PRESUPUESTO NACIONAL

El Gobierno modifica el Presupuesto 2026 por DNU: refuerza fondos para el pago de salarios, deuda y programas sociales

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El Gobierno nacional volvió a recurrir a un Decreto de Necesidad y Urgencia para introducir modificaciones al Presupuesto 2026 con el objetivo de reforzar partidas destinadas a áreas consideradas críticas para el funcionamiento del Estado. A través del DNU 594/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo reasignó recursos para afrontar incrementos salariales, fortalecer el financiamiento de las universidades nacionales, ampliar el presupuesto de la ANSES para cubrir déficits previsionales provinciales y garantizar el funcionamiento de distintos organismos de la Administración Pública.

La medida, firmada por el presidente Javier Milei y la totalidad del Gabinete, sostiene que la adecuación presupuestaria resulta indispensable para evitar riesgos en la prestación de servicios esenciales y para atender compromisos que surgieron durante la ejecución del ejercicio fiscal. El decreto será remitido a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, que deberá expedirse sobre su validez conforme al procedimiento previsto para los DNU.

Uno de los principales ejes de la modificación es el refuerzo presupuestario para la Secretaría de Educación, dependiente del Ministerio de Capital Humano. Los nuevos recursos estarán destinados a financiar la política salarial de docentes y no docentes de las universidades nacionales y asegurar la continuidad del Programa Nacional de Becas Estratégicas Manuel Belgrano, una herramienta orientada a estudiantes de carreras consideradas prioritarias para el desarrollo productivo. El área recibirá un aumento de $1.335.312.502.795 en su partida presupuestaria.

En paralelo, el Ejecutivo amplió el presupuesto de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social para garantizar el financiamiento del Programa Monotributo Social, mecanismo que facilita la formalización laboral de trabajadores de bajos ingresos y emprendedores de la economía popular.

Otro de los capítulos de mayor impacto económico corresponde a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). El decreto fija en $409.342.664.874 el crédito presupuestario destinado a financiar las transferencias hacia las cajas previsionales provinciales con déficit no transferidas al Estado nacional, consolidando uno de los principales compromisos financieros del sistema previsional argentino.

La readecuación también alcanza a la Jurisdicción Servicio de la Deuda Pública, cuyos créditos fueron incrementados para asegurar el cumplimiento de los vencimientos financieros previstos durante el ejercicio. Paralelamente, se modifican partidas de Obligaciones a Cargo del Tesoro para asistir financieramente a Educ.ar S.A.U., empresa estatal que depende de la Secretaría de Educación y desarrolla contenidos y plataformas digitales para el sistema educativo.

El decreto incorpora además una operación financiera relevante para las cuentas públicas. El Ministerio de Capital Humano deberá transferir al Tesoro Nacional $280.510.611.926, correspondientes al reembolso de fondos vinculados al préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el Programa de Desarrollo Integral de la Primera Infancia, recursos que habían sido adelantados previamente por el Tesoro.

La modificación presupuestaria también contempla ajustes administrativos derivados de cambios en la estructura del Estado. Mientras se completan las adecuaciones formales de organismos cuya naturaleza jurídica fue modificada durante 2026, el Ejecutivo dispuso que continúen ejecutando sus gastos con cargo a las partidas originalmente asignadas.

Se asignaron más fondos para el funcionamiento de hospitales nacionales. El Hospital Garrahan recibirá $103.966 millones, mientras que el Hospital Cuenca Alta Nestor Kirchner contará con $17.521 millones, entre otros centros de salud del sistema SAMIC.

La Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) recibió un refuerzo total de $49.261 millones, que incluye partidas para personal, bienes de consumo y equipos de computación. Por su parte, la Gendarmería Nacional y la Policía Federal también recibieron adecuaciones en sus créditos para gastos de personal y funcionamiento.

En cuanto a la deuda pública, se registró una readecuación importante del presupuesto para cumplir con los servicios financieros del ejercicio actual, incluyendo la amortización de letras intransferibles al Banco Central por más de $18 billones, utilizando recursos del Tesoro Nacional.

Las planillas anexas al decreto muestran que la redistribución de recursos alcanza a numerosos organismos del Estado. Entre ellos aparecen refuerzos para el Poder Judicial, el Ministerio Público, universidades nacionales, áreas de seguridad, cultura y diversos organismos descentralizados, principalmente para afrontar gastos salariales, funcionamiento e inversiones operativas.

Desde una perspectiva fiscal, el DNU refleja las tensiones propias de la ejecución presupuestaria en un contexto de fuerte disciplina sobre el gasto público. Aunque el Gobierno mantiene como objetivo central el equilibrio fiscal, la dinámica de la administración obliga a reasignar partidas para atender compromisos salariales, previsionales, educativos y financieros que no podían postergarse sin afectar el funcionamiento del Estado.

DNU 594/2026 by CristianMilciades

La decisión confirma, además, que el Poder Ejecutivo continúa utilizando la herramienta de los decretos de necesidad y urgencia para introducir modificaciones presupuestarias durante la ejecución del ejercicio, una práctica prevista por la legislación vigente pero que, como ocurre con todos los DNU, quedará sujeta al control político posterior del Congreso de la Nación.

anexo 1 DNU 594/2026 by CristianMilciades

anexo 2 DNU 594/2026 by CristianMilciades

anexo 3 DNU 594/2026 by CristianMilciades

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“Shutdown”: Milei propone un mecanismo para “apagar el Estado” cuando se agote el presupuesto

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El presidente Javier Milei volvió a colocar el equilibrio fiscal en el centro de su agenda política y económica al anticipar que el Gobierno trabaja en un proyecto para implementar un mecanismo de “shutdown” del Poder Ejecutivo, inspirado en el modelo estadounidense. La idea apunta a impedir que la administración siga comprometiendo gastos cuando se agoten las partidas autorizadas, salvo en áreas esenciales, y establecer una regla de disciplina fiscal mucho más estricta que la vigente en Argentina.

“Cuando te agotás el presupuesto no se puede gastar más y se apaga el Estado”, afirmó el mandatario durante una entrevista, donde explicó que la iniciativa forma parte de un paquete más amplio que incluye la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y nuevas restricciones al financiamiento monetario del Tesoro.

La propuesta representa un cambio conceptual relevante: pasar de un sistema que permite la continuidad operativa del Estado mediante la prórroga presupuestaria a otro donde la falta de autorización de gasto implicaría la suspensión automática de actividades no esenciales.

El anuncio surgió mientras Milei describía la reforma que prepara para la autoridad monetaria. Según sostuvo, el Gobierno ya cuenta con una “versión unificada” del proyecto y buscará limitar de manera explícita cualquier forma de financiamiento del déficit por parte del Banco Central.

El Presidente cuestionó el esquema actual de la entidad y planteó que emitir para financiar al fisco debería tener consecuencias penales. “Emitir podría ser penado. Exactamente, porque es una estafa. La estafa y la falsificación de moneda es un delito penal”, sostuvo.

En esa lógica, la independencia del Banco Central y el cierre automático del gasto aparecen como dos piezas complementarias de un mismo objetivo: impedir que el déficit fiscal vuelva a financiarse mediante emisión monetaria.

El jefe de Estado adelantó que se reunirá esta tarde en Olivos con los ministros Luis Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Desregulación) y el presidente del Central, Santiago Bausili.

“A partir de las 18 empezamos a reconstruir la base en la cual vamos a reparar 91 años de todo el daño que le hicieron a los argentinos. Nos juntamos a delinear el formato final de lo que va a ser la Carta Orgánica del Banco Central. Hoy va a ser un día glorioso para los argentinos”, señaló.

Qué es un “shutdown” en Estados Unidos

En el sistema estadounidense, un government shutdown ocurre cuando el Congreso no aprueba las leyes de gasto o una autorización transitoria de financiamiento antes de que se agoten los recursos disponibles. En ese escenario, las agencias federales sin fondos deben suspender actividades consideradas no esenciales, mientras continúan funcionando servicios críticos como seguridad, defensa, control aéreo y otras funciones estratégicas.

El caso más conocido se produjo durante la primera presidencia de Donald Trump, entre diciembre de 2018 y enero de 2019, cuando el gobierno federal permaneció parcialmente cerrado durante 35 días por la disputa sobre el financiamiento del muro fronterizo con México.

Según la Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos, aquel cierre afectó a unos 800.000 empleados federales y generó una pérdida permanente de actividad económica estimada en unos US$3.000 millones.

La diferencia con el sistema argentino

El modelo actual argentino funciona de manera muy distinta. La Ley de Administración Financiera establece que, si el Congreso no aprueba el Presupuesto al inicio del ejercicio, continúa vigente el del año anterior con los ajustes correspondientes. Esa prórroga evita precisamente una paralización automática de la administración pública.

Por eso, para implementar un esquema similar al estadounidense sería necesaria una ley específica que modifique las reglas de ejecución presupuestaria.

La versión que analiza el Gobierno no implicaría necesariamente un cierre total del Estado, sino la imposibilidad de seguir comprometiendo o devengando gastos una vez agotada una partida, excepto en áreas exceptuadas o servicios esenciales.

La iniciativa se inscribe en la estrategia fiscal de Milei, basada en el objetivo de déficit cero y en la reducción permanente del tamaño del Estado.

Desde la visión oficial, un mecanismo de “apagado” presupuestario funcionaría como una restricción institucional fuerte para evitar expansiones del gasto no autorizadas y reforzar la credibilidad del programa económico.

Sin embargo, su eventual implementación abriría un debate complejo sobre la flexibilidad del Estado para responder a emergencias, la continuidad de servicios públicos y el equilibrio de poderes entre el Ejecutivo y el Congreso en materia presupuestaria.

La señal política detrás del anuncio

Más allá de los detalles técnicos, el mensaje de Milei apunta a consolidar una idea central de su gobierno: el gasto público debe tener límites automáticos y no depender de decisiones discrecionales posteriores.

En un país acostumbrado a la prórroga de presupuestos y a la utilización de herramientas excepcionales para financiar al Tesoro, la propuesta busca instalar una regla de cierre mucho más rígida, alineada con la visión libertaria de disciplina fiscal y restricción del poder estatal.

El desafío será traducir esa lógica al sistema institucional argentino sin afectar la continuidad de funciones esenciales ni generar una parálisis administrativa de alto costo económico y social.

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El Gobierno activa el Presupuesto 2027 y ordena la hoja de ruta fiscal hasta 2029

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El Ministerio de Economía puso en marcha el armado del Presupuesto 2027 con una señal política clara: ordenar desde ahora las variables fiscales y macroeconómicas en un horizonte de tres años. A través de la Resolución 446/2026, publicada el 31 de marzo, el Gobierno fijó un cronograma detallado para la elaboración del proyecto que deberá enviarse al Congreso antes del 15 de septiembre, al tiempo que formalizó la construcción del Presupuesto Plurianual 2027-2029. La decisión abre una pregunta de fondo: ¿es un intento de consolidar previsibilidad fiscal o un movimiento para blindar la estrategia económica en un escenario de tensión de ingresos?

La medida no se limita a una cuestión técnica. Define tiempos, actores y responsabilidades en un proceso que, en la práctica, ordena la discusión política sobre gasto, inversión y financiamiento del Estado para los próximos años.

Un cronograma que estructura el poder presupuestario

El diseño aprobado por Economía establece un calendario preciso que arranca el 6 de abril con la coordinación inicial del proceso y culmina el 14 de septiembre con la remisión del proyecto de ley al Congreso.

Entre esos hitos, el esquema organiza una secuencia que combina definiciones técnicas y decisiones políticas: desde la proyección de variables macroeconómicas (entre el 20 de abril y el 4 de mayo) hasta la elaboración del proyecto final entre el 18 de agosto y el 4 de septiembre.

En paralelo, el cronograma incluye la preparación de “techos presupuestarios” entre el 5 y el 30 de junio, un momento clave porque fija los límites de gasto para cada jurisdicción. Esa instancia suele ser donde se materializan las tensiones internas del Gobierno sobre prioridades y asignación de recursos.

El proceso también incorpora la elaboración del Presupuesto Plurianual 2027-2029, que se extenderá hasta el 30 de octubre, con el objetivo de proyectar el resultado primario, el financiamiento y los niveles de endeudamiento del Sector Público Nacional.

Un engranaje institucional que centraliza decisiones

Para ejecutar este esquema, la resolución crea el Grupo de Apoyo para la Elaboración del Presupuesto (GAEP), coordinado por la Subsecretaría de Presupuesto y compuesto por áreas clave del Ministerio de Economía.

El GAEP no es un detalle administrativo. Es el espacio donde confluyen las áreas de ingresos, financiamiento, coordinación fiscal, relaciones internacionales y análisis macroeconómico. En términos prácticos, funciona como el núcleo técnico-político que define la arquitectura del presupuesto.

Además, la normativa refuerza la centralización del proceso: las jurisdicciones y entidades del Estado deben remitir la información requerida y ajustar sus anteproyectos a los lineamientos que fije Economía. El mensaje es claro: la construcción del presupuesto no es una suma de demandas sectoriales, sino un proceso coordinado desde el nivel central.

El uso de sistemas como el eSIDIF y el SIFEP para la formulación presupuestaria también apunta a estandarizar y controlar la información, reduciendo márgenes de discrecionalidad en la carga de datos.

Impacto político: el presupuesto como herramienta de orden

La activación temprana del Presupuesto 2027 tiene implicancias que exceden lo administrativo. En un contexto donde la recaudación muestra señales de desaceleración y las finanzas públicas enfrentan presión, el Gobierno busca anticiparse y fijar reglas de juego.

El cronograma obliga a todas las áreas del Estado a definir prioridades en plazos acotados, lo que tiende a ordenar la interna del gasto. Al mismo tiempo, la elaboración del presupuesto plurianual introduce un marco que condiciona decisiones futuras, especialmente en materia de inversión y financiamiento.

También aparece un factor institucional clave: el cumplimiento del plazo del 15 de septiembre para enviar el proyecto al Congreso. Ese momento marcará el inicio de la negociación política con las distintas fuerzas, donde el contenido del presupuesto se convierte en una herramienta central de construcción de alianzas o de conflicto.

Un proceso técnico con consecuencias abiertas

El armado del Presupuesto 2027 ya está en marcha, pero su resultado está lejos de ser definitivo. El cronograma establece los tiempos; la política definirá los contenidos.

En las próximas semanas, el foco estará en las proyecciones macroeconómicas y en la definición de los techos de gasto. Allí se jugará buena parte del equilibrio entre ajuste, inversión y sostenibilidad fiscal.

La hoja de ruta está trazada. Lo que resta ver es cómo se llenan esos casilleros y qué tensiones emergen cuando los números empiecen a traducirse en decisiones concretas.

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El gasto público se mantuvo estable en 2025, pero con un fuerte cambio en su composición

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El gasto público primario nacional se mantuvo prácticamente inalterado en 2025 en términos reales (+0,1%), aunque con una marcada recomposición interna de partidas, según el Monitor de Gasto elaborado por la consultora Analytica. El ajuste dejó atrás el recorte generalizado de 2024 y dio paso a una reorientación del gasto, con mayores transferencias a provincias, subas en seguridad social y bienes y servicios, y una profundización del ajuste en obra pública, programas sociales y subsidios económicos.

El dato central del año es la estabilidad del gasto en mínimos históricos, luego de la contracción real del 26,8% registrada en 2024. Sin embargo, esa estabilidad esconde una dinámica heterogénea entre partidas, funciones y jurisdicciones, que revela las prioridades fiscales y políticas del Estado nacional en un contexto de fuerte disciplina presupuestaria.

Diciembre mostró subas puntuales, pero el gasto anual quedó virtualmente congelado

En diciembre de 2025, el gasto primario devengado creció 3,9% interanual en términos reales, impulsado principalmente por partidas que habían sido fuertemente ajustadas el año previo. Las mayores subas reales se observaron en subsidios económicos (+45,0% i.a.), transferencias a provincias (+22,7%) y jubilaciones y pensiones (+6,6%).

Dentro de los subsidios, el incremento estuvo explicado casi exclusivamente por los subsidios energéticos (+253,9% i.a.), fenómeno asociado en parte a una baja base de comparación, tras los fuertes recortes aplicados en 2024. En el caso de las transferencias a provincias, el aumento respondió fundamentalmente a los Aportes del Tesoro Nacional (ATN).

En contrapartida, diciembre volvió a mostrar caídas significativas en obra pública (-45,8% i.a.), tanto en construcciones (-28,5%) como en transferencias (-50,7%), y en bienes y servicios (-12,4%), confirmando la continuidad del ajuste en la inversión estatal directa.

En el acumulado del año, el gasto primario se mantuvo prácticamente invariante (+0,1%), consolidando un nivel históricamente bajo tras el fuerte recorte del año anterior.

Reasignación del gasto: más provincias y seguridad social, menos obra pública y programas sociales

El análisis de la composición del gasto en 2025 muestra con claridad el cambio de prioridades. Las mayores subas reales anuales se registraron en las transferencias corrientes a provincias (+22,0%), impulsadas principalmente por el cumplimiento de la medida cautelar 1864/2022 a favor de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuya ejecución comenzó en septiembre de 2024.

También se destacó el aumento del gasto en bienes y servicios (+14,2%) y en asignaciones familiares y por hijo (+12,0%), traccionadas en gran medida por el crecimiento de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que aumentó 18,9% i.a., mientras que las asignaciones familiares tuvieron un incremento más moderado (+2,0%).

Del lado del ajuste, los programas sociales registraron una caída del 21,7% en términos reales. Dentro de este rubro sobresale la fuerte reducción de Potenciar Trabajo (-44,5%), seguida por las políticas alimentarias, que incluyen la Tarjeta Alimentar (-19,8%), y las becas Progresar (-38,5%).

Los subsidios económicos también mostraron un recorte significativo en el año (-35,4% real), en línea con los incrementos tarifarios en electricidad y transporte. En particular, los subsidios eléctricos cayeron 38,7% y los subsidios al transporte disminuyeron 25,9%, movimientos coherentes con la suba interanual del 33,0% en electricidad, gas y otros combustibles y del 32,2% en transporte público, según el IPC de noviembre.

Obra pública: continúa el ajuste, con cambios en su composición interna

La obra pública volvió a ser una de las partidas más ajustadas en 2025, con una reducción del 46,0% en pesos constantes, profundizando un sendero contractivo que ya había mostrado una caída del 76,5% en 2024.

El recorte se concentró principalmente en las transferencias de capital (-59,3%), en particular por la disminución de las transferencias a Energía Argentina S.A. (-83,3%), asociada a la finalización del último tramo del gasoducto en octubre de 2024.

En contraste, el gasto en construcciones ejecutadas directamente por el Estado Nacional mostró un incremento real del 4,6%, impulsado por el gasto en transporte (+13,9%), que explicó el 63% del total destinado a construcciones. Entre los proyectos de mayor peso se destacaron la Construcción del Reactor RA-10 (10,9% del gasto en construcciones) y la Mejora Integral del Ferrocarril General Roca – Ramal Constitución–La Plata (6,4%).

Concentración del gasto y ejecución presupuestaria

Desde una perspectiva institucional, el gasto mostró una fuerte concentración jurisdiccional: el 65,6% del gasto primario se ejecutó en el Ministerio de Capital Humano, bajo cuya órbita se encuentra la ANSES. Por función, el 63,3% del gasto se destinó a seguridad social, seguido por salud (6,1%), educación y cultura (5,8%) y energía, combustibles y minería (4,9%).

La ejecución presupuestaria del gasto primario alcanzó el 96,9% del crédito asignado, aunque con disparidades relevantes. Las menores ejecuciones se observaron en bienes y servicios (86,5%), transferencias a provincias (82,4%) y obra pública (71,2%).

Durante 2025, ante la falta de aprobación del Presupuesto, se utilizó el presupuesto prorrogado de 2024, que fue modificado a lo largo del año. El crédito presupuestario del gasto primario se amplió en $31,9 billones, de los cuales $20 billones se destinaron a jubilaciones, pensiones y PAMI. La única partida que redujo su crédito fue la de subsidios económicos (-$0,5 billones), producto de un recorte de $0,7 billones en subsidios energéticos, parcialmente compensado por un aumento de $0,2 billones en transporte.

Presupuesto 2026: más crédito nominal, ajuste real

La ley de Presupuesto 2026, aprobada en diciembre, asigna un crédito total de $148,1 billones, lo que implica un incremento nominal del 18% respecto del presupuesto vigente al 29 de diciembre de 2025. Sin embargo, al considerar una inflación promedio anual del 30%, el presupuesto proyecta un ajuste real del 9,2%.

Al analizar los 15 principales programas, que concentran el 71,7% del crédito total previsto para 2026, se observa que la mayoría presenta recortes en términos reales. La excepción es el programa “Asistencia Financiera a Empresas Públicas y Otros Entes de la Secretaría de Energía”, que proyecta un aumento nominal del 50%, equivalente a un incremento real del 15,4%.

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Fondos Rotatorios: el Gobierno habilita ampliaciones y refuerza el control del gasto público

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Mediante el Decreto 926/2025, el Poder Ejecutivo modificó el régimen de Fondos Rotatorios previsto en el Decreto 1344/2007, reglamentario de la Ley de Administración Financiera. La medida introduce cambios clave para permitir ampliaciones de fondos ante transferencias presupuestarias entre organismos, refuerza criterios de eficiencia para evitar saldos inmovilizados y avanza en la simplificación operativa mediante un mayor uso de medios electrónicos. El impacto es directo sobre la ejecución diaria del gasto público y la capacidad de respuesta administrativa del Estado.

Adecuaciones en el uso de Fondos Rotatorios ante cambios presupuestarios

El Decreto 926/2025, firmado por el presidente de la Nación, Javier Milei, junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Andrés Caputo, fue dictado el 29 de diciembre de 2025 y publicado en el Boletín Oficial el 30 de diciembre. La norma modifica disposiciones centrales del Decreto N° 1344/2007, reglamentario de la Ley N° 24.156 de Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional.

El eje de la medida se concentra en el artículo 81 del reglamento, que regula el funcionamiento de los Fondos Rotatorios, Fondos Rotatorios Internos y Cajas Chicas. Según el texto oficial, la modificación responde a una problemática recurrente en la administración pública: las transferencias de programas presupuestarios entre Servicios Administrativos Financieros (S.A.F.) durante el ejercicio fiscal, que pueden dejar descalzado el nivel de fondos disponibles para atender gastos inmediatos.

Hasta ahora, los Fondos Rotatorios podían constituirse hasta un límite del 3% de los créditos presupuestarios originales del ejercicio. El nuevo esquema mantiene ese tope, pero introduce una precisión clave: cuando se produzcan transferencias de programas entre jurisdicciones y entidades del Poder Ejecutivo Nacional, el S.A.F. receptor podrá ampliar su Fondo Rotatorio por un importe adicional de hasta el 3% de los créditos transferidos, siempre excluyendo la Partida Parcial 5.1.4 “Ayudas Sociales a Personas y Asignaciones Familiares”.

De manera complementaria, el S.A.F. cedente deberá adecuar su Fondo Rotatorio en función de la reducción de créditos, ajustándolo al nuevo nivel presupuestario. El objetivo explícito es evitar que los organismos que asumen nuevas funciones queden sin capacidad operativa para afrontar gastos corrientes de ejecución inmediata.

Más control sobre los montos y menos fondos inmovilizados

La reforma también refuerza el rol de la Secretaría de Hacienda en la administración del régimen. El nuevo texto del inciso f) del artículo 81 habilita a esa dependencia a restringir los montos de constitución de Fondos Rotatorios por debajo del límite máximo del 3%, cuando detecte una desproporción entre los fondos constituidos y los efectivamente ejecutados en el ejercicio inmediato anterior.

Según el decreto, esta facultad apunta a “minimizar la existencia de fondos inmovilizados en las cuentas corrientes asociadas a este régimen”, una situación que afecta la eficiencia en el uso de recursos públicos y distorsiona la gestión financiera. El criterio de evaluación será la relación entre el monto total ejecutado por el régimen y el total constituido, introduciendo así un parámetro de desempeño para la asignación de liquidez.

Este enfoque se alinea con los principios de la Ley 24.156, que promueve una administración financiera basada en la eficiencia, la economicidad y el control del gasto, en un contexto de restricción fiscal y revisión integral de los mecanismos de ejecución presupuestaria.

Simplificación operativa y avance de los medios electrónicos

Otro cambio relevante del Decreto 926/2025 se vincula con la operatoria de los Fondos Rotatorios Internos. En particular, se sustituye el inciso j) del artículo 81 del Anexo al Decreto 1344/07, eliminando la exigencia de asignación de cuentas bancarias específicas para fondos constituidos por montos iguales o inferiores a ochenta módulos (80 M).

La decisión se fundamenta en la “evolución y amplia aceptación de los medios de pago electrónicos” dentro del régimen, impulsada por las Resoluciones N° 101/2017 y 276/2018 de la Secretaría de Hacienda, que promovieron el uso de tarjetas de compra corporativas y la reducción del efectivo y los cheques. En ese marco, el decreto considera innecesario mantener exigencias operativas pensadas para un esquema financiero más tradicional.

Además, la modificación es consistente con lo dispuesto en el artículo 78, punto 8.1 del Anexo al Decreto 1344/07, que establece que los organismos del Sector Público Nacional deben operar con el menor número posible de cuentas bancarias, simplificando la gestión y fortaleciendo los controles.

Impacto institucional y posibles repercusiones

La actualización del régimen de Fondos Rotatorios tiene impacto transversal sobre toda la Administración Nacional. En términos prácticos, otorga mayor flexibilidad a los organismos que reciben nuevas competencias durante el ejercicio presupuestario, permitiéndoles sostener la ejecución cotidiana sin depender de trámites excepcionales o demoras administrativas.

Desde el punto de vista institucional, la medida refuerza el control centralizado de la liquidez, al mismo tiempo que profundiza la digitalización de los pagos y la reducción de circuitos financieros tradicionales. En un escenario de ajuste fiscal y revisión del gasto público, el decreto introduce herramientas para compatibilizar austeridad con operatividad.

Para los servicios administrativos financieros, el nuevo esquema implica una mayor responsabilidad en la gestión de fondos, con incentivos claros para evitar la acumulación de saldos ociosos. A la vez, la posibilidad de adecuar fondos ante transferencias presupuestarias reduce tensiones internas y mejora la previsibilidad en la ejecución de programas.

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