PIB

La actividad económica creció 3,3% interanual, con fuerte aporte financiero y caída industrial

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El Producto Interno Bruto (PIB) de la Argentina creció 3,3% interanual en el tercer trimestre de 2025 y 0,3% respecto del período previo, según informó el INDEC. El dato confirma una mejora de la actividad económica, aunque con una dinámica heterogénea: mientras la intermediación financiera lideró los aportes positivos, la industria manufacturera volvió a mostrar una incidencia negativa sobre el nivel general.

Un crecimiento moderado, con tracción financiera

De acuerdo con las cifras oficiales del INDEC, la economía argentina logró en el 3° trimestre de 2025 una expansión interanual del 3,3%, acompañada por un avance trimestral del 0,3%, lo que sugiere una recuperación gradual de la actividad.

Dentro del desempeño sectorial, la intermediación financiera fue el rubro con mayor impacto positivo: registró un incremento del 28,4% interanual, lo que explicó 0,96 puntos porcentuales del crecimiento del PIB. Este comportamiento la posicionó como el principal motor de la mejora agregada en el período analizado.

La fuerte incidencia del sector financiero refleja su peso relativo en la estructura productiva y su capacidad de amplificar los ciclos de recuperación, aun en contextos donde otros segmentos muestran rezagos.

La industria manufacturera volvió a restar al nivel de actividad

En contraste, la industria manufacturera tuvo la mayor tracción negativa sobre el PIB. Según el informe del INDEC, el sector cayó 2,4% interanual, con una incidencia de -0,39 puntos porcentuales en el resultado global.

Este desempeño confirma que la recuperación no es homogénea y que el entramado industrial continúa enfrentando dificultades para acompañar el repunte general. La contracción manufacturera opera como un límite a la velocidad de crecimiento del producto y condiciona la consolidación de una expansión más equilibrada.

Señales mixtas y desafíos hacia adelante

El dato del tercer trimestre deja un balance mixto: por un lado, el crecimiento interanual del PIB marca una mejora relevante respecto de períodos previos; por otro, la disparidad sectorial evidencia tensiones estructurales en la economía real.

La combinación de un fuerte aporte de la intermediación financiera y una incidencia negativa de la industria plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento y su capacidad de traducirse en una recuperación más amplia del entramado productivo.

En ese marco, la evolución del PIB en los próximos trimestres dependerá de si los sectores rezagados logran revertir su dinámica y acompañar la expansión observada en los rubros que hoy explican la mayor parte del crecimiento.

PBI Indec 3 trimestre 2025 by CristianMilciades

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Brecha en Protección Social en América Latina: Un Desafío Urgente

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América Latina y el Caribe enfrentan un panorama preocupante en materia de protección social.

Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revela que la región tiene un déficit de financiación del 2,7% del PIB anual para alcanzar un nivel mínimo de protección social universal. Si bien este porcentaje es menor al de otras regiones como África (17,6%) o los países árabes (11,4%), sigue siendo una barrera significativa para garantizar el bienestar de millones de personas.

El informe destaca que el desempeño de América Latina se ve afectado por la situación extrema de Haití, país con el mayor déficit de financiación de la región (45,5% del PIB). Sin embargo, incluso excluyendo a Haití, la región aún tiene un camino largo por recorrer.

Brasil, con el mayor PIB de la región y un déficit de financiación del 1,4% (el quinto más bajo entre países de renta baja y media), es un ejemplo positivo. No obstante, aún necesita destinar el 0,8% adicional de su PIB para alcanzar la cobertura universal.

Los países con mayores déficits después de Haití son Venezuela (17,7%), Honduras (12,8%) y Nicaragua (9,9%).

En términos de áreas específicas, la atención sanitaria esencial tiene un déficit de financiación del 1% del PIB anual, mientras que las cinco principales prestaciones económicas de protección social presentan un déficit del 1,7%.

Las áreas más afectadas son la atención de niños (0,7% del PIB), las personas con discapacidad (0,3%), la maternidad (0,1%), la vejez (0,3%) y el desempleo (0,3%).

El listado de países con déficits de acuerdo a la OIT

  • Haití: 45,5
  • Venezuela: 17,7
  • Honduras: 12,8
  • Nicaragua: 9,9
  • Guatemala: 6,4
  • Surinam: 5,8
  • San Vicente y Granadinas: 5,1
  • Bolivia: 4,8
  • Belice: 4,7
  • Perú: 4,4
  • Cuba: 4,1
  • Colombia: 4
  • Paraguay: 3,7
  • Santa Lucía: 3,7
  • El Salvador: 3,4
  • Dominica: 3
  • Granada: 2,9
  • Ecuador: 2,8
  • Argentina: 2,7
  • Jamaica: 2,6
  • República Dominicana: 2,5
  • México: 1,9
  • Costa Rica: 1,9
  • Brasil: 1,4

¿Qué se puede hacer para cerrar esta brecha?

La OIT señala que se necesitan recursos adicionales por un valor de US$1,4 billones (el 3,3% del PIB global en 2024) para alcanzar la cobertura universal.

Para América Latina, esto significa triplicar la ayuda oficial al desarrollo destinada a la protección social. Adicionalmente, es fundamental movilizar recursos internos y explorar mecanismos innovadores de financiamiento.

Sin embargo, la mayor amenaza para la protección social en la región es el pago de la deuda pública. En América Latina y el Caribe, el 54% del gasto en protección social, el 64% del gasto en salud y el 63% del gasto en educación se destinan al pago de intereses de la deuda. Para evitar más deuda, 134 gobiernos en el mundo comenzaron a recortar el gasto público en 2021, una tendencia que se espera continúe hasta 2025.

Lamentablemente, esto incluye la focalización y racionalización del gasto en protección social, lo que podría profundizar aún más las desigualdades.

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¿”Cambiamos” o “No Cambiamos” de gobierno?

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Como es de público conocimiento, en el mes de octubre se realizarán las elecciones presidenciales en Argentina y hasta el momento, el panorama político no resulta claro, sobre todo porque el país atraviesa una crisis económica importante, con recesión y altas tasas de inflación. El gobierno de Mauricio Macri sigue sosteniendo que el mal momento económico es consecuencia de la “pesada herencia” recibida del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner; mientras que del otro lado de la vereda, atribuyen los problemas de la economía a la incapacidad de resolver problemas por parte del equipo económico del presente gobierno y a las malas decisiones políticas que se han tomado. Por la “ancha avenida del medio” tratan de acomodarse múltiples candidatos, echando culpas a un lado y al otro, buscando posicionarse como la alternativa a la grieta. La verdad, es que no existe un panorama claro de lo que podría suceder en las urnas en octubre, pero si algo sabemos es, que la economía es importante.
En el signo XX surge una teoría conocida como el “Voto Económico”, cuya veracidad se ha podido contrastar en varios países, que señala que los votantes premian al partido de gobierno de turno por los buenos tiempos económicos y lo castigan por los malos. Si bien es cierto que el análisis del desempeño de un gobierno debería abarcar muchas más variables, veamos que nos dicen los números de la economía para el caso de Argentina. Para ello vamos a analizar, a modo de ejemplo, la tasa de crecimiento del PIB per cápita (Se trata de una medida de bienestar, que muestra el producto bruto interno, por persona, en una economía).

Fuente: Banco Mundial

El gráfico anterior muestra el PIB per cápita, más precisamente la variación porcentual anual de dicha variable. La misma nos dice si la economía creció o no respecto al año anterior, teniendo en cuenta la cantidad de población (es decir que, si la economía creció en términos per cápita, entonces la economía creció más que la población y hay más bienes y servicios disponibles por habitante). Los círculos rojos muestran los años electorales, de modo que podamos analizar si existe una correlación entre la caída de la economía y la pérdida de las elecciones por parte de los partidos oficialistas.
 Comencemos por el año 1989: si bien, el gobierno al gobierno de Alfonsín hoy se lo reconoce por la consolidación de la democracia con todas las dificultades que eso implicó; y también tuvo el contexto externo más desfavorable del periodo post dictadura , se puede apreciar que ese año el PBI per cápita había caído un 8,5%, además del gran problema de la hiperinflación, y la UCR (partido oficialista) pierde las elecciones ante el candidato del Partido Justicialista, Carlos Menem.
 1995: resulta ser un año particular, ya que si bien el PBI per cápita cae un 4,06% respecto al año anterior, el presidente de ese entonces, Carlos Menem, consigue la reelección. Sin embargo, no hay que olvidar que un año antes se sucede la “Crisis del Tequila”, por lo que el contexto internacional en ese año fue muy complicado, el que vivió y votó en el 95 recordará que por “éxito económico”  la gente veía la derrota de la inflación por encima de la caída de la actividad y el récord de desempleo .
 1999: el plan económico del gobierno de Menem y la convertibilidad comienzan a fallar, la economía cae 4,46% respecto a 1998 (el cual también había sido un mal año) y en las elecciones presidenciales el Partido Justicialista, que representaba al oficialismo pierde, cediendo el puesto a Fernando De la Rúa, representante de la Alianza, el cual no acabaría su gobierno y terminaría renunciando el 20 de diciembre de 2001, fecha que marca una de las crisis económica y social más profundas que ha enfrentado el  país. En su lugar, asume la presidencia interina (luego de 5 presidentes en una semana) Eduardo Dualde.
 2003: Llega a la presidencia Nestor Kirchner, luego de que Carlos Menem se bajara del “ballotage”, pero si lo comparamos con el año 1999, gana el Partido Justicialista, dejando al partido oficialista de las elecciones anteriores (el cual se había conformado como una alianza entre la UCR y Frente País Solidario) fuera de carrera.
 2007: Con una economía en crecimiento, gana el partido oficialista, representado por Cristina Fernández de Kirchner.
 2011: El PBI per cápita creció un 4,9% respecto del 2010: Cristina Fernández de Kirchner es reelecta con el 54% de los votos.
 2014: con un PBI per cápita que cae en un 3,51%, sin mencionar el problema inflacionario, el partido oficialista, representado en ese momento por Daniel Scioli, pierde las elecciones ante Cambiemos, y asume la presidencia Mauricio Macri.
A partir de las observaciones anteriores, podemos ver que, excepto en el año 1995 ( donde éxito económico se consideraba también baja inflación ), desde 1989 en adelante, cada vez que la economía anduvo mal, el partido correspondiente al gobierno de turno ha perdido las elecciones, como si se tratara de una especie de un voto castigo por la situación económica no favorable. Entonces, si siguiéramos este modelo, se puede decir que el presidente Mauricio Macri tiene pocas posibilidades de aspirar a una reelección en 2019, a menos que en los próximos meses consiga encontrar un camino favorable para la economía.
Aclaración y conclusión:
No es objetivo de esta columna hacer proyecciones electorales sinó reflejar una realidad de la Argentina democrática en base a los datos y los votos, cada candidato sabrá lo que hacer; pero dado el contexto a Macri solo le queda apelar a la estrategia de Menem que una vez dijo: “Estamos mal pero vamos bien” que cierto o no logro quebrar la correlación entre crisis e intención de voto. Claro que al  menos en el 95 podía decir que no había inflación.

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