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Milei ratifica ajuste y promete baja de inflación tras el 3,4% de marzo

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El presidente Javier Milei reconoció este martes el impacto del último dato de inflación —3,4% en marzo según el INDEC— pero aseguró que el proceso “va a empezar a bajar” en los próximos meses. Lo hizo durante su exposición en la AmCham Summit 2026, frente a empresarios y funcionarios, donde defendió la continuidad del programa económico y sostuvo que la economía retomará la senda de crecimiento.

El mandatario admitió que el índice “no le gustó” y que muestra una tendencia al alza desde mediados del año pasado, aunque lo vinculó a factores específicos: caída previa en la demanda de dinero, estacionalidad de marzo —con impacto en educación— y efectos externos como la guerra y el transporte, además del comportamiento de precios como la carne.

Inflación, teoría económica y estrategia oficial

En su exposición, Milei insistió en que el Gobierno no modificará el rumbo. Afirmó que la política monetaria se mantiene sin cambios y que el aumento reciente responde a ajustes de precios relativos más que a un fenómeno inflacionario estructural.

El Presidente explicó que durante la segunda mitad del año pasado se produjo una fuerte caída en la demanda de dinero, lo que impactó en variables como tasas de interés, riesgo país y nivel de actividad. Según su diagnóstico, ese proceso aún se está “purgando”, lo que explicaría parte de la dinámica actual de precios.

También señaló que la inflación mayorista se ubica en torno al 10% y que la economía debe converger hacia ese nivel, lo que implicaría una desaceleración progresiva del índice general.

Continuidad del ajuste y foco en el equilibrio fiscal

El mensaje central fue político: no habrá cambios en la estrategia. Milei confirmó que el Gobierno profundizará el ajuste fiscal, continuará con la reducción del gasto público y avanzará en desregulación económica.

En esa línea, ratificó que se seguirá “recortando el gasto” para bajar impuestos y sostuvo que se mantendrá la política de retirar pesos de circulación como mecanismo para contener la inflación.

Además, vinculó la recuperación económica a la recomposición del crédito y del capital de trabajo, variables que —según afirmó— ya muestran señales de mejora.

Señal al mercado y disciplina interna

El discurso ante AmCham funcionó como un mensaje directo al empresariado y a la dirigencia política. Por un lado, buscó sostener expectativas en torno al programa económico, incluso frente a datos adversos. Por otro, reforzó la idea de disciplina interna en el gabinete, al reiterar que no habrá desviaciones del equilibrio fiscal.

En ese marco, Milei también cuestionó a la “política” por lo que definió como intentos de desestabilizar el programa económico mediante iniciativas legislativas, aunque sostuvo que no lograron alterar el rumbo.

Entre la desaceleración y la expectativa de rebote

El reconocimiento del dato inflacionario y su explicación técnica reflejan una tensión central del programa: la coexistencia de señales de desaceleración con indicadores que aún muestran volatilidad.

Según lo planteado por el propio Presidente, la recuperación dependerá de la evolución de la demanda de dinero, el crédito y la estabilidad macroeconómica. La mejora en esas variables sería clave para reactivar el consumo y la inversión.

Efectos indirectos en economías del NEA

Aunque el discurso no incluyó referencias específicas a las provincias, el rumbo económico tiene impacto directo en regiones como Misiones y el NEA, donde la dinámica del consumo, el crédito y los costos logísticos resultan sensibles a la inflación y las tasas de interés.

Una eventual baja sostenida de la inflación podría aliviar costos productivos, mientras que la continuidad del ajuste fiscal mantiene bajo observación el nivel de obra pública y transferencias.

Escenario abierto

El Gobierno apuesta a que la inflación comience a descender en los próximos meses, apoyado en la recuperación de la demanda de dinero y la estabilidad fiscal. Sin embargo, variables como los precios internacionales, la evolución del crédito y el comportamiento del consumo seguirán marcando el ritmo.

El dato de marzo introdujo una señal de alerta que el Ejecutivo busca relativizar. La consistencia entre expectativas y resultados será uno de los factores a observar en el corto plazo.

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Diez meses sin bajar: la inflación de marzo fue de 3,4% y el NEA volvió a ser la región más castigada

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La inflación de marzo volvió a mostrar que el proceso de desaceleración perdió solidez. El IPC nacional fue de 3,4%, por encima del 2,9% de enero y febrero, y con eso quebró la meseta en la que parecía haberse estabilizado el arranque del año. Ya no se trata solo de un dato mensual más alto: lo que aparece detrás es una estructura de aumentos mucho más pesada, en la que conviven alimentos, regulados, transporte, educación y servicios. En términos interanuales, la inflación nacional fue de 32,6%, pero el Noreste llegó a 33,4% y Cuyo a 33,5%. Dentro de los rubros, sobresalen las subas acumuladas de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (45,5%), Restaurantes y hoteles (41,0%), Educación (38,9%), Comunicación (36,6%) y Transporte (36,2%).

El 3,4%, por sí mismo, ya es una señal de alerta; pero cuando se abre la composición del índice, el cuadro es todavía más exigente. El INDEC marca que en marzo los regulados subieron 5,1%, muy por encima del nivel general, mientras que los servicios avanzaron 4,2% y los bienes 3,0%. Es decir, el mes no estuvo empujado por un solo factor transitorio, sino por una combinación de precios administrados, correcciones tarifarias y una inercia de servicios que sigue muy viva. Los datos contradicen el anticipo del ministro de Economía, Luis Caputo, quien el lunes había dicho que la inflación iba a estar en torno al 3 por ciento impulsada por la suba de combustibles, por la guerra y los precios estacionales de la educación.

El informe del Indec revela además que la región NEA tuvo la suba de precios más relevante, con 4,1 por ciento, empujada por un 22,7 de aumentos en la educación, 9,7 en viviendas, agua y electricidad y 4,5 por ciento de alimentos y bebidas no alcohólicas.

Al NEA le siguió el Noroeste con 4,0%. Por detrás quedaron el GBA con 3,4%, la Pampeana con 3,3%, Cuyo con 3,2% y bastante más abajo la Patagonia con 2,5%. Esa dispersión territorial marca que el problema inflacionario no pega igual en todas las regiones y que, en marzo, el norte volvió a ser la zona más castigada. Además, en el acumulado del año también se ve esa presión diferencial: el Noreste ya suma 11,5% y el Noroeste 10,7%, contra 9,4% nacional y apenas 8,6% en Patagonia.

3,4%
Inflación de marzo 2026
El IPC nacional volvió a acelerarse y cortó la meseta de enero y febrero
Región IPC marzo
Noreste4,1%
Noroeste4,0%
GBA3,4%
Nacional3,4%
Pampeana3,3%
Cuyo3,2%
Patagonia2,5%
Clave del mes: el Noreste fue la región con mayor suba de precios, por encima del promedio nacional. Fuente: INDEC, IPC marzo 2026.

Cuando se observan los rubros, aparece con claridad qué fue lo que tensó el índice. La división de mayor aumento a nivel nacional fue Educación, con 12,1%, en línea con el inicio del ciclo lectivo. No es un fenómeno nuevo para marzo, pero sí confirma que la educación formal sigue siendo un componente muy sensible del IPC cuando arrancan las clases.

Detrás se ubicó Transporte, con 4,1%, por el impacto de combustibles, transporte público y pasajes aéreos. Luego aparecieron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 3,7%; Recreación y cultura, con 3,6%; y un pelotón integrado por Alimentos y bebidas no alcohólicas, Restaurantes y hoteles, ambos con 3,4%. Más abajo quedaron Prendas de vestir y calzado, con 3,1%; Comunicación, con 2,9%; Salud, con 2,6%; Bebidas alcohólicas y tabaco, con 2,1%; Bienes y servicios varios, con 1,7%; y Equipamiento y mantenimiento del hogar, con 1,3%, que fue el rubro de menor aumento.

El INDEC señala que la mayor incidencia regional la tuvo Alimentos y bebidas no alcohólicas, empujada sobre todo por la suba de Carnes y derivados, que en GBA llegó a 6,9%. En otras palabras, aunque Educación haya sido el rubro que más subió en porcentaje, el golpe más extendido y socialmente más sensible volvió a venir de los alimentos. Eso es clave porque una inflación motorizada por alimentos, y en especial por carnes, pega de lleno en la canasta cotidiana y erosiona con más rapidez el ingreso real.

El desagregado por regiones vuelve todavía más nítido ese patrón. En el Noreste, que tuvo la inflación mensual más alta del país, los mayores aumentos estuvieron en Educación (22,7%), Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (9,7%), Restaurantes y hoteles (4,9%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (4,5%). Es una combinación particularmente pesada: a la presión estacional del inicio de clases se sumaron aumentos fuertes en gastos del hogar y en alimentos.

Qué empujó la inflación de marzo
Educación lideró el mes, pero alimentos tuvo fuerte incidencia en el índice
Rubro Variación marzo
Educación12,1%
Transporte4,1%
Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles3,7%
Recreación y cultura3,6%
Alimentos y bebidas no alcohólicas3,4%
Restaurantes y hoteles3,4%
Prendas de vestir y calzado3,1%
Equipamiento y mantenimiento del hogar1,3%
El informe oficial remarca que Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división de mayor incidencia regional, impulsada sobre todo por carnes y derivados. Fuente: INDEC, IPC marzo 2026.

Otro dato central para interpretar marzo es la división entre bienes y servicios. A nivel nacional, los servicios subieron 4,2%, contra 3,0% de los bienes. En el norte esa brecha fue aún más marcada: en el Noreste, los bienes avanzaron 3,5% pero los servicios saltaron 6,1%; en el Noroeste, 3,4% y 5,4%, respectivamente. Esto refuerza la idea de que la inflación actual no es solo una inflación de góndola o de productos masivos: hay un componente muy fuerte de servicios, tarifas y prestaciones que corre por encima del promedio y dificulta que el índice general siga bajando. En el acumulado del año también se ve ese fenómeno: a nivel nacional, los servicios suben 11,7% contra 8,4% de los bienes.

La clasificación por categorías confirma esa lectura. En marzo, los regulados fueron lo que más avanzó, con 5,1% a nivel nacional. En el Noreste ese salto fue de 7,4%, y en el Noroeste de 6,0%. El IPC núcleo, que permite observar la inercia más persistente de los precios, subió 3,2% nacional, pero llegó a 3,5% en el Noreste y a 3,7% en el Noroeste. En cambio, los estacionales crecieron solo 1,0% a nivel nacional. La conclusión es bastante clara: marzo no fue un mal dato por culpa exclusiva de fenómenos puntuales o de temporada. Hubo estacionales, sí, pero el verdadero peso vino por el lado de los regulados y de un núcleo que sigue demasiado alto para hablar de una desinflación firme.

La lectura final es que marzo no mostró una inflación compleja y más difícil de desarmar de lo que el Gobierno promete. El corazón del problema sigue latiendo en los rubros más sensibles para la vida cotidiana. Los alimentos volvieron a tener una gravitación decisiva; los servicios corrieron arriba de los bienes; los regulados metieron presión; y el norte argentino quedó, otra vez, como la zona más castigada.

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