Policía de Misiones

Arjol propone que Misiones adhiera a la ley de narcomenudeo para ampliar las herramientas contra las drogas

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El diputado nacional Martín Arjol presentará este jueves sobre tablas un proyecto para que Misiones adhiera a la Ley Nacional 26.052, conocida como ley de desfederalización del narcomenudeo. La iniciativa apunta a ampliar las competencias provinciales frente a la venta minorista de estupefacientes y generar un esquema de coordinación entre la Justicia, las fuerzas de seguridad y los organismos provinciales vinculados con la prevención y el tratamiento de las adicciones.

El planteo parte de una distinción operativa: mientras la Justicia provincial podría concentrarse en delitos de menor escala vinculados con el narcomenudeo, los organismos y fuerzas federales quedarían con mayor margen para focalizar sus recursos en investigaciones sobre narcotráfico y organizaciones criminales de mayor complejidad.

La adhesión también busca incorporar a Misiones al esquema de recursos previsto por la legislación nacional. Para Arjol, contar con financiamiento específico resulta determinante para fortalecer las capacidades locales y evitar que causas vinculadas con la comercialización minorista de drogas queden sujetas a circuitos que pueden ralentizar la respuesta estatal.

Una respuesta que busca acercar la Justicia al territorio

El proyecto establece al Ministerio de Gobierno de Misiones como autoridad de aplicación y coordinación administrativa para la implementación del régimen, sin afectar las atribuciones constitucionales y legales del Poder Judicial y del Ministerio Público.

Desde allí se plantea articular el trabajo con la Policía de Misiones, el Servicio Penitenciario Provincial, el organismo encargado de la prevención de adicciones y control de drogas, el Ministerio de Salud Pública y las demás áreas que intervengan en la problemática.

La lógica es territorial. El narcomenudeo no se expresa únicamente en grandes investigaciones de tráfico internacional, sino también en circuitos de comercialización de pequeña escala que impactan directamente sobre barrios y comunidades. En ese nivel, la posibilidad de que la Justicia provincial intervenga sobre determinados delitos permitiría reducir la carga de trabajo que actualmente recae sobre estructuras federales.

El desafío será establecer con precisión los límites entre las competencias provinciales y federales, además de garantizar que la ampliación de atribuciones esté acompañada por recursos, capacitación y coordinación institucional. La desfederalización, por sí sola, no resuelve el problema si no existe capacidad operativa para investigar, judicializar y sostener las intervenciones.

El consumo problemático pone el foco en los jóvenes

El proyecto también coloca como argumento central la dimensión social del problema. Según los datos oficiales mencionados en la presentación, la edad de inicio del consumo se ubica desde los 12 años y la población joven afectada se encuentra en aumento.

En ese contexto, la lucha contra el narcomenudeo aparece vinculada no solamente con la persecución penal, sino también con las políticas de prevención, atención y abordaje del consumo problemático. La participación del Ministerio de Salud Pública dentro del esquema de coordinación propuesto busca incorporar esa dimensión sanitaria a una respuesta que hasta ahora suele quedar concentrada en el eje de seguridad.

El planteo recoge además una demanda que, según sostiene Arjol, aparece en recorridas por distintos barrios de la provincia: vecinos que identifican presuntos puntos de venta de estupefacientes, pero encuentran dificultades para que esas denuncias se traduzcan en respuestas rápidas. La iniciativa pretende reducir esas barreras mediante una estructura provincial con mayores competencias y recursos.

La discusión que comenzará en la Legislatura, por lo tanto, excede la cuestión estrictamente judicial. El punto de fondo será determinar si Misiones puede construir una respuesta más cercana al territorio frente a un fenómeno que combina seguridad, salud pública y prevención, sin superponer funciones con las fuerzas federales ni debilitar la persecución de las organizaciones dedicadas al narcotráfico.

Para la Provincia, adherir a la Ley 26.052 significaría asumir un mayor protagonismo en la persecución del narcomenudeo y, al mismo tiempo, la responsabilidad de convertir esa nueva competencia en capacidad efectiva. El resultado dependerá de que los recursos, la coordinación institucional y la respuesta sanitaria acompañen el cambio de jurisdicción.

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La Policía conformó una mesa estratégica de seguridad y consolidó criterios de actuación con la Justicia

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La fuerza reunió este martes en la Jefatura de Policía a sus áreas operativas para profundizar el esquema de seguridad que ya aplica en Posadas, con más efectivos destinados a la prevención en los barrios a partir de la reducción de áreas administrativas y el traslado de personal a funciones operativas. El dispositivo se complementa con patrullajes planificados y el respaldo del CIO-911, la videovigilancia y las alarmas comunitarias. Además, se acordaron criterios de intervención con la Justicia y otros organismos para agilizar procedimientos y mejorar la respuesta ante los requerimientos de los vecinos.

La Policía de Misiones conformó este martes una mesa estratégica de seguridad para fortalecer el despliegue preventivo en Posadas y coordinar criterios de actuación con la Justicia y otros organismos. El encuentro se realizó en la Jefatura de Policía y se integra a la política institucional que la fuerza viene aplicando mediante la reorganización de áreas administrativas y el traslado de personal a funciones operativas, con el objetivo de incrementar la cantidad de efectivos en las calles.

Sobre esa estructura, se analizaron la distribución de patrullas, las zonas de cobertura y los recursos disponibles para reforzar la presencia policial en los barrios. A la vez, se establecieron mecanismos para que el personal desplegado cuente con información y asistencia desde el Centro Integral de Operaciones 911 durante las intervenciones.

En ese circuito, los requerimientos de los vecinos ingresan al 911 y, cuando la situación lo requiere, los operadores utilizan las cámaras de videovigilancia para verificar movimientos, aportar datos y orientar a los móviles. Las alarmas comunitarias constituyen otro canal de alerta que conecta a los barrios con el sistema de respuesta policial.

La planificación también incluyó la coordinación con el Poder Judicial, previo al turno del Juzgado de Instrucción Penal N.º 2 de la Primera Circunscripción Judicial, a cargo del Dr. Juan Manuel Montes. Allí se acordaron criterios para facilitar el intercambio de información y agilizar las actuaciones que necesiten medidas judiciales, evitando demoras entre la intervención policial y las disposiciones que correspondan en cada caso.

La mesa contó con la participación del jefe de la Policía de Misiones, comisario general Sandro Martínez; el subjefe, comisario general Raúl David Maslowski; y el director general de Seguridad, comisario general Hugo González. También asistieron directores de la Plana Mayor, jefes de Unidades Regionales y responsables de comisarías, divisiones operativas y grupos especiales de Posadas y otras jurisdicciones.

Asimismo, participaron representantes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la Subsecretaría de la Niñez y la Asociación de Libre Relincho, cuyas áreas intervienen ante situaciones específicas que requieren un abordaje conjunto.

De esta manera, la mesa suma una instancia de coordinación al esquema que ya se aplica en la capital provincial: más personal destinado a tareas preventivas a partir de la reducción de funciones administrativas, patrullajes planificados, apoyo tecnológico para los efectivos en la calle y criterios de actuación previamente establecidos con la Justicia y los demás organismos intervinientes.

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Una ciudad más conectada y una Policía más cercana: la red de seguridad que crece en Posadas

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Desde una parada de colectivos hasta una zona universitaria, un paseo turístico o un barrio, Posadas amplía una red de seguridad que combina tecnología, monitoreo y policías en las calles. Una inversión sostenida del Estado provincial llevó el sistema de videovigilancia a más de 5.000 cámaras en Misiones, a las que se suman tótems de seguridad, domos, lectoras de patentes y alarmas comunitarias. El objetivo es concreto: detectar antes, centralizar la información y responder más rápido.

En la capital provincial, ese esquema tiene su núcleo en el CIO-911 y se complementa con patrullas distribuidas estratégicamente. Mientras la tecnología aporta información en tiempo real, los operadores coordinan los recursos y los efectivos llevan la respuesta al territorio.

La magnitud del trabajo también se refleja en los números. Solo en Posadas ingresan cerca de 500 requerimientos diarios, una demanda que prácticamente se duplica los fines de semana, cuando aumenta el movimiento de personas, vehículos y la actividad nocturna.

Sin embargo, no todo llamado está relacionado con un delito. El 911 también recibe alertas por siniestros viales, emergencias médicas, personas descompensadas o en situación de riesgo, pedidos de ambulancias y bomberos, además de consultas y situaciones preventivas. En muchos de esos casos, la Policía funciona como primer respondedor: localiza la emergencia, desplaza el recurso más cercano y articula, cuando corresponde, con Salud, Bomberos u otros organismos.

A su vez, la asistencia ya no depende únicamente de una llamada telefónica. Los corredores seguros incorporan tótems en zonas universitarias, sectores turísticos y paradas de colectivos de alta concurrencia. También avanzan las alarmas comunitarias vinculadas mediante una aplicación, mientras cámaras, domos y lectoras automáticas de dominios amplían la capacidad de detección en distintos sectores.

Toda esa información converge en el sistema de monitoreo. Así, mientras una patrulla se dirige a una emergencia, los operadores pueden observar las cámaras cercanas y transmitir datos sobre lo que sucede. Del mismo modo, una lectora identifica vehículos y un tótem establece un canal directo de comunicación. La tecnología no reemplaza al policía, le permite llegar con más información.

En paralelo, móviles y patrullas motorizadas se distribuyen mediante nodos operativos en diferentes cuadrantes de Posadas. Los patrulleros cuentan con cámaras y los efectivos utilizan dispositivos que mantienen intercomunicadas a las unidades, fortaleciendo la coordinación durante los procedimientos.

De esa manera, una alerta en cualquier punto de la ciudad activa distintos eslabones de una misma cadena: se recibe el aviso, se verifica la situación, se localiza el recurso más próximo y se despliega la respuesta. Lo que el vecino finalmente observa, la llegada de una patrulla, es el último paso de un trabajo que comenzó segundos antes detrás de una pantalla o una comunicación.

El modelo, además, trasciende la capital. En el interior de Misiones, los centros de operaciones de las Unidades Regionales integran progresivamente videovigilancia, comunicaciones y patrullamiento, centralizando información para coordinar los recursos disponibles en cada jurisdicción.

La inversión tecnológica modificó así la lógica de la prevención. Más de 5.000 cámaras, nuevos sistemas de alerta, comunicaciones y policías desplegados forman parte de una estructura que trabaja todos los días sobre una misma premisa: convertir información en prevención y una alerta en una respuesta.

Porque detrás de cada llamado, cada imagen y cada intervención hay operadores y policías trabajando al mismo tiempo con tecnología y presencia en la calle.

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Policías de toda Misiones se entrenaron con el GOE para responder ante escenarios de alto riesgo

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Durante ocho jornadas, 27 efectivos de distintas unidades de la provincia fueron entrenados en técnicas especiales, intervención, planificación y manejo seguro de armamento. La capacitación apunta a que cada dependencia cuente con policías mejor preparados para resolver situaciones críticas, reducir riesgos y brindar respuestas eficaces a los misioneros en cualquier punto de la provincia.

La Policía de Misiones reforzó la preparación operativa de sus unidades con una capacitación intensiva junto al Grupo de Operaciones Especiales (GOE), de la que participaron 27 efectivos provenientes de distintos puntos de la provincia. El objetivo fue ampliar las capacidades de respuesta ante intervenciones que, por su complejidad o nivel de riesgo, exigen preparación específica, precisión y coordinación.
El Curso de Técnicas Operativas Policiales Especiales se desarrolló entre el 3 y el 10 de agosto. Durante ocho jornadas, los cursantes atravesaron entrenamientos teóricos y prácticos sobre planificación y ejecución de procedimientos, técnicas de intervención, manejo seguro del armamento y toma de decisiones bajo presión.

La formación tuvo además un objetivo estratégico, el de trasladar conocimientos propios de unidades especializadas hacia policías que diariamente cumplen funciones en diferentes localidades. Así, las herramientas adquiridas podrán ser aplicadas en sus destinos y contribuir a fortalecer la capacidad de respuesta territorial de la fuerza.

En ese sentido, el jefe de Policía, comisario general Sandro Alberto Martínez, remarcó que la capacitación permanente constituye uno de los ejes de la institución. “Un policía más capacitado es un policía con mayores herramientas para resolver, proteger y brindar una respuesta segura al ciudadano. Queremos efectivos preparados para cuidar a los misioneros en cualquier terreno y ante cualquier situación que demande nuestra intervención”, sostuvo.

Además de las destrezas individuales, el entrenamiento puso especial énfasis en la disciplina y el trabajo en equipo, entendiendo que una intervención coordinada permite reducir riesgos tanto para los efectivos como para terceros y actuar con mayor seguridad frente a escenarios de alta exigencia.

El curso culminó este lunes en la Dirección del Grupo de Operaciones Especiales, con la presencia del juez de Instrucción N.º 2, Juan Manuel Monte; el jefe de Policía, comisario general Sandro Alberto Martínez; autoridades de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, del GOE y de la Guardia de Infantería, además de familiares y allegados.

De esta manera, la capacitación no solo fortalece al personal que completó el curso, sino también a las unidades donde presta servicio, multiplicando conocimientos y elevando la capacidad operativa de la Policía en distintos puntos de Misiones.

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Caso Golemba: 17 policías imputados y una nueva etapa en la investigación por su desaparición

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A 18 años de la desaparición de Mario Fabián Golemba, la investigación ingresó en una nueva etapa con una batería de allanamientos y detenciones que alcanzó a policías y ex policías que prestaban servicio en la jurisdicción de Dos de Mayo al momento de la desaparición del joven. Por orden de la jueza Federal de Posadas, María Verónica Skanata, y a pedido de la fiscal federal Silvina Flavia Gutiérrez, Gendarmería Nacional realizó una veintena de procedimientos en distintos puntos de Misiones.

La causa tiene hasta el momento 17 personas imputadas. Según la información aportada, 16 fueron detenidas y una permanece prófuga. La investigación federal analiza su presunta participación, con distintos grados de responsabilidad, en la privación ilegítima de la libertad de Golemba, su eventual permanencia bajo una custodia estatal clandestina y las maniobras posteriores que, según la hipótesis fiscal, habrían buscado ocultar lo ocurrido.

La nómina incluye a efectivos que continúan en actividad y a otros que ya se encuentran retirados. Entre ellos aparece Evaldo Katz, comisario retirado de la Policía de Misiones, quien estaba al frente de la comisaría de Dos de Mayo cuando desapareció Golemba y quedó involucrado a partir de distintos testimonios incorporados al expediente.

Edgardo Andrés Arce, domiciliado en Gobernador Roca, también está imputado. Al momento de los hechos cumplía funciones como oficial de guardia y registra una condena previa por transporte de estupefacientes, de acuerdo con los datos aportados para esta publicación.

Liliana Margarita Saft, domiciliada en Posadas, formaba parte de la estructura policial de la jurisdicción y posteriormente prestó servicio en la Dirección de Sistema Biométrico de la Policía de Misiones. También fue detenida en el marco de los procedimientos ordenados por la Justicia Federal.

Carmelo Alberto Cerdán Cruz, residente en Dos de Mayo y actualmente retirado, aparece entre los imputados. Según la reconstrucción incorporada a la causa, cumplía funciones como jefe de guardia en la dependencia policial de esa localidad.

También fue detenido José Roberto Pereyra Da Silva, domiciliado en Dos de Mayo, quien se desempeñaba como secretario de la comisaría. La investigación federal analiza el aporte que habría realizado cada integrante de la estructura policial en función del rol que ocupaba al momento de la desaparición.

Alejandro Alfonso González Samudio, también de Dos de Mayo, está imputado y fue detenido durante los procedimientos. De acuerdo con la reconstrucción de funciones incluida en la causa, se desempeñaba como chofer de turno de la dependencia.

Wiliams Gabriel Lunge, domiciliado en San Vicente, integra asimismo la nómina. Actualmente presta servicio en la División Seguridad Vial de la Policía de Misiones, aunque al momento de la desaparición de Golemba formaba parte de la jurisdicción policial de Dos de Mayo.

Maximiliano Gabriel Gutiérrez figura entre los imputados y detenidos. La información difundida sobre la causa lo ubica entre los efectivos que cumplían funciones de guardia en la dependencia de Dos de Mayo durante el período investigado.

Ramón Aníbal Cardozo, domiciliado en Dos de Mayo, también fue detenido. Actualmente se desempeña en la División Seguridad Vial, mientras que en 2008 formaba parte del esquema operativo de la comisaría local.

Mario Francisco Villar, residente en Dos de Mayo, integra la lista de imputados. Según la información aportada, continúa prestando funciones en la Comisaría de Dos de Mayo y quedó alcanzado por las medidas dispuestas por la Justicia Federal.

Diego Armando Amarilla, domiciliado en Aristóbulo del Valle, es otro de los policías incluidos en la investigación. Al momento de la desaparición de Golemba prestaba servicio dentro de la jurisdicción de Dos de Mayo.

Cristian Andrés Silva, domiciliado en Colonia Victoria, también fue detenido. Se trata de un ex policía que actualmente se encuentra retirado y que, según los antecedentes consignados, estuvo alojado en la Unidad Penal VIII del Servicio Penitenciario Provincial por una causa vinculada a abuso sexual.

Baldemar Parra, residente en Dos de Mayo y retirado de la Policía de Misiones, aparece asimismo entre los imputados. Su nombre integra el grupo de ex integrantes de la fuerza alcanzados por las órdenes de captura.

Juan Ramón Ferreyra, también domiciliado en Dos de Mayo y retirado, forma parte de la nómina. La investigación lo ubica dentro del personal que prestaba servicio en esa jurisdicción cuando Golemba desapareció.

Ofelia Gladys Ziller, residente en Dos de Mayo, continúa prestando funciones en la Comisaría de esa localidad. Fue detenida y quedó a disposición de la Justicia Federal en el marco de la investigación.

Eduardo Pellizer, domiciliado en Aristóbulo del Valle y retirado de la fuerza, completa el grupo de 16 personas localizadas durante los procedimientos y trasladadas a dependencias de Gendarmería Nacional.

El decimoséptimo imputado es Alfredo Lorenzo Ortiz, quien no fue encontrado durante los allanamientos y permanece prófugo, con pedido de captura. De acuerdo con la reconstrucción de la fiscalía, Ortiz se desempeñaba como radiooperador en la jurisdicción de Dos de Mayo al momento de la desaparición.

La situación procesal de todos ellos debe distinguirse de una eventual declaración de culpabilidad: se trata de personas imputadas en una investigación penal que deberá avanzar hacia las instancias judiciales correspondientes. La hipótesis fiscal sostiene que los distintos involucrados habrían efectuado aportes funcionales dentro de un plan común, pero esas responsabilidades deberán ser acreditadas en el proceso.

La hipótesis de “violencia, clandestinidad y pacto de silencio”

La fiscal federal Silvina Gutiérrez investiga desde 2021 la desaparición de Golemba bajo la figura de desaparición forzada de persona. El expediente sostiene como hipótesis que el joven habría sido privado ilegítimamente de su libertad y sometido a violencia física, para posteriormente desaparecer sin que hasta el momento se haya podido establecer su destino ni localizar sus restos.

Uno de los aspectos centrales de la imputación es la existencia de un presunto “pacto de silencio institucional”. Según la fiscalía, ese entramado habría permitido mantener oculta la suerte de Golemba mediante una combinación de omisiones en registros oficiales, versiones coincidentes de funcionarios policiales, contradicciones entre actuaciones administrativas y judiciales y la instalación de hipótesis alternativas que habrían desviado la investigación.

La acusación no se limita a quienes eventualmente hubieran participado de manera directa en la violencia. Debido al carácter permanente que la fiscalía atribuye al delito investigado, también analiza la eventual responsabilidad de quienes hubieran tomado conocimiento de una privación clandestina de la libertad y, pese a ello, no hubieran denunciado la situación ni adoptado medidas para hacerla cesar.

Dieciocho años sin respuestas

Mario Golemba tenía 27 años cuando salió el 27 de marzo de 2008 desde la vivienda familiar ubicada en Picada Indumar, en Dos de Mayo. Tenía previsto viajar a Oberá para asistir a una consulta con una nutricionista debido a su bajo peso. Después del turno médico se comunicó con familiares y con su pareja y anticipó que regresaría cerca de la tarde. Nunca volvió.

La investigación inicial estuvo bajo la órbita de la Justicia provincial y no logró determinar qué había ocurrido. Con el paso de los años, testimonios de identidad reservada incorporados posteriormente señalaron que Golemba habría permanecido detenido en la comisaría de Dos de Mayo y que allí habría sido golpeado.

En junio de 2021, a partir de un planteo de la querella que representa a la familia, el expediente pasó a la Justicia Federal de Posadas. Desde entonces se desarrollaron distintas medidas de investigación, entre ellas excavaciones realizadas en julio de 2022 en localidades como Oberá y Dos de Mayo.

La causa cuenta con la intervención del Centro de Reunión de Información “Misiones” de Gendarmería Nacional, además de la colaboración de la Procuraduría de Violencia Institucional y de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas del Ministerio Público Fiscal de la Nación.

La respuesta institucional de la Policía

Tras las detenciones, la Jefatura de la Policía de Misiones dispuso el pase a situación pasiva de los efectivos que permanecen en actividad y ordenó la apertura de un sumario interno a través de la Dirección de Asuntos Internos. La medida alcanza también a los policías retirados que conservan estado policial y permanecen sujetos al régimen disciplinario de la institución.

En su comunicación oficial, la fuerza señaló que adoptó las decisiones administrativas conforme a las obligaciones legales que corresponden a la Policía como auxiliar de la Justicia. También sostuvo que desde el inicio de la causa puso a disposición recursos humanos, técnicos, logísticos y presupuestarios para los rastrillajes, excavaciones y otros procedimientos solicitados judicialmente.

El caso Golemba plantea así una doble dimensión institucional: por un lado, el avance de una investigación penal que busca determinar qué ocurrió con un joven desaparecido hace 18 años; por otro, la necesidad de que los mecanismos judiciales y administrativos permitan reconstruir responsabilidades, preservar evidencia y esclarecer el destino de Golemba.

El desafío de esta nueva etapa no consiste solamente en determinar la eventual responsabilidad individual de los imputados. También está en establecer qué ocurrió dentro de una estructura estatal que, según la hipótesis fiscal, pudo haber permitido que una desaparición permanezca sin respuestas durante casi dos décadas. Para la familia, el punto de partida continúa siendo el mismo: conocer qué pasó con Mario Golemba y dónde está.

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