poder adquisitivo

Misiones tiene el changuito más barato del país: la canasta cayó casi $17 mil en enero

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La canasta Analytica -una selección de productos de supermercado que representa el consumo mensual típico de una familia tipo de clase media, compuesta por dos adultos y dos menores- volvió a mostrar fuertes diferencias regionales en enero. En ese mapa de precios, Misiones se ubicó como la provincia con el changuito más económico de la Argentina.

Con un valor total de $798.252, Misiones encabezó el ranking de menor costo, por debajo de La Rioja ($807.716) y Chaco ($808.958). Además, fue una de las pocas jurisdicciones donde la canasta registró una baja nominal respecto de diciembre, con una reducción de $16.849, el mayor descenso del país en términos absolutos.

Este comportamiento contrasta con lo ocurrido en otras provincias. En enero, los mayores aumentos mensuales del changuito se observaron en Chubut (+3,0%), Entre Ríos (+3,0%) y el interior de Buenos Aires (+2,9%). En el extremo opuesto, La Rioja (+1,1%) y Catamarca (+0,9%) mostraron las subas más moderadas.

Al interior de la canasta, algunos productos tuvieron incrementos generalizados en casi todo el país. El aceite de girasol aumentó entre 3% y 5% en la mayoría de las provincias, mientras que las hamburguesas registraron subas de entre 4% y 7%. En cambio, el precio de la docena de huevos se mantuvo estable en casi todo el territorio nacional, con excepción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde incluso bajó 1,3%.

El contraste regional sigue siendo marcado. Las canastas más caras se concentran en la Patagonia, encabezadas por Santa Cruz ($911.587), Chubut ($903.640) y Tierra del Fuego ($891.399). En esas provincias, los mayores precios están parcialmente compensados por salarios privados más elevados.

En el NEA, donde se ubica Misiones, ocurre lo contrario: los precios son más bajos, pero también lo son los ingresos. Aun así, el informe destaca una mejora relativa: el costo del changuito representa el 29,7% de la suma de dos salarios privados registrados promedio, lo que implica una mejora de 0,5 puntos porcentuales respecto del mes anterior. Este patrón es consistente con la evidencia histórica, que muestra que los hogares del norte argentino destinan una mayor proporción de su ingreso a alimentos y bebidas.

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Carne por las nubes: suben los precios, cae el consumo y la Nación prioriza exportar

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El precio de la carne vacuna volvió a subir en Argentina y profundiza un escenario crítico marcado por la caída del consumo y la ausencia de políticas nacionales orientadas a contener el impacto sobre los hogares. El nuevo aumento golpea con mayor fuerza a los sectores de ingresos medios y bajos, donde el acceso a uno de los alimentos centrales de la dieta argentina se vuelve cada vez más limitado.

En los primeros días de enero, la carne registró una suba cercana al 10%, a la que se sumó previamente un incremento del 25% en el pollo. La combinación de ambos ajustes intensificó la presión sobre el poder adquisitivo y el costo de vida familiar, en un contexto donde las decisiones oficiales continúan priorizando las exportaciones por sobre el abastecimiento interno.

Desde la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) advirtieron que, pese a los aumentos de precios, el consumo per cápita de carne vacuna se mantiene en niveles históricamente bajos. Según la entidad, esta dinámica refleja la pérdida sostenida del poder adquisitivo de las familias frente a una inflación persistente que sigue erosionando los ingresos reales.

El impacto se siente de forma inmediata en los mostradores. Comerciantes del sector señalan que el precio promedio del kilo de carne vacuna ronda los 14.000 pesos, con cortes que superan ampliamente ese valor. La escalada consolida una tendencia que restringe cada vez más el acceso al consumo cotidiano.

En paralelo, el Gobierno nacional confirmó la ampliación del cupo de exportación de carne vacuna a Estados Unidos tras la firma de un acuerdo comercial bilateral. A partir de una decisión adoptada por el presidente estadounidense Donald Trump, la cuota anual pasará de 20.000 a 100.000 toneladas, lo que habilita la salida de 80.000 toneladas adicionales al mercado externo.

Desde el Ejecutivo destacaron que la medida permitiría generar ingresos cercanos a los 800 millones de dólares para el sector agroexportador, según informó el canciller Pablo Quirno. Sin embargo, distintos especialistas y referentes de la cadena cárnica advirtieron que el impulso a las exportaciones se produce en un contexto de precios internos en alza y consumo deprimido.

A estas críticas se suman las advertencias de actores productivos que califican como “peligroso” el ingreso de carne estadounidense sin aranceles, contemplado en el acuerdo. Señalan que la falta de resguardos oficiales podría generar mayor presión sobre la producción local y agravar la situación del mercado interno.

El aumento de la carne se inscribe, además, en un escenario de aceleración general de la canasta básica. Un informe de la consultora LCG indicó que los precios de alimentos y bebidas volvieron a mostrar subas en la primera semana de febrero. Según la economista Florencia Iragui, la inflación mensual se ubicaría entre el 2,2% y el 2,3%, impulsada en gran parte por los precios regulados, entre ellos el gas, que registraría aumentos superiores al 15% tras la quita de subsidios.

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El Changuito Federal: cuánto cuesta la canasta en cada provincia y por qué el impacto es mayor en el norte

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El costo de la canasta mensual de alimentos y bebidas para una familia tipo volvió a mostrar en diciembre marcadas diferencias entre provincias, con subas relevantes en varias regiones y un impacto desigual sobre el poder adquisitivo. El relevamiento de la consultora Analytica confirma que, mientras la Patagonia concentra los changuitos más caros del país, el Nordeste enfrenta una mayor presión relativa sobre los ingresos, aun con precios más bajos. El dato vuelve a poner en foco la inflación, los precios relativos y la brecha regional en la Argentina.

Un changuito que sube distinto según la provincia

La canasta denominada “El Changuito Federal”, elaborada por la consultora Analytica, mide una selección de productos de supermercado representativos del consumo de la clase media en alimentos y bebidas. Está diseñada para reflejar una compra mensual típica de una familia compuesta por dos adultos y dos menores, utilizando exactamente los mismos productos, marcas y cantidades en todas las provincias para garantizar la comparabilidad interregional.

En diciembre, el costo del changuito registró los mayores incrementos mensuales en San Juan (+3,9%), Salta (+3,7%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (+3,5%). En el extremo opuesto, Formosa mostró una suba significativamente menor, de apenas +1,3%, muy por debajo del promedio del resto del país.

Al analizar las variaciones absolutas respecto del 28 de noviembre, los mayores aumentos en pesos se observaron en Misiones (+$46.037), San Juan (+$40.688) y Santa Cruz (+$39.218). En contraste, las subas más moderadas correspondieron a Catamarca (+$20.294), Córdoba (+$18.318) y Formosa (+$4.323).

Estos datos reflejan una dinámica inflacionaria heterogénea, con comportamientos de precios que difieren no solo entre regiones, sino también entre productos dentro de la misma canasta.

Carnes, galletitas y huevos: qué empujó los precios

Al interior de la canasta, el rubro carnes fue el principal impulsor de las subas. El asado encabezó los aumentos, con variaciones que oscilaron entre el 10% y el 15% según la provincia. La carne picada mostró incrementos más moderados, de entre el 4% y el 8%, aunque en Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego los aumentos alcanzaron alrededor del 16%.

En el caso de las galletitas de agua, que el mes previo habían mostrado bajas en varias jurisdicciones y estabilidad en otras, diciembre marcó un punto de inflexión: se registró un aumento generalizado de entre el 3% y el 6%, con la excepción de Santa Cruz, donde el alza llegó al 8,0%.

Por su parte, el precio de la docena de huevos se mantuvo mayormente estable a nivel nacional, con algunas excepciones puntuales: bajas en CABA (-3,1%), Conurbano bonaerense (-1,8%), Entre Ríos (-1,6%) y el interior de la provincia de Buenos Aires (-0,8%), y un aumento en Chubut (+3,1%).

La combinación de estos movimientos confirma que la inflación en alimentos sigue mostrando comportamientos dispares, con productos clave que presionan de manera distinta según la región.

Patagonia versus NEA: precios, salarios y poder adquisitivo

El relevamiento de Analytica también expone con claridad la brecha regional en el costo del changuito. Santa Cruz lidera el ranking con la canasta más cara del país, con un valor de $890.350, seguida por Chubut ($876.576), Río Negro ($863.809), Tierra del Fuego ($860.986) y Neuquén ($840.602). Todas estas provincias pertenecen a la región patagónica.

En el otro extremo, las compras más económicas se registraron en Formosa ($783.302), el conurbano bonaerense ($795.370) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ($796.000).

Entre las causas que explican esta dispersión de precios aparece el distinto costo de vida entre regiones. La Patagonia, que concentra los changuitos más caros, coincide con ser la región con los salarios promedio más elevados. En particular, Santa Cruz, que registra la canasta más costosa, es también la segunda provincia con mayor salario promedio del sector privado registrado, solo por detrás de Neuquén.

Esta relación implica que los mayores costos están parcialmente compensados por remuneraciones más altas. De hecho, en la región patagónica, el costo promedio del changuito representa el 15,6% de la suma de dos salarios privados registrados promedio, apenas 0,1 puntos porcentuales más que el mes anterior.

La situación es distinta en el NEA. Allí, si bien los precios de la canasta son más bajos, los salarios también se ubican en niveles inferiores. El resultado es más desfavorable: el costo del changuito representa el 29,1% de la suma de dos salarios promedio del sector privado registrado, 1,1 puntos porcentuales más que el mes pasado. Este patrón es consistente con la Encuesta Nacional de los Hogares 2017/18, que ya mostraba que los hogares del norte del país destinan una mayor proporción de su gasto al consumo de alimentos y bebidas.

Un indicador clave para leer la economía cotidiana

Más allá de los valores puntuales, “El Changuito Federal” funciona como un termómetro de la economía real y del impacto de la inflación sobre los hogares. Las diferencias regionales, la incidencia de los alimentos básicos y la relación entre precios y salarios exponen las tensiones estructurales de la economía argentina: desigualdad territorial, problemas de precios relativos y una presión persistente sobre el poder adquisitivo.

La nota metodológica del informe subraya que, en todas las provincias, se releva el mismo producto idéntico en marca y cantidad, con consumos mensuales representativos. También aclara que el peso de las compras en supermercados varía según la región, un factor que puede incidir en la percepción y en el impacto efectivo de los precios sobre los hogares.

En ese marco, el changuito no solo mide cuánto cuesta llenar el carrito, sino también cuán lejos o cerca está cada región de sostener ese gasto con sus ingresos.

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Índice Big Mac: Argentina es el segundo país más caro del mundo en dólares

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El precio del Big Mac en Argentina volvió a encender alertas en el análisis económico internacional. Con un valor de US$ 7,37, el país se ubicó como el segundo más caro del mundo, solo detrás de Suiza, y por encima de economías desarrolladas como Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Noruega y Suecia. El dato, utilizado como referencia informal para comparar precios y poder adquisitivo entre países, vuelve a poner en agenda la persistencia de la inflación en dólares y el desalineamiento entre precios internos, ingresos y tipo de cambio.

Precios en dólares y atraso cambiario: una señal que se repite

El ranking internacional del Big Mac —basado en un producto estandarizado y comparable a nivel global— muestra que el precio del combo en Argentina se encuentra en niveles similares a los de países europeos de alto ingreso, pese a que el salario promedio local medido en dólares es sustancialmente más bajo.

Según el listado, Argentina quedó por encima de economías con mayor poder adquisitivo y estructuras de costos más elevadas, como Estados Unidos (US$ 5,79), Reino Unido (US$ 5,73), Italia (US$ 6,42), Noruega (US$ 6,67) y Suecia (US$ 5,67). Solo Suiza, con US$ 7,99, supera el precio argentino.

Este posicionamiento refuerza el diagnóstico de atraso cambiario, en tanto los precios internos, medidos en dólares, se mantienen elevados incluso en contextos de estabilidad del tipo de cambio. En términos prácticos, el indicador refleja que la economía local presenta bienes y servicios caros en moneda dura, sin una correspondencia equivalente en los niveles de ingresos.

Inflación en dólares: impacto sobre consumo y precios relativos

El ranking vuelve a instalar con fuerza el concepto de inflación en dólares, un fenómeno que se consolidó en los últimos años. A diferencia de la inflación medida en pesos, este indicador muestra cómo determinados bienes se encarecen también en términos internacionales, afectando la competitividad y el poder de compra.

Que Argentina figure en el segundo puesto global con un producto masivo y homogéneo como el Big Mac es una señal relevante: los precios internos se encuentran desalineados respecto de los ingresos y de los valores internacionales. Para el consumo, esto se traduce en mayores restricciones, mientras que para la economía en su conjunto expone dificultades para ordenar precios relativos, sostener demanda y recuperar competitividad.

El fenómeno no solo impacta en el consumo interno, sino que también condiciona sectores vinculados al turismo, los servicios y las actividades que compiten con precios internacionales, donde los costos en dólares resultan determinantes

El ranking global del Big Mac más caro

El listado ordena a los países según el precio final del Big Mac expresado en dólares. En ese esquema, Argentina aparece en una posición inusual para su nivel de ingresos:

  • 🇨🇭 Suiza: US$ 7,99
  • 🇦🇷 Argentina: US$ 7,37
  • 🇺🇾 Uruguay: US$ 6,91
  • 🇳🇴 Noruega: US$ 6,67
  • 🇮🇹 Italia: US$ 6,42
  • 🇨🇷 Costa Rica: US$ 5,90
  • 🇺🇸 Estados Unidos: US$ 5,79
  • 🇬🇧 Reino Unido: US$ 5,73
  • 🇸🇪 Suecia: US$ 5,67
  • 🇩🇰 Dinamarca: US$ 5,64

La comparación deja en evidencia que Argentina presenta precios en dólares propios de países con alto costo de vida, pero sin el respaldo de salarios equivalentes.

Señal de fondo y desafíos pendientes

Más allá de la curiosidad estadística, el ranking del Big Mac funciona como un termómetro de desequilibrios macroeconómicos. La persistencia de precios elevados en dólares erosiona el poder adquisitivo, limita el consumo y expone los límites de una economía que aún enfrenta dificultades para recomponer competitividad y normalizar su estructura de precios.

En ese sentido, el dato vuelve a poner en discusión el desafío central de la economía argentina: alinear precios, tipo de cambio e ingresos, en un contexto donde la inflación en dólares se convierte en un factor clave para explicar el freno del consumo y las tensiones sobre la actividad.

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Informe del IARAF: cuatro de seis sectores cerraron 2025 con ingresos reales negativos

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Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la mayoría de los ingresos reales registrados en la Argentina perdió poder adquisitivo, en un período que coincide con el inicio de la gestión de Javier Milei. Así lo revela un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), difundido por el economista Nadin Argañaraz, que muestra caídas reales en cuatro de los seis sectores analizados. Solo dos grupos lograron ganarle a la inflación: los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y los jubilados que cobran el haber mínimo sin bono.

El estudio cuantifica pérdidas y ganancias acumuladas en términos reales, expone diferencias significativas entre sectores públicos y privados y aporta un diagnóstico preciso sobre la evolución del poder adquisitivo en los primeros dos años del actual gobierno.

Pérdidas generalizadas: trabajadores y jubilados con bono, los más afectados

El informe de IARAF concluye que cuatro de los seis sectores con ingresos registrados terminaron 2025 con variaciones reales negativas respecto de noviembre de 2023. Entre los más golpeados aparecen los trabajadores públicos nacionales, los empleados del sector privado, los trabajadores públicos provinciales y los jubilados que perciben el haber mínimo más bono compensatorio.

En el caso de los asalariados del sector privado, el documento señala que “habrían finalizado el 2025 con una pérdida acumulada de poder adquisitivo equivalente al 80% del poder adquisitivo del mes de noviembre de 2023”. En términos concretos, esa merma equivale a 24 días del ingreso real de aquel mes.

Para los trabajadores públicos nacionales, la situación resulta aún más severa: la pérdida acumulada asciende a 7 ingresos reales de noviembre de 2023. El informe detalla que, aunque cobraron 25 salarios mensuales durante el período, esos ingresos equivalen en términos reales a 18 salarios de noviembre de 2023. En tanto, los trabajadores públicos provinciales cerraron 2025 con una pérdida acumulada de 2,8 salarios reales de referencia.

Los jubilados que cobran el haber mínimo más el bono tampoco lograron sostener su poder de compra. Según IARAF, este grupo perdió el equivalente a 1,4 ingresos reales de noviembre de 2023, reflejando el impacto de la inflación sobre una prestación que combina haber y refuerzos discrecionales.

En términos de pérdidas acumuladas, el informe subraya que los empleados públicos nacionales fueron el sector con mayor deterioro real, al resignar en 25 meses el equivalente a siete ingresos completos.

Los ganadores: AUH y jubilados sin bono le ganaron a la inflación

En contraste con el panorama general, el estudio identifica dos sectores con mejoras reales acumuladas. El primero es el de los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que se consolidó como el principal ganador del período.

Según el informe, quienes perciben la AUH finalizaron 2025 con un mayor poder adquisitivo acumulado equivalente a 21,3 ingresos reales de noviembre de 2023. En términos prácticos, esto implica que, en 25 meses de ingresos, obtuvieron un ingreso extra equivalente a 21 ingresos reales de aquel mes base, lo que se tradujo en un aumento del 85% del ingreso real acumulado en dos años.

El segundo grupo con resultado positivo fue el de los jubilados que cobran únicamente el haber mínimo, sin bono. Para este segmento, el cierre de 2025 significó un aumento real acumulado de 0,8 haberes de noviembre de 2023, un desempeño que el propio informe destaca como exactamente opuesto al de los trabajadores privados registrados.

Poder adquisitivo y clase media: un deterioro persistente

El análisis de IARAF también aborda la evolución del poder adquisitivo al cierre de 2025, con resultados que refuerzan la tendencia observada en los ingresos acumulados. De acuerdo con lo explicado por Argañaraz, los trabajadores privados registrados llegaron a diciembre de 2025 con un poder de compra casi 1% por debajo del nivel de noviembre de 2023.

Para los trabajadores públicos nacionales, la pérdida fue mucho más profunda: 33% de poder adquisitivo, aproximadamente, respecto del mismo mes de referencia. Los empleados públicos provinciales, tras una fuerte caída inicial, cerraron el período con una pérdida real del 6,5%. En tanto, los jubilados que cobran haber mínimo más bono finalizaron 2025 con una merma del 7,5% en su poder de compra.

Del lado positivo, los jubilados que perciben solo el haber mínimo registraron una suba real del 9,3%, mientras que los beneficiarios de la AUH duplicaron su poder adquisitivo frente a noviembre de 2023, consolidándose como el sector poblacional con mayor mejora real en los últimos dos años.

El informe concluye que esta dinámica se traduce en una clase media más empobrecida, con fuertes asimetrías entre sectores y con un esquema de ingresos donde las políticas de transferencias sociales explican buena parte de las mejoras relativas.

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