PLAYADITO

Andresito, la cooperativa que en silencio y desde lejos, está por meterse entre las diez yerbateras más grandes de la Argentina

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En el competitivo negocio yerbatero se suele hablar mucho de dos prestigiosas cooperativas que dan que hablar por su innovación y crecimiento. La correntina Liebig, que produce Playadito, y la misionera Piporé. No es para menos, son número dos y siete, respectivamente, de este mercado que controla el producto de consumo masivo más popular del país. Tampoco se puede dejar de mencionar a la Cooperativa de Montecarlo, que con su yerba Aguantadora está en el puesto nueve.
Sin embargo corriendo desde atrás, en forma muy silenciosa y radicada en el punto más remoto de la provincia, otra asociación de productores está a punto de meterse en el “top ten” de las empresas yerbateras. Se trata de la Cooperativa Yerbatera Andresito, que el año pasado quedó en el puesto once con un crecimiento de sus ventas del siete por ciento, considerada una “tasa china” en este mercado maduro.
Tenemos objetivos para los próximos años y queremos seguir creciendo”, dijo Héctor Hessler, su presidente, en una entrevista exclusiva con Economis.

Andresito es una cooperativa nuevísima para el negocio yerbatero, nació en agosto de 1983, apenas unos meses después del regreso de la Democracia al país, cuando Andresito daba sus primeros pasos como colonización y el pueblo más joven de Misiones por ese entonces. Liebig se fundó en 1926 y Piporé en 1930, igual que la Cooperativa Mixta de Montecarlo.
 

Haciendo patria en la punta de la Argentina
Fundada por productores misioneros que llegaron en muchos casos desde otros puntos de la provincia, aprovechando el loteo de tierras para poblar ese rincón remoto del país y hacer patria, recién en los años 90 empezaron a elaborar su marca propia: Andresito.
“A nosotros el costo de los fletes nos influye mucho más que a las yerbateras del Sur de la provincia o de Corrientes”, explicó Hessler, ilustrando lo que cuesta hacer un producto que luego termina en góndolas en Santa Fe o Buenos Aires, desde la punta de Misiones.
Uno de los méritos de Andresito fue, justamente, hacer de esa debilidad una fortaleza. Porque el gran argumento para crecer fue la extraordinaria calidad de las tierras propia de esa región de Misiones.
A eso le agregaron inversión en nuevos secaderos en los últimos años y una gran perseverancia. “Hicimos un trabajo de hormiga, apostando a la calidad”, explicó Hessler, quien tiene mandato como presidente hasta este mes.
La Cooperativa Andresito está integrada por 134 socios que en unas semanas elegirán el nuevo presidente, con mandato por un año. Hessler está por terminar su tercer ciclo. “Los socios decidirán, también elegimos el consejo de administración”, explicó el también productor junto a sus hermanos.
A continuación, reproducimos una parte del diálogo con este oriundo de Alem que llegó de muy joven junto a sus padres y hermanos en el año 1980, con el mismo objetivo que los demás: hacer una efectiva ocupación de una parte del suelo argentino intrusado por brasileños y paraguayos que se instalaban en forma ilegal aprovechando que ahí no había nada. Cuando Andresito era un rincón remoto y olvidado, donde no había absolutamente nada, ni caminos ni luz eléctrica.
¿Quién iba a decir que de un lugar así podía salir un producto de consumo masivo de élite?
Quizás por eso, Hessler deja entrever un profundo sentimiento de amor por la Argentina, cuando lo consultamos sobre cómo ve esta crisis económica.
“Como argentino, cuando mi padre estaba en vida, él siempre hablaba de las crisis que tiene Argentina, y decía que Argentina no se queda con la crisis. Argentina sale, porque tiene un pueblo muy patriota que defiende su patria”, explicó.
“Por ahí uno viene teniendo esperanza cada año, y a veces la esperanza desfallece, a veces te da lástima, es un país muy rico en todo sentido, porque tenemos diversidad, buenos campos, tenemos turismo, tenemos minería, petróleo, a veces uno piensa por qué nos va como nos va y si realmente es falencia de las administraciones, gobiernos de turno o tenemos demasiados presiones de países de fuera que no les interesa que Argentina crezca”, se explaya.
-Acaban de recibir un préstamo de la Provincia al 14% para levantar una parte de la cosecha, ¿cuánto les sirve esto?
-Es una ayuda importante, llega en un tiempo justo, como todos sabemos la situación económica está difícil complicada para acceder a crédito, porque acceder es fácil pero el tema es son las altas tasas de interés que nadie puede tomar, por más que quiera o lo necesite. De esa forma conseguimos por parte del IFAI fondos con muy buenas tasas es un apoyo muy importante para el sector de las cooperativas (N. de la R.: el IFAI le prestó a 20 cooperativas).
-Recibieron 5 millones, pero necesitan mucho más para levantar la cosecha.
-Bueno si vamos por lo que necesitamos, nosotros acopiamos 20 millones de kilos de hoja verde y necesitaríamos para cumplir al día con los socios solamente en materia primera más de 200 millones ($230 millones al precio oficial de $11,5/kilo), pero siempre es bienvenido cada peso, como decimos.
-¿Cómo cubren el resto?
-Nosotros nos manejamos con nuestra única entrada, que es la venta del paquete de yerba, lo que se venda en el mes se distribuye equitativamente a cada socio, el tema se complica cuando estamos en plena cosecha.  Porque lo que es servicio (tarefero, flete, etc.), quincenalmente hay que cumplir, y eso es efectivo, al personal no le podés decir te doy un cheque a 30 o 60 días.
-¿De dónde sacan las fondos?
-En la cosecha destinamos los fondos a servicio, al productor que trae la yerba le damos para pagar el costo de la cosecha, el flete. Y le pedimos al socio que en esos meses no haga compromiso y espere, pagamos desde agosto en adelante al socio, pero en los meses de la cosecha tratamos de solucionarle los problemas que se presentan.
-Hicieron lo necesario para sacarse a los bancos de encima en este momento…
Nosotros cuando vimos el panorama bastante complicado saneamos todo lo que es la deuda bancaria. Ahora mismo sólo tenemos un préstamo del Banco Nación que era en ese momento con una tasa baja a 5 años. Antes teníamos con el banco Macro y con el Nación, warrants. Pero lo saldamos el año pasado. Hoy nos prestan los bancos, pero no queremos tomar dinero con una tasa que debe rondar el 60%, es imposible.
-¿Cómo están en el mercado?
-Nosotros somos los undécimos, en los últimos años crecimos en ventas, incluso en 2018 crecimos más de lo que habíamos acopiado en hoja verde, estamos como marca impuesta.
-¿Hace mucho o en los últimos años?
-Por ahí no teníamos información de 3 o 4 años anteriores, pero sí de 2018, ahí podemos decir que estamos 11º.
-¿Cuánto hace que está como Presidente?
-Tres años, ahora tenemos en el mes de mayo asamblea y cada año se vuelven a elegir las nuevas autoridades, veremos lo que decidirá el asociado. En total son 134 socios. Si bien está cerrado, un socio le puede vender a un tercero la totalidad de sus cuotas societarias. Además, acopiamos yerba de productores que no son socios.
-¿En qué mercados venden su yerba? La mayoría de las yerbateras elige bien a qué centros urbanos abastecer.
-Nuestro fuerte es la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, Santa Fe, Rosario y Capital Federal, también, ahí estamos más con los mayoristas. Nosotros tenemos un coordinador de ventas que está basado en Luján (a 60 kilómetros de la Capital Federal) y a la vez, vendedores en diferentes lugares y representantes. Hacemos la entrega directa desde la cooperativa.
-¿Cómo ve los precios y la suba de costos?
-Si vamos a la materia prima, subió un 37,5 por ciento (la hoja verde, luego del laudo de Nación), eso también repercute en el costo de elaboración. El tema es todo lo que es insumo está aumentando dos veces por mes, el tema de flete, estamos en un lugar complicado por la distancia, nos influye mucho los fletes, más que las empresas que están en Corrientes. Estamos por ahí con un margen pequeño de ganancia, pero tenemos que estar en el mercado.
-¿Tienen objetivos de crecimiento?
-Sí, nuestro objetivo es seguir creciendo, invertimos mucho en la parte del establecimiento, hace unos años atrás reformamos todos los secaderos, depósitos, con maduración acelerada, pero es con calor, que no tiene nada que ver con las famosas cámaras y tratamos de mejorar cada día para sacar un producto más confiable y de mejor calidad.
-¿Cómo hicieron con poca publicidad tradicional para ser los número 11 del país?
-Nosotros lo que es publicidad por ahí invertimos poco, lo que si se venía haciendo es un trabajo de hormiga, a la vez manteniendo la calidad, para que el consumidor siempre reciba la misma calidad.
-¿La calidad es la nueva publicidad para crecer en este negocio? ¿Miran la evolución de la Cooperativa Liebig con Playadito a partir de esas premisas?
-Sí, yo creo que Playadito es un ejemplo de la perseverancia y con calidad, sin calidad no se crece.
-¿Cómo hicieron las cooperativas para ser competitivas en un rubro tan competitivo, valga la redundancia?
-Se puede, se puede competir, muchas veces es con un costo altísimo, en todo sentido, en lo económico, una cooperativa tiene que estar al día en todo lo que es la parte impositiva, tiene que facturar todo lo que es ingreso de hoja vede, de salida, por ahí en esa parte están un poco más perseguidas las cooperativas.
-¿Y también hay que tomar decisiones difíciles a nivel humano, para estar a la altura de las grandes empresas de este rubro?
-Sí, nosotros nos manejamos con un consejo y generalmente las responsabilidades recaen sobre el presidente, secretario y tesorero, que estamos todos los días. Una cooperativa no es una entidad de beneficencia. Los socios tienen derechos, pero también tienen obligaciones.

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¿Es David Bowie un paquete de yerba?

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A lo largo de una carrera de casi cinco décadas, David Bowie no sólo fue reconocido por ese talento musical inigualable que dio origen a canciones comoSpace Oddity, Ashes to ashes y The stars (are out tonight). También triunfó como actor de Hollywood ( Laberinto y El gran truco) y fue un innovador de la moda, con varios looks disruptivos que dejaron huella.
¿Qué tiene que ver todo esto con la yerba mate? En principio, nada, hasta que el usuario de Twitter @WilburyMax se le ocurrió comparar algunas de esas extravagantes prendas que el Duque Blanco vistió a lo largo de su carrera con distintos paquetes de este producto para preparar la infusión tan popular en la Argentina, Uruguay y Paraguay.

Bowie no es el primero que cae en estas comparaciones. En las últimas semanas, las redes sociales se han llenado de este tipo de hilos donde los atuendos de Lali Espósitoson equiparados a paquetes de galletitas o los de Cristina Kirchner con los que usa Daenerys Targaryen, el personaje de Emilia Clarke en Game of Thrones .

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¿Qué hacemos con la yerba mate?

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¿Qué hacemos con la yerba mate? El 2018 cerró con un récord de exportaciones y un consumo por el techo en el mercado interno. El último laudo de la Nación fue superior a la inflación acumulada en el año. Pero el productor sigue penando miserias y el sector industrial está a un peso o dos de diferencia de no poder cerrar un balance, con deudas acumuladas por 3.627 millones, 50 por ciento más que en 2017, como consecuencia de las tasas por las nubes para contener la inflación.
Parece eterna la pelea por el precio, pero este último acuerdo tuvo la particularidad de tener a los dos extremos de la cadena acosados por la suba de precios, que dispara los costos de producción y al mismo tiempo le pone techo al consumo con precios que pesan en bolsillos cada día más deprimidos.
¿Cómo salir de la coyuntura? ¿Cómo recuperar el esplendor del bautizado oro verde? Las respuestas son múltiples y este artículo de Economis no pretende darlas todas, sino generar nuevas preguntas y nuevos debates en un sector que tiene dos o tres elementos externos de riesgo: la yerba es hoy un incipiente commodity cuya producción se expande en Paraguay, Brasil y… en Kenia (a modo de prueba). Como toda commodity, compite por precio en un mercado global.
Como punto de partida, el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad -candidato a gobernador por la Renovación- sugiere, en tiempos de alta volatilidad financiera, establecer un mecanismo de actualización permanente de costos y precio, para eludir discusiones perennes sobre el valor de la materia primera y evitar que se paralice la actividad. Sería un mecanismo similar al índice de la construcción, que permite, mediante los valores de insumos, determinar un promedio que rige para toda la actividad. Despejado ese debate, se podrán sentar las bases para fortalecer al sector.
“No puede ser que vos tengas un precio anual fijo con una volatilidad cambiaria e inflacionaria del 50 por ciento. Obvio que eso se ajusta solo en las áreas superiores y las intermedias quedan relegadas, porque todas sus variables se ajustan a la base de precio”, argumenta Herrera Ahuad.
Un directivo de una de las principales firmas yerbateras tiene una idea revolucionaria en el contexto actual: fijar el precio en planta y dejar el resto de la cadena al libre mercado. ¿Por qué? “Porque el precio de la materia prima se fija teniendo en cuenta una producción de 2.496 kilos por hectárea y la mayoría hoy produce seis mil por hectárea. Un promedio ideal sería 4.875 kilos por hectárea. Menos que eso es ineficiente y a ese productor hay que asistirlo para que mejore su productividad, no subsidiarlo”, explica. Lo mismo sucede con los secaderos: el precio se fija tomando en cuenta una productividad de dos mil kilos por hora, cuando la mayoría está consiguiendo diez mil kilos/hora. Y eso eleva los costos, encareciendo el producto.
En el sector industrial consideran que sin una reforma impositiva de fondo, la situación seguirá siendo endeble en todo el sector, ya que hay mucha informalidad laboral -en la escala más baja se calcula que hay 4.500 tareferos en negro- e impositiva, en la más alta, ya que un productor con buenos rindes, queda atrapado rápidamente en el impuesto a las Ganancias y termina ganando menos que el que está más abajo en la escala. “No hay una solución sola. Hay que empezar a hacer cambios estructurales”.
El ministro del Agro, José Luis Garay está convencido de que el primer paso es transparentar toda la cadena. El Centro de Transacción Electrónico -como ocurre con el trigo o la soja- permitirá seguir las operaciones online y ahí termina el 90 por ciento de los problemas, sostiene Garay. También advierte que los representantes de cada sector sentados en el Instituto Nacional de la Yerba Mate, deben ser “genuinos”, es decir, elegidos por el voto directo para que voten en defensa de sus intereses, al mismo tiempo que se debe quitar la unanimidad en la definición del precio dentro del organismo. “Que sea por dos tercios o tres cuartos en un directorio de doce”, indica. “Con estas medidas se transparenta el mercado y se termina con la marginalidad, que perjudica al resto”, insiste. Para Garay, la transparencia en el sector y culminar el registro de productores, son pilares fundamentales para pensar en la yerba del futuro. El mapa de la yerba indica que hay 166.737 hectáreas, pero puede haber más no incorporadas.
El presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Alberto Re, deja varias definiciones. La primera, contundente, es que la yerba no nos salva”. Lo que quiere decir es que no se puede pensar a la yerba como si fuera la cosecha que esperanza al Gobierno nacional con la lluvia de dólares, sino como la parte de una chacra que debe producir otras cosas.
“Cuando digo que no podemos vivir solo de la yerba, digo que tenemos que analizar el tema yerbatero en un contexto de desarrollo industrial también de las otras actividades agrícolas y forestales”, insiste.
Re lamenta que parezca que el sector yerbatero siempre esté intentando apagar incendios, en lugar de proyectarse a futuro. Pero trae algunos elementos a la mesa. Hay un plan maestro, desarrollado en 2013, con una visión de largo plazo, con algunos puntos que se están cumpliendo y otros todavía en proceso. Sin embargo, pocos recuerdan ese trabajo.
Entre las misiones de ese documento, aparecen ser proveedores confiables y trabajar por condiciones sociales que hagan al desarrollo del productor.
Re reconoce que “falta una mirada integral para alcanzar metas comunes”.
“Vivir (sólo) de la yerba, no es posible. No somos el ombligo del mundo. Y al mismo tiempo, hay que defender una producción que le genera a Misiones, a precios actuales, ingresos por cerca de ocho mil millones de pesos. El tabaco es un tercio de eso”, argumenta.  El presidente del INYM admite que la ley sancionada en 2002 puede revisarse, pero
“La idea del oro verde no es del todo buena. No es petróleo. Ya no estamos solos en el mundo. Hace unos años, en un Congreso de Brasil sobre la yerba mate se planteó que hoy es una commodity y que se globalizó. Varios países plantan y compiten por precios. En Chile, la yerba de Brasil entra más barata que la nuestra y es una competencia agresiva. Es decir, el mercado también fija el precio”.
Por eso, insiste en que es necesario posicionar a la producción yerbatera como una alimenticia, con los mejores estándares de calidad. Pero, advierte, “eso no necesariamente paga más”.
“Para el futuro, es necesario que el colono tenga mayor productividad y defienda el precio asociado en cooperativas”, proyecta. Y alienta. “Es necesario incorporar tecnología y crear nuevos productos a base de la yerba mate. Hay mercados potenciales en bebidas, energizantes, cosmética y hasta en la salud”, explica. “Pero hay que animarse a experimentar e invertir”, pide.
“La publicidad tácita de tener a Messi, Dybala, Ronaldo, Antoine Griezmann, el Papa, Obama o Xi Jinping es invalorable y hay que saber aprovecharlo. Pero entre todos”, sentencia.


No es el único que plantea la necesidad de una concertación. Juan José Szychoski sostiene que la clave del futuro pasa por dejar de lado las ambiciones sectoriales. “De otro modo, las crisis va a ser cada vez peor. Con la modificación del código alimentario, estamos yendo a un producto de mejor calidad, que aumenta lentamente el consumo local e internacional. Pero trabajando juntos podemos encontrar un mercado mayor en el que el único límite es el mundo. Pero lamentablemente caemos en la pelea del día a día”, reflexiona.

Para Szychoski, el pedido de 13,50 pesos para la hoja verde era irracional “para el momento”, pero quizás en un par de meses, si la inflación sigue desbocada, puede ser justo. Pero no quiere decir que el productor no deba recibir un mejor precio, aclara, sino que al plantear precios sin justificaciones técnicas, lo que hace es dispararse hacia arriba los valores en la cadena productiva. “Cuando se comenzó a hablar de ese precio, los supermercados aumentaron para cubrirse y los molinos aumentaron su stock a precio más bajo. ¿Quién pierde?”, argumentó.  Según sus datos, la yerba aumentó en góndola a 120 pesos el kilo porque los supermercados se cubrieron de los 13,50 pesos eventuales, es decir, por expectativas que no se cumplieron, pero que perjudican al consumidor y, en última instancia, al mismo productor si caen las ventas. 

“Debemos ponernos de acuerdo en cosas básicas, no más trabajo en negro, mejorar calidad, nos faltan controles, muchos y buenos. Con eso, tenemos las dos puntas de la cadena solucionadas”, indica.
El candidato a gobernador del Frente Popular, Agrario y Social, Isaac Lenguaza, discrepa con el precio laudado y asegura que los 13,50 pesos eran razonables. “Dos pesos menos es una barbaridad que mata al sector”, cuestiona.
El abogado coincide en que hay que eliminar la unanimidad para fijar el precio en el INYM y sostiene que es necesario un estudio de costos más objetivo, con intervención del Estado provincial. “Después se respetar y controlar. Por eso insistimos en rápida puesta en funcionamiento del Mercado Concentrador para asegurar el precio fijado y si es necesario, que suba el precio en góndola”, sentencia.
El delegado de Agricultura Familiar de la Nación, Jerónimo Lagier, también quiere que el INYM fije el precio de salida de molino porque “la competencia entre marcas por el mercado hace que el precio a salida de molino sea mas bajo. Esto origina el “planchar” el precio”. Considera que si no hay cartelización, toda la cadena puede mejorar su situación.

El precio actual es razonable, implica un 67 por ciento de incremento interanual. Pero es probable que a fin de mayo los secaderos y molinos estén pagando incluso por encima de ese precio, porque hay poca yerba en stock (canchada), entonces van a salir a pagar por encima del valor oficial”, dijo Lagier, miembro de la Asociacion Rural de la Yerba Argentina (ARYA).

Desde la chacra, Cristian Klingbeil, es la nueva camada de la histórica Apam (Asociación de Productores Agrícolas de Misiones) plantea otra revolución para pensar en la yerba de las futuras generaciones. “Hay que eliminar los agroquímicos e ir hacia una producción orgánica, como está haciendo el té, que consigue insertarse en mercados más exclusivos y caros. También plantea que hay que asistir a los pequeños productores, pero con mejor genética y conocimiento para que se puedan equiparar a los más grandes. “No es lo mismo el tratamiento de un secadero al productor de menos de cinco hectáreas que al resto”, explica.
“Hay que buscar darle valor agregado a la yerba tradicional. Hay que buscar nuevos mercados y productos y que la política escuche más a los productores que conocemos lo que pasa en la chacra. El productor tiene miedo a la diversificación porque ya está quemado con planes que no llegan a nada. Quienes tienen yerbales de baja productividad, apenas sobreviven con bajos precios. Por eso debemos ir hacia una producción de mayor densidad, orgánica, que genera mayor valor agregado y se puede cobrar más, al mismo tiempo que protege el ambiente. que todos debemos cuidar”, culmina.

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Agricultura laudó a gusto de la Industria: 11,55 pesos el kilo de hoja verde

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El laudo de la secretaría de Agricultura terminó siendo al gusto del paladar de la Industria: 11,55 pesos por el kilo de hoja verde, dos menos que los exigidos por el sector productivo y uno menos que el promedio esperado como solución salomónica a una disputa en la que la inflación golpea por igual arriba y abajo. 
Pero Guillermo Bernaudo inclinó la balanza hacia arriba y fijó un precio que se había escuchado con fuerza el viernes de la semana pasada y encendido todas las alarmas en las chacras. Los productores se reunirán ahora en asamblea en San Pedro y analizarán una nueva protesta, ya que consideran que el nuevo valor está lejos de cubrir costos disparados por la inflación y el combustible, que volvió a aumentar 7,6 por ciento en promedio en las últimas horas. En promedio, el aumento autorizado por la Nación es de 37,5 por ciento para la hoja verde y mismo porcentaje para la canchada, lo que significa un 53,9 por ciento anualizado. 

Nuevos valores: 11,50 pesos la hoja verde

 43,89 el kilo de canchada

El precio también deja un sabor amargo en el Gobierno provincial, que buscaba una solución intermedia: “Hasta 12,50 podíamos aceptar como precio para esta cosecha. Pero menos que eso es responsabilidad exclusiva de la Nación”, señalaron funcionarios provincial. Los dirigentes de Cambiemos en Misiones también habían intentado congraciarse con los productores y hasta el fin de semana rezaban por un precio redondeado en 12 pesos. 

La diferencia de precios no es apenas un capricho. Cada centavo equivale a millones de pesos que dejan de ingresar a las chacras. Si el kilo de hoja verde se fijaba en 12.50 pesos, equivalía a un ingreso de 7500 millones para los productores. El 11,55 final reduce esa ecuación a 6.900 millones.

Lo curioso es Bernaudo había prometido tener en cuenta el aumento del precio en la góndola, donde un kilo de yerba vale en promedio 150 pesos, con lo que cubriría incluso el 13,50 pedido por los productores, según los cálculos de la Provincia. 

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Entrevista al funcionario que decidirá el precio de la yerba la semana próxima: “Vamos a contemplar el aumento del precio en góndola”

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El entrerriano Guillermo Bernaudo tiene en sus manos la importante responsabilidad de decidir el precio de la materia prima de la yerba mate en los próximos días.
Un número mágico del cual dependen los ingresos de miles de familias en la provincia de Misiones y norte de Corrientes para los próximos seis meses (abril-septiembre).
“Cuando hay laudo, nunca nadie queda conforme, lamentablemente no lo pudieron decidir en el INYM”, aventuró este ingeniero agrónomo, en diálogo telefónico con Economis desde ExpoAgro.
El Secretario de Agricultura tiene por segunda vez en su gestión, la responsabilidad de decidir por el precio de la yerba mate. En el mano a mano con este diario, dejó en claro que si fuera por él, preferiría que sean los eslabones de la cadena los que alcancen un consenso sobre el valor justo, que equilibre los costos y remuneración de tareferos y productores, con lo que puede pagar la industria.
También adelantó que cuando comuniquen el nuevo valor de la materia prima para abril-septiembre, van a lanzar algún mecanismo de subsidio de tasas o algo similar para aliviar la situación de los productores que tienen que descontar cheques con estas tasas de interés altas. “Eso es un costo muy alto”, explicó.
-¿Cuándo se va a conocer la decisión sobre el precio de la hoja verde y la yerba canchada?
-Tenemos hasta principios de abril, así que, prácticamente, hay 15 o 20 días, a partir del pedido formal del INYM de que no se llegó a un acuerdo. Vamos a resolverlo para fin de mes.
-¿Qué van a tener en cuenta para determinar los nuevos valores de la materia prima?
-El método del laudo está reglamentado, justificado técnicamente con información de la grilla de costos de la producción de la yerba. Y después, también se basa en las variaciones que haya tenido el precio del paquete de yerba mate en góndola. Entre esos datos se determina técnicamente el valor.
-El valor en góndola subió bastante, Guillermo.
-Sí, es cierto. Se ha recuperado bastante. Es un dato de la realidad.  Vamos a estudiar la medida objetiva de estos aumentos. Siempre es complejo medir el precio en góndola, por las promociones que lanzan permanentemente los supermercados, pero bueno, eso se hace técnicamente.
-¿Y qué me puede decir del incremento de los costos de la grilla?
-La grilla de costos tienen una suba importante, con ítems que aumentaron bastante como los combustibles. Estamos estudiándola, vamos a ir a la grilla pura, porque hay distintos valores que se manejan tanto desde la industria, como del sector de la producción primaria. Modificando el sistema de grilla, el porcentaje de rentabilidad. También somos conscientes que pesan mucho las tasas de interés actuales. Así que estamos pensando en anunciar, junto al laudo, algún mecanismo para aliviar las tasas, tanto para el productor como para la industria. No es lo mismo tomar un precio sin tener en cuenta las tasas. Cualquier variación en el tiempo del pago con estas tasas significa un descuento muy importante.
-¿Están pensando en un esquema de subsidios a la tasa como el que lanzó el INYM varias veces?
.Con el laudo esperamos poder anunciar algunas cosas. En la línea de lo que anunció el presidente Macri hace poco, de vincular descuentos de cheques en bancos. Aunque eso todavía no está del todo operativo en algunos sectores, son líneas que estamos trabajando para activar.
-¿Qué le parece el valor de $13,50 que están pidiendo los productores para el kilo de hoja verde? (Ese precio implicaría una suba del orden del 60% respecto del actual valor de $8,40).
-No quiero adelantar una opinión, hasta que no tengamos todos los datos técnicos. Lamentamos que no se haya podido llegar a un acuerdo en el INYM, porque obviamente cuando se lauda, nadie queda contento con ningún valor. No queremos que esto tenga un uso político, en los años impares siempre crece la posibilidad de laudo, no queremos que esto tenga un uso político. Vamos a usar el criterio más objetivo.
-¿Qué opinión tiene sobre la decisión de los representantes de la industria de no asistir a la tercera y última reunión en el INYM, aduciendo que no estaban dadas las garantías de seguridad por las protestas de los productores en la puerta del organismo?
-No quiero emitir un juicio sobre las posiciones individuales. Lo que sí comprendo es que se ha convertido en una forma de presión por parte de los productores. La presencia en el Inym, el acampe, hay antecedentes que han sido muy violentos, 2 o 3 años atrás, me parece que tenemos que ir como sociedad a la mesa de negociación, que sea sin presiones.
-Pero es legítimo que los productores se movilicen al INYM. El organismo también los representa, ¿no?
Hubo momentos cerca de la violencia, creo que lo más saludable es tomarse el tiempo de negociación que hagan falta. La forma de dirimir es el diálogo.
¿Qué pasó con la Mesa de Competitividad Yerbatera que tuvo debut y despedida en aquella reunión de comienzos del 2017?
-Es que el INYM ya tiene características de mesa de negociación, donde hay estructuras que tienen sustento legal no hay que superponer organizaciones. Probablemente quede pendiente con el INYM alguna negociación por algunos temas. Vamos a seguir trabajando la hoja de ruta yerbatera.
-Un comentario sobre cómo están las economías regionales…
No voy a decir que están florecientes, pero con la nueva relación de tipo de cambio más allá de las retenciones, hay economías regionales que tienen un respiro sin dudas. Lo más importante es bajar la tasa de interés para capital de trabajo, estamos trabajando sobre esto y esperamos tener respuestas pronto. El comercio exterior creció, también en el caso de la yerba. Y eso es una forma de traccionar. Estamos abriendo mercados y traccionando exportaciones.
-¿Qué le dicen sus amigos productores cuando va por La Paz (Entre Ríos)?
-Voy menos de lo que quisiera, porque los fines de semana me agarran trabajando. Hay reclamos pero también acompañan, porque ven un cambio institucional importante. Poder quejarse con los funcionarios, dialogar, es algo que había estado muy complicado para ellos antes, eso la gente lo percibe.

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