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¿Qué hacemos con la yerba mate? La deuda de las industrias creció 50 por ciento por las tasas por las nubes

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Cuando se habla de la yerba mate se suele poner el foco en la situación de los pequeños productores, siempre penando miserias por los bajos precios. Sin embargo, del otro lado de la cadena productiva, la situación no es mejor. Las principales industrias yerbateras están sufriendo las consecuencias de una política económica nacional que pasó sin escalas de precios congelados a una inflación descontrolada y tasas financieras por las nubes. En apenas un año creció exponencialmente la deuda de las 20 empresas top del mercado yerbatero, pese a que en la práctica, pocas realizaron grandes inversiones para reconversión o mejoras tecnológicas.
 
No es casualidad que las más grandes sean las más endeudadas. El origen de este pasivo fue la política de yerba mate barata en las góndolas de Buenos Aires, que impuso el entonces secretario de Comercio de Cristina Fernández. Guillermo Moreno obligó a los principales jugadores a abastecer los supermercados de grandes centros urbanos sin poder pasar a los precios finales la gran suba de costos producto de una inflación que nunca cedió desde 2010. Pero desde 2015, la inflación lejos de desacelerarse, acumula un crecimiento de más de 180 por ciento, que lejos estuvo de reflejarse en los paquetes de yerba, que siguen baratos en comparación con otros productos de la canasta básica.
Entre febrero del año pasado y el segundo mes de 2019, la deuda financiera creció 50 por ciento, con unas pocas excepciones de empresas que lograron reducir su exposición financiera.
 
Con una tasa promedio del 50 por ciento, después de la corrida del dólar iniciada en mayo del año pasado, la industria yerbatera no pudo aprovechar el dólar alto y bajar la deuda bancaria. Por el contrario, el incremento de la deuda obedece a intereses que en muchos casos se transformaron en nuevo capital.
 
En total, las empresas yerbateras debían en febrero de 2018, 2.121.609.000 pesos. Ahora deben 3.149.987.116, pese a que unas pocas lograron reducir su exposición financiera.
En la industria advierten que con el nivel de tasas que hay, no se puede pensar en una expansión ni en inversiones, por lo que la deuda es una pesada mochila que no encuentra solución.
 
Los precios de venta no alcanzan a compensar los recursos que necesitan para cubrir el rojo. De todos modos, ninguna de las 20 empresas principales tiene una evaluación negativa, según el Banco Central.
 
Pero entre las primeras, la deuda aumentó 50 por ciento. La correntina Las Marías, debía mil millones y debe 1.500 millones,
 
La situación financiera de las industrias fue uno de los temas bajo análisis en la Mesa Yerbatera convocada por el presidente Mauricio Macri. Pero después de un primer encuentro, el diálogo se frustró y la Nación decidió que la yerba era un tema para resolver en la mesa del Instituto Nacional de la Yerba Mate, donde, para desazón de casi todos, prima la discusión por el precio de la materia prima.
 
Para colmo, las principales firmas que tienen mercados internacionales, tuvieron asumir una nueva retención aplicada por Macri.
El Gobierno nos aplicó una retención de 3 pesos por cada dólar que exportamos. Eso nos ha hecho bajar mucho la rentabilidad y el plan de inversiones que teníamos para seguir creciendo. Hace seis meses pagabamos de luz 100 mil pesos por toda la planta, hoy viene 600 mil pesos, en una localidad donde de las 24 horas, catorce hay cortes de luz y tenemos generadores que tenemos que pagar el combustible a un precio altísimo, para que nuestra producción siga marchando”, explicaba en diciembre Gerardo Vallejos, presidente de la cooperativa Piporé, durante un debate organizado por Economis.
La promesa de un dólar alto para recuperar competitividad se licuó en paralelo al aumento de la inflación. El aumento del dólar generó mayores costos en fletes, envases, combustibles, luz; una tasa de interés del 60 por ciento y más cheques rechazados
A pesar de la crisis, el 2018 fue un año relativamente bueno para el mercado de la yerba mate, con una leve mejora de las ventas respecto al 2017 y un récord de exportación.
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) confirmó que las exportaciones de la yerba mate crecieron 38,6%, alcanzado así un récord histórico en 2018, mientras que las ventas en el mercado interno totalizaron 261,9 millones de kilos, indicaron desde la entidad. Con todo, no alcanza para aliviar los pasivos.

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¿Qué hacemos con la yerba mate?

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¿Qué hacemos con la yerba mate? El 2018 cerró con un récord de exportaciones y un consumo por el techo en el mercado interno. El último laudo de la Nación fue superior a la inflación acumulada en el año. Pero el productor sigue penando miserias y el sector industrial está a un peso o dos de diferencia de no poder cerrar un balance, con deudas acumuladas por 3.627 millones, 50 por ciento más que en 2017, como consecuencia de las tasas por las nubes para contener la inflación.
Parece eterna la pelea por el precio, pero este último acuerdo tuvo la particularidad de tener a los dos extremos de la cadena acosados por la suba de precios, que dispara los costos de producción y al mismo tiempo le pone techo al consumo con precios que pesan en bolsillos cada día más deprimidos.
¿Cómo salir de la coyuntura? ¿Cómo recuperar el esplendor del bautizado oro verde? Las respuestas son múltiples y este artículo de Economis no pretende darlas todas, sino generar nuevas preguntas y nuevos debates en un sector que tiene dos o tres elementos externos de riesgo: la yerba es hoy un incipiente commodity cuya producción se expande en Paraguay, Brasil y… en Kenia (a modo de prueba). Como toda commodity, compite por precio en un mercado global.
Como punto de partida, el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad -candidato a gobernador por la Renovación- sugiere, en tiempos de alta volatilidad financiera, establecer un mecanismo de actualización permanente de costos y precio, para eludir discusiones perennes sobre el valor de la materia primera y evitar que se paralice la actividad. Sería un mecanismo similar al índice de la construcción, que permite, mediante los valores de insumos, determinar un promedio que rige para toda la actividad. Despejado ese debate, se podrán sentar las bases para fortalecer al sector.
“No puede ser que vos tengas un precio anual fijo con una volatilidad cambiaria e inflacionaria del 50 por ciento. Obvio que eso se ajusta solo en las áreas superiores y las intermedias quedan relegadas, porque todas sus variables se ajustan a la base de precio”, argumenta Herrera Ahuad.
Un directivo de una de las principales firmas yerbateras tiene una idea revolucionaria en el contexto actual: fijar el precio en planta y dejar el resto de la cadena al libre mercado. ¿Por qué? “Porque el precio de la materia prima se fija teniendo en cuenta una producción de 2.496 kilos por hectárea y la mayoría hoy produce seis mil por hectárea. Un promedio ideal sería 4.875 kilos por hectárea. Menos que eso es ineficiente y a ese productor hay que asistirlo para que mejore su productividad, no subsidiarlo”, explica. Lo mismo sucede con los secaderos: el precio se fija tomando en cuenta una productividad de dos mil kilos por hora, cuando la mayoría está consiguiendo diez mil kilos/hora. Y eso eleva los costos, encareciendo el producto.
En el sector industrial consideran que sin una reforma impositiva de fondo, la situación seguirá siendo endeble en todo el sector, ya que hay mucha informalidad laboral -en la escala más baja se calcula que hay 4.500 tareferos en negro- e impositiva, en la más alta, ya que un productor con buenos rindes, queda atrapado rápidamente en el impuesto a las Ganancias y termina ganando menos que el que está más abajo en la escala. “No hay una solución sola. Hay que empezar a hacer cambios estructurales”.
El ministro del Agro, José Luis Garay está convencido de que el primer paso es transparentar toda la cadena. El Centro de Transacción Electrónico -como ocurre con el trigo o la soja- permitirá seguir las operaciones online y ahí termina el 90 por ciento de los problemas, sostiene Garay. También advierte que los representantes de cada sector sentados en el Instituto Nacional de la Yerba Mate, deben ser “genuinos”, es decir, elegidos por el voto directo para que voten en defensa de sus intereses, al mismo tiempo que se debe quitar la unanimidad en la definición del precio dentro del organismo. “Que sea por dos tercios o tres cuartos en un directorio de doce”, indica. “Con estas medidas se transparenta el mercado y se termina con la marginalidad, que perjudica al resto”, insiste. Para Garay, la transparencia en el sector y culminar el registro de productores, son pilares fundamentales para pensar en la yerba del futuro. El mapa de la yerba indica que hay 166.737 hectáreas, pero puede haber más no incorporadas.
El presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Alberto Re, deja varias definiciones. La primera, contundente, es que la yerba no nos salva”. Lo que quiere decir es que no se puede pensar a la yerba como si fuera la cosecha que esperanza al Gobierno nacional con la lluvia de dólares, sino como la parte de una chacra que debe producir otras cosas.
“Cuando digo que no podemos vivir solo de la yerba, digo que tenemos que analizar el tema yerbatero en un contexto de desarrollo industrial también de las otras actividades agrícolas y forestales”, insiste.
Re lamenta que parezca que el sector yerbatero siempre esté intentando apagar incendios, en lugar de proyectarse a futuro. Pero trae algunos elementos a la mesa. Hay un plan maestro, desarrollado en 2013, con una visión de largo plazo, con algunos puntos que se están cumpliendo y otros todavía en proceso. Sin embargo, pocos recuerdan ese trabajo.
Entre las misiones de ese documento, aparecen ser proveedores confiables y trabajar por condiciones sociales que hagan al desarrollo del productor.
Re reconoce que “falta una mirada integral para alcanzar metas comunes”.
“Vivir (sólo) de la yerba, no es posible. No somos el ombligo del mundo. Y al mismo tiempo, hay que defender una producción que le genera a Misiones, a precios actuales, ingresos por cerca de ocho mil millones de pesos. El tabaco es un tercio de eso”, argumenta.  El presidente del INYM admite que la ley sancionada en 2002 puede revisarse, pero
“La idea del oro verde no es del todo buena. No es petróleo. Ya no estamos solos en el mundo. Hace unos años, en un Congreso de Brasil sobre la yerba mate se planteó que hoy es una commodity y que se globalizó. Varios países plantan y compiten por precios. En Chile, la yerba de Brasil entra más barata que la nuestra y es una competencia agresiva. Es decir, el mercado también fija el precio”.
Por eso, insiste en que es necesario posicionar a la producción yerbatera como una alimenticia, con los mejores estándares de calidad. Pero, advierte, “eso no necesariamente paga más”.
“Para el futuro, es necesario que el colono tenga mayor productividad y defienda el precio asociado en cooperativas”, proyecta. Y alienta. “Es necesario incorporar tecnología y crear nuevos productos a base de la yerba mate. Hay mercados potenciales en bebidas, energizantes, cosmética y hasta en la salud”, explica. “Pero hay que animarse a experimentar e invertir”, pide.
“La publicidad tácita de tener a Messi, Dybala, Ronaldo, Antoine Griezmann, el Papa, Obama o Xi Jinping es invalorable y hay que saber aprovecharlo. Pero entre todos”, sentencia.


No es el único que plantea la necesidad de una concertación. Juan José Szychoski sostiene que la clave del futuro pasa por dejar de lado las ambiciones sectoriales. “De otro modo, las crisis va a ser cada vez peor. Con la modificación del código alimentario, estamos yendo a un producto de mejor calidad, que aumenta lentamente el consumo local e internacional. Pero trabajando juntos podemos encontrar un mercado mayor en el que el único límite es el mundo. Pero lamentablemente caemos en la pelea del día a día”, reflexiona.

Para Szychoski, el pedido de 13,50 pesos para la hoja verde era irracional “para el momento”, pero quizás en un par de meses, si la inflación sigue desbocada, puede ser justo. Pero no quiere decir que el productor no deba recibir un mejor precio, aclara, sino que al plantear precios sin justificaciones técnicas, lo que hace es dispararse hacia arriba los valores en la cadena productiva. “Cuando se comenzó a hablar de ese precio, los supermercados aumentaron para cubrirse y los molinos aumentaron su stock a precio más bajo. ¿Quién pierde?”, argumentó.  Según sus datos, la yerba aumentó en góndola a 120 pesos el kilo porque los supermercados se cubrieron de los 13,50 pesos eventuales, es decir, por expectativas que no se cumplieron, pero que perjudican al consumidor y, en última instancia, al mismo productor si caen las ventas. 

“Debemos ponernos de acuerdo en cosas básicas, no más trabajo en negro, mejorar calidad, nos faltan controles, muchos y buenos. Con eso, tenemos las dos puntas de la cadena solucionadas”, indica.
El candidato a gobernador del Frente Popular, Agrario y Social, Isaac Lenguaza, discrepa con el precio laudado y asegura que los 13,50 pesos eran razonables. “Dos pesos menos es una barbaridad que mata al sector”, cuestiona.
El abogado coincide en que hay que eliminar la unanimidad para fijar el precio en el INYM y sostiene que es necesario un estudio de costos más objetivo, con intervención del Estado provincial. “Después se respetar y controlar. Por eso insistimos en rápida puesta en funcionamiento del Mercado Concentrador para asegurar el precio fijado y si es necesario, que suba el precio en góndola”, sentencia.
El delegado de Agricultura Familiar de la Nación, Jerónimo Lagier, también quiere que el INYM fije el precio de salida de molino porque “la competencia entre marcas por el mercado hace que el precio a salida de molino sea mas bajo. Esto origina el “planchar” el precio”. Considera que si no hay cartelización, toda la cadena puede mejorar su situación.

El precio actual es razonable, implica un 67 por ciento de incremento interanual. Pero es probable que a fin de mayo los secaderos y molinos estén pagando incluso por encima de ese precio, porque hay poca yerba en stock (canchada), entonces van a salir a pagar por encima del valor oficial”, dijo Lagier, miembro de la Asociacion Rural de la Yerba Argentina (ARYA).

Desde la chacra, Cristian Klingbeil, es la nueva camada de la histórica Apam (Asociación de Productores Agrícolas de Misiones) plantea otra revolución para pensar en la yerba de las futuras generaciones. “Hay que eliminar los agroquímicos e ir hacia una producción orgánica, como está haciendo el té, que consigue insertarse en mercados más exclusivos y caros. También plantea que hay que asistir a los pequeños productores, pero con mejor genética y conocimiento para que se puedan equiparar a los más grandes. “No es lo mismo el tratamiento de un secadero al productor de menos de cinco hectáreas que al resto”, explica.
“Hay que buscar darle valor agregado a la yerba tradicional. Hay que buscar nuevos mercados y productos y que la política escuche más a los productores que conocemos lo que pasa en la chacra. El productor tiene miedo a la diversificación porque ya está quemado con planes que no llegan a nada. Quienes tienen yerbales de baja productividad, apenas sobreviven con bajos precios. Por eso debemos ir hacia una producción de mayor densidad, orgánica, que genera mayor valor agregado y se puede cobrar más, al mismo tiempo que protege el ambiente. que todos debemos cuidar”, culmina.

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Agricultura laudó a gusto de la Industria: 11,55 pesos el kilo de hoja verde

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El laudo de la secretaría de Agricultura terminó siendo al gusto del paladar de la Industria: 11,55 pesos por el kilo de hoja verde, dos menos que los exigidos por el sector productivo y uno menos que el promedio esperado como solución salomónica a una disputa en la que la inflación golpea por igual arriba y abajo. 
Pero Guillermo Bernaudo inclinó la balanza hacia arriba y fijó un precio que se había escuchado con fuerza el viernes de la semana pasada y encendido todas las alarmas en las chacras. Los productores se reunirán ahora en asamblea en San Pedro y analizarán una nueva protesta, ya que consideran que el nuevo valor está lejos de cubrir costos disparados por la inflación y el combustible, que volvió a aumentar 7,6 por ciento en promedio en las últimas horas. En promedio, el aumento autorizado por la Nación es de 37,5 por ciento para la hoja verde y mismo porcentaje para la canchada, lo que significa un 53,9 por ciento anualizado. 

Nuevos valores: 11,50 pesos la hoja verde

 43,89 el kilo de canchada

El precio también deja un sabor amargo en el Gobierno provincial, que buscaba una solución intermedia: “Hasta 12,50 podíamos aceptar como precio para esta cosecha. Pero menos que eso es responsabilidad exclusiva de la Nación”, señalaron funcionarios provincial. Los dirigentes de Cambiemos en Misiones también habían intentado congraciarse con los productores y hasta el fin de semana rezaban por un precio redondeado en 12 pesos. 

La diferencia de precios no es apenas un capricho. Cada centavo equivale a millones de pesos que dejan de ingresar a las chacras. Si el kilo de hoja verde se fijaba en 12.50 pesos, equivalía a un ingreso de 7500 millones para los productores. El 11,55 final reduce esa ecuación a 6.900 millones.

Lo curioso es Bernaudo había prometido tener en cuenta el aumento del precio en la góndola, donde un kilo de yerba vale en promedio 150 pesos, con lo que cubriría incluso el 13,50 pedido por los productores, según los cálculos de la Provincia. 

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Novedosa promoción de Piporé en supermercados de Posadas y Mar del Plata

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Piporé realizó esta semana una novedosa promoción para una empresa yerbatera: degustación de mate.
La degustación se ofreció a los clientes de una serie de supermercados en Posadas, Mar del Plata y Balcarce, a quienes se les dio la posibilidad de probar cualquiera de las dos marcas de Piporé (clásica y Sublime) en un mate descartable, que consiste en un vaso de papel con bombilla de plástico.
Las degustaciones de mate son bastante novedosas como promoción. En general, las firmas yerbateras suelen optar repartir pequeños paquetes con muestras gratis de sus marcas para que los consumidores prueben.
Piporé apuesta así a ganar nuevos clientes en el competitivo mercado de la yerba, donde el consumidor en general suele ser “fiel” a una marca. Para que cambie, es importante que pueda tener la oportunidad de probar algo distinto a lo que está acostumbrado.
Esta promoción se llevó a cabo el fin de semana largo por el Carnaval en los supermercados de California de Posadas y también en dos importantes supermercados de Mar del Plata, uno de la cadena Carrefour y otro de Disco. Además, está presente en otro supermercado de la cadena francesa de la localidad bonaerense de Balcarce.
“Tuvimos muy buena recepción en estos primeros días”, comentó a Economis, Silvio Leguía, gerente comercial de Piporé. “Esta experiencia ya la probamos en varias ciudades del país y vamos a seguir a lo largo del año”, explicó Leguía.
Iniciativa para crecer
La Cooperativa de Productores de Santo Pipó -la yerbatera que más creció en el 2018 tomando las 10 más grandes-, sigue así demostrando su vocación e iniciativa para ganar nuevos consumidores. Por ejemplo: Hace un par de semanas la yerbatera fue protagonista en la gira del presidente Macri por la India. Piporé tiene allí una oficina comercial desde el año pasado y apuesta también a crecer en el país que en poco tiempo más, dicen, desplazará a China como el más poblado del mundo.

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Ranking yerbatero: Piporé y Urrutia, los grandes ganadores de un año en el que Las Marías sigue siendo líder y Playadito acorta distancias

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La Cooperativa de Productores de Santo Pipó y SANESA, de la familia Urrutia, resultaron las dos empresas yerbateras que más se destacaron en el 2018 por su crecimiento en el mercado interno. Mientras que las correntinas Las Marías y Cooperativa Liebig, continúan siendo las dos principales en ventas.
Economis accedió al ranking de ventas al mercado interno que elabora el INYM, a partir del dato de kilos despachados a la salida de molino.
A pesar de la crisis, el 2018 fue un año relativamente bueno para el mercado de la yerba mate, con una leve mejora de las ventas respecto al 2017.
Y una noticia todavía mejor: la recuperación del precio final del principal producto de la economía misionera. En una Argentina donde la inflación no se detiene, el paquete de yerba simplemente estaba demasiado barato en relación a otros productos, tanto en las góndolas de Buenos Aires, Rosario, Córdoba como en un almacén remoto de la Puna. El año pasado por primera vez en mucho tiempo las empresas se animaron a pasar más al precio final, toda la suba de costos que padecen desde hace tiempo.
Esto es sin dudas una buena noticia para la economía misionera. Si bien como consumidores queremos pagar la yerba lo más barata posible, en el gana-pierde para la provincia, es preferible que ingrese más dinero porque millones de argentinos pagan más por cada paquete y no “subsidiar” a los porteños, cordobeses y santafecinos para que tomen mate barato.
Sanesa, la revelación
A continuación, vamos a analizar, empresa por empresa, cómo les fue a las principales 12 firmas del mercado yerbatero argentino. 
SANESA, la empresa de la familia Urrutia, sin dudas, fue la gran revelación del año pasado porque logró un crecimiento insólito para este negocio. Esta empresa lanzó una marca exclusiva para supermercados con un precio muy competitivo (Natura) y logró un crecimiento récord para una firma que si bien nunca fue del top-ten, está desde hace tiempo entre las 20 más grandes. A tal punto que su crecimiento la dejó a las puertas del exclusivo grupo de las 10 líderes.
Como ya se ha dicho en otras oportunidades, es importante destacar que el mercado yerbatero es tan competitivo y al mismo tiempo maduro, que una empresa del top-ten puede considerar que cerró un buen año si no crece en su cuota de mercado, pero tampoco pierde posiciones. Es decir, si conserva su puesto y mantiene su nivel de ventas, puede darse por satisfecha.
En tanto, lo de Piporé es la confirmación de un trabajo que arrancó hace un par de años, cuando la cooperativa reestructuró sus gerencias (administración, producción y comercialización) y encaró un plan para crecer en el mercado interno. Gerardo Vallejos reemplazó a Raúl Karabén como titular de Piporé para continuar y profundizar un trabajo que cuenta con el apoyo y consenso de todos los socios.

En el mismo año, Piporé batió récords de exportación y no da abasto con los pedidos que tiene del mercado externo, especialmente de Siria y Medio Oriente. No es casual que Piporé sea una de las firmas que acompañan al presidente Mauricio Macri a su gira por esa región, además de la India, un mercado con 600 millones de potenciales tomadores de la infusión.
La jugada audaz de Piporé fue el relanzamiento de la marca Sublime, una yerba con 18 meses de estacionamiento con la que empezó a disputar desde otro lugar el competitivo mercado de Buenos Aires y los grandes centros urbanos. Piporé es líder en la Patagonia. Si alguien entra en un supermercado de Bariloche o Neuquén, cuando llega a la sección yerba lo que predominan son los paquetitos rojos.
Las Marías sigue siendo líder, Playadito es segundo y acorta distancias y Rosamonte es tercero
Otras conclusiones que dejó el ranking yerbatero. Las Marías confirmó su lugar como la yerbatera número 1 del mercado, posición que ostenta desde hace más de cuatro décadas. Sin embargo, tuvo una baja en las ventas del 5 por ciento respecto al 2017. Desde Gobernador Virasoro se esperan novedades este año, en términos de producto, marketing y distribución, que le permitan recuperar el retroceso relativo de los últimos años.
Fueron años muy difíciles para las principales firmas del negocio yerbatero. El control de precios de Guillermo Moreno y después la feroz competencia por el mercado de los primeros dos años de Macri generaron una carga difícil para las más grandes empresas, obligadas siempre a abastecer al mercado. Ganando o perdiendo dinero.
Porque los números pueden o no cerrar, pero la gente se levanta cada mañana y toma mate igual. Y si el paquete no está en la góndola, el consumidor se va a otra marca sin demasiadas contemplaciones. Esto llevó a Las Marías y a Rosamonte a tomar una deuda significativa con el mercado financiero que, en tiempos de tasas de interés altas, se hace muy pesada y las obliga a distraer recursos que podrían utilizar para crecer.
Liebig, creció otra vez a tasas “chinas”
En ese contexto, otra cooperativa volvió a destacarse. La Cooperativa Liebig volvió a crecer a tasas “chinas” con un incremento de sus ventas del 11,2 por ciento respecto a 2017. Y completó su tercer año consecutivo como la segunda yerbatera del mercado, posición que consolida año a año. Playadito inaugurará este año su nuevo molino, una de las mayores inversiones de la industria yerbatera de los últimos tiempos. 
En rigor, más allá del rendimiento de Piporé y SANESA, Playadito es por tercer año consecutivo la gran ganadora del mercado yerbatero. A pesar que desde Liebig cultivan el perfil ultra bajo, quieran o no ya son un gigante al que todo el mundo mira para ver qué se trae entre manos.
En Apóstoles, la 3°, 4°, 5° y 10°
Ahí nomás de Liebig, pero del otro lado del arroyo Chimiray -ya en territorio misionero-, se encuentran la tercera, cuarta, quinta y décima yerbatera de la Argentina.
Rosamonte mantiene su lugar como la tercera yerbatera, aunque con una caída de casi 11 por ciento en sus ventas respecto al 2017. Otra de las líderes históricas, la firma de la familia Hreñuk enfrentó en los últimos tiempos desafíos parecidos a los de Las Marías.
En tanto, La Cachuera se mantuvo en el cuarto puesto con un leve crecimiento de casi 1 por ciento en sus ventas. La empresa que produce Amanda tiene al mando a la única mujer que destaca en el negocio yerbatero: Victoria Szychowski, nieta de Don Juan Szychowski, uno de los grandes pioneros del negocio. Por cierto, la principal marca de esta empresa también inspiró el nombre de otra de las nietas del extraordinario emprendedor y autodidacta de origen polaco.
Al igual que Piporé, La Cachuera tuvo un año récord en exportaciones. Piporé y Amanda son las dos principales exportadoras de yerba de la Argentina junto al Grupo Kabour.
En Apóstoles también está Yerbatera Misiones SRL, de la familia Puerta. Como se sabe, la empresa se encarga de producir a facón para Molinos Río de la Plata las marcas Nobleza Gaucha y Cruz de Malta. Es decir, las acciones de marketing, comercialización no son controladas por la empresa del actual embajador en España. De todas formas, cada vez más el éxito de una yerba arranca por su calidad y su elaboración. Yerbatera Misiones se mantuvo en el quinto puesto e incrementó sus ventas en casi 3 por ciento el año pasado.
En sexto lugar se ubicó la cordobesa CBSé, que es cada vez más misionera, ya que este año compró un cuarto secadero en Misiones y tiene su gran centro de acopio y elaboración en Santa Ana. CBSé se termina de producir y empaquetar en Frontera, una localidad de Santa Fe en el límite con la cordobesa San Francisco. Allí se mezcla el producto misionero con las hierbas serranas que vienen del Cuyo.
La firma de la familia Orquera tuvo un muy buen año con 9 por ciento de incremento de ventas. Meritorio, también, si se tiene en cuenta que cada vez más empresas le quieren “copar” el negocio de la yerba compuesta.
El octavo puesto fue para Llorente, de Oberá, que registró una baja de 16 por ciento en ventas. En tanto, la Cooperativa de Monte Carlo (yerba Aguantadora) se ubicó novena  y registró una mejora de 9 por ciento en sus ventas.
Por último, otra yerbatera de Apóstoles cierra el top ten. Romance de la familia Gerula, con un 3,33 por ciento de aumento de las ventas.
 

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