PIB

Con récords y contrastes, la minería se consolida como pilar económico de la Argentina

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El sector minero consolidó en 2025 un rol estratégico en la economía argentina, con un crecimiento del 8,5% interanual en su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) y exportaciones récord cercanas a los US$ 5.900 millones, según un informe conjunto de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El desempeño, sin embargo, mostró una marcada heterogeneidad entre rubros, con dinámicas productivas y comerciales que avanzaron a distintas velocidades.

El reporte, elaborado por Nadav Rajzman (CAEM) y Guido D’Angelo (BCR), destaca que la minería fue uno de los dos únicos sectores de la economía argentina que generó un aporte neto positivo de divisas en las últimas dos décadas, junto con la agroindustria, y se consolidó además como el principal motor de inversión extranjera directa y del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).

Un sector que crece, pero a varias velocidades

De acuerdo con el informe, la minería cerró 2025 con una expansión del 8,5% en su aporte al PIB al comparar el tercer trimestre de 2025 con igual período de 2024. Si se considera el promedio de los primeros nueve meses del año, el crecimiento del aporte minero a la economía nacional fue del 5,7% interanual.

No obstante, el desempeño del sector fue heterogéneo. El oro y la plata alcanzaron récords históricos de exportaciones, impulsados principalmente por precios internacionales en máximos, aunque con volúmenes de producción en retroceso desde 2019. Esta caída productiva se explica por la madurez de las operaciones, muchas de ellas en actividad desde la década del noventa, y por la falta de incentivos para nuevas inversiones en años previos. De las ocho operaciones activas, al menos la mitad presenta un horizonte de producción inferior a cuatro años, lo que plantea desafíos de mediano plazo para un rubro clave en el comercio exterior.

En contraposición, el litio exhibió un fuerte crecimiento productivo, aun en un contexto de precios internacionales deprimidos. Las empresas del sector invirtieron más de US$ 7.000 millones para poner en marcha las siete plantas productivas operativas al cierre de 2025. La producción anual se ubicaría en el rango de 100.000 a 110.000 toneladas de carbonato de litio equivalente, lo que representa un crecimiento interanual de entre 35% y 45% respecto de 2024, y un 140% frente al último máximo exportador de 2023. En términos de valor, las exportaciones superarían levemente los US$ 835 millones registrados en ese año.

Por su parte, las rocas y minerales industriales mostraron un comportamiento más dispar. Este segmento, presente en todo el país y del que dependen unas 50.000 familias, continúa condicionado por la debilidad de la construcción. Si bien el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) exhibió a octubre un crecimiento promedio del 8% respecto de 2024, todavía se mantiene 24% por debajo de los niveles de 2023.

Récord exportador y aporte neto de divisas

El informe subraya que 2025 marcará el récord histórico de exportaciones mineras en la Argentina, con un crecimiento cercano al 27% interanual y el quinto año consecutivo de expansión. Las ventas externas del sector se estiman en torno a US$ 5.900 millones, lo que representa casi el 7% del total de exportaciones argentinas, proyectadas en alrededor de US$ 86.000 millones para el año.

Según los datos disponibles hasta noviembre, el oro y la plata explican aproximadamente el 81% de las exportaciones mineras. Consolidando su peso en el perfil exportador, aunque con señales de agotamiento productivo.

La minería se posicionó además como uno de los dos únicos sectores con aporte neto positivo de divisas, junto con el agro. Desde enero de 2003 hasta la actualidad, el sector mantuvo saldo cambiario positivo todos los meses, sin excepciones. En los últimos veinte años, la minería generó el 7,5% de las divisas netas del país, mientras que el 92,5% restante correspondió a la agroindustria.

Si pensamos en términos relativos, la minería exporta en promedio nueve dólares por cada dólar importado. Frente a los seis dólares por dólar importado que registra la agroindustria en los últimos cinco años. En línea con el récord exportador, la liquidación de divisas del sector también alcanzaría máximos históricos en 2025.

El motor de la inversión extranjera y del RIGI

Otro de los ejes centrales del informe es el rol de la minería como principal inversor del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Casi el 65% de las aplicaciones al régimen corresponden a proyectos mineros. Dentro de ese universo, los proyectos de cobre concentran el 73% de las presentaciones.

Asimismo, la minería se consolidó como el principal sector de ingreso neto de divisas por inversión extranjera directa (IED) entre 2003 y 2024, de acuerdo con datos de la Secretaría de Minería. Esta tendencia se mantuvo durante el primer semestre de 2025. Tanto en los aportes de capital como en el conjunto de flujos de IED relevados por el Banco Central.

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Noviembre cerró con superávit financiero y consolida el ancla fiscal del Gobierno

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El Sector Público Nacional (SPN) cerró noviembre con un superávit financiero de $599.954 millones, incluso luego de afrontar pagos de intereses de deuda por $1.528.056 millones, consolidando el sendero de orden fiscal del programa económico. El resultado se explicó por un superávit primario de $2.128.009 millones y permitió sostener, en el acumulado del año, un balance positivo equivalente a 0,6% del PIB en términos financieros y 1,7% del PIB en resultado primario.

Con este desempeño, el Gobierno ratificó la consistencia del ancla fiscal como eje central de la política económica, en un contexto de desaceleración inflacionaria y reordenamiento de las cuentas públicas, donde el control del gasto y la recomposición de ingresos juegan un rol clave.

Ingresos en alza: impuestos, comercio exterior y seguridad social

Durante noviembre, los ingresos totales del SPN alcanzaron los $11.402.650 millones, lo que implicó un crecimiento interanual del 18,7%. Dentro de ese total, los recursos tributarios exhibieron una suba del 16,3% interanual, impulsados por varios componentes de peso.

El mayor dinamismo se observó en los Derechos de Importación, que crecieron 41,9% interanual, reflejando el mayor volumen de comercio exterior y la normalización de flujos. A esto se sumaron los Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social, con un aumento del 30,6%, el IVA neto de reintegros (+26,5%), el impuesto a los Débitos y Créditos (+22,6%) y Ganancias (+21,3%).

Desde el Palacio de Hacienda destacaron que la comparación interanual se ve condicionada por la reducción de impuestos aplicada a lo largo de 2025, lo que implica que el crecimiento de la recaudación se produce sobre una base tributaria modificada, reforzando la lectura de una mejora real en los ingresos.

Gasto primario contenido y reconfiguración de transferencias

En paralelo, los gastos primarios del Sector Público Nacional totalizaron $9.274.641 millones, con un incremento interanual del 12,7%, por debajo del crecimiento de los ingresos, lo que explica el resultado primario positivo.

Las prestaciones sociales concentraron la mayor parte del gasto, con $6.497.181 millones, lo que representó un aumento del 17,5% interanual, en línea con la actualización de haberes. Las remuneraciones del sector público, en tanto, ascendieron a $1.247.830 millones, con una suba del 10,1% interanual.

Uno de los datos más relevantes del mes fue la fuerte caída en las transferencias corrientes, que sumaron $2.502.952 millones, con una disminución del 17,4% interanual. Las transferencias al sector privado retrocedieron $162.347 millones (-6,5%), mientras que las transferencias corrientes al sector público se redujeron drásticamente a $171.061 millones, con una baja del 67,4% interanual, reflejando un ajuste significativo en los envíos discrecionales.

Subsidios económicos: energía en alza y transporte estable

En cuanto a los subsidios económicos, en noviembre se ubicaron en $700.226 millones, con un aumento del 24,8% interanual. El crecimiento estuvo explicado principalmente por los subsidios energéticos, que se incrementaron 41,0% interanual, mientras que los destinados al transporte mostraron una suba mucho más moderada, del 1,4% interanual.

Este comportamiento confirma una recomposición selectiva del gasto, donde el Gobierno prioriza el sostenimiento del sistema energético en un contexto de transición tarifaria, al tiempo que mantiene contenido el resto de los subsidios.

Señal al mercado y consistencia del programa

Con un superávit financiero mensual cercano a los $600.000 millones y un acumulado anual positivo equivalente a 0,6% del PIB, el resultado de noviembre refuerza la señal de disciplina fiscal hacia el mercado y los organismos internacionales. La combinación de ingresos en recuperación, gasto primario controlado y reducción de transferencias consolida el marco macroeconómico sobre el que el Gobierno apoya su estrategia de estabilización.

El desempeño fiscal del penúltimo mes del año se convierte así en un dato central para evaluar la sostenibilidad del programa económico, con impacto directo en las expectativas financieras, el costo del financiamiento y la credibilidad del rumbo fiscal.

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La actividad económica creció 3,3% interanual, con fuerte aporte financiero y caída industrial

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El Producto Interno Bruto (PIB) de la Argentina creció 3,3% interanual en el tercer trimestre de 2025 y 0,3% respecto del período previo, según informó el INDEC. El dato confirma una mejora de la actividad económica, aunque con una dinámica heterogénea: mientras la intermediación financiera lideró los aportes positivos, la industria manufacturera volvió a mostrar una incidencia negativa sobre el nivel general.

Un crecimiento moderado, con tracción financiera

De acuerdo con las cifras oficiales del INDEC, la economía argentina logró en el 3° trimestre de 2025 una expansión interanual del 3,3%, acompañada por un avance trimestral del 0,3%, lo que sugiere una recuperación gradual de la actividad.

Dentro del desempeño sectorial, la intermediación financiera fue el rubro con mayor impacto positivo: registró un incremento del 28,4% interanual, lo que explicó 0,96 puntos porcentuales del crecimiento del PIB. Este comportamiento la posicionó como el principal motor de la mejora agregada en el período analizado.

La fuerte incidencia del sector financiero refleja su peso relativo en la estructura productiva y su capacidad de amplificar los ciclos de recuperación, aun en contextos donde otros segmentos muestran rezagos.

La industria manufacturera volvió a restar al nivel de actividad

En contraste, la industria manufacturera tuvo la mayor tracción negativa sobre el PIB. Según el informe del INDEC, el sector cayó 2,4% interanual, con una incidencia de -0,39 puntos porcentuales en el resultado global.

Este desempeño confirma que la recuperación no es homogénea y que el entramado industrial continúa enfrentando dificultades para acompañar el repunte general. La contracción manufacturera opera como un límite a la velocidad de crecimiento del producto y condiciona la consolidación de una expansión más equilibrada.

Señales mixtas y desafíos hacia adelante

El dato del tercer trimestre deja un balance mixto: por un lado, el crecimiento interanual del PIB marca una mejora relevante respecto de períodos previos; por otro, la disparidad sectorial evidencia tensiones estructurales en la economía real.

La combinación de un fuerte aporte de la intermediación financiera y una incidencia negativa de la industria plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento y su capacidad de traducirse en una recuperación más amplia del entramado productivo.

En ese marco, la evolución del PIB en los próximos trimestres dependerá de si los sectores rezagados logran revertir su dinámica y acompañar la expansión observada en los rubros que hoy explican la mayor parte del crecimiento.

PBI Indec 3 trimestre 2025 by CristianMilciades

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Brecha en Protección Social en América Latina: Un Desafío Urgente

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América Latina y el Caribe enfrentan un panorama preocupante en materia de protección social.

Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revela que la región tiene un déficit de financiación del 2,7% del PIB anual para alcanzar un nivel mínimo de protección social universal. Si bien este porcentaje es menor al de otras regiones como África (17,6%) o los países árabes (11,4%), sigue siendo una barrera significativa para garantizar el bienestar de millones de personas.

El informe destaca que el desempeño de América Latina se ve afectado por la situación extrema de Haití, país con el mayor déficit de financiación de la región (45,5% del PIB). Sin embargo, incluso excluyendo a Haití, la región aún tiene un camino largo por recorrer.

Brasil, con el mayor PIB de la región y un déficit de financiación del 1,4% (el quinto más bajo entre países de renta baja y media), es un ejemplo positivo. No obstante, aún necesita destinar el 0,8% adicional de su PIB para alcanzar la cobertura universal.

Los países con mayores déficits después de Haití son Venezuela (17,7%), Honduras (12,8%) y Nicaragua (9,9%).

En términos de áreas específicas, la atención sanitaria esencial tiene un déficit de financiación del 1% del PIB anual, mientras que las cinco principales prestaciones económicas de protección social presentan un déficit del 1,7%.

Las áreas más afectadas son la atención de niños (0,7% del PIB), las personas con discapacidad (0,3%), la maternidad (0,1%), la vejez (0,3%) y el desempleo (0,3%).

El listado de países con déficits de acuerdo a la OIT

  • Haití: 45,5
  • Venezuela: 17,7
  • Honduras: 12,8
  • Nicaragua: 9,9
  • Guatemala: 6,4
  • Surinam: 5,8
  • San Vicente y Granadinas: 5,1
  • Bolivia: 4,8
  • Belice: 4,7
  • Perú: 4,4
  • Cuba: 4,1
  • Colombia: 4
  • Paraguay: 3,7
  • Santa Lucía: 3,7
  • El Salvador: 3,4
  • Dominica: 3
  • Granada: 2,9
  • Ecuador: 2,8
  • Argentina: 2,7
  • Jamaica: 2,6
  • República Dominicana: 2,5
  • México: 1,9
  • Costa Rica: 1,9
  • Brasil: 1,4

¿Qué se puede hacer para cerrar esta brecha?

La OIT señala que se necesitan recursos adicionales por un valor de US$1,4 billones (el 3,3% del PIB global en 2024) para alcanzar la cobertura universal.

Para América Latina, esto significa triplicar la ayuda oficial al desarrollo destinada a la protección social. Adicionalmente, es fundamental movilizar recursos internos y explorar mecanismos innovadores de financiamiento.

Sin embargo, la mayor amenaza para la protección social en la región es el pago de la deuda pública. En América Latina y el Caribe, el 54% del gasto en protección social, el 64% del gasto en salud y el 63% del gasto en educación se destinan al pago de intereses de la deuda. Para evitar más deuda, 134 gobiernos en el mundo comenzaron a recortar el gasto público en 2021, una tendencia que se espera continúe hasta 2025.

Lamentablemente, esto incluye la focalización y racionalización del gasto en protección social, lo que podría profundizar aún más las desigualdades.

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¿”Cambiamos” o “No Cambiamos” de gobierno?

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Como es de público conocimiento, en el mes de octubre se realizarán las elecciones presidenciales en Argentina y hasta el momento, el panorama político no resulta claro, sobre todo porque el país atraviesa una crisis económica importante, con recesión y altas tasas de inflación. El gobierno de Mauricio Macri sigue sosteniendo que el mal momento económico es consecuencia de la “pesada herencia” recibida del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner; mientras que del otro lado de la vereda, atribuyen los problemas de la economía a la incapacidad de resolver problemas por parte del equipo económico del presente gobierno y a las malas decisiones políticas que se han tomado. Por la “ancha avenida del medio” tratan de acomodarse múltiples candidatos, echando culpas a un lado y al otro, buscando posicionarse como la alternativa a la grieta. La verdad, es que no existe un panorama claro de lo que podría suceder en las urnas en octubre, pero si algo sabemos es, que la economía es importante.
En el signo XX surge una teoría conocida como el “Voto Económico”, cuya veracidad se ha podido contrastar en varios países, que señala que los votantes premian al partido de gobierno de turno por los buenos tiempos económicos y lo castigan por los malos. Si bien es cierto que el análisis del desempeño de un gobierno debería abarcar muchas más variables, veamos que nos dicen los números de la economía para el caso de Argentina. Para ello vamos a analizar, a modo de ejemplo, la tasa de crecimiento del PIB per cápita (Se trata de una medida de bienestar, que muestra el producto bruto interno, por persona, en una economía).

Fuente: Banco Mundial

El gráfico anterior muestra el PIB per cápita, más precisamente la variación porcentual anual de dicha variable. La misma nos dice si la economía creció o no respecto al año anterior, teniendo en cuenta la cantidad de población (es decir que, si la economía creció en términos per cápita, entonces la economía creció más que la población y hay más bienes y servicios disponibles por habitante). Los círculos rojos muestran los años electorales, de modo que podamos analizar si existe una correlación entre la caída de la economía y la pérdida de las elecciones por parte de los partidos oficialistas.
 Comencemos por el año 1989: si bien, el gobierno al gobierno de Alfonsín hoy se lo reconoce por la consolidación de la democracia con todas las dificultades que eso implicó; y también tuvo el contexto externo más desfavorable del periodo post dictadura , se puede apreciar que ese año el PBI per cápita había caído un 8,5%, además del gran problema de la hiperinflación, y la UCR (partido oficialista) pierde las elecciones ante el candidato del Partido Justicialista, Carlos Menem.
 1995: resulta ser un año particular, ya que si bien el PBI per cápita cae un 4,06% respecto al año anterior, el presidente de ese entonces, Carlos Menem, consigue la reelección. Sin embargo, no hay que olvidar que un año antes se sucede la “Crisis del Tequila”, por lo que el contexto internacional en ese año fue muy complicado, el que vivió y votó en el 95 recordará que por “éxito económico”  la gente veía la derrota de la inflación por encima de la caída de la actividad y el récord de desempleo .
 1999: el plan económico del gobierno de Menem y la convertibilidad comienzan a fallar, la economía cae 4,46% respecto a 1998 (el cual también había sido un mal año) y en las elecciones presidenciales el Partido Justicialista, que representaba al oficialismo pierde, cediendo el puesto a Fernando De la Rúa, representante de la Alianza, el cual no acabaría su gobierno y terminaría renunciando el 20 de diciembre de 2001, fecha que marca una de las crisis económica y social más profundas que ha enfrentado el  país. En su lugar, asume la presidencia interina (luego de 5 presidentes en una semana) Eduardo Dualde.
 2003: Llega a la presidencia Nestor Kirchner, luego de que Carlos Menem se bajara del “ballotage”, pero si lo comparamos con el año 1999, gana el Partido Justicialista, dejando al partido oficialista de las elecciones anteriores (el cual se había conformado como una alianza entre la UCR y Frente País Solidario) fuera de carrera.
 2007: Con una economía en crecimiento, gana el partido oficialista, representado por Cristina Fernández de Kirchner.
 2011: El PBI per cápita creció un 4,9% respecto del 2010: Cristina Fernández de Kirchner es reelecta con el 54% de los votos.
 2014: con un PBI per cápita que cae en un 3,51%, sin mencionar el problema inflacionario, el partido oficialista, representado en ese momento por Daniel Scioli, pierde las elecciones ante Cambiemos, y asume la presidencia Mauricio Macri.
A partir de las observaciones anteriores, podemos ver que, excepto en el año 1995 ( donde éxito económico se consideraba también baja inflación ), desde 1989 en adelante, cada vez que la economía anduvo mal, el partido correspondiente al gobierno de turno ha perdido las elecciones, como si se tratara de una especie de un voto castigo por la situación económica no favorable. Entonces, si siguiéramos este modelo, se puede decir que el presidente Mauricio Macri tiene pocas posibilidades de aspirar a una reelección en 2019, a menos que en los próximos meses consiga encontrar un camino favorable para la economía.
Aclaración y conclusión:
No es objetivo de esta columna hacer proyecciones electorales sinó reflejar una realidad de la Argentina democrática en base a los datos y los votos, cada candidato sabrá lo que hacer; pero dado el contexto a Macri solo le queda apelar a la estrategia de Menem que una vez dijo: “Estamos mal pero vamos bien” que cierto o no logro quebrar la correlación entre crisis e intención de voto. Claro que al  menos en el 95 podía decir que no había inflación.

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