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California Supermercados avanza con sus inversiones en Posadas

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El propietario de California Supermercados, Ricardo “Pilo” Cáceres, describió un escenario de retracción en las ventas en el sector supermercadista de Misiones, acompañado por un cambio sostenido en el comportamiento del consumidor. En una entrevista radial, el empresario señaló que la actividad atraviesa un momento “complicado”, aunque aseguró que comienzan a percibirse señales incipientes de mejora.

“Estamos con una baja en la venta, como a todos nos debe pasar. Yo creo que está un poco complicado, no obstante, tenemos fe de que esto pueda cambiar en poco tiempo”, sostuvo en una entrevista en Radio República. La definición sintetiza el equilibrio actual del sector: caída en el volumen, pero sin ruptura de expectativas.

El empresario remarcó que California Supermercados tiene proyectos de expansión en marcha. “Hay dos cosas que estamos por terminar. Esos dos proyectos que ya empezamos hace tres años. Por el tema económico también nos retrasamos un poco, pero estamos por finalizar esos dos proyectos”, informó.

Consumo presionado y ajuste de precios

El testimonio de Cáceres se inscribe en un contexto donde el consumo masivo aparece condicionado por ingresos ajustados y alta competencia en precios. Según explicó, las empresas del rubro alimenticio reaccionaron con aumentos preventivos ante un escenario de incertidumbre, aunque en las últimas semanas se observa una moderación.

“En la góndola nosotros trasladamos eso con ofertas y con algún sistema de beneficios o descuentos”, indicó, en referencia a la estrategia para sostener la rotación de productos.

El empresario también puso el foco en la necesidad de evitar desalineamientos de precios: “Hay que afinar bien los lápices para no estar fuera de precio, porque hay mucha competencia”. En ese esquema, el control de la inflación deja de ser solo una variable macro para convertirse en una decisión diaria en cada comercio.

Qué cambia en el consumo: más frecuencia y nuevas elecciones

Uno de los datos más relevantes es la modificación en los hábitos de compra. Según Cáceres, el consumidor ganó centralidad en la formación de precios y redefine la dinámica comercial.

“El mercado, la gente. Hoy el cliente viene tres veces en la semana a comprar y antes era una o dos veces”, explicó. Este cambio implica compras más fragmentadas y mayor sensibilidad a los precios en cada visita.

En paralelo, crece la sustitución de marcas tradicionales por alternativas más económicas. “Eligen la mal llamada segunda marca, que son el mismo producto, sino que con otra marca nomás. Y son muy buenos productos”, afirmó.

La lógica también alcanza a productos regionales como la yerba mate, donde, según describió, aparecen nuevas marcas que compiten con las históricas en busca de captar consumidores que priorizan el precio.

El consumidor condiciona a la cadena

El diagnóstico deja una señal clara hacia la cadena de valor: el poder de decisión se desplaza hacia el consumidor final. La industria, los supermercados y las marcas deben adaptarse a una demanda más selectiva.

Cáceres lo plantea en términos concretos: si un producto aumenta sin justificación percibida, pierde ventas. “Si vos decís ‘subamos tal fideo’, no te lo compran”, graficó.

Este reequilibrio obliga a ajustar márgenes, sostener promociones y revisar estrategias comerciales. A la vez, limita la capacidad de trasladar aumentos sin impacto en el volumen.

Presión sobre ventas y reconfiguración del mercado

La caída en ventas impacta directamente en la rentabilidad del sector, que enfrenta costos fijos elevados, desde salarios hasta servicios. Aunque no se mencionaron cifras, el cuadro describe un mercado en tensión, donde sostener el nivel de actividad requiere mayor esfuerzo operativo.

Al mismo tiempo, se detectan cambios en la composición del consumo. Cáceres mencionó, por ejemplo, variaciones en la demanda de carne y una mayor diversificación hacia otros alimentos, en parte por precio y en parte por hábitos.

En clave territorial, el empresario destacó el rol de Posadas como motor comercial. Señaló que la ciudad mantiene un nivel de actividad superior al de otras provincias, impulsado por la inversión y el flujo de visitantes.

“Nosotros siempre tratamos de invertir acá en Posadas porque el movimiento que tiene no lo tiene otras provincias”, afirmó. En ese marco, remarcó la incidencia del turismo, en particular la llegada de compradores brasileños que dinamizan rubros como bebidas.

Expansión cautelosa

California Supermercados tiene proyectos de expansión en marcha. “Hay dos cosas que estamos por terminar. Esos dos proyectos que ya empezamos hace tres años. Por el tema económico también nos retrasamos un poco, pero estamos por finalizar esos dos proyectos”, informó.

Entre los planes figura la ampliación de una sucursal en Villa Sarita y la apertura de un formato “mini exprés” de productos de elaboración propia, en la zona de Córdoba y Ayacucho.

Además, planean otro proyecto más, dependiendo de cómo siga la economía. “Nosotros siempre tratamos de invertir acá en Posadas porque el movimiento que tiene Posadas no tiene otras provincias”, subrayó. Atribuyó este movimiento a la inversión local y al turismo, destacando la afluencia de brasileros que visitan la provincia y compran productos como vinos.

En materia laboral, el empresario descartó recortes. “Tratamos en lo posible de no despedir a nadie”, aseguró, aunque aclaró que las incorporaciones responden principalmente a reemplazos por jubilaciones.

El panorama que describe el sector combina cautela y expectativa. Por un lado, aparecen señales de mayor estabilidad en precios y promociones que buscan reactivar la demanda. Por otro, el consumo sigue condicionado por ingresos ajustados y cambios estructurales en los hábitos.

La evolución de estos factores —precios, competencia, poder adquisitivo— será determinante para definir si las señales actuales se consolidan o si la retracción del consumo se prolonga en los próximos meses.

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Proponen un régimen de “frontera comercial” que habilite compras directas en Brasil y Paraguay

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El comerciante posadeño Alexis Jerushalmi impulsa una iniciativa para crear un esquema de “frontera comercial” que permita a pequeñas y medianas empresas de Misiones comprar productos en Brasil y Paraguay y venderlos formalmente en la provincia. La propuesta, que ya comenzó a circular entre actores del sector y ámbitos institucionales, apunta a ordenar una práctica existente y darle marco legal para evitar pérdida de actividad, empleo y recursos fiscales.

“Es un proyecto para ordenar una realidad de frontera que ya existe”, explicó Jerushalmi, quien planteó que el objetivo es formalizar la operatoria y generar trazabilidad. El planteo se da en un contexto que el propio comerciante definió como crítico: “La crisis que tenemos hoy, en mis 14 años de comerciante, nunca la he visto”.

Frontera, aduana y límites del esquema actual

La iniciativa se inserta en una tensión estructural de Misiones: su condición de provincia fronteriza con Brasil y Paraguay. Según el diagnóstico del sector, el régimen actual no contempla esa particularidad y genera desventajas competitivas.

Jerushalmi lo sintetizó con una definición territorial: “No podemos tener un régimen aduanero igual a las otras provincias, porque somos diferentes a todas”. En ese sentido, el proyecto busca apoyarse en herramientas legales existentes para habilitar convenios sin interferir con competencias nacionales, particularmente las vinculadas a la aduana.

El esquema evitaría crear nuevos aranceles o estructuras paralelas, y se orienta a encuadrar la operatoria dentro de mecanismos formales. La clave institucional será, según lo planteado, articular con Nación sin invadir su jurisdicción.

De compras informales a circuito PyME regulado

El núcleo del proyecto propone un cambio operativo concreto: permitir que PyMES registradas puedan adquirir mercadería en países vecinos y comercializarla en Misiones con facturación y controles fiscales.

“La idea es que uno pueda ir a Paraguay o Brasil y traer los productos, no como consumidor final, sino como PyMES y venderlos formalmente”, explicó. Para eso, se prevé un sistema de empadronamiento con requisitos de formalidad: inscripción impositiva, habilitación municipal y trayectoria comprobable.

El esquema funcionaría bajo un programa específico —denominado de manera preliminar “convenio fronterizo comercial”— que identifique a las empresas habilitadas. El objetivo es diferenciar la operatoria formal de prácticas informales o especulativas.

El planteo también incluye una segmentación inicial: se prevé comenzar con productos de menor sensibilidad sanitaria, como bazar, autopartes o textiles, excluyendo rubros como alimentos cárnicos.

Reconfiguración del debate

El proyecto revela un movimiento del sector comercial hacia soluciones propias frente a un escenario que consideran crítico. Jerushalmi fue explícito al señalar que “no es un problema de la provincia, es del Gobierno nacional”, aunque advirtió que el tiempo de espera es limitado.

En términos políticos, la propuesta reabre el debate sobre el rol de Nación en economías de frontera y coloca a la provincia como posible articuladora de un esquema intermedio. También muestra una convergencia con otros actores del sector, con quienes el impulsor reconoce haber trabajado para dar forma a la iniciativa.

La discusión no es menor: implica revisar cómo se regula el comercio en zonas limítrofes sin afectar competencias federales, pero al mismo tiempo evitando la pérdida de actividad local.

Precios, consumo y fuga de divisas

El diagnóstico económico es directo. Según el comerciante, la diferencia de precios con países vecinos genera una salida constante de consumo que no deja ingresos fiscales en la provincia ni en la Nación.

“Lo que buscamos es poder ser competitivos, tener precios acordes a la realidad y que la gente pueda acceder a productos a mejor precio”, sostuvo. En ese marco, el proyecto apunta a que las compras se realicen dentro del circuito formal local, con facturación e impuestos.

El objetivo es doble: recuperar ventas para el comercio misionero y aumentar la recaudación. También se plantea como una herramienta para sostener empleo en un contexto donde, según el propio diagnóstico, “todos los rubros que no sean de primera necesidad están afectados”.

Misiones como laboratorio de política comercial

La propuesta se apoya en una característica distintiva: la fuerte integración territorial de Misiones con ciudades de Brasil y Paraguay. “Nosotros no competimos con otras provincias, competimos con otros países”, explicó Jerushalmi.

En ese contexto, el proyecto busca transformar una desventaja estructural en una oportunidad, habilitando un flujo comercial regulado en lugar de restringido o informal. La intención es que el esquema tenga alcance provincial y no quede limitado a Posadas.

Viabilidad política y articulación con Nación

El futuro del proyecto dependerá de su capacidad para avanzar en dos planos: la formalización técnica y la validación política. Según lo planteado, será necesario involucrar tanto a la provincia como al Gobierno nacional para garantizar su implementación.

Entre las variables a observar aparecen la definición del marco legal, la reacción de organismos nacionales y el impacto real sobre precios y consumo. También será clave evaluar si el esquema logra reducir la informalidad sin generar conflictos regulatorios.

Por ahora, la iniciativa instala una discusión de fondo: cómo adaptar la política comercial a una provincia que, por su geografía, opera en un mercado regional más amplio que el argentino.

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Le Utthe cerró en Posadas después de 20 años: seis trabajadores quedaron en la calle

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El fin de Le Utthe no puede leerse solo como la desaparición de un local. Durante más de dos décadas, la firma formó parte del entramado comercial de la capital misionera, atravesando distintas etapas económicas, mudanzas y cambios en el consumo. Seis trabajadores pierden su empleo.

Desde el Centro de Empleados de Comercio (CEC) de Posadas, el diagnóstico apunta al corazón del problema: el deterioro del poder adquisitivo. Según explicó su secretario adjunto, Agustín Gómez, el comercio depende directamente del mercado interno, y hoy ese motor muestra signos de fatiga.

Según el dirigente gremial, la decisión de cerrar responde a un combo que se volvió imposible de sostener: ventas en caída libre, consumo retraído y alquileres comerciales disparados tras la desregulación de la ley que los regulaba. Gómez fue directo al señalar que ese nuevo marco normativo hizo que los costos de locación se fueran, en sus palabras, “por las nubes”, y que eso terminó de empujar al cierre.

Desde el sindicato informaron que están intentando contactar a los seis exempleados para conocer en qué condiciones se concretó la desvinculación y si ya cobraron -o tienen previsto cobrar- las indemnizaciones y liquidaciones finales que les corresponden.

El referente del CEC advirtió que lo ocurrido con Le Utthe no es un hecho puntual. Cada semana, sostuvo, se repite la misma escena en Posadas: comercios de distintos rubros que bajan sus persianas de manera definitiva, afectados por razones diversas pero atravesados por un mismo contexto de deterioro económico.

El cierre de Le Utthe funciona como señal de alerta, pero no define por sí solo el rumbo del sector. Lo que sí deja en evidencia es una tendencia que empieza a consolidarse: negocios que durante años lograron sostenerse hoy encuentran un límite por la abrumadora caída del consumo y el incremento de los costos, como alquileres y electricidad.

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