política argentina

Milei estudia candidatos para la Corte Suprema

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El Gobierno de Javier Milei volvió a poner a la Corte Suprema en el centro de la agenda política. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, confirmó que el Presidente está “estudiando candidatos” para cubrir las vacantes del máximo tribunal y anticipó que enviará los pliegos al Congreso cuando considere que sea el momento adecuado.

La definición abre una negociación que excede la conformación de la Corte. En un Senado donde el oficialismo necesita construir acuerdos para alcanzar los dos tercios requeridos para aprobar a los candidatos, la discusión puede convertirse en una nueva instancia de negociación con gobernadores y bloques opositores. Al mismo tiempo, amenaza con profundizar las diferencias dentro del peronismo, que viene atravesando una disputa sobre su estrategia frente al Gobierno y el Poder Judicial.

“Es una realidad que la Corte está incompleta. Es una deuda que hay que cumplir, hay que cubrir la Corte. ¿Cuándo? La decisión la tomará el Presidente”, afirmó Mahiques en una entrevista con A24. El funcionario sostuvo además que Milei “está estudiando candidatos” y que enviará los pliegos al Senado cuando considere que estén dadas las condiciones.

Mahiques también descartó, al menos por ahora, que exista una decisión presidencial para ampliar el número de integrantes del máximo tribunal. “Hasta las últimas veces que hablé con el Presidente, no”, respondió al ser consultado sobre esa posibilidad. La precisión deja abierto un escenario político que ya genera especulaciones, pero que no forma parte de la definición oficial comunicada hasta el momento.

La Corte funciona actualmente con tres integrantes: Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. La salida de Juan Carlos Maqueda y Elena Highton dejó dos vacantes que el Gobierno todavía debe cubrir mediante el mecanismo constitucional que exige el acuerdo del Senado.

El antecedente inmediato condiciona la negociación. En 2025, los candidatos Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla no lograron superar el proceso de aprobación en la Cámara alta. Ese fracaso mostró los límites del oficialismo para construir por sí solo las mayorías necesarias y convirtió la designación de jueces de la Corte en una negociación política de primer orden.

Ahora el Gobierno enfrenta nuevamente ese problema, pero con una variable adicional: el peronismo llega a la discusión atravesado por una fuerte disputa interna sobre cómo relacionarse con el oficialismo y con la Justicia.

La controversia se profundizó después del aval del bloque peronista en el Senado a la mayoría de los pliegos judiciales enviados por Milei, con la excepción del correspondiente a Pablo Bertuzzi. La decisión generó cuestionamientos dentro del propio espacio y expuso la dificultad para establecer una conducción política unificada frente a las iniciativas del Gobierno.

La explicación de la senadora Juliana Di Tullio, quien habló de “decisiones políticas institucionales del Senado”, tampoco logró cerrar la discusión interna. El punto de fondo no es solamente qué jueces obtienen acuerdo, sino qué tipo de relación pretende construir el peronismo con el Poder Judicial durante los próximos años.

En ese tablero, el factor Cristina Kirchner conserva peso político. Dentro del peronismo circula la interpretación de que parte de las decisiones adoptadas en el Senado estuvieron vinculadas con la necesidad de alcanzar acuerdos en otros ámbitos institucionales, entre ellos el Consejo de la Magistratura. Esa lectura convive con otra discusión más profunda: si el PJ debe mantener una confrontación abierta con los tribunales o avanzar hacia una estrategia de mayor negociación.

La eventual llegada de los pliegos para la Corte puede condensar todas esas tensiones. A diferencia de otros nombramientos judiciales, la composición del máximo tribunal tiene efectos sobre cuestiones de alta sensibilidad institucional, económica y política. Por eso, cada candidatura puede convertirse en moneda de cambio dentro de una negociación mucho más amplia.

Para Milei, conseguir los acuerdos implica construir una mayoría que hoy no controla. Para el peronismo, en cambio, supone definir cuánto está dispuesto a negociar con el Gobierno y bajo qué condiciones. El PRO y otros espacios opositores también quedan involucrados, porque una eventual designación requiere articular intereses que atraviesan las fronteras partidarias.

La discusión adquiere además una dimensión federal. Si el oficialismo necesitara ampliar su base de acuerdos en el Senado, los gobernadores podrían adquirir un papel relevante en la negociación política. El Poder Judicial, en ese escenario, dejaría de ser solamente una discusión sobre nombres para convertirse en un componente de las relaciones entre la Casa Rosada, las provincias y las distintas fuerzas parlamentarias.

El desafío para el Gobierno será evitar que el proceso vuelva a quedar atrapado en una disputa de nombres sin capacidad para construir consenso. Para el peronismo, el dilema será todavía más complejo: definir una estrategia común frente a una agenda judicial que puede condicionar buena parte de la política argentina durante los próximos años.

La Corte vuelve así al centro de la escena antes incluso de que Milei envíe los nuevos pliegos. La decisión sobre quiénes ocuparán las vacantes puede convertirse en una de las negociaciones institucionales más importantes del segundo tramo del mandato y, al mismo tiempo, en una nueva prueba para un peronismo que todavía busca ordenar sus liderazgos y fijar una posición común frente al Gobierno.

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“La gente no se equivocó”: el peronismo federal aterrizó en Misiones con autocrítica, internas y la mira puesta en 2027

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“La gente no se equivocó en 2023. Los equivocados fuimos nosotros”.

La frase, pronunciada por Juan Manuel Olmos durante el encuentro del peronismo federal en Posadas, condensa probablemente el dato político más relevante de la jornada. No fue una defensa de la derrota ni una explicación retrospectiva sobre por qué Javier Milei llegó a la Casa Rosada. Fue algo más incómodo: una admisión de responsabilidad.

El peronismo que desembarcó en Misiones decidió no hablarle a la sociedad desde el lugar de quien espera que el gobierno de Milei fracase para recuperar el poder. El planteo fue otro: si quieren volver a gobernar en 2027, primero tienen que entender por qué perdieron en 2023.

Y ahí aparece la autocrítica.

Olmos, presidente del PJ porteño, fue directo. Admitió que las peleas internas, las diferencias al momento de gobernar y la incapacidad para resolver esas discusiones contribuyeron a que el oficialismo de entonces perdiera la posibilidad de continuar. “Si nosotros pensamos que la gente se equivocó, los equivocados somos nosotros”, insistió.

Para el dirigente, el peronismo cometió un error político elemental: confundió la representación de su propia estructura con la representación de la sociedad. El resultado fue un espacio que conservaba militancia, dirigentes y aparato, pero que había perdido capacidad para explicar hacia dónde quería llevar al país.

Ese diagnóstico tiene una consecuencia inmediata: no alcanza con esperar el desgaste de Milei.

Guillermo Michel, diputado nacional y uno de los dirigentes que busca darle forma a una construcción peronista federal, lo puso en otros términos. “El peronismo todavía es visto como oposición, no como alternativa”. Y mientras permanezca en ese lugar, puede acumular críticas pero no necesariamente votos.

La salida que propone es bastante menos épica y mucho más difícil: volver a hablar con la gente.

No con los propios. No con las estructuras. No con las internas. Con la gente.

Michel planteó que los problemas que atraviesan a las familias son bastante más concretos que las discusiones partidarias: tarifas, combustible, empleo, caída del consumo, importaciones y pérdida del poder adquisitivo. El desafío consiste en demostrar que el peronismo tiene respuestas para esos problemas y no solamente argumentos para cuestionar al Gobierno nacional.

La diferencia entre oposición y alternativa empieza exactamente ahí.

Porque decir que Milei está equivocado puede ser políticamente sencillo. Explicar qué haría el peronismo en su lugar es bastante más complejo.

Olmos planteó, en ese sentido, una secuencia que puede convertirse en la hoja de ruta del espacio: primero discutir un programa, después construir propuestas concretas y finalmente definir quién está en mejores condiciones de representarlas. Incluso defendió la utilización de una primaria abierta como mecanismo para seleccionar candidaturas y otorgar legitimidad.

La idea es casi una impugnación a la vieja política de acuerdos cerrados. El dirigente reconoció que las PASO muchas veces no fueron utilizadas porque las estructuras partidarias prefirieron resolver candidaturas mediante acuerdos internos. El problema, según su lectura, es que esa metodología puede garantizar unidad entre dirigentes, pero no necesariamente legitimidad frente a la sociedad.

En otras palabras: primero el programa, después el candidato.

Y recién después, el voto.

Misiones, en el radar

La elección de Posadas para esta escala del peronismo federal tampoco es un detalle menor.

La delegación estuvo integrada por Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos, Federico Achával y Emir Félix, y mantuvo reuniones tanto con el gobernador Hugo Passalacqua como con la nueva conducción del PJ Misiones, encabezada por Christian Humada.

No hubo anuncio de una alianza electoral. Tampoco podía esperarse eso en esta etapa.

Pero hubo algo políticamente más interesante: reconocimiento mutuo y apertura de canales.

Para el peronismo nacional, Misiones tiene una particularidad que la diferencia del resto del mapa: un oficialismo provincial con identidad propia, una estructura política consolidada y una histórica capacidad para negociar con Buenos Aires sin quedar subordinado completamente a los grandes espacios nacionales.

Para el PJ misionero, en tanto, la visita sirve para reposicionarse dentro de la conversación nacional y mostrar que su reorganización no ocurre aislada de lo que sucede en el resto del país.

Christian Humada lo dejó claro: el objetivo es recuperar territorio, completar la estructura partidaria y preparar al PJ para 2027. Según explicó, ya hay más de 50 consejos municipales conformados y el partido trabaja para completar los restantes.

Pero además dejó una puerta abierta que será observada con atención en la política provincial: “el peronismo misionero mantiene su vocación frentista” y no descarta construir una alianza electoral amplia.

Ahí aparece una de las preguntas que inevitablemente sobrevoló la jornada: ¿puede haber un acercamiento entre el PJ y el gobierno de Passalacqua?

La respuesta oficial fue prudente. No hubo conversaciones formales, aunque Humada admitió que eventualmente habrá que sentarse a hablar con todos los actores.

La política misionera, como suele suceder, parece transitar por carriles propios.

De la rosca al problema concreto

Tolosa Paz buscó correr la discusión del terreno estrictamente electoral y puso el acento en la reconstrucción partidaria. Su diagnóstico fue que el PJ perdió participación interna, afiliados y capacidad de debate.

La apuesta consiste en volver a abrir el partido, incorporar militantes, formar cuadros y recuperar una estructura que no aparezca únicamente cuando hay elecciones.

También defendió la construcción de una agenda federal y destacó iniciativas que involucran directamente a Misiones.

Entre ellas aparece el proyecto para reducir el IVA sobre la mandioca y sus derivados, impulsado por el diputado misionero Oscar Herrera Ahuad. Los legisladores del espacio anticiparon su acompañamiento, convirtiendo una demanda productiva provincial en un ejemplo concreto de la agenda que pretenden llevar al Congreso.

El gesto tiene una lectura política evidente: para que el federalismo no quede reducido a una consigna, tiene que traducirse en proyectos que impacten sobre la economía real de las provincias.

Y en Misiones, la agenda económica tiene una palabra inevitable: energía.

Humada planteó que el costo energético constituye uno de los principales obstáculos para la producción y la radicación industrial, especialmente porque la provincia no está conectada a la red nacional de gas.

La discusión sobre tarifas, energía y competitividad puede convertirse así en uno de los puntos donde una eventual agenda federal encuentre terreno común.

Achával y el problema de fondo: trabajar y seguir siendo pobre

Federico Achával llevó la discusión hacia otro terreno: el trabajo.

El intendente de Pilar planteó una contradicción que atraviesa buena parte de la discusión económica actual. Si una persona trabaja 15, 16 o 18 horas y aun así no consigue llegar a fin de mes, el problema deja de ser únicamente cuánto gana: se rompe la idea misma del trabajo como mecanismo de movilidad social.

Para el dirigente, esa ruptura también afecta la transmisión de valores hacia las nuevas generaciones.

La reconstrucción peronista, sostuvo, debería volver a colocar en el centro el trabajo y la educación, pero no como consignas históricas sino como instrumentos concretos para reconstruir movilidad social.

Es allí donde el peronismo intenta encontrar una nueva narrativa: no regresar al pasado, sino explicar qué quiere hacer con el futuro.

El dirigente del Centro de Empleados de Comercio, Benigno Gómez, aportó desde el sindicalismo una lectura todavía más cruda del cambio social. Señaló que la situación económica ya no puede analizarse solamente desde indicadores macroeconómicos y advirtió sobre el impacto del endeudamiento de las familias, la pérdida de capacidad de consumo y las dificultades para afrontar gastos cotidianos.

Ese cambio en la percepción social también explica por qué la nueva estrategia peronista busca recuperar la militancia territorial. Michel lo resumió al señalar que para ganar elecciones no alcanza con la discusión partidaria: hay que volver a caminar las calles y escuchar a los vecinos. La prioridad, sostuvo, debe ser hablar de los problemas de la gente.

La verdadera autocrítica

El dato político de la visita a Posadas no es que dirigentes peronistas hayan criticado a Milei. Eso era previsible.

Tampoco es que hayan comenzado a preparar 2027. Eso también era inevitable.

Lo que cambia el tono es otra cosa.

Por primera vez con una claridad poco habitual, parte del peronismo empieza a decir que el problema de 2023 no estuvo exclusivamente en el adversario, en los medios, en la economía o en el votante. Estuvo también dentro del propio peronismo.

La sociedad no estaba obligada a votar al peronismo.

Y mucho menos a hacerlo para evitar que ganara Milei.

Ese reconocimiento puede ser políticamente más potente que cualquier encuesta.

Porque si la derrota fue responsabilidad de otros, no hay nada que corregir. Pero si los errores fueron propios, entonces hay trabajo por delante.

Y ese trabajo empieza por dejar de hablarle al peronismo para empezar a hablarle nuevamente a la sociedad.

Michel lo sintetizó con otra definición: el espacio debe salir de la “rosca partidaria” y volver a caminar las calles. Olmos agregó la otra parte de la ecuación: discutir un programa, construir soluciones y elegir al candidato mediante un mecanismo que tenga legitimidad.

Es una apuesta ambiciosa.

También es una apuesta obligada.

Porque el peronismo puede aprovechar el desgaste de Milei y aun así perder 2027 si la sociedad no lo considera una alternativa confiable.

En Posadas, entonces, no solamente se discutió la reconstrucción de un partido.

Se discutió algo bastante más incómodo: cómo hacer para que quienes votaron contra el peronismo en 2023 vuelvan a considerar que el peronismo puede gobernar.

Y para eso, el primer paso parece ser admitir que aquellos votantes no se equivocaron.

Los que tienen que cambiar son ellos.

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El PJ Federal tendió un puente con Passalacqua y busca construir una alternativa política hacia 2027

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El PJ Federal abrió un nuevo canal de diálogo político con el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, con una mirada puesta en la construcción de una alternativa nacional hacia 2027 y en una mayor coordinación parlamentaria. El encuentro, realizado este miércoles en la residencia oficial de la Gobernación, reunió a la primera línea del espacio peronista federal con el mandatario misionero, en un contexto de reacomodamiento del poder provincial tras su ruptura política con Carlos Rovira.

Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos, Federico Achával y Emir Félix llegaron a Misiones para mantener una reunión de trabajo y avanzar sobre una agenda que combina intereses provinciales, producción regional y posicionamiento político. El objetivo de fondo es construir un puente entre gobernadores y dirigentes del peronismo del interior que permita superar la fragmentación y discutir una estrategia común de cara a 2027.

La conversación tuvo además una dimensión estrictamente parlamentaria. Los dirigentes federales buscaron explorar puntos de coincidencia que permitan aumentar el trabajo conjunto en ambas cámaras del Congreso, donde los legisladores misioneros pueden adquirir un peso relevante en votaciones de proyectos estratégicos para las provincias.

Uno de los temas que quedó sobre la mesa fue la continuidad de las PASO. El espacio peronista considera que las primarias pueden funcionar como una herramienta para ordenar la competencia interna y reunir distintos perfiles dentro de una eventual construcción opositora para 2027. La delegación buscó conocer si los seis legisladores nacionales de Misiones podrían acompañar esa posición, aunque el asunto quedó abierto y continuará siendo materia de negociación.

En cambio, hubo señales más concretas en torno a iniciativas vinculadas directamente con la economía provincial. Tolosa Paz, Michel y Félix manifestaron su disposición a acompañar el proyecto impulsado por Herrera Ahuad para reducir el IVA sobre la harina y la fécula de mandioca, además de sostener el reclamo por una emergencia para la producción yerbatera, uno de los sectores centrales de la economía misionera.

La coincidencia en estos puntos constituye una primera señal de acercamiento entre el PJ Federal y la administración de Passalacqua. El esquema que buscan construir tiene una particularidad política: los dirigentes peronistas reconocen el endurecimiento del gobernador misionero frente al Gobierno de Javier Milei, pero también su decisión de mantener distancia del kirchnerismo.

Ese posicionamiento intermedio abre un espacio para una articulación federal que no necesariamente implique una incorporación orgánica al peronismo nacional. La apuesta del PJ Federal es convertirse en un canal capaz de acercar agendas parlamentarias y productivas, preservando al mismo tiempo la identidad política de los actores provinciales.

Durante el encuentro también hubo coincidencias sobre el escenario económico y social. La caída de la recaudación, el aumento del endeudamiento de las familias, el deterioro de las rutas nacionales y la situación de las economías regionales formaron parte de una conversación en la que ambas partes identificaron problemas similares desde la perspectiva del interior.

Passalacqua puso especial énfasis en el estado de las rutas nacionales 12 y 14 y cuestionó el manejo de los recursos destinados a su mantenimiento. La infraestructura vial aparece así como uno de los puntos con mayor potencial para articular una agenda común entre Misiones y el peronismo federal, especialmente por su impacto sobre el transporte, el comercio, el turismo y la producción.

El diagnóstico también alcanzó al consumo. Tanto el gobernador como los dirigentes visitantes señalaron la pérdida de dinamismo de la demanda interna y observaron como una expresión concreta de esa situación las extensas filas de vehículos que atraviesan hacia Paraguay para abastecerse de combustible y realizar compras. Para Misiones, el fenómeno agrega una dimensión fronteriza a la discusión nacional sobre competitividad y poder adquisitivo.

El encuentro adquiere mayor relevancia por el momento político que atraviesa la provincia. El 3 de agosto, Passalacqua se desafilió de Encuentro Misionero, el espacio creado por Rovira como reemplazo del Frente Renovador de la Concordia. La decisión formalizó un quiebre que ya había comenzado a modificar el esquema de poder provincial.

Desde entonces, el gobernador avanzó con cambios en el gabinete, reconstruyó su mesa política y concentró bajo su conducción el vínculo con los legisladores nacionales de Misiones. En el Senado, Sonia Rojas Decut se alineó con Passalacqua y se apartó de Carlos Arce, mientras que en Diputados Alberto Arrúa, Yamila Ruiz y Daniel Vancsik también quedaron bajo la conducción política del mandatario, junto con el exgobernador Oscar Herrera Ahuad.

El reordenamiento también tuvo una expresión institucional en el Congreso. El bloque que reunía a los legisladores misioneros con representantes de Salta, Formosa y San Luis dejó atrás la denominación Innovación Federal, un sello asociado a la estructura electoral que había diseñado Rovira. La nueva identidad todavía no fue definida, pero el espacio mantendría su composición.

En ese escenario, la visita del PJ Federal funciona como un reconocimiento político al nuevo liderazgo territorial de Passalacqua. Para los dirigentes del espacio, Misiones representa un actor con capacidad para incidir en el Congreso y una provincia cuya agenda productiva coincide con varios de los ejes que buscan instalar a nivel nacional.

La construcción, sin embargo, todavía se encuentra en una fase exploratoria. No hubo definiciones electorales ni un acuerdo formal sobre las PASO, pero sí una primera convergencia en proyectos legislativos, infraestructura y economías regionales. El dato político es que ambas partes decidieron mantener abierto el canal de diálogo.

La apuesta hacia 2027 dependerá de la capacidad para transformar esas coincidencias sectoriales en una agenda política común. Para Misiones, el desafío consiste en utilizar su nuevo margen de autonomía para negociar recursos, infraestructura y políticas productivas. Para el PJ Federal, el objetivo es sumar a gobernadores y dirigentes provinciales a una construcción nacional que pueda disputar representación sin quedar subordinada a la lógica de Buenos Aires.

El encuentro de Posadas, en ese sentido, no constituye todavía una alianza electoral, pero sí marca un movimiento político relevante: el intento de construir un puente entre el nuevo esquema de poder misionero y un peronismo federal que busca recuperar capacidad de articulación territorial. El Congreso aparece como el primer terreno concreto para poner a prueba esa convergencia.

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Arce se sumó oficialmente al bloque Movimiento por Misiones en el Senado

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La ruptura política entre el gobernador Hugo Passalacqua y el exmandatario Carlos Rovira ya tiene una traducción institucional explícita en el Senado de la Nación. Carlos Omar Arce comunicó oficialmente este martes su incorporación al bloque Movimiento por Misiones, espacio que había sido conformado la semana pasada por la senadora Sonia Rojas Decut.

La decisión quedó formalizada mediante una nota dirigida a la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, fechada el 18 de agosto de 2026. En el documento, Arce comunica su incorporación al bloque a partir de esa misma fecha y confirma, de ese modo, el reagrupamiento de los dos senadores nacionales por Misiones bajo una misma bancada.

El movimiento completa el primer reordenamiento de peso dentro de la representación misionera en el Congreso desde que comenzó a hacerse visible el distanciamiento entre Passalacqua y Rovira. Lo que durante años funcionó como una estructura política de coordinación territorial y parlamentaria empieza ahora a mostrar una nueva arquitectura, con el gobernador como referencia del espacio provincial y con sus representantes nacionales actuando bajo una identidad propia.

La señal tiene una dimensión que excede la dinámica interna de la política misionera. Los cuatro diputados y dos senadores nacionales que representan a la provincia constituyen un volumen parlamentario relevante en un Congreso donde el Gobierno nacional necesita construir acuerdos para aprobar iniciativas y sostener su agenda legislativa.

En ese contexto, la decisión de Arce adquiere valor estratégico. La conformación de un bloque propio no implica necesariamente una ruptura automática con el oficialismo nacional ni anticipa el sentido de cada votación, pero sí otorga a Misiones una herramienta institucional para negociar de manera más directa sus prioridades en el escenario federal.

El antecedente inmediato fue la decisión de Rojas Decut de abandonar el esquema anterior y constituir Movimiento por Misiones. Arce quedó inicialmente fuera de ese armado, aunque en los últimos días avanzó en un entendimiento con Passalacqua que finalmente desembocó en su incorporación formal al mismo espacio.

La fotografía política, entonces, cambia de manera sustancial. Los dos senadores misioneros dejan de aparecer divididos en el Senado y pasan a compartir una bancada provincial que puede funcionar como plataforma para defender intereses específicos de Misiones, desde la economía regional y la infraestructura hasta el esquema de recursos coparticipables y las políticas vinculadas al desarrollo del Norte Grande.

La construcción de este espacio también puede leerse como una búsqueda de mayor capacidad de negociación. En un Congreso fragmentado, el valor de una representación territorial no depende únicamente de su cantidad de bancas, sino de su capacidad para actuar coordinadamente y convertir esa representación en resultados concretos para la provincia.

Para Passalacqua, el alineamiento de Arce y Rojas Decut supone además un respaldo institucional a la estrategia de diferenciación respecto del antiguo esquema de conducción política. La separación entre ambos sectores ya se había expresado en el territorio, con movimientos de intendentes y dirigentes, y ahora queda documentada en una de las instituciones centrales del sistema político argentino.

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Santiago del Estero: el Frente Cívico de Zamora arrasó en los 26 departamentos y dejó a LLA a 58 puntos

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El Frente Cívico por Santiago ratificó su hegemonía política en Santiago del Estero con un resultado contundente en las elecciones municipales. La coalición liderada por el senador nacional y exgobernador Gerardo Zamora alcanzó el 66% de los votos en el total provincial, se impuso en los 26 departamentos y volvió a transformar su estructura territorial en una ventaja electoral difícil de discutir.

La dimensión del resultado se observa con mayor claridad al mirar la distancia con sus principales competidores. La Libertad Avanza quedó segunda con el 8% de los sufragios, mientras que Despierta Santiago alcanzó el 7%. El resto de las fuerzas políticas reunió en conjunto el 19%. Así, el oficialismo terminó 58 puntos por encima del espacio libertario, que no logró disputar el liderazgo en ninguno de los principales distritos.

El resultado consolida además una construcción política que excede las fronteras partidarias tradicionales. El Frente Cívico reúne sectores del radicalismo, el peronismo y fuerzas locales, una arquitectura territorial que volvió a mostrar capacidad para traducir su presencia en los municipios en una victoria provincial de amplio margen.

En la capital santiagueña, uno de los principales centros de poder político de la provincia, Mario Benavente fue elegido intendente con el 60,53% de los votos. La candidata de La Libertad Avanza, María S. Beatriz Yunes, obtuvo el 12,29%, seguida por Facundo Pérez Carletti, de Despierta Santiago, con el 11,09%, y Natalia Neme, de la Unión Cívica Radical, con el 6,03%.

En La Banda, segunda ciudad de Santiago del Estero, el Frente Cívico también consiguió una victoria amplia. Llamil Abdala fue electo intendente con el 51,60% de los votos. Pablo Mirolo, del Frente Renovador y Progresista, alcanzó el 12,53%; Roger Nediani, del Frente Compromiso y Unidad, obtuvo el 11,41%, y Lorena Gladys Bazán, de Despierta La Banda, reunió el 8,78%.

El mapa electoral también mostró disputas más ajustadas en otros municipios relevantes. En Frías, Néstor Humberto Salim, del Frente Justicialista Integración Municipal, ganó con el 46,63%, seguido por Carlos M. Bustamante, del Frente Encuentro Cívico, con el 30,59%. En ese distrito, el candidato de La Libertad Avanza, Lucas Sequeira, quedó cuarto con apenas el 2,46%.

En Termas de Río Hondo, Domingo Gatella, del Partido Justicialista, se impuso con el 44,16%, mientras que Paula Silvina Cánepa, del Frente Encuentro Cívico, alcanzó el 38,99%. La Libertad Avanza, representada por Dante Lucas Donadel Zimmerman, obtuvo el 4,48%.

En Añatuya, Julio Castro, del Frente Partido Justicialista de Integración Municipal, consiguió el 42,92% y superó a Rubén Timofeijuk, del Frente Encuentro Cívico, que obtuvo el 37,08%. La candidata libertaria Eugenia Coppede reunió el 11,15%.

La lectura política que deja la elección excede, por lo tanto, el resultado de una jornada municipal. Los comicios volvieron a mostrar la dificultad de La Libertad Avanza para trasladar al territorio el caudal electoral que el presidente Javier Milei consiguió en elecciones de alcance nacional. El espacio libertario logró instalarse como segunda fuerza provincial, pero quedó muy lejos de la estructura oficialista y sin capacidad para imponerse en los principales municipios.

Para Zamora, el resultado representa una ratificación de la estrategia de unidad provincial que el oficialismo viene sosteniendo desde hace años. Tras conocerse los resultados, el senador nacional sostuvo ante la militancia que el respaldo electoral obliga al espacio gobernante a profundizar el proyecto político provincial, especialmente frente al escenario económico nacional.

“Tenemos que profundizar como nunca este proyecto de unidad de los santiagueños, sobre todo en un contexto difícil para el país y para la economía”, afirmó Zamora.

El exgobernador también reivindicó el nivel de participación electoral y destacó que fue superior al registrado en las últimas elecciones municipales. En su discurso, además, formuló una definición política de fuerte contenido identitario: “Santiago del Estero no se vende, la patria no se entrega y las Malvinas son argentinas”.

La elección dejó, además, una particularidad inédita en la historia democrática de la provincia. En Bandera, departamento Belgrano, hubo por primera vez una elección municipal con un único candidato a intendente. Jairo Colaneri, del Frente Encuentro Cívico, fue el único postulante habilitado para competir por la jefatura comunal.

En esa ciudad estaban habilitados para votar 6.841 electores distribuidos en 20 mesas. Al existir una única candidatura, todos los votos afirmativos emitidos fueron para Colaneri, que quedó consagrado como nuevo intendente.

El dato central de la elección, sin embargo, está en otra dimensión: el Frente Cívico no solo ganó, sino que extendió su predominio sobre el conjunto del territorio santiagueño. Con 66% de los votos y victorias en los 26 departamentos, el zamorismo volvió a demostrar que su principal activo político continúa siendo una estructura provincial capaz de convertir la gestión y la alianza entre distintas fuerzas en una maquinaria electoral de alcance prácticamente total.

El desafío hacia adelante será transformar esa fortaleza electoral en capacidad de respuesta frente a un contexto económico nacional adverso. La magnitud del triunfo le otorga al oficialismo santiagueño margen político, pero también eleva las expectativas sobre su capacidad para sostener empleo, servicios, infraestructura y actividad económica en los municipios. En ese punto se jugará la próxima etapa del poder territorial que las urnas volvieron a confirmar.

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