políticas sociales

Presupuesto 2027: cambios de reglas, discrecionalidad y el impacto en derechos fundamentales

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El Presupuesto 2027 propone gastar algo más en términos reales que este año, pero esa recuperación convive con una transformación más profunda del Estado nacional: menos recursos que antes del ajuste iniciado en 2024, menor presencia directa en la obra pública y cambios normativos que alcanzan algunas de las principales políticas sociales.

La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) puso la lupa sobre esos movimientos en su primer análisis del proyecto enviado al Congreso. El punto de partida ayuda a dimensionar la discusión: tomando las propias proyecciones macroeconómicas del Gobierno -29% de inflación para 2026 y 18% para 2027-, el gasto total aumentaría 3,9% real el próximo año. Sin embargo, todavía quedaría 26,5% por debajo de 2023.

La foto, además, cambia considerablemente según dónde se mire.

Los servicios sociales tendrían una mejora real de 6,1% respecto de 2026, aunque continuarían 16% por debajo de 2023. Dentro de ese universo, Salud aparece con una suba del 16% interanual; Seguridad Social, del 5%; y Educación y Cultura, del orden del 6%. En el otro extremo, Vivienda y Urbanismo conserva una caída del 99% frente a 2023 y Agua Potable y Alcantarillado, del 93%. Los servicios económicos, atravesados entre otros factores por la reducción de subsidios e infraestructura, quedarían 68% debajo de aquel año.

Es decir, 2027 aparece en el proyecto como un año de recuperación parcial, pero no de regreso a los niveles previos al ajuste.

La AUH, sin actualización automática

Uno de los cambios más sensibles no pasa estrictamente por cuánto dinero se asigna, sino por cómo se actualizarían en adelante algunas de las principales transferencias sociales.

El artículo 17 propone derogar la movilidad de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y de las Asignaciones Familiares establecida por la Ley 27.160. El proyecto no incorpora, en reemplazo, otra fórmula automática, parámetros de actualización ni una periodicidad mínima. De aprobarse en esos términos, los futuros incrementos volverían a quedar sujetos a decisiones del Poder Ejecutivo.

La diferencia entre ambos mecanismos no es menor. ACIJ calculó que las transferencias que cuentan con actualización automática -AUH, Asignaciones Familiares y Plan 1000 Días- recuperaron 31,9% desde 2023, mientras las prestaciones no indexadas sufrieron una pérdida real del 50,5%.

La Prestación Alimentar ofrece un ejemplo concreto. Permaneció 23 meses sin aumentos y recién volvió a actualizarse en mayo de este año. En abril, antes de ese incremento, cubría apenas 19,5% de una Canasta Básica Alimentaria para adulto equivalente, contra 63,5% de cobertura de la AUH.

Para ACIJ, ese antecedente muestra el riesgo que supone abandonar una regla automática: no implica necesariamente que la AUH vaya a dejar de aumentar, pero sí que desaparece el mecanismo que obliga a preservar periódicamente su valor frente a la inflación.

Discapacidad: cambios en prestaciones

Otro de los capítulos que concentra las observaciones de la organización es el de discapacidad.

Los artículos 39 y 41 modifican el funcionamiento del Nomenclador del Sistema de Prestaciones Básicas de Atención Integral. En lugar de un arancel homogéneo, cada organismo obligado podría determinar los valores en su relación con los prestadores.

ACIJ advierte que ese esquema puede abrir diferencias de acceso: una cobertura que pague aranceles menores podría disponer de una oferta más reducida de prestadores o servicios. La organización considera que la modificación entra en conflicto con el principio de no regresividad y con derechos reconocidos por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

También cambia el esquema de pensiones. El proyecto elimina la Pensión No Contributiva por Discapacidad para Protección Social, creada por la Ley de Emergencia en Discapacidad y compatible con el trabajo, mientras mantiene la Pensión No Contributiva por Invalidez Laboral, cuyos requisitos de acceso son más restrictivos.

En términos presupuestarios hay dos movimientos diferentes. La pensión por invalidez laboral recuperaría 8,5% real frente a 2026, aunque permanecería 26,5% debajo de 2023. En cambio, Incluir Salud, que brinda cobertura sanitaria a beneficiarios de estas prestaciones, sufriría una reducción de 13,9% respecto de este año y de 19% frente a 2023.

Universidades, más ajuste

La tensión también atraviesa al sistema universitario. El proyecto destina $7,5 billones al programa Desarrollo de la Educación Superior. El Consejo Interuniversitario Nacional había calculado en $11 billones los recursos necesarios para cumplir con la Ley 27.795 de Financiamiento Universitario. La brecha entre ambas cifras es del 32%.

Medidos en términos reales, los fondos previstos para las universidades quedarían 24,9% por debajo de 2023.

El deterioro también aparece en los salarios. Según los datos incorporados por ACIJ, el poder adquisitivo de los docentes universitarios cayó 25% entre 2023 y 2026 y 47% respecto de 2015, sin que el proyecto contemple una recomposición específica para 2027.

Obra pública: de 2.339 proyectos, Nación conserva 199

La infraestructura muestra con particular nitidez el cambio de modelo. De una cartera nacional de 2.339 obras, 1.683 fueron dadas de baja o ingresaron en procesos de rescisión; otras 457 fueron transferidas o se encuentran en proceso de traspaso hacia provincias y municipios. Apenas 199 continúan bajo gestión directa de la Nación.

El achicamiento de la cartera vino acompañado por una caída extraordinaria de la inversión.

A precios constantes de 2027, el gasto de capital vinculado con infraestructura pasó de alrededor de $18,4 billones en 2023 a $5,1 billones en 2024. Bajó luego a $3,9 billones en 2025 y $3,7 billones este año. Para 2027 se proyectan $3,8 billones.

Hay una pequeña mejora en el margen, pero la comparación larga resulta mucho más contundente: el gasto seguiría cerca de 80% por debajo de 2023, con especial impacto en vivienda, agua, saneamiento y transporte.

El proyecto busca cubrir parte de ese espacio con capital privado. El artículo 67 crea para nuevos concesionarios de rutas nacionales un esquema de beneficios que contempla amortización acelerada de inversiones, reintegro o crédito fiscal de IVA y la posibilidad de computar el 100% del impuesto a los débitos y créditos contra otros tributos. Para acceder al régimen, además, las provincias involucradas deberán conceder exenciones en Ingresos Brutos y Sellos.

El giro es relevante: parte del apoyo público a la infraestructura deja de materializarse mediante inversión presupuestaria directa y pasa a hacerlo mediante beneficios tributarios orientados a atraer inversión privada.

Género: programas que desaparecieron del detalle presupuestario

El informe también pone el foco sobre las políticas destinadas a prevenir y atender la violencia de género.

El Programa Acompañar redujo 90% sus recursos en 2024 frente al año anterior y desde 2025 dejó de aparecer como una partida presupuestaria identificable. La Línea 144 siguió un recorrido similar: perdió dos tercios de su presupuesto en 2024 y posteriormente desapareció como partida específica.

El proyecto para 2027 no modifica esa situación. Por tercer año consecutivo, ni Acompañar ni la Línea 144 aparecen con partidas propias, lo que, según ACIJ, dificulta conocer cuánto dinero se destina y ejecuta efectivamente en esas políticas.

La contracción alcanza también a la Educación Sexual Integral. El programa específico disponía del equivalente a $2.052 millones en 2023, medidos a precios de 2027. Para el próximo año aparecen apenas $30 millones: 98,5% menos en términos reales.

El primer relevamiento de ACIJ deja así una fotografía con dos movimientos simultáneos. El Presupuesto 2027 interrumpe parcialmente la caída global del gasto, pero no desarma el ajuste acumulado desde 2023. Y, al mismo tiempo, incorpora modificaciones que van más allá de las planillas: cambia reglas de actualización de transferencias sociales, redefine mecanismos de cobertura en discapacidad y profundiza un esquema de infraestructura con menor intervención directa de la Nación.

El debate que comienza en el Congreso, por eso, no estará concentrado únicamente en cuánto gastará el Estado durante 2027. También pondrá en discusión qué obligaciones conservará, cuáles dejarán de tener actualización automática y qué funciones pasarán a depender en mayor medida de decisiones administrativas, provincias o inversión privada.

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La pobreza infantil cayó al nivel más bajo desde 2018, pero UNICEF alerta por un posible rebote en 2026

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La pobreza infantil en Argentina registró durante 2025 una de las mejoras más significativas de los últimos años. Según el informe “Pobreza monetaria y privaciones vinculadas a derechos en niñas y niños”, elaborado por UNICEF Argentina con datos oficiales, el índice de pobreza entre niñas, niños y adolescentes descendió al 42,3% en el segundo semestre del año pasado, alcanzando el nivel más bajo desde 2018. Sin embargo, detrás de esa mejora estadística persisten señales de fragilidad estructural que llevan al organismo internacional a advertir sobre un posible aumento durante el primer semestre de 2026.

La reducción implica que alrededor de 5,1 millones de menores de edad viven en hogares pobres, frente a los 6,3 millones registrados un año antes. La indigencia infantil también mostró una mejora y cayó al 9,4%, desde el 12,3% observado en el segundo semestre de 2024. En términos absolutos, cerca de 1,1 millones de niñas, niños y adolescentes continúan viviendo en hogares cuyos ingresos no alcanzan siquiera para cubrir una canasta alimentaria básica.

El dato representa una recuperación relevante luego del fuerte deterioro social que atravesó el país durante 2024, aunque UNICEF advierte que la tendencia positiva aún no está consolidada. Las proyecciones para el primer semestre de 2026 muestran que la pobreza infantil podría volver a crecer hasta niveles cercanos al 44,4%, mientras que la indigencia escalaría al 10,8%, impulsada por la evolución de los ingresos familiares, el comportamiento de las canastas básicas, la dinámica del empleo y el alcance de las transferencias sociales.

La lectura económica detrás de los números es compleja. Aunque la desaceleración inflacionaria y cierta recomposición de ingresos permitieron reducir los niveles de pobreza monetaria, la estructura social continúa exhibiendo profundas desigualdades que condicionan las posibilidades de una recuperación sostenida.

El informe muestra que la pobreza infantil sigue siendo considerablemente más elevada que la pobreza general de la población. Mientras el índice nacional se ubicó en 28,2% durante el segundo semestre de 2025, entre niñas, niños y adolescentes alcanzó el 42,3%. La misma diferencia aparece en la indigencia: 6,3% para la población total frente a 9,4% entre los menores de edad.

Para UNICEF, esta sobrerrepresentación de la infancia dentro de los indicadores sociales refleja una vulnerabilidad estructural que no puede explicarse únicamente por los ciclos económicos. Los hogares con niños tienen mayores necesidades de consumo, educación, alimentación y cuidado, lo que amplifica el impacto de cualquier deterioro en los ingresos familiares.

Las brechas más profundas aparecen al analizar las características de los hogares. La pobreza infantil alcanza al 68% cuando los adultos de referencia poseen bajos niveles educativos y trepa al 74,8% en hogares donde el principal sostén económico se encuentra desocupado. Asimismo, los hogares monoparentales encabezados por mujeres registran niveles de pobreza del 52,8%, una diferencia que evidencia la persistencia de desigualdades vinculadas a la distribución de ingresos y las tareas de cuidado.

El mercado laboral emerge como uno de los factores decisivos. UNICEF señala que la informalidad continúa siendo uno de los principales determinantes de la pobreza infantil. Incluso en contextos de recuperación económica, los hogares con inserciones laborales precarias mantienen niveles de vulnerabilidad significativamente superiores a aquellos vinculados al empleo formal. El fenómeno confirma que tener trabajo ya no constituye una garantía suficiente para salir de la pobreza.

Otro dato que expone la fragilidad de los hogares argentinos es que tres de cada cuatro familias con niñas, niños y adolescentes recurrieron durante 2025 a algún mecanismo extraordinario para sostener sus gastos cotidianos. Endeudamiento, compras fiadas, asistencia de terceros, utilización de ahorros o venta de bienes personales forman parte de estrategias cada vez más extendidas para compensar ingresos insuficientes.

Sin embargo, la pobreza monetaria no es el único problema. El informe revela que el 42,8% de las niñas, niños y adolescentes experimenta al menos una privación vinculada a derechos básicos, incluyendo vivienda, acceso al agua potable, saneamiento, educación, protección social o condiciones adecuadas de hábitat. A diferencia de la pobreza por ingresos, estas carencias muestran una tendencia prácticamente estancada desde 2020, reflejando déficits estructurales que no se corrigen automáticamente con mejoras coyunturales de la economía.

El estudio también pone en evidencia el papel central que cumplen las políticas de transferencia de ingresos. Sin instrumentos como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Prestación Alimentar, la indigencia infantil sería aproximadamente seis puntos porcentuales más elevada. Para UNICEF, estos programas constituyen una barrera fundamental para evitar que millones de niños caigan en situaciones de pobreza extrema, aunque resultan insuficientes para resolver por sí solos el problema de la pobreza estructural.

La advertencia cobra aún más relevancia ante el escenario fiscal proyectado para 2026. Según otro informe elaborado por el organismo, el presupuesto nacional destinado a niñez y adolescencia podría registrar una caída real del 16% respecto de 2025 si no se modifican las partidas actualmente vigentes. Aunque el gasto en salud muestra cierta expansión impulsada por vacunas y medicamentos, las áreas de protección social, educación, nutrición y primera infancia enfrentan restricciones presupuestarias que podrían limitar la capacidad de sostener la mejora observada durante el último año.

La conclusión de UNICEF es contundente: Argentina logró reducir la pobreza infantil a niveles que no se observaban desde hace casi una década, pero la recuperación continúa siendo vulnerable. La evolución del empleo, los ingresos reales y la continuidad de las políticas de protección social serán determinantes para evitar que la mejora estadística de 2025 se convierta apenas en una pausa dentro de una problemática que sigue afectando a más de cuatro de cada diez niñas, niños y adolescentes del país.

Pobreza 2026 UNICEF by CristianMilciades

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Capital Humano relevó 9.421 personas en situación de calle y busca ordenar la política social a nivel federal

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El Ministerio de Capital Humano informó que un total de 9.421 personas se encuentran en situación de calle en 19 provincias del país, según el primer relevamiento nacional realizado por la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia. El estudio, basado en 7.894 entrevistas, marca un punto de inflexión en la construcción de datos oficiales sobre una problemática históricamente fragmentada.

El operativo incluyó registros en espacios públicos —calles, plazas y zonas urbanas— y en dispositivos de alojamiento como refugios o paradores. El dato central no solo cuantifica la población afectada, sino que instala una base de diagnóstico para el rediseño de políticas sociales en un esquema donde la Nación ya no ejecuta directamente la asistencia.

Un cambio de enfoque en la política social

El relevamiento se enmarca en la Ley 27.654, que establece la necesidad de contar con información federal sobre personas en situación de calle y en riesgo. Según lo informado, el objetivo es pasar de intervenciones reactivas a una planificación estructurada basada en evidencia.

Desde la cartera que conduce Sandra Pettovello señalaron que el proceso implicó coordinación con provincias y municipios, con criterios metodológicos unificados pero adaptados a cada territorio. La lectura oficial apunta a un “cambio de paradigma”: de la asistencia dispersa hacia una estrategia integral con base estadística.

En términos concretos, esto supone que el Estado nacional busca consolidar su rol como coordinador y generador de lineamientos, mientras que la implementación queda en manos de las jurisdicciones locales.

Qué muestran los datos

El informe revela una composición mayoritariamente masculina (83%), con un 17% de mujeres. El 92% de las personas relevadas son mayores de 18 años, mientras que un 6% corresponde a menores.

Uno de los datos más relevantes es la persistencia del fenómeno: el 32% lleva más de dos años en situación de calle. A su vez, el 90% cuenta con DNI, lo que indica que no se trata de una población fuera del sistema formal de identidad.

En el plano socioeconómico, el 53% realiza alguna actividad laboral y el 56% percibe transferencias sociales. Además, el 30% cuenta con ingresos previsionales. Estos indicadores reflejan una realidad más compleja que la exclusión absoluta: hay inserción parcial, pero insuficiente para sostener condiciones habitacionales.

La tensión de la descentralización

El relevamiento se da en un contexto donde el Gobierno nacional transfirió a las provincias la responsabilidad directa sobre la atención de personas en situación de calle, reservándose la definición de políticas generales.

Esta decisión redefine el equilibrio de poder en la política social: las provincias ganan protagonismo en la ejecución, pero dependen de lineamientos y eventualmente recursos que fija la Nación. La construcción de datos federales aparece, en ese marco, como una herramienta para ordenar esa relación.

Impacto económico y social

Aunque el informe no desarrolla variables macroeconómicas, los datos permiten inferir una relación directa con el mercado laboral y los ingresos. La presencia de empleo informal y transferencias sociales sugiere que la problemática no se explica únicamente por la falta de trabajo, sino por la insuficiencia de ingresos frente al costo de vida.

La prolongación de las trayectorias en situación de calle también implica mayores costos para el sistema público, tanto en salud como en asistencia social, lo que refuerza la necesidad de políticas preventivas.

Implicancias para Misiones y el NEA

Si bien el informe no desagrega datos por provincia, el hecho de que 19 jurisdicciones hayan participado abre la puerta a diagnósticos más precisos a nivel regional. Para provincias del NEA como Misiones, donde las políticas sociales tienen fuerte articulación local, contar con información sistematizada podría influir en la asignación de recursos y en la planificación territorial.

En ausencia de datos específicos, el impacto potencial radica en la posibilidad de integrar estas métricas en programas provinciales y municipales, especialmente en contextos urbanos donde la problemática tiende a concentrarse.

Un escenario abierto

El relevamiento establece una base inédita, pero deja abiertas variables clave: la evolución de la situación en el corto plazo, la capacidad de las provincias para responder a la demanda y el rol financiero que asumirá la Nación.

También queda por observar si esta nueva arquitectura —datos centralizados y ejecución descentralizada— logra traducirse en políticas efectivas o si profundiza las asimetrías territoriales.

Por ahora, el dato es contundente: más de 9.400 personas en situación de calle en el país. La respuesta, en adelante, dependerá de cómo se articule el poder político entre Nación y provincias.

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El Gobierno reglamentó la Ley de Emergencia Nacional en Discapacidad y activó el nuevo régimen de pensiones

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Con el Decreto 84/2026, publicado este 4 de febrero, el Poder Ejecutivo aprobó la reglamentación de la Ley 27.793, declaró operativa la emergencia en discapacidad y definió el marco administrativo, fiscal y previsional del sector. La decisión se produce en un contexto de tensión institucional, con una sentencia judicial que ordenó la aplicación inmediata de la norma y recursos del Estado aún sin resolver.

El Gobierno nacional avanzó este martes en la reglamentación de la Ley de Emergencia Nacional en Discapacidad N° 27.793, al dictar el Decreto 84/2026, que establece las reglas operativas para su implementación, aprueba el nuevo régimen de Pensión No Contributiva por Discapacidad para Protección Social y fija las competencias de la Secretaría Nacional de Discapacidad, bajo la órbita del Ministerio de Salud. La medida, que entra en vigencia desde su dictado, marca un punto de inflexión en una política pública atravesada por restricciones presupuestarias, debates federales y una fuerte judicialización.

La decisión del Ejecutivo se produce tras la sentencia del Juzgado Federal de Primera Instancia de Campana, que el 12 de diciembre de 2025 declaró inválido el artículo 2° del Decreto 681/25 —que había suspendido la aplicación de la ley por falta de financiamiento— y ordenó su inmediata puesta en marcha. Aunque el Estado nacional apeló el fallo y presentó recursos pendientes de resolución, el decreto aclara que la reglamentación se dicta “sin reconocer hechos ni derechos, ni consentir los fundamentos” del pronunciamiento judicial, pero con el objetivo de dotar de previsibilidad administrativa al sistema.

Un marco normativo bajo presión judicial y presupuestaria

La Ley 27.793 fue sancionada por el Congreso tras la insistencia legislativa frente al veto total del Ejecutivo, instrumentado en agosto de 2025 mediante el Decreto 534/25. Finalmente, la norma fue promulgada en septiembre por el Decreto 681/25, aunque su ejecución había quedado suspendida en función del artículo 5° de la Ley 24.629, que condiciona la vigencia de leyes con impacto fiscal a la identificación de fuentes de financiamiento.

Ese equilibrio se quebró con la intervención judicial. El fallo de Campana intimó al Estado a reglamentar la ley en un plazo de 30 días, plazo que el Ejecutivo cumple formalmente con el dictado del Decreto 84/2026. En los considerandos, el Gobierno remarca la necesidad de ordenar criterios, fortalecer la trazabilidad de las acciones estatales y establecer mecanismos de control, en un contexto de alta sensibilidad social y fiscal.

El decreto también consolida la centralización de la política de discapacidad en el Ministerio de Salud, a partir de la incorporación de la Secretaría Nacional de Discapacidad al organigrama oficial, decisión ya dispuesta por el Decreto 942/25. El enfoque adoptado se alinea con el “modelo social de la discapacidad” y con los tratados internacionales en la materia, integrando dimensiones sanitarias, sociales, económicas y de acceso a derechos.

Pensiones, auditorías y alivio fiscal: los ejes de la reglamentación

Uno de los puntos centrales del decreto es la puesta en funcionamiento del nuevo régimen de Pensión No Contributiva por Discapacidad para Protección Social, que reemplaza y ordena prestaciones previas. La reglamentación define criterios de acceso, permanencia, incompatibilidades, procedimientos administrativos y mecanismos de control, y establece que la ANSES será el organismo encargado de la liquidación y el pago de los haberes.

Además, se instruye a la Secretaría Nacional de Discapacidad a iniciar, dentro de los 15 días hábiles desde la publicación, el proceso de conversión de oficio de las pensiones no contributivas otorgadas con anterioridad a la ley, garantizando el derecho de defensa de los beneficiarios. Hasta tanto se dicten los actos administrativos correspondientes, los titulares continuarán percibiendo los beneficios vigentes.

En paralelo, la reglamentación activa un régimen de regularización de deudas tributarias para sujetos alcanzados por la Ley 24.901, que incluye obligaciones impositivas, aduaneras y de la seguridad social vencidas hasta el 31 de diciembre de 2025. El esquema contempla la condonación de hasta el 100% de intereses resarcitorios y punitorios, así como multas no firmes, y faculta a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) a dictar las normas operativas en un plazo de 15 días hábiles.

También se prevé un mecanismo de compensación de emergencia para prestadores de servicios de discapacidad, con base en la facturación declarada entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024. La instrumentación se realizará a través de la plataforma Trámites a Distancia (TAD), con controles de la Superintendencia de Servicios de Salud y eventual intervención del Ministerio de Economía para definir el cronograma de pagos.

Articulación federal y control: el rol del Consejo Federal de Discapacidad

Otro eje estructural del decreto es el fortalecimiento de la articulación federal. La norma instruye a la Secretaría Nacional de Discapacidad a convocar al Consejo Federal de Discapacidad para acordar criterios de evaluación socioeconómica y a presentar, en un plazo de 30 días, un plan de auditorías periódicas, tal como lo exige el artículo 16 de la ley.

El Consejo, creado por la Ley 24.657, es ratificado como el principal ámbito institucional de consulta y coordinación, con participación de las provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la sociedad civil. Las medidas adicionales que se acuerden en ese ámbito se implementarán mediante esquemas de cooperación y cofinanciamiento, sujetos a las competencias y disponibilidades presupuestarias de cada jurisdicción.

Impacto y escenarios abiertos

La reglamentación de la Ley de Emergencia Nacional en Discapacidad tiene efectos directos sobre beneficiarios de pensiones, prestadores de servicios, organizaciones del sector y las finanzas públicas. En lo inmediato, ordena un marco operativo que estaba en suspenso y responde a una exigencia judicial concreta. Sin embargo, deja abiertos varios interrogantes: el desenlace de los recursos judiciales pendientes, la definición de las fuentes de financiamiento y la capacidad del Estado para sostener el esquema en un contexto de ajuste fiscal.

Desde el plano institucional, el decreto busca equilibrar cumplimiento formal, control administrativo y cautela presupuestaria. Desde el plano político, expone la tensión entre el Ejecutivo, el Congreso y el Poder Judicial en torno a políticas sociales de alto impacto. Y desde lo económico, instala un sistema que combina alivio fiscal, control de prestaciones y reordenamiento del gasto, con efectos que se medirán en los próximos meses.

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Misiones busca nuevas familias para el Sistema de Acogimiento Familiar Alternativo

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Misiones refuerza la convocatoria al Sistema de Acogimiento Familiar Alternativo, buscan nuevas familias para garantizar el derecho a la convivencia de niños, niñas y adolescentes

La Defensoría Provincial de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de Misiones reiteró la vigencia de la convocatoria para integrar el Sistema de Acogimiento Familiar Alternativo, un programa clave destinado a garantizar la protección y el cuidado de NNyA que se encuentran temporalmente sin cuidados parentales. La medida apunta a fortalecer el derecho a la convivencia familiar y comunitaria mediante hogares transitorios, mientras se avanza en procesos de revinculación o adoptabilidad.

Requisitos y alcance del programa

La coordinadora del Sistema de Acogimiento Familiar Alternativo, licenciada Valeria Bongers, detalló los requisitos para las familias interesadas en sumarse.
“Se debe tener más de 25 años, no contar con antecedentes penales, residir en la provincia de Misiones desde hace al menos dos años, contar con ingresos económicos comprobables y superar un apto psicológico”, explicó.

Además, subrayó el componente humano del programa: “Lo más importante es abrir la familia, el hogar y el corazón para poder alojar a estos niños, niñas y adolescentes en forma temporaria y transitoria”.

El acogimiento familiar no equivale a la adopción, sino que se trata de una medida temporal de protección que ofrece un entorno afectivo y seguro hasta que el niño pueda regresar con su familia de origen, integrarse con su familia extensa o, en última instancia, ser declarado en situación de adoptabilidad.

Bongers destacó también que las familias deben estar registradas en el Sistema de Acogimiento Familiar, ya que su disponibilidad es evaluada por organismos como la Justicia, el Ministerio de Salud Pública o las Direcciones de Niñez y Adolescencia municipales, según la necesidad del caso.
“Confiamos muchísimo en Salud Pública y en los profesionales que trabajan con nosotros cuando determinan si una familia es o no apta”, afirmó.

Modalidades y capacitación continua

El sistema contempla diferentes tipos de acogimiento, entre ellos las familias de apoyo o de acogimiento inmediato, que pueden recibir niños por períodos de hasta 10 días, conforme al artículo 11 de la Ley II-Nº36.

Durante 2024, la Defensoría capacitó al 56% del territorio provincial con el objetivo de instalar el concepto y las buenas prácticas del acogimiento familiar. Este año, las jornadas se ampliaron a Apóstoles, Montecarlo, San Vicente y Oberá, entre otras localidades, donde se buscan nuevas familias para integrar el Registro Único de Familias Aspirantes al Acogimiento Familiar Alternativo (RUFAAFA).

“En Oberá realizamos recientemente una capacitación sobre salud mental destinada al equipo sanitario, en articulación con el Ministerio de Salud Pública de Misiones. Es una tarea que llevamos adelante de forma constante y conjunta”, detalló Bongers.

Un compromiso comunitario con la infancia

El Sistema de Acogimiento Familiar Alternativo constituye una política pública de cuidado integral que coloca en el centro el derecho de cada niño, niña y adolescente a crecer en un entorno familiar. Su implementación refuerza la red institucional entre la Defensoría Provincial, el Poder Judicial y el sistema de salud, con el propósito de ofrecer una respuesta humanizada y ágil ante situaciones de vulneración de derechos.

Las familias interesadas en obtener más información o iniciar el proceso de inscripción pueden comunicarse al WhatsApp 3765-013246, al correo familiadeacogidamisiones@gmail.com, o acercarse a la sede de la Defensoría Provincial, ubicada en Félix de Azara 2560 (casi Av. Mitre), Posadas.

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