POLÍTICA MONETARIA

Reforma del BCRA: el oficialismo consiguió dictamen y busca blindar la política monetaria frente al Tesoro

Compartí esta noticia !

El oficialismo consiguió este miércoles en Diputados el dictamen de mayoría para reformar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en un paso clave para uno de los proyectos institucionales centrales del programa económico de Javier Milei. La iniciativa, que mantiene prácticamente sin cambios el texto enviado por el Poder Ejecutivo, quedó en condiciones de ser debatida en el recinto, con el 26 de agosto como fecha tentativa para su tratamiento.

El despacho reunió 42 firmas de La Libertad Avanza y bloques dialoguistas del PRO, la UCR, Innovación Federal, Independencia y Producción y Trabajo. El avance se produjo después de un plenario de las comisiones de Finanzas y Presupuesto y Hacienda que comenzó atravesado por cruces políticos y terminó con la salida de los diputados de Unión por la Patria.

La discusión expuso una diferencia relevante incluso dentro del arco que acompaña al Gobierno. Eduardo Falcone, del MID, decidió no firmar el dictamen y cuestionó el tono de las intervenciones de algunos economistas invitados. El diputado consideró que las exposiciones de Miguel Boggiano y Ramiro Castiñeira se apartaron del carácter técnico que esperaba de la reunión y las calificó como una provocación innecesaria.

La tensión obligó incluso a diputados libertarios a pedir disculpas a representantes del PRO, la UCR y el MID. Fernando de Andreis, del PRO, también manifestó su desacuerdo con el contenido político de las primeras exposiciones, aunque dejó en claro que su espacio mantiene el respaldo al proyecto porque considera que la reforma institucional del BCRA resulta necesaria.

El episodio revela una cuestión política de fondo: el oficialismo consiguió construir una mayoría para avanzar con la reforma, pero la discusión sobre el Banco Central atraviesa incluso a sus propios aliados. La coincidencia parlamentaria se encuentra en la necesidad de limitar la utilización del organismo como fuente de financiamiento del Estado, mientras persisten diferencias sobre el alcance de sus objetivos y el grado de autonomía que debería tener frente al Poder Ejecutivo.

El núcleo de la reforma consiste en redefinir la misión del BCRA. El proyecto establece como objetivo central “la preservación del valor de la moneda nacional” y elimina el esquema de objetivos múltiples incorporado en la Carta Orgánica durante la reforma de 2012, bajo la conducción de Mercedes Marcó del Pont y durante la presidencia de Cristina Kirchner.

El cambio no es meramente semántico. En términos institucionales, busca modificar la función que el Banco Central debe cumplir dentro del esquema económico y reducir el margen para que la autoridad monetaria persiga simultáneamente objetivos potencialmente contradictorios. La propuesta oficial parte de una premisa: una moneda estable requiere que la política monetaria no quede subordinada a las necesidades fiscales del Gobierno de turno.

La segunda transformación sustancial es la prohibición de financiar al Tesoro. El proyecto busca cerrar los mecanismos mediante los cuales el Banco Central puede asistir al Estado a través de adelantos transitorios y otros instrumentos. La iniciativa también contempla un mecanismo para cancelar progresivamente las letras intransferibles y los adelantos transitorios acumulados en el activo de la entidad.

La reforma incluye, además, modificaciones en el tratamiento de las reservas de libre disponibilidad y en la distribución de utilidades del BCRA. El paquete apunta a modificar la relación patrimonial y financiera entre el Banco Central y el Tesoro, una de las cuestiones más sensibles de la arquitectura monetaria argentina.

Otro aspecto relevante está relacionado con la estabilidad de las autoridades de la entidad. La iniciativa endurece las condiciones para remover al presidente del BCRA y a los integrantes de su directorio. La decisión del Poder Ejecutivo deberá sustentarse en causales específicas y contar con la aprobación de dos tercios de los presentes de ambas cámaras del Congreso.

Ese mecanismo introduce una barrera institucional adicional frente a cambios discrecionales en la conducción de la autoridad monetaria. El principio es que una mayor estabilidad de sus autoridades debería contribuir a reducir la interferencia política sobre las decisiones monetarias.

Los defensores de la reforma llevaron al debate una interpretación particularmente dura sobre la historia monetaria argentina. Boggiano sostuvo que los gobiernos utilizaron históricamente la inflación como mecanismo de financiamiento y cuestionó que la Carta Orgánica de 2012 haya asignado al Banco Central múltiples objetivos.

Castiñeira, asesor económico del Presidente, planteó una crítica similar y vinculó directamente la utilización de las reservas y la emisión monetaria con el financiamiento de los desequilibrios fiscales. Para ambos economistas, la reforma debe funcionar como una barrera institucional frente a la posibilidad de que futuros gobiernos vuelvan a recurrir al Banco Central para cubrir déficits.

Héctor Rubini llevó la discusión a un terreno comparativo. Según explicó, durante el período 2017-2026 los países de la región con bancos centrales con menor interferencia política —mencionó a Perú, Chile, Colombia, Brasil, Uruguay y Paraguay— registraron una inflación promedio mensual de 0,4%, frente al 4,2% de Argentina en el mismo período.

La comparación permite colocar la discusión sobre independencia monetaria en un contexto regional. El desafío no consiste solamente en prohibir la emisión destinada al Tesoro, sino en construir una institución con credibilidad suficiente para que los agentes económicos crean que las reglas monetarias no serán modificadas cada vez que cambien las necesidades fiscales o electorales.

Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, reforzó esa mirada al señalar que una inflación de un dígito no debería ser considerada un resultado extraordinario. Para el economista, una Carta Orgánica que otorgue mayor independencia al Banco Central permitiría reducir el margen de emisión cuando la demanda de pesos no la justifique.

El argumento oficial encuentra, sin embargo, una objeción institucional que quedó expuesta durante el plenario. Falcone planteó que la autoridad monetaria no debería limitarse exclusivamente a la preservación del valor de la moneda y propuso incorporar otros objetivos, en una línea similar al mandato dual de la Reserva Federal estadounidense.

La discusión sobre los objetivos del Banco Central es particularmente relevante porque define qué ocurre cuando estabilidad monetaria, empleo, crecimiento y estabilidad financiera entran en tensión. Una autoridad monetaria con un mandato estrecho tiene mayor claridad sobre su función, pero también menos herramientas para ponderar objetivos económicos diversos. Una con múltiples objetivos dispone de mayor flexibilidad, aunque puede enfrentar mayores dificultades para establecer prioridades y medir responsabilidades.

Falcone también cuestionó que el Congreso intervenga en la remoción de autoridades pero no tenga una participación equivalente en su designación. Su propuesta apunta a que ambas instancias requieran aprobación parlamentaria, una modificación que elevaría el nivel de consenso político necesario para conformar la conducción del organismo.

La controversia, en ese punto, trasciende la discusión entre oficialismo y oposición. La independencia del Banco Central no depende únicamente de impedir la asistencia financiera al Tesoro. También requiere definir quién designa a sus autoridades, cuánto duran sus mandatos, bajo qué circunstancias pueden ser removidas, qué objetivos deben perseguir y cómo rinden cuentas frente a la sociedad.

La experiencia argentina agrega un componente decisivo: la credibilidad. Las recurrentes crisis monetarias, cambios regulatorios y episodios de confiscación de ahorros dejaron una huella profunda sobre las decisiones de hogares y empresas. Por eso, una reforma institucional puede tener efectos económicos concretos solamente si logra modificar expectativas y generar confianza sostenida en las reglas.

Para el Gobierno, la reforma de la Carta Orgánica constituye una pieza complementaria de su estrategia de estabilización. La disciplina fiscal y la eliminación del financiamiento monetario del Tesoro pueden reducir las presiones inflacionarias, pero el resultado de largo plazo dependerá de que esas restricciones sobrevivan a los cambios de administración.

Ese es precisamente el punto donde la reforma puede adquirir impacto social. Una moneda que conserve su valor no es solamente una meta macroeconómica: afecta el poder adquisitivo de los salarios, el valor de los ahorros, el costo del crédito y la capacidad de las empresas para planificar inversiones. Del mismo modo, limitar el financiamiento monetario del déficit puede reducir una fuente histórica de inflación, pero obliga al Estado a resolver sus desequilibrios mediante decisiones fiscales explícitas.

El dictamen conseguido por el oficialismo abre ahora una etapa diferente. La discusión en el recinto deberá determinar si la mayoría construida en comisión se sostiene y, eventualmente, qué modificaciones pueden introducirse al proyecto. El oficialismo ya consiguió el primer objetivo político; el desafío siguiente será transformar una mayoría parlamentaria circunstancial en un consenso institucional suficientemente amplio como para que las reglas del Banco Central no vuelvan a quedar atadas al ciclo electoral.

En última instancia, la reforma busca resolver un problema que Argentina arrastra desde hace décadas: cómo evitar que la autoridad monetaria sea utilizada para financiar desequilibrios fiscales y cómo construir una institución capaz de sostener el valor de la moneda aun cuando las necesidades políticas presionen en sentido contrario. La verdadera prueba de la nueva Carta Orgánica no estará en su aprobación, sino en si consigue sobrevivir al próximo gobierno que enfrente una crisis y tenga incentivos para volver a utilizar al Banco Central como caja.

Compartí esta noticia !

Claves que abren el debate sobre la independencia monetaria y los límites al poder político en la reforma del BCRA

Compartí esta noticia !

La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central comenzó a instalar uno de los debates económicos e institucionales más relevantes de los últimos años. El Gobierno nacional sostiene que el objetivo es impedir que futuras administraciones vuelvan a financiar el gasto público mediante emisión monetaria, consolidando un marco legal que preserve el valor de la moneda. Sin embargo, detrás del consenso que genera la necesidad de fortalecer la estabilidad macroeconómica aparecen múltiples interrogantes sobre el alcance real del proyecto y sus posibles efectos de largo plazo.

Según el portal iProfesional el mercado financiero está digiriendo los lineamientos fundamentales del proyecto para reformar al Banco Central. Según declaración de intenciones de Javier Milei, servirá para que nunca más un gobierno despilfarrador pueda incurrir en déficits que luego son financiados con “la maquinita”.

Sin embargo, la propuesta sobra la nueva Carta Orgánica ya está despertando debates entre los expertos, que creen que hay riesgos ocultos en la “letra chica”. A continuación, un listado sobre las principales dudas que se plantearon sobre la reforma.

¿El desempleo no tiene nada que ver con el BCRA?

El presidente Milei considera una aberración el hecho de que la Carta Orgánica le asigne a una herramienta (el BCRA) una gran cantidad de objetivos, que incluso pueden ser contradictorios entre sí. Es por eso que propone que, en la reforma, se defina que el Central sólo debe preservar el valor de la moneda.

Sin embargo, no es necesariamente un tema que genere consenso a nivel mundial. En países que han sufrido el trauma de desempleos muy elevados, también se incluye la consecución del pleno empleo como objetivo de los bancos centrales.

Entre ellos, destaca el caso nada menos que de la Reserva Federal de Estados Unidos, que en una enmienda de 1977 a su ley fundacional agregó expresamente que el cuidado del empleo está entre sus misiones fundamentales. De hecho, a la hora de tomar las decisiones sobre modificación de tasas de interés, uno de los indicadores clave en el análisis de la FED es el ritmo de creación de empleo.

Esto obedece a que, según los economistas que estudiaron la crisis de los años 30, la excesiva contracción monetaria fue un factor que agravó la recesión. Uno de los que argumentaron en ese sentido fue Milton Friedman, de quien Milei es declarado admirador.

¿Siguen vigentes los “regalos” del BCRA al Tesoro?

Hubo una chicana inmediata que plantearon los críticos de Milei luego de que éste publicara su propuesta: se plantea la conveniencia de prohibir medidas que este mismo gobierno ha adoptado. Eso, desde el punto de vista político, podría restarle credibilidad al gobierno a la hora del debate.

Concretamente, lo que se critica es el traspaso de utilidades desde el BCRA al Tesoro, basadas en ganancias contables, por activos que sólo se habían valorizado por efecto de la inflación.

Hace poco más de un mes, se anunció que la institución presidida por Santiago Bausili le transferiría $24,4 billones, mientras el Tesoro le devolvería sólo $18,4 billones para sacarle el “clavo” de las letras intransferibles y se quedaría con $6 billones netos, que le sirven para comprar dólares.

Esa ganancia que reflejó el balance del Central fue posible gracias a la valorización de títulos en la cartera del BCRA, como las letras intransferibles que le había colocado el Tesoro durante la anterior gestión del peronismo. El hecho de que durante el año pasado se haya generado una inflación de 31,5% mientras la cotización del dólar subió un 42% genera una valorización de ese “activo”.

Como el propio ministro Toto Caputo reconoció en su comunicado, las letras intransferibles son, en realidad, un activo ilíquido y sin valor de mercado, que el BCRA había sido forzado a recibir, a cambio de dólares, que son un activo líquido y valioso.

Los economistas críticos hablaron de “maquillaje contable” y de un regreso de la “maquinita de emitir pesos”. Es decir, una acusación que choca de frente contra el discurso oficial, que habla de una reducción de la deuda del Tesoro y de un saneamiento en el balance del BCRA.

Y la propuesta de Milei no llega a eliminar por completo la asistencia al Tesoro, sino que la limita a la cancelación de deudas. A primera vista, eso liberaría de la responsabilidad penal por emisión al directorio del BCRA.

¿Un resquicio para la emisión mediante la compra de deuda?

Milei señala la necesidad de terminar con el vicio de la emisión sin respaldo, pero hay analistas que destacan que no sólo con “la maquinita” se expande la cantidad de dinero, sino que también hay formas indirectas, como la compra de títulos de deuda por parte del Banco Central.

De hecho, hoy es una práctica común que la entidad dirigida por Santiago Bausili intervenga en el mercado secundario. Muchas veces, el sentido de esa intervención es incidir en el tipo de cambio, ya sea mediante la compra o la venta de bonos “dólar linked”.

El efecto de esa política es, de hecho, inyectar o retirar pesos del mercado. Por ejemplo, ha sido una situación repetida en las últimas semanas la venta de bonos antes de las licitaciones del Tesoro. De esa manera, el BCRA retira liquidez y, al mismo tiempo, contiene la cotización del dólar, con lo cual ayuda al Tesoro a que aumente el atractivo de sus colocaciones de deuda en pesos.

Es, por otra parte, un tema sobre el que los economistas no se ponen de acuerdo. Hay quienes sostienen que el BCRA sí debe contar con el permiso para comprar deuda, porque es una garantía para evitar que haya corridas por crisis de confianza sobre un default de los bonos.

¿Autonomía del BCRA o una mayor dependencia del presidente?

Otro tema polémico es cómo debe protegerse la independencia del directorio del BCRA respecto del poder político. En los hechos, todos los gobiernos, incluido el de Milei, han usado al Central como una oficina dependiente del presidente, y han interferido en su gestión.

El ejemplo más recordado fue la expulsión, por decreto, de Martín Redrado durante el gobierno de Cristina Kirchner, porque el titular del BCRA se negaba a transferir reservas a un fondo dependiente del gobierno.

Pero no sólo el peronismo violentó la autonomía del Central: también durante el macrismo hubo injerencias. Ya el primer mes, hubo presión sobre Federico Sturzenegger para que se pusiera tope a un movimiento alcista del dólar. Y a los dos años, el jefe de gabinete, Marcos Peña, anunció el fin del régimen de metas de inflación.

Lo que Milei plantea como solución es que se necesite una mayoría especial del Congreso -dos tercios de ambas cámaras- para remover a los directores, una cantidad de votos muy difícil de obtener. Pero, en contraste, no modifica el método actual para el nombramiento, que es mucho más laxo, a tal punto que hay directores designados “en comisión”, sin el aval del Senado.

Al respecto, Alejandro “Topo” Rodríguez, ex diputado del peronismo, dio una pista sobre cuál será el argumento opositor: “Si avanzara la propuesta de reforma oficialista, la asimetría entre el proceso de designación y el de remoción sería tan abismal que consolidaría la discrecionalidad presidencial”. Desde ese punto de vista, el presidente pondría a las autoridades del BCRA a su antojo y por decreto, mientras que al Congreso le resultaría casi imposible removerlas.

¿Quién detendrá a las cuasimonedas provinciales tras cambios en el BCRA?

Uno de los argumentos fundamentales de Milei es que con una reforma de la Carta Orgánica del BCRA no solamente se pondría coto a la propensión de los políticos por el déficit fiscal nacional, sino que también funcionaría como disciplinador de los gobiernos provinciales y municipales.

Sin embargo, muchos analistas suelen recordar que, ante situaciones de crisis de caja, los gobiernos provinciales pueden volver a emitir cuasi monedas. De hecho, ocurrió con La Rioja durante el primer año de la gestión Milei, y otras provincias grandes, como Buenos Aires y Córdoba, amenazaron con hacer lo mismo si desde la Casa Rosada no se regularizaban las transferencias de recursos.

Las cuasi monedas son, desde el punto de vista técnico, bonos y no dinero, dado que tienen una fecha de vencimiento, a la cual deben ser rescatados por el gobierno provincial. Eso es lo que hace que, por más que se reforme carta orgánica -de hecho, aunque el BCRA fuera eliminado- podrían seguir existiendo.

A lo sumo, lo que puede hacer el gobierno para desalentar su emisión es que ARCA no acepte las cuasimonedas para para el pago de impuestos -algo que sí se permitió en la crisis de 2001-, pero no es un riesgo que la reforma del Banco Central pueda hacer desaparecer.

Banco Central: ¿se puede volver todo atrás con una nueva ley?

Desde el punto de vista legal, lo que afirman los abogados es que una nueva carta orgánica no queda blindada por el hecho de que se sancione como ley del Congreso. El argumento es simple: en un próximo gobierno que tenga mayoría, una nueva ley podría sustituir a esta reforma.

Esto es lo que lleva a que algunos defiendan la necesidad de que la reforma esté respaldada por la propia Constitución nacional. Es un argumento que toma como referencia el célebre caso de Perú, que le dio amplia autonomía a su Banco de Reserva como parte de una reforma constitucional sancionada por el presidente Alberto Fujimori luego del autogolpe con el que disolvió el Congreso.

“El fin de la convertibilidad demostró que al cambiar la composición del Congreso, pueden revertir cualquier ley, y la Corte Suprema no ha dado indicios de proteger el derecho de propiedad”, afirmó Agustín Etchebarne, uno de los economistas más afines al gobierno.

¿El modelo peruano es válido para el Banco Central de Argentina?

Finalmente, queda pendiente el debate de fondo: ¿es realmente conveniente una independencia absoluta del Banco Central? Y, en todo caso, ¿es eso posible en un país como Argentina?

Entre quienes se muestran más escépticos figuran economistas que, al inicio de la campaña electoral de Milei, le aconsejaron la dolarización total de la economía. El caso más notorio es el de Emilio Ocampo, quien sostiene que el ejemplo de Perú -en el que aparentemente se basa la nueva reforma- no es aplicable al contexto argentino.

Y una de sus observaciones más polémicas es que la legendaria fortaleza del Banco Central peruano no ocurre “a pesar de” la debilidad de los gobiernos sino, en buena medida, gracias a que los presidentes no cuentan con un poder que les permita interferir en las áreas monetaria y cambiaria.

“La estabilidad monetaria peruana descansa, en gran medida, en la habilidad, el prestigio y la fortaleza técnica de un funcionario excepcional. La debilidad del Poder Ejecutivo actuó como antídoto natural a la anomia institucional. Pero esto introduce una fragilidad estructural. No existe garantía alguna de que el próximo presidente del BCRP preserve el mismo grado de independencia y profesionalismo que el actual. Cuando los resultados dependen más de las personas que de las instituciones, no son necesariamente extrapolables”, afirma el abanderado de la dolarización.

Compartí esta noticia !

Con menos demanda de dólares, el BCRA refuerza reservas y proyecta un fuerte ingreso de divisas corporativas

Compartí esta noticia !

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a intervenir con saldo comprador en el mercado cambiario y adquirió US$ 80 millones, lo que permitió que las reservas brutas aumentaran US$ 322 millones y alcanzaran los US$ 45.399 millones, el nivel más alto desde 2021. Con este resultado, la autoridad monetaria acumula 14 ruedas consecutivas de compras y supera los US$ 900 millones adquiridos en enero, mientras proyecta un refuerzo adicional de reservas por US$ 3.600 millones provenientes de emisiones de deuda de empresas privadas.

Compras sostenidas, reservas en máximos y señales desde el mercado cambiario

La dinámica positiva de las reservas se consolidó este jueves 22 de enero de 2026, en un contexto de menor presión cambiaria y mayor estabilidad en la demanda de divisas. Según los datos oficiales difundidos por el BCRA, las reservas internacionales brutas se ubicaron en US$ 45.399 millones, con un salto diario de US$ 322 millones, impulsado por la compra neta de dólares y movimientos financieros asociados.

El resultado confirma una tendencia que se mantiene desde comienzos de mes: el Central ya suma 14 jornadas consecutivas con saldo comprador y acumula más de US$ 900 millones en adquisiciones en enero, un desempeño que no se observaba desde hace varios años y que refuerza la estrategia de recomposición de activos internacionales.

En paralelo, desde la autoridad monetaria destacan que la compra de dólares por parte de los ahorristas se redujo de manera significativa, un factor clave para explicar el mayor margen de intervención del BCRA en el mercado oficial y la menor presión sobre las reservas.

Deuda corporativa y expectativas de ingreso de divisas

En este escenario, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, anticipó que se espera el ingreso de unos US$ 3.600 millones adicionales a partir de emisiones de deuda realizadas por empresas argentinas, fondos que pasarán a engrosar las reservas de la autoridad monetaria.

La definición fue realizada durante un encuentro con inversores en Londres, en el marco de un evento organizado por el banco BBVA, donde Werning presentó una exposición titulada “La normalización financiera post electoral allana el camino para reformas, remonetización y compras de reservas”. En ese ámbito, el funcionario explicó que las empresas locales consiguieron desde octubre US$ 6.400 millones en el mercado internacional de deuda, de los cuales aún restan ingresar US$ 3.600 millones.

Según detalló, “la emisión corporativa en dólares aceleró después de las elecciones, pero la oferta real de divisas de las empresas que venden esa financiación en el mercado local se demoró, lo que debería impulsar la oferta de divisas en el futuro”. Esa expectativa refuerza la perspectiva de un mayor flujo de dólares hacia el sistema financiero y el balance del Banco Central en los próximos meses.

Menor demanda de dólares e inflación en desaceleración

Werning también vinculó la mejora del frente cambiario con un cambio estructural en el comportamiento de los ahorristas tras las elecciones legislativas de octubre. “Después de las elecciones, la demanda de dólares privada colapsó y la cobertura cambiaria empezó a desarmarse rápidamente”, afirmó.

De acuerdo con sus datos, entre abril y las elecciones, la demanda promedio de dólares billete fue de US$ 2.500 millones mensuales. En noviembre y diciembre, en cambio, ese monto se redujo de forma marcada y pasó a un promedio de US$ 600 millones por mes, pese a un repunte puntual hacia fin de año. Además, remarcó que la mayor parte de las compras de divisas realizadas por el público permanece depositada en el sistema financiero local, lo que atenúa el impacto sobre las reservas.

En materia de precios, el vicepresidente del BCRA señaló que, tras la aceleración inflacionaria de diciembre, cuando el IPC alcanzó el 2,8%, en enero la inflación habría comenzado a ceder, aunque evitó anticipar un dato mensual. Según explicó, buena parte de la suba reciente respondió a dos componentes específicos: tarifas y carne, a los que calificó como rubros altamente estacionales. Al excluir esos factores, estimó que la inflación subyacente se ubicaría en torno a un 2% mensual.

Impacto económico

La combinación de compras sostenidas de divisas, reservas en máximos desde 2021, menor demanda privada de dólares y mayor financiamiento corporativo externo configura un escenario de mayor holgura para el Banco Central en el arranque de 2026. Para el mercado, estos factores refuerzan la señal de normalización financiera, mejoran las expectativas sobre la capacidad de acumulación de reservas y aportan previsibilidad al frente cambiario, en un contexto donde la evolución de la inflación sigue siendo una variable central para la política económica.

Compartí esta noticia !

El FMI advierte que las políticas industriales pueden frenar la productividad si no se aplican con precisión

Compartí esta noticia !

El FMI destaca la fortaleza de los mercados emergentes y advierte sobre los límites de la política industrial

El nuevo informe “Perspectivas de la Economía Mundial” analiza la resiliencia de los mercados emergentes ante la volatilidad global y plantea los desafíos fiscales y productivos de las políticas industriales en un contexto de endeudamiento alto y escaso margen presupuestario.

Los mercados emergentes resisten la volatilidad global gracias a marcos de política más sólidos

En su informe “Perspectivas de la Economía Mundial” de marzo de 2025, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dedica un capítulo central al análisis de la resiliencia de los mercados emergentes frente a los episodios de aversión al riesgo financiero. El organismo concluye que esta capacidad de resistencia no fue producto exclusivo de condiciones externas favorables —la “buena suerte”—, sino del fortalecimiento institucional y la mejora en la credibilidad de las políticas monetarias y fiscales —las “buenas políticas”—.

Según el documento, los bancos centrales de los países emergentes han logrado reducir su dependencia de intervenciones cambiarias gracias a marcos de política más independientes y previsibles, lo que permitió moderar las presiones inflacionarias y mantener el acceso al financiamiento internacional aun en contextos de alta volatilidad.

El FMI subraya que los países con instituciones más sólidas y reglas fiscales claras enfrentan menores costos de ajuste y disyuntivas de política menos complejas en períodos de tensión. Por el contrario, aquellas economías con marcos más débiles corren el riesgo de retrasar la contracción monetaria ante presiones inflacionarias persistentes, generando pérdidas de producción y forzando intervenciones cambiarias costosas que “solo brindan alivio temporal”.

El organismo remarca que la consistencia macroeconómica será clave para sostener la confianza de los mercados en un contexto global caracterizado por la suba de tasas en las economías avanzadas, la reconfiguración de los flujos de capital y el aumento de la deuda soberana.

Política industrial: oportunidades, riesgos y necesidad de disciplina fiscal

El capítulo 3 del informe aborda el resurgimiento de la política industrial como herramienta para redefinir estructuras productivas, promover la autonomía tecnológica y reducir la dependencia energética externa. El FMI reconoce que estas políticas pueden impulsar la productividad y fortalecer sectores estratégicos, pero advierte que su éxito depende de una focalización precisa, una implementación eficiente y el respaldo de instituciones sólidas.

“El traslado o relocalización de industrias estratégicas puede generar beneficios sectoriales, pero también encarecer los precios al consumidor durante largos períodos”, señala el documento. Además, el FMI advierte que este tipo de programas suelen tener costos fiscales elevados, especialmente en países con deuda alta y limitada capacidad presupuestaria.

El informe enfatiza que, incluso cuando los resultados en determinados sectores sean positivos, las políticas industriales pueden provocar efectos indirectos negativos en otros segmentos de la economía, al desviar recursos de manera ineficiente y reducir la productividad total. Por ello, recomienda acompañarlas con reformas estructurales complementarias y una política macroeconómica coherente que evite tensiones en el frente fiscal.

Desafíos para los emergentes: consolidar instituciones y evitar desequilibrios

El FMI proyecta que los mercados emergentes enfrentarán en 2025 una combinación de desafíos simultáneos: presiones inflacionarias persistentes, costos financieros altos, exigencias de consolidación fiscal y la necesidad de mantener el crecimiento inclusivo.

En ese marco, el organismo reitera que la resiliencia no puede sostenerse sin instituciones fuertes, transparencia fiscal y disciplina monetaria. Los países que mantengan reglas claras y credibilidad en sus políticas podrán resistir mejor los shocks externos y aprovechar la transición hacia una economía global más diversificada en materia energética y tecnológica.

Compartí esta noticia !

El Central resolvió no variar la política monetaria durante enero

Compartí esta noticia !

El COPOM mantendrá en el corriente mes los mismos parámetros sobre la zona de intervención del tipo de cambio, y destacó el sobrecumplimiento de la Base Monetaria y los signos de desaceleración de la inflación.
El Comité de Política Monetaria del Banco Central de la República Argentina (COPOM) resolvió dar precisiones adicionales acerca del funcionamiento del esquema monetario en enero con el objetivo de dar mayor previsibilidad sobre sus acciones en materia de manejo de agregados monetarios e intervención cambiaria.
Al respecto la entidad presidida por Guido Sandleris resolvió mantener durante el corriente mes los mismos parámetros ya anunciados para diciembre:
Si el tipo de cambio se ubicara por debajo de la zona de no intervención, la meta de base monetaria se incrementará con las compras de dólares realizadas mediante licitaciones del BCRA. Estas licitaciones serán de hasta 50 millones de dólares por día. El acumulado en el mes de estas licitaciones no podrá exceder el 2% de la meta.
Si el tipo de cambio se ubicara por encima de la zona de no intervención, la meta de base monetaria se reducirá con las ventas de dólares realizadas mediante licitaciones del BCRA. Con el objetivo de maximizar el impacto sobre la liquidez, dichas licitaciones serán de hasta 150 millones de dólares diarios, el máximo contemplado en el esquema monetario.
Cabe destacar que el BCRA sobrecumplió el objetivo de Base Monetaria (BM) durante los primeros tres meses de funcionamiento del nuevo esquema monetario. Los promedios mensuales de la BM en octubre y noviembre fueron $1.253 y $1.256 mil millones, $19 y $15 mil millones menores a la meta de $1.271 mil millones respectivamente.
En tanto, en diciembre, el esquema contemplaba un aumento en la meta de BM a $1.351 mil millones, que acompañaba el crecimiento estacional en la demanda de dinero transaccional. El promedio mensual de la BM en este mes fue $1.337 mil millones. Es decir, el sobrecumplimiento en diciembre fue de $14 mil millones, marginalmente inferior al sobrecumplimiento objetivo de $16 mil millones determinado en la reunión previa del COPOM.
A su vez, indicó que en estos meses, tanto la inflación como las expectativas de inflación comenzaron a mostrar señales de desaceleración.
En este contexto, se observó durante diciembre una recuperación en la demanda de dinero, aunque el incremento en la demanda de pesos también tuvo su contraparte en el mercado cambiario, donde las compras de dólares para atesoramiento fueron en el último trimestre u$s 13 millones diarios (el valor más bajo desde la salida del cepo cambiario).
Dado a esto, el COPOM considera que el BCRA cumplirá la meta de BM en enero y podría sobrecumplirla en los siguientes dos meses.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin