PRESIDENTE

“Cuentan conmigo. Yo cuento con ustedes”: Scioli se vuelve a anotar en la carrera presidencial

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El embajador de Argentina en Brasil, Daniel Scioli, se sumó sorpresivamente a la carrera presidencial del Frente de Todos para suceder a Alberto Fernández. El bonaerense, quien perdió las elecciones de 2015 por escasos votos ante Mauricio Macri, se ofreció con la premisa de “conciliar, descomprimir y lograr acuerdos que hagan posible consolidar un crecimiento con estabilidad e inclusión social”. 

“Una vez más les digo: cuentan conmigo. Como siempre”, definió antes de asegurar que la “vocación pacificadora” sirvió en Brasil para “transformar las adversidades en oportunidades” con “resultados a la vista”.

“La relación con Brasil creció hasta recuperar el lugar de primer socio comercial y alcanzar el récord de intercambio en los últimos nueve años. Todo eso a pesar de las diferencias ideológicas. Ejercí una diplomacia de resultados, porque primero está la Patria. Y porque el Mercosur es estratégico para el crecimiento y el desarrollo sostenido”, explicó el ahora diplomático que tiene un excelente vínculo con Misiones y el gobernador Oscar Herrera Ahuad.

La distancia física me permite observar la realidad desde otra perspectiva. Representar a mi país ante una de las economías más pujantes del mundo y trabajar para facilitar la integración, reafirmó mis convicciones sobre nuestro potencial productivo, la capacidad creativa de nuestra juventud, la solidez de nuestros profesionales y la creciente puesta en valor del atractivo turístico de la Argentina. También me puso en contacto con las últimas innovaciones de la economía del conocimiento, la robótica y la inteligencia artificial; el despliegue de las energías renovables, la minería y los agroalimentos pensando al empresariado pyme como el gran agente de transformación productiva”, detalló el ex motonauta.

“Hoy estoy enfocado en ejecutar con el presidente Lula y su gobierno, los acuerdos de integración firmados con nuestro país en el menor tiempo posible para el bien de ambos pueblos. Aporto desde Brasilia con espíritu constructivo, como lo hice siendo diputado nacional, secretario de Turismo y Deportes, vicepresidente de la Nación, dos veces gobernador de Buenos Aires y candidato presidencial respaldado por el 49% de las y los argentinos. Resolví controversias comerciales que afectaban las exportaciones de las economías regionales y garanticé la provisión de energía que nuestro país necesitó para afrontar el invierno pasado y la que requerirá para el próximo. Aprendí que con sentido común, pragmatismo y resiliencia podemos encontrar soluciones”, argumentó.

“Generar más y mejores puestos de trabajo, empleos de calidad con mayor poder adquisitivo de los salarios y mayores inversiones para la Argentina son una prioridad. A veces se confunde moderación con tibieza. ¡Todo lo contrario! Ser moderado es mucho más difícil que ser extremo, es ser firme y tenaz con las ideas que se llevan adelante, lo que permite construir consensos para viabilizar políticas que mejoren la vida de nuestra gente y garantice la igualdad de oportunidades”.

“Quienes abrazamos este proyecto, reconocemos el esfuerzo de Alberto por mantener la unidad con un alto sentido de la responsabilidad y afrontar acontecimientos impredecibles como la pandemia y la guerra. Aun así, la Argentina está de pie y se proyecta a un futuro de prosperidad y grandeza. Creo en la necesidad de dar los debates de frente, con respeto y firmeza. Como lo hice aportando mi visión en 2015. No me equivoqué en los pronósticos ni en las formas. El tiempo resultó ser, una vez más, un gran ordenador y reinvindicador. Prioricé dar certidumbres a plantear slogans vacíos. Desde que ingresé hace veinticinco años a la vida política me mantuve en el justicialismo con coherencia, eligiendo la oportunidad para avanzar hacia un peronismo actualizado del siglo XXI. Hoy me siento con fuerza y energía para trabajar aún más por mi país, por el sueño de una Gran Argentina que fue el que inspiró mi vida deportiva y cada una de las responsabilidades para las que me eligieron por el voto popular.  Siempre me comprometí. Nunca fui indiferente. No lo seré ahora, en la madurez de mi vida y con la experiencia a favor. La lealtad seguirá siendo mi hoja de ruta”, advirtió.

“La mitad del país tiene menos de treinta años y exige una visión de futuro, que es en definitiva lo que nos une. La otra mitad, demanda un presente que recompense sus esfuerzos. Acá estoy. Soy el Daniel de siempre, con más fe y esperanza que nunca. Cuentan conmigo. Yo cuento con ustedes”, culminó en su carta de presentación con la que buscará reeditar una candidatura que estuvo al borde de convertirlo en presidente en 2015..

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El centrista Sagasti será el cuarto presidente de Perú en menos de tres años

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Tras idas y vueltas, el Congreso de Perú aprobó este lunes 16/11 a la candidatura de Francisco Sagasti y así éstese convirtió en el tercer presidente del país en una semana tras la destitución de Martín Vizcarra, y la renuncia de Manuel Merino.

El parlamentario centrista Francisco Sagasti fue elegido este lunes como titular del Congreso de Perú, lo que automáticamente lo proyecta al cargo de presidente de la república, cargo que asumirá esta tarde, debido a la acefalía provocada por la renuncia de Manuel Merino, quien dimitió ayer, cinco días después de haber iniciado su gestión.

Sagasti, ingeniero de 76 años, será el tercer jefe del Ejecutivo en poco más de una semana y el cuarto en lo que va del actual período quinquenal de gobierno, iniciado el 28 de julio de 2016, tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski en marzo de 2018, la destitución de Martín Vizcarra el lunes pasado y la dimisión de Merino.

Además, podría no ser el último si prospera una iniciativa anunciada ayer por su Partido Morado para debatir en el Congreso la anulación de la remoción de Vizcarra y su reposición en el gobierno.

La designación fue posible con 97 votos a favor y 26 en contra, sin abstenciones, luego de que la mayoría del parlamento rechazara anoche la lista única que encabezaba la izquierdista Rocío Silva Santisteban y en la que Sagasti figuraba como primer vicepresidente, lo que lo habría dejado automáticamente como titular del Congreso.

Tanto Sagasti como los tres nuevos vicepresidentes del parlamento -Mirtha Vásquez, del Frente Amplio izquierdista, Luis Roel, del centrista Acción Popular, y Matilde Fernández, del socialcristiano Somos Perú- juraron sus cargos y el primero asumirá la presidencia de la república hoy, a las 16 (las 18 en la Argentina), según la agencia de noticias Andina.

En su primer discurso como presidente del Congreso, Sagasti llamó a todas las fuerzas políticas a “trabajar en conjunto” para “devolverle la confianza a la ciudadanía, con empatía y con responsabilidad”, y luego de la ceremonia rindió homenaje a los dos jóvenes muertos el sábado durante la represión de las protestas callejeras contra el entonces mandatario Merino.

“Debemos estar a la altura de las circunstancias, estamos con toda la voluntad, creo que Sagasti lo hará, responderá a las expectativas de la ciudadanía, queremos encauzar el proceso de transición que hay que garantizar en forma adecuada, correcta y confiable para la población”, afirmó Vásquez, quien presidirá el Congreso una vez que su flamante titular asuma la jefatura del Ejecutivo.

Nacido en la ciudad de Lima en 1944, Sagasti se desempeñaba desde marzo de este año como congresista de la República, lugar que ocuparía hasta 2021.

Ingeniero industrial, investigador y autor de varios libros, el flamante presidente peruano comenzó su trayectoria política en le década del 70′ cuando fue nombrado asesor del ministro de Industria del llamado Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, el contralmirante Alberto Jiménez de Lucio. 

Durante esos años, también se desempeñó  como vicepresidente del Directorio del Instituto de Investigación Tecnológica, Industrial y Normas Técnicas del Perú (ITINTEC) y contribuyó, en su rol como asesor en el ministerio, en asuntos de industrialización y tecnología. Asimismo,  asesoró también al Consejo de Investigación Nacional.

De 1985 a 1987 fue asesor del entonces ministro de Relaciones Exteriores, Allan Wagner Tizón, durante el gobierno de Alan García. Un año más tarde asumiría como presidente del Comité Consultor de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de las Naciones Unidas, cargo que ocupó hasta 1989.

Paralelamente a ello, fue Jefe de la División de Planeamiento Estratégico del Banco Mundial para posteriormente, en 1990, volver a ocupar el rol de asesor: en este caso para los Departamentos de Evaluación de Políticas y de Relaciones Externas de ese organismo multilateral.

Ya en el siglo XXI, de 2007 a 2009 fue presidente del Consejo Directivo del Programa de Ciencia y Tecnología en las gestiones de los primeros ministros Jorge del Castillo y Yehude Simon, durante el segundo gobierno de Alan García, y ocupó el mismo cargo entre diciembre de 2011 y marzo de 2013 en las gestiones de Óscar Valdés y Juan Jiménez, en el gobierno de Ollanta Humala.

De destacada trayectoria académica, Sagasti tiene una maestría en ingeniería industrial por la Pennsylvania State University, y es doctor en investigación operacional y ciencias de sistemas sociales en la Escuela de Negocios Wharton, de la Universidad de Pensilvania. 

También ejerció como profesor en la Universidad del Pacífico y en la Pontificia Universidad Católica del Perú, entre otras casas de estudio.

En 1996 le tocó atravesar uno de los episodios más difíciles de su vida, cuando fue secuestrado por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru  (MRTA) durante la Toma de la residencia del embajador de Japón el Lima. Sería liberado a los pocos días y regresó a Costa Rica, lugar en el cual residía junto a su familia.

Ahora, 24 años después, se encuentra al frente de otra situación compleja: la de la crisis política en la que está sumido Perú, que se propone aplacar ahora que fue designado Presidente.

Figura con buen imagen en su país, Sagasti superó este lunes 16/11 los votos suficientes en el Congreso para liderar la nueva mesa directiva del Congreso unicameral, por lo que también asumirá la presidencia del país. Asumirá así la misión de liderar el gobierno de transición hasta el 28 de julio de 2021, momento en que tomará el poder el ganador de las elecciones generales del próximo 11 de abril.

De esta manera se convierte en el tercer presidente de Perú en una semana, tras la destitución de Martín Vizcarra acorralado por denuncias de corrupción y la posterior renuncia de su sucesor Manuel Merino, quien dimitió a su cargo tras las protestas y hechos de violencia suscitados el fin de semana.

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Estados Unidos: Joe Biden se proclamó ganador pero Trump no reconoce la derrota

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El candidato demócrata obtuvo el triunfo decisivo en el estado de Pensilvania, que le permitió superar los 270 votos necesarios para tener la mayoría en el Colegio Electoral. Poco después se confirmó también su triunfo en Nevada, con lo que suma 290 electores. Sin embargo, el presidente Donald Trump aún no reconoció el resultado y buscará revertirlo en la justicia. La controversia podría llegar hasta la Corte Suprema y demorar la resolución hasta diciembre

Tras más de cuatro días de un complejo recuento de votos, Joe Biden logró la victoria en los estados de Pensilvania y Nevada, lo que le otorgó un mínimo de 290 votos electorales, superando los 270 necesarios para consagrarse como presidente electo de Estados Unidos. Los resultados en estos estados fueron confirmados por la agencia AP y los principales medios de comunicación de Estados Unidos, pero el presidente Donald Trump está lejos de reconocer la derrota. Por el contrario, ha denunciado un fraude en los distritos más disputados e inició en ellos demandas judiciales. La disputa podría escalar hasta la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Se trató de una elección cerrada y mucho más pareja de lo que habían previstos las encuestas. Biden se alzó con victorias en estados decisivos con muy pocos votos de diferencia. Desde el comienzo de la campaña, Trump había planteado objeciones sobre el sistema de votos por correo, que existe hace décadas en Estados Unidos pero que esta vez, ante las limitaciones para el movimiento que impone la pandemia de coronavirus, alcanzó un récord de más de 100 millones de sufragios anticipados por esa vía. Todos los analistas anticipaban que ese sistema sería fundamentalmente elegido por los votantes demócratas como finalmente sucedió. Por eso, al comienzo del conteo de votos presenciales, Trump apareció liderando en algunos estados que luego terminó perdiendo cuando se sumaron los votos recibidos por correo. Ahora se abre un compás de espera para que las cortes estatales y, eventualmente, la Corte Suprema, certifiquen el resultado electoral

Pensilvania, que era la máxima obsesión del Partido Demócrata, pasó al campo de Biden el viernes a la mañana. Trump, que llegó a tener una ventaja de más de diez puntos, quedó por debajo de su rival tras el avance del procesamiento de los votos por correo. Pero Biden terminó imponiéndose en el estado por 49,7% a 49,2 por ciento.

Los demócratas tenían una idea fija desde el comienzo de la campaña electoral: reconstruir el “muro azul”, como se conoce a los estados en los que el partido ganó casi sin excepciones las elecciones presidenciales durante décadas. Tres ladrillos se cayeron de ese muro en 2016: Wisconsin, Michigan y Pensilvania. Tan segura estaba Hillary Clinton de que ganaba en los tres estados del Medio Oeste —como mostraba el promedio de las encuestas—, que ni se molestó en hacer campaña en ellos. Pero, para sorpresa de todos, Trump se impuso en el trío por un margen inferior al punto porcentual. Si hubiera ganado los 46 electores que reparten, Clinton habría sido presidenta.

Por eso, Biden se propuso retener los 21 estados en los que ganó la ex secretaria de Estado y recuperar aquellos tres. Con ese objetivo en mente, los visitó en varias oportunidades y cerró la campaña en Pensilvania, que es el que reparte más electores (20). Por otro lado, es el estado en el que nació, en la ciudad de Scranton. Si bien vive en Delaware, siempre se proclamó como hijo predilecto del estado y decía ser el “tercer senador” de Pensilvania cuando representaba al vecino.

El recuento empezó muy mal para el candidato demócrata, con ventajas de Trump en los tres, que lo hicieron temer una repetición de la historia de 2016. Sin embargo, a medida que empezaron a pasar las horas y las autoridades fueron contando los votos por correo, el panorama cambió. Durante la madrugada del martes, Biden pasó al frente en Wisconsin y se confirmó su triunfo por 49,6% a 48,9 por ciento. El miércoles a la mañana, se sumó Michigan, con un margen mucho más holgado del que parecía posible un día antes: 50,6% a 47,9 por ciento. Ahora, tres días después, se confirmó con Pensilvania la reconstrucción del “muro azul”.

Además, sumó Arizona, un estado históricamente republicano, en el que Trump había ganado claramente sus 11 electores en 2016, y pasó al frente en el conteo en Georgia, otro estado rojo. Sin embargo, como la diferencia en este último es inferior a 0,5%, habrá un recuento para resolver quién se queda con sus 16 electores. Si se confirmara el triunfo de Biden allí y en Nevada, un estado tradicionalmente azul en el que está al frente por dos puntos, pero donde también quedan votos por contar, sumaría un total de 306 electores, el mismo número con el que ganó Trump en 2016.

De esta manera, el próximo 20 de enero Joseph Robinette Biden asumirá con 78 años como el segundo presidente católico en la historia de Estados Unidos, después de John F. Kennedy. Junto a él, asumirá la primera mujer vicepresidente, la abogada afroamericana, ex fiscal general de California y actual senadora Kamala Harris. Mucho se ha especulado con que, por su edad, el ex vice de Barack Obama aspiraría a un solo mandato como presidente, para después abrir paso a Harris.

Biden prometió durante su campaña que tratará de sanar las heridas y recomponer cierto consenso social en una sociedad muy dividida por el estilo de liderazgo de Trump. También hacia el exterior, expuso su intención de retomar una diplomacia más clásica y recomponer relaciones con organismos multilaterales con los que el presidente republicano tomó distancia.

Biden no será un extraño en la Casa Blanca, mucho menos en Washington DC: el demócrata fue vicepresidente de Obama durante sus dos términos, 2008-2012 y 2012-2016, y desde 1972, cuando llegó al Senado para representar a Delaware, ha sido parte del paisaje de la ciudad.

Biden llega a la presidencia después de tres intentos infructuosos en las primarias demócratas: 1984, 1988 y el mismo 2008 en que se sumó a la fórmula de Obama para ayudar a compensar la imagen del candidato, un senador joven y enérgico de Illinois con escasa experiencia política.

En cualquier caso, aquel 2008 Biden hizo un aporte extra a la candidatura de Obama, quien pareció devolverle el favor durante la última campaña —”el mejor vicepresidente que hubo en los Estados Unidos”, lo llamó— : le llevó un poco de calle, un tono y una personalidad que conectara con el trabajador de salario mínimo que hacía falta convencer de que votara. Biden creció en una ciudad obrera, Scranton, en el noreste de Pensilvania, donde su padre trabajaba en dos puestos: limpiaba calderas y vendía autos usados.

En 1972, cuando iba a comenzar el primero de sus seis términos por Delaware en el Senado, su esposa, Neilia Hunter, y su hija bebé, Naomi, murieron en un accidente de automóvil, mientras que sus dos hijos varones, Beau y Hunter, resultaron heridos de gravedad. Una foto histórica ha recorrido los medios en las últimas semanas: a los 29 años, el senador más joven que se hubiera elegido juró su banca en el hospital donde cuidaba a los pequeños sobrevivientes de lo que había sido su familia.

Desde entonces se lo conoció como el senador con más horas-tren de la cámara: todos los días viajaba de ida y de vuelta entre Wilmington y Washington DC para poder estar con sus hijos, llevarlos a la escuela a la mañana y acostarlos en sus camas a la noche. Durante cinco años los crió solo, con la ayuda de su hermana Valerie y otros familiares; al cabo de ese tiempo, y luego de un noviazgo no muy largo, se casó con su actual esposa, Jill Biden, una profesora de educación terciaria, con quien tuvo otra hija, Ashley, en 1981.

Trump se convierte así en el segundo presidente republicano en las últimas tres décadas en gobernar el país por un solo mandato. El anterior fue George H. W. Bush que perdió en su postulación a la reelección en 1992 contra Bill Clinton.

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Que elegimos en las PASO, conocé a los precandidatos a Presidente

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En las primarias del próximo 11 de agosto se definirán los candidatos que participarán en las elecciones generales del 27 de octubre. Para superar las primarias, los partidos políticos deben superar el 1,5% de los votos válidos.

Este 11 de agosto se llevarán a cabo las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en la que los ciudadanos argentinos de todo el país elegirán a los candidatos a presidente y vicepresidente que competirán en las generales del 27 de octubre.

Además, también se definirán los candidatos para renovar 130 bancas en Diputados, mientras que en ocho provincias se elegirán a los representantes que competirán en octubre para ingresar al Senado.

Son elecciones claves para las fórmulas presidenciales de Juntos por el Cambio, Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto, y el Frente de Todos, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Junto a estas propuestas electorales se alinean Roberto Lavagna-Juan Manuel Urtubey (Consenso Federal), José Luis Espert-Luis Rosales (frente Despertar), Nicolás del Caño-Romina del Plá (Frente de Izquierda), Juan José Goméz Centurion-Cynthia Hotton (Frente NOS), Alejandro Biondini-Enrique Venturini (Frente Patrióta), Manuela Castiñeira-Eduardo Mulhall (Movimiento al Socialismo), Raul Albarracín-Sergio Pastore (Movimiento de Acción Vecinal) y Jose Antonio Romero Feris-Guillermo Juan Sueldo (Partido Autonomista).

Las PASO son obligatorias para todos los ciudadanos empadronados, estén o no afiliados a un partidos políticos. Están incluidos los jóvenes a partir de los 16 años hasta los mayores de 75, así como también los extranjeros que estén habilitados para votar.

Quienes no voten este domingo deberán justificarse ante la Justicia electoral. Asimismo, el hecho de no sufragar en las PASO no impide hacerlo en las generales de octubre.

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La respuesta del candidato a presidente

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La última vez había escrito acá “Que le preguntaría a un candidato a Presidente” sobre cuál debería ser, a mi criterio, la pregunta más importante que se le debe hacer a un candidato a presidente respecto a la economía argentina, considerando que el 2019 es un año electoral. Al respecto había concluido que el principal cuestionamiento que se le debería es ¿cómo va a hacer para que crezca el PBI per cápita?, de manera que no acabemos siendo el país más pobre de la región. A la luz de la teoría económica, en esta ocasión quiero presentarles cuál debería ser una de las respuestas más factibles.
Para comenzar a hablar de ello, es importante resaltar que no es posible hablar de crecimiento económico sin analizar su relación con el ahorro y la inversión. Para explicarlo de una manera sencilla, el aumento del nivel de actividad de una economía (crecimiento económico que se mide a través del PBI) depende de la formación de capital (es decir que se inviertan en nuevas fábricas y maquinarias en el país), para poder hacerlo es necesario ahorrar, a su vez, ese ahorro puede generarse en la economía doméstica (ahorro interno) o puede ser ahorro del resto del mundo (ahorro externo o cuenta corriente) para ser financiada. No caben dudas que la mejor manera para financiar la inversión es con ahorro interno, ya que en el largo plazo  endeudarse con el resto del mundo puede generar grandes desequilibrios macroeconómicos.
Formación Bruta de Capital y Ahorro en Argentina
Veamos cómo está Argentina en cuanto a la Formación Bruta de Capital, un indicador que refleja los desembolsos que se realizaron en una economía, en un año dado, para la incorporación de activos fijos (como adquisiciones de plantas industriales, maquinarias, equipos, construcción de rutas, ferrocarriles, hospitales, entre otros). Si tomamos el año 2017, sólo se destinó en 17,41% del PBI a la formación Bruta de capital. Por sí solo, este número no nos dice mucho, pero como punto de comparación debemos saber que los países de mayores ingresos destinan cerca del 32% de del PIB a la formación Bruta de Capital.
Si además consideramos el Ahorro Bruto Interno, que vendría a ser lo que la gente ahorra de su sueldo, deposita y los bancos prestan a las empresas para la inversión (el cual se calcula como el ingreso nacional menos el consumo), podemos ver que el mismo es apenas del 13,5% del PIB en el año 2017. Por lo tanto no solamente se invierte poco en Argentina para incrementar el capital, sino que además, parte de esta inversión se realiza con dinero del resto del mundo, lo que implica una deuda para el país.

El gráfico anterior nos muestra la evolución de la formación bruta de capital por habitante desde el año 2000 hasta el 2017 para Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Podemos observar que de estos cinco países, Argentina es el segundo con menos formación bruta de capital, después de Paraguay. Además, si observamos la situación de Chile, la economía más estable de la región, prácticamente duplica la formación bruta de capital de Argentina.
En forma de conclusión
Sin dudas que ante la pregunta “¿cómo va a hacer para que crezca el PBI per cápita?” un candidato a presidente debería responder que para que crezca el PBI per cápita es necesario incentivar la inversión con el fin de generar mayor formación de capital productivo en la economía, ya que eso implica mayor capacidad de producción de bienes y servicios, lo que, a su vez, nos lleva a un mayor bienestar para los argentinos. Ahora bien, depende de la capacidad de cada equipo económico y del líder político para encontrar el “cómo hacerlo”.
La “lluvia de inversiones” prometida es más urgente que nunca para salir de la recesión, y es la única salida, pero nada cae del cielo porque si; para que venga no es necesario tener salarios de hambre como quieren hacer creer algunos fundamentalistas; hace falta mostrar que el país es estable en el tiempo, que no te cambia las reglas de juego, que no te inventa impuestos a cada rato y que no devalúa de golpe un 100 % su moneda entre otras cosas.
En Chile la gente en promedio gana bien y mejora con el tiempo, entonces cuando le pregunte a un empresario con que proyecto se animaría a comprar maquinas, abrir otra sucursal etc. ese es el proyecto para seguir. Y repito, no pasa por pagar sueldos bajos o explotar a nadie, pasa por ser competitivos y rentables; y con la máxima presión tributaria de la región esto es simplemente imposible.
Argentina es rico en recursos naturales como el litio, en producción agropecuaria, en producción automotriz etc etc. tratemos solamente de ser mas normales, las palabras “lluvia de inversiones” “revolución de la alegría” suenan muy lindas, pero no hay soluciones mágicas a la Argentina, tampoco hacen falta, solo necesitamos alguien que nos convierta en un país más normal. Así que esa es la respuesta que espero.
 

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