poder adquisitivo

Los salarios volvieron a correr detrás de la inflación: en marzo subieron 3,4%

Compartí esta noticia !

El salario de los trabajadores argentinos volvió a mostrar en marzo una recuperación desigual. Según el último informe del INDEC, el índice de salarios registró una suba mensual de 3,4% y una variación interanual de 36,4%, acumulando un incremento de 8,6% respecto de diciembre de 2025. Sin embargo, detrás del promedio general se esconde una realidad fragmentada: el empleo privado formal volvió a quedar rezagado frente al sector público y, especialmente, frente al sector informal.

El dato más débil volvió a ser el del sector privado registrado, donde los salarios avanzaron apenas 2,1% en marzo, por debajo del índice general y también por debajo del sector público, que mostró una suba de 5,0%, y del sector privado no registrado, que trepó 4,7%. Esta diferencia revela que la recomposición salarial continúa siendo heterogénea y que la mejora promedio no alcanza a todos por igual.

En la comparación interanual, el panorama también expone fuertes contrastes. Mientras los salarios del sector privado registrado crecieron 27,5%, los del sector público avanzaron 29,6% y los del sector privado no registrado se dispararon 74,4%, reflejando en parte la fuerte nominalidad y el rezago previo de ese segmento. El índice total quedó en 36,4%, una cifra que todavía exige ser leída frente a la evolución inflacionaria para medir el verdadero poder adquisitivo.

En lo que va del año, el acumulado también muestra disparidades: el sector privado registrado suma apenas 5,9%, mientras que el sector público llega a 9,4% y el privado no registrado alcanza 14,3%. El total general, con 8,6%, refleja una mejora moderada, aunque insuficiente para consolidar una recuperación homogénea del ingreso real.

Dentro del sector público, el empleo nacional mostró en marzo una mejora mensual de 5,8%, con una suba interanual de 24,4%, mientras que el empleo público provincial avanzó 4,7% mensual y 31,8% interanual. Esto confirma que parte del impulso salarial reciente estuvo sostenido por actualizaciones en la administración pública más que por el dinamismo del sector privado formal.

El informe del INDEC vuelve a dejar una señal clara: la recomposición salarial existe, pero no es uniforme. El promedio mejora, pero la fotografía real muestra que quienes dependen del empleo privado formal siguen sintiendo con mayor fuerza el deterioro del poder adquisitivo, especialmente en un contexto donde el consumo aún no logra consolidar una recuperación sostenida.

Compartí esta noticia !

Récord de morosidad: uno de cada cuatro argentinos ya tiene deudas en atraso

Compartí esta noticia !

La morosidad de las familias argentinas alcanzó en febrero de 2026 un nuevo máximo histórico y expone con crudeza el deterioro del poder de pago de los hogares. Según un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis de Gestión (IAG) en base a datos del Banco Central de la República Argentina (Banco Central de la República Argentina), el 11,2% de los créditos de las familias presenta atrasos superiores a 90 días, el nivel más alto de toda la serie iniciada en 2010.

El dato no solo marca un récord absoluto, sino que confirma una tendencia persistente: ya son 17 meses consecutivos de suba en la morosidad familiar. Desde julio de 2025, este indicador rompe su propio techo mes tras mes, superando ampliamente el máximo previo de 5,1%, que había funcionado como techo histórico durante más de una década.

El deterioro golpea especialmente en los créditos personales, donde el 13,8% de las operaciones ya se encuentra en situación irregular. En tarjetas de crédito, la mora alcanza el 11,6%, mientras que en los créditos prendarios se ubica en 6,8%.

El fenómeno no se limita a los hogares. Las empresas también muestran señales de tensión financiera: la morosidad corporativa llegó al 2,9% en febrero y acumula 15 meses consecutivos de aumento, aunque todavía sin alcanzar niveles récord comparables con los de las familias.

Una crisis más profunda de lo que muestran los bancos

El informe advierte que la situación real de las personas es todavía más grave que la reflejada por los indicadores bancarios tradicionales.

El Banco Central mide la morosidad como el monto moroso sobre el total del crédito otorgado, una metodología útil para evaluar el riesgo sistémico del sistema financiero, pero que puede subestimar el drama cotidiano de los hogares.

Cuando se observa la cantidad de personas morosas —y no solo el peso monetario de sus deudas— el panorama se agrava de manera contundente: el 25,5% de las personas humanas del país tiene al menos una deuda en situación irregular, es decir, con atrasos de tres meses o más.

En cambio, la medición tradicional sobre montos muestra una mora total de 15,5%.

Récord de morosidad en Argentina

Febrero 2026 | Fuente: IAG en base a BCRA

Indicador Valor
Morosidad total de familias 11,2%
Créditos personales en mora 13,8%
Tarjetas de crédito en mora 11,6%
Créditos prendarios en mora 6,8%
Morosidad de empresas 2,9%
Deuda total en mora (por monto) 15,5%
Personas con al menos una deuda impaga 25,5%
Desde julio de 2025, la morosidad de las familias rompe récords todos los meses. La serie histórica comenzó en 2010 y nunca había superado el 5,1%.

La diferencia responde a un fenómeno claro: quienes deben montos más pequeños son hoy proporcionalmente más morosos que quienes arrastran deudas más grandes. Como esos pasivos pesan menos en el total de pesos adeudados, quedan parcialmente invisibilizados en la estadística clásica.

Esto significa que millones de personas enfrentan situaciones de asfixia financiera cotidiana —atrasos en cuotas, refinanciaciones forzadas, pagos mínimos o directamente incumplimientos— aunque su situación no impacte con igual fuerza en la contabilidad bancaria.

Consumo en tensión y deterioro del ingreso

El avance de la mora refleja la persistente fragilidad del ingreso real, especialmente en sectores medios y asalariados informales, que enfrentan aumentos acumulados en servicios, alimentos, tarifas y financiamiento, con salarios que no logran recomponerse al mismo ritmo.

La expansión del crédito al consumo durante 2024 y 2025 permitió sostener transitoriamente niveles de gasto, pero también dejó una estructura más expuesta a la suba del endeudamiento y a la incapacidad de cancelarlo.

El resultado es una economía donde crece el uso del financiamiento para sostener gastos corrientes y, al mismo tiempo, aumenta la imposibilidad de cumplir con esos compromisos.

La mora récord de febrero no solo es una señal de alerta para los bancos: es, sobre todo, una radiografía del deterioro social y financiero de las familias argentinas.

Compartí esta noticia !

Ingresos: hay argentinos que viven con sólo 8 dólares por día

Compartí esta noticia !

Mientras en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una persona dispone en promedio de 25 dólares por día, en provincias del norte argentino como La Rioja, Chaco o Formosa ese ingreso no llega a los 9 dólares diarios. La diferencia, superior a tres veces, refleja con crudeza la desigualdad territorial que persiste en el país y cómo el promedio nacional suele esconder realidades profundamente distintas.

Un informe de la consultora Focus Market reveló que el ingreso individual promedio en Argentina asciende a 671,08 dólares medido al tipo de cambio oficial. Esa cifra ubica al país por encima de Bolivia (607,81 dólares), Paraguay (598,40 dólares) y Brasil (620 dólares), aunque todavía lejos de Uruguay (1.273 dólares) y Chile (1.518 dólares). Sin embargo, el verdadero problema aparece cuando se observa cómo se distribuyen esos ingresos dentro del territorio argentino.

“El ingreso total individual refleja la totalidad de los recursos económicos que percibe una persona, independientemente de su origen. Sueldos, jubilaciones, rentas, transferencias sociales y otras percepciones monetarias conforman este indicador”, explicó Damián Di Pace, director de la consultora.

Según el relevamiento, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires encabeza el ranking con un ingreso per cápita familiar de 762,34 dólares mensuales, seguida por Tierra del Fuego con 635,52 dólares y Neuquén con 610,75 dólares. En el otro extremo aparecen La Rioja con 247,20 dólares, Chaco con 255,74 dólares y Formosa con 266,65 dólares. Esto implica que una persona en CABA percibe más del doble que alguien que vive en La Rioja.

Traducido a la vida cotidiana, la diferencia resulta todavía más evidente. En CABA, un día de trabajo permite comprar un kilo y tres cuartos de bifes, un kilo y medio de helado o catorce empanadas. En cambio, en La Rioja apenas alcanza para medio kilo de bifes, medio kilo de helado o cinco empanadas. En Chaco y Formosa el panorama es similar.

El informe también pone el foco en la brecha entre trabajadores formales e informales. En provincias como Santa Cruz, Chaco y San Luis, un trabajador informal percibe menos de la mitad de lo que gana uno formal. Santa Cruz presenta la mayor brecha del país con 67,3%, seguida por Chaco con 63,9% y San Luis con 62,7%. En contraste, Tierra del Fuego exhibe la menor diferencia con 31,6%, seguida por La Rioja con 42,5% y CABA con 42,6%.

Para Di Pace, estas desigualdades no son inevitables. “Reducir la informalidad laboral es una de las palancas más poderosas disponibles. Un trabajador que accede al sistema formal no solo mejora sus ingresos inmediatos, sino que construye derechos, previsibilidad y acceso al crédito”, sostuvo.

El especialista advirtió que mientras persistan diferencias de tres a uno en los ingresos diarios entre provincias y brechas superiores al 60% entre trabajadores formales e informales, cualquier discurso sobre recuperación económica seguirá siendo parcial. “Estabilidad, inversión y formalización son las tres condiciones necesarias para que el crecimiento se traduzca en mejoras reales y sostenidas para el conjunto de la población”, concluyó.

Compartí esta noticia !

Ventas en supermercados de Misiones cayeron 13,9% durante febrero

Compartí esta noticia !

En febrero de 2026, las ventas en los grandes supermercados a nivel nacional fueron por $2,21 billones y registraron un descenso real del 3,1% interanual; mientras que en comparación mensual desestacionalizada presentaron una muy leve recuperación de +0,3% respecto a enero.

En la provincia de Misiones, las ventas totalizaron $ 23.422 millones en febrero de 2026 y en relación con igual mes del 2025 mostraron una caída del 13,9% real, siendo la décima baja consecutiva y marcando el descenso más profundo desde diciembre de 2024.

Además, en el ranking de provincias, el retroceso misionero fue el más fuerte del país. Por grupos de artículos, todos presentaron caídas durante febrero: solamente uno, “Otros”, mostró bajas a un dígito (-6,3%), mientras que el resto lo hizo en doble dígito, siendo Verduras y Frutas (-15,6%), Limpieza y Perfumería (-16,8%) y Electrónico (-18,7%) los que exhibieron los descensos más profundos.

De esta forma, el acumulado del primer bimestre del año cerró para Misiones con ventas por $ 48.729 millones exhibieron una merma del 10,7% respecto a igual período de 2025, además de quedar por debajo también de los primeros bimestres del 2024 (-10,7%) y 2023 (-35,9%).

A nivel nacional, como se mencionó, la caída en las ventas de febrero fue del 3,1% interanual y en ese marco, solo cuatro provincias exhibieron incrementos lideradas por Neuquén (2,0%) y Formosa (+0,7%), mientras que en el extremo opuesto del ranking, Tucumán (-13,2%) y Misiones (-13,9%) mostraron los descensos más abruptos.

A nivel acumulado, el total nacional presenta una caída del 2,1%; siete provincias exhiben resultados positivos (Neuquén a la cabeza con +3,5% seguida por La Pampa con 1,5%) y el resto registra descensos, siendo los de Misiones (-10,7%) y Tucumán (-10,9%) los más bruscos.

Compartí esta noticia !

Las ventas en supermercados cayeron 3,1% interanual en febrero, según el INDEC

Compartí esta noticia !

El dato, que se conoció en las últimas horas, confirma que el principal termómetro del consumo interno aún no logra consolidar una recuperación sostenida, pese a una leve suba ce las ventas en supermercados del 0,3% respecto de enero. La dinámica abre un interrogante central para el Gobierno: ¿se trata de un piso a partir del cual recomponer, o de una meseta de consumo deprimido?

Un indicador clave bajo presión

El relevamiento del organismo estadístico ubica a los supermercados en el centro del análisis económico. No es un sector más: funciona como un indicador directo del nivel de ingreso disponible y del comportamiento cotidiano de los hogares.

La caída interanual del 3,1% refleja una contracción en términos reales frente a febrero de 2025. Aunque el leve repunte mensual del 0,3% sugiere cierta estabilidad en el corto plazo, no alcanza para revertir la tendencia general.

En términos políticos, el dato impacta de lleno en la narrativa oficial sobre la evolución de la economía. El consumo es una variable sensible, tanto por su peso en la actividad como por su traducción directa en percepción social.

Entre la estabilización y la fragilidad

El comportamiento mixto —caída anual y leve mejora mensual— muestra una economía que todavía no encuentra un punto de inflexión claro. La variación positiva frente a enero podría interpretarse como un freno en la caída, pero no como una recuperación consolidada.

El consumo en supermercados, además, tiene una característica particular: responde rápidamente a cambios en ingresos, precios y expectativas. Por eso, su evolución suele anticipar tensiones más amplias en la economía.

En este marco, el dato de febrero se inscribe en una secuencia donde el mercado interno continúa ajustándose. La mejora marginal no modifica el escenario de fondo.

Impacto en la dinámica económica y política

La persistencia de niveles bajos de consumo condiciona tanto al sector privado como a la gestión pública. Para las empresas, implica menor volumen de ventas y presión sobre márgenes. Para el Gobierno, representa un desafío en términos de legitimidad económica.

El consumo masivo no solo mide actividad: también define clima social. Una recuperación sostenida en este indicador suele ser clave para consolidar expectativas positivas, mientras que su debilidad prolongada puede erosionarlas.

En ese equilibrio, los datos del INDEC se convierten en una referencia central para la toma de decisiones, tanto en el plano económico como político.

El leve repunte mensual introduce una señal a seguir, pero todavía insuficiente para marcar un cambio de tendencia. La evolución de los próximos meses será determinante para evaluar si el consumo encuentra un piso o continúa en un proceso de ajuste.

Por ahora, el dato deja una certeza parcial: la estabilización no garantiza recuperación. Y en esa diferencia se juega buena parte del escenario económico inmediato.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin