hay nada que se pueda hacer como para controlar esa situación. Hasta aquí el problema estructural, pero ahora viene la explicación sobre cómo el FMI empeora las cosas: si bien la razón de ser del organismo debiera ser evitar las crisis externas, es el principal impulsor de la liberalización del mercado de capitales, lo que hace que los países queden más vulnerables a las corridas de capitales (como sucede ahora en Argentina).

 Ante eventos externos como una suba de tasas de interés, por ejemplo en Estados Unidos o ante algún hecho que genere desconfianza, los inversores comienzan a retirar sus inversiones y llevarlas a los países con economías más fuertes, generando grandes problemas en las economías de países en desarrollo como Argentina o Ecuador. Entonces, el país debe seguir contrayendo deuda para financiar estas fugas, cuyos intereses se acumulan y los compromisos de pagos se vuelven cada vez más difíciles de cumplir, hasta que terminan en default.

En el proceso, se ajusta más y más el gasto público tratando de erradicar el déficit fiscal por un lado, pero por el otro lado se acumulan los intereses de deuda. Entonces se llega a un punto donde el país ya no puede cumplir con sus obligaciones de deuda y puede terminar en default. Esta es la historia de la mayoría de las crisis que sufrieron los países en desarrollo desde la década de los 70.

Conclusión:

Para hacerla corta, luego de casi 50 años ya deberíamos haber aprendido la lección: recurrir al Fondo Monetario Internacional no nos ayudará a salir de la crisis. Pero para no depender de este organismo, tenemos que aprender a ser ordenados, sobre todo en las épocas de bonanza y resistir a la tentación de incrementar el gasto de manera insostenible. En este sentido, hubo algunos países que lograron superar estos círculos viciosos, entre ellos se encuentra Chile. Para ello, se tuvieron que tomar medidas claras; leyes que obligan al gobierno de turno a cumplir con estricto control del déficit fiscal y también a ahorrar en tiempos de superávit, lo que les permitió encontrar una senda de crecimiento sostenido. 

Como moraleja de esta historia que se repite una y otra vez, hay que saber que es preferible ir más lento en la senda de desarrollo y no retroceder cada 8 o 10 años.

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