políticas agropecuarias

Aprueban un manual de bienestar equino y buscan ordenar al sector hípico

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El Ministerio de Economía, a través de la Subsecretaría de Producción Agropecuaria y Forestal, aprobó el 17 de abril de 2026 un “Manual de Recomendaciones de Buenas Prácticas para el Manejo de Equinos Estabulados”, formalizado mediante la Disposición 3/2026. El dato clave no está solo en el contenido técnico, sino en el formato elegido: un instrumento de aplicación optativa. En un contexto donde crecen las demandas por bienestar animal y estándares productivos, la decisión plantea una tensión de fondo: ¿es un primer paso hacia una regulación más exigente o una estrategia para ordenar sin confrontar?

Un marco institucional que prioriza consenso sobre imposición

La medida se inscribe en las competencias asignadas por el Decreto 50/2019, que habilita a la Subsecretaría a diseñar políticas vinculadas a la producción animal y al desarrollo de la actividad hípica. Sin embargo, el Gobierno optó por un enfoque no coercitivo.

El manual funciona como guía técnica y herramienta de consulta para criadores, clubes, hipódromos y profesionales. No establece obligaciones ni sanciones. Tampoco modifica el marco normativo vigente. Su valor radica en ordenar criterios dispersos y consolidar una “mirada común” sobre el manejo de equinos estabulados.

El proceso de elaboración incluyó la participación de entidades públicas y privadas del sector, lo que le otorga legitimidad técnica y política. Ese dato no es menor: el Gobierno busca construir estándares con respaldo sectorial, evitando resistencias que suelen aparecer cuando las regulaciones se imponen sin acuerdos previos.

Bienestar animal, imagen sectorial y competitividad

El documento pone el foco en cuatro ejes: bienestar animal, sanidad, cuidado ambiental y seguridad. La incorporación de estos conceptos responde a una agenda que ya no es exclusivamente local. El bienestar animal se convirtió en un criterio creciente en mercados internacionales y en la percepción pública.

En ese sentido, la medida tiene una doble lectura. Por un lado, apunta a mejorar prácticas dentro del sector hípico. Por otro, busca fortalecer su posicionamiento frente a la sociedad y potenciales mercados, en un contexto donde la trazabilidad y los estándares éticos ganan peso.

El Gobierno introduce así una lógica de “regulación por recomendación”, donde el incentivo no es la sanción sino la reputación y la mejora continua. La expectativa es que los actores adopten voluntariamente las prácticas para no quedar rezagados.

Equilibrio entre Estado y sector privado

La decisión evita abrir un frente de conflicto con los actores del sector. Al mantener el carácter optativo, el Gobierno preserva margen de diálogo y evita tensiones regulatorias. Al mismo tiempo, fija un piso conceptual que puede condicionar comportamientos.

Los sectores más organizados, con mayor capacidad técnica, aparecen mejor posicionados para adoptar el manual y capitalizar sus beneficios. En cambio, quienes operan con menor nivel de formalización podrían quedar expuestos a una presión indirecta para adecuarse.

Desde el punto de vista político, la medida refuerza un esquema de intervención gradual. El Estado no se retira, pero tampoco avanza con regulaciones duras. Marca estándares, construye consenso y deja abierta la posibilidad de futuros pasos.

Un punto de partida más que un cierre

El manual no altera de inmediato las reglas del juego. Pero introduce un marco que puede escalar en el tiempo. Su carácter optativo no impide que, en una etapa posterior, algunos de sus lineamientos se transformen en requisitos más formales.

En las próximas semanas, el foco estará en el nivel de adopción real dentro del sector. También en cómo las distintas entidades incorporan —o no— estas recomendaciones en sus prácticas cotidianas.

El movimiento del Gobierno parece responder a una lógica de construcción progresiva: primero ordenar, luego consensuar y, eventualmente, regular. La velocidad de ese proceso dependerá tanto de la respuesta del sector como de la presión que ejerzan los estándares internacionales y la agenda pública local.

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Santilli advirtió que las negociaciones por la yerba deben canalizarse por Agricultura

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El presidente de Federación de Cooperativas de Misiones, Gustavo Hein, expuso la crítica situación del sector yerbatero durante la reunión del Consejo de Coninagro, realizada el miércoles por la noche, de la que participó el ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli.

En el encuentro, Hein tuvo a su cargo la presentación vinculada a la yerba mate, donde realizó una reseña detallada del momento que atraviesa el sector primario, con foco en las dificultades que enfrentan los productores yerbateros y las cooperativas.

Según explicó, el mercado yerbatero “es un mercado especial” que requiere reglas de juego diferentes a las del mercado general, debido a sus características propias. En ese sentido, sostuvo la necesidad de contar con instrumentos específicos que permitan equilibrar la oferta y la demanda, evitar la depresión de los precios que recibe el productor y, al mismo tiempo, garantizar que el consumidor pague un precio razonable por el producto terminado.

Hein señaló que Santilli escuchó el planteo con atención y se mostró receptivo, al tiempo que manifestó que ya estaba al tanto de la problemática, dado que había dialogado previamente sobre el tema con el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua.

De acuerdo a lo expresado en la reunión, el funcionario nacional indicó que la cuestión deberá canalizarse a través de la Secretaría de Agricultura de la Nación, ámbito en el cual se deberían formalizar los planteos y abrir una instancia de diálogo y negociación.

“El desafío es convencer a la Secretaría de que el sector necesita otros instrumentos para mejorar la situación del productor”, resumió Hein, al sintetizar los pasos que, a su entender, deberían seguirse tras el encuentro.

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Nueva alianza entre Misiones y la OIA fortalece la capacitación y certificación orgánica

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El Ministerio del Agro y la Producción de Misiones firmó este miércoles en Buenos Aires un convenio de cooperación con la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), una de las entidades más reconocidas en certificación orgánica del país y del exterior. El acuerdo profundiza la agenda provincial iniciada en 2021 para acompañar la transición orgánica y ampliar la asistencia técnica, la formación y las herramientas para productores.

Un acuerdo estratégico para consolidar la transición orgánica

El Ministerio del Agro y la Producción de Misiones suscribió este miércoles un convenio de cooperación con la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), en un encuentro encabezado por el ministro Facundo López Sartori y por el presidente de la entidad, Pedro A. Landa. La firma se concretó en la Ciudad de Buenos Aires y refuerza una línea de trabajo iniciada en 2021, orientada a expandir la producción orgánica en toda la provincia.

El acuerdo establece acciones conjuntas para desarrollar capacitaciones, producir materiales de sensibilización y diseñar contenidos técnicos destinados a facilitar el acceso a la certificación orgánica. Además, contempla el acompañamiento institucional para productores que buscan integrarse a mercados con mayores exigencias de trazabilidad, sostenibilidad y cumplimiento normativo.

La alianza se inscribe en la estrategia provincial de democratizar el acceso a la producción orgánica, un enfoque que combina asistencia técnica, formación e innovación, y que en los últimos años permitió posicionar a Misiones como una provincia de referencia en políticas de sostenibilidad productiva.

Reconocimiento nacional y articulación técnica con proyección internacional

La firma del convenio adquiere un valor adicional por la trayectoria de Pedro A. Landa, quien en 2024 fue distinguido como Embajador de la Producción Orgánica Argentina. Su labor histórica en certificación, cooperación internacional y promoción del sector –con aportes en MAPO, CACER y numerosos proyectos en Argentina y otros países– otorga a esta alianza un peso técnico significativo.

Durante el encuentro, López Sartori destacó que el acuerdo “representa un paso concreto para profundizar una política pública que Misiones viene sosteniendo con coherencia: democratizar el acceso a la producción orgánica y ofrecer a nuestros productores herramientas que reduzcan incertidumbre y abran nuevas oportunidades”.

Landa, por su parte, subrayó que “hacía tiempo que buscábamos concretar un acuerdo de trabajo con Misiones, porque es una provincia que viene impulsando la producción orgánica con mucha constancia”.

La subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal, Luciana Imbrogno, señaló que la articulación “permite sumar metodologías validadas, rigor técnico y una mirada integral sobre los procesos de certificación”, reforzando la formación de productores, técnicos y profesionales.

El convenio complementa, además, el reciente reconocimiento obtenido por Misiones en los Premios Argentina Orgánica, donde la provincia fue distinguida por su labor sostenida de promoción de la producción orgánica.

Más herramientas, más capacitación y un modelo productivo sostenible

Con esta alianza, el Ministerio del Agro ratifica su compromiso de fortalecer la transición orgánica, potenciar la competitividad y promover un modelo productivo que combine innovación, cuidado ambiental y más oportunidades para las familias rurales misioneras.

La continuidad de esta estrategia, sumada al acompañamiento técnico de la OIA, permitirá robustecer los procesos de certificación, mejorar las capacidades locales y consolidar a Misiones como un actor clave en la agenda nacional de producción orgánica.

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Informe revela impacto de políticas agropecuarias: fuerte presión fiscal y desafíos ambientales para el campo

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El agro argentino aportó en promedio el 7,6% del PBI y más del 60% de las exportaciones, pero las políticas de retenciones y restricciones comerciales generaron una transferencia neta negativa que redujo un 17,1% los ingresos brutos de los productores entre 2016 y 2023, según un informe que analiza el período 2017-2024.

El estudio Análisis de políticas públicas agropecuarias en Argentina 2017-2024, elaborado por un equipo de especialistas en economía agraria, presenta un diagnóstico integral sobre las políticas aplicadas al agro en los últimos siete años.

El informe destaca que el sector agropecuario argentino no solo representa una base macroeconómica estratégica —con un peso del 7,6% del PIB en promedio y más del 60% de las exportaciones de bienes—, sino que también constituye el motor del ingreso de divisas para el país.

Sin embargo, las políticas de derechos de exportación (retenciones) y restricciones cuantitativas han generado un efecto adverso: transferencias netas negativas desde los productores hacia otros sectores de la economía. Según la metodología de Estimados de Apoyo al Productor (PSE) de la OCDE, este apoyo negativo implicó en promedio una merma del 17,1% de los ingresos brutos a nivel finca durante 2016-2023.

Efectos por cadenas productivas y ambientales

El informe desglosa el impacto en los principales complejos productivos:

  • Soja, maíz y trigo: principales afectados por las retenciones, con efectos directos sobre decisiones de inversión y márgenes de rentabilidad.
  • Carne bovina: fuertemente condicionada por las restricciones cuantitativas a la exportación, que redujeron competitividad internacional.
  • Vitivinicultura: muestra un patrón más vinculado a las restricciones comerciales externas y a la competitividad cambiaria.

En paralelo, se incorpora un análisis ambiental:

  • La producción aumentó mientras se registró una reducción relativa de las emisiones de GEI sectoriales.
  • Persisten desafíos en erosión de suelos, deforestación y uso de fertilizantes, lo que obliga a integrar una agenda ambiental sólida en las políticas públicas.

Hacia una agenda de desarrollo sostenible

El documento enfatiza la necesidad de un cambio estructural en la gobernanza del agro argentino. Entre las líneas de acción propuestas se incluyen:

  • Modernización institucional y fortalecimiento del sistema de I+D+i para el sector.
  • Reducción de restricciones regulatorias y promoción de reglas de juego estables.
  • Mejora del acceso al crédito y cobertura de riesgos para productores.
  • Perfeccionamiento de la agenda ambiental, con foco en adaptación al cambio climático.
  • Mayor integración comercial internacional, para consolidar el rol exportador del agro argentino.

El diagnóstico plantea un dilema político y económico: mientras el agro sostiene gran parte del superávit comercial argentino, las políticas impositivas y regulatorias han erosionado la rentabilidad sectorial.

La reacción de las entidades agropecuarias probablemente se centre en reclamar una baja gradual de las retenciones y mayor previsibilidad normativa. Por otro lado, el desafío ambiental y la presión internacional por una producción sustentable podrían convertirse en un incentivo para reposicionar a la Argentina como proveedor confiable de alimentos con valor agregado y trazabilidad ambiental.

Analisis de Politicas Publicas Agropecuarias en Argentina 2017 2024 by CristianMilciades

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