poder adquisitivo

Entre la crisis y la esperanza: seis de cada diez argentinos con problemas económicos, según Ipsos

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El 57% de los argentinos declara tener dificultades para llegar a fin de mes, una proporción muy superior al promedio regional del 43% y casi el doble que en países como México (33%). El dato surge del Ipsos Talk LATAM 2025, un estudio que analiza las tendencias que definirán el comportamiento del consumidor en América Latina durante 2026 y que expone con claridad las tensiones que atraviesan a la economía argentina: fragilidad en los ingresos, crisis de confianza y, al mismo tiempo, una expectativa persistente de mejora futura.

El relevamiento, presentado en Buenos Aires el 30 de diciembre de 2025, estuvo a cargo de María del Rosario Espinosa (Chief Client Officer – Ipsos Argentina), Marilina Socolovsky (Client Officer – Ipsos Argentina) y Martín Tanzariello (Marketing & Communications Manager – Ipsos Argentina). Desde múltiples investigaciones, el informe describe un escenario “complejo, lleno de tensiones y contrasentidos”, donde la restricción económica convive con un incipiente rebote del optimismo del consumidor.

Ingresos ajustados y una crisis que excede lo económico

El estudio de Ipsos confirma que el principal desafío del consumidor latinoamericano sigue siendo el factor económico. En Argentina, la dificultad para cubrir gastos mensuales se ubica 14 puntos por encima del promedio regional, lo que refleja un deterioro más profundo del poder adquisitivo y una mayor presión sobre los hogares.

Sin embargo, la crisis no se limita a lo financiero. El informe señala una crisis de confianza social: 6 de cada 10 latinoamericanos (60%) sienten que su sociedad “está rota”, mientras que la corrupción aparece como una de las principales preocupaciones, con especial intensidad en países como Perú y Brasil. Este clima de desconfianza institucional impacta de forma directa en las decisiones de consumo, ahorro y planificación a largo plazo.

El diagnóstico plantea un escenario regional desigual y fragmentado, donde amplios sectores de la población buscan referencias de estabilidad y previsibilidad en un contexto marcado por la incertidumbre.

Un consumidor dividido, exigente y en búsqueda de propósito

En medio de estas tensiones, el consumidor latinoamericano se percibe a sí mismo en un mundo que cambia demasiado rápido. 9 de cada 10 personas en la región (90%) consideran que la velocidad de los cambios es excesiva, una percepción que alimenta la nostalgia por el pasado y el deseo de mayor simplicidad.

Este estado de ánimo redefine también la relación con las empresas y las marcas. Según el informe, 8 de cada 10 consumidores latinoamericanos (82%) creen que una empresa puede ganar dinero y, al mismo tiempo, apoyar una buena causa, lo que eleva las expectativas sobre el rol social del sector privado. En este punto, el estudio identifica una demanda creciente de valor, coherencia y confianza, más allá del producto o el precio.

Para Ipsos, este comportamiento marca un quiebre: la decisión de compra deja de ser puramente racional o económica y se apoya cada vez más en valores, identificación y credibilidad.

Optimismo persistente y un rebote incipiente de la confianza en Argentina

A pesar del contexto adverso, el rasgo más distintivo del consumidor latinoamericano es el optimismo. El informe revela que 8 de cada 10 latinoamericanos (84%) creen que 2026 será un mejor año que 2025, una expectativa que actúa como motor de resiliencia en la región.

En el caso argentino, ese optimismo comenzó a reflejarse en los indicadores. El Índice Global de Confianza del Consumidor de Ipsos mostró en noviembre de 2025 un salto mensual de +6,5 puntos, llevando el índice a 46,9 puntos. Se trata del mayor aumento entre los 30 países medidos a nivel global, una señal relevante en un contexto de ajuste económico y caída del consumo.

No obstante, el nivel absoluto de confianza sigue siendo bajo. Con 46,9 puntos, Argentina se mantiene en el extremo inferior de América Latina, por debajo de Brasil (52,8), México (51,7) y Colombia (49,4). El país se ubica al mismo nivel que Perú (46,9) y solo supera a Chile (43,7), lo que muestra que el repunte aún no alcanza para consolidar un cambio estructural en el ánimo del consumidor.

Un cambio en marcha y un desafío para empresas y políticas públicas

El informe de Ipsos plantea que el aumento de la confianza en Argentina, aunque parcial, es una señal de cambio en la percepción social. En un país donde 6 de cada 10 personas no logran llegar cómodamente a fin de mes, el rebote del optimismo sugiere que las expectativas comienzan a despegarse del presente inmediato y a proyectarse hacia el futuro.

En este contexto, el desafío ya no pasa solo por diagnosticar al consumidor, sino por interpretar correctamente este cambio. Para las empresas, implica entender un mercado más selectivo, sensible al precio pero también al propósito. Para el sistema económico e institucional, supone enfrentar la paradoja central que describe Ipsos: una sociedad económicamente tensionada, pero psicológicamente dispuesta a creer en una mejora.

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Misiones sostiene el programa Ahora Pan y congela el precio del kilo hasta el 15 de febrero

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El Gobierno de Misiones resolvió mantener sin cambios el valor de referencia del programa Ahora Pan, que continuará con un precio máximo de $2.500 por kilo hasta el 15 de febrero de 2026. La decisión consolida una política de contención de precios sobre un alimento esencial, con impacto directo en el poder de compra de los hogares y en la estabilidad del mercado panadero provincial, en un contexto de alta sensibilidad inflacionaria a nivel nacional.

La medida implica la continuidad del programa sin actualización del tope vigente y establece una nueva instancia de revisión a partir de mediados de febrero, cuando se evaluarán nuevamente sus términos. De este modo, Misiones sostiene uno de los valores de referencia del kilo de pan más bajos del país, reforzando una estrategia de política económica con foco social y territorial.

Un ancla de precios para un alimento básico

El programa Ahora Pan se consolidó como una herramienta clave para garantizar el acceso al pan, un producto de consumo diario y alta incidencia en la canasta básica. La decisión de mantener el precio de referencia en $2.500 por kilo hasta el 15 de febrero de 2026 apunta a preservar la previsibilidad tanto para los consumidores como para los comercios adheridos, en un escenario donde los costos de insumos, energía y logística muestran volatilidad.

Desde el Ministerio de Hacienda provincial destacaron que Misiones se ubica entre las jurisdicciones con el precio del kilo de pan más bajo a nivel país, un dato que refuerza el impacto concreto del programa en términos de alivio al gasto de los hogares. En la práctica, la continuidad sin ajustes funciona como un amortiguador frente a la presión inflacionaria sobre alimentos esenciales.

Articulación público-privada y sostenibilidad del programa

El ministro de Hacienda subrayó el valor social y económico del programa y remarcó que su implementación y sostenimiento son resultado de un trabajo coordinado entre el sector público y el sector privado. En particular, resaltó el rol de las cámaras del sector panadero nucleadas en el Centro de Industriales Panaderos, con quienes el Gobierno provincial mantiene un diálogo permanente.

Ese esquema de articulación permite introducir ajustes operativos cuando es necesario, sin desnaturalizar el objetivo central del programa: fortalecer la capacidad de compra de los hogares y asegurar la accesibilidad de un producto de consumo masivo. La continuidad del Ahora Pan refleja, además, un equilibrio entre el sostenimiento de precios bonificados y la viabilidad económica de los establecimientos panaderos.

Impacto económico y expectativas hacia febrero

La prórroga del valor de referencia hasta febrero de 2026 tiene efectos directos sobre dos frentes. Por un lado, protege el ingreso real de miles de familias misioneras, especialmente en los segmentos de menores recursos. Por otro, aporta previsibilidad al sector panadero, que opera dentro de un esquema consensuado y con reglas claras.

La revisión prevista para el 15 de febrero de 2026 abre un nuevo punto de evaluación sobre costos, márgenes y condiciones macroeconómicas. Hasta entonces, el programa se mantiene como una de las principales herramientas provinciales de intervención focalizada en precios, con fuerte anclaje territorial y social.

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El índice de salarios del INDEC superó a la inflación en octubre y acumula 33,7% en 2025

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Los salarios volvieron a ganarle a la inflación en octubre: el índice subió 2,5% y acumuló 33,7% en 2025

El índice de salarios que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) registró en octubre de 2025 un incremento mensual del 2,5%, superando levemente a la inflación del período, que fue del 2,3%. De esta manera, los ingresos laborales retomaron una dinámica de recuperación real en el corto plazo, aunque con fuertes diferencias entre sectores y con un desempeño que todavía muestra tensiones frente al nivel general de precios acumulado en el año.

En términos acumulados, los salarios crecieron 33,7% en los primeros diez meses de 2025, mientras que en la comparación interanual mostraron un avance del 43,1%, por encima de la inflación del período, que se ubicó en 31,3%. El dato refuerza la señal de mejora relativa del poder adquisitivo, especialmente traccionada por el sector informal, aunque con rezagos persistentes en el empleo público y en el sector privado registrado.

Una mejora heterogénea: el sector informal lideró la recuperación

El informe del INDEC correspondiente a octubre expone con claridad la disparidad entre los distintos segmentos del mercado laboral. El sector privado no registrado fue el único que logró superar con holgura la inflación mensual: los salarios informales subieron 4,2% en octubre, consolidándose como el principal motor del índice general.

En contraste, el sector privado registrado mostró un incremento mensual del 2,1%, mientras que el sector público avanzó apenas 1,9%. En este último caso, el aumento se explicó por una suba del 1,2% en el ámbito nacional y del 2,1% a nivel provincial, lo que evidencia una dinámica salarial más contenida en el empleo estatal.

La brecha se amplía al observar la variación interanual. En octubre de 2025, los salarios crecieron 43,1% respecto del mismo mes del año anterior, impulsados por un aumento del 113,2% en el sector privado no registrado, frente a subas del 30,5% en el sector privado registrado y del 31,9% en el sector público. Estos datos reflejan un proceso de recomposición más acelerado en los ingresos informales, aunque partiendo de niveles históricamente más bajos y con mayor volatilidad.

El acumulado del año y el desafío de sostener la recuperación real

En lo que va de 2025, los salarios acumularon una suba del 33,7%, como resultado de incrementos del 22,9% en el sector privado registrado, del 26,2% en el sector público y del 84,5% en el sector privado no registrado. El dato confirma que la mejora del promedio general está fuertemente influenciada por el desempeño del empleo informal, que explica una parte significativa de la variación total.

Sin embargo, el contexto macroeconómico introduce matices. Iván Cachanosky, de la Fundación Libertad y Progreso, advirtió que el dato positivo de octubre debe leerse con cautela: “Hay que tener en cuenta que en noviembre la inflación es 2,5%, con lo cual habrá que ver si los salarios de noviembre logran avanzar a una velocidad que supere a la inflación de noviembre. Si bien el dato es bueno, la inflación mensual en los últimos meses también fue alta; entonces está medio empardado el tema”.

El economista señaló además que el salario “empezó a recuperar rápido, pero quedó levemente por debajo del último techo relativo desde que asumió el Gobierno”, lo que sugiere que la recomposición del ingreso real aún enfrenta límites estructurales, especialmente en los sectores más formalizados de la economía.

Impacto económico y perspectivas

La evolución del índice de salarios tiene implicancias directas sobre el consumo interno, la recaudación tributaria y la negociación salarial en curso. La mejora del ingreso real, aunque moderada, podría aportar cierto sostén a la demanda, mientras que la heterogeneidad sectorial anticipa tensiones en paritarias y reclamos salariales diferenciados.

En el plano institucional, los datos del INDEC vuelven a poner en agenda el desafío de consolidar una recuperación salarial sostenible, en un contexto de inflación aún elevada y con un mercado laboral fragmentado. La clave hacia fin de año estará en si los salarios logran mantener una dinámica que no solo iguale, sino que supere de manera consistente al índice de precios, evitando que la mejora observada en octubre quede como un alivio transitorio.

salarios_12_25 INDEC by CristianMilciades

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Canasta Básica Alimentaria: el costo promedio subió a $155.264 y se multiplicó 16,9 veces en cuatro años

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La Canasta Básica Alimentaria se multiplicó 16,9 veces en cuatro años y en el tercer trimestre de 2025 alcanzó los $155.264

La Fundación COLSECOR informó que el costo promedio trimestral de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) para un adulto equivalente llegó a $155.264 en el tercer trimestre de 2025, lo que implica que su valor aumentó 16,9 veces respecto del mismo período de 2021.

El dato surge de la serie histórica levantada en 88 localidades de 10 provincias y se presenta como el primer informe trimestral del proyecto. Su importancia radica en que permite medir tendencias estructurales de los precios de alimentos esenciales en pequeñas y medianas comunidades del país.

Un incremento acumulado del 1.588% y fuertes disparidades interanuales

El documento detalla que entre julio, agosto y septiembre de 2025 el valor promedio de la CBA “alcanzó los $155.264 para un adulto equivalente” en las localidades relevadas. Esa cifra equivale a un aumento acumulado de 1.588% desde el tercer trimestre de 2021, lo que convierte a la canasta en 16,9 veces más cara que cuatro años atrás.

El análisis interanual del informe también muestra variaciones marcadas en la evolución de los precios:

  • 2021–2022: +80%
  • 2022–2023: +137%
  • 2023–2024: +221% (el mayor salto de la serie)
  • 2024–2025: +21%

Además, el informe compara la evolución de la CBA con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y concluye que ambos mantienen una trayectoria similar, aunque en 2025 se amplía la brecha “producto de un mayor aumento en los servicios que en los alimentos”.

El estudio también incorpora análisis en dólares: medida al tipo de cambio oficial, la CBA subió 26,4% desde 2021 y alcanzó su valor más alto en 2024, un 41% por encima del inicio de la serie.

Impacto social: caída del poder de compra y recomposición de precios por rubros

El informe identifica efectos económicos y sociales de largo plazo. Por un lado, expone que el salario mínimo, vital y móvil perdió poder adquisitivo todos los años de la serie: en 2025 cubrió “10 días menos de alimentación básica que en 2021”. El único año en el que el SMVM alcanzó para cubrir el mes completo fue 2021.

Por otro lado, la evolución por bloques alimentarios muestra comportamientos heterogéneos. La Fundación COLSECOR destaca que: El bloque de carne vacunaes el de mayor peso y el que más cambios tuvo”. Tras un “atraso relativo entre 2022 y 2024”, la carne “recuperó lo perdido en 2025”.

Las mayores variaciones interanuales por categoría fueron:

  • 2021–2022: Frutas y verduras (+145,4%)
  • 2022–2023: Cereales y legumbres (+299,1%)
  • 2023–2024: Productos lácteos (+256,2%)
  • 2024–2025: Carne vacuna (+62,7%)

El informe también compara la CBA de Fundación COLSECOR con otras jurisdicciones. Entre 2021 y 2025, las canastas de CABA y GBA aumentaron más que las de Tucumán, Mendoza y la propia Fundación COLSECOR: mientras la CBA de CABA se multiplicó 19 veces, las del interior lo hicieron cercanas a 17 veces.

En términos metodológicos, la entidad remarca que el relevamiento se realizó de manera simultánea en la primera semana de cada mes, siguiendo los criterios del INDEC para la definición de la canasta y las equivalencias de adulto equivalente. Participaron localidades de diez provincias, con cobertura en un solo comercio por localidad, replicando el criterio operativo del IPC para este tipo de estudios.

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Misiones mantiene el precio del pan a $2.500 hasta noviembre con el programa “Ahora Pan”

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El Gobierno de Misiones prorrogó hasta el 15 de noviembre el valor de referencia del kilo de pan, en el marco del programa “Ahora Pan”. La medida busca preservar el poder de compra de los hogares misioneros y mantener uno de los precios más bajos del país.

El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán, confirmó que el programa Ahora Pan continuará vigente con su precio máximo de referencia de $2.500 por kilo, al menos hasta el 15 de noviembre de 2025, fecha en la que se revisarán nuevamente sus condiciones.

La decisión, oficializada por el titular de Hacienda a través de sus redes sociales, se enmarca en la política provincial de sostenimiento del consumo básico mediante acuerdos con el Centro de Industriales Panaderos de Misiones, entidad que nuclea a las cámaras y comercios del rubro.

“Celebramos el compromiso de las cámaras del sector agrupadas en el Centro de Industriales Panaderos de Misiones, con quienes el Gobierno provincial viene sosteniendo un diálogo permanente”, expresó Safrán.

El programa busca fortalecer la capacidad de compra de los hogares misioneros, garantizando la accesibilidad de un producto esencial en la canasta familiar.

Gracias a este esquema, Misiones mantiene uno de los precios del pan más bajos del país, un diferencial que se sostiene desde hace varios años mediante la articulación entre el Estado provincial y el sector privado.

Política de precios y articulación público-privada

El programa Ahora Pan forma parte del conjunto de programas “Ahora” impulsados por el Gobierno de Misiones para estimular el consumo local, promover la formalización comercial y moderar el impacto inflacionario en productos esenciales.

A diferencia de políticas nacionales de control de precios con escasa continuidad, Misiones ha consolidado un modelo de acuerdos sectoriales voluntarios. En este caso, el Centro de Industriales Panaderos asume el compromiso de mantener los precios dentro del valor de referencia, mientras la Provincia acompaña con instrumentos de alivio fiscal y financiamiento productivo.

El objetivo, según Safrán, es “sostener los incentivos que permitan seguir aplicando las modificaciones necesarias para garantizar la continuidad del programa”, adaptando su estructura a los costos del sector y al contexto económico.

El listado actualizado de panaderías y comercios adheridos puede consultarse en la web oficial del programa: ahora.misiones.gob.ar.

Impacto social y económico

Desde su creación, Ahora Pan ha funcionado como una herramienta de anclaje inflacionario en la economía provincial. Al fijar un precio máximo consensuado y de cumplimiento verificable, el programa logra preservar el poder adquisitivo de los consumidores sin afectar la rentabilidad de las panaderías locales.

El mantenimiento del valor de $2.500 por kilo representa un acto de estabilidad en un contexto nacional de variación constante de precios de insumos básicos como la harina, el gas y la energía.

La continuidad de “Ahora Pan” hasta mediados de noviembre refuerza, además, la política provincial de acuerdos con sectores productivos y comerciales, que incluye otros programas como Ahora Misiones +21, Ahora Gas, Ahora Carne y Ahora Escolar, todos orientados a proteger el consumo interno y sostener la actividad económica local.

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