PIB Paraguay

¿Paraguay es un espejo en el que mirarse?: la informalidad llega al 20,5% del PIB y alcanza al 60,1% del empleo

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Paraguay se convirtió en una de las referencias más citadas por el presidente Javier Milei cuando habla de competitividad, disciplina fiscal y crecimiento económico. Con una presión tributaria reducida, estabilidad monetaria y una economía que mantuvo dinamismo durante los últimos años, el país vecino aparece como uno de los modelos que la administración libertaria observa con atención.

Sin embargo, detrás de los indicadores macroeconómicos positivos persiste una realidad que condiciona el desarrollo paraguayo: la elevada informalidad laboral y empresarial.

Según estimaciones basadas en cuentas nacionales, la economía informal representa alrededor del 20,5% del Producto Interno Bruto (PIB) de Paraguay. Al mismo tiempo, el 60,1% de los trabajadores se desempeña en condiciones de informalidad, una proporción que se mantiene entre las más altas de la región.

El economista Rodrigo Ibarrola, investigador del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), sostiene que la informalidad no puede explicarse únicamente por la presión impositiva o la burocracia estatal. Se trata de un fenómeno multicausal y estructural, vinculado a factores productivos, educativos e institucionales.

“La informalidad es una parte fundamental del funcionamiento económico paraguayo”, señala en un reportaje del diario Última Hora. Está presente en el comercio callejero, la construcción, el transporte, los servicios domésticos, las actividades agrícolas y miles de pequeños emprendimientos familiares.

Ibarrola advierte que la informalidad no constituye una categoría homogénea. Incluye desde trabajadores de subsistencia que no pueden afrontar los costos de la formalización hasta profesionales y empresarios que optan por permanecer fuera del sistema para aprovechar ventajas tributarias o mayores márgenes de flexibilidad.

Por esa razón, considera que medir exclusivamente la cantidad de trabajadores informales puede conducir a diagnósticos incompletos. Dos países pueden exhibir tasas similares y enfrentar problemas completamente diferentes.

Un modelo que crece pese a la informalidad

Uno de los aspectos más llamativos del caso paraguayo es que el crecimiento económico convive con altos niveles de informalidad.

La experiencia paraguaya contradice parcialmente la idea de que la formalización debe preceder necesariamente al crecimiento. Durante la última década, el país logró consolidar estabilidad macroeconómica, atraer inversiones y expandir sectores como la agroindustria, la energía y los servicios, aun con una importante porción de la economía funcionando fuera de los registros oficiales.

Para Milei y sus equipos económicos, Paraguay suele representar un ejemplo de competitividad regional. Su esquema tributario simple, el impuesto corporativo reducido, la estabilidad fiscal y el bajo nivel de endeudamiento son frecuentemente mencionados como ventajas frente al modelo argentino.

Sin embargo, los especialistas paraguayos advierten que la informalidad sigue generando costos significativos. Reduce la recaudación fiscal, limita el acceso a la protección social, restringe la productividad y dificulta la construcción de empresas de mayor escala.

Para Ibarrola, la clave de una reducción sostenible de la informalidad no pasa por endurecer sanciones ni multiplicar controles.

La evidencia muestra que los trabajadores con mayor nivel educativo tienen más probabilidades de acceder a empleos registrados, cobertura médica, aportes jubilatorios y contratos laborales formales. Además, suelen insertarse en empresas más grandes y productivas.

“La educación incrementa la productividad individual y facilita el acceso a mejores empleos. Los mejores empleos generan mayores ingresos y favorecen la inserción formal”, explica.

En esa lógica, la formalización aparece como una consecuencia del desarrollo económico más que como una condición previa.

El economista también cuestiona las estrategias basadas exclusivamente en fiscalización y castigos.

Paraguay enfrenta una paradoja: posee una alta intención regulatoria, pero limitada capacidad para controlar efectivamente el cumplimiento de las normas. Como resultado, muchos programas de formalización terminan mostrando impactos modestos.

Además, una formalización abrupta podría provocar efectos contraproducentes, como cierres de microempresas, aumento del desempleo o caída de ingresos familiares.

Por eso propone políticas centradas en incentivos, reducción de costos administrativos y mejoras concretas en los servicios públicos que reciben quienes ingresan al sistema formal.

El desafío pendiente del modelo paraguayo

La experiencia paraguaya muestra que es posible sostener crecimiento económico, estabilidad fiscal y competitividad aun con elevados niveles de informalidad. Pero también evidencia los límites de ese modelo cuando se busca avanzar hacia mayores niveles de productividad, innovación y desarrollo social.

Mientras Milei señala a Paraguay como una referencia para la economía argentina, el debate en el país vecino gira precisamente sobre cómo resolver una de sus principales asignaturas pendientes.

La informalidad ya no aparece como una anomalía transitoria. Es un fenómeno estructural que representa una quinta parte de la economía paraguaya y más de la mitad de su mercado laboral.

El desafío para Paraguay será mantener las fortalezas que hoy despiertan admiración en parte de la dirigencia argentina sin resignar el objetivo de construir una economía más integrada, productiva y formal.

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Paraguay emitió US$ 1.000 millones en guaraníes con doble grado de inversión y consolida su estrategia de deuda

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El Gobierno de Paraguay concretó una emisión histórica de bonos soberanos por US$ 1.000 millones íntegramente en guaraníes y a 12 años de plazo, en el marco de su reciente doble grado de inversión. La operación, liderada por el presidente Santiago Peña a través del Ministerio de Economía y Finanzas de Paraguay (MEF), marca un hito en la estrategia de financiamiento del vecino país y tiene impacto directo en el escenario regional, particularmente en provincias fronterizas como Misiones, donde el vínculo económico con Paraguay es estructural.

El propio mandatario destacó en sus redes sociales: “El Guaraní hace historia a nivel internacional. Con doble grado de inversión, emitimos por primera vez USD 1.000 millones en guaraníes a 12 años de plazo. Es confianza real en nuestra moneda nacional y nuestra gestión económica”. Y agregó que esa confianza “se transforma en obras: más rutas, más hospitales, más escuelas y más infraestructura para todos los paraguayos”.

Emisión histórica en moneda local y extensión de plazos

La colocación fue presentada por el equipo del MEF, encabezado por Carlos Fernández Valdovinos, como la primera emisión internacional con doble grado de inversión realizada íntegramente en moneda local. “Paraguay repite la operación del 2014 (operación por US$ 1.000 millones), pero ahora… ¡en Guaraníes! El mundo confía en nuestra moneda. Paraguay marca ahora la pauta. Seguiremos por el camino correcto”, afirmó el funcionario en su cuenta de X.

Desde el punto de vista financiero, la operación introdujo un elemento clave: la extensión del plazo de vencimiento a 12 años, algo inédito para instrumentos en guaraníes en el mercado internacional. Además, la tasa de interés obtenida fue del 8,5% en moneda local, inferior al 9,1% observado en la última colocación de bonos del Tesoro en el mercado interno para plazo similar, realizada en noviembre pasado.

El proceso incluyó una gira de presentaciones previas ante inversores en Londres y Nueva York. Para ello, el Gobierno paraguayo encomendó la organización de encuentros virtuales y presenciales a Citi, Goldman Sachs y J.P. Morgan, en una estrategia orientada a captar demanda institucional bajo el nuevo perfil crediticio del país.

El contexto fue favorable: Paraguay ya contaba con grado de inversión otorgado por Moody’s el año pasado y recientemente obtuvo el segundo grado de inversión por parte de Standard & Poor’s, lo que fortaleció la percepción de solvencia y disciplina fiscal ante los mercados internacionales.

Destino de los fondos y perfil de deuda

Según lo informado, de los US$ 1.000 millones emitidos, aproximadamente US$ 339 millones se destinarán a administración de pasivos —compra y venta de bonos o “bicicleteo”—, mientras que unos US$ 661 millones financiarán el presupuesto y proyectos de inversión.

Para el presente ejercicio, el MEF tiene autorización para emitir bonos del Tesoro por hasta US$ 1.303 millones, con el objetivo de financiar inversiones y gestionar la deuda pública. En este marco, la nueva emisión representa un componente central de la estrategia financiera anual.

Al cierre de diciembre de 2025, el saldo de la deuda pública paraguaya ascendía a US$ 20.409 millones, equivalente al 41,2% del producto interno bruto (PIB). A esa cifra deberá sumarse ahora la emisión de US$ 1.000 millones concretada en la fecha, lo que modificará el ratio deuda/PIB una vez incorporado el nuevo stock.

Desde una perspectiva institucional, la operación refuerza la política de desdolarización parcial del financiamiento, al trasladar riesgo cambiario hacia inversores externos y consolidar al guaraní como instrumento de referencia en el mercado internacional.

Impacto regional y señales para Misiones

Para Misiones y el norte argentino, la consolidación financiera de Paraguay no es un dato menor. La emisión en moneda local y a mayor plazo sugiere estabilidad macroeconómica y capacidad de planificación de inversiones en infraestructura, áreas directamente vinculadas al comercio transfronterizo, la logística y los flujos de servicios.

El mensaje político del presidente Peña apunta precisamente a ese eje: convertir la confianza financiera en obras concretas. “Y esa confianza se transforma en obras: más rutas, más hospitales, más escuelas y más infraestructura para todos los paraguayos”, sostuvo.

En términos de mercado, la tasa obtenida —8,5% en guaraníes a 12 años— y la colocación total del monto autorizado reflejan apetito inversor por activos paraguayos. Para el sector financiero regional, esto puede traducirse en mayor integración de capitales y en un fortalecimiento del perfil crediticio del país vecino.

Sin embargo, la evolución futura dependerá de la capacidad de sostener el grado de inversión, administrar el crecimiento del stock de deuda —que ya representaba 41,2% del PIB al cierre de 2025— y mantener disciplina fiscal en un contexto internacional volátil.

Lo concreto es que Paraguay logró una emisión inédita por su moneda, monto y plazo, consolidando una señal política y económica clara: posicionarse como un emisor confiable en los mercados internacionales y convertir esa credibilidad en financiamiento de largo plazo.

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