poder adquisitivo

El Changuito Federal: cuánto cuesta la canasta en cada provincia y por qué el impacto es mayor en el norte

Compartí esta noticia !

El costo de la canasta mensual de alimentos y bebidas para una familia tipo volvió a mostrar en diciembre marcadas diferencias entre provincias, con subas relevantes en varias regiones y un impacto desigual sobre el poder adquisitivo. El relevamiento de la consultora Analytica confirma que, mientras la Patagonia concentra los changuitos más caros del país, el Nordeste enfrenta una mayor presión relativa sobre los ingresos, aun con precios más bajos. El dato vuelve a poner en foco la inflación, los precios relativos y la brecha regional en la Argentina.

Un changuito que sube distinto según la provincia

La canasta denominada “El Changuito Federal”, elaborada por la consultora Analytica, mide una selección de productos de supermercado representativos del consumo de la clase media en alimentos y bebidas. Está diseñada para reflejar una compra mensual típica de una familia compuesta por dos adultos y dos menores, utilizando exactamente los mismos productos, marcas y cantidades en todas las provincias para garantizar la comparabilidad interregional.

En diciembre, el costo del changuito registró los mayores incrementos mensuales en San Juan (+3,9%), Salta (+3,7%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (+3,5%). En el extremo opuesto, Formosa mostró una suba significativamente menor, de apenas +1,3%, muy por debajo del promedio del resto del país.

Al analizar las variaciones absolutas respecto del 28 de noviembre, los mayores aumentos en pesos se observaron en Misiones (+$46.037), San Juan (+$40.688) y Santa Cruz (+$39.218). En contraste, las subas más moderadas correspondieron a Catamarca (+$20.294), Córdoba (+$18.318) y Formosa (+$4.323).

Estos datos reflejan una dinámica inflacionaria heterogénea, con comportamientos de precios que difieren no solo entre regiones, sino también entre productos dentro de la misma canasta.

Carnes, galletitas y huevos: qué empujó los precios

Al interior de la canasta, el rubro carnes fue el principal impulsor de las subas. El asado encabezó los aumentos, con variaciones que oscilaron entre el 10% y el 15% según la provincia. La carne picada mostró incrementos más moderados, de entre el 4% y el 8%, aunque en Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego los aumentos alcanzaron alrededor del 16%.

En el caso de las galletitas de agua, que el mes previo habían mostrado bajas en varias jurisdicciones y estabilidad en otras, diciembre marcó un punto de inflexión: se registró un aumento generalizado de entre el 3% y el 6%, con la excepción de Santa Cruz, donde el alza llegó al 8,0%.

Por su parte, el precio de la docena de huevos se mantuvo mayormente estable a nivel nacional, con algunas excepciones puntuales: bajas en CABA (-3,1%), Conurbano bonaerense (-1,8%), Entre Ríos (-1,6%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (-0,8%), y un aumento en Chubut (+3,1%).

La combinación de estos movimientos confirma que la inflación en alimentos sigue mostrando comportamientos dispares, con productos clave que presionan de manera distinta según la región.

Patagonia versus NEA: precios, salarios y poder adquisitivo

El relevamiento de Analytica también expone con claridad la brecha regional en el costo del changuito. Santa Cruz lidera el ranking con la canasta más cara del país, con un valor de $890.350, seguida por Chubut ($876.576), Río Negro ($863.809), Tierra del Fuego ($860.986) y Neuquén ($840.602). Todas estas provincias pertenecen a la región patagónica.

En el otro extremo, las compras más económicas se registraron en Formosa ($783.302), el conurbano bonaerense ($795.370) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ($796.000).

Entre las causas que explican esta dispersión de precios aparece el distinto costo de vida entre regiones. La Patagonia, que concentra los changuitos más caros, coincide con ser la región con los salarios promedio más elevados. En particular, Santa Cruz, que registra la canasta más costosa, es también la segunda provincia con mayor salario promedio del sector privado registrado, solo por detrás de Neuquén.

Esta relación implica que los mayores costos están parcialmente compensados por remuneraciones más altas. De hecho, en la región patagónica, el costo promedio del changuito representa el 15,6% de la suma de dos salarios privados registrados promedio, apenas 0,1 puntos porcentuales más que el mes anterior.

La situación es distinta en el NEA. Allí, si bien los precios de la canasta son más bajos, los salarios también se ubican en niveles inferiores. El resultado es más desfavorable: el costo del changuito representa el 29,1% de la suma de dos salarios promedio del sector privado registrado, 1,1 puntos porcentuales más que el mes pasado. Este patrón es consistente con la Encuesta Nacional de los Hogares 2017/18, que ya mostraba que los hogares del norte del país destinan una mayor proporción de su gasto al consumo de alimentos y bebidas.

Un indicador clave para leer la economía cotidiana

Más allá de los valores puntuales, “El Changuito Federal” funciona como un termómetro de la economía real y del impacto de la inflación sobre los hogares. Las diferencias regionales, la incidencia de los alimentos básicos y la relación entre precios y salarios exponen las tensiones estructurales de la economía argentina: desigualdad territorial, problemas de precios relativos y una presión persistente sobre el poder adquisitivo.

La nota metodológica del informe subraya que, en todas las provincias, se releva el mismo producto idéntico en marca y cantidad, con consumos mensuales representativos. También aclara que el peso de las compras en supermercados varía según la región, un factor que puede incidir en la percepción y en el impacto efectivo de los precios sobre los hogares.

En ese marco, el changuito no solo mide cuánto cuesta llenar el carrito, sino también cuán lejos o cerca está cada región de sostener ese gasto con sus ingresos.

Compartí esta noticia !

Índice Big Mac: Argentina es el segundo país más caro del mundo en dólares

Compartí esta noticia !

El precio del Big Mac en Argentina volvió a encender alertas en el análisis económico internacional. Con un valor de US$ 7,37, el país se ubicó como el segundo más caro del mundo, solo detrás de Suiza, y por encima de economías desarrolladas como Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Noruega y Suecia. El dato, utilizado como referencia informal para comparar precios y poder adquisitivo entre países, vuelve a poner en agenda la persistencia de la inflación en dólares y el desalineamiento entre precios internos, ingresos y tipo de cambio.

Precios en dólares y atraso cambiario: una señal que se repite

El ranking internacional del Big Mac —basado en un producto estandarizado y comparable a nivel global— muestra que el precio del combo en Argentina se encuentra en niveles similares a los de países europeos de alto ingreso, pese a que el salario promedio local medido en dólares es sustancialmente más bajo.

Según el listado, Argentina quedó por encima de economías con mayor poder adquisitivo y estructuras de costos más elevadas, como Estados Unidos (US$ 5,79), Reino Unido (US$ 5,73), Italia (US$ 6,42), Noruega (US$ 6,67) y Suecia (US$ 5,67). Solo Suiza, con US$ 7,99, supera el precio argentino.

Este posicionamiento refuerza el diagnóstico de atraso cambiario, en tanto los precios internos, medidos en dólares, se mantienen elevados incluso en contextos de estabilidad del tipo de cambio. En términos prácticos, el indicador refleja que la economía local presenta bienes y servicios caros en moneda dura, sin una correspondencia equivalente en los niveles de ingresos.

Inflación en dólares: impacto sobre consumo y precios relativos

El ranking vuelve a instalar con fuerza el concepto de inflación en dólares, un fenómeno que se consolidó en los últimos años. A diferencia de la inflación medida en pesos, este indicador muestra cómo determinados bienes se encarecen también en términos internacionales, afectando la competitividad y el poder de compra.

Que Argentina figure en el segundo puesto global con un producto masivo y homogéneo como el Big Mac es una señal relevante: los precios internos se encuentran desalineados respecto de los ingresos y de los valores internacionales. Para el consumo, esto se traduce en mayores restricciones, mientras que para la economía en su conjunto expone dificultades para ordenar precios relativos, sostener demanda y recuperar competitividad.

El fenómeno no solo impacta en el consumo interno, sino que también condiciona sectores vinculados al turismo, los servicios y las actividades que compiten con precios internacionales, donde los costos en dólares resultan determinantes

El ranking global del Big Mac más caro

El listado ordena a los países según el precio final del Big Mac expresado en dólares. En ese esquema, Argentina aparece en una posición inusual para su nivel de ingresos:

  • 🇨🇭 Suiza: US$ 7,99
  • 🇦🇷 Argentina: US$ 7,37
  • 🇺🇾 Uruguay: US$ 6,91
  • 🇳🇴 Noruega: US$ 6,67
  • 🇮🇹 Italia: US$ 6,42
  • 🇨🇷 Costa Rica: US$ 5,90
  • 🇺🇸 Estados Unidos: US$ 5,79
  • 🇬🇧 Reino Unido: US$ 5,73
  • 🇸🇪 Suecia: US$ 5,67
  • 🇩🇰 Dinamarca: US$ 5,64

La comparación deja en evidencia que Argentina presenta precios en dólares propios de países con alto costo de vida, pero sin el respaldo de salarios equivalentes.

Señal de fondo y desafíos pendientes

Más allá de la curiosidad estadística, el ranking del Big Mac funciona como un termómetro de desequilibrios macroeconómicos. La persistencia de precios elevados en dólares erosiona el poder adquisitivo, limita el consumo y expone los límites de una economía que aún enfrenta dificultades para recomponer competitividad y normalizar su estructura de precios.

En ese sentido, el dato vuelve a poner en discusión el desafío central de la economía argentina: alinear precios, tipo de cambio e ingresos, en un contexto donde la inflación en dólares se convierte en un factor clave para explicar el freno del consumo y las tensiones sobre la actividad.

Compartí esta noticia !

Informe del IARAF: cuatro de seis sectores cerraron 2025 con ingresos reales negativos

Compartí esta noticia !

Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la mayoría de los ingresos reales registrados en la Argentina perdió poder adquisitivo, en un período que coincide con el inicio de la gestión de Javier Milei. Así lo revela un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), difundido por el economista Nadin Argañaraz, que muestra caídas reales en cuatro de los seis sectores analizados. Solo dos grupos lograron ganarle a la inflación: los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y los jubilados que cobran el haber mínimo sin bono.

El estudio cuantifica pérdidas y ganancias acumuladas en términos reales, expone diferencias significativas entre sectores públicos y privados y aporta un diagnóstico preciso sobre la evolución del poder adquisitivo en los primeros dos años del actual gobierno.

Pérdidas generalizadas: trabajadores y jubilados con bono, los más afectados

El informe de IARAF concluye que cuatro de los seis sectores con ingresos registrados terminaron 2025 con variaciones reales negativas respecto de noviembre de 2023. Entre los más golpeados aparecen los trabajadores públicos nacionales, los empleados del sector privado, los trabajadores públicos provinciales y los jubilados que perciben el haber mínimo más bono compensatorio.

En el caso de los asalariados del sector privado, el documento señala que “habrían finalizado el 2025 con una pérdida acumulada de poder adquisitivo equivalente al 80% del poder adquisitivo del mes de noviembre de 2023”. En términos concretos, esa merma equivale a 24 días del ingreso real de aquel mes.

Para los trabajadores públicos nacionales, la situación resulta aún más severa: la pérdida acumulada asciende a 7 ingresos reales de noviembre de 2023. El informe detalla que, aunque cobraron 25 salarios mensuales durante el período, esos ingresos equivalen en términos reales a 18 salarios de noviembre de 2023. En tanto, los trabajadores públicos provinciales cerraron 2025 con una pérdida acumulada de 2,8 salarios reales de referencia.

Los jubilados que cobran el haber mínimo más el bono tampoco lograron sostener su poder de compra. Según IARAF, este grupo perdió el equivalente a 1,4 ingresos reales de noviembre de 2023, reflejando el impacto de la inflación sobre una prestación que combina haber y refuerzos discrecionales.

En términos de pérdidas acumuladas, el informe subraya que los empleados públicos nacionales fueron el sector con mayor deterioro real, al resignar en 25 meses el equivalente a siete ingresos completos.

Los ganadores: AUH y jubilados sin bono le ganaron a la inflación

En contraste con el panorama general, el estudio identifica dos sectores con mejoras reales acumuladas. El primero es el de los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que se consolidó como el principal ganador del período.

Según el informe, quienes perciben la AUH finalizaron 2025 con un mayor poder adquisitivo acumulado equivalente a 21,3 ingresos reales de noviembre de 2023. En términos prácticos, esto implica que, en 25 meses de ingresos, obtuvieron un ingreso extra equivalente a 21 ingresos reales de aquel mes base, lo que se tradujo en un aumento del 85% del ingreso real acumulado en dos años.

El segundo grupo con resultado positivo fue el de los jubilados que cobran únicamente el haber mínimo, sin bono. Para este segmento, el cierre de 2025 significó un aumento real acumulado de 0,8 haberes de noviembre de 2023, un desempeño que el propio informe destaca como exactamente opuesto al de los trabajadores privados registrados.

Poder adquisitivo y clase media: un deterioro persistente

El análisis de IARAF también aborda la evolución del poder adquisitivo al cierre de 2025, con resultados que refuerzan la tendencia observada en los ingresos acumulados. De acuerdo con lo explicado por Argañaraz, los trabajadores privados registrados llegaron a diciembre de 2025 con un poder de compra casi 1% por debajo del nivel de noviembre de 2023.

Para los trabajadores públicos nacionales, la pérdida fue mucho más profunda: 33% de poder adquisitivo, aproximadamente, respecto del mismo mes de referencia. Los empleados públicos provinciales, tras una fuerte caída inicial, cerraron el período con una pérdida real del 6,5%. En tanto, los jubilados que cobran haber mínimo más bono finalizaron 2025 con una merma del 7,5% en su poder de compra.

Del lado positivo, los jubilados que perciben solo el haber mínimo registraron una suba real del 9,3%, mientras que los beneficiarios de la AUH duplicaron su poder adquisitivo frente a noviembre de 2023, consolidándose como el sector poblacional con mayor mejora real en los últimos dos años.

El informe concluye que esta dinámica se traduce en una clase media más empobrecida, con fuertes asimetrías entre sectores y con un esquema de ingresos donde las políticas de transferencias sociales explican buena parte de las mejoras relativas.

Compartí esta noticia !

Entre la crisis y la esperanza: seis de cada diez argentinos con problemas económicos, según Ipsos

Compartí esta noticia !

El 57% de los argentinos declara tener dificultades para llegar a fin de mes, una proporción muy superior al promedio regional del 43% y casi el doble que en países como México (33%). El dato surge del Ipsos Talk LATAM 2025, un estudio que analiza las tendencias que definirán el comportamiento del consumidor en América Latina durante 2026 y que expone con claridad las tensiones que atraviesan a la economía argentina: fragilidad en los ingresos, crisis de confianza y, al mismo tiempo, una expectativa persistente de mejora futura.

El relevamiento, presentado en Buenos Aires el 30 de diciembre de 2025, estuvo a cargo de María del Rosario Espinosa (Chief Client Officer – Ipsos Argentina), Marilina Socolovsky (Client Officer – Ipsos Argentina) y Martín Tanzariello (Marketing & Communications Manager – Ipsos Argentina). Desde múltiples investigaciones, el informe describe un escenario “complejo, lleno de tensiones y contrasentidos”, donde la restricción económica convive con un incipiente rebote del optimismo del consumidor.

Ingresos ajustados y una crisis que excede lo económico

El estudio de Ipsos confirma que el principal desafío del consumidor latinoamericano sigue siendo el factor económico. En Argentina, la dificultad para cubrir gastos mensuales se ubica 14 puntos por encima del promedio regional, lo que refleja un deterioro más profundo del poder adquisitivo y una mayor presión sobre los hogares.

Sin embargo, la crisis no se limita a lo financiero. El informe señala una crisis de confianza social: 6 de cada 10 latinoamericanos (60%) sienten que su sociedad “está rota”, mientras que la corrupción aparece como una de las principales preocupaciones, con especial intensidad en países como Perú y Brasil. Este clima de desconfianza institucional impacta de forma directa en las decisiones de consumo, ahorro y planificación a largo plazo.

El diagnóstico plantea un escenario regional desigual y fragmentado, donde amplios sectores de la población buscan referencias de estabilidad y previsibilidad en un contexto marcado por la incertidumbre.

Un consumidor dividido, exigente y en búsqueda de propósito

En medio de estas tensiones, el consumidor latinoamericano se percibe a sí mismo en un mundo que cambia demasiado rápido. 9 de cada 10 personas en la región (90%) consideran que la velocidad de los cambios es excesiva, una percepción que alimenta la nostalgia por el pasado y el deseo de mayor simplicidad.

Este estado de ánimo redefine también la relación con las empresas y las marcas. Según el informe, 8 de cada 10 consumidores latinoamericanos (82%) creen que una empresa puede ganar dinero y, al mismo tiempo, apoyar una buena causa, lo que eleva las expectativas sobre el rol social del sector privado. En este punto, el estudio identifica una demanda creciente de valor, coherencia y confianza, más allá del producto o el precio.

Para Ipsos, este comportamiento marca un quiebre: la decisión de compra deja de ser puramente racional o económica y se apoya cada vez más en valores, identificación y credibilidad.

Optimismo persistente y un rebote incipiente de la confianza en Argentina

A pesar del contexto adverso, el rasgo más distintivo del consumidor latinoamericano es el optimismo. El informe revela que 8 de cada 10 latinoamericanos (84%) creen que 2026 será un mejor año que 2025, una expectativa que actúa como motor de resiliencia en la región.

En el caso argentino, ese optimismo comenzó a reflejarse en los indicadores. El Índice Global de Confianza del Consumidor de Ipsos mostró en noviembre de 2025 un salto mensual de +6,5 puntos, llevando el índice a 46,9 puntos. Se trata del mayor aumento entre los 30 países medidos a nivel global, una señal relevante en un contexto de ajuste económico y caída del consumo.

No obstante, el nivel absoluto de confianza sigue siendo bajo. Con 46,9 puntos, Argentina se mantiene en el extremo inferior de América Latina, por debajo de Brasil (52,8), México (51,7) y Colombia (49,4). El país se ubica al mismo nivel que Perú (46,9) y solo supera a Chile (43,7), lo que muestra que el repunte aún no alcanza para consolidar un cambio estructural en el ánimo del consumidor.

Un cambio en marcha y un desafío para empresas y políticas públicas

El informe de Ipsos plantea que el aumento de la confianza en Argentina, aunque parcial, es una señal de cambio en la percepción social. En un país donde 6 de cada 10 personas no logran llegar cómodamente a fin de mes, el rebote del optimismo sugiere que las expectativas comienzan a despegarse del presente inmediato y a proyectarse hacia el futuro.

En este contexto, el desafío ya no pasa solo por diagnosticar al consumidor, sino por interpretar correctamente este cambio. Para las empresas, implica entender un mercado más selectivo, sensible al precio pero también al propósito. Para el sistema económico e institucional, supone enfrentar la paradoja central que describe Ipsos: una sociedad económicamente tensionada, pero psicológicamente dispuesta a creer en una mejora.

Compartí esta noticia !

Misiones sostiene el programa Ahora Pan y congela el precio del kilo hasta el 15 de febrero

Compartí esta noticia !

El Gobierno de Misiones resolvió mantener sin cambios el valor de referencia del programa Ahora Pan, que continuará con un precio máximo de $2.500 por kilo hasta el 15 de febrero de 2026. La decisión consolida una política de contención de precios sobre un alimento esencial, con impacto directo en el poder de compra de los hogares y en la estabilidad del mercado panadero provincial, en un contexto de alta sensibilidad inflacionaria a nivel nacional.

La medida implica la continuidad del programa sin actualización del tope vigente y establece una nueva instancia de revisión a partir de mediados de febrero, cuando se evaluarán nuevamente sus términos. De este modo, Misiones sostiene uno de los valores de referencia del kilo de pan más bajos del país, reforzando una estrategia de política económica con foco social y territorial.

Un ancla de precios para un alimento básico

El programa Ahora Pan se consolidó como una herramienta clave para garantizar el acceso al pan, un producto de consumo diario y alta incidencia en la canasta básica. La decisión de mantener el precio de referencia en $2.500 por kilo hasta el 15 de febrero de 2026 apunta a preservar la previsibilidad tanto para los consumidores como para los comercios adheridos, en un escenario donde los costos de insumos, energía y logística muestran volatilidad.

Desde el Ministerio de Hacienda provincial destacaron que Misiones se ubica entre las jurisdicciones con el precio del kilo de pan más bajo a nivel país, un dato que refuerza el impacto concreto del programa en términos de alivio al gasto de los hogares. En la práctica, la continuidad sin ajustes funciona como un amortiguador frente a la presión inflacionaria sobre alimentos esenciales.

Articulación público-privada y sostenibilidad del programa

El ministro de Hacienda subrayó el valor social y económico del programa y remarcó que su implementación y sostenimiento son resultado de un trabajo coordinado entre el sector público y el sector privado. En particular, resaltó el rol de las cámaras del sector panadero nucleadas en el Centro de Industriales Panaderos, con quienes el Gobierno provincial mantiene un diálogo permanente.

Ese esquema de articulación permite introducir ajustes operativos cuando es necesario, sin desnaturalizar el objetivo central del programa: fortalecer la capacidad de compra de los hogares y asegurar la accesibilidad de un producto de consumo masivo. La continuidad del Ahora Pan refleja, además, un equilibrio entre el sostenimiento de precios bonificados y la viabilidad económica de los establecimientos panaderos.

Impacto económico y expectativas hacia febrero

La prórroga del valor de referencia hasta febrero de 2026 tiene efectos directos sobre dos frentes. Por un lado, protege el ingreso real de miles de familias misioneras, especialmente en los segmentos de menores recursos. Por otro, aporta previsibilidad al sector panadero, que opera dentro de un esquema consensuado y con reglas claras.

La revisión prevista para el 15 de febrero de 2026 abre un nuevo punto de evaluación sobre costos, márgenes y condiciones macroeconómicas. Hasta entonces, el programa se mantiene como una de las principales herramientas provinciales de intervención focalizada en precios, con fuerte anclaje territorial y social.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin