política agropecuaria argentina

Iraeta se enojó porque no lo aplaudían en Maizar: “Si no le ponemos flow, volvemos al pantano”

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La relación entre el Gobierno nacional y el campo volvió a exhibir señales de tensión. Esta vez, el protagonista fue Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, quien durante su exposición en el congreso Maizar dejó una frase que rápidamente se viralizó: “Si no le ponemos un poco de flow a la República Argentina, no vamos a salir nunca del pantano”.

El episodio ocurrió en medio de un clima de frialdad por parte de productores y empresarios agropecuarios frente a los recientes anuncios oficiales sobre baja de retenciones. Desde el escenario, y ante una reacción apagada del auditorio, Iraeta lanzó incluso un pedido explícito de aplausos: “Empezá a aplaudir, así aplaude alguien”, dijo, intentando romper la incomodidad del momento.

El funcionario, hombre de confianza de Javier Milei para el área agropecuaria, dejó en claro su malestar por la escasa reacción positiva del sector luego de las medidas anunciadas por el Gobierno. “Bajaste la retención hace tres días y es como si no hubieras hecho nada”, sostuvo durante su discurso.

La intervención expuso un dato político relevante: pese a que la administración libertaria eliminó restricciones a exportaciones, redujo aranceles y comenzó a delinear un cronograma de baja de retenciones, todavía persiste un nivel importante de desconfianza dentro del agro, uno de los sectores históricamente más enfrentados con los gobiernos kirchneristas y, al mismo tiempo, uno de los principales aliados electorales de Milei.

En ese contexto, Iraeta buscó transmitir un mensaje de respaldo político al rumbo económico del oficialismo. “Cambiemos el ánimo”, reclamó ante productores y empresarios, insistiendo en que el sector debe acompañar el proceso para evitar un eventual regreso de políticas intervencionistas.

El funcionario también apeló a una narrativa histórica sobre el vínculo entre el Estado y el agro. Sostuvo que durante años el campo fue tratado como “el villano de una historia mal contada” y acusó a gobiernos anteriores de utilizar al sector como fuente permanente de recursos fiscales.

Uno de los momentos más comentados llegó cuando reconoció el desgaste que implica ocupar un cargo público en medio de las críticas permanentes. “Leés un tuit de un productor que está del mismo lado y te dan ganas de agarrar el sulky a patadas”, expresó.

La escena reflejó la complejidad del momento político y económico que atraviesa el vínculo entre el Gobierno y el agro. Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, avanza con un cronograma de reducción de retenciones y el oficialismo busca consolidar apoyo en sectores productivos, persisten reclamos por competitividad, presión fiscal y falta de rentabilidad en distintas cadenas agroindustriales.

Iraeta reconoció además que existen “limitantes presupuestarias” y admitió que todavía quedan desafíos pendientes para mejorar la situación del sector. Sin embargo, insistió en que el Gobierno está haciendo “lo imposible” para devolverle competitividad al campo.

Más allá de la anécdota de los aplausos, el episodio dejó al descubierto un dato de fondo: el Gobierno necesita que el campo no solo acompañe las medidas económicas, sino también que valide políticamente el rumbo libertario en un contexto donde las tensiones productivas, fiscales y cambiarias siguen atravesando al interior profundo de la Argentina.

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Dos empleos cada 100 hectáreas: el riego puede generar más trabajo y de manera sustentable

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El crecimiento de la demanda global de alimentos vuelve cada vez más estratégico al riego en la producción agropecuaria. En un contexto marcado por sequías recurrentes y mayor variabilidad climática, mejorar la eficiencia en el uso del agua aparece como uno de los desafíos centrales para el agro argentino. Actualmente, en el país se riegan unas 2,1 millones de hectáreas, aunque el potencial estimado asciende a 7,5 millones.

Un informe elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) identifica allí un importante potencial productivo aún no aprovechado. El estudio plantea que la ampliación y modernización de los sistemas de riego no sólo permitiría incrementar la producción agrícola, sino también generar empleo, fortalecer las exportaciones y mejorar la sustentabilidad del sistema productivo.

“Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo: la propuesta no es gastar más agua sino justamente cuidarla y usarla mejor, más responsablemente”, explicó Antonella Semadeni, economista de FADA.

El estudio muestra que, solo en Córdoba y Buenos Aires, la expansión del riego permitiría sumar más de un millón de toneladas adicionales de soja, más de 3 millones de maíz y alrededor de 900 mil toneladas de trigo. En total, se podrían producir 5 millones de toneladas adicionales de estos granos.

Ese incremento productivo tendría un impacto directo en el empleo. Según las estimaciones del informe, el desarrollo del riego generaría dos puestos de trabajo cada 100 hectáreas, lo que equivaldría a más de 27 mil nuevos empleos vinculados a servicios, logística, industria, transporte y exportaciones.

“En ciertas zonas de Argentina, el riego no sólo mejora los rindes, es decir, lo que se puede producir por hectárea, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, señalan desde FADA.

Impacto potencial de expandir el riego en Argentina

  • Empleo: 2 nuevos puestos de trabajo cada 100 hectáreas irrigadas (más de 27.000 empleos).
  • Producción adicional: 5 millones de toneladas más de granos.
  • Detalle por cultivo:
    • Soja: +1.100.000 toneladas
    • Maíz: +3.200.000 toneladas
    • Trigo: +900.000 toneladas
  • Valor bruto de producción: +USD 1.120 millones.
  • Recaudación tributaria: +USD 432 millones.
  • Exportaciones: +USD 985 millones.
  • Inversión estimada: USD 2.328 millones en equipos de riego.
  • Costo promedio: alrededor de USD 2.000 por hectárea en sistemas con pivote eléctrico.
  • Impacto en rendimientos:
    • Soja: hasta +62%
    • Maíz: hasta +85%

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

La incorporación de nuevas tecnologías también permite optimizar el uso del agua. Sistemas de riego de precisión, sensores y monitoreo digital de cultivos hacen posible aplicar el recurso hídrico en la cantidad y el momento exacto que necesita la planta.

“El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta. Con esto podemos hacer un uso racional y responsable, amigable con el ambiente, porque se le da a la planta exactamente lo que necesita y cuando lo necesita”, explicó Semadeni.

Otro factor clave es la energía. El informe remarca que el riego eléctrico consume apenas un tercio de la energía requerida por sistemas alimentados a gasoil, aunque en muchas zonas rurales aún no existe acceso a redes eléctricas. Frente a este escenario, la incorporación de energías renovables, como paneles solares, aparece como una alternativa para impulsar el desarrollo de estos sistemas.

“El riego tiene múltiples beneficios: al aumentar la producción y los rendimientos, esto se traduce en uso de más insumos, más transporte, más servicios, más puestos de trabajo, más exportaciones y, por ende, más dólares para el país. Se moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho del país”, destacó Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA.

Para potenciar este desarrollo, el informe plantea una serie de medidas de política pública orientadas a facilitar las inversiones en riego. Entre ellas, la amortización acelerada de los equipos, la devolución de saldos técnicos de IVA, la reducción del IVA sobre la energía eléctrica utilizada en riego agropecuario —actualmente del 27%— y el fomento de energías renovables aplicadas al riego. Varias de estas propuestas ya fueron incorporadas en el Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI).

“Si analizamos el empleo, pueden generarse más de 27 mil nuevos puestos. En otras palabras, dos trabajos cada 100 nuevas hectáreas con riego. También implica inversiones por USD 2.328 millones”, detalló Fiorella Savarino, economista de FADA.

Riego agrícola en Argentina: situación actual y potencial

Indicador Situación actual Potencial estimado
Superficie bajo riego 2,1 millones de hectáreas 7,5 millones de hectáreas
Producción adicional de granos 5 millones de toneladas adicionales
Empleo generado Más de 27.000 nuevos puestos de trabajo
Valor bruto de producción USD 1.120 millones adicionales
Exportaciones USD 985 millones adicionales
Inversión en equipos USD 2.328 millones
Costo promedio de instalación USD 2.000 por hectárea

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

Además, la mayor producción de granos implicaría USD 1.120 millones adicionales en valor bruto de producción, USD 432 millones en recaudación tributaria y cerca de USD 985 millones más en exportaciones, recursos clave para fortalecer la balanza comercial argentina.

Desde la perspectiva del productor, la inversión promedio ronda los USD 2.000 por hectárea en sistemas de pivote eléctrico. En términos productivos, el impacto puede ser significativo: los rendimientos pueden aumentar hasta 62% en soja y 85% en maíz en la provincia de Buenos Aires. En regiones como Córdoba, además, el acceso al riego puede definir la posibilidad misma de sembrar trigo en determinadas campañas.

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