PLAYADITO

El “círculo rojo” yerbatero en Diputados: radiografía de un mercado que cruje entre el récord exportador y precios de “abandono”

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Por segunda vez desde la vigencia del DNU 70/23, el Congreso de la Nación se convirtió en el epicentro de una puja distributiva y conceptual que define el futuro del Nordeste Argentino (NEA). En un plenario mancomunado de las comisiones de Economía y Economías Regionales, presididas por Julia Strada y Luis Basterra (Unión por la Patria), la cadena de valor de la yerba mate expuso las tensiones estructurales de un sector que ensaya, por segunda vez en tres décadas, el laboratorio de la desregulación absoluta.

El debate legislativo desnudó una paradoja macroeconómica clásica de los mercados desregulados: un frente externo en franca expansión macro —con un crecimiento de las exportaciones que pasaron de USD 91 millones en 2023 a USD 117 millones en 2025— frente a una severa crisis de ingresos en el eslabón primario micro, caracterizada por precios de “abandono” y un deterioro del poder adquisitivo del productor que supera el 50% real respecto a finales de 2023.

El “Gold Standard” cooperativo defiende el libre mercado

El dato político y económico más disruptivo de la jornada no ocurrió en el recinto, sino a través de una pantalla de Zoom. Gustavo Quatrin, CEO de la Cooperativa Liebig (Playadito), rompió el histórico ostracismo de la gran industria —lo que en el sector se conoce informalmente como “hacer la del ñandú”— para plantar la postura del jugador número uno del mercado interno. Liebig, cabe recordar, desplazó el año pasado a Establecimiento Las Marías de un liderazgo de más de medio siglo, consolidándose como el estándar de oro del cooperativismo de gran escala.

Con la autoridad de quien timonea una estructura de 120 productores asociados y tres décadas de gestión ejecutiva, Quatrin ensayó una descarnada pero pragmática defensa del libre mercado: “Compartimos que el productor hoy no está mal, está muy mal. Los precios más bajos del mercado son precios de abandono, y los mejores perdieron contra finales del 2023 más del 50 por ciento. Pero dicho esto, entendemos que la solución está en el mercado y no en que el Estado nos indique a qué precio debemos vender o comprar”.

Para el ejecutivo, el actual hundimiento de los precios no es consecuencia directa de la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), sino de un ciclo recurrente de sobreoferta estructural. Según su análisis, los mecanismos de regulación de la Ley 25.564 distorsionaron los incentivos en los años de vacas gordas, estimulando una sobreplantación que hoy satura los secaderos. Citando de forma punzante a un colega jurista, sentenció que la ley de creación del INYM “no solo no respeta la Constitución, sino que no respeta ni la ley de gravedad”, advirtiendo que reintroducir controles solo agravaría la fase recesiva del ciclo productivo.

En una línea similar, Joaquín Comas, presidente de la Asociación de Productores Molineros de Corrientes y representante de Las Marías, se sumó al planteo de que el DNU 70/23 simplemente coincidió con el pico de la curva de oferta. Comas fue más allá en la flexibilización regulatoria y solicitó directamente la disolución total del INYM, acusando al organismo de haber actuado durante un cuarto de siglo como un escollo burocrático incapaz de abrir nuevos mercados internacionales.

Comas, reivindicó el DNU 70/23, al decir que “el decreto no produjo el problema que hay hoy, lo produjo simplemente la oferta y la demanda”. “Las cosas valen lo que la gente está dispuesta a pagarlas”, dijo y opinó: “No podemos estar pidiéndole a ‘papá Estado’ cuando me va mal, ‘emparéjame la cancha y poneme restricciones'”. Y sumó el DNU justo “coincidió con la sobreoferta”.

Para Comas, el INYM lo hizo fue “restringir, restringir y poner palos en la rueda a toda la cadena” y “en 25 años no abrió ni un solo mercado en el exterior”.

La microeconomía de la chacra: descapitalización y asimetría cambiaria

En la vereda opuesta, los representantes de la producción primaria y el cooperativismo de base tradujeron la desregulación en variables de subsistencia y costos de explotación. La pérdida de los precios sostén y la eliminación de la potestad del INYM para fijar valores mínimos obligatorios erosionaron la capacidad de negociación del eslabón más débil, donde el poder dominante del comprador determina las condiciones de pago.

Ángel Ozeñuk, referente de los productores autoconvocados de la zona norte de Misiones, expuso un indicador de rentabilidad primaria que ilustra la distorsión de los precios relativos en la economía real: Abril 2023 (Mercado regulado): El productor requería 1 kg de hoja verde para adquirir dos litros de gasoil (Hoja verde a $400, Gasoil a $190/litro). Mayo 2026 (Mercado desregulado): El colono necesita entregar 11,5 kg de hoja verde para adquirir el mismo litro de gasoil.

Por su parte, Manfredo Seifert, vicepresidente de la Federación de Cooperativas y cuadro técnico de Coninagro, apeló a la memoria histórica del sector para refutar la teoría del derrame en mercados de competencia imperfecta. Seifert trazó un paralelismo directo con la desregulación de la década de 1990 bajo el esquema de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM):

“Nuevamente estamos sometidos al mismo experimento que nos va a llevar al mismo destino. Hoy ya hay indicadores muy preocupantes: no hay ningún modelo tecnológico en la producción primaria que muestre rentabilidad. Nos estamos descapitalizando brutalmente”, expresó. “La desregulación no generó un mercado más competitivo, sino más salvaje y concentrado”, enfatizó.

Por su parte, Ana Cubilla, Sindicato Único de Obreros Rurales de Misiones, advirtió: “Nos estamos yendo todos del país, nos estamos yendo a Brasil, donde conseguimos mejores condiciones laborales y mejores pagas. Los productores se pueden quedar sin trabajadores”.

En ese sentido, la representante de los trabajadores habló de “una problemática social muy fuerte” que se traduce en “una provincia deshabitada por culpa del bendito DNU, porque a partir del minuto cero de este DNU nos desregularon nuestras vidas, la vida de la mayoría de las familias misioneras. Trajeron la destrucción con este DNU 70/23”.

Luisa Fleitas, también productora yerbatera, aseguró: “En ningún momento el paquete de yerba en góndola bajó, no, se mantuvo y aumentó también. Hay yerbas que se consiguen a 1.000 pesos el kilo, pero ¿cuál es calidad de esa?”.

“Se está ahorrando un montón de dinero en el INYM, pero todavía nosotros los productores no lo vimos reflejado”, denunció y agregó que le gustaría que “el presidente (JavierMilei vaya y conozca nuestro territorio. Hicieron un DNU desde la base de la escritura, pero no sobre el territorio”. “Misiones no es viable para cambiar de un día para el otro de actividad. Nosotros defendemos nuestra identidad que es la yerba. Misiones se está viniendo abajo”, enfatizó.

La visión oficial: del “impuesto invisible” al récord exportador

Desde la perspectiva de la conducción del INYM, hoy alineada con los objetivos de desregulación de la administración central, el balance de los últimos 24 meses convalida el cambio de matriz económica. Rodrigo Correa, presidente del instituto, defendió la metamorfosis institucional del organismo, al que describió a su ingreso como una estructura sobredimensionada con un incremento del 40% de su planta de personal entre 2020 y 2023.

Correa sostuvo que la fijación de precios funcionaba históricamente como un arancel encubierto que encarecía los bienes de consumo masivo. Los datos esgrimidos por el titular del INYM para justificar la vigencia del nuevo esquema muestran una fuerte divergencia entre el comportamiento del mercado doméstico y el internacional:

Dinámica del Mercado Yerbatero (Período 2023 – 2025) según el INYM: Precio en Góndola: Contracción real del 46% en el precio promedio ponderado pagado por el consumidor final, lo que desde la óptica oficial representa la eliminación de una transferencia de recursos del consumidor a la ineficiencia de la cadena. Performance Exportadora: Las ventas externas pasaron a representar casi el 20% del volumen total comercializado, duplicando la media histórica del sector. Liderazgo Global: En 2025, Argentina recuperó el primer puesto como exportador mundial de yerba mate, desplazando a sus competidores regionales tras siete años de rezago.

Correa atacó lo que denominó “retórica populista del minifundio”, argumentando que las herramientas de control de precios de la última década operaron como un cepo estructural que mantuvo al 60% de las explotaciones de menos de 10 hectáreas atrapadas en unidades productivas económicamente inviables.

Para finalizar, el titular del INYM ratificó que “el Instituto no volverá a implementar mecanismos de fijación o control de precios que asfixien la innovación y perpetúen la ineficiencia”. “La desregulación no es una coyuntura, es el único camino probado hacia una industria yerbatera moderna, competitiva, exportadora y, fundamentalmente, independiente”, concluyó. 

El impacto sociodemográfico en las comunas agrarias

La discusión técnica y corporativa en el Congreso tuvo su correlato en las variables sociales del territorio. El debate evidenció que la caída del precio de la materia prima impacta de forma directa en las arcas de los municipios yerbateros y en los mercados laborales locales.

Hugo Humeniuk, intendente de Concepción de la Sierra —corazón de la zona productora de la zona sur de Misiones—, alertó sobre una fuerte contracción de la actividad comercial y un incremento exponencial en la demanda de asistencia social directa en las comunas. Según el jefe comunal, la pérdida del arbitraje del INYM está provocando una precarización de las condiciones laborales de los tareferos, revirtiendo dos décadas de avances en formalización laboral y erradicación del trabajo infantil.

La tensión social en el eslabón de la cosecha fue refrendada por Ana Cubilla, del Sindicato Único de Obreros Rurales de Misiones, quien denunció un incipiente proceso de migración laboral hacia el sur de Brasil en busca de mejores condiciones de contratación y asimetría cambiaria favorable. “Nos desregularon la vida”, sintetizó la dirigente, advirtiendo sobre el riesgo de un apagón de mano de obra para las futuras zafras.

El plenario de comisiones dejó en claro que la desregulación yerbatera no es un debate técnico saldado, sino un proceso abierto con ganadores y perdedores nítidos en el corto plazo: La gran industria y el superávit comercial consolidan un modelo de escala, alta competitividad externa y depuración de ineficiencias de stock. El eslabón primario y las economías de los municipios del interior asumen el costo del ajuste de precios relativos en un escenario de libre contratación, donde el precio de la hoja verde cotiza hoy muy por debajo de su costo de reposición.

El interrogante que flota en el sector es si el mercado logrará encontrar un punto de equilibrio genuino por vía de la exportación antes de que el tejido social del minifundio misionero sufra una transformación irreversible.

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Vicepresidente de Playadito avaló que “el INYM fije precios de referencia” para la yerba

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Orlando Stvass, vicepresidente de la cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, cuya principal marca comercial es Playadito, sorprendió al avalar que el Instituto Nacional de la Yerba Mate sugiera un precio de referencia, aunque no sea obligatoria, medida que fue rechazada por el resto de la industria y por el presidente del organismo, el libertario Rodrigo Correa. La voz de Stvass tiene peso específico: Playadito es hoy la yerba más vendida dentro de la Argentina. El ejecutivo planteó un diagnóstico crítico sobre la situación del mercado yerbatero: “la sobreoferta de materia prima y la debilidad del consumo están presionando a la baja los precios al productor y no se prevén mejoras en el corto plazo”.

En una entrevista radial en La Red Rural, el referente de la firma que comercializa la marca Playadito describió un escenario de cambio abrupto respecto a años anteriores. “Hoy el mercado está sobreofrecido y eso tira todo para atrás”, explicó, al tiempo que vinculó la situación con el aumento de plantaciones en Misiones y Corrientes y una demanda que no logró expandirse al mismo ritmo.

Comparto que el productor está en una situación difícil, pero la realidad de todo esto es que hubo una oferta enorme. En su momento, con el pleno auge que tuvo la yerba, con eso del ‘oro verde’, vinieron muchos inversores a la zona y muchas plantaciones nuevas”, señaló.

“Corrientes y Misiones plantaron cincuenta y cinco mil hectáreas nuevas, toda alta densidad, alta producción, y el mercado está sobreofrecido. Cuando el mercado está sobreofrecido genera esta situación“, apuntó.

La única solución hoy es que haya algún factor climático, que es lo que pasó anteriormente: hubo tres o cuatro años de sequía y eso fue lo que realmente cambió la situación. Ahí el productor tenía todo el poder para defender el precio”, advirtió.

El rol del INYM en un mercado tensionado

Stvass se refirió al funcionamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en medio de cuestionamientos de productores por la falta de regulación efectiva.

Según su visión, el organismo “es una herramienta fundamental” para ordenar el sector, aunque señaló que no logró cumplir plenamente su función de promoción y desarrollo del mercado. En particular, planteó que el instituto debe fijar precios de referencia y fortalecer la estadística y el control de producción, pero advirtió sobre las limitaciones de imponer valores en un contexto de exceso de oferta.

“No me metería en el tema de regular precio, porque el Instituto lo que tiene que fijar es un precio de referencia. Ahí es donde está la competencia del productor. No es bueno en ningún lado fijar un precio por ley. Porque si te falta materia prima, se paga sobre el precio que fija el Instituto. Y cuando sobra materia prima, hay todo un artilugio para no pagar ese precio. El Instituto tiene que cumplir sus funciones: marcar un precio de referencia, hacer la estadística, la promoción, el desarrollo y el control de producción”, describió.

El planteo introduce una tensión con el resto de la industria y la política económica del presidente Javier Milei, que a través del DNU 70/23 le quitó al INYM todas las facultades de regulación de precios y de producción.

Decime qué herramienta puede tener el gobierno nacional o provincial para solucionar un tema de sobreoferta. Nos gustaría que la soja valga 600 dólares, que el maíz valga 300 o 400 dólares, pero cuando tenés un commodity, el mercado te marca el piso y el techo. Yo entiendo a todos los productores, yo soy productor también y a mí me gustaría que la yerba valga por lo menos lo que cubra los costos de producción hoy, pero no se está dando por la sobreoferta”.

El eje del problema, de acuerdo al diagnóstico, es el incremento de la producción. Stvass indicó que se incorporaron unas 55.000 hectáreas nuevas en la región, lo que derivó en un excedente de materia prima.

Ese cambio de escenario generó: dificultades para absorber toda la cosecha (parte no se levantó el año pasado y ahora está sucediendo lo mismo en Misiones), presión a la baja sobre el precio pagado al productor y reducción de márgenes en toda la cadena.

En paralelo, la industria ajustó su estrategia. Según lo informado, se aplicaron bajas de entre 20% y 25% en precios de góndola en años recientes y se redujeron márgenes operativos para sostener la comercialización.

El consumo interno, sin embargo, “no bajó”, aunque se registró una absorción de stocks acumulados en mayoristas y supermercados, lo que también impactó en la dinámica del mercado.

Productores presionan, pero el mercado fija límites

El conflicto expone una puja interna dentro de la cadena yerbatera. Por un lado, productores -especialmente los no integrados- reclaman mejores precios. Por otro, las cooperativas y la industria advierten que el margen de maniobra es limitado.

Stvass, en su doble rol de productor e industrial, reconoció la situación social del sector, pero sostuvo que el problema excede la capacidad de intervención directa. “Cuando hay sobreoferta, el mercado marca el piso y el techo”, planteó.

El escenario descrito combina varios factores económicos: caída del precio de la materia prima. Incremento de costos operativos (energía, impuestos). Endeudamiento elevado en la industria.

Según el dirigente, gran parte de las industrias del sector enfrenta niveles altos de deuda, en un contexto donde anteriormente debían pagar precios elevados por la hoja verde para asegurar abastecimiento. “El productor tenía todo el poder y no te entregaba la materia prima si no pagabas de contado. “Después cambió la política nacional, se cortó la expectativa de suba permanente y los mayoristas empezaron a consumir el sobrestock que tenían. Eso generó una contracción de todo el mercado”, precisó.

Entre 2023 y 2025, las ventas en el mercado interno pasaron de 285,3 millones de kilos a 266,8 millones, lo que representa una caída acumulada del 7,1%. Sin embargo, en ese mismo período, la deuda bancaria de los principales molinos saltó de $100.170 millones a $153.580 millones, con un incremento del 53,5%

A esto se suma el impacto impositivo. Entre las medidas sugeridas, mencionó la necesidad de revisar tributos como Ingresos Brutos y el impuesto al cheque, además de avanzar en un fondo anticíclico para amortiguar crisis de sobreproducción.

Presión directa sobre Misiones y Corrientes

El núcleo del problema se concentra en Misiones y Corrientes, donde se expandió la superficie cultivada. La sobreoferta impacta de manera directa en las economías regionales, especialmente en pequeños productores que no están integrados a estructuras cooperativas o industriales.

En ese contexto, las cooperativas aparecen como actores con mayor capacidad de amortiguar la crisis, al capturar valor en toda la cadena productiva.

El corto plazo aparece condicionado por factores que no dependen exclusivamente de decisiones internas del sector. Stvass señaló dos posibles vías de ajuste: un evento climático que reduzca la producción, como ocurrió en años de sequía, o la apertura o consolidación de nuevos mercados de exportación.

También dejó abierta la necesidad de intervención estatal, aunque con herramientas indirectas, como alivio fiscal o instrumentos financieros.

Mientras tanto, el sector transita un período de reacomodamiento, con reuniones entre actores para sostener a los productores más afectados y evitar una salida masiva del sistema.

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Gustavo Quatrin, CEO de Playadito sobre el precio de la yerba: “Ni antes éramos ángeles ni ahora somos demonios”

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En la reunión de la mesa yerbatera realizada el 23 de abril en el Ministerio del Agro de Misiones, Gustavo Andrés Quatrin -gerente de la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, con su marca Playadito- no pasó desapercibido: es quien conduce la asociación con el rigor de una empresa que hoy lidera el mercado interno con 56,7 millones de kilos vendidos en 2025.

Tras la reunión habló con Economis y marcó un punto de inflexión en el tono del debate. “Somos conscientes de los bajos precios que hoy tiene la producción”, reconoció. “Sabemos que los precios están lejos de lo que hoy desearían los productores y no solo desean, sino que necesitan”.

Sin embargo, al mismo tiempo, defendió la posición de la industria que tiene otros problemas, asociados a los costos y la rentabilidad, “Podemos tener las mejores normativas, pero si no tenemos consumo, no podemos transformar absolutamente nada”, afirmó, en una definición que corre el foco desde la regulación hacia la dinámica del mercado.

Tras más de una década de precios altos, el sector enfrenta ahora un escenario inverso: mayor producción, aumento de stocks y presión a la baja en los valores de la hoja verde. El gerente explicó que el problema central es la sobreoferta acumulada tras años de expansión productiva. “Hay un potencial de producción que supera la demanda en un momento determinado y eso lleva a la situación de precios actual”, sostuvo.

Incluso con un aumento del 37% en las exportaciones, el sistema no logró absorber el excedente. “Los stocks no bajaron, sino que subieron ligeramente”, detalló. Esa afirmación desarma una de las expectativas del sector: que el crecimiento externo pudiera compensar la presión interna por los precios.

En ese contexto, el precio se convierte en la variable de ajuste. Y la explicación que ofrece Quatrin es directa: “Cualquier número superior a cero es mejor que no vender”. Esa dinámica, que antes jugaba a favor del productor -cuando retenía stock esperando mejores precios- ahora opera en sentido inverso.

El cambio coincide con el nuevo esquema del Gobierno nacional desde diciembre de 2023, que modificó las reglas del negocio yerbatero. Sin intervención directa en precios, el mercado quedó expuesto a su propia dinámica. El resultado: una competencia más agresiva y una pérdida de referencia para toda la cadena.

Una cadena tensionada desde adentro

El posicionamiento de Quatrin tiene un peso específico: proviene de una cooperativa que no solo lidera ventas, sino que articula con productores y secaderos desde hace más de 20 años. Por eso, su advertencia evita confrontaciones y apunta a sostener el entramado.

Lo peor que nos puede pasar es pelearnos entre productores y secaderos industriales”, señaló, en un intento por desactivar tensiones en un momento crítico. Los propios productores le reconocen que son la empresa que mejor paga por la yerba canchada a un precio de 1160 pesos el kilo, cuando las demás están pagando por debajo de los 900 pesos.

Sin embargo, también dejó en claro los límites de la industria para recomponer precios. Recordó que la empresa aplicó una baja del 20% cuando sus despachos cayeron “casi a la mitad” en abril de 2024, y que desde entonces no logró recuperar ese nivel de precios, aunque lidera el mercado.

Esa señal impacta en toda la cadena productiva. Si la empresa con mayor espalda financiera y volumen no logra trasladar mejoras, el resto del sector queda condicionado. En especial los productores primarios, que dependen directamente del precio de la hoja.

Aun así, anunció un movimiento reciente: “Hemos hecho un aumento de un 5% para la materia prima y acortamos en 30 días los plazos de pago”. Es un gesto que busca recomponer parcialmente el ingreso del productor, pero también funciona como test para medir la reacción del mercado.

Consumo estancado y exportaciones insuficientes

Otro eje central de su análisis fue el comportamiento del consumo. Quatrin lo definió como estructuralmente limitado: “La demanda es inelástica”. Es decir, aunque bajen los precios, el volumen consumido no crece de manera significativa.

En paralelo, el ingreso de productos importados con mayor precio en góndola agrega una distorsión adicional. No compiten directamente en formato, pero sí en percepción de valor, tensionando la lógica del mercado local.

El gerente, además, relativizó el impacto del mercado externo. “El crecimiento de las exportaciones no supera el 2% del total en cantidad (del volumen comercializado por su empresa”, explicó, pese a que la cooperativa exporta a más de 20 países.

Incluso en mercados grandes, como China, el desafío es cultural. “Lograr que el mundo incorpore una infusión nueva es una tarea compleja, de altísimo costo”, sostuvo. Explicó que desde la cooperativa están trabajando en ese mercado hace 10 años y aun así el volumen comercializado en el 2025 fue de 60 mil kilos y es solamente hoja, porque se exporta para infusionar con formato de tés.

Además, Quatrin fue claro al explicar que el aumento de exportaciones se explica en gran medida por la caída de los precios locales, que volvió competitiva a la yerba argentina en el exterior. Sin embargo, ese impulso no alcanza para absorber el excedente: los stocks que han acumulado las empresas no bajaron y eso sigue condicionando los valores.

Esa combinación -consumo interno estable y exportaciones limitadas- refuerza la presión sobre los precios locales y deja a la cadena sin una válvula de escape inmediata.

Quatrin deja entrever un cambio más profundo: el sector yerbatero atraviesa una transición donde las herramientas tradicionales ya no alcanzan y el mercado aún no encuentra equilibrio.

El gerente lo resumió con una frase que busca ordenar el debate sin personalizar responsabilidades: “Éramos los mismos cuando los precios eran espectaculares. Ni antes éramos ángeles ni ahora somos demonios”.

Esa lectura introduce una variable incómoda: el problema no responde a decisiones aisladas, sino a ciclos productivos y expectativas acumuladas.

Hacia adelante, la expectativa es moderada. “Esperemos que hayamos tocado los pisos de precio”, expresó. Pero la definición no es categórica. Dependerá de cómo evolucione la reposición, el nivel de stocks y la capacidad del mercado para absorber la producción.

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La yerba mate exportó más que nunca y Misiones lideró el comercio exterior

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El año 2025 quedará registrado como el mejor de la historia para las exportaciones argentinas de yerba mate, tanto en volumen como en facturación. De acuerdo con el ranking oficial de exportaciones por marca, correspondiente al período enero–diciembre, el sector exportó 60.011.180 kilos, por un valor total de 116,34 millones de dólares, con un precio promedio de 1.938,64 dólares por tonelada.

El gran ganador de 2025 fue Grupo Kabour, con planta industrial en Andresito, que lideró el ranking con 19.995.803 kilos exportados, equivalentes al 33,32 por ciento del total. En términos prácticos, uno de cada tres kilos de yerba mate exportados salió al mundo bajo esta marca, confirmando su rol como principal actor del negocio externo.

En segundo lugar se ubicó La Cachuera, con 17.281.988 kilos y una participación del 28,80 por ciento. La empresa misionera no solo sostuvo su volumen, sino que capitalizó el crecimiento del mercado internacional y se afirmó como el segundo gran beneficiario del año récord.

El podio lo completó Productores de Yerba Mate de Santo Pipó -Piporé-, con 8.317.039 kilos, que representaron el 13,86 por ciento del total. Su desempeño consolidó a la cooperativa como uno de los pilares estructurales del comercio exterior yerbatero.

En conjunto, estas tres firmas concentraron más del 76 por ciento de las exportaciones, dejando en evidencia que el año récord fue, sobre todo, un año récord para los líderes del sector.

El récord alcanzado en 2025 cobra mayor dimensión cuando se lo observa en perspectiva histórica. Entre 2019 y 2024, las exportaciones anuales de yerba mate se movieron en un rango relativamente estable, con 39.834.064 kilos en 2019, 42.905.743 kilos en 2020, una caída a 35.509.787 kilos en 2021, seguida por 40.304.006 kilos en 2022, 39.691.203 kilos en 2023 y un repunte a 44.019.308 kilos en 2024. Sobre esa base, el volumen exportado en 2025 rompe claramente el techo histórico y marca un salto estructural respecto de la dinámica de los últimos seis años, consolidando al mercado externo como el principal motor del sector en un contexto de fuertes tensiones internas en la cadena yerbatera.

El segundo escalón: crecimiento con menor captura del negocio

Un segundo grupo de empresas también logró expandir sus exportaciones, aunque muy lejos de los volúmenes de los grandes ganadores.

En este segmento se destacó Establecimiento Las Marías, con 5.145.638 kilos exportados (8,57 por ciento del total), consolidándose como el cuarto exportador del país y el principal jugador fuera del tridente líder.

Más atrás aparecen la Cooperativa Agrícola de la Colonia Liebig, con 1.174.480 kilos (1,96 por ciento), Establecimiento Santa Ana -CBSé-, con 1.052.190 kilos (1,75 por ciento), y Cordeiro y Cía. -Verdeflor-, con 973.700 kilos (1,62 por ciento). Todas ellas lograron insertarse en el año récord, pero con una porción acotada del negocio.

Completan este grupo Grupo Kassab, Hreñuk y CALO, cada una con volúmenes cercanos o levemente superiores al 1 por ciento del total, confirmando que, aun en un año excepcional, la distribución del crecimiento fue desigual.

Puesto Marca Cantidad (TN) Participación (%) FOB total (USD) FOB (%) Unitario (USD/TN)
1 GRUPO KABOUR 19.995,80 33,32 33.505.703,75 28,80 1.675,61
2 LA CACHUERA 17.281,98 28,80 32.112.532,20 27,60 1.857,15
3 PRODUCTORES DE YERBA MATE DE SANTO PIPÓ 8.317,39 13,86 17.773.705,01 15,28 2.136,93
4 ESTABLECIMIENTO LAS MARÍAS 5.145,63 8,57 9.986.269,82 8,58 1.940,73
5 COOP. AGRÍCOLA DE LA COLONIA LIEBIG 1.174,48 1,96 4.001.840,50 3,44 3.407,34
6 ESTABLECIMIENTO SANTA ANA 1.052,19 1,75 2.908.940,33 2,50 2.764,66
7 CORDEIRO Y CÍA 973,70 1,62 2.128.690,32 1,83 2.186,20
8 GRUPO KASSAB 868,85 1,45 1.196.423,30 1,03 1.377,02
9 HREÑUK 843,46 1,41 2.382.303,83 2,05 2.824,43
10 CALÓ 765,60 1,28 1.301.520,00 1,12 1.700,00

Una larga cola de exportadores marginales

El ranking muestra además una extensa nómina de marcas con volúmenes reducidos, muchas por debajo de las 500 toneladas anuales. Allí figuran empresas como Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo, Molinos Río de la Plata, Pontmarkt, Kraus, Sanesa, Establecimiento Bonafé, Yerbatera Misiones, Pindó, Cooperativa Yerbatera Andresito y otras firmas con participaciones inferiores al 1 por ciento. El ranking se cierra con Cafés La Virginia en el puesto 50, Porongo en el 54 y Café Cabrales.

Puesto Marca FOB total (USD) FOB (%) Cantidad (TN) Unitario (USD/TN)
1 GRUPO KABOUR 33.505.703,75 28,80 19.995,80 1.675,61
2 LA CACHUERA 32.112.532,20 27,60 17.281,98 1.857,15
3 PRODUCTORES DE YERBA MATE DE SANTO PIPÓ 17.773.705,01 15,28 8.317,39 2.136,93
4 ESTABLECIMIENTO LAS MARÍAS 9.986.269,82 8,58 5.145,63 1.940,73
5 COOP. AGRÍCOLA DE LA COLONIA LIEBIG 4.001.840,50 3,44 1.174,48 3.407,34
6 ESTABLECIMIENTO SANTA ANA 2.908.940,33 2,50 1.052,19 2.764,66
7 HREÑUK 2.382.303,83 2,05 843,46 2.824,43
8 CORDEIRO Y CÍA 2.128.690,32 1,83 973,70 2.186,20
9 CALÓ 1.301.520,00 1,12 765,60 1.700,00
10 GRUPO KASSAB 1.196.423,30 1,03 868,85 1.377,02

El ranking por valor revela un dato clave del año récord: algunas empresas, como Liebig, Santa Ana o Hreñuk, exportaron menos volumen que los líderes, pero lograron precios unitarios sensiblemente superiores al promedio, lo que refuerza la idea de que el negocio externo no solo se define por cantidad, sino también por estrategia comercial y posicionamiento en mercados de mayor valor agregado.

En el extremo inferior del listado aparecen operaciones puntuales, incluso por debajo de las 10 toneladas anuales, que completan el mapa exportador pero sin impacto significativo en el resultado global.

El año récord de exportaciones se produce en un marco institucional distinto al que rigió durante buena parte de las últimas dos décadas: con el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) sin herramientas efectivas para ordenar la oferta, limitar volúmenes o incidir en los tiempos de cosecha y secanza, el mercado queda más expuesto a la lógica de precios y poder de negociación de los actores con escala. En ese contexto, el récord exportador funciona como válvula de salida para la cadena, pero también tiende a profundizar la concentración: el crecimiento del comercio exterior aparece capturado, en su mayor parte, por los grandes jugadores con capacidad logística, financiera y comercial para sostener volumen, destinos y contratos, mientras los eslabones primarios atraviesan un escenario más frágil y volátil.

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Yerba: Playadito consolida su liderazgo y la desregulación acelera la concentración del mercado

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En el segundo año pleno de desregulación, el mercado argentino de la yerba mate dejó atrás cualquier ilusión de competencia equilibrada y avanzó hacia un modelo de concentración acelerada, donde unos pocos jugadores de gran escala capturan una porción creciente de un mercado que, al mismo tiempo, se está achicando.

Los datos oficiales de salida de molino entre enero y noviembre de 2025 muestran que el consumo interno anualizado ronda los 266 millones de kilos, lejos del récord de 285,3 millones de kilos de 2023. En ese contexto de demanda débil, la pelea ya no pasa por crecer, sino por quién sobrevive y quién queda fuera del juego.

Y es allí donde se produce el hecho más relevante del nuevo ciclo: Playadito, de la Cooperativa Liebig, dejó de ser una sorpresa y se convirtió en el nuevo eje del mercado. En once meses, la marca correntina despachó 52,3 millones de kilos, superando con claridad a Las Marías, que alcanzó 45,3 millones con su portafolio de Taragüi, Unión, La Merced, Mañanita y otras marcas. La diferencia, de más de 7 millones de kilos, equivale al tamaño completo de una empresa mediana y marca un quiebre histórico en una industria dominada durante décadas por el holding correntino.

Playadito logró aprovechar como nadie el nuevo régimen sin regulaciones, apoyada en tres ventajas estructurales: abastecimiento propio de hoja verde, espalda financiera y una política agresiva de precios y presencia en góndola. Así, por primera vez, el centro de gravedad del negocio yerbatero dejó de estar en una empresa privada y pasó a una cooperativa que opera, en los hechos, como una multinacional.

Las Marías, por su parte, sigue siendo un gigante -con más del 30 por ciento del mercado-, pero ya no es el líder indiscutido que fue durante décadas. La desregulación rompió un equilibrio histórico y abrió una nueva fase de competencia asimétrica.

Detrás de los dos colosos aparece un segundo anillo de empresas sólidas de este lado del Chimiray y donde se concentra la producción yerbatera. Santa Ana (CBSe) se consolidó como tercer jugador nacional con 22,9 millones de kilos, seguida por La Cachuera (Amanda) con 18,4 millones, Cordeiro (Verdeflor) con 14,3 millones y Hreñuk (Rosamonte) con 13,1 millones. Las misioneras son marcas fuertes y en volumen venden más que las correntinas, pese al liderazgo individual.

La evolución del ranking en los últimos años confirma que lo ocurrido en 2024 y 2025 no fue un accidente, sino el desenlace de un proceso que venía gestándose desde antes de la desregulación. En 2019, el mercado estaba claramente dominado por Las Marías, con Taragüi como marca líder indiscutida, mientras Playadito ocupaba una segunda línea, fuerte pero todavía subordinada. Rosamonte, Amanda, Cruz de Malta y Nobleza Gaucha conformaban el núcleo estable del “top five”, con cooperativas misioneras como Piporé, Aguantadora y Andresito disputando posiciones intermedias. 

Para 2023, último año pleno con regulación del INYM, ese equilibrio ya había empezado a resquebrajarse: Playadito había reducido sensiblemente la brecha con Las Marías, CBSe se consolidaba como una marca de fuerte crecimiento en nichos urbanos, mientras Rosamonte y Amanda mantenían volumen pero perdían participación relativa. El quiebre definitivo llegó en 2024, cuando Playadito le arrebató por primera vez el liderazgo a Las Marías, en un mercado que ya mostraba caída del consumo y mayor presión de precios. Al mismo tiempo, varias marcas misioneras -como Andresito, Piporé y Aguantadora– comenzaron a sentir con más fuerza el impacto de la guerra comercial y la pérdida de márgenes. Los datos de 2025 terminaron de sellar el cambio de era: Playadito amplió la distancia, Las Marías resignó centralidad, CBSe se afirmó como tercer jugador nacional y el resto del sistema quedó cada vez más fragmentado, con un pelotón de marcas medianas que pelea por sostener volumen en un mercado crecientemente concentrado.

Ranking yerbatero 2025 – Top 18
Mercado interno · salida de molino · Ene–Nov 2025
#152,3 M kg
Coop. Col. Liebig
Playadito
#245,3 M kg
Las Marías
Taragüi · Unión
#322,9 M kg
Santa Ana
CBSe
#418,4 M kg
La Cachuera
Amanda
#514,3 M kg
Cordeiro y Cía.
Verdeflor
#613,1 M kg
Hreñuk
Rosamonte
#710,2 M kg
Yerbatera Misiones
#88,5 M kg
Montecarlo
Aguantadora
#98,3 M kg
J. Llorente
La Tranquera
#106,2 M kg
Santo Pipó
Piporé
#116,0 M kg
Andresito
#125,9 M kg
Cachay
#135,3 M kg
Gerula
Romance
#144,4 M kg
Navar
#154,2 M kg
La Hoja
#163,9 M kg
Imhof
#173,4 M kg
Bonafé
#183,2 M kg
La Cumbrecita

El ranking de ventas por kilo refleja con crudeza esta nueva jerarquía. Playadito encabeza el mercado con 26,3 millones de kilos -la mitad del total-, seguido por Las Marías con 13,4 millones, y muy por detrás, La Cachuera, con 7,1 millones, Rosamonte, con 5,9 millones y Santa Ana con 5,2 millones

El resto del sistema está en un umbral que en el nuevo mercado desregulado marca la frontera entre competir y sobrevivir.

La mitad baja del ranking es donde se siente con mayor crudeza el impacto del nuevo modelo. Empresas que hasta hace pocos años se movían con comodidad en volúmenes de dos dígitos hoy operan con cifras que apenas alcanzan para sostener estructura, logística y financiamiento. Piporé mantiene casi el mismo volumen que en 2024, con 6,1 millones de kilos en total, mientras que Montecarlo supera los 8 millones de 2023 y hasta noviembre había alcanzado los 8,5 millones de kilos. La cooperativa Andresito, que llegó a 7,5 millones en 2023, ahora está apenas por encima de los seis millones. 

La Tranquera, Cachay, Gerula, Navar, Imhof, Bonafé o La Cumbrecita se reparten una porción cada vez menor del negocio, presionadas por costos crecientes y por la ofensiva comercial de los líderes.

La competencia que explica este reordenamiento no es solo industrial, sino también comercial y geográfica. La guerra de precios impulsada desde Corrientes, con Playadito y Las Marías empujando valores de góndola cada vez más agresivos para ganar volumen, desató una feroz batalla en todo el país. 

Frente a ese escenario, varias marcas de Misiones optaron por sostener precios para no destruir márgenes ni comprometer su estructura, aun a costa de resignar participación de mercado. En el nuevo capitalismo yerbatero, no todos pueden -ni quieren- competir en una carrera hacia abajo.

En paralelo al reordenamiento del mercado interno, la yerba mate vive un boom exportador sin precedentes. Entre enero y octubre de 2025, las exportaciones totalizaron 48,6 millones de kilos, lo que representa un crecimiento interanual del 31,7% frente al mismo período de 2024, cuando se habían exportado 36,9 millones de kilos, y marca un récord histórico para el sector. Más aún, ese volumen ya supera en un 10,5% todo lo exportado durante los doce meses de 2024, que habían sumado 43,8 millones de kilos. En un mercado interno que se contrae, el frente externo se convirtió así en una de las principales válvulas de escape para la industria, reforzando la ventaja competitiva de los grandes jugadores que cuentan con logística, certificaciones y estructura comercial para colocar volumen en el exterior.

La crisis del sector también tiene un rostro concreto. La cesación de pagos de la Cooperativa Andresito, una de las principales compradoras de hoja verde de Misiones y marca histórica del mercado interno, expuso de manera brutal los límites del modelo desregulado: sin precios de referencia ni financiamiento, incluso actores relevantes pueden quedar atrapados en una espiral de iliquidez que termina golpeando directamente a los productores.

El resultado del segundo año pleno de desregulación es inequívoco. Playadito y Las Marías concentran más del 40 por ciento del mercado, y los cinco principales jugadores explican cerca de dos tercios de todas las ventas. Cada punto que ganan los grandes equivale a varios que pierden los medianos y chicos. El mercado no desapareció, pero se volvió más duro, más concentrado y más exigente. La yerba mate entró así en una fase de capitalismo sin red, donde la marca, la escala y la caja pesan más que la tradición o el origen. Y en ese nuevo mapa, la disputa ya no es por crecer, sino por no quedar afuera.

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